Análisis del estado del MCU

Tras el arrollador éxito de la presentación de Kevin Feige en la SDCC 2022, hoy quiero analizar los pros y contras a los que el MCU tendrá que enfrentarse en los próximos meses, en su doble vertiente de cine y televisión.

Antes de nada, merece la pena recordar lo obvio. El éxito de Marvel Studios a lo largo de los últimos 15 años no tiene precedente a esta escala. Estamos hablando que con el estreno en noviembre de Black Panther – Wakanda Forever, Marvel Studios habrá estrenado 30 películas del MCU, consiguiendo un nivel de éxito y rentabilidad que nadie ha igualado. Dentro de los listados de películas más taquilleras a nivel mundial, el MCU cuenta con 4 películas dentro del TOP-10, y 10 películas de las 29 estrenadas hasta ahora han superado los 1.000 de recaudación a nivel mundial, un tercio del total, lo que da una medida del éxito de estas películas y de Marvel Studios en su conjunto como proveedor de entretenimiento para toda la familia.

Los únicos ejemplos similares que me vienen a la cabeza serían la franquicia de James Bond, con la diferencia que han estrenado 27 películas en 60 años, muchas de las cuales pasaron sin pena ni gloria en su momento. También tenemos la franquicia de Fast & Furious, que de momento lleva estrenadas 10 películas desde 2001, con dos más en producción. Sobre todo Fast 7 con el homenaje a Paul Walker fue un taquillazo fuera de lo normal. Pero dentro del éxito indudable de la franquicia, la escala mucho menor y una sensación clara de agotamiento sobre todo en la última película hace que la comparación no sea del todo justa para los tuneadores de coches reconvertidos en super agentes secretos.

Por supuesto, también está STAR WARS. Y no cabe duda que la franquicia galáctica creada por George Lucas se ha convertido en un fenómeno cultural, y que la expansión televisiva de la franquicia tiene una conexión directa con la del MCU. El Despertar de la Fuerza sigue siendo la película más taquillera de la historia en Estados Unidos y la 4ª a nivel mundial, y Rogue One, Los últimos Jedi y El ascenso de Skywalker todas superaron los 1.000 de recaudación. Pero al final estamos hablando de 11 películas estrenadas a lo largo de 45 años, y el fracaso de taquilla de Solo, en gran parte provocado por la polémica alrededor del Episodio VIII, y una tercera trilogía considerada fallida sobre todo en lo referido al desastroso Episodio IX han hecho que desde 2019 las películas de la franquicia se encuentran en stand-by a la espera que el tiempo y unos mejores creativos puedan levantar la franquicia cinematográfica. E incluso aunque se anunciara la próxima película o trilogía en la convención D23 de Disney este mes de septiembre, estariamos hablando que dicha película no se estrenaría hasta 2025, 6 años después de la última. Lo cual está a años luz de la regularidad de Marvel Studios y la sensación que Kevin Feige tiene un rumbo muy claro para la franquicia.

Hay otras franquicias de éxito actualmente, Misión: Imposible me viene a la cabeza. Pero Tom Cruise de momento plantea el cierre en la 9 película, lo que muestra que hablamos de escalas diferentes. Otros personajes míticos del entretenimiento como Terminator, Alien o Predator han sufrido múltiples percances debido a las pobres taquillas de sus últimas películas, hasta el punto que la nueva película de Predator Prey (que tengo ganas de ver) NO se va a estrenar en cine y va directa a Disney+.

No se trata de hacer leña del árbol caído en relación a las películas de Warner inspiradas en los personajes de DC Comics, porque como fan que soy de los personajes lo que querría es que acertaran con sus propuestas y éstas tuvieran continuidad. A nivel general, podría decirse que Warner no está tan alejado de Marvel dado que desde 2008 en que Marvel estrenó Iron Man hasta 2022, Warner habrá estrenado 17 películas, una cantidad cercana a las 30 de Marvel. Pero en este listado entrarían dos películas de Christopher Nolan (TDK 2008 y TDKR 2012), la fallida Green Lantern (2011) que fracasó en crear una franquicia en torno a Hal Jordan, y otras como Joker o Birds of Prey que han optado por ir a su aire abandonando la idea de universo interrelacionado.

El fracaso a la hora de crear un universo compartido superheroico como Marvel se entiende a partir de la desastrosa elección de Zack Snyder como showrunner, algo de lo que aún no se han repuesto. A lo que hay que sumar los problemas en múltiples producciones como Suicide Squad de David Ayer (2016) o la película de Flash, que se anunció en 2014 y aún esperamos a su estreno en 2023. De las películas de Cyborg o Green Lantern Corps de las que nunca más se supo mejor ni hablar. Lamentablemente, la situación de Warner no es para tirar cohetes y el éxito de Marvel película tras película no hace más que tirar sal en una herida que no cabe duda que sigue abierta. Sobre todo porque el éxito de The Batman de Matt Reeves (y Joker de Todd Phillips) indica que Warner en el fondo ha abandonado la complicación de los universos compartidos ante la mayor facilidad de dar luz verde a creativos para que hagan lo que quieran con sus personajes en películas autocontenidas que vayan a su aire.

Volviendo a Marvel, los críticos con el estudio nunca llegan a aclarar cómo es posible que si lo de Marvel es tan fácil, ningún otro estudio es capaz de replicarlo con el mismo nivel de éxito. Ahora los Vengadores son iconos a nivel mundial, pero en 2008 Iron Man no era nadie comparado con los míticos Batman o Superman. De igual forma, a pesar de los intentos de minusvalorar lo que Kevin Feige y su equipo ha conseguido, que se hayan estrenado 30 películas hasta 2022 y probablemente alcancemos las 40 en 2025 realmente no tiene precedentes, ni creo que nadie pueda conseguir algo similar en los próximos 20-30 años que yo llegue a ver. Por cierto, para conocer los títulos anunciados por Feige en la SDCC, te recomiendo que leas mi artículo de la semana pasada.

Lo primero y principal que tiene Marvel Studios a su favor ahora mismo es el reconocimiento de marca y como el público de todo el mundo sabemos que una película del MCU va a ofrece un estupendo entretenimiento para toda la familia. La situación hasta Vengadores Endgame (Fase 3) era similar a la de la Marvel Comics de los años 60 en la que las pocas colecciones permitían que un lector comprara y leyera TODA la línea editorial, enriqueciendo la lectura con la sensación de universo compartido interconectado. Y es esta sensación de interconectividad en unas películas que ofrecen una aventura completa y autocontenida en si misma lo que asegura que los espectadores seguiremos yendo a los cines a ver estas películas, como lo atestiguan los éxitos de Spiderman No way home o Doctor Strange en el multiverso de la locura.

La situación se ha complicado un poco con el inicio de la Fase 4 y la llegada de las series de televisión a Disney+, que ofrecen unos contenidos en continuidad con las películas. Que en la presentación de Feige en la SDCC se sacara a las series de animación del planning oficial plantea una duda respecto a si realmente vamos a tener una series separadas del canon oficial, incluso aunque en la promoción de estas series se indique que están en continuidad.

En 2021 Marvel estrenó cuatro películas (Black Widow, Shang-Chi, Eternals y Spiderman NWH) y cinco series (Wandavision, Falcon & Winter Soldier, Loki, What if y Ojo de Halcón). En 2022 vamos a tener en cine tres películas (Doctor Strange en el multiverso de la locura, Thor Love & Thunder y Black Panther Wakanda Forever), mientras que en televisión hay 5 contenidos, Caballero Luna, Ms. Marvel, Hulka, la serie de cortos de animación de Groot y el Especial Navidad de Guardianes de la Galaxia. El objetivo de esta Fase 4, aparte de los taquillazos de Spiderman y Doctor Strange y seguir siendo super rentable para Disney, está muy claro y es ampliar el rango de personajes de la casa con nuevos personajes jóvenes y racialmente diversos, lo cual me parece una opción super perfecta y adecuada a los tiempos que vivimos.

A pesar de lo que dicen los haters y una competencia envidiosa del éxito de Marvel Studios, estrenar 3 o 4 películas al año (frecuencia que se mantiene en el periodo 2023-2025) no puede considerarse «saturar el mercado» o que «sólo se estrenan películas de superhéroes». Entiendo que los que dicen eso van poco al cine durante las 52 semanas del año. De hecho, éxitos como el de Spiderman NWH dieron aire a una industria de las salas de cine ahogada durante el COVID. Si los cines siguen abiertos es precisamente gracias al cine comercial, y en los últimos meses éxitos como Top Gun Maverick indica que el público está deseando volver a los cines si el contenido consigue llamar su atención y trasmitirles la idea de espectáculo y entretenimiento que merece la pena verse en pantalla grande.

Esta realidad me indica que a pesar del pequeño traspiés de Thor Love & Thunder (que se va a quedar en taquilla por debajo de Thor Ragnarok pero va a dar beneficios), Wakanda Forever, Quantumania o Guardianes de la Galaxia vol. 3 van a hacer taquillazos increíbles en lo que queda de 2022 y 2023. No lo tengo tan claro con The Marvels o Blade, pero tampoco tienen por qué, ya que si las antes mencionadas rompen la taquilla aseguran los ingresos a Marvel para mantener en marcha la maquinaria durante 2024 y hasta 2025 cuando Los 4 Fantásticos y las nuevas películas de Los Vengadores arrasen de nuevo. En ese sentido, la estrategia de Marvel Studios en los cines creo que va a seguir gozando de buena salud en los próximos 3 años incluso si alguna película concreta no acaba de funcionar como debería en taquilla. O incluso alguna llegara a ser un fracaso.

De hecho, hay otro elemento a destacar de la planificación de Marvel Studios. Esta semana hemos conocido el planning hasta 2025 correspondiente a la Fase 6 que finalizará con Vengadores Secret Wars, pero no hay ninguna duda que el equipo de Kevin Feige ya tiene marcadas las líneas maestras de lo que serán las películas y argumentos de los siguiente años, lo cual como amante de los comics no puede alegrarme más.

La situación se complica sin embargo por la llegada de Disney+ con las series de televisión y con su política de estrenar las películas del MCU 45 días después de su estreno en cine.

Si algo queda claro viendo las 7 series estrenadas hasta la fecha es que Marvel ha puesto especial énfasis, además de en presentar nuevos personajes, en desarrollar conceptos que fueran muy diferentes entre si. A una sit-com enloquecida siguió una historia de aventuras internacional, el descubrimiento del multiverso y la TVA en Loki, las historias alternativas de What if?, una buddy-movie navideña, un protagonista con problemas mentales y el nacimiento de una heroína adolescente musulmana de Nueva Jersey. Nada que ver entre si. Esto es algo que yo como espectador agradezco muchísimo, incluso si algunas de estas series no han acabado de convencerme por un motivo u otro. De hecho, que Hulka se plantee como una comedia de abogados plantea otra idea novedosa que puede dar mucho juego, sobre todo si añadimos a Matt Murdock en la ecuación.

Sin embargo, entendiendo que el objetivo de Disney+ es conseguir suscriptores y que se queden porque les interesan los contenidos que se ofrecen, el estreno encadenado de series del MCU está generando la sensación de «estreno del mes» que roba toda sensación de EVENTO que hasta ahora tenían los contenidos de Marvel en el mundo cinematográfico. ¿Puede provocar que Marvel de alguna manera pueda morir de éxito? Claramente NO a corto plazo, sobre todo si hablamos de las películas. Pero en la televisión el MCU empieza a ser como la Marvel de los 80 y 90 en los que la ampliación de la línea editorial provocaba que el lector tuviera que seleccionar qué comics comprar al ser imposible hacerse con todos.

Tengo ganas de ver a Hulka, pero tras el fiasco de Ms. Marvel y el elemento cutrillo de Caballero Luna (a pesar del genial Oscar Isaac) tengo claro que las series de Marvel ya no son de visionado obligado ni todas piensan en mi como público objetivo. Veré lo que me interese y lo que no vea no me va a suponer ningún problema como no lo era no comprar los comics de Dark Hawk en su día. No creo que vea ni el primer episodio de Iron Heart dado que Riri Williams es un personaje que no me interesa nada en absoluto. Si voy a darle una oportunidad a Echo o a Agatha, pero en función de lo que nos ofrezcan en el primer episodio veré la serie completa o las dejaré correr. Vistos además los análisis de la audiencia que sitúan a Ms. Marvel como la serie del MCU con peor audiencia hasta la fecha, diría que esta sensación de «serie del mes» en meses en los que otras series de otras cadenas resultan más interesantes es compartida por los espectadores en su conjunto.

El estreno en 45 días también es algo que puede afectar a las películas, porque si algo no te acaba de convencer sabes que la podrás ver «gratis» en nada de tiempo en casa. Por ejemplo, ahora mismo la cosa pinta mal en lo referido a las posibilidades de que vea en el cine Captain America: New World Order. Al desastre del guionista Marcus Spellman en F&WS hay que sumar el fichaje del muy mediocre Julius Onah, director de la infumable The Cloverfield Paradox (2018, estrenada en Netflix). Y me gustan mucho Sam Wilson y Bucky Barnes, pero pagar por ver algo que no tengo claro que me vaya a entretener es algo que no pienso hacer.

Volviendo al principio, los anuncios de Kevin Feige en la SDCC han conseguido emocionar a fans del MCU de todo el mundo, y eso es la mejor señal para tener claro que Marvel Studios tiene por delante unos años apasionantes. Soy de los del vaso medio lleno, doy gracias por poder vivir como fan lo que tenemos actualmente, y deseo que podamos seguir disfrutándolo durante muchos años. Pero junto a eso, haría bien el estudio en escuchar las críticas razonadas que indican que NO todo vale en sus series, y que si siguen haciendo productos cuestionables, las series de Marvel en Disney+ pueden acabar convirtiéndose en la versión de Marvel del The CW, y me fastidiaría si algo que puede ser tan chulo pierda el impulso que tuvo al comienzo.

Entiendo que se puede ser fan de los comics de Marvel y de las películas de Marvel Studios y criticar lo que no me guste, aceptando que es imposible que todo sea de sobresaliente. No me gusta ser un espectador zombie sin criterio propio que consuma todo lo que lleve una marca en el envoltorio independientemente de la sensación buena o mala que transmita. Dado que me gusta poner mi cartera donde pongo mis opiniones, ha llegado un momento en que perderme uno de los productos de Marvel no me supone ningún trauma. Algo que ya descubrí hace unos años con Star Wars. Y de hecho, es bueno que los consumidores apoyemos solo lo que nos gusta, no algo que lleva un sello.

En todo caso, no quiero terminar el artículo con una sensación negativa, ya que como digo estamos en un momento increíble para ser fan de Marvel, y con que me acertaran ¿el 75% ? de los contenidos que estrenen, ya sería una persona super feliz.

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