Casi por sorpresa se ha estrenado la tercera y última temporada de Good Omens. Una temporada que ha sido acortada a un único episodio para terminar esta historia basada en el libro de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
PUNTUACIÓN: 5/10
La tercera temporada de Good Omens sigue a un desconsolado Crowley (David Tennant) y a un ambicioso Aziraphale (Michael Sheen) mientras intentan detener el nuevo apocalipsis de la Segunda Venida. El caos estalla cuando la reencarnación de Jesús desaparece y el Libro de la Vida es robado, lo que obliga al dúo a reunirse y evitar que el universo sea destruido.
Good Omens es una divertidísima novela de Terry Pratchett con Neil Gaiman, publicada antes de que Gaiman se convirtiera en una super estrella de la fantasía. La historia de un ángel y un demonio que viven en la Tierra y llegan a hacerse amigos tuvo una entretenida adaptación televisiva en la que Gaiman estuvo super involucrado y amplió la historia del libro.
Tras renovarse la serie para una tercera y última temporada, la producción se suspendió en septiembre de 2024 después de que varias mujeres acusaran a Gaiman de agresión sexual. Gaiman se retiró del proyecto, y aunque sigue acreditado como guionista perdió su puesto como showrunner, cargo que realizaron los productores ejecutivos como Sarah-Kate Fenelon y Rob Wilkins. Como consecuencia de la crisis reputacional de Gaiman, Prime acabó reduciendo la serie de seis episodios a un único especial de 90 minutos. Para este especial, Rachel Talalay (Freddy’s Dead: The Final Nightmare, Ghost in the Machine , Tank Girl) fue contratada como directora, con Neil Gaiman, Michael Marshall Smith y Peter Atkins acreditados en el guion.
El principal interés de la serie siempre ha sido la química de los dos actores protagonistas. Michael Sheen interpreta a Aziraphale, un ángel que ha vivido en la Tierra desde los albores de la creación. Tras la segunda temporada, Aziraphale aceptó un ascenso a arcángel supremo en el Cielo. Su plan es convertir la apocalíptica Segunda Venida en un acontecimiento que traiga la paz mundial, pero pronto se enfrenta al caos político y a las intromisiones de otros ángeles.
David Tennant interpreta a Crowley, un demonio que lleva viviendo en la Tierra desde los albores de la creación. Fue la Serpiente que tentó a Eva con la manzana del árbol del conocimiento del bien y del mal. Tras vivir aventuras con Aziraphale y conseguir cierto grado de felicidad, la marcha de su amigo al cielo de dejó hundido, hasta el punto de vivir en un callejón y haber perdido su amado Bentley.
Good Omens se aguanta por el carisma de los protagonistas David Tennant y Michael Sheen. Su química es bestial y sólo por ellos merecía ver la serie. Dentro que su química sigue intacta y son estupendos actores, no consiguen salvar la serie del problema inicial de tener que condensar una trama de una una temporada de 6 episodios en un único especial de 90 minutos.
Aziraphale busca transformar la apocalíptica Segunda Venida en un acontecimiento que traiga la paz mundial. Sin embargo, sus planes se tuercen cuando el Libro de la Vida es robado y la nueva reencarnación de Jesús (interpretada por Bilal Hasna) desaparece. Obligado a bajar a la Tierra para enmendar la situación, se volverá a reunir con Crowley y harán las paces antes del final de todas las cosas.
Y el caso es que me da la sensación que con un poco más te tiempo, esta tercera temporada de Good Omens hubiera sido igual de divertido que las dos anteriores. Sin embargo, la necesidad de condensar todas las tramas provoca que todo vaya demasiado, rápido con muchos personajes apareciendo y desapareciendo sin posibilidad de hacer nada interesante. El casi nulo papel de Jesús, es el perfecto ejemplo de los problemas narrativos que tiene este especial. O la identidad de la desquiciada villana, que en realidad no es sorpresa porque no puede ser nadie más que ella.
Otro problema de este último episodio de Good Omens es que me ha parecido aburridísimo. Aunque pasan muchas cosas y los personajes entran y salen, en realidad nada tiene poso debido a su propia naturaleza de resumen condensando algo más complejo. De hecho, tuve que ver el final varias veces porque me quedé dormido ¡DOS veces! viendo el episodio, y eso que sólo dura 90 minutos. En concreto, la última hora se hace insufrible.
En positivo, me gusta el final feliz que la serie plantea para Aziraphale y Crowley, confirmando una bonita historia de amor entre dos seres a priori opuestos. La idea de aceptar al diferente estaba en el ADN del libro original, por lo que me gusta que ellos consigan ser felices juntos. Pensando en este final, aunque la idea sea de Neil Gaiman, creo que conecta perfectamente con el profundo sentimiento antireligioso de Terry Pratchett. Dicho esto, tiene gracia que un ateo plantee la historia en la que DIOS le ofrece a los protagonistas la posibilidad que elegir cómo termina la historia.
Aunque tengamos un final feliz y todo cuadre bien al final, este último episodio de Good Omens ha sido un bajonazo tremendo. Por supuesto, peor hubiera sido que Prime hubiera cancelado la serie y nos hubiera dejado sin final. Pero el final feliz no oculta que Good Omens merecía mucho más que 90 minutos para cerrar la historia de la forma que fuese. Qué pena.
Comparto el trailer de este episodio final de Good Omens:
El final de Good Omens ha sido un bajón. Aunque se las han apañado para que el final feliz sea satisfactorio, la ejecución ha sido apresurada y carente de interés, hasta el punto de convertir este episodio en un aburrimiento.
PUNTUACIÓN: 5/10
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