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Crítica de El caballero de los siete reinos temporada 1 (HBO MAX)

Con algo de retraso he visto El caballero de los siete reinos, el segundo spin-of de Juego de Tronos que tiene a un protagonista muy alejado de los mitos de la caballería. Por eso la serie funciona tan bien.

PUNTUACIÓN: 9/10

Serie de TV (2026-). 1 temporada, 6 episodios. Un siglo antes de los acontecimientos de «Juego de Tronos», dos héroes improbables vagaban por Poniente: un joven e ingenuo, pero valiente caballero, Ser Duncan el Alto, y su pequeño escudero, Egg. Ambientada en una época en la que el linaje Targaryen aún ostenta el Trono de Hierro y el recuerdo del último dragón aún no ha desaparecido de la memoria viva, grandes destinos, poderosos enemigos y peligrosas hazañas aguardan a estos improbables e incomparables amigos.

«Un caballero de los Siete Reinos» es una serie de televisión creada por Ira Parker y George R. R. Martin. Se trata de una precuela de «Juego de Tronos» (2011-2019), siendo el segundo spin-of que estrena HBO Max. La serie es una adaptación de la serie de novelas cortas «Las historias de Dunk y Egg» de Martin, que comienza con «El caballero errante». Antes del estreno de la primera temporada, la serie fue renovada para una segunda temporada, que se basará en La espada jurada y se espera que se estrene en 2027.

Los seis episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Owen Harris y Sarah Adina Smith, mientras que los guiones corren a cargo de la showtunner Ira Parker, a la que han ayudado Aziza Barnes, Hiram Martínezm Annie Julia Wyman y Ti Mikkel.

Los protagonistas son Peter Claffey en el papel de Ser Duncan «Dunk» el Alto, un caballero andante de origen humilde. Dexter Sol Ansell en el papel del príncipe Aegon «Egg» Targaryen, un niño al que Dunk toma como escudero.

Otros miembros del reparto son Daniel Ings como Ser Lyonel Baratheon, un caballero conocido como la «Tormenta Riente» y heredero de la Casa Baratheon de Storm’s End; Shaun Thomas como Raymun Fossoway, primo y escudero de Steffon; Tanzyn Crawford como Tanselle, una titiritera dorniense; Danny Webb como Ser Arlan de Pennytree, un viejo caballero errante y mentor de Dunk; Henry Ashton como el príncipe Daeron «El Borracho» Targaryen, el hermano mayor de Egg; Daniel Monks como Ser Manfred Dondarrion, un caballero de la Casa Dondarrion de Blackhaven; y Tom Vaughan-Lawlor como Plummer, el mayordomo de Ashford.

No sabía qué esperar de El caballero de los siete reinos. Y quizá por eso la serie me ha gustado tanto. La serie sigue los pasos de Duncan, una buena persona que era el escudero de un caballero errante y que a su muerte se convierte en Ser Duncan «Dunk» el Alto, un caballero que no sabe cómo cumplir su papel de caballero, no tiene los modales requeridos en una corte, y desde luego no es el mejor espadachín del reino.

Quizá el principal éxito de la serie es la buddy-movie que forman Duncan y Egg, un niño al que Dunk encuentra en una taberna y que acaba tomando como escudero. Egg es más inteligente que Duncan, y conoce cosas que un niño pobre de su edad no debería conocer. En contraste entre el bonachón Duncan que es un patoso que no sabe cual es su lugar en el mundo, y el inteligente Egg permite unos diálogos buenísimos que consiguieron que conectara con ambos inmediatamente.

Otro de los éxitos de la serie es su brevedad. No se la extensión del libro o relato de Martin, pero 6 episodios de 30 minutos cada uno me ha parecido perfecta para esta serie. Perfecto para la historia que nos han contado, perfecto para plantear un ritmo interesante, perfecto para plantear cliffhangers brillantes. Y perfecto para conseguir que la serie sea un éxito absoluto.

Frente a Juego de Tronos o La Casa del Dragón, el principal valor de esta serie es ofrecer el punto de vista de la gente de la calle. Y plantear una historia «pequeña» en la que el destino del mundo no está en juego, como mucho la vida del protagonista. El viaje vital de Duncan le llevará a querer participar en un torneo, lo que implica que para ello debe ser reconocido como caballero por otros caballeros que no le conocen de nada. Y que le meterá en el mundo de las intrigas políticas para las que no está preparado ni sabe como resolver.

Aunque la serie puede ser calificada de «pequeña» en comparación con las otras series de Juego de Tronos porque no tenemos dragones ni elementos mágicos ni grandes ejércitos, la producción de esta primera temporada de El caballero de los siete reinos dista mucho de serlo. De hecho, estamos ante una super producción que se nota ha contado con un presupuesto de primer nivel que hace que todo luzca perfecto. El diseño de producción me parece de primer nivel, al igual que la fotografía y la dirección. La forma en que la serie nos mete en medio de los combates me parece espectacular, transmitiendo todo el salvajismo de unos combates en los que a pesar de las armaduras, cada golpe tiene peso y provoca un daño en quien lo recibe.

Además de unas interpretaciones geniales de la pareja protagonista, creo que todo el reparto luce a gran nivel. Además, el guion permite resaltar el humor de muchas situaciones, planteando varios momentos de humor de culo-pedo-pis en primer plano, pero también el drama. Siendo como es una historia ambientada en el mundo de Juego de Tronos, hay una muerte que resulta super impactante y casi hasta injusta. Por eso funciona tan bien. Una escena que además está perfectamente construida para generar el mayor shock emocional posible.

Aunque hablaba de serie «pequeña», en realidad el término es un error. Porque no existen las series grandes o pequeñas, sino las historias cuyos personajes me interesan e importan y las que no. En eso El caballero de los siete reinos tiene su mayor éxito. De hecho, cuando ves la historia de Duncan de niño y ves lo que ha perdido y sufrido, aún empatizas más con él. Y lo mismo con Egg, cuya sorpresa a mitad de la serie es estratosférica y consigue que entiendas lo que hace y por qué lo hace.

El corazón de Duncan y cómo lo tiene en el sitio adecuado a pesar que no sabe nada sobre la vida o la política le convierte en el narrador perfecto para poder contar todo tipo de historias en Poniente alejadas de los grandes palacios. Por eso la serie me parece que acierta en todo lo que plantea.

Comparto el trailer de este serie:

El caballero de los siete reinos me parece un éxito tremendo. Por favor, ¡poneros ya a rodar la segunda temporada!!

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de La casa el dragón temporada 2 (MAX)

La segunda temporada de La Casa del Dragón ya es historia en Max, por lo que ya puedo compartir mis impresiones de esta serie spin-of / precuela de Juego de Tronos.

PUNTUACIÓN: 7/10

La serie transcurre 200 años antes de los eventos ocurridos en Juego de Tronos y cuenta la épica historia de la casa Targaryen.

George R.R. Martin estuvo super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada de ocho episodios, y ha escrito el primero y el cuarto episodio de esta temporada. Otros guionistas son Sara Hess, David Hancock, Ti Mikkel y Eileen Shim. En la dirección Alan Taylor, director super asociado al mundo de Juego de Tronos ha realizado el primer y el cuarto episodio de esta temporada. Clare Kilner, Geeta Vasant Patel, Andrij Parekh y Loni Peristere son los otros directores de la serie. El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

La casa del dragón ha confirmado en su segunda temporada que es uno de los máximos entretenimientos de la televisión actual, aunque también tiene sus zonas grises que son más cuestionables. Empezando por los aspectos positivos, el marketing de HBO planteando que los espectadores pudieran elegir entre #TeamGreen o #TeamBlack en función de si apoyábamos a Rhaenyra o Alicent sirvió para resaltar uno de los aspectos más positivos de la primera temporada, que es que ambas creían tener razón, lo que alejaba la historia de la típica historia de buenos contra malos. Otro aspecto positivo de La casa del dragón es que los actores ya han hecho suyos a los personajes que interpretan, o los espectadores ya les tenemos cogidos el tranquillo, y los personajes transmiten el carisma que necesitan. Rhaenyra y Alicent siguen siendo unas protagonistas morales que actúan según lo que creen es correcto, con Alicent llevándose un golpe de realidad al descubrir que sus hijos igual no son los adecuados para el trono, mientras que Sir Cole va a quedar traumatizado tras ser testigo del combate de dragones que diezmó a su ejército. Hay muchos personajes y la mayoría tienen un detalle que les convierte en interesantes. Por ejemplo, la escena de Alyn de Hull, en el que se enfrenta a su padre Corlys Velaryon tras años de ignorarle por ser bastardo, me parece un escenón espectacular. Y como ese hay muchísimos momentos, como los de Mysaria, la consejera de Rhaenyra, o Larys Strong, consejero de Aemond.

El gran momento de la serie ha sido el episodio 4 en el que por fin tuvimos el combate de dragones que llevábamos anticipando desde la primera temporada. El combate es brutal y puede ser de lo mejor que se ha visto en toda la serie, y en la televisión de 2024. Una serie que ya nos dejó de forma anticlimática la temporada pasada que anticipó una guerra que no llegó a suceder. Aparte de lo brutal del combate de Aemond Targaryen montando al dragón Vhagar contra la Princesa Rhaenys, que además deja quemado y muy malherido a su hermano el Rey Aegon II, el combate tiene añade un factor fundamental para la serie: Cuando los dragones luchan, es como si se lanzara una bomba nuclear. Los soldados de Sir Cole mueren calcinados y las muertes se cuentan por centenares si no miles. Que empiece la guerra de dragones sólo anticipa la destrucción mutua asegurada en la que seguro será el pueblo llano el que pagará el precio. Y ese es el gran drama que Rhaenyra sabe e intenta evitar a toda costa, hasta que se queda sin opciones.

El otro elemento que me ha gustado mucho es el uso que la serie guarda para la gente corriente. Por un lado, el pueblo de Desembarco del Rey está a punto de rebelarse contra el regente Aemond al que le da igual si su pueblo se muere de hambre. Y sobre todo, ver a hijos bastardos de los Targaryen dominando a varios dragones controlados por Rhaenyra, rompiendo el factor de que los jinetes de dragones deben ser «nobles», me parece una idea super interesante. Unido a que no tengo claro qué harán estos jinetes cuando de verdad tengan que entrar en combate.

La duración de ocho episodios me parece adecuada con lo visto en esta segunda temporada, y me gusta que haya aumentado el metraje de los dragones en esta segunda temporada. En el apartado técnico, el diseño de producción, las localizaciones (entre ellas el casco histórico de Cáceres), el empleo de extras y los efectos especiales me parece que lucen increíblemente en esta serie. Dentro de las cosas positivas, La casa del dragón ofrece el entretenimiento que promete, y la verdad es que me ha dejado (con matices) con ganas de más. Por cierto, HBO ha confirmado que va a producir las 2 próximas temporadas de La casa del dragón para que la historia pueda contarse con la extensión que George R.R. Martin comentó que necesitaría la serie cuando estaba promocionando el estreno de la primera temporada. Algo por lo que los espectadores sin duda tenemos que alegrarnos.

Dentro que la serie me ha gustado y seguro veré la tercera temporada, hay bastante cosas que comentar que son cuestionables. Empezando por el mismo final de la temporada, planteado como un trailer de lo que está por venir y que vuelve a dejarnos con la sensación que ya tuve en la primera temporada: Excepto el cuarto episodio que es realmente espectacular y dramático, todos los episodios de esta segunda temporada han vuelto a dejarme con la sensación de vendernos la idea de «vuelve la semana que viene, que ese episodio será el bueno». De hecho, todo el final de la temporada es precisamente ese: «No te hemos mostrado las batallas que hemos sugerido, pero vuelve que a la próxima igual si». Y esta sensación de anticlimax en realidad no es buena, porque es la segunda vez que la serie nos hace lo mismo.

Cuando vi el espectacular cuarto episodio tuve claro que esa iba a ser la única batalla que veriamos en toda la temporada. Por supuesto en ese momento podía haberme equivocado, pero las emisiones posteriores han acabado dándome la razón. Ya sea por motivos presupuestarios, que seguro ha sido un factor, o por la propia narrativa a fuego lento que plantean los creadores, el resultado es una serie descompensada que nos ha ofrecido lo mejor en la mitad y ha ido cuesta abajo a partir de ahí. A esto hay que añadir que los medios americanos comentan que el rodaje de la tercera temporada comenzará a primeros de 2025, por lo que entiendo que estamos ante un estreno en 2026. Esto significa que prácticamente van a volver transcurrir los casi dos años que pasaron entre las temporadas 1 y 2. Y esto es muchísimo tiempo pensando en el coitus interruptus que nos está ofreciendo la serie. En este momento me acuerdo que la serie se redujo de 10 episodios a 8, y en condiciones normales esos dos episodios que nos han «robado», de nuevo no se si por tema presupuestario, narrativo o una combinación de los dos, son los que tendrían que habernos dado el climax que la historia precisaba.

El otro gran problema de la temporada ha sido todo el arco de Daemon Targaryen en Harrenhal, el centro de las Riverlands y castillo clave para el desarrollo de la guerra. Daemon se pasa casi la totalidad de su tiempo sufriendo visiones que se convirtieron en los verdaderos «minutos de la basura» de la serie. Que al final todo ello le lleve a ver la visión de lo que se profetiza en La Canción de Hielo y Fuego y le lleve a jurar lealtad a Rhaenyra es un final que puede ser lógico, pero que no oculta lo alargado y sin interés que fue su participación esta temporada. Dicho esto, Rhaenyra obtiene la lealtad de los señores de Riverlands y se ha hecho con tres nuevos jinetes de dragones, por lo que lo que el equilibrio de fuerzas parece que se ha decantado a su favor. El tamaño de Vhagar, sin embargo, hace que no se pueda descartar alguna nueva matanza de Aemond.

Hablaba del acierto de marketing del Team Green / Team Black. Sin embargo, narrativamente, esto no es así. Desde el primer momento los espectadores sabemos que el Rey Viserys quería que su hija Rhaenyra reinara, aunque dio la opción a Alicent de malinterpretar su repetición de la Canción de Hielo y Fuego. Este desequilibro se va agravado por la incompetencia de los hijos de Alicent, que hace que el espectador desee que ganen los Verdes de Rhaenyra. Primero con el incompetente Aegon II y después con la crueldad de Aemond montando a Vhagar. A todo esto, ya no sorprende que la serie plantee que todas las mujeres son personas morales y «buenas», mientras que los hombres son los que muestran todas las cualidades negativas posibles.

En realidad la serie me ha gustado. Pero tengo claro que La casa del dragón NO está al mismo nivel que Juego de Tronos, empezando por la menor complejidad al tener sólo dos tramas (tres si contamos el decepcionante arco de Daemon) frente a las múltiples localizaciones y personajes de Juego de Tronos. Tampoco los personajes son igual de memorables, en especial sus virtuosos y poco complejos personajes femeninos. Sin embargo, yo sabía todo esto y lo acepto sin problemas. Porque en realidad, como he comentado, la serie me entretiene muchísimo, a pesar de la constante sensación de trailer de lo que está por venir y su excesivo ritmo expositivo y anticlimático.

Comparto el trailer de esta temporada:

La segunda temporada de La casa del dragón confirma que es una buena serie de televisión con una narrativa que como mínimo debe ser calificada de cuestionable.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La casa del dragón temporada 2 episodios 2-4 (MAX)

La segunda temporada de La casa del dragón en MAX llega a su ecuador y lo hace con el combate de dragones que todos estábamos esperando. Hoy comento mis impresiones de lo visto hasta ahora.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

ARTÍCULO CON SPOILERS

Episodio 2. Rhaenyra la Cruel.

Mientras Otto traza un plan para que el pueblo se ponga en contra de ella, Rhaenyra cuestiona la lealtad de Daemon.

Episodio 3. El molino ardiente.

Tras el resurgir de antiguas rivalidades, Rhaenys sugiere contención mientras Daemon llega a Harrenhaal para formar el ejército de los Negros.

Episodio 4. El dragón rojo y el dorado

En ausencia de Rhaenyra y Daemon, Rhaenys intenta calmar al Consejo Negro mientras Cole organiza su campaña en Nido de Cuervos.

George R.R. Martin estuvo super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada y ha escrito el cuarto episodio que se ha emitido esta semana, un capítulo dirigido por Alan Taylor, director también super asociado al mundo de Juego de Tronos y que dirigió el primer episodio de esta temporada. El segundo episodio fue dirigido por Clare Kilner y cuenta con guion de Sara Hess, mientras que el tercero fue dirigido por Geeta Vasant Patel con guion de David Hancock. El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

El primer episodio de la segunda temporada de La casa del dragón me gustó bastante, sobre todo en la parte de recordarme de forma modélica donde se encontraba cada personaje de las casas enfrentadas Targaryen y Hightower. El episodio terminó además en lo más alto, al contratar Daemon Targaryen a unos asesinos en Desembarco del Rey para matar a Aemond, como venganza por matar a Lucerys Targaryen al final de la primera temporada. Al no poder encontrar a Aemond, los asesinos cortan cabeza del heredero al trono Jaehaerys, hijo pequeño de Aegon. Con esto, la guerra parecía que estaba servida y ahora si era inevitable.

Pero La casa del dragón NO es Juego de Tronos. Sus tramas no avanzan a la misma velocidad, y asumir esta realidad es fundamental si se quiere disfrutar de esta seria. Tras un buen arranque de temporada la serie se pasó los dos episodios (y medio) siguientes a preparar el climax del cuarto episodio en el que por fin estalla la guerra y los dragones entran en acción. Tras el velatorio de Jaehaerys en Desembarco del Rey y que Rhaenyra le dijera a su tío y consorte Daemon que no confía en él por la forma en que realiza sus planes sin consultarla, la serie emplea su tiempo para mostrarnos la toma de Daemon de Harrenhaal, fortaleza clave para controlar la región de Riverlands, simplemente apareciendo por allí con su dragón. Y mientras Sir Cole dirige las fuerzas de Desembarco del Rey hacia Riverlands, Rhaenyra emprende un viaje en secreto a Desembarco para intentar hablar con Alicent para intentar convencerla para llegar a un acuerdo que evite la guerra. Un acuerdo imposible porque ninguna está dispuesta a renunciar al trono, a pesar que Rhaenyra entiende de donde vino la confusión que provocó que Alicent creyera que el difunto Rey Viserys quería que su hijo reinara y no ella. Al final del tercer episodio, parecía que ahora si, la guerra era inevitable.

Una sensación que me dejó durante toda la primera temporada La Casa del Dragón era que estando bien, transmitía la idea que el episodio realmente bueno donde la situación estallará definitivamente será el siguiente, algo que nunca llegaba. De alguna manera, esta sensación se repitió en los tres primeros episodios de esta segunda temporada. Unos episodios que estaban bien pero sugerían que lo mejor se dejaba para más adelante. Sin embargo, por fin el climax de este cuarto episodio con la guerra abierta entre dragones SI nos ha dado el espectáculo que al menos yo pido a una serie de estas características. Acepto la narrativa pausada que ha planteado el showrunner Ryan Condal, pero creo que ellos mismos sabían que tenían que darle un empujón a la serie en este cuarto episodio o cabía la posibilidad que algunos tele-espectadores desconectaran ante la falta de sucesos «potentes». Y creo que es un acierto, porque nos ha dado momentos que recordaremos y que posiblemente estarán entre los mejores de toda la serie.

Rhaenyra sabía que cuando los dragones luchan quien pierde es el pueblo, y si algo hace bien este episodio es mostrar esto, al ser una masacre para las tropas de Sir Cole en tierra, pero también para los ocupantes de Rook’s Rest, la fortaleza que buscaba conquistar Cole para aislar Harrenhaal. Me gusta mucho que en realidad todo el combate era una trampa para atraer a un dragón de Dragonstone al combate, para que sea sorprendido y masacrado por Aemond que cabalga a Vhagar, el mayor dragón vivo y el más poderoso. Y la verdad es que el plan les hubiera funcionado perfectamente si no fuera porque un borracho Rey Aegon cabalga a su dragón Sunfyre porque no soporta la inactividad del trono. Aegon entra en combate con la Princesa Rhaenys, que cabalga a Meleys, siendo derrotado y quien sabe si habrá muerto. Pero lo verdaderamente bueno viene con el desequilibrado combate entre Vhagar y Meleys, que acaba de forma dramática.

Y aunque Aemond acaba victorioso, no puede decirse que el combate sea una gran victoria para las fuerzas Verdes de Desembarco del Rey, pensando que el ejercito de Cole ha sufrido bajas castastróficas. Una pérdidas que sin embargo no le impiden tomar Rook´s Nest, ya que al morir el dragón Meleys, cae sobre el castillo y casi lo destruye. Los Negros de Dragonstone han sufrido una gran pérdida con la muerte de la princesa Rhaenys, pero están muy lejos de estar derrotados tras este primer combate entre dragones. Lo que si es una evidencia es que la guerra de dragones puede causar una destrucción nunca antes vista, y ya veremos cuanta gente queda con vida cuando la guerra finalice.

Dentro de la narración pausada, la trama de Daemon Targaryen en Harrenhaal es de momento la menos interesante a mucha distancia de las demás. De hecho, parecen unos minutos de la basura que evitan que la serie se ponga con lo que realmente nos interesa. Por la parte de las princesas, Rhaenyra, Alicent o Rhaenys continúan con sus roles centrales de la serie. Me fastidia un poco que fruto de los tiempos actuales, todas las mujeres de la series son seres morales que buscan el bien del reino, mientras que los hombres sean los mezquinos que se dejan llevar por sus pasiones y deseos. Y acepto que los personajes son los que son, pero no tener a un personaje ambiguo como Cersey, que era egoísta cuando no abiertamente malvada, pero al mismo tiempo todo lo hacía por defender a su familia, me parece que hace que las protagonistas sean menos interesantes de lo que hubieran podido ser. En todo caso, entiendo que parte de la gracia de la historia está en que ambas princesas tienen una parte de razón en su pretensión al trono. La campaña de promoción de la serie pidiendo a los espectadores que expresaran si eran #TeamGreen (los Hightower de Alicent en Desembarco del Rey) o #TeamBlack (los Targaryen dirigidos por Rhaenyra en Dragonstone) me parece un éxito y resalta que la historia no se plantea en términos clásicos de que un bando es el malo y el otro es el malo.

El diseño de producción de la serie me parece sobresaliente, pero en este cuarto episodio el nivel se ha elevado al nivel de los episodios ocho de Juego de Tronos. Este episodio me ha parecido una pasada y no le puedo poner ningún pero a lo que acabo de ver. El pero puede estar en el hecho que creo que este va a ser el único gran momento de combate de dragones de esta segunda temporada, que volvería a la narración pausada previa. Espero equivocarme, pero el hecho que Alan Taylor se encargue de estos episodios más complejos y ya no vaya a dirigir ningún episodio esta temporada es otro elemento que sugiere esto. y que no haya combates entre dragones no significa que la serie vaya a estar mal, sino que no llegará al pico de fuerza que tuvimos en este.

Aunque le puedo poner algún pero a lo que está por venir, en realidad el cuarto episodio me dio justo lo que llevaba demandando casi desde el principio de la serie. Entiendo la forma en que se ha construido la tensión narrativa esta segunda temporada para que explotara en este cuarto episodio. Ahora sólo queda esperar que el resto de la temporada mantenga este mismo nivel.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La casa del dragón está ofreciendo el entretenimiento que se espera de la principal franquicia de HBO. Esperemos que el resto de la temporada esté al nivel de lo visto en el cuarto episodio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La casa del dragón 2×01 (MAX)

Casi dos años hemos tenido que esperar para poder disfrutar de la segunda temporada de La Casa del Dragón, la serie spin-of de Juego de Tronos ambientada más de un siglo antes de los sucesos de la serie principal. Hoy toca comentar mis impresiones del primer episodio emitido esta semana.

PUNTUACIÓN: 7/10

La serie transcurre 200 años antes de los eventos ocurridos en Juego de Tronos y cuenta la épica historia de la casa Targaryen.

Episodio 1. Hijo por hijo. Mientras Alicent se preocupa por el Consejo Privado de Aegon, Rhaenyra se enfrenta a una decisión trascendental.

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas.

Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada y ha escrito el primer episodio que se ha emitido esta semana, un capítulo dirigido por Alan Taylor, director también super asociado al mundo de Juego de Tronos.  El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original. La temporada consta de 8 episodios en lugar de 10, y se estima que ha contado de un presupuesto cercano a los 20 millones de dólares por episodio. Destacar además que antes del estreno de esta segunda temporada MAX dio oficialmente luz verde a la producción de la tercera, que visto lo visto ya no tengo claro que vaya a cerrar la historia.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

El primer episodio de esta temporada ha resultado super continuista respecto al final de la primera temporada, repitiendo lo bueno, lo muy bueno y lo menos bueno. Y empezando por lo muy bueno, es una pasada volver al mundo de Westeros con una serie con un diseño de producción, un vestuario, unos decorados tan impresionantes e inmersivos, que consiguen meter al espectador en la acción desde el minuto uno. Se nota que La Casa del Dragón y en general la franquicia de Juego de Tronos es prioritaria para HBO y MAX, porque presupuestariamente hablando los productores tienen todo lo que necesitan para contar su historia de la mejor forma posible. Le alegrará saber a MAX que yo me he suscrito para ver La casa del dragón, lo que confirma el poder de convocatoria que tiene la serie.

Pensando en la primera temporada, ya comenté sobre ella que los actores super carismáticos de Juegos de Tronos empezaron en su momento como actores más bien verdes que tuvieron que hacerse con sus personajes. En el comienzo de la segunda temporada tengo que reconocer que Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen, Olivia Cooke como la Reina viuda Alicent Hightower, Matt Smith como el Príncipe Daemon Targaryen o Rhys Ifans como Sir Otto Hightower son ya como de la familia. Los actores ya son los personajes y todos están fantásticos, dentro del pequeño problema de la serie de hacer a todas las mujeres como seres morales que intentan hacer siempre lo correcto, frente a unos hombres dominados por su sed de poder, violencia o depravación (aunque de momento esto último no apareció). Esto es una elección creativa fruto de los tiempos de corrección política que le resta complejidad a los personajes sobre todo femeninos, pero en realidad me gustan mucho ellas y los papeles que tienen que jugar.

En La casa del Dragón el conflicto se plantea porque ambas reinas, Rhaenyra y Alicent creen que tienen la razón y su deseo de reinar se ajusta a la ley y a los deseos del Rey Viserys. Esto hace que la lucha que se prevé pueda ser más dramática si cabe, dado que no estamos ante una situación de buenos y malo. En ese sentido, me gustó la promoción de la serie por parte de MAX, que destacaba el aspecto de TEAM GREEN y TEAM BLACK invitando a los espectadores a que tomaran partido por una reina y la otra. Parte del problema parte en que aunque las reinas buscan una solución pacífica al conflicto, los hombres a su alrededor si quieren una guerra sangrienta. Y pensando en el cliffhanger del episodio, ahora sí que no hay duda que los Hightower se van a lanzar a una guerra abierta contra Rhaenyra Targaryen.

Debido a los dos años transcurridos entre temporadas, reconozco que sólo recordaba detalles a nivel general. Sin embargo, tengo que decir que el episodio consiguió que me pusiera al día sin problemas, recordando sobre la marcha la situación en la que se encuentra cada bando. En este sentido, ver de nuevo a los Stark y el Muro resultó una pasada, luciendo el muro tan impresionante como lo recordaba. Y hablando de impresionantes, los dragones han aparecido poco pero lo que los vimos resultó chulísimo.

Antes de escribir esta reseña volví a leer la reseña que hice de la primera temporada, y me parece curioso que una sensación que me dejó este episodio es igual a lo que sentí durante toda la primera temporada. Y es que este primer episodio en realidad está bien, pero transmite la misma idea anterior sobre que el episodio realmente bueno donde la situación estallará definitivamente será el siguiente, algo que nunca llegó, pensando en el anticlimático final de la temporada. Tras la muerte del Rey Viserys la serie sugería que la guerra abierta entre las facciones de la Reina Rhaenyra Targaryen y Reina viuda Alicent Hightower era inminente, pero se terminó la temporada sin empezar la guerra, dejándolo todo para esta segunda. Y tiene sentido que el inicio de esta segunda temporada se plantee como presentación de los distintos jugadores, pero de nuevo la sensación que me dejó es que «el próximo será mejor». Y espero no sea la tónica, porque yo quiero que el episodio bueno sea EL QUE NOS EMITEN ESA SEMANA.

Esta sensación es fruto de una narrativa más pausada que lo que nos acostumbró Juego de Tronos, al tener sólo dos tramas que cubrir, la de los Targaryen en Dragonstone y la de los Hightower en Desembarco del Rey. Pensando que la temporada son ocho episodios en lugar de diez y sobre todo el hecho dramático que tiene lugar en Desembarco provocado por Daemon Targaryen, espero que ahora ya si la guerra de declare oficialmente, aunque el despliegue de los ejércitos llevará algún tiempo.

Como digo, si tengo que ponerle un pero a este episodio sería que no ha sido una pasada, sólo está bien en su papel de recordar donde se encuentran las fichas del tablero de cara a los sucesos que están por llegar en próximos episodios. En todo caso, he pagado encantado mi suscripción a MAX y planeo ver cada episodio el mismo lunes que se estrene en España, por lo que difícilmente puedo decir algo negativo de esta serie. Por cierto, comentaba que MAX ha confirmado la producción de la tercera temporada, pero pensando que el propio Martin expresó en 2022 que él pensaba que la duración óptima para contar su historia sería cuatro temporadas, espero que MAX haga lo correcto y deje que la historia tenga la extensión adecuada. Por favor, que no la caguen con La casa del Dragón.

Comparto el trailer de esta segunda temporada de La casa del dragón:

La casa del dragón ha empezado de modo lento y continuista. Pero se ha ganado el derecho de contar la historia al ritmo que estimen más conveniente.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Juego de Tronos: La Casa del Dragón temporada 1 (HBO Max)

Termina la primera temporada de Juego de Tronos: La Casa del Dragón, y no sabéis la alegría que me da poder decir lo mucho que me ha gustado la serie, de largo la más satisfactoria de todas las series de grandes franquicias contra las que competía en las últimas semanas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material ambientado en el mundo de Poniente, y adaptar esta novela era sin duda la mejor opción posible. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo el episodio piloto y otros dos episodias de la temporada. Otros directores han sido Greg Yaitanes (3 episodios), Clare Kilner (3) y Geeta Vasant Patel.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney, aunque informó que desmontó el escenario difgital para dar paso a otras producciones standard en esos estudios.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Emma D´Arcy es la Rhaenyra adulta. Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la Casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra, mientras que Olivia Cooke interpreta a la Alicent adulta. En la Casa Velaryon tenemos a Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

Juego de Tronos: La Casa del Dragón ha sido un entretenimiento de primer nivel que nos ha mostrado a personajes complejos e interesantes en un mundo de Poniente que recuerda a lo ya conocido pero que ha conseguido adquirir entidad propia en esta primera temporada. La Casa del Dragón me ha gustado en su visionado semanal y me ha justificado la suscripción que he pagado a HBO durante estos últimos dos meses, así que en ese sentido HBO Max debe sentirse tremendamente satisfecha, además de por unos datos de audiencia que han sido realmente buenos y aseguran que la segunda temporada será un éxito cuando se estrene.

HBO Max ha tirado la casa por la ventana y se transmite que es una producción de primer nivel. Las localizaciones, vestuario, efectos especiales y escala del guion ofrece un entretenimiento de primer nivel que luce estupenda la mayor parte del tiempo. Es cierto que Los Anillos de Poder en Prime ha sido más espectacular (aunque el guion fuera desastroso), pero HBO ha acertado creando el tono que esta historia necesitaba. Por cierto, como pasó en su día con Juego de Tronos, han vuelto a haber quejas porque algunos episodios se veían demasiado oscuros, lo cual me parece un error incomprensible dado que no es la primera vez que sucede y se supone que justo HBO debería controlar la problemática del visionado de series en streaming, etc…

El gran desafío de la serie giraba en torno a presentar personajes que fueran igual de carismáticos que los de Juego de Tronos. Dentro que ahora nadie se acuerda, pero esos actores ahora super conocidos en su momentos estaban más verdes que una lechuga, justo como les pasa a estos. Y la verdad es que Viserys, Rhaenyra, Daemon y Alicent me parecen personajes super interesantes y complejos que consiguen mantener la serie casi por ellos mismos. En lo relativo al reparto, creo que todos están muy bien en sus papeles, aunque me chocó el cambio de actrices protagonistas a mitad de la temporada, cuando los actores varones sí que se mantuvieron en la serie. En este sentido, el único pero que le pondría al reparto son los hijos de Rhaenyra y sobre todo Alicent, que sufren unos cambios en pocos años que rompen la suspensión de credulidad. Este error de casting de los príncipes es quizá el único pero que le encuentro en lo relativo a los actores escogidos.

Y reconozco que se hace extraño ver una serie de Juego de Tronos prácticamente con una única familia protagonista, unida a los Hightower o los Velaryon, frente a la narrativa coral con múltiples frentes simultáneos de Juego de Tronos, pero una vez que entendí que esto estaba planteada de forma diferente a la serie madre, pude disfrutar mucho más de la serie.

Un pero que se puede sacar a La Casa del Dragón tiene que ver con el ritmo de la serie, en especial si se compara con lo que fue Juego de Tronos. Como veis, la comparación es continua, pero es inevitable cuando los productores han sido los primeros en hacer esta conexión empezando por el tema principal de Ramin Djawadi. Que La casa del Dragón no tenga su propio tema me parece un error de bulto muy importante, porque por un lado intentas dotar a la serie de su propia personalidad, pero por otro ellos mismos nos recordaban todas las semanas que son lo mismo, aunque en momentos temporales diferentes. Volviendo al ritmo, diría que todos los episodios de una hora de duración me dejaron con la sensación que se podía haber contado exactamente lo mismo con 10 / 15 minutos menos de duración. En varios momentos sobre todo en la primera mitad de la serie la sensación fue que lo que habían contado sería uno de los subargumentos de un episodio de Juego de tronos y se hubiera podido condensar sin problemas en 15/20 minutos. Entendiendo que son imprescindibles para entender lo que pasa a continuación, los 5 episodios con las princesas adolescentes se sienten a veces como un prólogo super ampliado a lo que veremos a continuación con las princesas convertidas en madres y esposas, que es lo realmente interesante.

Incluso aceptando que La Casa del Dragón es otra cosa y se merece poder contar su historia con el ritmo que ellos estimen oportuno, así lo he entendido yo, hay otro elemento que puede no cuadrarle a algún espectador. Y es que estando todos los episodios bien mientras la trama avanza a su ritmo pausado, en la mayoría de veces me dejaban la sensación que el siguiente episodio podía ser el realmente brillante de la serie. El que nos ofreciera el climax emocional o directamente, el inicio de la guerra y el gran espectáculo que se llevaba anticipando desde el principio. Sin embargo, cuando pasaba una semana y veía dicho episodio ¡me hacía sentir igual, lo mejor parecía que seguía estando por llegar!

Todos los espectadores vimos desde el primer episodio que la clave de esta temporada es que habrá paz mientras Viserys viva. Él mantiene el reino estable, pero en cuanto palme se abrirá el infierno en Poniente por la lucha por la corona. Ya fue sorpresa asistir al salto temporal de 10 años y comprobar que Viserys aún vivía, pero a medida que avanzan los episodios hay una creciente sensación de «ahora se muere y se va a liar parda». Al final del 7º episodio (un episodio super chulo, por cierto) tras la lucha de los niños y la tensión con las familias enfrentadas, todo indicaba que los padres iban a continuar el combate y ahora si se «liaba”. Pero llega el 8º episodio en el que vuelven a hacer un salto temporal (en este caso de 6 años) y todo ha seguido más o menos igual ya el Rey Viserys sigue vivo, aunque apenas. Tras otro episodio muy chulo en el que Viserys fallece en paz al haber podido disfrutar de una cena con toda su familia, el pensamiento general era “ahora si, la reina (o más concretamente su padre Hightower) va a intentar matar a Rhaenyra y toda su familia y ahora se lía”.

Sin embargo, empieza el 9º episodio, (buen episodio, quizá un poco inferior al 8º) y hacen la pequeña trampa narrativa de hacer que Rhaenyra y toda su familia se marchara de Desembarco del Rey esa misma madrugada nada más terminar la cena. Que es necesario porque si se hubieran quedado y el Señor Hightower les mata se acaba la serie (igual que si Rhaenys hubiera matado a todos al final del 9º), ojo. Pero aquí no hay elipsis temporal, Viserys muere la misma noche del banquete y de alguna forma muere feliz porque ha visto a toda su familia junta y en paz. Y al menos a mi me choca porque lo lógico y normal pensando que nadie podría anticipar que el rey iba a morir esa misma noche no es que Rhaenyra se suba a un barco de madrugada, sino que duerman y a la mañana siguiente recojan todos sus bártulos, hijos y sirvientes y partan por la mañana. Pero lo dicho, sin ese lógico truco narrativo, la serie se acaba.

El episodio 9 tiene el punto de vista de la Reina Alicent en Desembarco del Rey, cuando siempre el noveno episodio de Juego de Tronos era en el que se liaba (p.ej. La Boda Roja ola Batalla de los Bastardos), lo cual fue un poco bajón. Dentro que el episodio en si me gustó y estuvo chulo, como todos en general. Pero cuando llega el décimo episodio y ves que se va a conter desde el punto de vista de Rhaenyra en Rocadragón, aunque tenga sentido narrativamente, podría decirse que nos ha robado el climax de esta temporada, al dejar la guerra que se lleva anticipando casi desde el principio para la segunda temporada. Aunque a mi me ha gustado la serie y me ha gustado el cliffhanger con el que ha finalizado, puedo entender que haya público que se haya podido sentir un poco estafado al haber terminado la temporada sin un climax verdaderamente potente.

Hay otro elemento que hay que comentar en relación a la representación de los personajes reflejando los criterios de lo políticamente correcto imperante en la actualidad. Martin empezó a escribir las novelas de Canción de Hielo y Fuego en los años 90. Fruto de esto encontramos personajes memorables que eran capaz de lo mejor y de lo peor que vivían en un mundo de grises. La vida en el medievo era dura y cruel y la serie reflejaba esto con protagonistas que hacían lo que fuera por sobrevivir ellos como primera prioridad, y ayudar a que su Casa triunfara frente a sus enemigos a continuación. De esta forma, excepto aún personaje puntual (Tywin Lannister o Ramsay Nieve me vienen inmediatamente a la cabeza) no me atrevería a calificar como «villano» a ninguno de los personajes principales. Incluso Cersei al final intenta proteger a sus hijos y la estirpe Lannister, desde su punto de vista no es mala aunque sus actos sin duda lo sean, sobre todo aplicando la lógica medieval. Y de igual forma, excepto quizá Jon Nieve, nadie puede ser calificado de «héroe» puro.

Fuego y Sangre, la novela de Martin que inspira esta serie se publicó en 2018. Y la diferencia en el tratamiento de los personajes es como de la noche al día. Todas las mujeres principales de la serie, la princesa Rhaenyra Targaryen, la reina Alicent Hightower y la princesa Rhaenys Targaryen de la casa Velaryen son mujeres de altos valores morales que hacen lo correcto, no lo que hay que hacer para sobrevivir. Hasta un personaje secundario como la jefa de las prostitutas en una negociación con la Mano del Rey no pide riquezas materiales para ella, sino que terminen los combates ilegales de niños. Lo nunca visto. A lo largo de la temporada si parece que Alicent puede ser calificada como «la mala» al moverse por envidia contra Rhaenyra porque ella es una coneja que solo se la quiere para parir herederos al trono mientras su amiga Rhaenyra se va de picos pardos y disfruta de su vida sin preocupaciones gracias a la protección de su padre el Rey. Sin embargo, el guion la rehabilita al final de la temporada, aceptando la sucesión planteada por su marido a favor de Rhaenyra. Que luego hagan que Viserys en su lecho de muerte le diga a Rhaenyra que su hijo Aegon debe reinar crea la justificación moral para que Alicent usurpe el trono en favor de su hijo, actuando no en su beneficio egoísta, sino por el futuro de sus hijosy lo que cree que le ha pedido su marido con su último aliento. Todo lo que hacen las 3 princesas puede ser calificado como «bueno» y dentro de los valores morales de lo que es correcto en el siglo XXI. Una ordena que no se intente matar a Rhaenyra cuando sería lo mejor para evitar una guerra abierta porque es lo honorable, mientras que las otras dos no quieren ser ellas las que inicien la guerra y harán todo lo que esté en su mano para evitarla a pesar de las voces que sugieren lo contrario a su alrededor. Esto provoca que dentro que me parecen personajes interesantes, claramente se pierde la complejidad y la ambigüedad que caracterizaba a Juego de Tronos.

Sin embargo, los hombres de la serie son todos unos violentos conspiradores ávidos de poder que harán lo que sea para conseguirlo. Que actúan dominados por la espada y el pene, los instintos más bajos, en lugar de pensar con la cabeza pensando lo que es mejor para el Reino y para sus habitantes. La diferencia entre sexos es abismal, demasiado para ser algo casual. Incluso el Rey Viserys que podría decirse que ha sido un buen Rey y ha conseguido mantener el reino en paz, es mostrado como un rey dubitativo que ha sido dominado en muchos momentos por los que están a su alrededor, empezando por la Mano del Rey, algo que no son las cualidades que se suponen a un buen líder. No, la sensación que han amoldado la historia de una obra de entretenimiento que se sabe va a ser popular para que enlace con los actuales dogmas identitarios es inevitable. Por suerte, aunque lo ha bordeado, nunca ha caído en el panfleto más chabacano, gracias a una trama con buenas caracterizaciones para los principales personajes, lo que me ha permitido entrar en la historia y disfrutar de esta Casa del Dragón. Acepto que Alicent y Rhaenyra son como son, y el drama alrededor de su disputa por el trono me ha resultado realmente interesante, de forma que me vale la historia tal y como nos la han contado.

Dicho esto, reconozco que al comienzo de la serie estaba deseando ver múltiples combates de dragón y frentes de guerra con cientos o miles de soldados enfrentados, y eso no hemos llegado a verlo. Sin embargo, los guionistas han conseguido engancharme únicamente con las intrigas palaciegas, lo cual me indica que HBO ha contado con unos buenísimos guionistas, además de contar con el libro de Martin como lienzo a partir del cual crear la serie. Volviendo a la comparación, prefiero mil veces más una serie como La Casa del Dragón en la que los personajes se muevan por evoluciones predecibles porque son lógicas y cuadran su psicología, que fuegos de artificios visuales como Los anillos de Poder con una historia que es una tomadura de pelo que parece que se ríe del espectador pensando que aceptaremos cualquier cosa mientras sea sorprendente. Para mi no hay duda, prefiero a Juego de Tronos frente al producto de Prime Video.

George RR Martin ha afirmado en entrevistas que para contar la historia de los Targaryen antes de Juego de Tronos estima que La Casa del Dragón debería tener 4 temporadas. De momento HBO sólo ha confirmado una segunda temporada que empezará a rodarse en localizaciones en España en la primavera de 2023, lo cual hará que probablemente su estreno no pueda anunciarse hasta 2024. En cualquier caso, creo que HBO Max sabe que tiene un bombazo entre manos, y no me extrañaría que las 4 temporadas de Martin puedan llegar a ampliarse alguna más si el éxito se mantiene tras la emisión de la segunda.

Aunque los dos años de espera pueden ser demasiados, no tengo duda que cuando sea que se estrene yo me suscribiré a HBO Max (o lo que haya en ese momento) para verla.

Comparto el trailer de esta serie:

La Casa del Dragón es LA SERIE de fantasía, espada y brujería de la temporada. Muchas ganas de saber cómo continuará la historia en su segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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