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Crítica de La Casa del Dragón temporada 3 (HBO Max)

La Tercera temporada de La Casa del Dragón emitida en HBO Max ha sido de largo la más satisfactoria hasta ahora. Estamos ante uno de los mayores entretenimientos televisivos.

PUNTUACIÓN: 8/10

La tercera temporada de House of the Dragon narra la llegada al Trono de Hierro de Rhaenyra Targaryen, descubriendo que llegar al pico de la montaña no es lo más complicado. Su gobierno se verá envuelto en problemas de todo tipo, empezando por el hambre de sus súbditos y la falta de oro de su bando, mientras que los conspiradores al trono, sobre todo los Hightower, conspiran contra ella para arrebatarle el trono.

La Casa del Dragón ha sido creada por Ryan Condal y George R.R. Martin. Un Martin que se muestra cada vez más desencantado con el devenir de esta serie, alejándose cada vez más de la dirección de sus libros. Los ocho episodios de esta tercera temporada han sido dirigidos por Clare Kilner (3 episodios), Loni Peristere (2), Nina Lopez-Corrado (2) y Andrij Parekh. Condal junto a Ti Mikkel son los escritores de la temporada, que han contado en su sala de escritores con Sara Hess, David Hancock, Philippa Goslett, Shyam Popat y Zenzele Price,

En el enorme reparto coral tenemos a Emma D’Arcy como Rhaenyra Targaryen, Matt Smith como Daemon Targaryen, Olivia Cooke como Alicent Hightower, Rhys Ifans como Otto Hightower, Steve Toussaint como Corlys Velaryon, Fabien Frankel como Criston Cole, Matthew Needham como Larys Strong, Sonoya Mizuno como Mysaria, Tom Glynn-Carney como Aegon II Targaryen, Ewan Mitchell como Aemond Targaryen, Phia Saban como Helaena Targaryen, Harry Collett como Jacaerys Velaryon, Bethany Antonia como Baela Targaryen, Phoebe Campbell como Rhaena Targaryen, Jefferson Hall como Jason y Tyland Lannister, Kurt Egyiawan como Orwyle, Kieran Bew como Hugh Hammer, Abubakar Salim como Alyn de Hull, Clinton Liberty como Addam de Hull y Tom Bennett como Ulf White, entre otros.

La Casa del Dragón es uno de los grandes entretenimientos del mainstream americano. Y esta tercera temporada ha estado a la altura de las expectativas. Porque por fin hemos visto los grandes combates que yo al menos demandaba, y que de alguna manera la serie nos hurtó en temporadas anteriores. Hace dos años comenté sobre la segunda temporada que lo peor fue «la sensación de anticlimax, algo que en realidad es la segunda vez que la serie nos hacía sentir». Y me alegra poder decir que en lo referido a la trama principal, La Casa del Dragón por fin nos da lo que le estábamos pidiendo. En ese sentido, me alegra que Ryan Condal haya tomado nota de las críticas y nos haya dado las batallas que faltaron en temporadas anteriores.

En concreto, esta tercera temporada tiene dos grandes combates. Un primer combate en el mar, en el que las fuerzas de Corlys Velaryon se enfrentan a la Triarquía, piratas que se han aliado a los Lannister. Esta batalla naval resulta sangrienta y dramática, ya que Rhaena Targaryan crea un vínculo con el dragón salvaje Robaovejas, pero cuando llega a batalla no puede controlarlo y arrasa a ambos ejércitos. Además, el hijo de Rhaenyra Jace muere en el mar tras ser derribado Vermax, su dragón. Esta primera gran batalla es alucinante y provoca consecuencias que se sentirán a lo largo de la serie.

Pero la batalla naval de la Garganta no es el único gran combate, porque en el último episodio llegamos al climax de la temporada con el asalto de las fuerzas de Daemon Targaryen de Tumbleton, controlado por los Hightower. Una batalla sangrienta en la que de nuevo un dragón descontrolado, en este caso por culta de su jinete, borracho y enfurecido con el mundo, va a provocar una masacre. De forma que una de las conclusiones que pueden sacarse es que del uso de dragones lo único que puede conseguirse es fuego y muerte.

Técnicamente, La Casa del Dragón nos muestra que estamos ante lo mejor que se hace en televisión. No hay nada al nivel de esta historia. La escala de este mundo y sus decenas de personajes que entran y salen de los episodios añade el toque de complejidad que George R.R. Martin hizo famoso en Juego de Tronos. Algo que considero muy positivo incluso cuando algunas de las subtramas de esta temporada han sido lamentables.

El principal argumento de la temporada es la toma de control de Desembarco del Rey por parte de Rhaenyra, y su ascensión definitiva al Trono de Hierro. Pero llegar es sólo la primera parte. GOBERNAR se va a demostrar como una actividad mucho más compleja de lo que ella imaginaba. Empezando porque los Lannister han robado el oro real y el pueblo se muere de hambre, lo cual es una fuente de inestabilidad para la capital. Rhaenyra descubrirá lo complicado que es gobernar y como mucha gente sigue estando en contra suya. Me encanta el trabajo de Emma D’Arcy como Rhaenyra, La gran damnificada de esta temporada es Olivia Cooke, que interpreta a Alicent Hightower. Alicent en esta temporada es prisionera de Rhaenyra y aparte de abrirle las puertas de Desembarco del Rey engañando a su hijo Aemond para que fuera a Harrendal, no tiene demasiadas cosas interesantes que hacer.

Matt Smith como Daemon Targaryen sigue pensando que su superioridad reside en los dragones y que deben utilizarlos para destruir a sus enemigos. Rhaenyra sabe que eso provocaría que todos los nobles les odiarían, por lo que se muestra reticente a utilizarles. Hasta que no va a tener más remedio. En el palacio, Daemon y Mysaria van a luchar por el favor de la reina, con unos giros llamativos a lo largo de la serie. Las reuniones del consejo real y los problemas en Desembarco del Rey han hecho que el visionado de la temporada fuera extremadamente entretenido. Son las cosas que más me han gustado junto a los grandes combates de la temporada.

En la parte negativa, el castillo de Harrenhal vuelve a convertirse en un agujero negro narrativo. Si en la segunda temporada ver a Daemon Targaryen allí fueron verdaderos minutos de la basura, en esta temporada es el herido Aemond en que pasará allí toda la temporada. Curándose bajo el cuidado de la bruja Alys. Un montón de escenas que solo sirven para ocupar minutos sin ningún interés, siendo los verdaderos minutos de la basura de esta temporada.

La otra trama lamentable de esta temporada es la del herido Aegon, que se fugó de Desembarco del Rey con Larys. Sus paseos por el monte para llegar al mismo sitio donde iniciaron su viaje me parecen penosos. Todo ello para dejarle al final como un enemigo que disputa el trono de Rhaenyra. Estas dos tramas han sido penosas. Y comentaba antes que me gusta la complejidad de este mundo poblado de decenas de personajes. Pero los minutos de la basura de los hermanos Aegon y Aemond son sin duda lo peor de la serie hasta el momento.

Si me ha gustado ver a Ormund  Hightower, que podríamos decir que es el principal oponente de los Targaryen esta temporada. Un enemigo inteligente que pone en marcha varios tipos de ataques, empezando por una guerra de guerrillas dentro de Desembarco. Ormund es despiadado y no dudará en utilizar al pueblo de Tumbleton como escudos humanos ante un eventual ataque de los dragones. Y se está encargando de la educación de Daeron Targaryen, el heredero al trono para los Hightower.

No tengo ni idea de lo que sucederá en la cuarta y última temporada de La Casa del Dragón. Pero las semillas de la caída de Rhaenyra parece que se han planteado esta temporada, al ver cómo tras llegar al trono está maltratando a sus seguidores, como Corlys Velaryon. O a los portadores de dragones. Pensando que Aegon ha descubierto que su dragón Sunfyre está vivo. Si a eso sumamos que Aemond seguro acabará encontrando a su dragón, tenemos un combate bastante más igualado de lo que estaba al principio de la temporada. Aunque el viaje de algunos personajes ha sido más que cuestionable, el momento en que se encuentran no puede ser más apasionante. En esta temporada dejé de tener la sensación de la primera y segunda temporadas en que los creadores de la serie decidían retrasar los grandes momentos para más adelante.

Por cierto, dentro del elemento super entretenido, me ha llamado muchísimo la atención como en esta temporada el paso del tiempo y la lejanía geográfica han dejado de ser un problema o algo que considerar. Que el ayudante de Ormund  Hightower pueda salir del pueblo sitiado, llagar a las tierras de los Valeryon, secuestrar a Corlys y volver al pueblo sin ser detectado todo ello casi en el mismo episodio es una locura ridícula que muestra que ya no hay atención para estos detalles. Sólo tramas que tienen que suceder y hay que mostrarlo de la forma más rápida posible. Pensando en las críticas tan enormes que tuvo el final de Juego de Tronos, y eso que los protagonistas viajaban con dragones, no quiero ni imaginarme lo que estas locuras de la serie pueden haber provocado.

Con todo, La Casa del Dragón me parece un entretenimiento mayúsculo. Tiene cosas buenas y malas, seguro no es perfecta. Pero la escala y la espectacularidad es increíble. como también el drama que viven los protagonistas, en especial Rhaenyra. Veré seguro la cuarta y última temporada. Aunque para ello tengamos que esperar otros dos años. La televisión actual también tiene estas cosas.

Comparto el trailer de esta temporada:

La Casa del Dragón me parece un entretenimiento estupendo incluso aunque varias de las tramas de la serie no hayan dado vueltas sobre si mismas toda la temporada. Con todo, me quedo con ganas de ver la cuarta y última temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El caballero de los siete reinos temporada 1 (HBO MAX)

Con algo de retraso he visto El caballero de los siete reinos, el segundo spin-of de Juego de Tronos que tiene a un protagonista muy alejado de los mitos de la caballería. Por eso la serie funciona tan bien.

PUNTUACIÓN: 9/10

Serie de TV (2026-). 1 temporada, 6 episodios. Un siglo antes de los acontecimientos de «Juego de Tronos», dos héroes improbables vagaban por Poniente: un joven e ingenuo, pero valiente caballero, Ser Duncan el Alto, y su pequeño escudero, Egg. Ambientada en una época en la que el linaje Targaryen aún ostenta el Trono de Hierro y el recuerdo del último dragón aún no ha desaparecido de la memoria viva, grandes destinos, poderosos enemigos y peligrosas hazañas aguardan a estos improbables e incomparables amigos.

«Un caballero de los Siete Reinos» es una serie de televisión creada por Ira Parker y George R. R. Martin. Se trata de una precuela de «Juego de Tronos» (2011-2019), siendo el segundo spin-of que estrena HBO Max. La serie es una adaptación de la serie de novelas cortas «Las historias de Dunk y Egg» de Martin, que comienza con «El caballero errante». Antes del estreno de la primera temporada, la serie fue renovada para una segunda temporada, que se basará en La espada jurada y se espera que se estrene en 2027.

Los seis episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Owen Harris y Sarah Adina Smith, mientras que los guiones corren a cargo de la showtunner Ira Parker, a la que han ayudado Aziza Barnes, Hiram Martínezm Annie Julia Wyman y Ti Mikkel.

Los protagonistas son Peter Claffey en el papel de Ser Duncan «Dunk» el Alto, un caballero andante de origen humilde. Dexter Sol Ansell en el papel del príncipe Aegon «Egg» Targaryen, un niño al que Dunk toma como escudero.

Otros miembros del reparto son Daniel Ings como Ser Lyonel Baratheon, un caballero conocido como la «Tormenta Riente» y heredero de la Casa Baratheon de Storm’s End; Shaun Thomas como Raymun Fossoway, primo y escudero de Steffon; Tanzyn Crawford como Tanselle, una titiritera dorniense; Danny Webb como Ser Arlan de Pennytree, un viejo caballero errante y mentor de Dunk; Henry Ashton como el príncipe Daeron «El Borracho» Targaryen, el hermano mayor de Egg; Daniel Monks como Ser Manfred Dondarrion, un caballero de la Casa Dondarrion de Blackhaven; y Tom Vaughan-Lawlor como Plummer, el mayordomo de Ashford.

No sabía qué esperar de El caballero de los siete reinos. Y quizá por eso la serie me ha gustado tanto. La serie sigue los pasos de Duncan, una buena persona que era el escudero de un caballero errante y que a su muerte se convierte en Ser Duncan «Dunk» el Alto, un caballero que no sabe cómo cumplir su papel de caballero, no tiene los modales requeridos en una corte, y desde luego no es el mejor espadachín del reino.

Quizá el principal éxito de la serie es la buddy-movie que forman Duncan y Egg, un niño al que Dunk encuentra en una taberna y que acaba tomando como escudero. Egg es más inteligente que Duncan, y conoce cosas que un niño pobre de su edad no debería conocer. En contraste entre el bonachón Duncan que es un patoso que no sabe cual es su lugar en el mundo, y el inteligente Egg permite unos diálogos buenísimos que consiguieron que conectara con ambos inmediatamente.

Otro de los éxitos de la serie es su brevedad. No se la extensión del libro o relato de Martin, pero 6 episodios de 30 minutos cada uno me ha parecido perfecta para esta serie. Perfecto para la historia que nos han contado, perfecto para plantear un ritmo interesante, perfecto para plantear cliffhangers brillantes. Y perfecto para conseguir que la serie sea un éxito absoluto.

Frente a Juego de Tronos o La Casa del Dragón, el principal valor de esta serie es ofrecer el punto de vista de la gente de la calle. Y plantear una historia «pequeña» en la que el destino del mundo no está en juego, como mucho la vida del protagonista. El viaje vital de Duncan le llevará a querer participar en un torneo, lo que implica que para ello debe ser reconocido como caballero por otros caballeros que no le conocen de nada. Y que le meterá en el mundo de las intrigas políticas para las que no está preparado ni sabe como resolver.

Aunque la serie puede ser calificada de «pequeña» en comparación con las otras series de Juego de Tronos porque no tenemos dragones ni elementos mágicos ni grandes ejércitos, la producción de esta primera temporada de El caballero de los siete reinos dista mucho de serlo. De hecho, estamos ante una super producción que se nota ha contado con un presupuesto de primer nivel que hace que todo luzca perfecto. El diseño de producción me parece de primer nivel, al igual que la fotografía y la dirección. La forma en que la serie nos mete en medio de los combates me parece espectacular, transmitiendo todo el salvajismo de unos combates en los que a pesar de las armaduras, cada golpe tiene peso y provoca un daño en quien lo recibe.

Además de unas interpretaciones geniales de la pareja protagonista, creo que todo el reparto luce a gran nivel. Además, el guion permite resaltar el humor de muchas situaciones, planteando varios momentos de humor de culo-pedo-pis en primer plano, pero también el drama. Siendo como es una historia ambientada en el mundo de Juego de Tronos, hay una muerte que resulta super impactante y casi hasta injusta. Por eso funciona tan bien. Una escena que además está perfectamente construida para generar el mayor shock emocional posible.

Aunque hablaba de serie «pequeña», en realidad el término es un error. Porque no existen las series grandes o pequeñas, sino las historias cuyos personajes me interesan e importan y las que no. En eso El caballero de los siete reinos tiene su mayor éxito. De hecho, cuando ves la historia de Duncan de niño y ves lo que ha perdido y sufrido, aún empatizas más con él. Y lo mismo con Egg, cuya sorpresa a mitad de la serie es estratosférica y consigue que entiendas lo que hace y por qué lo hace.

El corazón de Duncan y cómo lo tiene en el sitio adecuado a pesar que no sabe nada sobre la vida o la política le convierte en el narrador perfecto para poder contar todo tipo de historias en Poniente alejadas de los grandes palacios. Por eso la serie me parece que acierta en todo lo que plantea.

Comparto el trailer de este serie:

El caballero de los siete reinos me parece un éxito tremendo. Por favor, ¡poneros ya a rodar la segunda temporada!!

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de La casa el dragón temporada 2 (MAX)

La segunda temporada de La Casa del Dragón ya es historia en Max, por lo que ya puedo compartir mis impresiones de esta serie spin-of / precuela de Juego de Tronos.

PUNTUACIÓN: 7/10

La serie transcurre 200 años antes de los eventos ocurridos en Juego de Tronos y cuenta la épica historia de la casa Targaryen.

George R.R. Martin estuvo super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada de ocho episodios, y ha escrito el primero y el cuarto episodio de esta temporada. Otros guionistas son Sara Hess, David Hancock, Ti Mikkel y Eileen Shim. En la dirección Alan Taylor, director super asociado al mundo de Juego de Tronos ha realizado el primer y el cuarto episodio de esta temporada. Clare Kilner, Geeta Vasant Patel, Andrij Parekh y Loni Peristere son los otros directores de la serie. El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

La casa del dragón ha confirmado en su segunda temporada que es uno de los máximos entretenimientos de la televisión actual, aunque también tiene sus zonas grises que son más cuestionables. Empezando por los aspectos positivos, el marketing de HBO planteando que los espectadores pudieran elegir entre #TeamGreen o #TeamBlack en función de si apoyábamos a Rhaenyra o Alicent sirvió para resaltar uno de los aspectos más positivos de la primera temporada, que es que ambas creían tener razón, lo que alejaba la historia de la típica historia de buenos contra malos. Otro aspecto positivo de La casa del dragón es que los actores ya han hecho suyos a los personajes que interpretan, o los espectadores ya les tenemos cogidos el tranquillo, y los personajes transmiten el carisma que necesitan. Rhaenyra y Alicent siguen siendo unas protagonistas morales que actúan según lo que creen es correcto, con Alicent llevándose un golpe de realidad al descubrir que sus hijos igual no son los adecuados para el trono, mientras que Sir Cole va a quedar traumatizado tras ser testigo del combate de dragones que diezmó a su ejército. Hay muchos personajes y la mayoría tienen un detalle que les convierte en interesantes. Por ejemplo, la escena de Alyn de Hull, en el que se enfrenta a su padre Corlys Velaryon tras años de ignorarle por ser bastardo, me parece un escenón espectacular. Y como ese hay muchísimos momentos, como los de Mysaria, la consejera de Rhaenyra, o Larys Strong, consejero de Aemond.

El gran momento de la serie ha sido el episodio 4 en el que por fin tuvimos el combate de dragones que llevábamos anticipando desde la primera temporada. El combate es brutal y puede ser de lo mejor que se ha visto en toda la serie, y en la televisión de 2024. Una serie que ya nos dejó de forma anticlimática la temporada pasada que anticipó una guerra que no llegó a suceder. Aparte de lo brutal del combate de Aemond Targaryen montando al dragón Vhagar contra la Princesa Rhaenys, que además deja quemado y muy malherido a su hermano el Rey Aegon II, el combate tiene añade un factor fundamental para la serie: Cuando los dragones luchan, es como si se lanzara una bomba nuclear. Los soldados de Sir Cole mueren calcinados y las muertes se cuentan por centenares si no miles. Que empiece la guerra de dragones sólo anticipa la destrucción mutua asegurada en la que seguro será el pueblo llano el que pagará el precio. Y ese es el gran drama que Rhaenyra sabe e intenta evitar a toda costa, hasta que se queda sin opciones.

El otro elemento que me ha gustado mucho es el uso que la serie guarda para la gente corriente. Por un lado, el pueblo de Desembarco del Rey está a punto de rebelarse contra el regente Aemond al que le da igual si su pueblo se muere de hambre. Y sobre todo, ver a hijos bastardos de los Targaryen dominando a varios dragones controlados por Rhaenyra, rompiendo el factor de que los jinetes de dragones deben ser «nobles», me parece una idea super interesante. Unido a que no tengo claro qué harán estos jinetes cuando de verdad tengan que entrar en combate.

La duración de ocho episodios me parece adecuada con lo visto en esta segunda temporada, y me gusta que haya aumentado el metraje de los dragones en esta segunda temporada. En el apartado técnico, el diseño de producción, las localizaciones (entre ellas el casco histórico de Cáceres), el empleo de extras y los efectos especiales me parece que lucen increíblemente en esta serie. Dentro de las cosas positivas, La casa del dragón ofrece el entretenimiento que promete, y la verdad es que me ha dejado (con matices) con ganas de más. Por cierto, HBO ha confirmado que va a producir las 2 próximas temporadas de La casa del dragón para que la historia pueda contarse con la extensión que George R.R. Martin comentó que necesitaría la serie cuando estaba promocionando el estreno de la primera temporada. Algo por lo que los espectadores sin duda tenemos que alegrarnos.

Dentro que la serie me ha gustado y seguro veré la tercera temporada, hay bastante cosas que comentar que son cuestionables. Empezando por el mismo final de la temporada, planteado como un trailer de lo que está por venir y que vuelve a dejarnos con la sensación que ya tuve en la primera temporada: Excepto el cuarto episodio que es realmente espectacular y dramático, todos los episodios de esta segunda temporada han vuelto a dejarme con la sensación de vendernos la idea de «vuelve la semana que viene, que ese episodio será el bueno». De hecho, todo el final de la temporada es precisamente ese: «No te hemos mostrado las batallas que hemos sugerido, pero vuelve que a la próxima igual si». Y esta sensación de anticlimax en realidad no es buena, porque es la segunda vez que la serie nos hace lo mismo.

Cuando vi el espectacular cuarto episodio tuve claro que esa iba a ser la única batalla que veriamos en toda la temporada. Por supuesto en ese momento podía haberme equivocado, pero las emisiones posteriores han acabado dándome la razón. Ya sea por motivos presupuestarios, que seguro ha sido un factor, o por la propia narrativa a fuego lento que plantean los creadores, el resultado es una serie descompensada que nos ha ofrecido lo mejor en la mitad y ha ido cuesta abajo a partir de ahí. A esto hay que añadir que los medios americanos comentan que el rodaje de la tercera temporada comenzará a primeros de 2025, por lo que entiendo que estamos ante un estreno en 2026. Esto significa que prácticamente van a volver transcurrir los casi dos años que pasaron entre las temporadas 1 y 2. Y esto es muchísimo tiempo pensando en el coitus interruptus que nos está ofreciendo la serie. En este momento me acuerdo que la serie se redujo de 10 episodios a 8, y en condiciones normales esos dos episodios que nos han «robado», de nuevo no se si por tema presupuestario, narrativo o una combinación de los dos, son los que tendrían que habernos dado el climax que la historia precisaba.

El otro gran problema de la temporada ha sido todo el arco de Daemon Targaryen en Harrenhal, el centro de las Riverlands y castillo clave para el desarrollo de la guerra. Daemon se pasa casi la totalidad de su tiempo sufriendo visiones que se convirtieron en los verdaderos «minutos de la basura» de la serie. Que al final todo ello le lleve a ver la visión de lo que se profetiza en La Canción de Hielo y Fuego y le lleve a jurar lealtad a Rhaenyra es un final que puede ser lógico, pero que no oculta lo alargado y sin interés que fue su participación esta temporada. Dicho esto, Rhaenyra obtiene la lealtad de los señores de Riverlands y se ha hecho con tres nuevos jinetes de dragones, por lo que lo que el equilibrio de fuerzas parece que se ha decantado a su favor. El tamaño de Vhagar, sin embargo, hace que no se pueda descartar alguna nueva matanza de Aemond.

Hablaba del acierto de marketing del Team Green / Team Black. Sin embargo, narrativamente, esto no es así. Desde el primer momento los espectadores sabemos que el Rey Viserys quería que su hija Rhaenyra reinara, aunque dio la opción a Alicent de malinterpretar su repetición de la Canción de Hielo y Fuego. Este desequilibro se va agravado por la incompetencia de los hijos de Alicent, que hace que el espectador desee que ganen los Verdes de Rhaenyra. Primero con el incompetente Aegon II y después con la crueldad de Aemond montando a Vhagar. A todo esto, ya no sorprende que la serie plantee que todas las mujeres son personas morales y «buenas», mientras que los hombres son los que muestran todas las cualidades negativas posibles.

En realidad la serie me ha gustado. Pero tengo claro que La casa del dragón NO está al mismo nivel que Juego de Tronos, empezando por la menor complejidad al tener sólo dos tramas (tres si contamos el decepcionante arco de Daemon) frente a las múltiples localizaciones y personajes de Juego de Tronos. Tampoco los personajes son igual de memorables, en especial sus virtuosos y poco complejos personajes femeninos. Sin embargo, yo sabía todo esto y lo acepto sin problemas. Porque en realidad, como he comentado, la serie me entretiene muchísimo, a pesar de la constante sensación de trailer de lo que está por venir y su excesivo ritmo expositivo y anticlimático.

Comparto el trailer de esta temporada:

La segunda temporada de La casa del dragón confirma que es una buena serie de televisión con una narrativa que como mínimo debe ser calificada de cuestionable.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La casa del dragón temporada 2 episodios 2-4 (MAX)

La segunda temporada de La casa del dragón en MAX llega a su ecuador y lo hace con el combate de dragones que todos estábamos esperando. Hoy comento mis impresiones de lo visto hasta ahora.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

ARTÍCULO CON SPOILERS

Episodio 2. Rhaenyra la Cruel.

Mientras Otto traza un plan para que el pueblo se ponga en contra de ella, Rhaenyra cuestiona la lealtad de Daemon.

Episodio 3. El molino ardiente.

Tras el resurgir de antiguas rivalidades, Rhaenys sugiere contención mientras Daemon llega a Harrenhaal para formar el ejército de los Negros.

Episodio 4. El dragón rojo y el dorado

En ausencia de Rhaenyra y Daemon, Rhaenys intenta calmar al Consejo Negro mientras Cole organiza su campaña en Nido de Cuervos.

George R.R. Martin estuvo super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada y ha escrito el cuarto episodio que se ha emitido esta semana, un capítulo dirigido por Alan Taylor, director también super asociado al mundo de Juego de Tronos y que dirigió el primer episodio de esta temporada. El segundo episodio fue dirigido por Clare Kilner y cuenta con guion de Sara Hess, mientras que el tercero fue dirigido por Geeta Vasant Patel con guion de David Hancock. El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

El primer episodio de la segunda temporada de La casa del dragón me gustó bastante, sobre todo en la parte de recordarme de forma modélica donde se encontraba cada personaje de las casas enfrentadas Targaryen y Hightower. El episodio terminó además en lo más alto, al contratar Daemon Targaryen a unos asesinos en Desembarco del Rey para matar a Aemond, como venganza por matar a Lucerys Targaryen al final de la primera temporada. Al no poder encontrar a Aemond, los asesinos cortan cabeza del heredero al trono Jaehaerys, hijo pequeño de Aegon. Con esto, la guerra parecía que estaba servida y ahora si era inevitable.

Pero La casa del dragón NO es Juego de Tronos. Sus tramas no avanzan a la misma velocidad, y asumir esta realidad es fundamental si se quiere disfrutar de esta seria. Tras un buen arranque de temporada la serie se pasó los dos episodios (y medio) siguientes a preparar el climax del cuarto episodio en el que por fin estalla la guerra y los dragones entran en acción. Tras el velatorio de Jaehaerys en Desembarco del Rey y que Rhaenyra le dijera a su tío y consorte Daemon que no confía en él por la forma en que realiza sus planes sin consultarla, la serie emplea su tiempo para mostrarnos la toma de Daemon de Harrenhaal, fortaleza clave para controlar la región de Riverlands, simplemente apareciendo por allí con su dragón. Y mientras Sir Cole dirige las fuerzas de Desembarco del Rey hacia Riverlands, Rhaenyra emprende un viaje en secreto a Desembarco para intentar hablar con Alicent para intentar convencerla para llegar a un acuerdo que evite la guerra. Un acuerdo imposible porque ninguna está dispuesta a renunciar al trono, a pesar que Rhaenyra entiende de donde vino la confusión que provocó que Alicent creyera que el difunto Rey Viserys quería que su hijo reinara y no ella. Al final del tercer episodio, parecía que ahora si, la guerra era inevitable.

Una sensación que me dejó durante toda la primera temporada La Casa del Dragón era que estando bien, transmitía la idea que el episodio realmente bueno donde la situación estallará definitivamente será el siguiente, algo que nunca llegaba. De alguna manera, esta sensación se repitió en los tres primeros episodios de esta segunda temporada. Unos episodios que estaban bien pero sugerían que lo mejor se dejaba para más adelante. Sin embargo, por fin el climax de este cuarto episodio con la guerra abierta entre dragones SI nos ha dado el espectáculo que al menos yo pido a una serie de estas características. Acepto la narrativa pausada que ha planteado el showrunner Ryan Condal, pero creo que ellos mismos sabían que tenían que darle un empujón a la serie en este cuarto episodio o cabía la posibilidad que algunos tele-espectadores desconectaran ante la falta de sucesos «potentes». Y creo que es un acierto, porque nos ha dado momentos que recordaremos y que posiblemente estarán entre los mejores de toda la serie.

Rhaenyra sabía que cuando los dragones luchan quien pierde es el pueblo, y si algo hace bien este episodio es mostrar esto, al ser una masacre para las tropas de Sir Cole en tierra, pero también para los ocupantes de Rook’s Rest, la fortaleza que buscaba conquistar Cole para aislar Harrenhaal. Me gusta mucho que en realidad todo el combate era una trampa para atraer a un dragón de Dragonstone al combate, para que sea sorprendido y masacrado por Aemond que cabalga a Vhagar, el mayor dragón vivo y el más poderoso. Y la verdad es que el plan les hubiera funcionado perfectamente si no fuera porque un borracho Rey Aegon cabalga a su dragón Sunfyre porque no soporta la inactividad del trono. Aegon entra en combate con la Princesa Rhaenys, que cabalga a Meleys, siendo derrotado y quien sabe si habrá muerto. Pero lo verdaderamente bueno viene con el desequilibrado combate entre Vhagar y Meleys, que acaba de forma dramática.

Y aunque Aemond acaba victorioso, no puede decirse que el combate sea una gran victoria para las fuerzas Verdes de Desembarco del Rey, pensando que el ejercito de Cole ha sufrido bajas castastróficas. Una pérdidas que sin embargo no le impiden tomar Rook´s Nest, ya que al morir el dragón Meleys, cae sobre el castillo y casi lo destruye. Los Negros de Dragonstone han sufrido una gran pérdida con la muerte de la princesa Rhaenys, pero están muy lejos de estar derrotados tras este primer combate entre dragones. Lo que si es una evidencia es que la guerra de dragones puede causar una destrucción nunca antes vista, y ya veremos cuanta gente queda con vida cuando la guerra finalice.

Dentro de la narración pausada, la trama de Daemon Targaryen en Harrenhaal es de momento la menos interesante a mucha distancia de las demás. De hecho, parecen unos minutos de la basura que evitan que la serie se ponga con lo que realmente nos interesa. Por la parte de las princesas, Rhaenyra, Alicent o Rhaenys continúan con sus roles centrales de la serie. Me fastidia un poco que fruto de los tiempos actuales, todas las mujeres de la series son seres morales que buscan el bien del reino, mientras que los hombres sean los mezquinos que se dejan llevar por sus pasiones y deseos. Y acepto que los personajes son los que son, pero no tener a un personaje ambiguo como Cersey, que era egoísta cuando no abiertamente malvada, pero al mismo tiempo todo lo hacía por defender a su familia, me parece que hace que las protagonistas sean menos interesantes de lo que hubieran podido ser. En todo caso, entiendo que parte de la gracia de la historia está en que ambas princesas tienen una parte de razón en su pretensión al trono. La campaña de promoción de la serie pidiendo a los espectadores que expresaran si eran #TeamGreen (los Hightower de Alicent en Desembarco del Rey) o #TeamBlack (los Targaryen dirigidos por Rhaenyra en Dragonstone) me parece un éxito y resalta que la historia no se plantea en términos clásicos de que un bando es el malo y el otro es el malo.

El diseño de producción de la serie me parece sobresaliente, pero en este cuarto episodio el nivel se ha elevado al nivel de los episodios ocho de Juego de Tronos. Este episodio me ha parecido una pasada y no le puedo poner ningún pero a lo que acabo de ver. El pero puede estar en el hecho que creo que este va a ser el único gran momento de combate de dragones de esta segunda temporada, que volvería a la narración pausada previa. Espero equivocarme, pero el hecho que Alan Taylor se encargue de estos episodios más complejos y ya no vaya a dirigir ningún episodio esta temporada es otro elemento que sugiere esto. y que no haya combates entre dragones no significa que la serie vaya a estar mal, sino que no llegará al pico de fuerza que tuvimos en este.

Aunque le puedo poner algún pero a lo que está por venir, en realidad el cuarto episodio me dio justo lo que llevaba demandando casi desde el principio de la serie. Entiendo la forma en que se ha construido la tensión narrativa esta segunda temporada para que explotara en este cuarto episodio. Ahora sólo queda esperar que el resto de la temporada mantenga este mismo nivel.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La casa del dragón está ofreciendo el entretenimiento que se espera de la principal franquicia de HBO. Esperemos que el resto de la temporada esté al nivel de lo visto en el cuarto episodio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La casa del dragón 2×01 (MAX)

Casi dos años hemos tenido que esperar para poder disfrutar de la segunda temporada de La Casa del Dragón, la serie spin-of de Juego de Tronos ambientada más de un siglo antes de los sucesos de la serie principal. Hoy toca comentar mis impresiones del primer episodio emitido esta semana.

PUNTUACIÓN: 7/10

La serie transcurre 200 años antes de los eventos ocurridos en Juego de Tronos y cuenta la épica historia de la casa Targaryen.

Episodio 1. Hijo por hijo. Mientras Alicent se preocupa por el Consejo Privado de Aegon, Rhaenyra se enfrenta a una decisión trascendental.

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas.

Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él, el guionista Ryan Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos. Condal es el showrunner de esta segunda temporada y ha escrito el primer episodio que se ha emitido esta semana, un capítulo dirigido por Alan Taylor, director también super asociado al mundo de Juego de Tronos.  El músico Ramin Djawadi vuelve también con la icónica melodía original. La temporada consta de 8 episodios en lugar de 10, y se estima que ha contado de un presupuesto cercano a los 20 millones de dólares por episodio. Destacar además que antes del estreno de esta segunda temporada MAX dio oficialmente luz verde a la producción de la tercera, que visto lo visto ya no tengo claro que vaya a cerrar la historia.

Dentro del reparto encontramos a Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen: Hija y heredera del Rey Viserys I Targaryen, primogénita y única superviviente de Viserys y su primera esposa, la Reina Aemma Arryn. Tras la muerte de su padre es coronada reina por sus partidarios, los «Negros», después de que su hermanastro usurpara el trono. Es una jinete de dragones que monta al dragón Syrax. Olivia Cooke interpreta a la Reina viuda Alicent Hightower: Compañera de infancia y mejor amiga de la princesa Rhaenyra Targaryen, y más tarde segunda esposa y reina consorte del rey Viserys I Targaryen. Alicent promueve el ascenso al trono de su hijo el Príncipe / Rey Aegon II Targaryen (Tom Glynn-Carney), lo que provoca la guerra abierta entre ambas facciones.

Matt Smith es el Príncipe Daemon Targaryen, el hermano menor del Rey Viserys I Targaryen y tío / marido de la Princesa Rhaenyra Targaryen. Daemon es un guerrero feroz y empuña la espada de acero valyrio Hermana Oscura. Es un experimentado jinete de dragones que monta al dragón Caraxes, también conocido como el «Wyrm de Sangre». Rhys Ifans es Sir Otto Hightower: El padre de la Reina Alicent Hightower y la Mano del Rey del pequeño consejo del Rey Viserys I Targaryen y continúa manteniendo su posición bajo el Rey Aegon II Targaryen. Cuando su hija se convirtió en reina, comenzó a conspirar para poner a su hijo mayor Aegon en el Trono de Hierro, en lugar de Rhaenyra, cosa que consiguió. Steve Toussaint es Lord Corlys Velaryon: El Señor de Driftmark y jefe de la Casa Velaryon, una de las familias más ricas y poderosas de los Siete Reinos. Conocido como «la Serpiente Marina», es el marino más famoso de la historia de Poniente. Eve Best como la Princesa Rhaenys Targaryen: Prima mayor de Viserys y Daemon y esposa de Lord Corlys Velaryon. Rhaenys es la única hija del Príncipe Aemon Targaryen, el difunto heredero e hijo mayor del Rey Jaehaerys I Targaryen, y de Jocelyn Baratheon, hermanastra de Jaehaerys.

El primer episodio de esta temporada ha resultado super continuista respecto al final de la primera temporada, repitiendo lo bueno, lo muy bueno y lo menos bueno. Y empezando por lo muy bueno, es una pasada volver al mundo de Westeros con una serie con un diseño de producción, un vestuario, unos decorados tan impresionantes e inmersivos, que consiguen meter al espectador en la acción desde el minuto uno. Se nota que La Casa del Dragón y en general la franquicia de Juego de Tronos es prioritaria para HBO y MAX, porque presupuestariamente hablando los productores tienen todo lo que necesitan para contar su historia de la mejor forma posible. Le alegrará saber a MAX que yo me he suscrito para ver La casa del dragón, lo que confirma el poder de convocatoria que tiene la serie.

Pensando en la primera temporada, ya comenté sobre ella que los actores super carismáticos de Juegos de Tronos empezaron en su momento como actores más bien verdes que tuvieron que hacerse con sus personajes. En el comienzo de la segunda temporada tengo que reconocer que Emma D’Arcy como la Reina Rhaenyra Targaryen, Olivia Cooke como la Reina viuda Alicent Hightower, Matt Smith como el Príncipe Daemon Targaryen o Rhys Ifans como Sir Otto Hightower son ya como de la familia. Los actores ya son los personajes y todos están fantásticos, dentro del pequeño problema de la serie de hacer a todas las mujeres como seres morales que intentan hacer siempre lo correcto, frente a unos hombres dominados por su sed de poder, violencia o depravación (aunque de momento esto último no apareció). Esto es una elección creativa fruto de los tiempos de corrección política que le resta complejidad a los personajes sobre todo femeninos, pero en realidad me gustan mucho ellas y los papeles que tienen que jugar.

En La casa del Dragón el conflicto se plantea porque ambas reinas, Rhaenyra y Alicent creen que tienen la razón y su deseo de reinar se ajusta a la ley y a los deseos del Rey Viserys. Esto hace que la lucha que se prevé pueda ser más dramática si cabe, dado que no estamos ante una situación de buenos y malo. En ese sentido, me gustó la promoción de la serie por parte de MAX, que destacaba el aspecto de TEAM GREEN y TEAM BLACK invitando a los espectadores a que tomaran partido por una reina y la otra. Parte del problema parte en que aunque las reinas buscan una solución pacífica al conflicto, los hombres a su alrededor si quieren una guerra sangrienta. Y pensando en el cliffhanger del episodio, ahora sí que no hay duda que los Hightower se van a lanzar a una guerra abierta contra Rhaenyra Targaryen.

Debido a los dos años transcurridos entre temporadas, reconozco que sólo recordaba detalles a nivel general. Sin embargo, tengo que decir que el episodio consiguió que me pusiera al día sin problemas, recordando sobre la marcha la situación en la que se encuentra cada bando. En este sentido, ver de nuevo a los Stark y el Muro resultó una pasada, luciendo el muro tan impresionante como lo recordaba. Y hablando de impresionantes, los dragones han aparecido poco pero lo que los vimos resultó chulísimo.

Antes de escribir esta reseña volví a leer la reseña que hice de la primera temporada, y me parece curioso que una sensación que me dejó este episodio es igual a lo que sentí durante toda la primera temporada. Y es que este primer episodio en realidad está bien, pero transmite la misma idea anterior sobre que el episodio realmente bueno donde la situación estallará definitivamente será el siguiente, algo que nunca llegó, pensando en el anticlimático final de la temporada. Tras la muerte del Rey Viserys la serie sugería que la guerra abierta entre las facciones de la Reina Rhaenyra Targaryen y Reina viuda Alicent Hightower era inminente, pero se terminó la temporada sin empezar la guerra, dejándolo todo para esta segunda. Y tiene sentido que el inicio de esta segunda temporada se plantee como presentación de los distintos jugadores, pero de nuevo la sensación que me dejó es que «el próximo será mejor». Y espero no sea la tónica, porque yo quiero que el episodio bueno sea EL QUE NOS EMITEN ESA SEMANA.

Esta sensación es fruto de una narrativa más pausada que lo que nos acostumbró Juego de Tronos, al tener sólo dos tramas que cubrir, la de los Targaryen en Dragonstone y la de los Hightower en Desembarco del Rey. Pensando que la temporada son ocho episodios en lugar de diez y sobre todo el hecho dramático que tiene lugar en Desembarco provocado por Daemon Targaryen, espero que ahora ya si la guerra de declare oficialmente, aunque el despliegue de los ejércitos llevará algún tiempo.

Como digo, si tengo que ponerle un pero a este episodio sería que no ha sido una pasada, sólo está bien en su papel de recordar donde se encuentran las fichas del tablero de cara a los sucesos que están por llegar en próximos episodios. En todo caso, he pagado encantado mi suscripción a MAX y planeo ver cada episodio el mismo lunes que se estrene en España, por lo que difícilmente puedo decir algo negativo de esta serie. Por cierto, comentaba que MAX ha confirmado la producción de la tercera temporada, pero pensando que el propio Martin expresó en 2022 que él pensaba que la duración óptima para contar su historia sería cuatro temporadas, espero que MAX haga lo correcto y deje que la historia tenga la extensión adecuada. Por favor, que no la caguen con La casa del Dragón.

Comparto el trailer de esta segunda temporada de La casa del dragón:

La casa del dragón ha empezado de modo lento y continuista. Pero se ha ganado el derecho de contar la historia al ritmo que estimen más conveniente.

PUNTUACIÓN: 7/10

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