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Crítica de Juego de Tronos: La Casa del Dragón temporada 1 (HBO Max)

Termina la primera temporada de Juego de Tronos: La Casa del Dragón, y no sabéis la alegría que me da poder decir lo mucho que me ha gustado la serie, de largo la más satisfactoria de todas las series de grandes franquicias contra las que competía en las últimas semanas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material ambientado en el mundo de Poniente, y adaptar esta novela era sin duda la mejor opción posible. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo el episodio piloto y otros dos episodias de la temporada. Otros directores han sido Greg Yaitanes (3 episodios), Clare Kilner (3) y Geeta Vasant Patel.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney, aunque informó que desmontó el escenario difgital para dar paso a otras producciones standard en esos estudios.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Emma D´Arcy es la Rhaenyra adulta. Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la Casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra, mientras que Olivia Cooke interpreta a la Alicent adulta. En la Casa Velaryon tenemos a Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

Juego de Tronos: La Casa del Dragón ha sido un entretenimiento de primer nivel que nos ha mostrado a personajes complejos e interesantes en un mundo de Poniente que recuerda a lo ya conocido pero que ha conseguido adquirir entidad propia en esta primera temporada. La Casa del Dragón me ha gustado en su visionado semanal y me ha justificado la suscripción que he pagado a HBO durante estos últimos dos meses, así que en ese sentido HBO Max debe sentirse tremendamente satisfecha, además de por unos datos de audiencia que han sido realmente buenos y aseguran que la segunda temporada será un éxito cuando se estrene.

HBO Max ha tirado la casa por la ventana y se transmite que es una producción de primer nivel. Las localizaciones, vestuario, efectos especiales y escala del guion ofrece un entretenimiento de primer nivel que luce estupenda la mayor parte del tiempo. Es cierto que Los Anillos de Poder en Prime ha sido más espectacular (aunque el guion fuera desastroso), pero HBO ha acertado creando el tono que esta historia necesitaba. Por cierto, como pasó en su día con Juego de Tronos, han vuelto a haber quejas porque algunos episodios se veían demasiado oscuros, lo cual me parece un error incomprensible dado que no es la primera vez que sucede y se supone que justo HBO debería controlar la problemática del visionado de series en streaming, etc…

El gran desafío de la serie giraba en torno a presentar personajes que fueran igual de carismáticos que los de Juego de Tronos. Dentro que ahora nadie se acuerda, pero esos actores ahora super conocidos en su momentos estaban más verdes que una lechuga, justo como les pasa a estos. Y la verdad es que Viserys, Rhaenyra, Daemon y Alicent me parecen personajes super interesantes y complejos que consiguen mantener la serie casi por ellos mismos. En lo relativo al reparto, creo que todos están muy bien en sus papeles, aunque me chocó el cambio de actrices protagonistas a mitad de la temporada, cuando los actores varones sí que se mantuvieron en la serie. En este sentido, el único pero que le pondría al reparto son los hijos de Rhaenyra y sobre todo Alicent, que sufren unos cambios en pocos años que rompen la suspensión de credulidad. Este error de casting de los príncipes es quizá el único pero que le encuentro en lo relativo a los actores escogidos.

Y reconozco que se hace extraño ver una serie de Juego de Tronos prácticamente con una única familia protagonista, unida a los Hightower o los Velaryon, frente a la narrativa coral con múltiples frentes simultáneos de Juego de Tronos, pero una vez que entendí que esto estaba planteada de forma diferente a la serie madre, pude disfrutar mucho más de la serie.

Un pero que se puede sacar a La Casa del Dragón tiene que ver con el ritmo de la serie, en especial si se compara con lo que fue Juego de Tronos. Como veis, la comparación es continua, pero es inevitable cuando los productores han sido los primeros en hacer esta conexión empezando por el tema principal de Ramin Djawadi. Que La casa del Dragón no tenga su propio tema me parece un error de bulto muy importante, porque por un lado intentas dotar a la serie de su propia personalidad, pero por otro ellos mismos nos recordaban todas las semanas que son lo mismo, aunque en momentos temporales diferentes. Volviendo al ritmo, diría que todos los episodios de una hora de duración me dejaron con la sensación que se podía haber contado exactamente lo mismo con 10 / 15 minutos menos de duración. En varios momentos sobre todo en la primera mitad de la serie la sensación fue que lo que habían contado sería uno de los subargumentos de un episodio de Juego de tronos y se hubiera podido condensar sin problemas en 15/20 minutos. Entendiendo que son imprescindibles para entender lo que pasa a continuación, los 5 episodios con las princesas adolescentes se sienten a veces como un prólogo super ampliado a lo que veremos a continuación con las princesas convertidas en madres y esposas, que es lo realmente interesante.

Incluso aceptando que La Casa del Dragón es otra cosa y se merece poder contar su historia con el ritmo que ellos estimen oportuno, así lo he entendido yo, hay otro elemento que puede no cuadrarle a algún espectador. Y es que estando todos los episodios bien mientras la trama avanza a su ritmo pausado, en la mayoría de veces me dejaban la sensación que el siguiente episodio podía ser el realmente brillante de la serie. El que nos ofreciera el climax emocional o directamente, el inicio de la guerra y el gran espectáculo que se llevaba anticipando desde el principio. Sin embargo, cuando pasaba una semana y veía dicho episodio ¡me hacía sentir igual, lo mejor parecía que seguía estando por llegar!

Todos los espectadores vimos desde el primer episodio que la clave de esta temporada es que habrá paz mientras Viserys viva. Él mantiene el reino estable, pero en cuanto palme se abrirá el infierno en Poniente por la lucha por la corona. Ya fue sorpresa asistir al salto temporal de 10 años y comprobar que Viserys aún vivía, pero a medida que avanzan los episodios hay una creciente sensación de «ahora se muere y se va a liar parda». Al final del 7º episodio (un episodio super chulo, por cierto) tras la lucha de los niños y la tensión con las familias enfrentadas, todo indicaba que los padres iban a continuar el combate y ahora si se «liaba”. Pero llega el 8º episodio en el que vuelven a hacer un salto temporal (en este caso de 6 años) y todo ha seguido más o menos igual ya el Rey Viserys sigue vivo, aunque apenas. Tras otro episodio muy chulo en el que Viserys fallece en paz al haber podido disfrutar de una cena con toda su familia, el pensamiento general era “ahora si, la reina (o más concretamente su padre Hightower) va a intentar matar a Rhaenyra y toda su familia y ahora se lía”.

Sin embargo, empieza el 9º episodio, (buen episodio, quizá un poco inferior al 8º) y hacen la pequeña trampa narrativa de hacer que Rhaenyra y toda su familia se marchara de Desembarco del Rey esa misma madrugada nada más terminar la cena. Que es necesario porque si se hubieran quedado y el Señor Hightower les mata se acaba la serie (igual que si Rhaenys hubiera matado a todos al final del 9º), ojo. Pero aquí no hay elipsis temporal, Viserys muere la misma noche del banquete y de alguna forma muere feliz porque ha visto a toda su familia junta y en paz. Y al menos a mi me choca porque lo lógico y normal pensando que nadie podría anticipar que el rey iba a morir esa misma noche no es que Rhaenyra se suba a un barco de madrugada, sino que duerman y a la mañana siguiente recojan todos sus bártulos, hijos y sirvientes y partan por la mañana. Pero lo dicho, sin ese lógico truco narrativo, la serie se acaba.

El episodio 9 tiene el punto de vista de la Reina Alicent en Desembarco del Rey, cuando siempre el noveno episodio de Juego de Tronos era en el que se liaba (p.ej. La Boda Roja ola Batalla de los Bastardos), lo cual fue un poco bajón. Dentro que el episodio en si me gustó y estuvo chulo, como todos en general. Pero cuando llega el décimo episodio y ves que se va a conter desde el punto de vista de Rhaenyra en Rocadragón, aunque tenga sentido narrativamente, podría decirse que nos ha robado el climax de esta temporada, al dejar la guerra que se lleva anticipando casi desde el principio para la segunda temporada. Aunque a mi me ha gustado la serie y me ha gustado el cliffhanger con el que ha finalizado, puedo entender que haya público que se haya podido sentir un poco estafado al haber terminado la temporada sin un climax verdaderamente potente.

Hay otro elemento que hay que comentar en relación a la representación de los personajes reflejando los criterios de lo políticamente correcto imperante en la actualidad. Martin empezó a escribir las novelas de Canción de Hielo y Fuego en los años 90. Fruto de esto encontramos personajes memorables que eran capaz de lo mejor y de lo peor que vivían en un mundo de grises. La vida en el medievo era dura y cruel y la serie reflejaba esto con protagonistas que hacían lo que fuera por sobrevivir ellos como primera prioridad, y ayudar a que su Casa triunfara frente a sus enemigos a continuación. De esta forma, excepto aún personaje puntual (Tywin Lannister o Ramsay Nieve me vienen inmediatamente a la cabeza) no me atrevería a calificar como «villano» a ninguno de los personajes principales. Incluso Cersei al final intenta proteger a sus hijos y la estirpe Lannister, desde su punto de vista no es mala aunque sus actos sin duda lo sean, sobre todo aplicando la lógica medieval. Y de igual forma, excepto quizá Jon Nieve, nadie puede ser calificado de «héroe» puro.

Fuego y Sangre, la novela de Martin que inspira esta serie se publicó en 2018. Y la diferencia en el tratamiento de los personajes es como de la noche al día. Todas las mujeres principales de la serie, la princesa Rhaenyra Targaryen, la reina Alicent Hightower y la princesa Rhaenys Targaryen de la casa Velaryen son mujeres de altos valores morales que hacen lo correcto, no lo que hay que hacer para sobrevivir. Hasta un personaje secundario como la jefa de las prostitutas en una negociación con la Mano del Rey no pide riquezas materiales para ella, sino que terminen los combates ilegales de niños. Lo nunca visto. A lo largo de la temporada si parece que Alicent puede ser calificada como «la mala» al moverse por envidia contra Rhaenyra porque ella es una coneja que solo se la quiere para parir herederos al trono mientras su amiga Rhaenyra se va de picos pardos y disfruta de su vida sin preocupaciones gracias a la protección de su padre el Rey. Sin embargo, el guion la rehabilita al final de la temporada, aceptando la sucesión planteada por su marido a favor de Rhaenyra. Que luego hagan que Viserys en su lecho de muerte le diga a Rhaenyra que su hijo Aegon debe reinar crea la justificación moral para que Alicent usurpe el trono en favor de su hijo, actuando no en su beneficio egoísta, sino por el futuro de sus hijosy lo que cree que le ha pedido su marido con su último aliento. Todo lo que hacen las 3 princesas puede ser calificado como «bueno» y dentro de los valores morales de lo que es correcto en el siglo XXI. Una ordena que no se intente matar a Rhaenyra cuando sería lo mejor para evitar una guerra abierta porque es lo honorable, mientras que las otras dos no quieren ser ellas las que inicien la guerra y harán todo lo que esté en su mano para evitarla a pesar de las voces que sugieren lo contrario a su alrededor. Esto provoca que dentro que me parecen personajes interesantes, claramente se pierde la complejidad y la ambigüedad que caracterizaba a Juego de Tronos.

Sin embargo, los hombres de la serie son todos unos violentos conspiradores ávidos de poder que harán lo que sea para conseguirlo. Que actúan dominados por la espada y el pene, los instintos más bajos, en lugar de pensar con la cabeza pensando lo que es mejor para el Reino y para sus habitantes. La diferencia entre sexos es abismal, demasiado para ser algo casual. Incluso el Rey Viserys que podría decirse que ha sido un buen Rey y ha conseguido mantener el reino en paz, es mostrado como un rey dubitativo que ha sido dominado en muchos momentos por los que están a su alrededor, empezando por la Mano del Rey, algo que no son las cualidades que se suponen a un buen líder. No, la sensación que han amoldado la historia de una obra de entretenimiento que se sabe va a ser popular para que enlace con los actuales dogmas identitarios es inevitable. Por suerte, aunque lo ha bordeado, nunca ha caído en el panfleto más chabacano, gracias a una trama con buenas caracterizaciones para los principales personajes, lo que me ha permitido entrar en la historia y disfrutar de esta Casa del Dragón. Acepto que Alicent y Rhaenyra son como son, y el drama alrededor de su disputa por el trono me ha resultado realmente interesante, de forma que me vale la historia tal y como nos la han contado.

Dicho esto, reconozco que al comienzo de la serie estaba deseando ver múltiples combates de dragón y frentes de guerra con cientos o miles de soldados enfrentados, y eso no hemos llegado a verlo. Sin embargo, los guionistas han conseguido engancharme únicamente con las intrigas palaciegas, lo cual me indica que HBO ha contado con unos buenísimos guionistas, además de contar con el libro de Martin como lienzo a partir del cual crear la serie. Volviendo a la comparación, prefiero mil veces más una serie como La Casa del Dragón en la que los personajes se muevan por evoluciones predecibles porque son lógicas y cuadran su psicología, que fuegos de artificios visuales como Los anillos de Poder con una historia que es una tomadura de pelo que parece que se ríe del espectador pensando que aceptaremos cualquier cosa mientras sea sorprendente. Para mi no hay duda, prefiero a Juego de Tronos frente al producto de Prime Video.

George RR Martin ha afirmado en entrevistas que para contar la historia de los Targaryen antes de Juego de Tronos estima que La Casa del Dragón debería tener 4 temporadas. De momento HBO sólo ha confirmado una segunda temporada que empezará a rodarse en localizaciones en España en la primavera de 2023, lo cual hará que probablemente su estreno no pueda anunciarse hasta 2024. En cualquier caso, creo que HBO Max sabe que tiene un bombazo entre manos, y no me extrañaría que las 4 temporadas de Martin puedan llegar a ampliarse alguna más si el éxito se mantiene tras la emisión de la segunda.

Aunque los dos años de espera pueden ser demasiados, no tengo duda que cuando sea que se estrene yo me suscribiré a HBO Max (o lo que haya en ese momento) para verla.

Comparto el trailer de esta serie:

La Casa del Dragón es LA SERIE de fantasía, espada y brujería de la temporada. Muchas ganas de saber cómo continuará la historia en su segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de La Casa del Dragón episodio 2 (HBO Max)

El segundo episodio de La Casa del Dragón en HBO Max parece que ha puesto todas las cartas sobre la mesa de forma quizá demasiado explícita. Dentro de seguir siendo un estupendo entretenimiento y que estoy seguro que la voy a disfrutar, temo que no vaya a ser la serie espectacular que nos vuele la cabeza que a todos nos gustaría.

PUNTUACIÓN: 7/10

Historia ambientada en el mundo de Poniente visto en Juego de Tronos, 172 años «antes de Daenerys Targaryen», en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine). Rhaenyra (Milly Alcock), la hija de Viserys tiene que luchar por ser aceptada como heredera al trono mientras la amenaza de su tío Daemon (Matt Smith) aumenta.

Episodio 2. El príncipe canalla.

Rhaenyra se excede en el Consejo Privado. Viserys debe afianzar la sucesión mediante matrimonio. Daemon anuncia sus intenciones.

Este segundo episodio de 53 minutos de duración (incluidos los títulos de crédito) ha sido dirigido por Greg Yaitanes, veterano director y productor de series como Damages, Lost, Prison Break, Heroes, Banshee y Grey’s Anatomy, que ganó un premio Emmy en 2008 por su trabajo en House. Ryan Condal, creador de la serie junto a George R.R. Martin, se mantiene como guionista del episodio, que tiene a ambos y a Miguel Sapochnik (director del primer episodio), como productores ejecutivos.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra. En este segundo episodio cobra especial importancia la Casa Velaryon, con Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

La Casa del Dragón se mantiene como un estupendo entretenimiento y en este episodio parece que ha quedado claro el conflicto que viviremos en esta primera temporada ante el intento de varias casas de controlar el Trono de Hierro. No tengo duda que voy a ver la temporada y que la voy a disfrutar, pero al mismo tiempo siento que a la serie le faltan los matices y los tonos de grises que tenía Juego de Tronos sobre todo al principio y que hizo que millones de espectadores de todo el mundo se engancharan al mundo de Poniente.

Ya comenté en mi post de la semana pasada con mis impresiones del episodio piloto que NO he leído la novela de Martin y no juzgo la fidelidad, aunque la presupongo. Pero por lo visto hasta ahora, hay un relato demasiado claro de buenos y malos que en cierta forma no pega con lo que para mi es Juego de Tronos. En todo caso, conociendo los giros y los baños de sangre de Martin, estoy deseando que los próximos episodios y sobre todo el final de la temporada me desdigan y nos sorprendan con unos personajes ambiguos capaces de lo mejor y de lo peor.

Por cierto, ¿a nadie le ha chocado tener el tema de Juego de Tronos de Ramin Djawadi como tema también de La Casa del Dragón? Ojo que me parece bien que contraten a Djawadi para la música, pero al replicar el tema central estás provocando que la comparación sea aún más inevitable, además de potenciar la naturaleza derivativa de una serie frente a la otra, lo cual siempre colocará a esta en un nivel inferior a la original. Lo lógico hubiera sido que la música transmitiera el mismo feeling, pero no que fuera la misma.

Debo reconocer que me está gustando mucho Milly Alcock que interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys. De momento por lo visto hasta ahora, ella es lo mejor de la serie y en este episodio tiene un nuevo momentazo para lucirse. La calculada ambigüedad de Emily Carey como la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto (la Mano del Rey de los Targaryen) y amiga íntima de Rhaenyra, es otro de los elementos interesantes de lo visto hasta ahora. Por cierto, comentándolo con varios compañeros de la oficina, cinco personas confirmamos que la sensación es que la serie está sugiriendo una relación sentimental entre ambas, aunque no quede explícito. Lo cual no es ni bueno ni malo, pero si es raro que con lo explícita que es la serie cuando quiere, esto lo deje a la imaginación del espectador.

Este segundo episodio tiene virtudes y cosas no tan buenas. Por un lado, tras un piloto lleno de sangre, sexo y combates brutales, me parece curioso que estos elementos desaparezcan de raíz ahora. De hecho, mientras veía un episodio lleno de cabezas parlantes, empecé a temer que todo el presupuesto se lo hubieran gastado en el piloto. Por suerte, un nuevo vuelo de dragón me dio el momentazo que le estaba faltando al episodio. En todo caso, lo que no tiene de acción lo compensa al hacer avanzar la trama y mostrarnos a las claras de qué va la serie y quienes se van a disputar el trono. Quizá demasiado claramente, todo sea dicho.

House of the Dragon es la primera producción de HBO Max que se rodó en el nuevo estudio de producción virtual de Warner Bros. en Inglaterra. Y diría que aún no tienen del todo controlada la tecnología LED Digital, desde luego no como la controla Lucasfilm para The Mandalorian. Por ejemplo en la escena en RocaDragón mientras la ves sientes que algo no cuadra del todo, hubo algo que inconscientemente no me funcionaba en la escena y no acabas de creerte ese escenario. A pesar de ello, se nota que estamos ante una serie de presupuesto alto o muy alto, pero no hay duda que tienen un importante margen de mejora en lo referido a los decorados digitales.

Parece que le estoy encontrando muchas pegas, pero lo cierto es que me ha gustado el episodio y seguro veré los 10 episodios de esta primera temporada. Quizá el principal pero que le pongo es la falta de sutileza, como te lanzan todos los argumentos in-your-face, como si no confiaran en la inteligencia de los espectadores para entender elementos ambiguos o que no estén tan explícitamente presentados como lo han hecho hasta ahora. Dado la forma en que Martin siempre ha construido sus historias, confío en todo caso que La casa del Dragón vaya a más a medida que transcurran los episodios.

Por cierto, me preguntaba la semana pasada si tenía hueco en el blog para escribir reseñas semanales de cada uno de los capítulos de La Casa del Dragón, dado que mi blog es ante todo comiquero y no quiero monopolizarlo con las series, por muy interesante que sea. Obviamente si me he sentado a opinar sobre este episodio, pero en parte ha sido al recordar que Prime va a estrenar este viernes los dos primeros episodios deEl Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder dirigidos por Juan A. Bayona. Puestos a hacer una comparación, lo más justo me parece valorarlas en la misma medida y sobre los mismos contenidos. Sin embargo, teniendo en cuenta los estrenos de Cobra Kai, Andor o los finales de series como Harley Quinn o Primal en las próximas semanas, veo inviable reseñas cada uno de los episodios de estas series, lo normal es que tras estas valoraciones iniciales ya deje el resto de comentarios a un artículo especial al final de cada serie. Aunque bueno, según como vaya viendo estas series, me decidiré por una opción u otra.

Comparto el trailer de este episodio y de lo que está por venir:

La Casa del Dragón está bien pero no me está maravillando como me gustaría. Y me temo que pueda quedarse en un «bien sin más». En todo caso, seguiré viendo la serie semana a semana.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La Casa del Dragón episodio 1 (HBO Max)

El estreno de La Casa del Dragón, el spin-of de Juego de Tronos ambientado 200 años antes de la serie principal, ha demostrado como a pesar de las críticas por su final, el mundo creado por George R.R. Martin sigue siendo el mayor espectáculo televisivo a nivel mundial, con un episodio piloto a la altura del hype generado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material en este mundo, y adaptar esta novela era sin duda la mejor idea. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mojores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo este episodio piloto de 65 minutos de duración.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. Eve Best interpetra la princesa Rhaenys Targaryen, prima del rey Viserys I y esposa de Lord Corlys Velaryon.

En la casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra. Las casas Velaryon, Lannister, Strong o Stark también tienen una aparición en este primer episodio de la serie.

Reconozco que NO he leído la novela de Martin, al igual que no leí las de Canción de Hielo y Fuego. Menos mal, porque el que se hayan quedado colgadas me parece una situación terrible para los lectores cuyas pasión por las novelas ayudó a que HBO se fijara en los libros como material perfecto para hacer una serie que ha acabado batiendo todos los registros. Digo esto de inicio porque supongo que dado que Martin está super involucrado en la serie, dicho por él mismo, la serie va a ser super fiel a los libros. Pero ni lo se ni me importa, siempre que la serie sea coherente con lo que nos cuente y autocontenida en si misma, a mi me vale, como me valió en su día Juego de Tronos.

Empezando a valorar este episodio piloto, la verdad es que creo que es un éxito de principio a fin. Si el objetivo de un arranque es que el espectador quiera ver el siguiente episodio, y en general toda la serie, el objetivo está más que conseguido. Obviamente si has visto Juego de Tronos, la experiencia entiendo que es super satisfactoria, al ver detalles de un mundo conocido, aunque estemos casi dos siglos antes de los sucesos de la serie. Sin embargo, tengo claro que Martin y Condal han planteado la serie en general y el piloto en particular para que pueda ser disfrutada por alguien que empiece de cero ahora. La situación política está clara y lo que van a ser las intrigas políticas que se intuyen, también creo que pueden dar mucho juego.

Lo primero que llama la atención de este piloto, sobre todo recordando como fueron los inicios de Juego de Tronos, es la ESCALA monumental de la serie. Y es que hay que reconocer que Juego de tronos empezó bien aunque con medios bastante limitados, algo que se notaba al ver los primeros episodios. No es el caso en absoluto de La Casa del Dragón, se nota que HBO Max ha ido con todo con la que sabe que es la principal serie de su parrilla, y que va a serlo durante los próximos años. Los dragones lucen increíbles en pantalla, las localizaciones son variadas y majestuosas, y todo transmite la idea de estar ante el mayor entretenimiento de la cadena.

Para un fan de la espada y brujería y la fantasía épica como yo, tener una serie con estos medios es un sueño hecho realidad. Por cierto, en apenas una semana se estrena en Prime Los Anillos de Poder, la serie ambientada en el mundo de El Señor de los Anillos planteada también como una precuela de las novelas de Tolkien (y las películas clásicas de Peter Jackson). Que durante dos meses ambas series vayan a solaparse (dentro que se estrenan en días diferentes) y dominar la conversación en redes sociales no puede ser visto más que como algo super positivo. Y si encima ambas series acaban siendo como espero entretenidas, la cosa puede ser gloriosa. Desde luego, son buenos tiempos para ser fan de la fantasía. E incluso si esta serie o la inspirada en ESDLA no acertaran, los libros siempre estarán en nuestras librerías, seguirán siendo míticos para sus fans.

Volviendo a La Casa del Dragón y a su episodio piloto, creo que han acertado con el casting con lo visto hasta ahora. Porque la ambientación y los efectos especiales son importantes, pero si los personajes no enganchan, la cosa acabaría en fracaso. Y en este episodio tenemos a un perfecto Matt Smith como el príncipe Daemon Targaryen, un lord cruel y sanguinario, pero también un hermano dolido porque su hermano mayor le echó de su lado durante años. Daemon acusa a su hermano, el rey Viserys I Targaryen, de ser débil y no darse cuenta cómo sus consejeros buscan aprovecharse de él. Y es interesante comprobar cómo la interpretación de Paddy Considine transmite justo eso, creo que está perfecto en el equilibrio entre ser el Rey y persona más importante del reinos y tener los pies de barro que pueden provocar que todo se derrumbe.

En este sentido, está muy interesante la nada sutil maniobra que realiza Sir Otto Hightower, la Mano del Rey y a priori su principal defensor y aliado, para posicionar a su casa como la más importante del reino, dando pie a las famosas intrigas políticas tan famosas en las historias de Martin. Además de este elemento, tenemos al resto de Casas e incluso el papel que jugará la princesa Rhaenys Targaryen, prima del rey Viserys I, en la inevitable lucha por el poder y por sentarse en el Trono de Hierro.

También me ha gustado la interpretación de Milly Alcock como la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys y que debería ser heredera al trono de no ser por el machismo que dicta que un varón tiene prioridad dinástica. La obsesión de su padre por conseguir un varón que asegura la dinastía, olvidándose de su hija, es parte importante de este arranque, y hace que obviamente empaticemos con Rhaenyra, lo que entiendo será clave en los próximos episodios.

Antes de ver el episodio me sorprendió que habían numerosos comentarios (quejas, vaya), sobre los momentos sexuales un tanto gratuitos de este piloto. En estos tiempos de corrección política, parece que algunos querían suavizar a La Casa del Dragón, y me alegro que no sea el caso y la serie mantenga el ADN de Juego de Tronos. Para la sexualidad, pero sobre todo con los momentos de violencia super explícita, con varias escenas super gores que tengo que reconocer que me han impactado por lo directo que es mostrada. Por ejemplo, el momento del parto es realmente over-the-top y super pasadísimo de rosca. Y me parece genial que se atrevan a mostrar algo así en un producto tan mainstream como este. Aparte, que tiene un cartel de +18 super claro antes del episodio, al que no le guste que no lo vea, pero no me vale la intención de algunos de hacer que todo el entretenimiento tenga que ser como ellos quieren que sea y ajustarse a sus gustos o montan una campaña en redes.

En resumen, muy buen arranque de La Casa del Dragón. No creo que haga falta o que hubieran muchas dudas, pero sin duda te recomiendo que veas esta serie.

Por cierto, ahora se me plantea una duda importante, ya que a priori pensaba escribir una reseña de este piloto y en un par de meses ya la reseña de la serie en su conjunto. Más que nada porque la semana que viene escribiré mis impresiones del piloto de Los anillos de poder, en los que la comparación va a ser inevitable, y estoy escribiendo las reseñas de los episodios de She-Hulk: Abogada Hulka. Este piloto me ha apasionado y me ha dejado con ganas de escribir la semana que viene sobre el segundo episodio, pero si me pasara lo mismo con ESDLA, creo que publicar 3 artículos a la semana sobre series de TV puede ser demasiado. Sobre todo porque planteo el blog sobre todo como un medio comiquero. No se, supongo que iré un poco sobre la marcha.

Comparto el trailer de la serie:

Arranque perfecto el de La Casa del Dragón. Si el objetivo de todo episodio piloto es querer que veas el siguiente capítulo, tenemos un ganador total.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Juego de Tronos ya es historia de la televisión – Análisis de la 8ª temporada

Juego de Tronos ya es historia viva de la televisión. Esta octava temporada tenía que cubrir unas expectativas imposiblemente altas para millones de personas, y creo que los creadores David Benioff y D.B. Weiss y la HBO han conseguido cerrar la serie con un final más que satisfactorio.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras siete temporadas, el invierno ya está aquí. Y a pesar de que Daenerys Targaryen ha congregado al mayor ejército jamás reunido en Poniente, tienen pocas posibilidades de derrotar al Rey de la Noche y su ejército de muertos vivientes en Invernalia. Y de entre los que sobrevivan saldrá el que esté llamado a sentarse en el Trono de Hierro. Pero  Cersei Lannister no dejará que nadie la arrebate lo que la pertenece.

Más que una crítica tradicional, planteo este post como un resumen de mis impresiones ante esta última temporada. Por tanto, es un post CON SPOILERS. Si no has visto esta temporada, te recomiendo que corras a ver el final y vuelvas a leer mis impresiones a continuación.

Juego de Tronos es un hito televisivo. Pasarán años en que otra serie tenga el impacto social que ha tenido esta historia basada en las novelas de George R.R. Martin, si es que alguna llega a igualarla. Y fruto de este impacto y de tener a millones de personas en todo el mundo pendiente de cada uno de los seis últimos episodios, se ha generado una polémica que va a convertirse en un caso paradigmático de la situación de las redes sociales en la actualidad.

El desarrollo de esta temporada de seis episodios se ha distribuido en dos emocionantes episodios de reuniones entre los diferentes personajes, dándoles unos últimos momentos de felicidad antes de la llegada del Rey de la Noche a Invernalia en el tercer episodio. Tras el abrupto final de los no-muertos, el cuarto episodio traslada la acción a Desembarco del Rey donde se dirimirá la posesión del Trono de Hierro. Tras un polémico y sangriento quinto episodio que significó la victoria de Daenerys Targaryen masacrando a los habitantes de la capital, el sexto episodio sirve para responder las últimas cuestiones y cerrar los viajes de los diferentes protagonistas.

Ante el  «giro» de Daenerys del quinto episodio de masacrar a un enemigo vencido, las redes sociales ardieron con gente indignada contra los creadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, por no haberles dado lo que ellos querían, hasta el punto que más de 800.000 personas firmaron una ridícula petición en change.org exigiendo que HBO volviera a rodar esta temporada. Una enorme cantidad de personas han demostrado ser muy ridículas y no entender el significado de una obra de «ficción».

Eso no significa que no hayan críticas legítimas de gente a los que Juego de Tronos no les ha gustado en las últimas temporadas, precisamente a partir de que la serie de televisión superó a los libros de George R.R. Martin. Y cuyos argumentos son muy razonables y correctos.

Pero estamos en un momento en que las redes sociales, y por elevación nuestra sociedad, está llena de mucha gente que no quiere escuchar cosas nuevas o diferentes a sus ideas preconcebidas. Y que quiere que todo entre dentro de su limitado esquema de valores, rechazándose automáticamente todo lo que haga a los espectadores / consumidores salir de su zona de confort. En este sentido, los que daban la tabarra con que Juego de tronos era una serie política del siglo XXI más que una fábula de fantasía medieval con dragones y zombies han quedado completamente retratados, y es casi hasta normal que pongan el grito en el cielo cuando la serie, según ellos, maltrata al «mayor icono feminista del ocio televisivo». Da igual que este fuera el final previsto por el autor de las novelas, y que desde luego no fuera esa la intencionalidad de Martin al crear su historia y al personaje de Daenerys. De hecho, si en algo destaca el escritor americano es por resaltar que no hay que poner nuestra fe en nadie simplemente porque haya nacido en una casa «noble» o nos diga que es la «elegida» para reinar y que sabe lo que es mejor para nosotros.

Estamos en un momento en que se quiere que los fan-fictions estén al mismo nivel que las obras originales, lo que importa es lo que YO quería que pasara no lo que sucede realmente, lo cual es una locura absoluta. Y sin duda me pareció justicia poética cuando los que han usado a un personaje de ficción para su ideario político han tenido que tragarse el mal trago de ver como Daenerys ha utilizado su poder militar para la conquista y la derrota de sus enemigos igual que cualquier otro déspota. Dijo el gran Alan Moore en Miracleman (1988) que «nunca ha existido un cielo que no se haya construido sobre huesos humanos». Es decir, no importa lo bienintencionadas que sean las intenciones, la conquista siempre provocará muertes inocentes. Y esta regla se cumple también en Juego de Tronos.

Globalmente la serie me parece que es un buen final que ofrece una conclusión satisfactoria a estos maravillosos y complejos personajes. Obviamente, esta octava temporada no es perfecta, igual que tampoco lo fue la anterior, pero creo que era muy difícil realizar la cuadratura del círculo que pedían muchos espectadores, y Juego de Tronos lo consigue de forma razonablemente satisfactoria.

Quizá el mayor reparo que se le puede hacer a esta última temporada es su duración de seis episodios. Esto provocó una aceleración de todas las tramas que no hizo les hizo justicia, sobre todo en lo referido al Rey de la Noche. Siete temporadas anunciando «Winter is coming» para terminarlo todo en un único episodio me parece sin duda el mayor problema de esta octava temporada. Aún reconociendo que  el episodio en sí está bien construido y consigue crear una tensión in-crescendo brutal. Pero es normal que esperáramos más. Aunque, se ha demostrado que Juego de Tronos no iba de la lucha contra los muertos vivientes, sino en saber quién se sentaría en el Trono de Hierro.

Desde la sexta temporada, la suspensión de credulidad de los espectadores estuvo seriamente amenazada con viajes que antes duraban meses y temporadas completas que ahora se ejecutaban en un único episodio. Esta nueva realidad provocada por la necesidad de cerrar la historia ha provocado la mayoría de críticas de los aficionados, sobre todo de los lectores de los libros. Pero esto no es un problema de esta octava temporada, sino en general de la segunda parte de la serie.

Igual que esto, hay otras situaciones «extrañas», como que las fuerzas de Daenerys, los Inmaculados liderados por Gusano Gris pero también los jinetes Dothrakis, fueran diezmadas por el ejército de no-muertos durante su ataque a Invernalia, para que luego aparezcan con toda su potencia para asediar Desembarco del Rey en los episodios 5 y 6. Pero, como digo antes, son pequeños peros en el camino inevitables para conseguir llegar al final del camino.

Comentaba con mi hermano Fernando en relación a Vengadores Endgame que no hay nada malo en que un final sea lógico en relación al camino que los personajes habían realizado en cada una de las películas. Y que, de hecho, es mucho mejor ser lógico y coherente en este sentido que buscar sorprender con giros artificiales que maten lo ya construido. Esto iba en relación al final de Tony Stark, Steve Rogers y el resto de Vengadores, pero es perfectamente aplicable a Juego de Tronos.

Como comento arriba, para Martin, todo aquel que ansíe el Trono de Hierro no es digno de confianza y acabará convirtiéndose en un monstruo. Por esto, no hay giro en la evolución de Daenerys, antes no era una Madre Teresa bondadosa que buscaba liberar esclavos, sino alguien que buscaba controlar un ejército con el que cumplir su destino de reinar sobre los 7 reinos, y que acabará con todo aquel que se ponga en su camino. Porque ella tiene razón y todos los demás están equivocados. Daenerys es igual de mala que los Lannister que pagan a asesinos, los Tyrell que conspiran en las sombras, el anterior rey Robert Baratheon que subió al trono tras la muerte de Aerys Targaryen tras volverse loco, y que a su vez también consiguió el trono a sangre y fuego.

El problema no es Daenerys, sino en los que la colocaron en un pedestal que no merecía, y es normal que al final pague el precio por la masacre que provocó en Desembarco del Rey. Y que sea Jon Snow, el hombre de ideales que siempre antepuso hacer lo correcto a todo lo demás, que sea su ejecutor, a pesar de amarla con todo su corazón. «El honor es la muerte del amor» comenta Tyrion a Jon minutos antes de que mate  a Daenerys mientras la besa y la dice que la quiere.

Con esta idea general, es un final totalmente satisfactorio que Bran Stark, el Cuervo de Tres Ojos que atesora toda la memoria de la humanidad y que no desea el poder, sea finalmente elegido como Rey de los Seis Reinos. Y que Bran nombre a Tyrion Lannister como su Mano es igualmente lógico, al no considerarse digno del poder y creer que ha fallado más  de lo que ha acertado. Un Tyrion que vuelve a ser el gran protagonista que roba la serie.

Tremendamente satisfactorios son también los finales de Sansa y Arya Stark, la primera consiguiendo cumplir su sueño de reinar las tierras del norte como un Reino independiente de Poniente y la segunda dejando atrás su vida en el continente en busca de aventuras en el Oeste inexplorado. Y tras convertirse en el último Kingslayer, Jon Snow también encuentra un buen final desterrado como un Night´s Watch a vivir su vida más allá del muro junto a los Salvajes del Norte, posiblemente el único lugar en el que encaja y en el que fue feliz. Es irónico que el único personaje puro de la serie reconozca que no hay sitio para él en la civilizada Poniente y tenga que abandonarlo. El plano final de los tres hermanos Stark mientras se dirigen cada uno hacia su final es brillante.

Narrativamente, el último episodio tiene un montón de grandes momentos mientras se van cerrando las diferentes tramas, teniendo a Tyrion de gran protagonista. Empezando por el descubrimiento de sus hermanos Cersei y Jamie, que murieron juntos abrazados por toda la eternidad. Un buen final para un personaje no implica que sea un final feliz, y en este sentido, creo que la muerte de los Lannister entra sin duda en esta categoría. O cuando Tyrion renuncia a su puesto de Mano del Rey de Daenerys cuando ésta confirma que la guerra no terminó en Desembarco y quedan otros reinos a los que doblegar hasta conseguir el poder absoluto. O su conversación con Jon en la que le abre los ojos ante la crueldad de Daenerys.

Y super emocionante también es la reacción de Drogon cuando ve a su madre muerta, fundiendo el Trono de Hierro que entiende es el causante de toda la muerte que hemos visto desde el comienzo de la serie, y llevándose el cuerpo sin vida de su madre de nuevo al este. Esta escena más metafórica que literal conduce al siguiente momentazo, cuando Tyrion explica quién es para él el más adecuado para reinar, y que tiene una connotación meta lingüística bestial:

«No he hecho otra cosa más que pensar estas dos semanas en nuestra sangrienta historia, en todos los errores cometidos. ¿Qué une al pueblo? ¿Las huestes? ¿El oro? ¿Las banderas? Las historias. No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Nadie puede detenerla. Ningún enemigo puede vencerla. ¿Y quién tiene mejor historia que Bran el Tullido? El chico que cayó de una alta torre y sobrevivió. Supo que no volvería a andar, así que aprendió a volar. Cruzó más allá del Muro. Un lisiado. Y se convirtió en el Cuervo de Tres Ojos. Es nuestra memoria, el custodio de todas nuestras historias: las guerras, bodas, nacimientos, masacres, hambrunas… Nuestros triunfos y nuestras derrotas. Nuestro pasado. Quién mejor para conducirnos al futuro».

El poder de las historias que conforman nuestros mitos, nuestras leyendas y nuestra cultura. Y por elevación, el poder de los creadores que tuvieron el talento y la valentía de presentar estas historias ante los lectores y los espectadores y que consiguieron emocionar a públicos variados de todo el mundo. Un mensaje bestial que me ha encantado, de forma que dentro de 10 ó 15 años seguiremos recordando Juego de Tronos, a George R.R. Martin y la HBO, mientras que toda la polémica de Daenerys será solo una anécdota al pie de wikipedia.

Fruto de esta filosofía,  Brienne de Tarth añade en el libro de los reyes los últimos capítulos de la vida de su amado Jaime Lannister, destacando que fue mucho más que un «mata-reyes», y Samuel Tarly muestra el libro en el que recoge los relatos que acabamos de disfrutar, cuyo título para sorpresa de nadie es «Canción de Hielo y Fuego».

Y para los que veían Juego de Tronos como una historia política, también me resulta muy interesante la solución de hacer que el Rey ya no sea el hijo del Rey sino que será decidido por los nobles de las diferentes casas. Esto es ya en si mismo un gran avance en esta fábula medieval, algo que queda explicitado en las burlas que recibe Samuel Tarly cuando plantea una solución más democrática que escuche la voz del pueblo, algo imposible en un mundo medieval.

Al igual que el final, en el que Bran siendo ya Rey no tiene tiempo o interés en dedicarse a los problemas mundanos, de forma que los que realmente van a trabajar por el bienestar del pueblo son los miembros del Consejo del Rey formado por Tyrion Lannister, Samuel Tarly, Brienne de Tarth, Sir Davos Seaworth y el inesperado Bronn, mercenario y asesino convertido en Señor de Aguasdulces porque ya se sabe que un Lannister siempre paga sus deudas. Mientras los reyes pasan, los siervos se dedican a trabajar, comentando entre bromas las diferentes soluciones a los problemas del pueblo, recuperando una cierta normalidad.

Daenerys buscaba romper la rueda, acabar con el status-quo de Poniente. No lo consiguió y la vida sigue su curso.

Comparto el trailer de esta última temporada:

La última temporada de Juego de Tronos ha ofrecido un final super satisfactorio a una serie que recordaremos durante años. Gracias HBO, gracias George R.R. Martin, gracias a todos los que han hecho posible este hito televisivo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!!

Juego de Tronos Temporada 7 – Ha llegado el invierno

La séptima temporada de Juego de Tronos ha terminado en un suspiro con un excelente cliffhanger que llevamos esperando desde el principio de la serie. Globalmente esta temporada ha sido super entretenida y ha servido para unir antes de la batalla final a personajes que llevaban años separados, lo que nos ha dejado un montón de momentazos a recordar.

PUNTUACIÓN: 8/10

Si, esta temporada de Juego de Tronos me ha gustado mucho. Aunque hay que reconocer que ahora que el final de la historia está más cerca que nunca y ya hemos superado totalmente los libros de George R.R. Martin, los guionistas y creadores David Benioff y D.B. Weiss han cambiado el foco de la serie para convertirlo en un blockbuster palomitero en el que pasan muchas cosas muy rápidamente, a costa de perder algo de caracterización y profundidad narrativa.

Fruto de esta velocidad hemos visto como Poniente se convertía en un barrio de Madrid que permitía a los personajes ir y venir de un extremo a otro del reino en un suspiro, como si de un viaje en metro se tratara. Viajes que antes duraban temporadas enteras se solucionan ahora con un chasquido de dedos, poniendo a prueba la suspensión de credibilidad que una serie fantástica como esta exige a sus espectadores. Este es para mi el mayor pero que le pongo a esta temporada, aunque para ser sincero es un pero pequeñito que perdono con tal que la trama avance. Dicho esto, y aún entendiendo que estos viajes era imprescindibles, creo que los guionistas hubieran debido planificar mejor los episodios quinto (en el que Tyrion viaja a Desembarco del Rey a reunirse con su hermano Jamie), y sobre todo en el sexto episodio, cuyos viajes provocaron algunos de los WTF! más criticados hasta la fecha.

Una vez comentados los aspectos para mi más flojos de la temporada, la verdad es que hubo mucho y bueno que destacar en estos 7 episodios. Lo primero que agradezco es que la mayoría de argumentos hayan continuado por sendas lógicas y casi esperables, evitando caer en giros imposibles buscando lo que hubieran sido sorpresas artificiales. Prefiero un buen storytelling aunque sea previsible antes que cometer locuras que maten el final. ¿He oído Lost?

A PARTIR DE AHORA HAY SPOILERS

La reunión de Jon Snow y Sansa Stark con su hermano Bran fue emocionante, al igual que la llegada de Arya a Invernalia tras años de luchas y sufrimiento. Ha molado también ver las enormes diferencias de Sansa y Arya tras todos estos años, aunque al final son antes que nada unas Stark, que se unen ante los enemigos.

Igual de satisfactorio ha sido el ver cómo se ha construido la relación de Jon Snow con Daenerys Targaryen. Una vez vista la temporada parece mentira recordar que no se conocieron hasta el tercer episodio, comenzando una relación que en ese momento estaba dominada por la desconfianza. ¡Como han cambiado las cosas 5 episodios después! Además, la confirmación de la identidad de Jon Snow, hijo legítimo de Rhaegar Targaryen (hermano mayor de Daenerys) y Lyanna Stark (hermana de Eddard), le convierte en heredero legítimo al Trono de Hierro por delante de su tía Daenerys, lo que puede provocar unas consecuencias insospechadas en la temporada 8.

Pero, por encima de todos, se alza Cersei Lannister. Ella es EL personaje de Juego de Tronos. Su fuerza y determinación para destruir a sus enemigos sea como sea nos ha brindado también varios momentazos a lo largo de esta temporada. Si tuviera que apostar por cual será el final de Juego de Tronos, creo que los productores se inclinarán por un final “feliz” en el que o bien un Stark o un Targaryen se sienten en el trono. Sin embargo, la potente interpretación de Lena Headey casi hace que crea que realmente ella puede alzarse con la victoria final. Ya veremos.

Otro elemento importante de esta temporada además de las reuniones familiares ha sido la eliminación de más personajes secundarios para cerrar tramas que aún quedaban abiertas. En este sentido hemos visto como Arya Stark consuma por fin su venganza contra la casa Frey, asesinos de su madre Catelyn y su hermano Robb, antes de reunirse con sus hermanos en Invernalia.

Por otro lado, Jamie Lannister conquistó Altojardín, acabando con Olenna Tyrell y su rebelión contra su hermana Cersei, descubriendo por fin que fue ella y no Tyrion la causante de la muerte de su sobrino el rey Joffrey. También encontraron su final las guerreras Martell de Dorne, capturadas por Euron Greyjoy y llevadas hasta Desembarco del Rey para que sufrieran la venganza de Cersei por matar a su hija Myrcella. La muerte de los Tarly a manos de Daenerys, quemados por uno de los dragones tras derrotarles en la primera batalla de los Dragones en Poniente, no es en sí demasiado importante, pero abre la posibilidad de que Tarly, si sobrevive a la octava temporada, se convierta en el Señor de esta familia, al ser el único heredero.

El último capítulo nos trajo otro de los momentazos con la muerte de Meñique a manos de Sansa y Arya, uno de los principales causantes de la muerte de Eddard Stark en la primera temporada.

De esta manera, ya nos hemos quedado solo con 3 tramas abiertas: La principal en el norte, con la batalla contra el Rey de la Noche, que estará liderada por Daenerys Targaryen y Jon Snow. Mientras, Cersey Lannister continúa con sus planes en Desembarco del Rey, mientras que Theon Greyjoy viaja por mar para enfrentarse a su tío Euron, que tiene prisionera a su hermana Yara y se dirige hacia Braavos para recoger a la Compañía Dorada, una tropa de 20,000 mercenarios que Cersei empleará para aniquilar a sus enemigos, si es que el Rey de la Noche no acaba antes con ellos.

En este sentido, aunque seguiremos viendo a Cersei y Theon, con la marcha de Jamie Lannister al norte a combatir, prácticamente todos los personajes importantes están allí. Esto asegura que no serán todo batallas, ya que falta por ver qué papel van a jugar personajes importantes como Tyrion Lannister, tras su enigmática mirada final, o Bran Stark, el Cuervo de los tres ojos, que creo que tiene aún un papel muy importante que jugar en el final de la guerra.

En lo referido al excelente aspecto técnico y las numerosas batallas que hemos visto, se nota como el presupuesto de Juego de Tronos aumenta año a año, porque se luce claramente en pantalla. En siete episodios hemos visto una batalla naval (Ep. 2), las conquistas de Casterly Rock y Altojardín (Ep. 3), el ataque de Daenerys con los Dothrakis, los Inmaculados y uno de sus Dragones a las tropas de Jamie (Ep. 4), y la espectacular batalla más allá del muro del episodio 6 (dirigida por el especialista Alan Taylor), en la que la muerte de Viserion, uno de los dragones de Daenerys, y su posterior resurrección a manos del Rey de la Noche lo ha cambiado todo y precipitó la caída del Muro al final de la temporada y la invasión de Poniente de los Caminantes Blancos. Cuatro grandes batallas que han ido in-crescendo en intensidad a medida que avanzaba la serie. Y ya nos anuncian que la octava y última temporada va a ser aún más espectacular.

Comparto el trailer de esta temporada, por si acaso queda algún insensato que no ha visto todavía esta séptima temporada.

Juego de Tronos continúa siendo un excelente entretenimiento que enfila ya su recta final con una octava y última temporada de tan solo seis episodios, que no podremos ver hasta final de 2018 o principio de 2019. La espera se nos va a hacer muy larga…

PUNTUACIÓN: 8/10