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¿Qué simboliza el Capitán América del MCU?

Si algo puede decirse del Capitán América del Marvel Cinematic Universe (MCU), desde que Steve Rogers despertó en 2012 tras pasar más de 60 años en el hielo, es que ha sido un héroe anti-establishment centrado en hacer lo correcto, no lo más conveniente para el poder.

En Capitán América: Soldado de Invierno (Hermanos Russo, 2014), Steve Rogers se enfrentó a SHIELD cuando descubrió que Hydra la había colonizado. Steve creyó que Shield estaba demasiado corrupta y tenía que caer, sin importar los problemas que ello generara, en contraste con un Nick Fury que inicialmente quería salvarla, aunque tuvo que rendirse ante las palabras de Steve.

En Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), Steve se enfrentó a la ONU y a sus propios compañeros al creer que los Acuerdos de Sokovia iban en contra de la libertad individual. Lo fácil hubiera sido ceder, pero cuando uno sabe que tiene razón, se mantiene firme en sus convicciones. “No, muévete tú”, en palabras de Sharon Carter. Esa negativa a renunciar a sus valores, unido a intentar salvar a Bucky Barnes cuando había sido incriminado injustamente por Zemo y las autoridades habían puesto una diana a su cabeza, fueron lo que provocó que Steve, Sam Wilson y Bucky Barnes entre otros pasaran varios años en la clandestinidad convertidos en fugitivos, tras liberar Steve a sus amigos de La Balsa.

En Vengadores: Infinity War (Hermanos Russo, 2018), Steve le dice al Secretario de Defensa / General Ross “Yo no busco el perdón, y ahora ya paso de pedir permiso… Hemos venido a luchar, y si quiere interponerse, lucharemos contra usted.” Steve, el Capitán América en el MCU, jamás se ha aliado con el poder. Siempre que tuvo que elegir entre mantener el status-quo o hacer lo correcto, la balanza siempre cayó del lado de lo que moralmente había que hacer.

Como dijo el Doctor Erskine, lo importante no era ser un buen soldado, “sino ser un buen hombre”. Esa es la clave del Capitán América, no su fortaleza física. Y estoy hablando exclusivamente del MCU y lo que se ha visto en sus películas, no de los más de 60 años de historias de los comics. Por eso no puedo dejar de pensar en la serie Falcon y el Soldado de Invierno emitida hace unas semanas en Disney+ y en cómo su guionista en jefe Malcolm Spellman tergiversa la figura del Capitán América para intentar convertirlo en lo que no es para forzar su mensaje identitario.

El guionista demuestra que no conoce ni entiende al Capitán América, cuando hace que varios personajes malinterpreten su figura repetidamente en la serie sin réplica alguno de aquellos que sí le conocen. Y como digo, ni siquiera se le pedía a Spellman que leyera los comics, hubiera sido suficiente con haber visto las películas y entender la figura heroica que los anteriores directores y guionistas habían construido.

¿Qué simboliza el Capitán América? Que un buen hombre, no el más fuerte ni el más listo, sino alguien con el corazón en el sitio adecuado, puede marcar la diferencia. En este sentido, NUNCA se ha dicho que tenga que ser un hombre BLANCO, sino una BUENA persona. Sam Wilson encaja sin duda en esta definición. Soldado, veterano, trabajador social y hombre comprometido en ayudar siempre que puede, en la medida de sus posibilidades. Y si, también afroamericano.

Por eso, cada vez que un personaje verbaliza lo problemático que es que un afroamericano sea el Capitán América en este MCU, es un diálogo que no funciona porque ¡El Capitán América nunca fue el defensor del sistema que ellos dicen que es! La forma en que intentan colar elementos del mundo real y del Black Lives Matter en el MCU es terriblemente errónea.

Cuando en el tercer episodio Sharon Carter dice “sabes que ese rollo del héroe es una coña. La forma en que renunciaste a ese escudo, en el fondo es hipocresía. No os tragáis toda esa chorrada de las barras y estrellas…” La respuesta de Sam debería haber sido: “Pero ¿de qué estás hablando. Sharon? ¡Claro que Steve es un héroe! De hecho, tú estabas allí viéndole enfrentarse al gobierno de los USA en manos de Hydra. ¿Qué me estás contando? Que el gobierno se comporte bien o mal no tiene nada que ver con el Capitán América.”

En el cuarto episodio, Sarah, la hermana de Sam le dice a KarlyYo no le elegí (al Capitán América). A América no le preocupa mi mundo, ¿por qué iba a preocuparme por su mascota?” En este caso puede entenderse que está hablando de John Walker, nombrado por el gobierno. Pero al final es otro mensaje contra la figura del Capitán América, que se une a los ya expresados durante la serie por otros personajes. Y aunque Sarah no llegara a conocer a Steve Rogers, no puede no saber que Sam y él se convirtieron en fugitivos por oponerse al gobierno. Sarah sabe que el Capitán América NO es una mascota de los poderosos.

De hecho, recordando Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnson, 2011), incluso en su primera aventura en la 2ª Guerra Mundial vimos una primera muestra de rebeldía, cuando desafiando sus órdenes y a unos políticos que le querían usar únicamente con fines propagandísticos, Steve se escapó de su base para salvar al batallón de Bucky que había sido hecho prisionero. Ni siquiera entonces, cuando era un miembro de las fuerzas armadas americanas y se debía la jerarquía militar, Steve fue la mascota de nadie.

Pero claro, Spellman nos coloca su mensaje, reforzando la idea de que los afroamericanos no deben apoyar a un Capitán América blanco, ya que no les representa. Algo que no se corresponde con las acciones de Steve Rogers y si con el mensaje identitario más radical que está imponiéndose en los USA.

Por esto, el diálogo clave del quinto episodio entre Sam y Bucky no funciona. Porque el Capitán América NO es un símbolo del gobierno de los USA, sino el ideal de que un buen hombre en el sitio justo en el momento adecuado puede cambiar la historia y mejorar la vida de la gente. Un buen hombre no movido por partidismo alguno, sino por lo que es correcto. Que Steve Rogers le diera el escudo a Sam enfatizaba el mensaje que un buen hombre continuaría su trabajo porque Sam lo merece por méritos propios, algo para lo que la raza no tuvo jugó ningún factor. La idea que porque existe racismo sistémico en los Estados Unidos “ningún negro con amor propio querría serlo”, en palabras de Isaiah Bradley, es sencillamente ofensivo para los fans del personaje entre los que me encuentro.

Pero esa idea es repetida por varias personas en varias ocasiones sin obtener una réplica adecuada por parte de Sam. “Se hace raro cogerlo otra vez. El legado de este escudo es complicado.” Dice Sam. ¡FALSO!!! Es justo al revés, aceptar el escudo es la demostración que no es un tema de raza, sino de valores morales. ¿Por qué es complicado? De nuevo, es falso que el Capitán América represente al gobierno o al racismo en los USA. Justo porque existe racismo es importante que un afroamericano se convierta en el Capitán América.

Cuanto Steve me contó su plan, ninguno de los dos nos dimos cuenta lo que significaba para un hombre negro recibir este escudo. ¿Cómo podíamos? Te debo una disculpa. Lo siento.” Dice Bucky. ¡¡FALSO!! Darle el escudo a Sam confirmaba que un AFROAMERICANO MERECE SER EL CAPITÁN AMÉRICA y puede inspirar a TODOS los americanos, independientemente de su raza. Transmite un mensaje de concordia entre todos los americanos. Cualquier persona normal no fanatizada que haya visto las películas entendiendo lo que ha simbolizado el Capitán América vería que esto es así. A no ser claro que vengas con un prejuicio previo de casa. ¿Verdad, Malcolm Spellman?

Esto conecta con el primer episodio y el discurso de Sam en el Smithsonian “El mundo ha cambiado para siempre. Necesitamos nuevos héroes. Adecuados para los tiempos que corren. Los símbolos no son nada sin las personas que les dan significado. No creo que exista un símbolo mejor, pero es más por el hombre que lo sostenía, y él ya no está. Así que hoy honramos el legado de Steve, pero también miramos hacia el futuro. Así que gracias Capitán América, pero esto te pertenece.” Realmente, esta decisión abría unas posibilidades interesantes, porque sugería que Sam quería ser un héroe en sus propios términos, forjarse su propio futuro y su propio legado. Además, como vimos en ese episodio, Sam es un héroe que sigue haciendo lo correcto y trabaja con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como Falcon. Sam NO ha abandonado su trabajo como super-héroe en ningún momento, por lo que en ese contexto tiene sentido que quiera seguir siendo Falcon y no quiera desprenderse de la que ha sido su identidad durante todos estos años.

Sin embargo, tras los numerosos mensajes repetidos en todos los episodios sobre por qué Sam, un afroamericano NO debería ser el Capitán América, realmente no llegamos a escucharle por qué cambia de idea y ahora SÍ elige empuñar el escudo y convertirse en el Capitán América. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión? ¿Ahora ya no cree eso de “Necesitamos nuevos héroes. Adecuados para los tiempos que corren.”?

Desde luego, que toda la justificación que se nos dé a los espectadores sea “¿de qué serviría todo el dolor y el sacrificio si no estuviera dispuesto a seguir luchando?”, no es suficiente para justificar este cambio de opinión. Y, como decía antes, es un momento y una justificación que no funcionan porque él nunca ha dejado de luchar como FALCON al lado del ejercito americano. ¿Por qué ahora sí toca ser el Capitán América? ¿Qué espera conseguir Sam como Capitán América que no puede hacer como Falcon? Esas preguntas quedan sin respuesta en la serie. Y si al final todo se redujera a algo tan sencillo como “para que el gobierno le de el escudo a Walker o a otra persona, me lo quedo y lo utilizo yo”, ¿por qué no se dice y ya está?

En esa misma conversación, Sarah le dice “¿Dejarás que Isaiah Bradley se meta en tu cabeza, que él decida qué harás a continuación?” Y momentos antes, Sam le había dicho a Bucky “Deja de mirar a los demás para que te digan quién eres”. Algo que se entiende que también se lo dice a sí mismo. Y es una idea perfecta super adecuada tanto para Bucky como para Sam, pero finalmente fracasa narrativamente porque no llegan a decirnos nunca quién es ahora Sam Wilson y por qué ha tomado las decisiones que toma.

La pregunta clave de ¿por qué un afroamericano SÍ que puede ser el Capitán América?, queda sin respuesta en la serie. No solo puede, sino que DEBE. Y la sensación que da la narración es que no se responde porque Malcolm Spellman no sabe la respuesta. O que esa respuesta no encajaría con su discurso identitario, expresado repetidamente. En este sentido, es importante que Spellman dice explícitamente no querían que la serie dijera que Isaiah Bradley pudiera estar equivocado en sus ideas. Sam de hecho expresa que “Isaiah ha vivido un infierno, si yo hubiera pasado por lo que él, opinaría lo mismo que él”. Me parece alucinante que Sam confirma y entiende a Bradley aunque no opine igual. Y al mismo tiempo, no llegamos a saber realmente bien cual es el punto de vista de Sam en este tema tan importante para la serie.

De hecho, Antony Mackey sí da una respuesta a esta pregunta y la expresa de maravilla en el documental Marvel Studios REUNIDOS: Así se hizo Falcon y el Soldado de Invierno: “Sam, al ser un soldado, un veterano y un consejero, se da cuenta de que como pueblo, todos somos estadounidenses. Yo no soy el Capitán América negro, Steve no era el Capitán América blanco, era el Capitán América, a secas. Y como sociedad y como pais, tenemos que darnos cuenta que las personas que son ciudadanos aquí, sin importar sus orígenes, son estadounidenses. Sam ve que se merece el derecho, que se ha ganado el ser el Capitán América, y que eso no tiene nada que ver con su raza o con su pasado.“ Diez segundos de diálogo, no hacía falta más. Pero por alguna razón a Spellman no le debió parecer tan importante, porque evitó incluir una idea tan sencilla y evidente en la serie.

Por supuesto, está bien querer transmitir un mensaje anti racismo y pro igualdad de derechos de todos los americanos, independientemente de tu raza. Disney / Marvel sin duda son empresas que pueden ser consideradas “progresistas” en ese sentido. Pero la forma en que introducen el problema racial asociado a la figura del Capitán América sencillamente no funciona. Y no lo hace porque todo resulta falso y maniqueo.

Otro problema es que Spellman se ha demostrado como un pobre dialoguista, algo que se ve también en el fallido discurso de Sam tras su primera aventura como Capitán América. Cuando TODO el mundo a su alrededor le ha vitoreado en su primera misión, negros, blancos, asiáticos, hispanos… y claramente nadie está enfadado porque él sea el Capitán América, sin embargo el guión le hace decir que “Soy un hombre negro que lleva las barras y estrellas… Cada vez que cojo este escudo… (inciso, ¿cada vez?. ¡Si es la primera vez que llevas las barras y estrellas! Pues si, hay que lamentar lo flojos que son sus dialogos), sé que hay millones que van a odiarme por ello. Incluso ahora, aquí, lo noto. Las miradas, juzgándome, y no puedo hacer nada para cambiarlo. Y aún así, aquí estoy sin super suero, sin pelo rubio u ojos azules.” Obviamente, lo que dice no se corresponde con lo acabamos de ver, un Sam ovacionado por todo el mundo, por eso no puede resultar más falso y panfletario.

Si está bien y me gusta la frase en la que dice “El único poder que tengo es que YO creo que podemos hacerlo mejor.” Esa es la frase SI es lo que se espera del Capitán América, ese momento estuvo genial. Lo malo es que queda ensombrecida, ya que va acompañada con “No podemos exigirle a gente que de un paso adelante y no encontrarles a medio camino”, lo cual podría estar bien si no fuera que se está aplicando en un contexto en el que acaba de pedir compresión por unos terroristas que han puesto bombas y matado a gente inocente. ¿Hay que encontrarse a medio camino con terroristas y asesinos? Eso no suena muy correcto ni muy moral. Exagerando el símil, ¿se encontraría Steve Rogers a medio camino con Adolf Hitler? ¿Intentaría comprender sus ideas supremacistas? Obviamente no. ¿Qué quedó del “no, muévete tu” cuando alguien quería forzar a Steve Rogers a cambiar cuando él pensaba que su idea era la correcta?

Me parece terrible la forma en la que una serie familiar de Marvel / Disney ha colado al espectador la idea de que hay determinadas violencias que pueden ser justificables siempre que se hagan “por nuestro bien” o si la causa “es justa”, aunque la sufran personas inocentes. Al igual que el mensaje de que hay que entender por qué se han cometido estos delitos, en lugar de perseguirlos. Porque de hecho, no son hechos excluyentes, puede detenerse a un criminal y analizar los motivos que le llevaron a cometer dichos delitos.

¿Es esto una burda metáfora sobre los incendios, los saqueos y la destrucción que puntualmente se produjeron durante las manifestaciones del BLM en los Estados Unidos el año pasado tras la muerte de George Floyd? Unos delitos que, aunque sea una obviedad decirlo, no fueron cometidos por todos los manifestantes, sino por una pequeñísima minoría amparada en el poder del anonimato en medio de las multitudes que se manifestaban, y que empañan a un movimiento mayoritariamente pacífico. Movimiento que, también hay que decirlo porque es lo que pasó, evitó condenar estos delitos y de alguna manera se intentaron justificar. ¿Nos están diciendo que esos delitos no deben perseguirse porque su ira estaba justificada? Esa sensación da. Como el racismo es malo (y nadie duda que lo es), estoy legitimado a hacer cualquier cosa si digo que “estoy luchando contra el racismo”. ¿Es ese el mensaje que Disney nos acaba de ofrecer en esta serie mainstream?

Como veis, he centrado todo el hilo en la figura del Capitán América. Ni siquiera entro en el resto de problemas narrativos de la serie. Si queréis saber más sobre ellos, os recomiendo que leáis los posts semanales que fui publicando analizando cada uno de los capítulos de Falcon y el Soldado de Invierno.

Pero un elemento básico de cualquier narrativa es explicar la motivación del protagonista. Y eso es algo que Malcolm Spellman jamás llega a hacer de una forma correcta. Un error garrafal tremendo que explica que si esto no se considera importante como para ser expresado para el espectador, ¿por qué preocuparse de todo lo demás?

Falcon y el Soldado de Invierno me ha parecido un fail como una casa. Y no sólo en lo accesorio como es la motivación del villano, si me gustan o no las escenas de acción o si el traje de Sam siendo clavado al comic queda bien en imagen real, sino en el núcleo de la historia y porqué tras seis episodios no llegamos a saber realmente lo que piensa Sam Wilson y por qué cambió de opinión en algo fundamental que altera completamente su realidad.

Y por eso no puedo entender como a muchos fans del Capitán América, tanto del MCU como de los comics Marvel, no les ha importado este error tan tremendo en lo relativo a la caracterización del personaje clave sobre el que probablemente se construyan las siguientes fases cinematográficas y televisivas. Y es por este motivo por el que ahora mismo no puedo más que desconfiar ante la posibilidad que Spellman vaya a escribir el guion de Capitán América 4, película que de momento no tiene director ni una fecha de estreno confirmada. Alguien que no entiende a su protagonista no debería seguir escribiéndole.

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Crítica de Despierta la furia de Guy Ritchie

Guy Ritchie y Jason Statham se convierten en una combinación ganadora en Despierta la furia, remake de la película francesa Le Convoyeur de Nicolas Boukhrief en la que Ritchie juega a hacer varias películas en una, todas con gran éxito.

PUNTUACIÓN: 8/10

H (Jason Statham) es el misterioso tipo que acaba de incorporarse como guardia de seguridad en una compañía de blindados. Durante un intento de atraco a su camión, sorprende a sus compañeros mostrando habilidades de un soldado profesional, dejando al resto del equipo preguntándose quién es realmente y de dónde viene. Pronto se hará claro el verdadero motivo por el cual H está buscando un ajuste de cuentas.

Despierta la furia es la cuarta colaboración de Ritchie y Statham tras Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998), Snatch (2000) y Revolver (2005). Ritchie escribe el guión de este remake de la película francesa Le Convoyeur (2004) junto a Ivan Atkinson y Marn Davies. La película de casi dos horas cuenta con fotografía de Alan Stewart, montaje de James Herbert y música de Christopher Benstead.

Aunque Statham es el gran protagonista de esta película, Despierta la fueria cuenta con un grupo de secundarios de lujo entre los que encontramos a  Holt McCallany, Josh Hartnett, Scott Eastwood, Jeffrey Donovan, Laz Alonso, Jason Wong, Post Malone, Niamh Algar o Andy Garcia.

Guy Ritchie parecía que había perdido el toque con sus películas de gran gran presupuesto Rey Arturo y Aladdin, incluso aunque esta última fue un gran éxito de taquilla. Su vuelta al género criminal con The Gentlemen fue para mi un gran éxito y me animó a ver esta Despierta la furia sin ni siquiera haber visto el trailer. Y la experiencia de entrar en la sala de cine completamente desde cero ha sido una pasada que recomiendo a todo el mundo. (DEJA DE LEER AHORA MISMO Y VETE AL CINE A VER LA PELÍCULA)

Lo primero a comentar es que Despierta la furia juega de maravilla siendo dos películas en una, la típica historia de venganza para lo que el impasible Statham se ha convertido en un género en si mismo, y una historia de robos, al tener varias líneas argumentales sucediendo al mismo tiempo. La narrativa fragmentada de Ritchie hace maravillas con el guión de la película, al llevarnos adelante y atrás en el tiempo mientras va rellenando los huecos y conocemos los misterios alrededor de todos los personajes y nos mete en situaciones super chulas. Además, ver la historia ambientada en Los Angeles supone un interesante soplo de aire fresco mientras nos alejamos del cine criminal “londinense” de Ritchie.

Encuentro que Despierta la furia es además de una estupenda película de acción un ejercicio de estilo de Ritchie mientras juega a hacer que el espectador sintamos que nos encontramos en medio de la acción, algo muy palpable en la brillante escena inicial rodada desde dentro de un furgón, o en los largos travellings con los que seguimos a Statham. Y por si fuera poco, tenemos un climax en el tercer acto, cuarto según la estructura planteada por Ritchie, que me parece una pasada y que justifica de sobra el precio de la entrada.

En una película de acción de este tipo no se esperan profundos análisis psicológicos de los personajes, y H realmente es un témpano de hielo. Sin embargo, Statham es un DIOS en pantalla con un carisma y una presencia alucinante. Junto a él, secundarios como Holt McCallany, Josh Hartnett, Scott Eastwood, Jeffrey Donovan o Andy Garcia transmiten su carisma y buen hacer en los pocos minutos que están en pantalla.

Despierta la furia me ha gustado mucho. Creo que es un gran éxito que acierta en todo lo que plantea con una ejecución de 10. Dentro del cine de acción para mi es una de las grandes película de 2021, la recomiendo completamente.

Comparto el trailer de la película:

Si te gusta el cine de acción no te puedes perder Despierta la furia, un gran éxito que confirma que Guy Ritchie no ha perdido su toque y que merece ser un éxito de taquilla que le permita seguir haciendo más películas de este tipo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Oxígeno de Alexandre Aja (Netflix)

Netflix ha estrenado la última película de Alexandre Aja (Alta tensión, Las colinas tienen ojos, Horns), Oxígeno, una película vendida como “Buried de ciencia ficción” y que aprovecha de maravilla esta premisa para una buena historia que consigue mantenerte en tensión en su ajustado metraje.

PUNTUACIÓN: 7/10

Una mujer despierta en una unidad criogénica médica. No recuerda quién es ni cómo ha terminado encerrada en una caja no más grande que un ataúd. Mientras se queda sin oxígeno, debe reconstruir sus recuerdos para escapar de esa pesadilla.

Oxígeno es una coproducción francesa y americana a partir de un guión de Christie LeBlanc. A Alexandre Aja le acompaña Maxime Alexandre como director de fotografía, Hervé Schneid en el montaje y Robin Coudert en la música.

Mélanie Laurent es la gran protagonista como la amnésica que se despierta en una unidad criogénica médica de la que no puede salir miestras ve cómo el oxígeno se le está acabando. Laurent está omnipresente en los 101 minutos de película (títulos de crédito incluidos) y aparece el 99% del tiempo, si exceptuamos unos pocos elementos mostrados a modo de flashback. Junto a Laurent, tenemos la voz de Mathieu Amalric como la inteligencia artificial que controla la unidad criogénica del que tendrá que buscar respuestas ante su extraña situación.

En la mejor tradición de Buried, Oxígeno es un thriller claustrofóbico enmarcado en una historia de ciencia ficción que cumple más que de sobra con su objetivo de entretenimiento y en plantear una situación angustiosa para la amnésica protagonista. El hecho de empezar la historia en mitad de todo sin nada que ofrezca un contexto, aparte de unos misteriosos flashbacks que va recordando la protagonista, consiguió que estuviera super involucrado y preocupado por ella durante todo el metraje.

Como Rodrigo Cortés en Buried, Alexandre Aja realiza una estupenda dirección que consigue que lo que pasa en ese diminuto espacio nos interese gracias a la forma super chula que tiene de contar lo que está pasando. A su vez, he visto un guión bien planteado en la forma en que dosifica la información y las sorpresas que iremos conociendo a medida que avance la historia. Por supuesto, Oxígeno e un éxito gracias a Mélanie Laurent, a la que te crees en todo momento y que creo que lo hace genial.

Quizá el único pero es que dentro que los 95 minutos de metraje están super ajustados y la historia y los misterios que irá desentrañando la protagonista están bien planteados, se me quedó cierta sensación que el metraje es 5 minutos demasiado largo y que la trama sufre un pequeño bache más o menos a mitad de película, aunque la historia consigue remontar con su estupendo giro que marca el climax final.

Comparto el trailer de la película:

Oxígeno es una muy buen muestra de ciencia ficción claustrofóbica que cumple perfectamente con sus objetivos y me ha entretenido muchísimo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Aniquilación Saga 4 (Marvel Comics – Panini)

Ahora si. Llegamos al climax de la Saga Aniquilación en este cuarto volumen editado por Panini obra de Keith Giffen, Andrea Di Vito y Laura Viccari, y por fin entiendo porqué esta saga suele ser incluida en la mayoría de tops de los mejores comics Marvel del siglo XXI.

PUNTUACIÓN: 8/10

La Casa de las Ideas redefine a todos sus personajes galácticos a través de una odisea que te llevará de un confín del Universo al otro, en una épica guerra contra Annihilus. Héroes morirán, villanos y héroes formarán imposibles alianzas, imperios caerán y el elemento cósmico del Universo Marvel nunca volverá a ser el mismo.

Este cuarto volumen incluye la miniserie Annihilation 1-6, publicada entre 2006 y 2007 en USA.

Keith Giffen se une a Andrea di Vito al dibujo y Laura Viccari en el color, además del carismático Gabriele Dell´Otto en las portadas, para realizar la serie que sirvió de conexión y cierre de la primera fase de la invasión de Annihilus. Los sucesos previos fueron contados en las miniseries protagonizadas por personajes de la vertiente galáctica de Marvel: Drax, publicada en el primer volumen de esta serie junto al prólogo del evento, Nova y Estela Plateada en el volumen 2, y el Super Skrull y Ronan en el volumen 3. Lo cierto es que narrativamente tenía todo el sentido que ante una invasión del universo Marvel a escala galáctica, no hubiera una única acción sino varias sucesivas y/o simultáneas protagonizadas por diferentes personajes en puntos de la galaxia alejados entre si. Estas miniseries crearon un tapiz que resultaba interesante y una sensación de amenaza aterrador, aunque debo reconocer que son comics no me volaron la cabeza en ningún momento principalmente por un apartado artístico que en general no pasa de cumplidor.

El caso es que tampoco Andrea Di Vito al dibujo con el color de Laura Viccari sean unos fuera de serie. Aniquilación tiene como en todo el evento un dibujo correctísimo que cuenta la historia razonablemente bien, pero flaquea en la parte de dotar a los protagonistas de carisma o personalidad. En lo que realiza un buen trabajo Di Vito es a la hora de dibujar razas alienígenas y de crear buenas splash-pages en los momentos más potentes. Pero sinceramente, el apartado artísitco se me queda como correcto a secas. Como ya me pasó en otros volúmenes anteriores, es significativo que las portadas de Gabriele Dell´Otto sean exageramente superiores al nivel del dibujo interior, lo cual no es para mi una buena señal.

Quitándome de en medio el “problema” del dibujo, que es la parte menos buena del comic, lo cierto es que el guión de Keith Giffen me parece excepcional. Las caracterizaciones están super bien conseguidas, por ejemplo Drax o Ronan el Acusador, pero me flipa sobre todo la evolución de Richard Rider (Nova), pasando de un joven héroe más o menos optimista en un endurecido general de las fuerzas galácticas que entiende que para salvar el cuerpo a veces toca amputar una mano, algo que en el combate causa cientos de muertes entre sus tropas. Nova me ha parecido EL HÉROE de este evento. En este sentido, también me llamó la atención lo diferente que era Peter Quill (Starlord de los actuales Guardianes de la Galaxia) en 2006 cuando esta miniserie se publicó a su actual versión super heroica.

Aparte de unos personajes que enganchan, Giffen plantea una acción y una sensación de amenaza modélicas a lo largo de esta miniserie, con un montón de situaciones y personajes confluyendo en el que es un climax bestial en el que Nova se convierte en el gran salvador de la galaxia. Pero no solo él, Drax también protagoniza un momentazo increíble que sólo por eso justifica su inclusión en esta serie. Por no hablar de Estela Plateada o Galactus, hay momentazos a montones, super bien distribuidos entre todos los personajes.

Por poner un elemento menos bueno, quizá la figura a Annihilus no llega a ser lo interesante o peligroso que uno esperaría de alguien que está a punto de arrasar con toda la galaxia. Pero entiendo que Giffen si se las apaña para conseguir que sus páginas transmitan que el destino de la galaxia está en juego y que no es seguro que todos los personajes vayan a sobrevivir a esta amenaza.

En resumen, Aniquilación me ha parecido una gran aventura galáctica que me ha dejado con muy buen sabor de boca y con ganas de más. Lo mejor que se puede decir de un comic de superhéroes.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Ahora ya entiendo la fama de Aniquilación. Este cuarto volumen por fin nos da la gran aventura cósmica que estaba pidiendo, consiguiendo que esta primera saga de la Aniquilación haya resultado super satisfactoria.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Ejército de los muertos de Zack Snyder (Netflix)

Ya tenemos aquí la última película de Zack Snyder, Ejército de los muertos, que nos devuelve al género de zombies que le encumbró. Gracias a Netflix vi la película y puedo compartir mis impresiones.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Un grupo de mercenarios decide llevar a cabo el mayor atraco que jamás se haya realizado en la ciudad de Las Vegas justo después de que se produzca una epidemia de muertos vivientes. Para ello tendrán que adentrarse en una zona de cuarentena, con los riesgos que ello conlleva. (FILMAFFINITY)

Zack Snyder comenta que tras Amanecer de los muertos tuvo la idea de lo que ha acabado siendo Ejército de los muertos junto a Joby Harold. En ese momento Snyder iba solo a producir esa historia y no se planteaba dirigirla debido a sus propios encargos, pero llegó un momento en que decidió parar la preproducción al entender que no era el momento adecuado para esa película, ya que él la veía como una película de presupuesto alto mientras que en esos primeros años 2000 el género de zombies estaba normalmente asociado a cine “barato” de bajo presupuesto. Saltamos a 2018, tras la compleja salida de Snyder de la producción de Justice League , Snyder empezó a pensar cual iba a ser su siguiente proyecto y decidió retomar la idea inicial de Ejército de los muertos, ahora si dirigiéndolo. Finalmente Snyder aparece acreditado como guionista junto a Shay Hatten.

Netflix adquirió los derechos a primeros de 2019, y con un presupuesto de 90 millones de dólares, Snyder se puso manos a la obra decidiendo ser su propio director de fotografía. La película tiene unos larguísimos 145 minutos y cuenta con música de Junkie XL y montaje de Dody Dorn.

La película está protagonizada por Dave Bautista como Scott Ward, un mercenario con un trauma del pasado que dirigirá el asalto a Las Vegas. En su equipo encontraremos a su hija Kate (Ella Purnell), distanciada de él desde hace años, María Cruz (Ana de la Reguera), una amiga de Scott, Vanderohe (Omari Hardwick), un duro soldado, Ludwig Dieter (Matthias Schweighöfer), un ladrón de cajas fuertes alemán y Marianne Peters (Tig Notaro) la piloto de helicóptero que les tiene que sacar de allí, entre otros. Junto a este grupo variado, tenemos a Bly Tanaka (Hiroyuki Sanada), el millonario que organiza el trabajo y su mano derecha Martin (Garret Dillahunt) que les acompañará.

Empezando por los elementos positivos Ejército de los muertos tiene un arranque estupendo con el estallido zombie en Las Vegas que destruyó la ciudad. Hay incluso quien dice que en estos títulos de crédito estaba la película buena, que Snyder prefirió dejar de contar en favor de otra idea que al final no ha resultado ser mejor. El estilo videoclipero de Snyder ofrece algunos fotogramas para el recuerdo con algunos ataques a turistas disfrazados de Elvis, los combates del ejército entrando en Las Vegas o la perimetración de la ciudad dejando encerrados a los zombies.

Ejército de los zombies plantea también una interesante evolución en los zombies que planteaba ideas que hasta ahora no habiamos visto y que podían llevar el género por nuevos caminos. Este elemento, mientras veía la película, también me gustó. Lamentablemente, aquí acaba lo bueno. Hay detalles aislados que visualmente molan durante la película pero no compensan las ridiculeces, los personajes planos, el drama impostado y la larguísima duración de Ejército de los muertos.

Y yo soy el primero que digo que es una película de zombies, que no hay que tomarla muy en serio, mejor relajarse y disfrutar… Pero Snyder parece que no piensa como yo, porque está más preocupado de darnos momentos serios de drama (que no funcionan nunca) antes que la diversión que se espera del género. Y no funcionan porque por mucha seriedad impostada, al final todos los personajes son clichés andantes sin personalidad que nos dan igual, y las situaciones son igual de absurdas que en las películas de zombies “normales”. Más de hecho, si la comparamos de le excelente Amanecer de los muertos en la que todo se movía por situaciones lógicas dadas las circunstancias.

En este sentido, Ejército de los zombies tiene un problema fundamental: Snyder es un guionista terrible. Pero malo con avaricia. Cada vez queda más claro que si Amanecer de los muertos fue el éxito que es, además de por la dirección de Snyder, gracias al guión de James Gunn que sí consiguió que empatizáramos con los personajes y creó momentos aterradores como su excelente arranque. El guión de esta película son todo tópicos andantes y situaciones porque si una detrás de otra. Un ejemplo de las tonterías que a Snyder no le importa que lo sean y que los espectadores lo entendamos así, es la primera escena en la que vemos como escapó el virus zombie en Las Vegas, que es una escena de vergüenza ajena de mucho cuidado. Mira que habían formas de contar lo mismo, pero ¿en serio que no se le ocurrió a Snyder otra forma mejor de ejecutar la escena?

El guión en lo relativo a los personajes es un desastre, pero tampoco es mucho mejor en lo relativo a la trama, con un giro evidente que se ve venir desde el minuto uno y que nos sugiere un “homenaje” nada sutil a clásicos como Aliens de James Cameron. Este es un tema importante, ya que parece que Snyder intenta ser muchas cosas a la vez, pero acaba quedándose corto en todas las facetas. Ejército de los muertos es una película CON zombies que no es terror ni ofrece casi momentos impactantes, intenta ofrecer aventura conectando con el género de robos pero fracasa al ser todos los momentos excesivamente planos, y tiene unos esbozos de drama familiar que resultan bastante risibles en general.

La película cuenta con el problema añadido de los 145 minutos de duración y un ritmo demencial que provoca que hay literalmente una hora de reloj realmente aburrida que mata el visionado. Comentaba que los zombies de Las Vegas planteaban cosas nuevas que podrían haber molado y que de inicio eran interesantes. Pero al final tampoco consigue que eso vaya a algún sitio, ni crea sensación de amenaza ni nada. El climax acaba siendo un bluff, un videojuego en el que no hay tensión dramática ni te preocupas por ningún personaje al ser claramente carne de cañón. Ni siquiera el archiconocido Dave (Drax, Blade Runner 2049) Bautista tiene ninguna oportunidad, sepultado en un drama que no nos creemos y que no acaba de tener momentos realmente chulos hasta casi los últimos ¿20 minutos de película?

El invento de Snyder de hacerse de director de fotografía tampoco funciona. De hecho, los desenfocados y los contraluces extremos crean varios momentos un poco de vergüenza ajena mientras Snyder va aprendiendo el oficio y cómo se hace. Notándose a la legua que esta faceta no termina de funcionarle tampoco, provocando que varias escenas que deberían fliparnos pasen totalmente desapercibidas por unas imágenes en las que no acaba de verse lo que hay en pantalla.

Por no gustarme, no me gusta tampoco su elección musical con canciones clásicas de Las Vegas que verbalizan en varios momentos lo que nos están contando las imágenes, como si Snyder pensara que los espectadores estamos tontos y no entendemos lo que está pasando y de ahí la “muleta” que nos ofrece para la mejor comprensión de su historia. Y no hablamos de un tratado de filosofía, es una historia de zombies. Si es que hay que flipar… Y es flipante, porque las canciones en si están todas bien, pero la forma en las que las utiliza Snyder consiguió sacarme del visionado en varios momentos.

Zack Snyder es el Rob Liefeld del mundo cinematográfico. Su narrativa grandilocuente de splash-pages solo resalta su nula narrativa y sus problemas a la hora de contar una historia que consiga emocionar en algún momento.

Comparto el trailer de la película:

Ejército de los muertos es la confirmación que no era un tema de los superhéroes de DC, es que no aguanto el tipo de cine que plantea Snyder, mejor me ahorraré futuras producciones y todos contentos.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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