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Crítica de Coherence de James Ward Byrkit (Prime Video)

Gracias a Prime Video estoy descubriendo un montón de películas interesantes que no llegaron a estrenarse en salas comerciales. Coherence, la opera prima del director James Ward Byrkit es un estupendo ejemplo de ciencia ficción “científica” que saca el máximo partido a su mínimo presupuesto y a su casi una única localización.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa… (FILMAFFINITY)

Coherence, opera prima del director James Ward Byrkit , es una película estadounidense de ciencia ficción estrenada a finales de 2013 en el el Festival de Cine Fantástico de Austin, donde ganó el Premio New Wave al Mejor Argumento. En el festival de Sitges de 2014 ganó los Premios del Jurado de Carnet Jove a la Mejor Producción y de Mejor Argumento, entre otros premios internacionales que consiguió durante su paso por festivales.

El director James Ward Byrkit escribió el guión junto a Alex Manugian, a partir de la premisa de rodar la película sin un guión definitivo, solo con un tratamiento de los elementos claves que debían suceder en cada momento. El rodaje fue planteado desde la improvisación de los actores, a los que solo daban pequeñas instrucciones sobre sus personajes para amplificar las sorpresas que iban a ir viviendo, de forma que sus reacciones ante las cámara fueran aún más realistas.

La película contó con fotografía de Nic Sadler y Arlene Muller, con montaje de Lance Pereira y música de Kristin Øhrn Dyrud. El gran desafío de la película fue conseguir transmitir una tensión creciente en un prácticamente una única localización en la que los personajes pasarán el 90% de los 89 minutos que tiene la película.

Coherence cuenta con 8 actores que protagonizan la cinta de forma coral: Emily Baldoni es Emily, Maury Sterling es Kevin, Nicholas Brendon es Mike, Elizabeth Gracen es Beth, Alex Manugian es Amir, Lauren Maher es Laurie, Hugo Armstrong es Hugh y Lorene Scafaria es Lee.

Cuando el director James Ward Byrkit planteaba la posibilidad de rodar una película barata de bajo prsupuesto junto a su amigo y guionista Alex Manugian, decidieron utilizar la paradoja de Schrödinger como base para su película.

Erwin Schrödinger planteó en 1935 un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Hasta aquí todo es lógico. Al finalizar el experimento veremos al gato vivo o muerto. Y hay un 50% de probabilidades de que suceda una cosa o la otra.

Pero la física cuántica desafía nuestro sentido común. Teniendo en cuenta que el electrón es al mismo tiempo onda y partícula, la probabilidad de que el dispositivo active y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento será el resultado de la superposición de los estados “vivo” y “muerto”, por lo que hasta que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. De ahí la denominación de “paradoja”.

La decoherencia cuántica es el término aceptado y utilizado en mecánica cuántica para explicar cómo un estado cuántico entrelazado puede dar lugar a un estado físico clásico (no entrelazado). En otras palabras cómo un sistema físico, bajo ciertas condiciones específicas, deja de exhibir efectos cuánticos y pasa a exhibir un comportamiento típicamente clásico, sin los efectos contraintuitivos típicos de la mecánica cuántica. El título de “Coherence” sin duda alude a este término, dándole la vuelta a su significado.

Este experimento de Schrödinger y las leyes de la física cuántica permitieron numerosas interpretaciones a esta paradoja. Por ejemplo, Hugh Everett planteó en 1957 la interpretación de los “otros mundos”, según la cual cada uno de los resultados sucederían realmente, pero cada uno de ellos en un universo diferente. La equivalencia a los universos alternativos de los comics de toda la vida. Y es precisamente esta interpretación de la paradoja la que utilizan James Ward Byrkit y Alex Manugian como base para su historia.

No quiero comentar nada más sobre la teoría científica y su influencia en el argumento porque entro en territorio spoiler. En lo positivo, esta premisa es super interesante, y la forma en que los personajes van dándose cuenta que algo raro ha pasado tras el paso del cometa está muy bien planteada y amplifica la sensación de paranoia de los protagonistas, y de nosotros los espectadores.

Byrkit saca el máximo partido a sus limitaciones presupuestarias, potenciando la sensación de tensión creciente. Además, su duración de 89 minutos es perfecta, aunque hay que reconocer que la historia realmente no daba más de sí.

El planteamiento es complejo, pero la narración de Byrkit está planteada para enfatizar esta sensación de que nos estamos perdiendo algo importante, dada la ambigüedad en la forma en que nos cuentan la historia y los giros que van sucediéndose. De igual forma, dentro de este tipo de narración, el final que nos plantean es coherente (valga la redundancia) con lo que acabamos de vivir.

En este sentido, el reparto están todos super correctos y transmiten muy bien la sensación de no saber qué está pasando o cómo van a salir de esta.

Sin embargo, dentro que todo es interesante y está contado de forma relativamente compleja e intencionadamente ambigua, el gran pero de la película, en mi opinión, es que a partir de paradoja del gato amplificada exponencialmente, con las posibilidades que eso abre, al final la regla fundamental de la película es que no hay reglas y todo vale. Lo cual me pareció un super tramposo, la verdad. No le quito mérito a la película dado su bajo presupuesto y lo original de la propuesta, aunque no quita que la resolución de la película me haya parecido un bajón, como si no hubieran sabido plantear una resolución más “coherente”.

Comparto el trailer de la película:

Coherencia es una interesante ciencia ficción de bajo presupuesto que me molesta un poco que a partir de su interesante premisa acabe siendo un “por que si”.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Y tu, ¿viste la película, qué te pareció? Espero tus comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de Battlestar Galactica temporada 2 (Prime Video)

La segunda temporada de Battlestar Galactica disponible Prime Video ha aumentado el nivel de complejidad mientras su final ha cambiado completamente el status-quo de este universo. La serie creada por Ronald D. Moore es uno de los mejores ejemplos ciencia ficción disponible en la televisión.

PUNTUACIÓN: 8/10

Battlestar Galactica fue creada por Ronald D. Moore, con él y David Eick como productores ejecutivos reimaginando la mítica serie de 1978 creada por Glen A. Larson. La serie se desarrolla en el lejano futuro, donde una civilización de humanos vive en un grupo de planetas conocidos como las Doce Colonias. Con la ayuda involuntaria de un científico humano llamado Gaius Baltar, la raza androide Cylon lanza un repentino ataque furtivo contra las Colonias, arrasando los planetas y devastando a sus poblaciones. De una población de varios miles de millones, solo alrededor de 50,000 sobreviven; la mayoría a bordo de naves espaciales civiles que no estaban cerca de los ataques iniciales. De toda la Flota Colonial, solo la vieja Battlestar Galactica es la única nave militar que sobrevivió al ataque debido a que tecnología antigua no pudo ser hackeada por los Cylones. Bajo el liderazgo del comandante de la flota colonial, el comandante William “Bill” Adama (Edward James Olmos) y ahora presidente Laura Roslin (Mary McDonnell), la Galactica y su tripulación asumen la tarea de liderar la pequeña flota fugitiva de supervivientes al espacio en busca de un legendario decimotercera colonia conocida como Tierra.

Los 20 episodios de esta segunda temporada que fue emitida por primera vez entre julio de 2005 y marzo de 2006 fueron dirigidos por Michael Rymer (7 episodios, incluyendo los dos primeros y los dos últimos), Sergio Mimica-Gezzan (3), Allan Kroeker (1), Rod Hardy (2), Jeff Woolnough (2), Robert Young (1), Michael Nankin (2), James Head (1) y Rey Villalobos. Los guiones corren a cargo del creador Ronald D. Moore (3 episodios, incluyendo el fundamental para la trama 2×07 Home Parte 2), el producto Mark Verheiden (3), David Weddle y Bradley Thompson (5, Dawn Prestwich y Nicole Yorkin (1), Toni Graphia (1), Carla Robinson (1), David Eick (2), Anne Cofell Saunders (4), Mychael Rymer (1), Joel Anderson Thompson (1) y Jeff Vlaming (1).

La serie está protagonizada por Edward James Olmos como el Comandante William Adama, Mary McDonnell como la Presidenta de lo que queda de las Doce Colonias Laura Roslin, Katee Sackhoff como la piloto de combate e instructora de vuelo Kara “Starbuck” Thrace, Jamie Bamber como el capitán Lee “Apollo” Adama, hijo del comandante, James Callis como el doctor Gaius Baltar causante involuntario del genocidio de las 12 colonias a manos de los Cylones, Tricia Helfer como Número 6, una Cylon de apariencia humana que sedujo a Baltar, Grace Park como la piloto de Raptor Sharon “Boomer” Valerii, la Cylon número 8, Michael Hogan como el Coronel Saul Tigh, el segundo al mando en la Galactica, Tahmoh Penikett como Karl “Helo” Agathon, piloto que acaba enamorándose de Sharon, Aaron Douglas como el jefe de mantenimiento Galen Tyrol o Richard Hatch (Apollo en la serie original) como el revolucionario convertido a político Tom Zarek.

Al tratarse de una temporada larga de 20 episodios, la cadena Sci-Fi la dividió en dos mitades que se emitieron de julioa septiembre de 2005 la primera, y de enero a marzo de 2006 la segunda, contando por tanto con tres meses entre ambas mitades. La serie ganó numerosos premios Saturn, Scream e incluso Emmys, y estuvo considerada como una de las mejores series de televisión durante esos años.

Por ir directo al grano, porque hay mucho y bueno que comentar de Galactica. Una de las mejores cosas que tengo que decir de esta segunda temporada, aparte de lo entretenida que es, es que pasan un montón de cosas en estos 20 episodios, de forma que el status-quo de la serie es completamente diferente a como estaban las cosas al principio. De hecho, estoy tan acostumbrados a los 10 episodios por temporada de HBO o los 13 de Netflix, que pensaba que el visionado se me iba a hacer eterno y nada más lejos de la realidad. Es más, nunca sentí estar viendo “minutos de la basura” como últimamente me está pasando con las series de Netflix, todo aporta algo a los personajes u ofrece una nueva faceta de la sociedad humana en el espacio. Es cierto que hay algún episodio más flojo, por ejemplo el 2×16 Sacrificio, pero el resto me han gustado mucho y creo que globalmente están muy bien.

La primera miniserie me transmitió una sensación de “barata”, sin embargo en esta segunda temporada creo que la producción cumple con nota, rodando un montón de escenas en exteriores, cambiando constantemente de localizaciones y contando con un buen apartado digital en lo referido a los combates espaciales. En esta temporada sí se nota que Sci-Fi lo ha dado todo para ofrecer el mejor producto posible.

Otro de los elementos más interesantes de Galactica es que la serie funciona en la faceta de entretenimiento puro y en una faceta intelectual gracias a los dilemas éticos a los que todos los personajes tienen que enfrentarse. Me gusta que los protagonistas se equivoquen y tomen decisiones erróneas, y sobre todo que los faros morales que deberían ser el Comandante Adama y la presidenta Roslin tomen decisiones moralmente cuestionables durante toda la temporada.

De igual forma, los guionistas se empeñan en dotar a las Cylones números 6 y 8 de una interesante profundidad, sobre todo en el episodio 2×18 Downloaded situado en la superficie de la ocupada Caprica. Frente a la idea de los humanos que los cylones son “frías máquinas”, la realidad que nos muestra la serie son seres con sentimientos y dudas que les apartan del típico Terminator que se intuía en un principio, cosa que me gusta mucho.

Hay una enorme evolución en todos los personajes, centrándose cada episodio en uno de los protagonistas y/o secundarios, y me gusta la forma en que la trama avanza en cada episodio, creando un mundo en movimiento en el que nadie está a salvo y hace que los espectadores no sepamos qué va a pasar a continuación, lo cual considero que es algo muy bueno.

Si hay algo que no me gusta de esta serie, por lo visto hasta ahora, es todo lo relacionado con el Doctor Baltar. Aparte de lo flojo que veo la interpretación de James Callis, es que todo lo que hace el personaje y lo absurdo que pueda hacer todo lo que hace sin ser descubierto casi hace que mi suspensión de credulidad saltara por los aires en varios momentos. También me repele el personaje de Starbuck, en este caso creo que Katee Sackhoff cumple con nota con lo que le piden, pero es que su papel está siempre en el “over-the-top”, borracha, violenta y traumatizada por un motivo u otro durante los diferentes episodios.

También es cierto que en algunos episodios se cometen pequeñas locuras para que la trama avance, pero para mi estos detalles entran dentro de lo asumible. A pesar de estos detalles, como decía al principio, globalmente me ha gustado mucho esta segunda temporada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Battlestar Galactica ha sido super entretenida y el monumental cliffhanger me ha dejado con muchísimas ganas de continuar su visionado. La cosa, de momento, pinta super bien.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Battlestar Galactica: The miniseries (Prime Video)

Primeo Video ha incorporado en su catálogo la histórica serie Battlestar Galactica, así que me pongo a verla empezando por la miniserie de 2003 que reinició la historia, para comprobar que tal le ha sentado el paso del tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Remake en formato de miniserie de 2 capítulos de la mítica serie de TV de 1978 creada por Glen A. Larson, que dio lugar, a modo de prólogo, a la serie Galáctica: Estrella de Combate que tuvo una duración de 4 temporadas (2004-2009). En una galaxia lejana residen “Las doce colonias”, una civilización que ha permanecido en paz durante más de 40 años con unas máquinas, los “Cylones”, creadas por generaciones de hombres años atrás. Con la ayuda involuntaria de un científico humano llamado Gaius Baltar (James Callis), los Cylones lanzan un ataque fulminante contra las Colonias, destruyendo los planetas y devastando a sus poblaciones. De una población de varios miles de millones, solo sobrevive una población de 50,000 personas, la mayoría a bordo de naves espaciales civiles que no estaban cerca de los ataques iniciales. De toda la Flota Colonial, solo la nave Battlestar Galactica dirigida por el Comandante William Adama (Edward James Olmos) sobrevivió al ataque, al tratarse de una nave antigua sin las actualizaciones que fueron hackeadas por los Cylones. Ahora, deberán escapar del acoso de los Cylones para intentar que la raza humana tenga una oportunidad de sobrevivir.

Galáctica, creada por Glen A. Larson 1978, fue una de las series de mi niñez, y sació en parte mi sed de aventuras espaciales después que La Guerra de las Galaxias me volara la cabeza. La Galactica original es una de esas series que mejor no volver a ver porque creo que habrá envejecido tremendamente mal. Durante años, el actor Richard Hatch (Capitán Apolo de la versión original de la serie) hizo numerosos esfuerzos para revivir la serie, bajo la premisa de continuar el concepto original. Finalmente, en 2002, Universal Pictures (la propietaria de los derechos de Battlestar Galactica), optó por una nueva versión en lugar de una secuela. David Eick contactó con Ronald D. Moore para el desarrollo de la miniserie Battlestar Galactica, escribiendo entre ambos los guiones con los objetivos de actualizar la serie clásica, a la vez que plantear una historia lo bastante abierta que dejara la puerta abierta para una continuación en forma de serie de televisión, en caso que esta miniserie de dos episodios fuera exitosa, cosa que acabó sucediendo el año siguiente.

Battlestar Galactica fue unánimemente alabada por los críticos, recibiendo numerosos premios, entre los que destacaría los premios a “Mejor Serie de Televisión” en los Premios Saturn de 2003, o el de “Efectos Visuales Sobresalientes en una serie de televisión o película” de la Visual Effects Society, además de recibir varias nominaciones en los Emmy de ese año. Además, esta miniserie fue uno de los programas de cable más vistos de la cadena Sci-Fi.

La serie está protagonizada por Edward James Olmos como el Comandante William Adama, Mary McDonnell como la Presidenta de lo que queda de las Doce Colonias Laura Roslin, Katee Sackhoff como la piloto de combate e instructora de vuelo Kara “Starbuck” Thrace, Jamie Bamber como el capitán Lee “Apollo” Adama, hijo del comandante, James Callis como el doctor Gaius Baltar causante involuntario del genocidio de las 12 colonias a manos de los Cylones, Tricia Helfer como Número 6, una Cylon de apariencia humana que sedujo a Baltar, Grace Park como la piloto de Raptor Grace “Boomer” Valerii y Michael Hogan como el Coronel Saul Tigh, el segundo al mando en la Galactica.

Entrando en materia, la serie original de finales de los 70 era un concepto englobado dentro de la moda galáctica inaugurada por Star Wars en 1977, con una estética post hippie/pop que prefiero no ver porque seguro que ha envejecido extremadamente mal. La principal virtud de esta actualización está en reconocer lo ridículos que eran los Cylones para empezar y la necesidad de crear un  antagonista verdaderamente amenazador. Para ello, la incorporación de unos Cylones evolucionados con forma humana que se encuentran en versión durmiente entre los supervivientes esperando el momento de ser activados me parece una idea super brillante. Esta idea permite imprimir a la historia de una cualidad de thriller conspiranoico en la que los protagonistas no sabrán en quien confiar que me gusta mucho y creo que puede dar mucho juego.

Además de esta amenaza oculta, el hecho que sólo la Galactica haya sobrevivido debido a que es un modelo viejo que no pudo caer víctima de los virus informáticos Cylones que destruyeron al resto de la flota permite dar una tensión ante la posibilidad real que un ataque Cylon puede destruir a la humanidad. La figura de Edward James Olmos como el Comandante William Adama es imponente y lo mejor de la serie. además, como buen culebrón, al ponerle en una situación personal complicada debido a su relación con su hijo Apollo y con Starbuck, la novia de su otro hijo fallecido, va a permitir una mayor conexión emocional con todos ellos.

Y además, que además de la vertiente militar tengamos el contraste de la vertiente civil con la figura de Mary McDonnell como la Presidenta de lo que queda de las Doce Colonias Laura Roslin también me parece un acierto total, de forma que hay un contraste y un enfrentamiento entre la Presidenta y Adama. Teniendo en cuenta que sólo 50.000 personas consiguieron sobrevivir al primer ataque Cylon dentro de unas naves mal preparadas para el viaje intergaláctico, la tensión dentro de las diferentes naves seguro va a incrementarse durante la serie.

Sin embargo, tengo dos grandes problemas con esta miniserie. El primero son los TERRIBLES efectos especiales y en general el diseño de producción, que vistos con ojos de 2020 han envejecido horriblemente mal. Estos dos episodios de Battlestar Galactica me han recordado lo peor de muchas series de ciencia ficción televisivas, que constreñían su creatividad y sus buenas ideas por culpa de la falta de presupuesto. No es sólo que las escenas espaciales sean feas horribles y caóticas a propósito para intentar ocultar la falta de medios. Es que el 90% del tiempo todos los planos de la serie son planos medios centrados en los personajes para intentar ocultar la precariedad de decorados y sets.

Para empeorar las cosas, excepto Edward James Olmos y Mary McDonnell, el nivel de las interpretaciones del reparto me han parecido entre normalito y mediocre, pero siempre dentro de un nivel televisivo flojo. Dentro de esta mediocridad, me han fastidiado especialmente las interpretaciones realmente malas de James Callis como el enloquecido y orgulloso doctor Gaius Baltar, y de Tricia Helfer como la Cylon con forma humana Número 6, que no pasa de ser una mujer objeto mostrando carne con muy poca calidad en su interpretación.

Reconozco que estos dos problemas me han fastidiado bastante durante el visionado, porque la verdad es que la serie cuenta con buenas ideas y su final me deja con ganas con ver cómo continúa la historia en su primera temporada, que se estrenó en 2004.

Comparto el trailer de la película:

Entiendo la categoría de serie de culto de Battlestar Galactica, y entiendo que esta miniserie actualizó exitosamente el concepto de la serie creada 25 años antes. Sin embargo, lo mal que han envejecido los efectos especiales y las interpretaciones excesivamente televisivas han impedido que disfrutara completamente el visionado de esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Star Trek Discovery temporada 2 (Netflix)

Netflix estrenó la segunda temporada de Star Trek: Discovery hace algunas semanas, y aunque no es tan buena como su predecesora, sirve de correcto entretenimiento para todos los fans de la ciencia ficción espacial.

PUNTUACIÓN: 7/10

La segunda temporada de la serie de televisión estadounidense Star Trek: Discovery se desarrolla aproximadamente una década antes de los eventos de la serie original de Star Trek y sigue a la tripulación del USS Discovery mientras investigan siete señales misteriosas aparecidas en el espacio profundo, que tienen una conexión con la protagonista Michael Burnham (Sonequa Martin-Green) y sobre todo, con su hermano adoptivo Spock (Ethan Peck), que resultará clave para salvar la galaxia.

Star Trek: Discovery ha sido producida por CBS Television Studios con Alex Kurtzman como showrunner de esta segunda temporada en sustitución de Gretchen J. Berg y Aaron Harberts, los showrunners de la primera que fueron despedidos a mitad de la producción. Esta temporada está planteada con el objetivo de conectar y cerrar los huecos entre la primera temporada y la serie clásica de TV.

Si te gusta la ciencia ficción, te recomiendo que veas esta serie, sobre todo su notable primera temporada, cuya crítica puedes leer aquí. Y a partir de ahora lo que leas es SPOILER, ya que es imposible comentar sobre esta segunda temporada sin comentar los aspectos más importantes de su trama. ¡Sigue leyendo bajo tu responsabilidad!!

Sonequa Martin-Green interpreta a Michael Burnham, comandante humana criada en Vulcan por la familia de Spock. Doug Jones repite como Saru, Anthony Rapp es el doctor Paul Stamets, Mary Wiseman es la especialista Sylvia Tilly, amiga y compañera de cuarto de Burnham y Shazad Latif como ash Tyler, la antigua pareja de Burnham que es ahora mitad humano mitad klinglon.

Para esta segunda temporada se incorporan Anson Mount como el capitán original de Star Trek, Christopher Pike, y Ethan Peck como Spock, el icónico vulcaniano de la serie original y hermano adoptivo de Burnham. Estos personajes y su nave estelar, el USS Enterprise, se incluyeron como parte del intento de explicar sus conexiones la serie original de Star Trek, y sus interpretaciones me han arecido de lo mejor de esta temporada. También repite Michelle Yeoh en el papel de la Capitana Philippa Georgiou, la antigua capitana y mentora de Burnham asesinada que ha vuelto como su contrapartida terrana proveniente de otra dimensión.

Un comentario recurrente que me vino a la cabeza varias veces durante el visionado de esta segunda temporada es “Cuanto daño va a hacer Vengadores Endgame a las historias de viajes temporales” Desde luego ya no volveremos a verlas con los mismos ojos, y al primer ejemplo de esta Star Trek Discovery me remito.

Esta segunda temporada ha sido entretenida, pero bastante más floja que la anterior. La historia se apoya completamente en el misterio del “Angel Rojo” que recorre la galaxia, y no es hasta la segunda parte de los 14 episodios cuando se descubre de qué va realmente esta temporada y quien es el antagonista y la amenaza para la tripulación del Discovery. Y la resolución sinceramente no está a la altura de las expectativas. Y es una pena, ya que el giro de la mid-season anterior en la que viajaban a la dimensión Terrana fue bestial y super entretenido, pero en este caso se ha quedado en un Wtf!!, una ocasión perdida.

Esto no quiere decir que Discovery no sea una serie muy entretenida, que lo es, ni que haya bajado el nivel respecto a su sobresaliente diseño de producción y efectos especiales, así como en las convincentes interpretaciones de todo el reparto. La serie es una montaña rusa de sorpresas y emociones que engancha, lo único es que notas que algo no cuadra del todo ni es tan interesante como lo que vimos en la temporada anterior.

Y es que el mcguffin de esta temporada gira sobre realizar unos viajes en el tiempo para evitar que Control, una Inteligencia Artificial que aparece de la nada, se haga con unos datos en posesión de la Discovery que pueden ayudarla a adquirir consciencia y consiga destruir a todos los seres vivos de la galaxia. Unos viajes temporales destinados a cambiar el pasado, nuestro presente, que aunque aparentemente cuadran, mejor no pensar mucho en ellos porque puede que todo salte por los aires.

Y por si fuera poco con los viajes temporales y sus paradojas, para conseguir que los héroes triunfen hay un montón de casualidades y personajes que aparecen literalmente de la nada para dar con la solución justa en el momento propicio, lo cual hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires en algunos momentos en los últimos episodios.

Esto enlaza con el hecho de que el showrunner Alex Kurtzman parece tan centrado en hacer que todo cuadre respecto a la serie original, que se olvida en crear a un antagonista, Control, que transmita verdadera sensación de amenaza. Por ello, todo el climax final queda muy flojo y sin tensión dramática, con unos combates espaciales en los que no se ve nada y tampoco dan sensación de que realmente importen, ya que están dejando claro en todo momento que el viaje temporal puede arreglarlo todo.

La idea de la conexión con la serie original es una de las cuestiones clave que más se comentaron en su día, teniendo en cuenta que nunca se mencionó al U.S.S. Discovery ni a la hermana de Spock, Michael Burnham. Y hay que reconocer que la explicación final que se da es correcta, aunque un poco loca. En todo caso, igual que Vengadores Endgame NO tiene agujeros de guión porque la película explica su lógica, este final se justifica suficientemente.

Otro elemento que me ha gustado menos de esta temporada es que no cumplen la clásica norma de “Show, don´t tell” aplicable al medio audiovisual. En lugar de mostrarnos a personajes actuando en función de sus sentimientos, vemos una y otra vez a todo el mundo explicando como se sienten. Uno tras otro, abren el corazón a la cámara cuando deberíamos verles hacer acciones interesantes. Y si fuera solo Michael Burnham no pasaría nada, pero en los últimos tres episodios son todos los protagonistas. E incluso una tripulación que no se han molestado en construir previamente para que nos importe como se sienten.

Descubro ahora que la CBS ha confirmado una tercera temporada de Star Trek: Discovery. Y aunque a priori parece algo sorprendente dado el final de esta temporada, teniendo en cuenta que hay un final abierto, es perfectamente posible la continuación. De hecho, me gustaría pensar que una vez se han desembarazado de la continuidad con la serie original, una eventual tercera temporada va a poder despegar por fin y demostrar todo el potencial de esta tripulación.

Me leo y me doy cuenta que esta reseña me está saliendo muy negativa, y lo cierto es que Star Trek Discovery globalmente me ha parecido bastante entretenida, y ha cumplido de sobra con su función, aunque sea a costa de ponerse al nivel de series de clase media, muy alejada de los mejores series actuales.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Star Trek Discovery me ha gustado y me parece una correcta conclusión de la historia que sirve de conexión con la serie de televisión original, aunque sin la frescura de la notable primera temporada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de El fin de la muerte, de Cixin Liu

El fin de la muerte es el excelente final de la trilogía de los Tres cuerpos del escritor chino Cixin Liu. Una extraordinaria serie con un punto de vista bastante sombrío hacia el futuro de la humanidad y el posible contacto con otras civilizaciones.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras El problema de los tres cuerpos y El bosque oscuro, la tensa espera de la humanidad concluye ahora con un último episodio, tan extraordinario como los anteriores, lleno de ideas electrizantes y una calidad de obra maestra.

Ha pasado medio siglo de la batalla del Día del Juicio Final y la Tierra goza de una prosperidad sin precedentes gracias al conocimiento transferido por Trisolaris. Mientras la ciencia humana avance y los trisolarianos adopten la cultura terrícola, ambas civilizaciones podrán convivir sin temor a ser destruidas. Pero con la paz la humanidad se ha vuelto autocomplaciente. Después de una larga hibernación, Cheng Xin, una ingeniera aeroespacial de comienzos del siglo XX, despierta en esta nueva era. Su mera presencia, sumada a cierta información sobre un proyecto olvidado desde el principio de la Crisis Trisolariana, podría alterar el frágil equilibrio entre ambos mundos… ¿Alcanzará el ser humano las estrellas, o morirá en su cuna?

El fin de la muerte, galardonado con el Premio Locus 2017 y nominado al Hugo 2017, es el desenlace de la magistral trilogía de ciencia ficción china que ha conquistado a cinco millones de lectores en todo el mundo.

Cixin Lui presenta en El fin de muerte otra explosión de ciencia ficción a partir de conceptos sobre física, astronomía y cosmología que parecen sacados de los manuales científicos. La novela contiene ideas tremendamente imaginativas sobre el futuro de la humanidad basadas en toda clase de conceptos complejos que sin embargo consigue que sean perfectamente entendibles por los lectores.

Junto a esto, frente a visiones optimistas de la ciencia ficción de películas y series como E.T. o Star Trek en la que las civilizaciones extraterrestres vienen en “son de paz” buscando un primer contacto que sea mutuamente beneficioso para ambas razas, Liu ofrece una visión oscura y sombría basada en la ley de la jungla del matar o morir. El concepto de “Bosque Oscuro” de la anterior novela me pareció antológico y lamentablemente bastante probable.

El Fin de la Muerte invita a los lectores a poner en una balanza la seguridad de la vida en la Tierra sin pensar en lo que hay más allá frente a la búsqueda de la grandeza en la exploración espacial, asumiendo los riesgos que pudieran surgir como precio a pagar por hacer avanzar a la raza humana. Y lo genial de la novela es que Liu mantiene un equilibro entre ambas posibilidades, ofreciendo los datos de la manera más neutra posible para que cada uno podamos sacar nuestras propias conclusiones.

Una duda que se me planteó al final de El bosque oscuro, la segunda novela de esta seríe, es qué iba a contarnos Liu, ya que el final de esa novela me pareció brillante y perfecto. Sin embargo, recordando a Alan Moore, nada termina, siempre pasa algo nuevo al día siguiente.  Y tras el aparente buen final de la Crisis Trisolariana, Liu nos muestra una sorprendente e impactante continuación. Pensaba que la raza humana lo iba a tener fácil, pero nada más lejos de la intención del autor.

Cheng Xin, la protagonista de esta tercera parte, más que una persona real simboliza el “buenismo” de la raza humana que a menudo a tenido que pagar precios muy altos al enfrentarse ante la fría realidad de los totalitarismos que han cometido atrocidades durante siglos y los siguen cometiendo en el futuro. Sin embargo, por mucho sufrimiento al que nos enfrentemos, parece que Liu muestra que lo único que tenemos son nuestros valores, y si los abandonamos con tal de sobrevivir, dejaremos de ser seres humanos. Casi parece entreverse que es mejor morir como hombre que vivir como un animal.

El fin de muerte quizá no sea la mejor novela de Liu, pero sí me ha parecido una gran lectura y un muy buen final de la historia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10