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Crítica de The Last Dance (Netflix)

The Last Dance, la serie documental estrenada en Netflix que cuenta la carrera profesional de Michael Jordan en los Chicago Bulls, es de obligado visionado si eres un fan de la NBA o en general del mundo del deporte.

PUNTUACIÓN: 8/10

Miniserie de TV (2020). 10 episodios. Docuserie repleta de material inédito de la temporada 1997-98 , que muestra la carrera del legendario baloncestista Michael Jordan, uno de los mayores iconos del deporte de todos los tiempos, y su trayectoria con los Chicago Bulls en los años 90. (FILMAFFINITY)

Este documental ha sido dirigido por Jason Hehir, y cuenta con increibles imágenes de archivo inéditas hasta ahora además de declaraciones de los principales deportistas, entrenadores y periodistas de la época, empezando por el propio Jordan, que nos ofrece sus puntos de vista de cada aspecto polémico de su vida profesional y personal.

Empezando por el principio, reconozco que The Last Dance es tan bueno como todo el mundo dice que es. También debo decir que dado que yo siempre fui un fans del Showtime de los L.A. Lakers de Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, A.C. Green, Byron Scott y entrenados por Pat Riley, no tenía especial interés en ver un documental de uno de nuestro más importantes rivales en la pista.

Además, aunque recuerdo haber visto los tres primeros anillos de Jordan y yo era en mi adolescencia un gran fan de la NBA que trasnochaba hasta altas horas para ver las finales de la NBA cada año, la irrupción de Canal+ y la televisión de pago impidieron que viera la segunda etapa victoriosa de Jordan con los Bulls de 1996, 1997 y 1998.

El documental me ha encantado primero y principal porque ofrece un retrato nada dulcificado de Michael Jordan y nos cuenta de forma brillante la carrera profesional de Jordan y como ganó sus 6 anillos de la NBA. No hay duda que es el mejor jugador de la historia de la NBA, pero el documental lo muestra, además como un competidor espectacular que siempre daba el máximo para ganar, como un dictador en la pista que poco más o menos que aterrorizaba a sus compañeros en los entrenamientos.

Está claro que el deporte profesional la diferencia entre ganar y perder es pequeñísima y que Jordan no exigía a los demás algo que no hiciera él primero. También es cierto que los propios jugadores como Steve Kerr reconocen que esa presión hizo que mostraran su mejor versión como deportista profesional, pero Jordan es mostrado como un bully que olía la sangre y que se cebaba con aquel jugador que él consideraba que no estaba al nivel que él creía que tenía que estar.

Las ansias de victoria de Jordan hacían que llegara a inventarse supuestos agravios de jugadores rivales que avivaran su competitividad innata. El acoso que él y Pippen llevaron a cabo contra el que años más tarde fue compañero suyo de los Bulls Tony Kukoc en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 porque consideraban que su director deportivo ninguneaba a Pippen cuando viajó a Europa para intentar fichar a Kukoc me parece alucinante y casi increíble.

En todo caso, si Jordan es posiblemente el mejor jugador de baloncesto de la historia es precisamente por este espíritu competitivo, que dió a sus increibles condiciones físicas el plus necesario para ganar 6 anillos en 8 años. La figura de Jordan dentro y fuera de la pista está espectacularmente bien mostrada, para bien o para mal, empezando por su relación con su padre, sus supuestos problemas con el juego, o los 18 meses que abandonó el baloncesto y se convirtió en jugador profesional de Baseball.

Como decía antes, yo era muy fan de la NBA pero no conocía casi nada de la intra historia de lo que pasaba dentro de los Chicago Bulls. Por eso descubrir estas intimidades me ha parecido una pasada imposible de ver en otros deportes o en otros clubs, empezando por el futbol de aqui. Este documental es totalmente impensable en el caso del F.C. Barcelona o el Real Madrid, lo que añade un plus aún mayor de interés.

Aún hoy flipo con la decisión de los Chicago Bulls de querer desmontar en 1997 a un equipo campeón, y como a pesar de ello los jugadores y su entrenador Phil Jackson se unieron más que nunca para ganar una sexta vez, lo que significaría el “Último baile” que da nombre al documental.

Referente a Jackson, además de ser probablemente el mejor entrenador de la historia de la NBA, demuestra ser un gran psicólogo que supo unir a gente super diferente con el objetivo común de ganar. Eso incluye al indescriptible Dennis Rodman, pieza clave para el equipo. La forma en que Jackson le manejó me recordó a cuando Cruyff dijo sobre Romario que no le importaba si se iba de fiesta por las noches mientras en el campo siguiera marcando goles. Eso mismo es lo que vemos, y me alucina lo natural que muestran todas las salidas de tiesto de Rodman.

Y para salidas de tiesto, es alucinante ver el egoismo de Pippen con sus compañeros en dos momentos claves de su carrera, que son mostrados con igual claridad. En este sentido, poder escuchar las opiniones y justificaciones de los propios jugadores años más tarde me han parecido una pasada.

Otro elemento chulísimo de esta serie documental es lo bien contado que está todo. La narración no es lineal, sino que empezando en 1997 tras ganar los Bulls su quinto anillo, durante los 10 episodios vamos volviendo atrás en el tiempo para conocer la vida de Jordan y de los principales jugadores del equipo, centrándose sobre todo en Pippen, Rodman o Steve Kerr.

Esto hace que el visionado de cada episodio esté plagado de detalles desconocidos hasta ese momento que hacen que quieras seguir viendo la serie. Además, la forma en que cuentan los principales detalles de cada temporada molan mucho también, ya que al menos yo no recordaba la mayoría de detalles de los partidos o los play-offs, consiguiendocasi transmitir la tensión de un partido en directo, con el añadido de tener también las declaraciones de los rivales de Jordan como Isaiah Thomas, Reggie Miller, John Stockton o Magic Johnson.

Además, este documental sirvió para que recordara lo mucho que odiaba a los Detroit Pistons de esa época, que ganaron 2 anillos siendo literalmente unos terroristas en la pista que empleaban violencia física contra sus rivales que los árbitros nunca supieron o se atrevieron a parar. Igual que en España vimos con el Barça de Aito, los Pistons sabían que los árbitros de media pitan ¿20-22? faltas por partido, por lo que tenían vía libre para machacar a sus contrarios sabiendo que difícilmente iban a ser eliminados hicieran lo que hiciesen. Escucharles decir “si vas a darle, dale fuerte, no tiene sentido que te piten una falta por no hacerle nada al rival”, me parece despreciable aún hoy, y este equipo simboliza lo peor que puede ofrecer este deporte.

Aunque la serie es larga, toca muchos palos y habla de muchos jugadores, y creo que es imposible reflejarlo todo al 100%, si creo que la contribución de Toni Kukoc en los Bulls ha quedado muy infravalorada, teniendo en cuenta su importancia para el equipo en las tres temporadas en que ganó los anillos con los Bulls. No se si porque es europeo, o si porque no encajó tanto con Jordan, pero me hubiera gustado poder oir el punto de vista del europeo que se unió a uno de los mejores equipos de la historia de este deporte, y haber conocido como vivió él esos años.

Quizá estos detalles sobre los que acabo de comentar son un buen ejemplo que explican por qué este documental me ha gustado tanto, y por qué no puedo más que recomendarlo a todos los fans del baloncesto y en general del deporte.

Comparto el trailer de este documental imprescindible:

A pesar de ser un fan de los Lakers de siempre, The Last Dance me ha maravillado y no puedo más que recomendar este documental que ofrece una visión humana y no siempre positiva de un icono deportivo a nivel mundial como es Michael Jordan.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Wormwood, de Netflix

Wormwood, estrenada en España por Netflix, es una interesante mezcla de documental y película de ficción que ha sido realizada por el director Errol Morris y que nos cuenta la búsqueda durante varias décadas de un hijo por conseguir respuestas sobre la muerte de su padre.

PUNTUACIÓN 7/10 

Wormwood es una serie de seis episodios que explora los límites del conocimiento sobre el pasado y los caminos que recorremos en busca de la verdad. Está contada a través de entrevistas con  Eric Olson, hijo de Frank Olson, un científico estadounidense de guerra biológica y empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien murió en circunstancias misteriosas en 1953.

Murió al arrojarse desde la ventana de una habitación de hotel en la ciudad de Nueva York, nueve días después de que Olson recibiera una dosis de LSD por parte de su supervisor de la CIA, como parte de un proyecto de investigación para analizar las consecuencias del uso de drogas, conocido como Proyecto MKUltra. Su muerte fue inicialmente considerada como accidental, pero las investigaciones posteriores han planteado dudas sobre la versión oficial y llegó a plantearse si incluso el gobierno americano pudo encubrir un presunto asesinato.

Errol Morris ha dirigido esta mezcla de documental y drama, a partir de un guión de Steven Hathaway y Molly Rokosz, inspirado en los hechos reales que sufrió la familia Olson, una muerte que seis décadas después aún persigue a su hijo hasta el punto de no haberle permitido tener una vida normal.

Morris es conocido por su documental de 1988 The Thin Blue Line, uno de los más influyentes documentales jamás realizados, que contó la historia de Randall Dale Adams, un hombre condenado y sentenciado a muerte por un asesinato que no cometió. El caso de Adams fue revisado y fue liberado de prisión después del estreno del documental. En 2003, su película documental The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara ganó el Oscar a la Mejor Película Documental. Esta obra se centró en la figura del exsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert S. McNamara, y sus observaciones sobre la naturaleza de la guerra moderna y la dificultad de tomar decisiones en medio del conflicto. Algo que vimos, de forma lateral, en la notable película “Los papeles del Pentágono” de Steven Spielberg estrenada hace unos pocos meses. 

El título Wormwood (ajenjo) es una alusión a un versículo de la Biblia sobre una estrella que hace que todo se vuelva amargo, una alusión a las armas biológicas, y el efecto de la búsqueda de una resolución de Eric Olson sobre la muerte de su padre durante 60 años.  Según el director de este ¿docudrama? Errol Morris, “lo que Wormwood intenta hacer es contar una historia sobre cómo sabemos lo que sabemos y cuán confiable es ese conocimiento.”

Dos cosas me han interesado de Wormwood durante su visionado. En primer lugar, su propia estructura, basada en una larga entrevista a Eric Olson, que nos cuenta su historia de forma cronológica. Desde los días previos a la muerte de su padre, cómo reaccionaron ante su “accidente”, así como sus gestiones para intentar averiguar la verdad ante unos hechos que no cuadraban, que llegaron hasta el Congreso de los Estados Unidos. Y todo lo que vino después, todo ello contado con imágenes de archivo reales de la época. De esta forma, los espectadores vamos conociendo los cambios en la versión oficial de la forma en que Eric y su familia fueron conociéndola con el paso de los años.

Pero además, Morris realiza una recreación de los hechos a modo de historia dramática. Para esta dramatización de los hechos probados y de las especulaciones posteriores, el actor Peter Sarsgaard interpreta al padre de Eric, Frank Olson. La hábil mezcla entre la entrevista y la recreación consigue amplificar la sensación de incertidumbre y el drama que sin duda vivió la familia. Wormwood es un documental seriado de 6 episodios, y emplea técnicas cinematográficas para mantener la atención del espectador, como el empleo de cliffhangers al final de cada episodio.

La evolución de la familia Olson sirve de metáfora de la evolución de la mentalidad de la sociedad americana. Si en los años 50 creyeron completamente la versión que SU gobierno les dio de la muerte de su padre, esto cambió en los 70 y 80 cuando entendieron que ese gobierno no era de fiar, y que en nombre de la democracia y de la lucha contra el comunismo, se justificaron acciones inmorales y delictivas. Y a medida que se fueron desclasificando más documentos, conocemos en la actualidad que la inmundicia moral de la administración americana era más profunda de lo que nadie pudo imaginar.

El visionado de Wormwood me ha resultado muy interesante, aunque tengo que reconocer que en algunos momentos de 2-3 episodios me ha costado mantener los ojos abiertos, dado que vi la serie en horario de madrugada. En todo caso, aunque al final del capítulo tres me preguntaba qué más podrían contar, ya que parecía que ya habían mostrado todos los detalles, lo cierto es que sólo estábamos empezando a caer en el agujero de conejo.

Comparto el trailer de esta serie:

No soy un gran espectador de documentales, pero Wormwood me ha interesado. Hasta el punto de que intentaré recuperar los anteriores trabajos del director Errol Morris.

PUNTUACIÓN 7/10