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Crítica de La Casa del Dragón episodio 2 (HBO Max)

El segundo episodio de La Casa del Dragón en HBO Max parece que ha puesto todas las cartas sobre la mesa de forma quizá demasiado explícita. Dentro de seguir siendo un estupendo entretenimiento y que estoy seguro que la voy a disfrutar, temo que no vaya a ser la serie espectacular que nos vuele la cabeza que a todos nos gustaría.

PUNTUACIÓN: 7/10

Historia ambientada en el mundo de Poniente visto en Juego de Tronos, 172 años «antes de Daenerys Targaryen», en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine). Rhaenyra (Milly Alcock), la hija de Viserys tiene que luchar por ser aceptada como heredera al trono mientras la amenaza de su tío Daemon (Matt Smith) aumenta.

Episodio 2. El príncipe canalla.

Rhaenyra se excede en el Consejo Privado. Viserys debe afianzar la sucesión mediante matrimonio. Daemon anuncia sus intenciones.

Este segundo episodio de 53 minutos de duración (incluidos los títulos de crédito) ha sido dirigido por Greg Yaitanes, veterano director y productor de series como Damages, Lost, Prison Break, Heroes, Banshee y Grey’s Anatomy, que ganó un premio Emmy en 2008 por su trabajo en House. Ryan Condal, creador de la serie junto a George R.R. Martin, se mantiene como guionista del episodio, que tiene a ambos y a Miguel Sapochnik (director del primer episodio), como productores ejecutivos.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra. En este segundo episodio cobra especial importancia la Casa Velaryon, con Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

La Casa del Dragón se mantiene como un estupendo entretenimiento y en este episodio parece que ha quedado claro el conflicto que viviremos en esta primera temporada ante el intento de varias casas de controlar el Trono de Hierro. No tengo duda que voy a ver la temporada y que la voy a disfrutar, pero al mismo tiempo siento que a la serie le faltan los matices y los tonos de grises que tenía Juego de Tronos sobre todo al principio y que hizo que millones de espectadores de todo el mundo se engancharan al mundo de Poniente.

Ya comenté en mi post de la semana pasada con mis impresiones del episodio piloto que NO he leído la novela de Martin y no juzgo la fidelidad, aunque la presupongo. Pero por lo visto hasta ahora, hay un relato demasiado claro de buenos y malos que en cierta forma no pega con lo que para mi es Juego de Tronos. En todo caso, conociendo los giros y los baños de sangre de Martin, estoy deseando que los próximos episodios y sobre todo el final de la temporada me desdigan y nos sorprendan con unos personajes ambiguos capaces de lo mejor y de lo peor.

Por cierto, ¿a nadie le ha chocado tener el tema de Juego de Tronos de Ramin Djawadi como tema también de La Casa del Dragón? Ojo que me parece bien que contraten a Djawadi para la música, pero al replicar el tema central estás provocando que la comparación sea aún más inevitable, además de potenciar la naturaleza derivativa de una serie frente a la otra, lo cual siempre colocará a esta en un nivel inferior a la original. Lo lógico hubiera sido que la música transmitiera el mismo feeling, pero no que fuera la misma.

Debo reconocer que me está gustando mucho Milly Alcock que interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys. De momento por lo visto hasta ahora, ella es lo mejor de la serie y en este episodio tiene un nuevo momentazo para lucirse. La calculada ambigüedad de Emily Carey como la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto (la Mano del Rey de los Targaryen) y amiga íntima de Rhaenyra, es otro de los elementos interesantes de lo visto hasta ahora. Por cierto, comentándolo con varios compañeros de la oficina, cinco personas confirmamos que la sensación es que la serie está sugiriendo una relación sentimental entre ambas, aunque no quede explícito. Lo cual no es ni bueno ni malo, pero si es raro que con lo explícita que es la serie cuando quiere, esto lo deje a la imaginación del espectador.

Este segundo episodio tiene virtudes y cosas no tan buenas. Por un lado, tras un piloto lleno de sangre, sexo y combates brutales, me parece curioso que estos elementos desaparezcan de raíz ahora. De hecho, mientras veía un episodio lleno de cabezas parlantes, empecé a temer que todo el presupuesto se lo hubieran gastado en el piloto. Por suerte, un nuevo vuelo de dragón me dio el momentazo que le estaba faltando al episodio. En todo caso, lo que no tiene de acción lo compensa al hacer avanzar la trama y mostrarnos a las claras de qué va la serie y quienes se van a disputar el trono. Quizá demasiado claramente, todo sea dicho.

House of the Dragon es la primera producción de HBO Max que se rodó en el nuevo estudio de producción virtual de Warner Bros. en Inglaterra. Y diría que aún no tienen del todo controlada la tecnología LED Digital, desde luego no como la controla Lucasfilm para The Mandalorian. Por ejemplo en la escena en RocaDragón mientras la ves sientes que algo no cuadra del todo, hubo algo que inconscientemente no me funcionaba en la escena y no acabas de creerte ese escenario. A pesar de ello, se nota que estamos ante una serie de presupuesto alto o muy alto, pero no hay duda que tienen un importante margen de mejora en lo referido a los decorados digitales.

Parece que le estoy encontrando muchas pegas, pero lo cierto es que me ha gustado el episodio y seguro veré los 10 episodios de esta primera temporada. Quizá el principal pero que le pongo es la falta de sutileza, como te lanzan todos los argumentos in-your-face, como si no confiaran en la inteligencia de los espectadores para entender elementos ambiguos o que no estén tan explícitamente presentados como lo han hecho hasta ahora. Dado la forma en que Martin siempre ha construido sus historias, confío en todo caso que La casa del Dragón vaya a más a medida que transcurran los episodios.

Por cierto, me preguntaba la semana pasada si tenía hueco en el blog para escribir reseñas semanales de cada uno de los capítulos de La Casa del Dragón, dado que mi blog es ante todo comiquero y no quiero monopolizarlo con las series, por muy interesante que sea. Obviamente si me he sentado a opinar sobre este episodio, pero en parte ha sido al recordar que Prime va a estrenar este viernes los dos primeros episodios deEl Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder dirigidos por Juan A. Bayona. Puestos a hacer una comparación, lo más justo me parece valorarlas en la misma medida y sobre los mismos contenidos. Sin embargo, teniendo en cuenta los estrenos de Cobra Kai, Andor o los finales de series como Harley Quinn o Primal en las próximas semanas, veo inviable reseñas cada uno de los episodios de estas series, lo normal es que tras estas valoraciones iniciales ya deje el resto de comentarios a un artículo especial al final de cada serie. Aunque bueno, según como vaya viendo estas series, me decidiré por una opción u otra.

Comparto el trailer de este episodio y de lo que está por venir:

La Casa del Dragón está bien pero no me está maravillando como me gustaría. Y me temo que pueda quedarse en un «bien sin más». En todo caso, seguiré viendo la serie semana a semana.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Manhunt: Unabomber, de Netflix.

Manhunt: Unabomber ha sido una buena historia basada en hechos reales, que explica la investigación que permitió la detención de Theodore Kaczynski, uno de los terroristas más buscados por el FBI durante más de 15 años.

PUNTUACIÓN: 7/10

Desde su cabaña remota en las montañas, entre los años 1978 y 1995, el matemático y terrorista Theodore Kaczynski (Paul Bettany), apodado «Unabomber», envió por carta 16 bombas a diferentes objetivos, como protesta por la sociedad moderna y la destrucción de la naturaleza. Las bombas de Kaczynski mataron a tres personas e hirieron a otras 23. El agente del FBI Jim Fitzgerald (Sam Worthington), experto criminalista y en perfiles criminales, intentará desvelar la identidad de asesino. Un manifiesto escrito por el terrorista y enviado al The New York Times será clave para ahondar en su perturbada mente a partir del lenguaje y las expresiones que utiliza.

Tras disfrutar hace unos meses de Mindhunter, en la que conocíamos el inicio en los años 70 de la investigación de los asesinos en serie y la creación de perfiles que pudieran ayudar a solucionar crímenes violentos, Manhunt: Unabomber casi parece su continuación. Y es que estamos ante unos hechos reales en los que unos investigadores del FBI crearon un perfil de Unabomber a partir de sus peculiaridades lingüísticas, es decir, la forma en que se expresaba el terrorista en sus cartas a los medios de comunicación.

Quizá un pero de esta serie es el propio personaje protagonista, el agente del FBI autor del perfil de Unabomber,  Jim Fitzgerald, protagonizado por Sam Worthington. No es que el actor australiano lo haga mal, muy al contrario, es que parece que se está popularizando el arquetipo de agente del FBI que es tan extravagante como los criminales que persiguen, creándose una especie de vínculo entre ambos. Es algo que precisamente vimos en Mindhunter, y que veo otra vez ahora. La idea de agente del FBI «normal» que se horroriza ante los actos de un perturbado que debe investigar, popularizado sin duda por Clarice Sterling de «El Silencio de los corderos», está cada vez más en desuso.

Quitando este pequeño pero, lo cierto es que todo el casting cumple perfectamente su función. Destacaría especialmente a Paul Bettany como Unabomber, una interpretación muy destacable y creible, sobre todo si la escuchas en versión original.

La serie se centra en la investigación criminal del FBI, y como tras años infructuosos, tuvieron que abrirse a nuevas posibilidades que nunca habían sido probadas hasta ese momento.

Un hecho importante de esta historia es como el terrorista  Theodore Kaczynski prefirió declararse culpable de todos sus crímenes antes de permitir que sus abogados intentaran una defensa basada en la inestabilidad mental. Él siempre creyó que su defensa de una sociedad sin tecnología era justa, sin importarle el dolor que estaba causando, lo que para mi demuestra claramente su sociopatía y su enfermedad mental. Y aunque la serie sugiere que durante su paso por la universidad fue víctima de maltrato psicológico, eso no justifica en ningún caso sus horribles actos.

Comparto el trailer de esta serie:

Manhunt: Unabomber es una entretenida serie que engancha desde la primera imagen, y que me ha sorprendido positivamente sobre todo en la forma en que nos explican las motivaciones de Unabomber. Si te gustan las series de investigación, te invito a que descubras esta serie.

PUNTUACIÓN: 7/10