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Crítica de La momia de Lee Cronin

Tras ver Posesión Infernal: El despertar, tenía curiosidad de ver la siguiente película de Lee Cronin, una nueva versión de La momia que no tiene nada que ver con la franquicia de aventuras protagonizada por Brendan Fraser.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Nueva versión del clásico ‘La momia’. La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro. Ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla.

Lee Cronin es un guionista y director de cine irlandés. Es conocido sobre todo como guionista y director del cortometraje ganador del premio Méliès d’Argent en 2014, Ghost Train, y de la bien valorada película de terror de 2019 The Hole in the Ground. En 2023 dirigió la divertidísima Posesión infernal: El despertar.

La momia es una película producida por James Wan a través de su productora Atomic Monster, y por Blumhouse. Cuenta con u presupuesto de 22 millones de dólares. No tiene nada que ver con la franquicia de aventuras protagonizada por Brendan Fraser. Lee Cronin escribe el guion además de dirigir la película, que tiene una duración de 134 minutos, mucho más de lo esperado en una película de terror. La fotografía corre a cargo de Dave Garbett, el montaje de Bryan Shaw y la música de Stephen McKeon.

Jack Reynor y Laia Costa interpretan a Charlie y Larissa Cannon, los padres traumatizados por la desaparición de su hija Katie en Egipto, donde se encuentra la familia debido al trabajo como periodista de Charlie. May Calamawy da vida a la detective Dalia Zaki, encargada de investigar la reaparición de Katie; Natalie Grace interpreta a Katie Cannon, con Emily Mitchell dando vida a la joven Katie. Shylo Molina interpreta a Sebastián Cannon, el hijo mediano, con Dean Allen Williams interpreta al joven Sebastián; Billie Roy interpreta a Maud Cannon, la hija menor, Verónica Falcón interpreta a Carmen Santiago, la madre de Larissa; y Hayat Kamille interpreta a la Maga.

A la hora de decidir si ver esta nueva versión de La momia, ver que estaba producida por James Wan fue clave. Luego recordé quién era Lee Cronin y que su nueva versión de Posesión Infernal me gustó mucho, lo que decantó la balanza e hizo que me organizara para verla. Pero sin saber prácticamente nada de la película ni haber visto el trailer. Y me alegro de haberlo hecho.

La momia es un triunfo gracias al espectacular trabajo de Lee Cronin, por supuesto como narrador y visualmente, creando imágenes super impactantes. Pero también como escritor de una buena historia que consiguió engancharme de principio a fin.

Por empezar por lo menos bueno, tengo que decir que hay una serie de clichés para hacer que avance la historia. Dentro del subgénero del terror en el que la acción que tiene lugar en una casa desolada alejada de todo, en la que no hay ayuda posible, tenemos acciones ruidosas sucediendo en una habitación que nadie de la familia detecta. Además, con niños sufriendo claramente problemas mentales, la familia se obceca en seguir en la casa cuando tendrían que ir a un hospital. Dentro de todo, estas situaciones entran dentro de lo esperable, porque si se hiciera lo lógico entonces no habría película.

Tengo que quitarme el sombrero con el trabajo de la española Laia Costa. Costa tiene una estupenda carrera profesional fuera de España, y en La momia está maravillosa. Jack Reynor como su marido Charlie lo hace muy bien también, dentro de tener una interpretación mucho más estoica. Costa es el corazón dramático de la película, que además tienen a unos niños muy acertados aportando lo que la película necesita en cada momento. Porque el terror basado en cosas que le pasan a niños siempre tiene un plus de dramatismo. El reparto, como todo en la película, está super bien.

Lee Cronin plantea momentos super perturbadores a partir que la familia Cannon recupera a Katie tras haber estado secuestrada durante 8 años. Katie estuvo sepultada en una tumba durante todo este tiempo, convirtiéndose en una momia en vida. Katie tiene una cara y un cuerpo demacrado con una mente aparentemente destruida. Su mera presencia ya es capaz de alterar a la familia y a los espectadores. Y cuando empiecen a suceden situaciones malignas, el malrollismo adquiere un nivel superior. Aparte de una tensión absoluta, hay unas situaciones de body terror brillantes que casi provocaron que apartara la mirada.

Para ser una película larga de más de dos horas, me resulta maravilloso lo bien construidas que están todas las situaciones para que la película nunca se haga larga y haya un in-crescendo dramático. El montaje tiene una importancia absoluta, pero también la maestría visual de Lee Cronin. Hay un montón de planos con dos situaciones o personajes en dos planos diferentes que son una maravilla. Y por si fiera poco, Cronin plantea un final perfecto a la historia. Tras ver Posesión infernal y ahora La momia, Lee Cronin se ha convertido en un director de los que merece estar atento a lo siguiente que haga.

Ver una película no sabiendo qué esperar y que me sorprenda e impacte es algo que no tiene precio. Qué disfrute más grande me ha dado La momia.

Comparto el trailer de la película:

La momia es una estupenda película de terror que me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Midsommar, de Ari Aster

Ari Aster sorprendió al mundo cinéfilo el año pasado con la excelente Hereditary. Midsommar, su segunda película, es de difícil clasificación y me ha parecido fallida en varios aspectos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

Además de dirigir, Ari Aster vuelva a escribir el guión de su segunda película, centrado en el mundo las sectas y religiones norteñas, y los ritos de celebración del solsticio. Midsommar cuenta con una brillante fotografía de Pawel Pogorzelski, así como de una impactante música de Bobby Krlic.

La película está protagonizada por Florence Pugh y Jack Reynor como Dani y Christian. Dani ha sufrido una pérdida familiar y Christian sigue con ella a pesar de que le gustaría romper para no golpearla de nuevo ahora que lo está pasando mal.

Junto a ellos tenemos a Vilhelm Blomgren como Pelle, su amigo sueco que les llevará a su pueblo para compartir con ellos las festividades del solsticio, William Jackson Harper como Josh, un estudiante que busca hacer su tesis doctoral sobre las culturas del solsticio, y Will Pouter como Mark, un tonto engreido que solo busca fiesta, drogas y chicas guapas.

Empezando por lo positivo, Ari Aster compone unas imágenes de belleza hipnótica durante toda la película apoyado en una sobresaliente fotografía de Pawel Pogorzelski. La composición de cada fotograma podría estudiarse y casi ser tratada como una obra de arte y me ha flipado de forma máxima.

Aunque el ritmo es pausado, yo conecté desde el primer momento en el estilo de Aster y dejé que me introdujera poco a poco por la madriguera de conejo hacia esta pesadilla. En medio de esta narración tranquila, los estallidos de violencia te golpean de forma increíble, aunque son momentos más gores que de terror.

Otro hecho que creo que merece destacar es que casi todo sucede a plena luz del día en medio de un estallido de color del verano sueco en plena naturaleza. Acostumbrados a los clichés del género de terror en los que todo sucede en oscuros sótanos, este cambio es muy destacable, y Aster consigue que incluso en medio de una comunidad acogedora en la que todo son sonrisas y flores puedes sentir que hay algo horrible bajo la superficie.

Aunque la película son unos largos 145 minutos, debo reconocer que no se me hizo larga, aún reconociendo que probablemente se hubiera podido contar lo mismo mejor con 10 o 15 minutos menos.

Al igual que en Hereditary, Aster vuelve a contar una historia marcada por una pérdida familiar y se muestra obsesionado con los ritos antiguos, mostrando todos los elementos de la festividad sueca con profusión de detalles. De hecho, en varios momentos parece que los ritos del solsticio son más protagonistas que los personajes que los están viviendo y sufriendo.

Me ha gustado también el uso de tapices y pinturas en las paredes para contarnos el transfondo y la historia de esta comunidad, así como adelantarnos elementos que veremos más adelante, un elemento mucho más interesantes que ver a cabezas parlantes contarnos lo que va a pasar.

Y aquí acaba lo bueno. El guión me ha parecido muchísimo más flojo que el de Hereditary, al igual que las interpretaciones de Florence Pugh y Jack Reynor, que aunque correctas, están varios peldaños por debajo de los excelentes Toni Collette, Gabriel Byrne y del resto del reparto de dicha película.

Siempre me han dado igual las etiquetas, pero se me hace muy difícil calificar a esta película como terror cuando en muchos momentos Midsommar parece más conectado con un documental del National Geographic, al empeñarse en mostrar con todo lujo de detalles los ritos de verano de esta comunidad.

Hay dos momentos que forman parte del climax de la película que deberían ser terroríficos, o al menos perturbadores, y que provocaron la risa entre el público, en unos momentos en que seguro no buscaban provocar ese efecto. Eso indica que algo no le ha funcionado a Aster, aparte del hecho que realmente no hay un climax en esta película, sino una sucesión de hechos consecutivos hasta que llegamos al final.

Voy a entrar a comentar elementos de la película CON SPOILERS, por favor, no sigáis leyendo si tenéis intención de ver la película.

El problema principal de Midsommar es que al final es la típica película de unos estudiantes que llegan engañados a un lugar desolado para ser asesinados. Quitando el bello elemento estético y la liturgia del solsticio y sus ritos, la base de la historia es igual a decenas de slashers ya vistos con anterioridad, pero Aster ha eliminado de su película todo elemento que recuerde el género de terror.

Esto, por supuesto, no es malo de por si, pero lo que ofrezcas en su lugar debe ser mejor para que la experiencia sea satisfactoria. En Hereditary lo consiguió de forma brillante creando una película que era más el drama de una mujer que caía en la locura que una cinta de terror al uso. Lamentablemente, Midsommar en ese sentido es un fail en toda regla.

Fail empezando por que no hay ni una sola sorpresa o giro en toda la película, se ve venir la muerte de todos y la única duda es la forma, en muchos casos fuera de plano. Todo sucede como estaba previsto y luego la película termina. Fin.

Y fail también en lo referido a los personajes. No tengo claro que el problema sea realmente de los actores sino más bien de lo que Aster les pide que muestren en pantalla. Pero tenemos a unos jóvenes sin casi personalidad que son corderos de camino al matadero y Aster está tan embelesado en mostrar la liturgia de las celebraciones que no nos da nada para que empaticemos con ellos, provocando que sus muertes nos traigan sin cuidado.

Y luego tenemos a Florence Pugh, que interpreta a una joven que ha perdido a su familia recientemente y toma antidepresivos. A diferencia de Toni Collette, su interpretación sólo tiene un registro, la niña al borde del llanto que hace «pucheros». O dos registros, cuando llora desconsoladamente. Ese es su personaje durante toooooda la película. No hay matices ni casi empatía posible. O al menos yo no conseguí conectar ni con ella ni con los demás.

Cierto que los personajes toman drogas y están flipados en muchos momentos, de forma que no pueden controlarse y se convierten en casi esclavos de su destino desde el momento en que llegan al pueblo, pero es obligación de Aster de dotarles de algo que genere empatía con el público. Aunque quizá no era eso lo que estaba buscando trasmitir, quien sabe.

Y es que Ari Aster Midsommar intenta dar una versión ecologista a los asesinatos de este culto alucinado, de equilibrio con la naturaleza que «obliga» a que para que nazcan más niños primero mueran adultos. A la vez, los sacrificios humanos que ofrecen a sus dioses sirven para que estos provean al pueblo de alimentos y garanticen la continuidad de su modo de vida.

Y por eso también, para evitar la endogamia necesitan a jóvenes de fuera que fertilicen a las jóvenes de la secta, de forma que su linaje esté garantizado para las próximas generaciones.

En medio de esta locura pagana, el personaje de Florence Pugh encontrará por fin la felicidad dentro de una secta que está igual de loca que su mundo interior, y donde posiblemente ha encontrado el equilibrio que no tenía en Nueva York.

Veo que hay muchas buenas intenciones en la historia de Aster, pero una ejecución que no ha estado a la altura de las expectativas. Una lástima.

Comparto el trailer de la película:

Midsommar tiene elementos muy interesantes, pero me ha parecido fallida en su conjunto. En todo caso, no me arrepiento de haberla visto, y reconozco que no es una obra de fácil visionado, por lo que hay que aproximarse a esta película con el estado mental apropiado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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