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Crítica de Echo 3 (Apple TV)

Gracias a Will Smith he conseguido una suscripción gratuita de dos a Apple TV. He aprovechado para ponerme al día con los contenidos de esta plataforma, empezando por Echo 3, historia de corte militar creada por Mark Boal, el guionista de las películas de Kathryn Bigelow En tierra hostial, Zero Dark Thirty y Detroit.

PUNTUACIÓN: 6/10

10 episodios. Cuando Amber Chesborough (Collins), una joven y brillante científica, desaparece en la frontera entre Colombia y Venezuela, su hermano Bambi (Evans) y su esposo Prince (Huisman), dos hombres con experiencia militar y pasados complicados, luchan por encontrarla en un complejo drama personal con el explosivo trasfondo de una guerra secreta.

Mark Boal (1973) es un periodista, guionista y productor de cine. Antes de convertirse en una figura destacada del cine, Boal trabajó como periodista para publicaciones como Rolling Stone, The Village Voice, Salon y Playboy. El artículo de Boal de 2004 «Muerte y deshonor» fue adaptado para la película En el valle de Elah, que Boal también coescribió. En 2009, escribió y produjo The Hurt Locker, por la que ganó el Oscar al mejor guión original y el Oscar a la mejor película. En 2012 escribió y produjo Zero Dark Thirty, formando equipo de nuevo con la directora Kathryn Bigelow, sobre el seguimiento y asesinato de Osama bin Laden. La película le valió nominaciones al Oscar al Mejor Guion Original y a la Mejor Película, así como un premio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos al Mejor Guión Original. La pareja colaboró por tercera vez en Detroit, de 2017. Boal ha ganado dos premios de la Academia (con otras dos nominaciones), un premio BAFTA, dos premios Writers Guild of America y un premio Producers Guild of America, y también tiene cuatro nominaciones a los Globos de Oro.

Boal ha creado Echo 3 basada en la premiada serie israelí When Heroes Fly, creada por Omri Givon e inspirada en la novela homónima de Amir Gutfreund. Además de escribir la serie, junto a un nomeroso grupo de guionistas, dirige tres de los diez episodios de la serie, mientras que Pablo Trapero dirige cuatro, Claudia Llosa dos y Jeffrey Nachmanoff uno, el noveno, quizá el más importante al narrar el espectacular asalto a la prisión venezolana. La serie cuenta con música de Christopher Young y fue rodada en localizaciones de Colombia entre junio de 2021 y febrero de 2022.

La serie está protagonizada por Luke Evans como el sargento Alex «Bambi» Chesborough, un miembro los Delta del Ejército de los EE.UU. y hermano de Amber (Jessica Ann Collins), una científica que investiga psicodélicos en Colombia y que es secuestrada por un nuevo grupo revolucionario. Michiel Huisman interpreta a Prince Haas, compañero de Bambi en los Delta y marido de Amber, que usará el dinero de su millonaria familia para hacer todo lo que esté en su mano para rescatar a su mujer. Martina Gusmán como Violeta Matiz, una destacada periodista política colombiana que ayudará a Prince y Bambi, y las apariciones en papeles secundarios de Franka Potente, Temuera Morrison o el español Carlos Berdem completarían el reparto.

Saber que Mark Boal tenía serie de acción en Apple TV de temática Black-Ops me animó a verla, y al menos en la parte de las misiones de estos Delta, la verdad es que la serie cumple sobradamente. Las escenas de acción son de largo lo mejor de la serie, y si te gusta el cine de acción, hay momentos muy chulos, aunque también debo reconocer que quedan diluidos en una serie que se me ha hecho larga.

Y es que el problema de Echo 3 es que la serie se hace demasiado larga debido a unos diez episodios que pesan como una losa. La serie está planteada en 4 partes, con una primera parte de presentación en los 3 primeros episodios en los que conoceremos a los protagonistas, asistiremos al secuestro de Amber y veremos una primera misión de rescate fallida que no impide que sea trasladada de Colombia a Venezuela. En la segunda parte (Eps. 4-5), Amber tendrá que acostumbrarse a la vida en prisión mientras Bambi intenta un plan de rescate en solitario. En la tercera parte (Eps. 6-7), Prince y la CIA contactan con Bambi para llevar a cabo un plan para rescatar a Amber que acaba quedando en nada, lo que nos lleva a la cuarta y última parte (Eps. 8-10) en la que veremos la misión de rescate y las repercusiones que este hecho provoca, desestabilizando la región y amenazando con una guerra entre Colombia y Venezuela.

Y esto visto en perspectiva es un error garrafal, porque narrativamente podriamos habernos saltado los episodios 4-7 sin que la historia principal de la liberación de Amber se hubiera resentido demasiado en lo fundamental. Porque ver a Bambi pescar y emborracharse con un colombiano que provee pescado a la prisión para hacerse su amigo y poder tener acceso a la prisión no interesa lo más mínimo, al igual que toda la trama del secuestro del hermano del dirigente venezolano para forzar la liberación de Amber. En este sentido, la historia realmente se hubiera beneficiado con ir al grano y haber planteado una serie de 6 episodios.

Boaz intenta mostrar la compleja situación social y política de Colombia, conectándolo con la complicada relación con Venezuela, todo ello aderezado con el papel que la CIA sigue jugando en la región, con intereses que pueden NO ser lo mejor para Colombia. Y la sensación que transmite es la de alguien que se queda en la superficie contentándose con el cliché en lugar de intentar mostrar algo realmente interesante. En este sentido, el último episodio de la serie me ha roto todo el visionado, porque no sólo es el peor de toda la serie, sino que muestra una visión imperialista de Colombia en que los protagonistas lo han desestabilizado y dirigido a una guerra que quiere la CIA para conseguir sus objetivos en la región, dándoles igual a Bambi y Prince. Que les den, nosotros nos vamos para casa y nos olvidamos del lío que hemos organizado en el país. En serio, el final me parece un desastre total.

En cierto sentido, el desastre del último episodios muestra, en mi opinión, la visión imperialista que los Estados Unidos y en este caso sus escritores tienen del mundo, algo que puede entrar en la categoría de crítica involuntaria. Porque Boaz usa el hecho que el gobierno colombiano quiera detenerles para permitir una última escena de acción que resulta super fallida en la parte de ver a unos americanos con fusiles de asalto por medio de un mercado sin que nadie se sorprenda y les de igual. Aparte de convertir en «malos» a los colombianos que hasta hacía nada les habían ayudado, otro de los detalles que no me han funcionado nada. De hecho, estaba esperando todo el rato un giro, que el agente de la CIA les traicionara o algo, cosa que no llega a producirse nunca, siendo al final con una sencillez muy tonta con el nivel de seriedad que supuestamente habían planteado inicialmente.

Y es una pena, porque se nota que estamos ante una serie con un presupuesto importante y un diseño de producción excelente que luce bestial cuando se centran en la parte que yo al menos buscaba en Echo 3, la parte del Black-Ops. En este sentido, comentaba hace unos días en mi reseña de la estupenda Operación Fortune cómo el uso de drones ha revolucionado el mundo del entretenimiento mainstream, al permitir la creación de unas escenas de acción novedosas y super impactantes. Aparte del aspecto visual de la serie, los drones han revolucionado el mundo militar, proporcionando una información casi a tiempo real clave en situaciones de combate que resultaría impensable hace unos pocos años, y esta serie lo muestra de forma estupenda. En la parte de las situaciones de combate, la verdad es que no tengo quejas de esta serie. Todo luce bestial, tiene el ritmo y la tensión justa y creo que es mostrado de forma bastante realista.

Aprovecho para comentar otro de los detalles que no suman en positivo , la caracterización de los protagonistas. Algo que personalizo en Bambi y Prince, de forma que termina la serie y no me quedo con la sensación de haber visto a personajes demasiado interesantes ni con nada que decir más allá de ser «genérico 1» y «genérico 2». Tampoco Amber tiene mucho que aportar aparte de ser una mujer en peligro bastante genérica también. La parte de «es algo personal» ofrece el mínimo esperable en este tipo de historias, pero la resolución en el climax final también me parece bastante anticlimática, por no decir que es ridícula.

Esperaba más de Echo 3. Siendo sincero, lo más correcto sería decir que hubiera preferido menos, una serie de 5/6 episodios en lugar de los larguísimos 10 episodios. Dicho esto, la parte de las operaciones militares me ha gustado y han saciado mi sed de este tipo de historias.

Comparto el trailer de esta serie:

Echo 3 me ha resultado un entretenimiento que va de más a menos que se me ha hecho larga y cuyo final super decepcionante que me ha fastidiado bastante. En todo caso, creo que sus escenas de acción me compensan en parte.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Detroit, de Kathryn Bigelow

Detroit es la nueva película de Kathryn Bigelow (Point Break, Strange days, En tierra hostil, Zero Dark Thirty), en la que realiza una dramática reconstrucción de los disturbios de agosto de 1967 provocados por los excesos y racismo de la policía, trazando unos claros paralelismos con la actual situación social de los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

El guión está escrito por Mark Boal, colaborador habitual de Bigelow, y que fue quien contó la historia real a la directora californiana e hizo que se interesara en ella. La película fue rodada en escenarios reales y tiene un marcado tono documental en la que alterna imágenes reales de época con una cuidada reconstrucción de los hechos gracias a las numerosas entrevistas que el equipo realizó a algunas de las personas que vivieron los horribles hechos que Bigelow nos muestra con frialdad y asepsia. El éxito narrativo de Detroit hay que buscarlo no solo en la directora, sino también en los excelentes trabajos del director de fotografía Barry Ackroyd, y el montaje de William Goldenberg.

Kathryn Bigelow es una extraordinaria directora que crea imágenes impactantes y escenas que rozan el terror mientras mantiene un tono frío y neutral. Ella no cuenta al espectador quién son los buenos y los malos, simplemente muestra unos hechos brutales de forma que cualquier espectador con dos dedos de frente entienda sin duda lo asqueroso que es el racismo. Este es  para mi uno de los mayores aciertos de la película. La película es brutal y aterradora porque los sucesos que nos cuenta se sienten terriblemente reales. Han pasado 50 años desde que estos hechos sucedieron, pero la sensación que te deja Detroit es que hoy en día esto mismo podría pasar casi en cualquier ciudad de los Estados Unidos, ya que el racismo y la violencia siguen muy presentes en su sociedad.

En este sentido, aunque los disturbios de 1967 tuvieron como chispa que prendió la mecha unos actos racistas de la policía blanca de Detroit, Bigelow no elude tocar temas peliagudos que le han valido críticas desde ámbitos de la sociedad afroamericana. Y es que la policía era racista y machacaba a los afroamericanos. Pero cuando los disturbios empezaron, fueron esos mismos afroamericanos los que quemaron edificios y saquearon negocios propiedad de sus propios vecinos. Por tanto, mucha parte de culpa sin duda recae también en los agitadores y en los violentos que se esconden en la masa para actuar con impunidad. Por supuesto que la mayoría de habitantes de Detroit no eran así, pero lo mismo podría decirse de la policía, que aunque tenía muchas manzanas podridas, también tenían entre sus filas a personas decentes. Esto también pone de relieve la complejidad social y como no podemos aplicar los estereotipos de buenos y malos.

Tras disfrutar de la película busqué algunas críticas negativas para ver qué decían, aunque lo cierto es que mayoritariamente los comentarios son positivos. Una de las cosas que se critica de la película de Bigelow es que no llegamos a conocer quienes son personajes afroamericanos por una casi nula caracterización. Esta apreciación es altamente discutible, ya que sí nos cuentan de manera básica quienes son los personajes y cómo llegan al Hotel Algiers que es el corazón de la película. Pero lo importante de la película no es quien son los personajes, sino lo que les sucede. El racismo es ciego y no discrimina entre buenas o malas personas, machaca a todo el que es diferente. Por tanto, es importante que Bigelow muestre que puede sufrirlo cualquiera, simplemente estando en el lugar equivocado.

En este sentido, la película de Kathryn Bigelow me ha parecido que está en las antípodas de otra cinta basada en hechos reales como es Dunquerke de Christopher Nolan, acertando donde Nolan falló. Aunque ambas películas están centradas en el hecho histórico que nos cuentan y esto tiene más peso que los personajes que lo viven, en Detroit Bigelow hace que suframos con los personajes y nos preocupemos por su supervivencia, mientras que Nolan provocó intencionadamente que nos diera igual si los soldados aliados vivían o morían, porque de hecho eran casi intercambiables e impersonales. Este éxito de Detroit es sin duda gracias a la habilidad como narradora de Bigelow, que hace que nos sintamos dentro de la acción y junto a las víctimas.

Me ha gustado mucho el casting de la película, creo que todos realizan un trabajo excelente. Pero es Will Pouter como el policía racista Philip Krauss el que ha conseguido helarme la sangre, por la normalidad de sus actos, la forma en que parece que lo que está haciendo es el pan de cada día, nada raro de lo que extrañarse. Dentro de los personajes afroamericanos, mencionar a John Boyega (Melvin Dismukes) como un guardia de seguridad que acude al hotel cuando surge la alarma, Anthony Mackie (Greene) un soldado veterano que se aloja en el hotel y sobre todo, Algee Smith (Larry Reed), un cantante de un grupo de soul que se refugia en el hotel buscando escapar de los disturbios para encontrarse un horror aún mayor. Estos son los principales actores que quiero resaltar, aunque lo cierto es que estamos ante una película coral en la que todos realizan un gran trabajo.

Si tuviera que comentar algo negativo de Detroit es su duración. La película dura 140 minutos, y creo que con 10 minutos menos el resultado final hubiera sido mejor. Los sucesos del hotel Algiers son el centro de la película, en lo emocional y en lo intenso. Así que todo lo que sucede a continuación se siente como el final, final que no acaba de producirse y que tarda en llegar. En todo caso, desde un punto de vista narrativo, entiendo que algunos de los supervivientes merecían una conclusión a su historia y al drama que vivieron.

La película triunfa totalmente en lo que nos propone, que es mostrar lo horrible que es el racismo y que pensemos en lo que está pasando en la actualidad. Sinceramente, creo que Kathryn Bigelow merecería ser nominada al Oscar como mejor director este año. Creo que la película lo merece sin duda. Lamentablemente, mi lado cínico me dice que Hollywood va a nominar a Patty Jenkins por Wonder Woman, película que no me gustó nada pero que ha sido un enorme éxito comercial, y eso la va a cerrar la puerta, ya que con una mujer los académicos van a pensar que ya han cubierto el cupo femenino.

Además, aluciné al saber que hubieron críticas minoritarias sobre que una directora blanca no debería rodar una película sobre racismo que sufrieron los afroamericanos de Detroit, continuando la peor tradición de cuando Spike Lee atacó a Tarantino por hacer Django Desencadenado. Por supuesto son comentarios ridículos y minoritarios, pero refleja un sentimiento tóxico cada vez más extendido en redes sociales que me repugna, que es el hecho que solo un gay puede escribir sobre personajes gays, o lo mismo sobre las mujeres, minorías raciales, etc.  Estos comentarios son lamentables, pero Hollywood no es tampoco muy partidario de polémicas si pueden evitarlo, lo que lamentablemente creo que también juega en contra de la película de cara a la temporada de premios. De hecho, a pesar de ser una película notable sobre un tema polémico y de actualidad en los Estados Unidos, la película ha sido un fracaso de taquilla, recaudando solo la mitad de su presupuesto de 35 millones.

Comparto a continuación el trailer de la película.

Detroit es una película honesta y muy necesaria en este momento, que creo que merece ser vista por todo el mundo. Una película que nos muestra como la sociedad americana no ha evolucionado demasiado en estos 50 años. Pero también resalta que la única manera de no repetir los errores del pasado es conocerlos. Y en este aspecto, la película es un éxito sin paliativos. Este es el único mensaje positivo e importante que podemos sacar de su visionado.

PUNTUACIÓN: 8/10