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Crítica de Monarch: Legacy of monsters temporada 2 (Apple TV)

Tras la divertida primera temporada de Monarch: Legacy of monsters, nos hemos vuelto a suscribir a Apple TV para ver la segunda temporada de esta serie ambientada en el monsterverso de Godzilla y Kong. Y nos hemos llevado un chasco muy grande.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Serie de televisión situada en el mismo universo de las últimas películas americanas de Godzilla y Kong. Monarch se sitúa cronológicamente entre los acontecimientos de la película Godzilla de Gareth Edwards (2014), y Godzilla: Rey de los Monstruos, de Michael Dougherty (2019).

Tras los sucesos de la primera temporada los protagonistas consiguieron rescatar a Keiko Miura (Mari Yamamoto) tras pasar años en Apex Mundi, la dimensión de los monstruos. Sin embargo, Lee Shaw (Kurt Russell) quedó atrapado allí. La segunda temporada empieza con una misión ilegal para rescatarle, que traerá a la Tierra a un nuevo monstruo, que puede convertirse en la nueva amenaza contra la humanidad.

Monarch: Legacy of monster fue creada por Chris Black y Matt Fraction. Black se mantiene como showrunner de esta temporada de 10 episodios. Los directores de la serie han sido Lawrence Trilling (4 episodios), Hiromi Kamata (2), Jeff F. King (2) y Gandja Monteiro (2). Los guiones han sido escritos por Chris Black, Dan Dworkin, Kari Drake, Al Letson, Andrew Colville, Maria Melnik, Joe Pokaski, Mariko Tamaki y Tanner Hansinger.

En el reparto tenemos a Kurt Russell y su hijo Wyatt interpretando a Lee Shaw un militar del ejército de EE.UU. que en los años 50 tiene una participación clave en la creación de Monarch. Kurt interpreta a la versión más vieja de Shaw del presente, mientras que Wyatt interpreta a la versión más joven. En el pasado conoceremos a Anders Holm como Bill Randa, un criptozoólogo que se convierte en uno de los fundadores de Monarch que en Kong: La isla calavera (2017) fue interpretado por John Goodman. Mari Yamamoto interpreta a Keiko Miura, una científica que investiga monstruos con Lee Shaw y Bill Randa en la década de 1950, y que es la abuela de los personajes del presente. a los que conocerá al final de la primera temporada.

En el presente tenemos a Anna Sawai como Cate Randa, una profesora de San Francisco que sufre estrés postraumático y cuya búsqueda de su padre desaparecido Hiroshi Randa (Takehiro Jira) la lleva a descubrir su relación con Monarch. Ren Watabe es Kentaro Randa, hermanastro de Cate que se une a ella en un viaje para encontrar a su misterioso padre. Kiersey Clemons es May, una hacker estadounidense que vive en Japón. Joe Tippett es Tim, un empleado de Monarch demasiado entusiasta.

Dominique Tipper como Brenda Holland, una ejecutiva de Applied Experimental Technologies (posteriormente Apex Cybernetics); Curtiss Cook en el papel de Reddick Barris, director de Monarch; Cliff Curtis en el papel de Jason Trissop, jefe de la división de Proyectos Especiales de Apex Cybernetics; y Amber Midthunder en el papel de Isabel Simmons, una mujer de negocios que es la hija adoptiva del dueño de Apex, completan el reparto en sus papeles principales.

Menudo chasco más grande me he llevado con Monarch. Para escribir esta reseña he vuelto a ver el trailer de esta temporada. Y me doy cuenta de la estafa que los productores han perpetrado contra los espectadores, anunciando una serie con una aventura y unos monstruos que no han tenido nada que ver con lo que la serie ha sido en realidad. De hecho, una de las escenas más impactantes del trailer, el ataque de Godzilla a Tokio, resulta que es una pesadilla de uno de los personajes y no llega a suceder en realidad. Lamentable.

La serie mantiene la misma estructura narrativa de la primera temporada, alternando escenas en el presente y en el pasado. Los flashbacks servirán para dar mayor contexto e información de la amenaza en el presente, la misteriosa Titan X que Cate Randa traerá a la Tierra accidentalmente mientras trataba de rescatar a Lee Shaw. Además, por si no había quedado claro en la primera temporada, los flashbacks ahondarán también en el triángulo amoroso formado por Keiko Miura, su marido Bill Randa, y la tercera pata de la relación que es Shaw.

Y la primera clave que me ha molestado es que el trío de protagonistas del pasado interactuaran con la Titan X, teniendo pruebas de su existencia. Su aventura gira en encontrar la ruta migratoria de la Titan X a partir de conocerle en la isla de Santa Soledad (Chile). Y esto choca completamente con los sucesos de Kong: Skull island en la que Monarch está arruinada y Bill Randa es el haz me reir en Washington por sus ideas locas para las que no tenían prueba. Que la serie no sea coherente con su propia historia me parece lamentable.

La premisa de Monarch, al estar ambientada en el monsterverso de Godzilla y Kong, es poder ver monstruos. Preferiblemente, enfrentados uno contra otro. En eso, esta segunda temporada es un fracaso total. Para enganchara los espectadores, en el primer episodio ambientado en el presente de 2017 tenemos a Kong atacando a la base Outpost 18 en Isla Calavera molesto por el portal que Monarch ha abierto hacia Apex Mundi. Cuando los protagonistas vuelvan a la isla para rescatar a Shaw, traerán también al Titan X, que escapará antes que Kong pueda detenerle.

Las apariciones de monstruos que vemos en el trailer son todo lo que hay en los primeros siete u ocho episodios de la temporada. Como digo, es casi un insulto para los espectadores. Hay que agradecer el combate entre Godzilla y el Titan X, aunque tenga una duración ridícula de apenas unpar de minutos a lo sumo. Luego, en el climax de la temporada en el último episodio, Kong se enfrentará con la Titan X en la Isla Calavera. Ahora si tenemos un combate de monstruos en condiciones. Aunque en realidad es demasiado poco, demasiado tarde para cambiar mi impresión sobre la serie.

Los flashbacks del pasado tienen sentido en la medida en que lo que nos cuenten sea interesante. Pero si lo que sucede no lo es, entonces tenemos minutos de la basura para rellenar minutos del episodio. Y lamentablemente, esto sucede en varios episodios. Por ejemplo, cuando Shaw deja Monarch tras una noche de pasión con Miura, tras darse cuenta que Ella quiere a Randa y nunca le abandonará. Todo lo que sucede es intrascendente porque sabemos que Shaw va a volver a Monarch, porque ya lo hemos visto. Así si al problema de no tener monstruos sumamos que lo nos presentan en su lugar no interesa, el fracaso se explica sólo.

La serie se mete en dos berenjenales problemáticos de los que no acaban de salir bien. Por un lado, se plantea la posibilidad de conectar con el pasado en la dimensión de Apex Mundi, lo que nos pone a punto de crear paradojas temporales. De hecho, lo que vemos en esta temporada contradice lo que conocimos de Shaw en la primera temporada. Porque si Shaw vio a Keiko Miura en Apex Mundi y supo que estaba viva, es imposible que cuando fue rescatado en la primera temporada, aceptara irse al retiro en lugar de luchar por rescatar a Keiko.

El segundo problema es que la sorpresa de la segunda temporada es hacer que la Titan X sea «buena». En realidad, más allá de saber que Titan X lleva realizando una ruta migratoria por los océanos de la Tierra desde hace décadas o siglos, no llegamos a saber el propósito exacto. Luego tenemos de descendencia de la Titan, que son unos bichos como cucarachas gigantes que aparecen y desaparecen en la serie, que son otro ejemplo de mala escritura.

Mientras Shaw quiere destruir al monstruo, y para ello convoca a Godzilla, las chicas buscan rescatar al Titan X y devolverla a su hogar en Apex Mundi. La forma en que la Titan X se mueve entre dimensiones y sobre todo, su motivación para hacerlo, parece que no importa. Por si esto no fuera suficiente, la serie comete otro error de continuidad grosero cuando descubrimos que Bill Randa antes de morir en Skull island, había cartografiado la isla para ubicar la localización del portal hacia Apex Mundi. De nuevo, algo imposible que rompe con lo visto en la película. No se si el puntillosos soy yo, pero la sensación de «todo vale» me parece terrible. El recurso de escritores mediocres que creen que como es ciencia ficción pueden plantear lo que quieran cuando es justo al revés, más te tienes que ceñir a las reglas establecidas.

El elemento de hacer que las chicas pacíficas tengan razón y los hombres belicosos estén equivocados se ha hecho también muy patente viendo estos episodios. No se trata que crea que Shaw tenga que tener siempre la razón, pero en mi opinión, las protagonistas Keiko Miura y su nieta Cate Randa se han convertido en personajes bastante repelentes. Sobre todo en la forma en que están todo el rato criticando lo que hacen Shaw y Kentaro, el hermano de Cate.

La sensación es que esta segunda temporada de Monarch cierra la historia iniciada en la primera. Sobre todo, en la parte de los dos momentos temporadas que contaban el pasado de Meiko, Bill Randa y Lee Shaw. Aunque la serie deja abierto la posibilidad de nuevas aventuras, al formar Keiko, Cate, May y Tim un nuevo equipo de Monarch destinado a la investigación de los titanes. Mientras, Shaw persigue a Kentaro y a Isabel Simmons, llegando al volcán en el que conocimos a Rodan en la película Godzilla: king of monsters. La aparición del titán alado sirve de conexión con la película, de forma que si la serie se queda aquí, puede considerarse que está bien cerrada.

Por mi parte, la sensación de todo vale y de haberse reído de los espectadores con unas expectativas de monstruos incumplidas, no me deja con ninguna gana de ver una eventual tercera temporada. Temporada que de momento no está confirmada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada de Monarch: Legacy of monsters:

Menudo chasco más grande me he llevado con Monarch. Aún no está claro que Apple TV vaya a dar luz verde a una tercera temporada, pero si eso sucede me estoy planteando muy seriamente no verla.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Slow horses temporada 5 (Apple TV)

Aprovechando mi nueva suscripción a Apple TV me he puesto al día con una de las series más disfrutonas de su parrilla, Slow Horses. Su quinta temporada es un triunfo absoluto.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Slough House es un purgatorio administrativo para los rechazados del servicio MI5 que han fallado gravemente en una tarea, pero no lo suficiente como para ser despedidos. Un equipo disfuncional de agentes dirigidos por su odioso jefe, el tristemente célebre Jackson Lamb (Gary Oldman), navegan entre el humo y los espejos del mundo del espionaje para defender Inglaterra de fuerzas siniestras.

Temporada 5. London rules.

En la quinta temporada de «Slow Horses», basada en la novela «London Rules» de Mick Herron, el equipo de Jackson Lamb se enfrenta a una serie de lo que parecen ser atentados terroristas y a un panorama político de alto riesgo. La nueva relación sentimental de Roddy Ho con una mujer llamada Tara pone al equipo en peligro, mientras que los marginados de Slough House descubren una trama más profunda y manipuladora destinada a desestabilizar los servicios de inteligencia británicos.

Will Smith (no el actor) es el creador de esta serie que adapta las novelas de Mick Herron. Como es habitual, la temporada tiene 6 episodios que cuentan una historia completa. Estos episodios han sido dirigidos por Saul Metzstein, con Smith escribiendo los guiones junto a Sean Gray y Edward Docx.

Gary Oldman es Jackson Lamb, el jefe de Slough House, desaliñado, flatulento, maleducado y de agrio ingenio; todo ello oculta una agudeza táctica y una firme lealtad a «sus» Caballos Lentos. Jack Lowden interpreta a River Cartwright, un prometedor agente del MI5 que fue enviado a Slough House tras un error muy público en un ejercicio de entrenamiento. Kristin Scott Thomas aparece en el papel de Diana Taverner, Subdirectora del MI5, que tiene sobre ella a James Callis como Claude Whelan, el nuevo Director General del MI5.

Los miembros de Slough House con Saskia Reeves como Catherine Standish, administradora de la oficina, alcohólica en recuperación, Rosalind Eleazar como Louisa Guy, asignada a Slough House después de que una operación de seguimiento saliera mal. Christopher Chung como Roddy Ho, un odioso informático y antiguo hacktivista, Aimee-Ffion Edwards en el papel de Shirley Dander, la agente aún trautatizada por la muerte de la temporada anterior, y Tom Brooke como J.K. Coe. Junto a ellos tenemos a Ruth Bradley en el papel de Emma Flyte, la jefa de los Perros del MI5.

Los nuevos personajes de esta temporada son Hiba Bennani en el papel de Tara, la novia de Roddy que es mucho más de lo que parece, Nick Mohammed (visto en «Ted Lasso») en el papel de Zafar Jaffrey, el alcalde de Londres que se presenta a la reelección; Christopher Villiers como Dennis Gimball, un polémico diputado de ultra derecha que se presenta a la alcaldía; y Monty Ben como Farouk, el líder de una célula terrorista libia que lleva a cabo atentados por todo Londres como parte de una campaña de desestabilización.

Me encanta Slow horses y el punto de vista desmitificador que plantea para el mundo del espionaje. Con el toque perfecto de humor cínico inglés, me vuela la cabeza ver como los que se suponen que son los mejores espías del mundo con los medios más avanzados no se enteran de nada y unos borrachos en el culo del mundo sepan ver los patrones que conectan hechos aparentemente aislados.

Y es que una de las cosas que más me gustan de esta serie es que la terrible realidad es que si un loco se levanta un día y quiere cometer una matanza no hay forma humana de impedirlo. La serie arranca con una masacre aparentemente random, que obviamente no va a ser más el primer paso de un plan de terror perfectamente diseñado.

Luego tenemos el anti carisma de los miembros de Slough House, que es lo que les hace memorables. En esta temporada Shirley Dander resulta clave, al evitar que su compañero el informático asqueroso Roddy Ho sea atropellado. Lo que parece un hecho fortuito provoca una cascada de acontecimientos que serán claves para el desarrollo de la serie. Cuando Shirley y River Cartwright descubran que Ho se ha ligado a un pibón muy por encima de sus posibilidades, tienen claro que algo raro está pasando. Y a partir de algo tan pequeño es como se construye toda la temporada, en la que vamos a ver una sucesión de hechos cada vez más grandes que amenazan con ser catastróficos.

Uno de los éxitos de esta temporada es la forma en que el equipo se divide en dos para cubrir las diferentes situaciones. El primero con Shirley Dander y Catherine Standish que ni siquiera van armadas. Y que parecen una pareja de un club de calceta, totalmente fuera de su elemento. A pesar que Shirley sea super capaz, ojo.

Por otro lado, River Cartwright tiene que hacer pareja con J.K. Cole el agente con problemas de ataque de ira y pocas palabras. Frente a un River que se cree el puto amo, me flipa que sea Cole en que vea las claves de todo. Aunque también meta la pata de forma increíble. Y unido a todo esto tenemos al informático Roddy que vive en su propia realidad y se cree también el puto amo mientras le utilizan como si fuera un pelele.

Gary Oldman está genial en su papel de Jackson Lamb. Como siempre es un cabrón insensible que maltrata a sus subordinados, pero sabe ver los patrones que nadie más ve. Y aunque utiliza a sus peones, en realidad está intentando evitar un baño de sangre. Además, en esta temporada descubriremos un hecho traumático de su pasado, que no sirve para limpiar su mal comportamiento actual, pero si para confirmar que las personas somos seres complejos con múltiples facetas, y somos capaces de tener grandes triunfos y decepciones.

Más allá de que la misión de esta temporada es genial, son los protagonistas con su humanidad y sus problemas los que hacen que te enganches a la serie. Cosas como el aspecto de jubilada de Catherine, la frikada de Cole o cómo Shirley y Cartwright lo siguen intentando a pesar de todo me parece un triunfo absoluto.

Estos ataques suceden en medio de una campaña electoral por la alcaldía de Londres. Y la entrada de la política añade un toque super chulo a toda la historia. Además, los tejemanejes de Claude Whelan, el nuevo Director General del MI5, sirven para complicar todo aún más.

Aparte del humor cínico inglés, otra cosa en la que Slow horses destaca es por la sensación de realismo que tiene la historia, con un uso alucinante de las casualidades y los hechos aleatorios que lo cambian todo. En las películas de James Bond y similares estamos acostumbrados a que tanto el MI5 como el villano tienen planes super detallados que siempre suceden como estaban previstos. Pero en el mundo real las cosas cambian y las casualidades suceden. La forma en que esto se añade en la serie me parece magistral.

Además, la duración de 6 episodios me parece perfecta para las historias que nos están contando en Slow horses. No se la duración de las novelas de Mick Herron, pero en las cuatro horas aproximadas de la serie tenemos tiempo de sobra para el desarrollo de personajes, la acción y todos los giros y sorpresas que nos planteará la serie. En ese sentido, hay algunos cliffhangers que me parecen magistrales y ayudan al enganche absoluto.

Apple TV decidió con buen criterio renovar Slow horses. Y se ha publicado que las temporadas 6 y 7 ya se están rodando. La séptima será la última, pero me parece fantástico que este grupo disfuncional vaya a disfrutar de 7 temporadas en el saturado mundo de la oferta televisiva actual. El éxito de Slow horses me parece un pequeño milagro. Sin duda veré las próximas temporadas.

Comparto el trailer de esta quinta temporada de Slow Horses:

Slow horses es una de las mejores series de espionaje, con el toque justo de humor irónico inglés, lo que la convierte en un triunfo absoluto.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Del cielo al infierno de Spike Lee (Apple TV)

He vuelto a suscribirme a Apple TV para ver algunas cosas, y lo primero ha sido la última película de Spike Lee Del cielo al infierno, protagonizada por Denzel Washington.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando un poderoso empresario musical (Denzel Washington) es víctima de una extorsión, se ve obligado a luchar por su familia y su legado mientras afronta un dilema ético vital. Basada en el magistral clásico «El infierno del odio» (High and Low, 1963) de Akira Kurosawa.

Shelton Jackson Lee (Atlanta, 1957), más conocido como «Spike» Lee, es un director de cine, guionista, productor, profesor, director de televisión y actor estadounidense. Debutó en 1986 con el largometraje She’s Gotta Have It y desde entonces ha escrito y dirigido películas y documentales elogiados por la crítica como Do the Right Thing (1989), Malcolm X (1992), 4 Little Girls (1997), 25th Hour (2002), When the Levees Broke (2006), Inside Man (2006), Infiltrados en el KKKlan (2018) y Da 5 Bloods (2020). Desde 1993 es profesor de dirección cinematográfica en la Universidad de Nueva York y en 2002 fue nombrado director artístico de la Escuela de las Artes Tisch. A lo largo de su carrera ha ganado numerosos reconocimientos por su trabajo, entre los que se incluyen un Premio Óscar al Mejor Guion Adaptado, un Premio BAFTA al Mejor Guion Adaptado,​ dos Premios Emmy, el Gran Premio del Festival de Cannes y un Óscar honorífico.

Del cielo al infierno es un remake en inglés de la película japonesa High and Low, dirigida por Akira Kurosawa en 1963, basada a su vez en la novela King’s Ransom, escrita por Ed McBain en 1959. La película de Spike Lee cuenta con un guion de Alan Fox, fotografía de Matthew Libatique, montaje de Barry Alexander Brown y Allyson C. Johnson, con música de Howard Drossin.

Denzel Washington es el principal reclamo de esa película, al interpretar a David King, un magnate de la música de Nueva York que va a ver su imperio tambalearse debido al secuestro de su hijo. Jeffrey Wright interpreta a Paul Christopher, amigo y chofer de David. Ilfenesh Hadera como Pam King, la esposa de David, ASAP Rocky como Archie/Yung Felon, John Douglas Thompson como el detective Earl Bridges, Dean Winters como el detective Higgins, LaChanze como la detective Bell, Aubrey Joseph como Trey King, el hijo de David, Elijah Wright como Kyle Christopher, Michael Potts como Patrick Bethea y Wendell Pierce como Gabe, completan el reparto en sus papeles principales.

Del cielo al infierno es una carta de amor a Nueva York y su multiculturalidad, algo que no sorprende viniendo de Spike Lee. Los mejores momentos de la película son los planazos de su skyline, las fiestas populares o ese momentazo en el que fans de los Yankees dirigiéndose al estadio cantan insultando a Boston. Una escena nada sutil en la que queda claro que Lee es uno de esos fans.

Podéis intuir que si eso es lo mejor, la película tiene un problema. Y es exactamente así. Un problema que ya sentí viendo Da 5 bloods hace unos años. Spike Lee muestra una sensibilidad musical y narrativa con la que no conecto en absoluto, y en Del cielo al infierno se ha hecho dolorosamente patente.

La película se supone un drama / thriller, al conocer la historia de un padre al que le dicen que han secuestrado a su hijo. Pero la música es totalmente errónea, provocando que las escenas que se suponen más carga dramática tienen que tener parezcan escenas de la teletienda con una música que no pega en absoluto con lo que está pasando. Algo que me distrajo una y otra vez. Este problema con la música me parece tremendo.

Spike Lee visualmente sigue siendo un creador muy potente, pero como narrador no deja de ponerse piedras que entorpecen el disfrute. Pasa también con el montaje, en el que varias veces muestran una misma acción desde varios puntos de vista. Pero hablamos de gente chocando las manos, no momentos realmente dramáticos ni nada, no entiendo el sentido de esto en absoluto. El cine es también una cuestión de sensibilidad, y no cabe duda que estoy en una onda completamente diferente a la de Lee.

El principal reclamo de Del cielo al infierno es ver la quinta colaboración de Denzel Washington con Spike Lee. Y Washington está genial en la película como un hombre poderoso cuyo imperio se desmorona y no sabe si sus decisiones son las correctas. Dentro de la calidad que Washington aporta, en realidad la narrativa de Spike Lee y la forma que tiene de contarlo todo no beneficia especialmente al actor.

Washington está acompañado por Jeffrey Wright que interpreta a Paul, el chofer de David que se convertirá en el centro del drama de la película. Y que sufrirá el acoso de la policía al ser un exconvicto. La película muestra el horror que ante un mismo hecho, la policía te trate de una manera si eres rico y de otra si eres pobre. Pero no se recrea en ello ni busca contar algo interesante de eso, cuando tenía un filón. Por contra, para lo único que sirve es para mostrar que de los 3 policías encargados en el caso, justo el blanco es el gilipollas. Para sorpresa de nadie, en realidad.

Aparte de la frustración que me provocaba la música, la historia tenía mucha más chicha de la que Spike Lee le ha sacado. Los momentos musicales y como David parece no estar en la onda de lo que se lleva ahora, queda como una curiosidad en la parte final de la película, más allá que sirve para que veamos a Washington rapear. Me llama mucho la atención la incapacidad de Lee de generar tensión a lo largo de toda la película, como el momento en que David descubre que puede ir a la cárcel por fraude, al emplear para el rescate del secuestro un dinero que tenía que usar para una compra corporativa. Esto debería haber sido un shock, y queda en un momento sin fuerza como si estuvieran eligiendo el menú de la comida. Esto no es un momento aislado, es un problema que se repite a lo largo de toda la película.

Me sabe mal que no me haya gustado la película, porque tenía ganas de que lo hiciera. Spike Lee ha evolucionado hacia un director que cuenta las cosas de forma que no me interesa. Hasta el punto que visto lo visto, no se si merecerá la pena invertir mi tiempo en su próxima película. Una pena.

Comparto el trailer de la película:

Tras ver Del cielo al infierno queda claro que Spike Lee y yo NO estamos en la misma línea. Cada vez queda más claro que su sensibilidad no es para mi.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Severance temporada 2 (Apple TV)

Severance fue una de las grandes sorpresas televisivas de 2022. Y aunque esta segunda temporada se ha hecho de rogar, la espera ha merecido la pena.

PUNTUACIÓN: 9/10

Mark Scout (Adam Scott) dirige un equipo en Lumon Industries, cuyos empleados se han sometido a un procedimiento quirúrgico que separa sus recuerdos entre su ámbito laboral y su vida personal. Este atrevido experimento de «equilibrio entre el trabajo y la vida personal» se pone en tela de juicio cuando Mark se encuentra en el centro de un misterio que lo obligará a confrontar la verdadera naturaleza de su trabajo… y de sí mismo. (FILMAFFINITY)

Tras los sucesos del final de la primera temporada en la que tres miembros del equipo de Refinado de Datos escaparon al mundo «outie», Mark se despierta aterrorizado en la planta de trabajo y descubre que la sala de bienestar de la Sra. Casey ha sido desmantelada y que todo su equipo ha sido sustituido. Milchick, que ahora dirige la planta y presenta a Mark a la nueva subdirectora, la Srta. Huang -una niña-, y afirma que han pasado cinco meses desde el «Levantamiento Macrodata».

Severance ha sido creada por Dan Erickson, en el que es su primer gran trabajo profesional. Erickson escribió el piloto de la serie, y lo movió durante cierto tiempo entre varias productoras, llegando a temer que pasara a formar parte de la Blood List televisiva, el equivalente en ciencia-ficción y terror de la Black List, aquellos guiones que gustan a todo el mundo pero nunca llegan a ser producidos. La suerte cambió cuando Erickson lo presentó a Red Hour Productions, la productora de Ben Stiller, que lo leyó y apostó por el extraño concepto de Erickson.

Y aunque el nombre de Ben Stiller está asociado al género de la comedia, sobre todo en su faceta de actor, como director la cosa cambia, mostrando a un creativo ecléctico que aparte de crear películas para destacar su vena cómica, también busca probar cosas diferentes. En cine ha dirigido las comedias The Cable Guy (1996), Zoolander 1 y 2 (2001 y 2008) y Tropic Thunder (2008), pero también la historia romántica Reality bites (1994) y, sobre todo, La vida secreta de Walter Mitty (2013), mientras que en televisión dirigió el drama carcelario Escape at Dannemora (2018).

Stiller dirige 5 de los 10 episodios que componen esta segunda temporada. El resto de episodios han sido dirigidos por Sam Donovan (2 episodios), Uta Briesewitz (2) y la directora de fotografía de la serie Jessica Lee Gagné (1). El creador y showrunner Dan Erickson escribe 4 de los 10 episodios, siendo el resto de guionistas Mohamad El Masri, Wei-Ning Yu, Anna Ouyang Moench, Megan Ritchie, Erin Wagoner, Mark Friedman, Adam Countee y K. C. Perry.

En el reparto volvemos a encontrarnos a los cuatro miembros del misterioso departamento de Refinado de Datos (Macrodata Refinement) de Industrias Lumon: Adam Scott interpreta a Mark Scout, un trabajador que entró en el programa como forma de lidiar con el duelo por la muerte de su esposa Gemma. Britt Lower es Helly Riggs, una nueva empleada que entra a formar parte del departamento para cubrir la vacante creada y que no se toma bien el concepto de Severance, Zach Cherry es Dylan George, compañero de trabajo de Mark obsesionado con las promesas de premios e incentivos que la empresa ofrece a los mejores trabajadores, mientras que John Turturro es Irving Bailiff, compañero de Mark y Dylan y un firme defensor de la política de la empresa.

Los jefes de Lumon con Seth Milchick (Tramell Tillman), el supervisor de la planta donde se encuentra Refinado de Datos, y Harmony Cobel (Patricia Arquette), la dura jefa de Mark y de todo el departamento, mientras que Dichen Lachman es la Sra. Casey, la consejera de bienestar de la empresa. Además, Christopher Walken interpreta a Burt Goodman, el jefe de la división de Óptica y Diseño de Lumon. En la segunda temporada conoceremos a Sarah Bock como Eustice Huang, la nueva supervisora que es apenas una niña, otro de los muchos detalles freaks de la serie.

Fuera de Lumon tenemos a Jen Tullock interpretando a Devon Hale, la hermana embarazada de Mark, mientras que Michael Chernus interpreta a Ricken Hale, el marido de Devon que es autor de un libro de autoayuda que acaba de publicar. Karen Aldridge como Asal Reghabi, una antigua cirujana de Lumon que realiza reintegraciones. Michael Siberry como Jame Eagan, el actual director ejecutivo de Lumon, Darri Ólafsson como el Sr. Drummond, un intimidante ejecutor de Lumon que se ocupa de las operaciones de despido, Merritt Wever como Gretchen George, la esposa de Dylan en el mundo real, Robby Benson como el Dr. Mauer, un médico de la planta de pruebas de Lumon y Gwendoline Christie como Lorne, completan el reparto de esta segunda temporada.

La segunda temporada de Severance tenía las expectativas en lo más alto, y me alegra poder decir que el visionado ha estado a la altura. Voy a intentar hacer esta reseña libre de spoilers en la medida de lo posible, pero si no has visto la primera temporada, probablemente todo lo que vaya a decir es un spoiler. Por este motivo te recomiendo que NO leas esta reseña hasta no haber visto la primera temporada de Severance, porque merece la pena descubrir las sorpresas al ritmo que Dan Erickson quiere. Creo que me lo agradecerás.

Severance es una historia compleja que coge muchos elementos de diversos tipos de ciencia ficción para hacer una crítica alucinante al mundo de las grandes empresas que no quieren personas trabajadoras sino clones o miembros de una secta que se adhieran a todos los principios de la empresa sin capacidad crítica. La frialdad del mundo corporativo actual que se llena la boca de palabras como «familia» para describir a sus trabajadores cuando quiere drones me parece una pasada. También hay mucha filosofía en la serie, por ejemplo la caverna de Platón es un referente clarísimo, con unos innies cuya realidad entera se condensa en las cuatro paredes de Lumon, no conociendo otra realidad que esa.

El foco de esta segunda temporada es resaltar que los innies, los trabajadores de Lumon son también personas que tienen sus propios intereses y deseos, que pueden ser opuestos a los de sus contrapartidas «outies» que viven en el mundo real. Y aunque su vida está condensada en las oficinas de Lumon, ellos quieren ser felices igual que sus contrapartidas outies. Y merecen poder serlo. La conversación de los dos Marks del último episodio me parece uno de los ejercicios televisivos más brillantes del año, como también lo es la carta que el Dylan outie le escribe a su innie en la que le dice que no puede dimitir de su trabajo. El análisis que hace la serie de los cuatro protagonistas me parece brillante.

El «problema» de hacer una reseña general de toda una temporada es que no puedes destacar como se merecen todos los momentazos y sorpresas que hemos conocido a lo largo de la serie, que son demasiados como para condensarlos en este artículo. Siguiendo con mi intención de hacer la reseña lo más libre de spoilers posible, me flipa la forma en que empieza la temporada y que me recuerda al recurso del «narrador mentiroso», al despertarse Mark en Lumon y sólo conoce lo que pasó tras el final de la temporada anterior porque su jefe le cuenta lo que le interesa contarle, que obviamente no tiene que ser verdad.

La serie comenzó porque Mark aceptó someterse al tratamiento Severance que le desdobló en dos como forma de lidiar con el trauma por la muerte de su mujer Gemma. Los giros alucinantes que tuvo la serie al final de la primera temporada en relación a esto es el hilo conductor de una gran parte de la serie, y lo que ha motivado el aumento de la tensión a medida que avanza la serie. Mark fue el gran protagonista de la primera temporada y el único innie al que conocimos fuera de Lumon hasta que llegó el brillante final de la temporada anterior. Con los sorpresones alucinantes que no voy a develar. En esta segunda temporada me ha gustado muchísimo todo lo relativo a Helly, y cómo los intereses de su outie no están alineados con los suyos. La relación de Helly y Marc me parece increíble, con montones de momentos emocionantes. Las revelaciones que iremos conociendo acaban destacando la idea que los innies son también personas, y no puedes desconectarles como si nada, porque estarás de facto matándolos. Y comentaba que los intereses de la Helly Innie no están alineados con los de su outie, pero en realidad la mujer del mundo real también quiere alguien que la ame, cosa que no ha encontrado nunca en la figura de su padre. Las historias de Dylan e Irving Bailiff (John Turturro) me parece que están muy bien también, mostrando de alguna manera que el mundo real en un mundo triste en el que los finales felices no parecen posibles.

Otra de las cosas que más me han gustado de Severance es la forma en la que han roto las expectativas y la narración con unos giros increíbles. Por ejemplo, el episodio en el que los 4 protagonistas salen al mundo real para hacer un ejercicio de «hermanamiento» mientras conocer la historia de la empresa, me parece alucinante. Como también lo es el episodio 7 en el que conoceremos el pasado de Mark y Gemma antes del accidente, o el episodio 8 centrado en Ms. Cobel (Patricia Arquette) en el que conoceremos detalles clave que afectan a la creación de Cobel. La historia es tan compleja y tiene tantas aristas que me parece una pasada.

La idea de empresa-secta de Lumon es algo que no se limita a los innies, porque la forma en que tratan los jefes al Sr. Milchick, por ejemplo quejándose porque usa palabras muy largas o porque no pone bien los clips de los informes, refleja la idea que secta que no quiere personas sino drones que hagan todo lo que les piden los jefes sin objeciones. Hay una parte de racismo que queda implícito que creo que es el detonante psicológico que hace que veamos que Milchick es también una víctima de un sistema corrupto. La parte de Eustice Huang, una niña a la que están formando para ser supervisora, refleja la parte más inhumana de las grandes empresas, mientras te vende la mentira de la «familia». Hay tanto elementos interesantes en Severance que me sabe mal dejármelos sin mencionar.

El descubrimiento de que hay otras plantas dentro de Lumon donde la empresa lleva a cabo otros experimentos con otros conejillos de indias, o la forma en que el trabajo de Refinado de Datos en realidad afecta a esos otros departamentos, son otras de las sorpresas de una historia que en realidad ha dejado muchas cuestiones todavía abiertas. En ese sentido, el final de la temporada me parece otro emocionante ejercicio narrativo que resalta que los intereses de los innies y los outies no tienen por qué estar alineados. La idea de final con reminiscencias a Butch Cassidy and the Sundance Kid de Robert Redford y Paul Newman me parece uno de los finales más acojonantes que veré este año. Un final que además deja todo completamente abierto de cara a la tercera temporada. Una temporada que tras las revelaciones que hemos conocido, ya no podrá ser igual para los innies.

No quiero terminar sin destacar la brillantez del diseño de producción de la serie, la perfecta fotografía que resalta la deshumanización y la frialdad del mundo de los innies, y una música que hace que el conjunto sea sobresaliente. Y aunque la narración y en general el mundo de Lumon es frío, las interpretaciones de todos los actores son lo que elevan el conjunto. Adam Scott como Mark sigue siendo el protagonista y sobre el que recae gran parte del peso dramático, pero Britt Lower como Helly me parece que está fantástica también su doble vertiente innie-outie. Y lo mismo para el resto de actores.

Severance ha conseguido darnos una segunda temporada a la altura de la primera. De lo mejor que podemos ver en televisión ahora mismo.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Severance es una gran serie. Espero que la tercera no se demore tanto y la podamos ver el año que viene.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Los instigadores de Doug Liman (Apple TV)

En este mundo extraño del streaming me deja perplejo que una película de Matt Damon y Casey Affleck dirigida por Doug Liman (El caso Bourne, Sr. y Sra. Smith, Edge of tomorrow) no se haya estrenado en cines. Es lo que ha pasado con Los instigadores, comedia negra que está disponible en Apple TV.

PUNTUACIÓN 7.5/10

Rory, un padre desesperado, y Cobby, un expresidiario, se ven obligados a aliarse para cometer un atraco y salir de apuros con el dinero. Cuando el plan se tuerce, tendrán que hacer equipo tomando como rehén voluntaria a la la psicóloga de Rory, tratando de escapar de la policía, de unos funcionarios corruptos y de un capo vengativo.

Douglas Eric Liman (Nueva York, 1965) es un director y productor de cine estadounidense. Es conocido por dirigir las películas Swingers (1996), Go (1999), El caso bourne (2002), Mr. & Mrs. Smith (2005), Jumper (2008), Edge of Tomorrow (2014), American Made (2017) y Road House (2024).

Los instigadores es una producción de Artist Equity, la empresa de Ben Affleck y Matt Damon creada para ofrecer un mayor porcentaje de beneficios a los profesionales implicados en sus películas. La película dirigida por Doug Liman está escrita por Chuck Maclean y Casey Affleck, con Matt Damon como productor ejecutivo. Con fotografía de Henry Braham, montaje de William Goldenberg, Saar Klein y Tatiana S. Riegel, y con música de Christophe Beck, la película se rodó en localizaciones de Boston y Long Island, y tiene una duración de 101 minutos.

En el reparto encontramos a un montón de actores conocidos junto a los protagonistas Matt Damon y Casey Affleck. Hong Chau como la Dra. Donna Rivera, Paul Walter Hauser como Booch, Michael Stuhlbarg como el Sr. Besegai, Ving Rhames como Frank Toomey, Alfred Molina como Richie Dechico, Toby Jones como Alan Flynn, Jack Harlow como Scalvo, Ron Perlman como el alcalde Miccelli y André De Shields como el Sr. Kelly.

Los instigadores es una comedia super divertida que me ha hecho pasar un rato estupendo. La premisa de dos pringados que se ven envueltos en un robo que sale mal y que les convierte en los hombres más buscados para toda la policía de Boston y para el capo criminal que les hizo el encargo plantea una serie de situaciones muy tontas pero, a la vez, muy novedosas y entretenidas.

La película se construye en la enorme química que tienen Matt Damon y Casey Affleck. Se nota que hay una buena conexión entre ellos, pero también con el director Doug Liman. La película se siente como la típica película de crímenes de perdedores irlandeses ambientada en la Costa Este, en este caso en Boston. Pero son las situaciones que estos perdedores se van a encontrar por el camino lo que hizo que disfrutara un montón de la película mientras la veía con mi hijo. Entiendo que tener a Casey Affleck escribiendo el guion consigue sacar lo mejor de Damon y de él. El contraste entre el serio personaje de Damon, una persona estoica que sólo quiere conseguir una cantidad concreta para pagar a su ex-mujer el dinero que no pudo darle por el divorcio, y que nunca había hecho nada ilegal, con el personaje de Affleck que es un perdedor con malas cartas a lo largo de su vida que en realidad no es tan malo como se pinta, plantea una pareja muy diferente entre ellos, pero cuya diferencia es la clave de todo. Hablaba de su química, pero la tercera pata de la ecuación es Hong Chau como la Dra. Donna Rivera, la psiquiatra de Damon que se ve en una situación super loca pero que tiene claro que tiene que evitar que su paciente acabe muerto por culpa de la brutalidad policial. Ella ayuda a que las situaciones inesperadas tengan una sensación divertida pero a la vez exista peligro para la supervivencia de los tres mientras huyen de la policía. La forma en que se muestra la corrupción policial y del alcalde como si fuera algo evidente ayuda a que situaciones atípicas resulten más divertidas si cabe.

La productora de Ben Affleck y Matt Damon Artist Equity consiguió el año pasado bastantes titulares con su planteamiento de compartir los beneficios de sus películas entre los principales profesionales que trabajan en ella, empezando con los actores paro también en otros puestos como el director de fotografía y más. Esto puede que haya jugado un factor para ver tantas caras conocidas en esta película en papeles secundarios. Tener a actores como Paul Walter Hauser , Michael Stuhlbarg, Ron Perlman, Ving Rhames, Alfred Molina o, Toby Jones es un placer absoluto. Y gente como Perlman, Molina o Toby Jones demuestran tener una buena predisposición hacia el humor negro.

Los instigadores tiene una duración de 100 minutos que me resultan perfecta. El ritmo de la película consigue engancharte desde el primer fotograma, y aunque no estamos ante una película de explosiones o tiroteos, la inteligencia del guion y del montaje hacen que la película sea super divertida. Es la segunda película de Apple TV tras Wolfs que me vuela la cabeza pensar que no se haya estrenado en los cines con el casting alucinante que tiene. No cabe duda que los tiempos están cambiando para el entretenimiento.

Comparto el trailer de la película:

Los instigadores es una comedia estupenda que me hizo pasar un rato estupendo con mi hijo. No le pido más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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