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Crítica de Seven to Eternity Vol. 3 de Rick Remender y Jerome Opeña (Image Comics)

No conseguí conectar con Seven to Eternity, el comic de fantasía creado por Rick Remender y Jerome Opeña, con color de Matt Hollingsworth. Sin embargo, dado que Remender y Opeña acaban de publicar en USA el final de su historia en el cuarto volumen, me he animado a volver al mundo de Zhal, comprando el tercer volumen que ya no compré en su día. Y lamentándolo mucho, me encontrado más de lo mismo respecto a los dos anteriores volúmenes.

PUNTUACIÓN: 6/10

Volume 3: Rise to Fall.

Adam Osidis recorre un camino velado lleno de elecciones imposibles y compromisos desgarradores. Entre Adán y la cura para su enfermedad debilitante se encuentra el Señor del Cielo Volmer y su sed de venganza contra El Dios de los Susurros. Adam ahora debe proteger al hombre que asesinó a su padre, pero ¿hasta dónde llegará para lograrlo? RICK REMENDER y JEROME OPEÑA llevan el primer capítulo del mundo de Zhal a una conclusión escalofriante.

Este tercer volumen, publicado en USA en marzo de 2019, recopila los números 10 a 13 de la serie regular publicada por Image Comics.

Bajo un concepto a priori de espada y brujería, Seven to eternity es en realidad una historia que gira sobre qué estaríamos dispuestos a sacrificar por salvar a nuestras familias o seres queridos. La historia genera paralelismos sobre el mundo actual, con una sociedad que busca la homogeneidad y lucha contra los que intentan salirse de la norma. E incluso diría que hay una crítica hacia la creciente radicalización de la sociedad americana, que es cada vez más radical y ultraconservadora, llegando a negar verdades científicas como el cambio climático, y aceptando mentiras fragrantes como “post-verdades”.

El primer volumen de esta serie, con los números 1 al 4, se publicó en febrero de 2017, mientras que el segundo, con los números 5 a 9, salió en octubre de ese mismo año. Ya en mi reseña de este segundo volumen, que publiqué en febrero de 2018, comentaba que no me acababa de cuadrar la historia de Remender, que nos estaba metiendo una turra infumable sobre las elecciones morales de una persona y hasta qué punto somos realmente libres. Y lo que es peor, Remender desaprovechaba completamente a Opeña creando unas páginas aburridas que se hacen super pesadas de leer y no ofrecían casi momentos para que Opeña pudiera desatarse y lucirse.

Algún día saldrá alguna entrevista a Remender, o a Opeña, y descubriremos la travesía en el desierto que ha supuesto ver publicado el final de Seven to Eternity varios años después. Lo mismo que pasó con Low, el comic de ciencia ficción de Remender junto a Greg Tocchini cuyo último tomo tardó 3 años y medio en ver la luz. Porque diría que igual que Seven to Eternity aburría a los lectores, tampoco enamoró a Jerome Opeña, al que le costó dios y ayuda seguir con la serie compatibilizando este comic con sus otros encargos en Marvel (y otras editoriales).

Y es que si los 9 primeros números salieron más o menos regulares, aunque con la sensación de casi-estafa que me provocó ver los números 7 y 8 dibujados por James Harren y no por Opeña, tuvimos que esperar un año y medio para que se publicara este tercer volumen en marzo de 2019. 17 meses para un tomo con tan sólo cuatro números USA. Esta espera, sumado al hecho que el comic realmente no me estaba gustando, hizo que no comprara el tercer tomo en su día, ya que además pintaba que este comic se iba a seguir demorando, cosa que se confirmó con el pasar de los meses. Finalmente, el pasado mes de agosto de 2021 se publicó la última grapa de Seven to Eternity, el número 17, con lo que el pasado septiembre salió el cuarto y último volumen, de nuevo con tan sólo 4 números, dos años y medio después de la publicación del tercero. Sin duda, parece que Remender está gafado, o no ha sabido tocar la tecla correcta para mantener interesados a sus colaboradores.

Aunque como digo no conecté para nada con la historia de Remender, saber que la historia finalizaba en el cuarto volumen me animó a comprar este tercer volumen para ponerme al día de cara a la compra del último tomo en cuanto salga, para así poder tener la historia cerrada. Mi afán completista comiquero en acción.

Y entrando a comentar este tercer volumen, ¡qué pena es ver a Remender fallar de esta manera!! Es tristísimo ver como el impresionante diseño de Opeña de los personajes y del mundo de Zhal se van a traste ya que la historia de Remender no consigue enganchar, ni crea ningún vínculo emocional (o de otro tipo) con ninguno de los personajes, haciendo que te de completamente igual su destino.

Parte del problema nuclear de Seven to eternity es que Remender falla en la construcción del protagonista, Adam Osidis. Tenemos un comic casi monopolizado por las elecciones de Adam y su onmipresente voz interior que nos cuenta su cambiante punto de vista, planteando que un héroe de valores inamovibles en el mundo real quizá sería un radical que pone su orgullo por delante de todo lo demás, incluso el bienestar de su propia familia. Sin duda, el Remender más nihilista concentrado en estas páginas, pero sin conseguir transmitir la empatía que sí generan los protagonistas de sus mejores comics, Deadly Class o Black Science. Y claro que el camino del héroe implica caer y levantarse, además de cometer errores, pero en este caso Remender no nos está dando casi nada a lo que agarrarnos.

Junto al problema de Adam Osidis, su relación con Garils, el Dios de los Susurros, es también un agujero negro que convierte la historia en el anti-entretenimiento. Leer este tomo de cuatro números USA y apenas 90 páginas de comic más las páginas iniciales de texto con el diario de Adam se me ha hecho super pesado. Estamos ante un comic bastante aburrido, en líneas generales, al que tampoco acabo de verle sentido al viaje en si de los protagonistas dentro del reino de Zhal, que un minuto está totalmente controlado por Garils para al segundo siguiente pasar a lugares en los que su poder carece de importancia. Por no acertar, no han acertado ni con la geografía del mundo o el viaje que realizan.

No, el título de los supuestos “7 para la eternidad”, no es representativo de la historia. De hecho, de estos 7 protagonistas, cada vez quedan menos con vida ya desde el primer volumen, y lo peor es que no puede importarnos menos el destino de sus viajes individuales y la duda sobre si sobrevivirán al final. De hecho, algunas sorpresas y traiciones no acaban de funcionar ya que como digo, Remender no ha conseguido crear personajes tridimensionales que nos creamos para empezar.

En lo positivo, al menos puedo decir que el climax de este volumen sí permite a Opeña lucirse y nos ofrece la épica más-grande-que-la-vida que se espera de un comic de fantasía épica que iba a construir un mundo que mirara de tu a tu a los grandes clásicos del género. Este climax es a lo que me agarro para confiar que al menos Remender va a saber cuadrar el final de la historia. Espero que no me falle.

Y es que como digo, Jerome Opeña en el dibujo con colores del veterano Matt Hollingsworth no podían estar mejor a partir de la historia de Remender. La narrativa de Opeña es una pasada y crea unas viñetas repletas de detalles de un mundo que hubiera podido ser interesante, si hubieran acertado la historia. Como decía al principio, me gustaría encontrar un video en el que Opeña hablara con sinceridad de su experiencia dibujando este comic.

Comparto unas páginas de este tercer volumen:

Definitivamente, Seven to Eternity pinta a que se dirige hacia el calificativo de “comic fallido”, y en este tercer volumen sigue sin acabar de ofrecer el espectáculo que los fans esperamos de unos autores con tanto talento. En unas semanas publicaré mi reseña del último volumen, esperando que al menos consigan darnos un final satisfactorio a la historia.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The last days of american crime, de Rick Remender y Greg Tocchini

Tras el final de Low de Rick Remender y Greg Tocchini , me quedé con ganas de más y opté por recuperar la primera colaboración de estos profesionales: The last days of american crime, una historia neo-noir que rebosa personalidad y carisma.

PUNTUACIÓN: 8/10

En un futuro no muy lejano, como respuesta definitiva al terrorismo y el crimen, el gobierno estadounidense ha creado un neuro-inhibidor, llamado la Iniciativa de Paz Americana, que una vez emitido hará imposible que nadie cometa actos ilegales, acabando en la práctica con todo el crimen en Estados Unidos. El gobierno ha distraído la atención de la población americana de la emisión de la I.P.A. con otra controversia: sustituir el papel moneda por un sistema basado en tarjetas monedero digitales.

Y es cuando entra en escena Graham Bricke. Un criminal profesional en horas bajas que pretende robar una de las máquinas que cargarán la nueva moneda digital, huir del país y vivir a lo grande. Pero cuando la noticia de la I.P.A. se filtra, Graham se encuentra de pronto con que solo tiene dos semanas para cometer el complicado atraco, lo que le obliga a reclutar la ayuda de extraños.

Esta es la recopilación de esta serie aclamada por la crítica de mano del popular Rick Remender (Uncanny X-Force, Fear Agent) y el innovador dibujante Greg Tocchini (Spider-Man, Thor: Son of Asgard) con portadas neo-pulp del premiado dibujante Alex Maleev (Daredevil, Scarlet).

The last days of american crime fue publicado en USA por Radical Comics entre 2009 y 2010, primero como una miniserie de 3 números, los dos primeros números de 48 páginas cada uno y el último de 52, lo que supone un formato inusual comparado con el standard de las 20 o 22 páginas de una grapa de Marvel, DC o Image. Radical publicó a continuación un tomo en tapa blanda que es el que compré en su día. Y en España Dolmen publicó la miniserie en un único volumen en 2012.

Tras 10 años trabajando en la industria del comic en el ámbito indy, Rick Remender empezó a despuntar en 2009 en el mundo mainstream gracias a su fichaje por Marvel Comics, con la que firmó un contrato como escritor en exclusiva ese año. Y fue fruto de leer sus estupendas etapas en X-Force, Uncanny Avengers o Capitán América que me animé a buscar sus comics previos, como el sobresaliente Fear Agent o este The Last Days… A pesar de la exclusiva que tenía con Marvel, Remender pudo publicar este comic con Radical Comics sin problemas al tratarse de una obra previa que llevaba bastante tiempo en desarrollo.

Remender conoció al dibujante brasileño Greg Tocchini gracias al también brasileño Rafael Albuquerque, que fue quien le recomendó para esta historia neo-noir. Y debieron quedar contentos de la colaboración, ya que Remender “enchufó” a Tocchini en un arco de X-Force, además de empezar en 2014 su comic de creación propia LOW en Image.

The last days of american crime, además de tener el mejor título de la historia del comic y unas portadas alucinantes del genial Alex Maleev, es un estupendo comic de género negro con una premisa bastante clásica ambientada en un contexto de ciencia ficción: En un futuro cercano, el gobierno de las Estados Unidos ha descubierto la forma de evitar que sus ciudadanos cometan ningún delito mediante el despliegue de un inhibidor de pautas cerebrales, convirtiendo el delito en imposible a partir del día en el que se despliegue el invento.

Esto generará una carrera contra el reloj, por un lado de los elementos criminales de una ciudad inspirada en Los Angeles buscando cometer los últimos delitos que les permitan hacer caja, y en general de una sociedad cruel y amoral que prefiere ver el mundo arder y quiere disfrutar de sus últimos pecados antes que sea imposible cometerlos.

Los últimos días del crimen americano muestra la cara más nihilista y pesimista de Remender hacia nuestra sociedad occidental, que en este caso le permite crear una perfecta historia noir en la que todos los personajes son amorales en el mejor de los casos, y unos criminales sociópatas sin la más mínima empatía por otras personas en el peor. Y todo ello ambientado en un mundo que aplasta al inocente y que ha caído como si fuera Sodoma y Gomorra en la depravación más absoluta. Nuestros protagonistas en este contexto no dejan de ser perdedores a los que la suerte nunca ha acompañado y que lo han apostado todo a una última jugada en la que demasiadas cosas están dejadas al azar.

El gran hecho diferencial que marca la diferencia, en mi opinión para bien, en este comic es el arte de Greg Tocchini. No acabo de recordar si compré este comic antes o después de leer su arco en X-Force, pero su estilo pintado y sus colores vivos me volaron la cabeza en su día. De hecho, releído ahora me sigue pareciendo que el comic mantiene toda su fuerza y personalidad diferente a cualquier otro comic noir que haya leído. O cualquier otro comic en general.

En todo relato noir que se precie debe haber una femme fatale que sea la sexualidad hecha carne y que atrape al protagonista. Tocchini eleva la temperatura en estas páginas con unas escenas super sexis y una protagonista femenina, Shelby, que es puro morbo. E incluso con algún elemento explícito, creo que está todo mostrado con buen gusto para que quede elegante y sensual y no chabacano. Otro elemento más que hace que este comic me haya encantado, incluso reconociendo el elemento tópico de todo ello.

Por ponerle un pero, Tocchini es una pasada imprimiendo fuerza y personalidad a sus páginas, pero sin embargo en lo relativo a la narrativa siempre ha estado más limitado, con algunos personajes que en los planos medios y largos pueden llegar a confundirse y con algunas escenas que resultan igualmente confusas. En todo caso, su estilo es tan diferente y transmite tanto carisma que me quedo con la parte buena. De hecho, la relectura del comic me volvió a dejar una sensación super satisfactoria, al plantear Remender una historia cerrada con un final perfecto para lo que nos han contado.

Comparto las primeras páginas de este comic, que transmiten de maravilla el feeling de la historia de Remender y el carisma de las ilustraciones de Tocchini:

The last days of american crime es un estupendo comic de género negro en la que la personalidad de Greg Tocchini eleva la buena historia de Remender.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de LOW Volumen 5 de Rick Remender y Greg Tocchini (Image Comics)

Tras más de tres años de espera, por fin se ha publicado el final de LOW, el carismático comic de ciencia ficción de Rick Remender y Greg Tocchini, con colores de Dave McCaig. Hoy analizo su quinto y último volumen “Light brings light” (La luz trae luz), que ha supuesto un satisfactorio aunque apresurado final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro lejano, la expansión prematura del sol ha irradiado la Tierra, enviando a la humanidad a las profundidades más bajas de los mares, escondida dentro de ciudades protegidas contra la radiación, mientras las sondas recorren el universo en busca de mundos habitables donde reubicarse. Después de decenas de miles de años, una sola sonda regresa y se estrella contra la superficie de la Tierra, un lugar ahora extraño que ningún ser humano ha visto en muchos milenios.

En este quinto volumen, publicado en marzo de 2021 en USA, y que recopila los números 20 al 26 de la serie tenemos ¡El ARCO FINAL de LOW! Salus se levanta. La Legión Quemada ataca. Stel Caine enfrenta el mayor desafío a su esperanza hasta el momento: la rabia de su hija, la timonel, Delia. Todo termina aquí, ¡interpretado con amor por el legendario equipo artístico de GREG TOCCHINI y DAVE McCAIG!

Rick Remender es uno de mis guionistas favoritos del siglo XXI. LOW suponía en sus propias palabras un desafío, ya que la protagonista Stel Caine era su primer personaje optimista de toda su carrera (hasta ese moemnto), una eterna optimista que cree que hay futuro para la humanidad si se cree en ello. Esta creencia será puesta a prueba de las peores formas posibles a lo largo de la serie, al encontrarnos ante una sociedad que ha olvidado el significado de esa palabra, optimismo, y se encuentra en una espiral autodestructiva.

Y dentro que me gusta mucho Remender y sigo comprando encantado Deadly Class, reconozco que en el periodo de 2013-17 en el que compraba todos sus comics sufrí una sobredosis del nihilismo pesimista del guionista. LOW jugó una parte fundamental de esta sobredosis debido a los tremendos dramas que tuvieron que soportar todos los miembros de la familia Caine. Por este motivo, de momento no compré ni Death or Glory (junto a Bengal) ni su nueva serie Scumbag (con varios artistas).

LOW es la prueba palpable de lo difícil que es producir un comic. Lo digo porque el cuarto volumen se publicó en octubre de 2017, y han tenido que pasar tres años y medio para que Remender, Tocchini y McCaig terminaran los 7 números que se incluyen es este último volumen que cierra la historia. ¿Fue problema de Remender? No creo, él ha seguido durante todos estos años publicando sus diferentes series, no parece que simultanear trabajos sea un problema para el guionista. ¿El problema quizá vino por parte del artista brasileño Greg Tocchini? Ya sabemos que los guionistas pueden trabajar en varios comics a la vez, en ese sentido lo tienen mucho más fácil que el artista, que debe consagrarse casi en exclusiva a producir un comic como este. El paso del tiempo, la pérdida de interés si el trabajo no es lo suficientemente rentable, o la temática demasiado desoladora, pueden cobrarse su precio para el artista, que debe buscar siempre su mejor versión para realizar el trabajo.

Todo eso ya es agua pasada, ya que por fin tengo el ejemplar en mis manos y por fin pude leer el final de la historia. Dado el tiempo transcurrido, reconozco que tuve que volver a leerme toda la serie porque no me acordaba de nada. Y leído de un tirón lo primero que debo decir es que la historia hasta el número 22 se siente como un todo unitario por el que no han pasado los años, y la historia está bien cerrada y consigue dejar al lector con sensación satisfactoria. El camino de la familia Caine termina y nos ha ofrecido un viaje lleno de peligros y desafíos, antes los que han tenido que levantarse. El mensaje positivo queda perfectamente reflejado en este final que ante todo deja buen sabor de boca.

Sin embargo, en lo relativo a la historia, dentro que todo encaja perfectamente, quizá hay una excesiva sensación de apremio en los 3/4 últimos números finales en los que pasan demasiadas cosas con demasiados frentes abiertos simultáneamente. Todo queda apelotonado y no acabas de entender qué está pasando, donde se encuentra cada personaje, que pretenden hacer y con qué objetivo. Creo con dos o tres números más las cosas hubieran estado mejor contadas y la sensación es que, ya sea por culpa de Remender, de Tocchini o de ambos, la sensación ha sido “vamos a cerrar el comic como sea”. En todo caso, dado el retraso de este tema, casi mejor que hayan ofrecido este final ya y no demoraran más el cierre.

Donde además se ha notado un montón el salto temporal ha sido en el dibujo. En los tres años y medio transcurridos Tocchini ha cambiado su estilo de dibujo optando por unas páginas con muchas más líneas que en los comics precedentes. Tocchini no es un buen narrador, pero tiene un estilo super expresivo de gran personalidad que engancha con su alucinante uso del color. Él coloreó los 7 primeros números, para ser coloreado a partir del octavo por Dave McCaig, con resultados aún mejores, manteniendo el carismática color y la personalidad que otorgaba a las páginas, pero haciendo que la historia de leyera un poco mejor. La colaboración de Tocchini y McCaig ha llegado hasta este último volumen, algo de lo que sin duda me alegro.

En este último volumen choca muchísimo el cambio del estilo en el dibujo de Tocchini. De hecho, más que entre el final del volumen 4 (Oct-2017) y el inicio del quinto con el número 20 de en enero de 2019, el cambio se nota más evidente entre los números 22, publicado en mayo de 2019, y el 23, que salió con más de un año de diferencia, en julio de 2020 (post COVID). En este año de diferencia, Tocchini parece que estuvo trabajando en formas de narrar con las que se sintiera más a gusto, con líneas de entintado más visibles comparado con lo visto hasta ese momento. Lamentablemente, este cambio en mi opinión NO mejora a lo que teniamos antes, ayudando a que me quede con la idea que Remender y Tocchini de alguna manera debieron llegar a algún tipo de acuerdo para cerrar el comic de la forma que fuera.

La sensación de “apelotamiento” que comentada antes es una parte culpa de Remender, que mete demasiadas cosas en cada página para terminar la historia, pero también debido al déficit como narrador de Tocchini. Esto hace que la sensación de confusión esté presente en varios momentos del climax final, de forma que aunque me parece que LOW es un buen comic con un buen final, se me queda muy lejos de mis favoritos como Fear Agent o Black Science.

LOW ha terminado y el camino recorrido ha merecido la pena, incluso cuando la ejecución de este final no haya estado a la altura. Si te gusta la ciencia ficción interesante centrada en los personajes, date un capricho y prueba a leer este comic. Te lo recomiendo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Deadly Class volume 9 de Rick Remender y Wes Craig

Han pasado casi 10 meses desde que leí el octavo tomo de Deadly Class de Rick Remender y Wes Craig, con colores de Jordan Boyd, editada por Image Comics, y se me ha hecho larga la espera.

PUNTUACIÓN: 7/10

El examen final del segundo año en la King´s Dominion se acerca mientras el curso llega a su fin en la exitosa serie de Rick Remender y Wes Craig. Este volumen recopila los números 40-44 de la serie regular.

Bone Machine. 1989. Este es el título de este noveno volumen de Deadly Class, y Rick Remender parece que aprovecha para recordarnos cuales son las señas de identidad de este comic. A pesar de estar ambientado en 1989, Deadly Class no es para nada un comic nostálgico en el sentido de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, como vemos en otras obras como Stranger Things. Si acaso, Remender aprovecha este comic para enfrentarse a los fantasmas de su pasado, con largos monólogos internos de los protagonistas que lanzan bilis contra la sociedad de consumo americana, los hits pop de consumo rápido o el conformismo y borreguismo de la juventud que prefiere cambiar su personalidad para ser “guay” y no ser rechazado por sus amigos.

Y como tiene para todos, en este tomo Remender verbaliza además un ataque hacia la gente cínica y negativa que se queja de todo hasta el punto de que no ve la felicidad que pasa a su lado y son incapaces de abrazarla porque es más fácil vivir en el dolor y en el odio. Leo este comic y me parece que estamos ante un Remender tumbado en el diván del psicólogo soltando todo su dolor de adolescencia como forma de exorcizar sus demonios. Y por un lado, me gusta que Remender produzca unos comics totalmente únicos y personales, pero también reconozco que cada vez que leo algo suyo, acabo agotado de tanta negatividad por su tono depresivo.

Narrativamente, Remender emplea este noveno volumen con el retorno de Markus, María y Saya al King´s Dominion para crear un arco completo en el que establece en los primeros números el nuevo status-quo y las amenazas a las que tendrán que enfrentarse, que acaban explotando en los números cuarto y quinto.  Tras el cartel y los yakuza, en este tomo les veremos enfrentarse a un culto satánico, y como en volúmenes anteriores, me mola mucho la sensación de que nadie está a salvo y que cualquiera puede morir, cosa que acaba sucediendo de forma dolorosa en estas páginas.

En el apartado artístico, no se si es debido a los meses pasados desde la lectura del tomo anterior, pero he encontrado el dibujo de Wes Craig bastante más flojo de lo habitual. Entiendo que en parte confía en que el estupendo color de Jordan Boyd le va a cubrir mientras crea el tono perfecto a cada escena, pero veo demasiadas viñetas en las que no hay expresiones faciales y las que hay son meros bocetos, cosa que no me ha gustado. Esto sin embargo se compensa con su notable narrativa y la fuerza que imprime a las escenas de acción, algo en lo que no ha levantado el pie del acelerador desde que comenzó la serie.

Tras leer este tomo, compruebo que el número 44, último publicado hasta la fecha, fue publicado en mayo en plena pandemia y de momento el siguiente no ha sido anunciado en agosto o septiembre. Esto que significa que, como pronto, hasta primavera o mediados de 2021 no tendremos un nuevo tomo, lo que se me va a poner muy costa arriba. Veo que voy a tener que asumir que Deadly Class va a ser un comic de un tomo anual, casi como los tomos del mercado europeo.

Llegados al noveno volumen de Deadly Class, reconozco que me ofrece un entretenimiento único que sólo me pueden ofrecer Remender y Craig , y no encuentro motivos para dejar de seguir comprando este comic.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Imposibles X-Force de Rick Remender, Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini y Phil Noto

Hoy quiero recordar Imposibles X-Force de Rick Remender para Marvel Comics, una de las etapas más celebradas de la franquicia mutante de los últimos años, en la que colaboró con artistas como Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini o Phil Noto.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la actualidad, los lectores estamos muy flipados con el cambio de paradigma que Jonathan Hickman está llevando a cabo en la franquicia mutante de Marvel Comics, a partir de su maravilloso reinicio realizado en Dinastía de X / Potencias de X. Pero resulta super interesante ver que justo hace 10 años, en 2010, los X-Men también tuvieron un retorno a la grandeza a partir del “Advenimiento”, evento en el que los X-Men descubrieron a la primera mutante nacida desde el “NO More Mutants” perpetrado por Brian Michael Bendis en Dinatía de M.

A partir de este exitoso evento, los mutantes encadenaron unos años buenísimos, y uno de los máximos exponentes son estos Imposibles X-Force de Rick Remender. Remender durante muchos años ha sido uno de mis escritores favoritos con comics espectaculares como Fear Agent junto a Jerome Opeña y Tony Moore. Pero en 2010 aún era un escritor que tenía mucho que demostrar en Marvel, tras haber escrito una de las etapas más polémicas de Punisher, “Frankencastle”, en la que junto a Tony Moore convirtió a Castle a un cazador de monstruos no-muerto. Etapa muy divertida, todo hay que decirlo, pero que se alejaba mucho del canon clásico del personaje.

Un primer hecho destacable es Remender siempre planteó Frankencastle y estos Imposibles X-Force como series con arcos con un principio y un final definido, entendiendo que obviamente su paso por estas colecciones era temporal y tras él otros autores tendrían que seguir jugando son estos personajes. Esta idea de crear una historia cerrada a modo de temporada es ahora cada vez más habitual, pero en 2010 era una rareza.

Contando el prólogo, la etapa de Remender en Imposibles X-Force fueron 37 números publicados entre noviembre de 2010 y febrero de 2013. Durante estos 28 meses la serie fue publicada a ritmo quincenal en varios momentos, lo habitual en la Marvel de la época. Por ponerlo en contexto, frente a las 52 series de DC Comics lanzadas a partir del reinicio de los Nuevos 52 de septiembre de 2011, Marvel optó por reducir su número de series regulares en una inciativa conocida como Marvel Now!, concentrando su oferta editorial en lo mejor de lo mejor, publicando la mayoría a ritmo de 18 comics al año. Esta decisión vista en perspectiva se ha demostrado como correcta, ya que Marvel arrasó a DC en las cifras de ventas y lo que es mejor, se crearon en esos años etapas estupendas de muchos personajes.

Lamentablemente, este planteamiento de Marvel consiguió buenísimas ventas pero a su vez impidió que la serie pudiera tener una consistencia artística, con continuos cambios de dibujantes. Dentro de lo malo, la buena planificación editorial consiguió que al menos cada arco estuviera realizado por un único artista, como luego veremos. Sin embargo, vista la serie en su conjunto, vemos que de los 37 números, Jerome Opeña dibujó 9 comics todos en la primera mitad, mientras que Phil Noto dibujó 8 de la segunda, siendo el artista que cerró la serie. Y entre ambos, tenemos a un Esad Ribic que además de muchas portadas dibujó 3 números, al igual que Billy Tan o Mark Brooks, mientras que Greg Tocchini dibujó 4, la totalidad del cuarto arco “Otromundo”.

Esto a la larga es una pena ya que aunque la historia de Remender es compacta y cuenta con un principio impactante y un final satisfactorio, hay que reconocer que Phil Noto es un dibujante solo correcto a años luz de la calidad artística de Jerome Opeña (o de Esad Ribic), lo que hace que una historia sobresaliente acabe siendo un comic notable por esta irregularidad.

Remender reunió en X-Force a un grupo heterogéneo de personajes como Lobezno, Masacre, Ángel / Arcángel, y los inesperados all-stars de esta serie, Mariposa Mental (Betsy Braddock) y Fantomex (Jean-Phillipe), el Arma XIII creado por Grant Morrison. A estos cinco personajes se les unieron durante el transcurso del comic Deathlok y Rondador Nocturno, generando un interesante rotación.

Remender utilizó estos X-Force para plantear una interesante reflexión sobre las consecuencias de la violencia y en qué medida estos personajes pueden ser considerados “héroes” si actúan igual que sus enemigos, teniendo en cuenta que en el Universo Marvel, matar siempre está mal. Además, la disyuntiva de si nuestro destino está marcado de antemano o si podemos aprender, mejorar y evolucionar es otro de los temas importantes del comic.

A continuación, voy a comentar sin spoilers posible de los 5 tomos con los que Panini publicó esta serie en España, que os invito que descubráis si aún no habéis leído este comic:

Volumen 1: La Solución Apocalipsis

¡El triunfal regreso de X-Force! Después de “Advenimiento”, todo ha cambiado. Lobezno ha prometido a Cíclope que su grupo de operaciones encubiertas ha dejado de existir. Pero Logan mintió. Ahora que los mutantes vuelven a mirar al futuro con esperanza, X-Force es más necesario que nunca. Apocalipsis renace de sus cenizas para convertir esta Edad Heroica en un reino de pesadilla. Para acabar con él, Logan decide reunir a un nuevo equipo, formado por Arcángel, Fantomex, Masacre y Mariposa Mental. Su misión: acabar con Apocalipsis con todos los medios a su alcance.

Este primer volumen es espectacular. Excepto por el prólogo dibujado por Leonardo Manco, los cuatro números de este arco fueron dibujados por Jerome Opeña con color de Dean White, y fueron algunos de los comics mejor dibujados y con más carisma de Marvel en años. Opeña estaba on-fire, con una narrativa espectacular con composiciones y planos de cámara super imaginativos que siempre mostraba la acción de la forma más dinámica y espectacular posible.

A partir de un elemento un tanto trillado, el renacimiento de Apocalipsis y sus cuatro jinetes, Remender crea un elemento novedoso al hacer que sea un niño que aún no ha cometido ningún delito, enfrentándose el equipo a la vieja disyuntiva de “si pudieras viajar en el tiempo, ¿matarías a Hitler siendo niño para evitar el holocausto?”

Además, en aquella época no me gustaba nada Masacre (reconozco que hasta este año no leí la excelente etapa de Gerry Duggan, por ejemplo), pero Remender hace que sea soportable y durante toda la etapa conseguirá crear momentos excelentes con él. Además, la relación sentimental de Ángel y Mariposa Mental / Betsy en la que ella le está ayudando a evitar que caiga en el lado oscuro de Arcángel se siente muy real y te preocupas por ellos inmediatamente. La gran sorpresa es Fantomex, que aunque en la superficie es un chulito prepotente, intuyes que oculta mucho más en el interior, algo que Remender irá desarrollando durante en los siguientes arcos.

Quizá el único pero es que durante este arco Remender hace que Fantomex salve demasiadas veces la situación con su poder mutante de crear en la mente de sus enemigos espejismos que permiten que los héroes escapen. Esta habilidad crea páginas espectaculares, pero al utilizarlo tanto en el mismo arco queda un poco tramposo. En todo caso, este arco fue increíble y su impactante y polémico final creó unas repercusiones que afectarán profundamente a todos los protagonistas.

Volumen 2: Nación Deathlok

El segundo tomo de la serie mutante más sorprendente del año. De entre todos los futuros posibles que le esperan a la humanidad, sólo existe algo en común a todos ellos: ¡El ascenso de los Deathloks! Su nacimiento se asienta en nuestro presente, pero luego crece, como un virus temporal, extendiéndose a lo largo de todas las líneas posibles para cambiar el destino de la humanidad. ¿Podrá X-Force evitar lo inevitable? ¿Y de qué manera los acontecimientos se conjuraran para dar lugar a una nueva “Era de Apocalipsis”?

Este arco empezó con el número 5.1 (una de estas iniciativas raras de Marvel planteadas para crear buenos “jumping-points” para nuevos lectores) dibujado por el excelente Rafael Alburquerque en la que los X-Force se enfrentarán a Dama Mortal y sus Cosechadores- Este comic servía para resaltar la naturaleza proactiva del grupo que intenta detener a los malos antes de que ataquen a inocentes. Como número unitario me parece modélico, además de tener un dibujo que quita el hipo.

El arco Nación Deathlok se desarrolló en los números 5 a 7 americanos y fueron dibujados por el también genial Esad Ribic, con tintas de John Lucas y color de Matthew Wilson. La historia ofrece otro punto de vista a las clásicas historias de “Días de Futuro Pasado” en la que son los Deathloks y no los Centinelas los que se han hecho con el control del futuro, y no dejarán que nada impida que eso llegue a producirse.

El tomo en España incluía además los números 8 a 10 dibujados por Billy Tan con colores de Dean White, que fue el colorista oficial para toda la serie. Estos números muestras una de las repercusiones que el arco anterior ha provocado, Ángel está revertiendo en su personalidad oscura de Arcángel, mientras que Betsy Braddock tendrá que enfrentarse al telépata Amal Farouk que la esclavizó en el pasado. En resumen, los guiones de Remender siguen estando super bien construidos planteando situaciones que son consecuencia de las decisiones que tomaron los héroes, aunque tenemos una primera mitad con un dibujo increíble y una segunda meramente funcional.

Volumen 3: La Saga de Ángel Oscuro

¡La aventura mutante más sorprendente que se ha publicado en años! Sólo Rick Remender podría escribir “La saga del Ángel Oscuro”. Apocalipsis ha muerto. Su heredero es El Arcángel, quien ha seguido adelante con los planes de su predecesor, reuniendo un gran ejército con todos los seguidores de En Sabah Nur. La única esperanza que le queda a X-Force de salvar a su amigo Warren de la siniestra entidad que se ha apoderado de su alma se encuentra en otro mundo: una dimensión alternativa en la que Apocalipsis se alzó supremo. Sí, ha llegado el momento de viajar a… ¡La Era de Apocalipsis!

Si algo caracteriza los guiones de Remender es que no se guarda nada, son todo lo espectaculares que pueden ser y más, con acción a raudales, continuidad bien entendida y momentos realmente emocionantes. Sinceramente, no se puede hacer mejor dentro del género superheroico. Esta saga de Ángel Oscuro se desarrolló en los números 11 a 18 americanos, y estuvo dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte estaba ambientada en la Era de Apocalipsis (números 11 a 13) dibujada por Mark Brooks, con ayuda de Scott Eaton en el 13, tintas de Andrew Currie y color de Dean White, mientras que la segunda ya en el presente (números 14 a 18) tuvo de nuevo a Jerome Opeña como dibujante.

El arco estuvo super bien dibujado y el guión de Remender pone el foco en la ¿imposible? relación de Warren y Betsy ante el genocidio que plantea Arcángel contra la raza humana. Hay una tensión creciente, un villano imposible de derrotar y su super emocionante final me dejó tocado porque Remender había construido de maravilla la relación de la pareja.

Volumen 4: Otromundo

¡¡Llega el cuarto volumen de la serie mutante de culto, en el que Rick Remender recupera algunos viejos personajes olvidados dentro del rico cosmos de La Patrulla-X! Apenas acaban de volver de una traumática aventura cuando el grupo de operaciones encubiertas liderado por Lobezno debe introducirse de lleno en un conflicto con Otromundo, el nexo de la realidad en el que ciencia y magia coexisten y del que nace el poder del Capitán Britania. Los mutantes tendrán que salvar ese lugar de la destrucción absoluta, porque si no lo hacen… Bueno, su compañero Fantomex pagará con su vida.

Este cuarto volumen se inició con el clásico número de “consecuencias”, el 19 USA, en las que se forma un nuevo status-quo en el grupo con varias bajas y alguna nueva incorporación. El número estuvo dibujado por Robbie Rodríguez, que realizó un buen trabajo.

Otromundo se desarrolló en los números 20 a 23 y estuvo dibujado por Greg Tocchini, que ha había trabajado con Remender en “The last days of american crime” y en la actualidad aún tiene pendiente de terminar LOW, ambas para Image. Tocchini tiene un dibujo complicado que puede no ser del agrado de mucha gente, pero en mi caso reconozco que una vez entré en el juego, me ofrece unas páginas chulísimas repletas de personalidad y carisma.

La historia de Otromundo vuelve a girar sobre las consecuencias de nuestros actos y lo que estamos dispuestos a hacer para salvar a nuestros seres queridos, y tiene a Fantomex y Betsy de grandes

protagonistas. Además, otro elemento es importante es quizá ver como mucha gente mantiene una superioridad moral dado que no han tenido que enfrentase a las decisiones difíciles que otros si tienen que tomar. Y, al final, alguien debe tomar las decisiones difíciles y asumir sus consecuencias. Estos elementos vuelven a ser los temas centrales de la etapa de Remender y volvemos una y otra vez sobre ellos, en el mejor sentido.

El volumen termina con el número 24, el primero dibujado por Phil Noto en la serie, en la que conocemos el precio que hubo que pagar en el arco de Otromundo y en el que Rondador Nocturo se cobrará su primera venganza.

Volumen 5: Ejecución Final

Llega el explosivo tomo con el que finaliza la aclamada etapa de Rick Remender como guionista de la serie. Los Imposibles X-Force hacen frente a un nuevo y peligroso grupo de villanos, pero también a la renacida Hermandad de Mutantes Diabólicos. ¿Podrá el equipo mantenerse unido mientras lucha por la supervivencia o las discrepancias internas conducirán a la muerte de sus integrantes? Mientras tanto, Génesis afronta la verdad sobre Apocalipsis y su destino. ¡Tres años de historias concluyen en este alucinante volumen!

Ejecución final fue el último arco y la saga más larga de toda la serie, desarrollándose entre los números 25 al 35 americanos, y fue en el que los cambios de dibujantes fueron más evidentes y afectaron a la calidad del comic. El número 25 fue otro fill.in dibujado por Mike McKone en el que el equipo parece más desmontado que nunca. Como suele suceder, es cuando los héroes se encuentran más débiles cuando aprovechan los malos para atacar, y el primer golpe lo vemos en los números 26 y 27, dubujados por Phil Noto. En otro giro imprevisto, X-Force viajan al futuro de Deathlok, donde descubrirán lo que sus acciones sin control ético podrían llegar a provocar. Estos dos números (28 y 29) están dibujados por Julian Totino Tedesco, que ofreció un respiro a Noto. El 30 es otro fill.in dibujado por Dave Williams en el que vemos lo que le está pasando mientras tanto a Génesis, la versión juvenil “buena” de apocalipsis.

A partir de ahí, Phil Noto ya dibuja de un tirón los cinco últimos números (31-35) que cerraron la historia. Como comenté antes, por un lado Remender agradece públicamente a Noto porque gracias a él el comic llegó a publicarse a tiempo como estaba previsto. Pero es una pena, porque a sus páginas le falta la intensidad dramática y se le nota muy limitado en cuento a composiciones o a la hora de crear planos potentes que impacten, todo es muy plano y casi hasta gris. Si estas páginas las hubiera dibujado Opeña, la cosa hubiera podido ser histórica, sobre todo teniendo en cuenta el final, que en lo relativo a dos personajes me pareció maravillosamente perfecto.

Como en tomos anteriores, Remender plantea muchas cosas que se suceden en la página con un ritmo increíble. Si algo NO es Remender, es un escritor aburrido, todo se presenta a una velocidad endiablada e incluso los números que yo calificaba ante como fill.ins (por el baile de dibujantes), narrativamente son fundamentales para construir la tensión o las motivaciones de los personajes.

Comentaba al principio que uno de los temas de X-Force eran las consecuencias de nuestros actos, pero al final, Remender no cae en soluciones fáciles ni clichés, mostrando los grises en los que se mueven estos personajes, que a veces es difícil de calificar de héroes. Aunque siguen intentando ser mejores, quizá eso al final es lo importante.

Viendo el éxito de Imposibles X-Force, Marvel “ascendió” a Rick Remender y le ofreció el puesto de escritor de la nueva serie estrella Imposibles Vengadores surgida tras Vengadores vs X-Men, evento que fue un super éxito de ventas aunque creativamente me parece uno de los más flojos de esos años. Además, escribió también el volumen 7 de Capitán América que se recordará sobre todo por convertir a Sam Wilson (El Halcón) en el portador del escudo.

Remender aguantó dos años hasta que decidió a finales de 2014 abandonar La Casa de las Ideas para desarrollar sus propios conceptos de creación propia en Image, gracias a lo cual han surgido comics estupendos como Black Science, Deadly Class, Tokyo Ghost, Low o Seven to Eternity.

Como conclusión, aunque fue una pena que este último arco tenga el peor dibujo de toda la serie, no malo pero sí únicamente funcional, creo que globalmente esta etapa es un notable alto que consigue dejar al lector con buen sabor de boca, y que marca el camino de lo que los autores deberían aspirar al hacerse cargo de una serie.

¡Qué buenos son los X-Force de Rick Remender!!

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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