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Crítica de Deadly Class vol. 12 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Empecé a comprar Deadly Class en Enero de 2014 y tener un comic de Rick Remender en mi lista de la compra ha sido una de mis constantes comiqueras de estos casi 10 años. Esto ha cambiado al llegar al final de Deadly Class en el volumen 12 que acaba de llegar a mis manos . El comic dibujado por Wes Craig con color de Lee Loughridge llega a su fin en un volumen lleno de tristeza como lector, pero alegría a la vez al acertar Remender con este final, convirtiendo la experiencia de estos años en super satisfactoria.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Articulo CON Spoilers.

UNA CARIÑOSA DESPEDIDA, PARTE 2

No hay nada más bonito que un retiro total de la realidad con alguien a quien amas en un lugar donde puedes dejar atrás todo el ruido la codicia y el odio por una vida tranquila y sencilla. Pero, ¿existe realmente un lugar así? Y si existe, ¿cómo es posible que los monstruos rabiosos no vengan a destruirlo? Una última vuelta a la pista con los marginados de la Generación X mientras todo lo que predijeron se hace realidad.

Este volumen 12 de Deadly Class incluye los números 53-56 de la edición USA de Image Comics.

Rick Remender ha planteado este último volumen de Deadly Class con cuatro grapas situadas cronológicamente en 2008, 2015, 2020 y 2023. En ellas, plantea varios finales para algunos personajes amigos de Marcus y María que me han roto el corazón, y nos muestran lo bueno que es Remender cerrando tramas al mismo tiempo que resaltando que la amenaza de Brandy y Shabnam sigue muy presente y no descansarán hasta tener la cabeza de todos aquellos que le desafiaron cuando fueron jóvenes en la escuela de asesinos. Remender tiene claro que el Trumpismo y la extrema derecha son el mal. Brandy y Shabnam claramente los personifican en este comic, y que reciban lo que merecen al final me parce brillante. Pero a la vez no son los únicos elementos problemáticos de la sociedad americana.

En otros volúmenes ya comenté que Remender estaba usando Deadly Class para exorcisar algunos de sus demonios internos y su negatividad patológica. En este sentido, la parte de Marcus mientras intenta ser escritor, asistiendo a jornadas de firmas en las que no tiene a nadie que quiera que le firme su libro, o luego cuando se siente un vendido al trabajar para el cine tras vender una de sus historias, creo que son cosas que salen de lo más profundo de su vida y cómo incluso ahora sigue teniendo el síndrome del impostor.

Sin embargo, ya en el pasado volumen Remender cambió de foco, realizando algunas críticas a la dictadura de lo políticamente correcto, lanzando perlas positivas sobre la necesidad de crear y no destruir, como: -«Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.» – «Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.» -«Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

En este volumen, Remender realiza una refutación a 10 años de historias al proponer un final tan satisfactorio como positivo. Un final que se construye a partir de un diálogo clave del número 55 USA entre Marcus y María, que le invita a abandonar el nihilismo y atreverse a ver también a ver las cosas buenas que tiene el mundo. Un nihilismo provocado por los grandes poderes políticos y económicos para mantener dócil a la sociedad, sin capacidad de lucha. El diálogo es tan bueno que no he podido evitarlo y he optado por compartirlo con vosotros, porque es una verdadera declaración de intenciones:

– Si te quitas las gafas de negatividad y dejas de ser un quejica, verías lo afortunado que eres de vivir en estos momentos.

– Así que propones que nos sentemos y hablemos sobre cómo algunas cosas van mejor, y que eso ¿qué? ¿Tiene que hacer que ignore las partes jodidas?

– Y ¿qué crees que consigues siempre centrándote en lo malo? Si todo lo que hacemos es fijarse en la mierda mala y todo lo que es malo, te perderás un millón de cosas buenas, cosas hermosas que están a tu alrededor. El mundo es ambas cosas, bueno y malo, y tu eliges ver únicamente una de las dos cosas. Esto está afectando a tu humor, está afectando a tu arte. Tu pódium te da una responsabilidad, pero tú la estás usando para difundir sólo cinismo. El cinismo ciega a las personas del bien que hay en nuestro mundo. Y cuando todo el mundo ve únicamente el mal, ellos dejan de esperar, dejan de tener esperanza, dejan de creer que el bien existe. El cinismo marca si una persona lo intenta o no. Ha erosionado a nuestra entera generación. El cinismo es infeccioso. Por eso tienes que expresar una visión de la realidad más equilibrada, Marcus. Por tus hijos. No hayas que la desesperación sea tu legado.

Que en estos momentos de COVID, de cambio climático, con Trump amenazando con volver a presentase a las presidenciales y con la dictadura de los extremismos de izquierda en el discurso público en los Estados unidos, Remender se revele contra todo eso y plantee un final positivo a su historia me parece una decisión valiente. Desde una perspectiva cínica los finales finales no son más que terminar la historia en un momento concreto, sabiendo que al final los príncipes no «vivieron felices y comieron perdices». Que Remender reconozca esto pero a la vez plantee ese final para su historia me transmite la idea que Remender se encuentra en plenitud creativa y sabe qué historia quiere contar sin importar las opiniones de los críticos.

Leí este comic casi a la vez que el especial 80 páginas de Geiger de Geoff Johns, Gary Frank, Bryan Hitch y otros, y mientras Johns plantea un mundo en el que la sociedad se fue al garete y los Estados Unidos son un páramo nuclear, uniéndose a la moda imperante desde hace años en el entretenimiento, Remender toma partido de la forma más valiente posible, no riendiéndose y recalcando que es responsabilidad de todos creer que un futuro es mejor, y luchar por ello. Incluso aunque los medios y las asociaciones interesadas te venden la idea que la «Emergencia» es inevitable. No, no lo es, y eso es lo bonito de este comic, cuyo final me parece brillante.

En el apartado artístico, Wes Craig con Lee Loughridge en el color están perfectos en estas últimas historias que cierran la colección. Craig tiene una habilidad para capturar la energía cinética de los personajes, y me ha flipado siempre la forma en que además de las escenas de acción, si en algo triunfa es en los momentos calmados en los que los personajes abren sus corazones.

En estas 4 grapas USA, Remender nos rompe el corazón en varios momentos super dramáticos, y Craig junto al color de Loughridge hacen un trabajo maravilloso trasladando las ideas de Remender a imágenes, reafirmando lo fueras de serie que son ambos. El éxito de Deadly Class pudo estar provocado en sus inicios provocado por cierto efecto «nostalgia», al plantear su historia en el escena punk de San Francisco en los años 80. Sin embargo, ahora que ya ha terminado, hay que reconocer la personalidad que Craig y Loughridge han aportado a este comic, uno de los mejores y con mayor consistencia de los últimos años.

En el momento en que escribo estas líneas me doy cuenta que es la primera vez en 10 años que Remender no tiene un comic en publicación. Al final de este Deadly Class hay que sumar que Remender también terminó hace unos meses A Righteous Thirst for Vengeance con el dibujante André Lima Araújo y The Scumbag con Moreno Dinisio en su tercer volumen. Leí que Remender está super implicado en la adaptación cinematográfica de Tokyo Ghost, su comic creado con Sean Gordon Murphy. Y deseándole suerte y que le vaya muy bien, siento mucha pena al ser este el último ejemplo que el comic es el «hermano pobre» del mundo del entretenimiento. Si los autores quieren buscar su estabilidad económica, a no sea que hablemos de Ed Brubaker y Sean Phillips, vemos que cada vez es más difícil para los creadores poderse ganar la vida con sus creaciones en el mundo del comic.

Hablamos en otras ocasiones que estamos ante una edad de oro de calidad y variedad, pero eso también significa que hay una oferta imposible con demasiados comics interesantes y poco dinero para hacernos con ellos. Por eso mismo creo que debo apoyar a Craig en su próximo proyecto, el comic KAYA que Craig crea, escribe y dibuja y que está siendo publicado por Image Comics. El clásico «poner la cartera donde pongo mis opiniones».

Y aparte de todo lo bueno del comic, Remender y Craig plantean un epílogo a modo de conclusión que llegó a emocionarme un montón y me dejó en el mejor momento posible. ¡Qué gran final!

Comparto las primeras páginas del número 53 que abre este volumen:

Deadly Class ha terminado. ¡Y menudo final más emocionante y perfecto! El comic de Remender y Craig me ha recordado por qué estos autores fueron en su momento compra obligada para todo lo que publicaran.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de The Scumbag vol. 3 de Rick Remender, Roland Boschi y Moreno Dinisio (Image Comics)

Rick Remender termina The Scumbag (El Cabronazo) en un tercer volumen repleto de mala baba y un humor negro buenísimo que me ha encantado, con un estupendo apartado artístico formado por el dibujante Roland Boschi y el colorista Moreno Dinisio.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El mundo está atrapado en una guerra sin cuartel entre Scorpionus y Moonflower mientras ambos ponen en marcha sus planes para imponer sus versiones de la utopía a todos nosotros. Nuestra única esperanza de liberación es un metalero pervertido y drogadicto, el Agente Scumbag, y su vehículo volador.

Deja de ser un imbécil y ven a dar una última vuelta con RICK REMENDER (Seven to Eternity CLASE MORTAL), ROLAND BOSCHI (Soldado de Invierno, Motorista Fantasma) y Ernie Ray Clementine, ¡para que todo se arregle en un mundo para todos! ¡O todo lo contrario! ¿Por qué íbamos a contarte cómo acaba la historia en este anuncio?

Este tercer y último volumen de THE SCUMBAG recopila los números 11-14 USA

En mi reseña del primer volumen de The Scumbag (El Cabronazo) ya expliqué el problema que Rick Remender tuvo que solucionar al abandonar Lewis LaRosa, el artista original y creador con Remender, la serie tras dibujar únicamente el primer número. Remender optó por una solución extraña dentro del mundo editorial indy, al hacer que nueve dibujantes diferentes dibujaran los comics siguientes pertenecientes a los volúmenes uno y dos del comic. Sin embargo, para estas cuatro últimas grapas que cierran la historia Remender contrató a Roland Boschi, dibujante francés que ya había dibujado el cuarto número, para que estas últimas páginas tengan la consistencia gráfica que el comic no había tenido hasta este momento. Y la verdad es que el resultado gráfico de Boschi junto al colorista Moreno Dinisio está super bien y es uno de los varios factores que hacen que la lectura haya sido super satisfactoria. Boscho triunfa además de con su narrativa al conseguir transmitir el tono de farsa over-the-top que plantea la historia de Remender, consiguiendo que el final del comic sea perfecto.

Leyendo The Scumbag, uno se da cuenta que Remender tenía pensado esta historia con este final tan satisfactorio desde el principio. De hecho, casi diría que a partir del impactante giro final de la historia, Remender plantea toda la historia para poder llegar a ese momento de la forma más adecuada, consiguiendo un final de 10.

Leyendo entrevistas a Remender, él ha comentado en muchas ocasiones que de joven formó parte de la escena punk y anarquista de la Costa Oeste, (mal) viviendo en casas de amigos hasta que pudo empezar a trabajar como animador en películas como El gigante de hierro (1999) Titán A.E. (2000). Su mentalidad antisistema es algo que hemos leído en comics suyos como Deadly Class o más recientemente Death or Glory, no es algo que sorprenda o que sea un cambio reciente. Y es por esto que es normal que el liberal y libertario Remender vea lo que está pasando en la sociedad americana de la actualidad y no pueda estar de acuerdo ni con lo que hacen los simpatizante republicanos de Trump que entrarían de lleno en la ultraderecha, ni tampoco con la deriva de la izquierda radical americana. Y es precisamente contra ambos grupos contra los que Remender dirige una acertadísima crítica planteada como una historia over-the-top que bordea la farsa en muchos momentos.

Todas las personas normales sabemos que los nazis son lo peor, no hay ninguna duda sobre ello. Y Remender realmente se ríe sin pudor de sus villanos para esta historia, Scorpionus, Unos nazis de opereta que resultan especialmente penosos y que enlazan además con los villanos de Spectra de las películas clásicas de James Bond, un género que The Scumbag plantea parodiar.

En este volumen Remender plantea otro puntazo super bueno al echar por tierra esa idea nostálgica sobre que «en los 50 la vida era perfecta». Perfecta, excepto para los afroamericanos y otras minorías, claro. Y tampoco para homosexuales o personas con ideologías políticas de izquierda. El mundo del entretenimiento está sumido en un revival continuo ya que el pasado familiar vende. Y Remender va también contra esto porque no es cierto que los años 50 fueran idílicos, ya que realmente se silenciaron muchas voces discrepantes.

Pero Remender acierta al mostrar a la secta Moonflower que quiere propagar una ideología de amor total, lo que sobre el papel no está nada mal, como unos radicales igual de malos al querer imponer su visión de cómo tiene que ser el mundo, anulando la libertad individual. Esta secta sirve para críticar de forma super certera a todos los integrantes de la filosofías woke radicales que buscan imponer por la fuerza de las cancelaciones su punto de vista siempre bajo el pretexto que es por nuestro bien. Me gusta mucho que Remender se atreva criticar a la ultra-izquierda porque ahora mismo reirse de los nazis es lo super sencillo, pero hay que tener agallas para criticar a estos grupos que en seguida te montan campañas de acoso con la excusa de calificarte como __ista.

Scumbag ha resultado un comic super exagerado en todo, partiendo de su protagonista Ernie Ray Clementine, un loser que quiere conservar su libertad para poder drogarse y emborracharse, un retrato muy poco favorecedor de esas personas de mentalidad libertaria que en cierta forma están viviendo de espaldas a la realidad de la sociedad actual. Como véis, me gusta que Remender tire contra todo el mundo y no escatime en críticas a todos aquellos que él entienda están haciendo que la sociedad americana esté yéndose al infierno con cada elección que pasa.

Entiendo que esta crítica de brocha gorda igual no encaja a todo el mundo, pero la verdad es que yo he disfrutado este comic una barbaridad, no puedo dejar de recomendarlo, en especial a todos aquellos lectores que tengan una mente abierta y no vean el mundo real como un lucha en blanco y negro en la que yo (ellos) tienen siempre la razón y los demás están siempre equivocados. Igual algún lector que peque de sectario hacia uno u otro lado se ve representado y le ofende alguna de las bromas de Remender hacia «los suyos», lo cual igual significa que deberías mirar cuales son prioridades y si de verdad crees que «vive y deja vivir» es una buena filosofía de vida.

Comparto las primeras páginas de este comic:

The Scumbag creo que ha sido un comic super divertido que ha cumplido más que de sobra su función y que ha sabido dar cera a las dos vertientes más radicales del espectro político de forma brillante.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Death or Glory de Rick Remender y Bengal (Image Comics – Norma)

Este verano me animé a comprar el Prestige Edition HC de Death or Glory, el estupendo comic de Rick Remender y Bengal editado por Image Comics, que hoy quiero recomendaros.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Conoce a Glory, criada fuera del sistema en un convoy entre camioneros, los últimos hombres y mujeres que luchan por la verdadera libertad en la carretera americana. Ahora, para pagar la operación de su amado padre moribundo, Glory tiene tres días para llevar a cabo cuatro peligrosos atracos a través del país con asesinos de la mafia, policías corruptos y un ex marido psicópata que quieren atraparla o morir en el intento.

La nueva serie en curso del autor del bestseller del New York Times RICK REMENDER y la legendaria superestrella francesa BENGAL te trae una persecución de alta velocidad a través del Oeste americano que examina nuestras menguantes libertades y el precio que pagan los que luchan por una vida sin ataduras.

Este Prestige Edition HC recopila los 11 números de la serie publicada por Image, con un montón de extras super interesantes como páginas enteras en las que conocemos el proceso de creación del comic.

Rick Remender empezó en la industria de la animación en proyectos como el gigante de hierro o Anastasia, mientras hacía cómics en su tiempo libre. A mediados de la década de 2000 empezó a publicar cómics en Image e IDW como Fear Agent o Night Mary. Sus guiones en estas series independientes le abrieron las puertas de Marvel Comics hasta convertirlo en puntal de la editorial en series como Capitán AméricaImposibles X-Force o Imposibles Vengadores. Actualmente ha vuelto a dirigir sus esfuerzos en la creación de series independientes como Ciencia OscuraClase Letal o Low cosechando un gran éxito. Fuera del mundo del cómic ha seguido trabajando en proyectos de videojuegos como en los guiones de Dead Space o Bulletstorm, y en el diseño de CDs de bandas como Lagwagon o NOFX.

Bengal es un dibujante de cómics afincado en Francia que ha trabajado para Image Comics, Marvel, DC Comics y Blizzard y otras editoriales europeas.

Death or Glory nos trae a un Remender con ganas de recrear el cine de carretera de los años 70 y 80 con un toque de crítica social a los que añade el máximo over-the-top posible inspirado en Mad Max: Fury Road de George Miller. El mundo de Glory es el de las carreteras fronterizas y los grandes espacios abiertos. Nunca necesitó nada del sistema e intentó no mancharse en tinglados ilegales, pero todo eso cambiará cuando su padre necesite un trasplante para sobrevivir y el precio de la operación sea imposiblemente alto. Esto la llevará por la madriguera de conejo a un mundo de bandas criminales de frontera, ladrones de órganos para alimentar a una industria pensada para los ricos, policías corruptos y una constelación de personajes freaks a cual más extraño y extravagante.

No diría que Death or Glory sea el mejor comic de Remender, no tiene la profundidad de Deadly Class inspirada en su adolescencia, o el impacto emocional de Black Science, pero como road-movie me parece espectacular. E incluso dentro del género, Remender no evita reflejar, aunque sea a través de la voz del villano, la incongruencia de unas personas que nunca en su vida han pagado impuestos al gobierno porque querían vivir off-the-grid se quejen que cuando necesitan la sanidad americana, esta les quiera cobrar el coste de la operación. Pero dicho eso, la historia tiene un planteamiento muy claro de blancos y negros en los que Glory y sus amigos tendrán que enfrentarse a lo peor de lo peor de la corrupta sociedad americana. Remender mantiene la omnipresente voz que usa en casi todos sus comics para enseñarnos los sueños y miedos de Glory y todo aquello que la motiva a actuar como lo hace en la serie, consiguiendo que empaticemos con ella desde la primera viñeta.

El comic triunfa gracias al espectacular dibujo de Bengal. El diseño de personajes me parece un acierto total, pero sobre todo la narrativa que transmite me parece una barbaridad. Las persecuciones en la carretera y las escenas de acción en general me parecen una pasada, y me gusta que como vemos en Deadly Class sea la acción la que cuente la historia. Tengo que reconocer que no conocía a Bengal más allá de algún fill-in en Marvel como en Vengadores, pero la verdad es que me ha parecido un artista super estrella que me gustaría que publicara más comics. Igual lo ha hecho en el mercado europeo y me lo he perdido, pero está a un nivel de «compra segura sin saber de qué va el comic simplemente porque lo dibuja él.»

Death or Glory realmente es una gran historia de acción y no pretender más que entretener, y lo cumple de sobra y yo me lo he pasado genial con él. Quizá el elemento over-the-top siendo genial impide que llegara a empatizar con la mayoría de secundarios que tenemos en el comic y me traen sin cuidado, son apenas carne de cañón. Pero dicho esto, el comic como digo me parece una pasada porque tiene claro el tipo de historia que nos quiere contar y triunfa de principio a fin.

Quiero aprovechar para destacar la Prestige Edition HC de Image Comic. Reconozco que no suelo comprar estas ediciones en tapa dura, pero me encontré una oferta online increíble que hizo que me saliera más barata esta edición que si hubiera comprado los tomos de Norma Editorial en castellano. Además, esta Prestige Edition tiene un tamaño mayor que el típico comic-book, con lo que pude disfrutar aún más del arte de Bengal y me ha parecido una pasada, sumado además con unos interesantes extras que son la guinda del pastel.

Comparto las primeras páginas del comic:

Death or Glory ha sido un comic estupendo que nos ha traído al mejor Remender con un dibujo antológico. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 7.5/10



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Crítica de Deadly Class Vol. 11 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Deadly Class, el genial comic de Rick Remender y Wes Craig, con color de Lou Loughridge, inicial el final de la serie con un undécimo volumen repleto de sorpresas y saltos temporales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Los pecados deben ser expiados, y pocos tienen tantos pecados como los estudiantes de Kings Dominion. Viejas rivalidades llegan a su punto álgido y oscuros secretos se revelan mientras los más mortíferos de la tierra se reúnen por última vez.

Este volumen 11 de Deadly Class recopila los números 49 – 52 USA, editados por Image Comics dentro del sello Giant Generator. Esta costumbre de Remender de publicar tomos con apenas cuatro grapas USA la verdad es que ya no es sorpresa porque lo hemos visto en otros comics suyos como Seven to Eternity, pero para mi significa el mayor pero de este comic. Y es que con un precio de portada de 16.99 US$, Remender tiene que rellenar con casi 20 páginas de extras para poder alcanzar una extensión suficiente para poder justificar este precio. Y el caso es que estos extras resultan muy interesantes, al tener además de las portadas de los comics 18 páginas con el proceso artístico de Craig para dibujar el número 49, que van desde el boceto, el dibujo a lápiz y el entintado. Sin embargo, el hecho que esto lo pone NO por el interés del lector sino de relleno, es algo que queda lamentablemente claro a poco que conozcas como edita Image sus tomos.

Este elemento sacacuartos es sin duda lo peor de un volumen que por otro lado me ha gustado mucho. Y es que no creo que quede nadie que tras comprar / leer 10 volúmenes de Deadly Class no quiera saber cómo termina Remender su historia. A pesar de ser cuatro grapas, la historia hace varios saltos temporales importantes, empezando la historia en 2001, pasando por 2005 y llegando a un 2006 en el que parece que la vida sonríe a Marcus. Quizá ese sea el momento en que más dolerá que sus enemigos busquen arrebatárselo todo. Porque las aventuras en King´s Dominion hace tiempo que ya pasaron, pero los enemigos hechos en esos años de juventud siguen buscando ajustar viejas cuentas. Y teniendo en cuenta el nihilismo con que Remender ha construido este comic creo que el futuro no parece que sea muy halagüeño para nuestro protagonista.

En este volumen no tenemos los clásicos comentarios de Remender sobre música o arte de la época, pero si aprovecha para lanzar unos misiles super certeros en la línea de flotación de nuestra sociedad actual y la dictadura de lo políticamente correcto que quiere dictarte lo que tienes que ver o cómo expresarte. En concreto, Remender en boca de Marcus nos dice:

«- Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.»

«- Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.»

«- Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

Deadly Class se nota que es un comic muy especial para Remender, y me parece una maravilla el nivel de satisfacción que nos ofrece a los lectores viendo sufrir a los protagonistas pero también siendo felices durante un corto periodo de tiempo.

En el lado del dibujo, me gusta mucho como siempre Wes Craig con color de Lee Loughridge. Craig borda los momentos expresivos y es una pasada en lo referido a la fluidez de sus escenas de acción. Junto a Craig, la paleta de color empleada por Loughridge ayuda a enfatizar los sentimientos que cada escena debe sugerir, empezando por el rojo sangre de los momentos más violentos. Dentro que como digo el conecto mucho con el estilo de Craig, en este volumen hay varias escenas de peleas que están planteadas con grandes melés en las que los sicarios son apenas manchas de color alrededor de Marcus y sus aliadas. Esto suele funcionar y suele transmitir una sensación super cinética a las escenas, pero en varias viñetas de esta tomo me dieron una sensación no demasiado buena, como si Craig fuera a lo fácil eligiendo NO terminar las figuras que muestra alrededor de Marcus, lo cual no mola demasiado.

Dicho esto, el final de este volumen lo deja todo preparado para el climax final, y estoy seguro que Remender y Craig no van a decepcionar.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Deadly Class está en la recta final, y por lo visto en este undécimo volumen, nos esperan momentos llenos de violencia y dramatismo. ¡Estoy seguro que va a ser apasionante y super recomendable!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Cabronazo (The Scumbag) vol. 2 de Rick Remender y vv. aa. (Image Comics)

El Cabrozano (The Scumbag) de Rick Remender aprovecha el segundo volumen de su serie para continuar con su crítica a la actual sociedad americana y en especial a la dictadura de lo políticamente correcto que parece querer controlar todos los aspectos de nuestra vida, utilizando un humor super exagerado y over-the-top.

PUNTUACIÓN: 8/10

La Central de Inteligencia envía a Ernie a la Luna para detener a Madam Hive, la líder de una secta empeñada en lavar el cerebro del mundo para que se ame. Ernie, que nunca ha rechazado el «amor libre», se encuentra en conflicto. ¿Es el agente Scumbag capaz de hacer lo correcto? ¿Será capaz de saber lo que es?

Este segundo volumen de Scumbag recopila los números 6-10 USA.

Rick Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis Larrosa. El dibujante abandonó el comic tras dibujar únicamente el primer número debido a un problema de espalda, lo que obligó a Remender, como solución de emergencia para sacar adelante el comic, a contratar a diferentes dibujantes para que dibujaran una grapa cada uno. Si quieres saber más sobre este tema y la polémica entre ambos, te invito a que visites mi reseña del primer volumen.

Para los cinco comics que componen este segundo volumen, Remender ha contratado a Bengal (dibujante con Remender de Death and Glory, nº 6), Francesco Mobili (Daredevil, n.º 7), Alex Riegel (n.º 8), Jonathan Wayshak (Devolution con Remender, n.º 9) y Matías Bergara (Coda, n.º 10), Cinco artistas más que competentes a los que el colorista Moreno Dinisio se encarga de intentar de acoplar lo más posible con una paleta de color uniforme.

Es bien conocido lo mucho que me molesta el baile de dibujantes en el mundo mainstream de Marvel y DC, porque muestra sin tapujos que a las editoriales NO les importa la unidad gráfica de sus comics y que todo vale con tal de sacar a tiempo sus grapas, alternando sin sentido artistas de primer nivel con fill-ins de una calidad impropia de los comics más populares. Dicho esto, tengo que reconocer que en el caso de Scumbag, y puesto en el contexto en que se ha editado el comic, me han gustado los cinco artistas elegidos para dibujar estos números. Aparte de contar con Moreno Dinisio en el color para ayudar a integrar los diferentes estilos, estos dibujantes muestran diferentes versiones del protagonista y su mundo que vistas en su conjunto enriquecen la experiencia.

Un tema importante es que todos estos artistas entienden el tono de farsa over-the-top que es el comic, y saben contar la historia añadiendo este intangible a la narrativa. En este sentido, dentro que me han gustado los cinco dibujantes, diría que Bengal, Jonathan Wayshak y Matías Bergara son los que mejor han entendido el humor super bestia que tienen entre manos. Por cierto, seguro que el color de Dinisio ayudó, pero la mayor sorpresa me la he llevado con Francesco Mobili, artista que no me gustó nada como artista fill-in en el Daredevil de Chip Zdarsky y Marco Checchetto, pero que aquí realiza un trabajo estupendo, no desentonando en absoluto. Lo mismo podría decir de Jonathan Wayshak, artista que ha evolucionado muchisimo desde sus tiempos de Devolution con Remender y que también está super bien.

Por cierto, me ha parecido curioso que la portada de este volumen sea de Greg Tocchini (otro de los colaboradores habituales de Remender que también se ha pasado por este comic), que realizó esta portada alternativa, en lugar de utilizar algunas de las portadas «oficiales» de estos cinco números. No tengo ni idea de los motivos, igual es simplemente porque es la que más le gustó a Remender, pero igual si la eligió fue para no crear favoritismos entre los cinco colaboradores de Remender en este volumen.

Y si los artistas funcionan, el disfrute total es con un Rick Remender desatado que está firmando uno de sus mejores guiones en años (a falta de ver si cierra satisfactoriamente Deadly Class, con que espero). Su protagonista Ernie Ray Clementine es en apariencia la suma de todos los males de la sociedad, un redneck buscavidas drogadicto y machista. Pero una vez rascamos en la superficie, es alguien que quiere vivir su vida a su manera y ve como todo el mundo se ha aprovechado de él durante toda su vida y ahora le quieren forzar a ser alguien que no es. Y ojo que esto no evita que Remender plantee un giro buenísimo cuando conocemos el origen real de Ernie, que niega la narrativa de algunos de estos grupos identificándose como víctimas “del sistema” que los oprime.

Para Remender (y para cualquier persona decente), los nazis de ultraderecha son asquerosos. Eso está descontado de inicio. Pero sobre todo en este segundo volumen vemos que los buenistas liberales tampoco son mejores, ya que no entienden lo que significa el concepto de “libertad individual” y quieren imponer su visión de la vida a todos los que no piensan como ellos. A pesar de estar maquillado con el mensaje de «queremos que todo sea el mundo feliz», no oculta que son ellos los que quieren imponer qué es correcto o incorrecto, con qué puedes ser feliz o no. La crítica bestial de Remender a la dictadura de lo políticamente correcto que está manejando de forma errónea la solución a los múltiples problemas de la sociedad americana me parece una locura alucinante, sobre todo al estar planteado por alguien como Remender que se identifica con postulados más a la izquierda que los demócratas.

El comic es super entretenido y Remender tiene claro que ese el objetivo primero y principal, pero la forma en que lanza sus dardos contra todo utilizando la farsa y el humor exagerado de alta carga sexual, que sigue siendo un tabú en los Estados Unidos, me parece brillante. También contra una industria del comic de superhéroes endogámica que no hace más que repetir cíclicamente los mismos conceptos sin interés en hacer avanzar el género o la industria. Dicho esto, hay que reconocer que igual este tono de farsa y el over-the-top no sea del gusto de todo el mundo y haya que acercarse a este comic con el estado mental adecuado. En mi caso, he conectado completamente con este Remender desatado.

Comparto algunas páginas del número 10 dibujadas por Matías Bergara:

Scumbag (El Cabronazo) me está pareciendo un comic sobresaliente. Y este segundo volumen me ha dejado con muchísimas ganas con hacerme con el tercer volumen que cerrará la historia, que en unos pocos meses estará disponible. Un final que no creo que vaya a ser bueno para el pobre Ernie Ray. Pero esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 8/10

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