Termina la adaptación televisiva de The Sandman, el mítico comic creado por Neil Gaiman, con la emisión de un último episodio especial centrado en Muerte: el alto coste de la vida, la miniserie de Gaiman, Chris Bachalo y Mark Buckingham.
PUNTUACIÓN: 8/10
En este episodio especial, la Muerte se cruza durante su día libre en el camino de un periodista abrumado por la desesperación y le cambia la vida en tan sólo 24 horas.
Dentro del comic de Sandman, la miniserie Death: The high cost of living de Neil Gaiman, Chris Bachalo y Mark Buckingham fue una de sus historias más celebradas. Tiene por tanto todo el sentido que a la hora de realizar la adaptación televisiva no se olvidaran de adaptarla. Jamie Childs, el director de toda la segunda temporada de The Sandman, ha dirigido este episodio especial de 58 minutos con el que termina la serie. Neil Gaiman, creador del comic original, y Allan Heinberg, showrunner de esta segunda temporada, escriben el guion de este episodio.
En el reparto encontramos a Kirby Howell-Baptiste como Muerte, Colin Morgan como Sexton Furnival, un periodista a punto de suicidarse hasta que conoce la forma mortal de la Muerte. Clare Higgins como Mad Hettie, una vagabunda de 280 años y Jonno Davies como Theo, un conocido de Sexton que quiere los poderes de la Muerte, completarían el reparto en sus papeles principales.
Cada 100 años, al miembro sensato y empático de la familia de los Eternos se le permite vivir un día como un humano. De forma que cada siglo recuerda el regalo de la vida para que cuando reciba a los recién fallecidos, lo haga de la mejor manera posible. En este día de vacaciones Muerte conocerá a Sexton, un periodista millenial con una crisis existencial tras terminar una relación sentimental que está planteándose el suicidio. El amor por la vida y el positivismo de Muerte acaba siendo contagioso gracias al trabajo de Kirby Howell-Baptiste como Muerte. Tengo que reconocer que en las reseñas de los episodios anteriores dije que la actriz me parecía un error de casting, pero en este especial creo que lo hace muy bien y aporta el toque justo que necesitaba el personaje para hacer justicia al comic de Gaiman, Bachallo y Buckingham.
Aparte de disfrutar del día, la pareja tiene una labor adicional, al pedirle a Muerte Hettie la Loca que la ayude a encontrar su alma. Hettie es una mujer que hace 250 se negó a morir y lleva viviendo desde entonces, escondiendo su alma para que Muerte no pudiera encontrarla. Lo malo es que pasado todo este tiempo, no recuerda donde la puso, en una de las situaciones atípicas tan habituales en el comic de Gaiman.
El mensaje del episodio es que no importa cuan larga vaya a ser tu vida, tienes que aprovecharla, disfrutando de los grandes y los pequeños momentos como si fueran hitos únicos. Porque en realidad no sabes cuando va a terminar tu vida. El mensaje optimista me ha gustado mucho, y de alguna manera es lo que ha conseguido que me haya gustado tanto el episodio.
Igual que comento que me ha gustado el trabajo de Kirby Howell-Baptiste como Muerte, creo que Colin Morgan interpretando a Sexton Furnival parece un palo estirado. Entiendo que su personaje es un pringado un poco repelente, y en esa parte acierta completamente. Pero también hay una parte en que Sexton tiene que darnos un poco de pena y en realidad el actor es flojete y no trasmite nada, ni bien ni mal.
Al ser el episodio más terrenal de toda la serie de The Sandman, al no haber seres sobrenaturales y estar ambienta en Londres, el trabajo gris del director Jamie Childs no queda tan deslucido como en los episodios anteriores con numerosos elementos sobrenaturales. El elemento humano y la empatía son los protagonistas de este capítulo, así como la emoción por estar vivo. El episodio me ha parecido estupendo y consiguió dejarme con la mejor de las sensaciones.
Me hubiera gustado que la adaptación televisiva de The Sandman hubiera compartido la personalidad y la emoción de los comics, quedando como una traslación correcta de la historia en la que todo luce demasiado gris. Pero al menos este especial de Muerte si ha hecho que conectara emocionalmente.
Sandman presenta Muerte: El alto coste de la vida me ha gustado mucho y me ha dejado con el mejor sabor de boca posible.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Netflix ha estrenado sin llamar demasiado la atención la primera parte de la segunda temporada de Sandman, la adaptación del maravilloso comic de Neil Gaiman y varios artistas.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Una reunión de los Eternos lleva a Morfeo por un camino lleno de peligros en el que una decisión crucial hace que se convierta en el blanco de una implacable venganza.
Sandman es la obra magna de Neil Gaiman, publicada por DC Comics a lo largo de 75 números entre 1989 y 1996. Junto a Gaiman, los artistas Sam Kieth y Mike Dringenberg aparecen acreditados como creadores, aunque por sus páginas pasaron artistas de la talla de Jill Thompson, Coreen Dollan, Kelley Jones, Charles Vess, Michael Zulli, Marc Hemper y muchos más. Aparte de narrar la historia de Morfeo, el Señor del Sueño, y como el cambio es inevitable lo quiera él o no, el comic sirvió para que Gaiman explorar sus inquietudes como contador de historias, planteando numerosas historias fuera de la trama principal con personajes como William Shakespeare, analizando la propia naturaleza de las historias. Tras cerrar la historia, Gaiman ha vuelto cada pocos años para contar nuevas historias en el mundo de Sandman, por ejemplo Obertura junto al increíble J.H. Williams III.
Sandman es uno de los mejores comics de la historia. Un comic que mostró a los que no leen comics las posibilidades del medio para contar todo tipo de historias, con el que Neil Gaiman consiguió todo tipo de premios del mundo del comic y del mundo literario. Aunque el comic parecía imposible de adaptar a otros medios, en 2022 se estrenó la primera temporada de una serie desarrollada por el propio Gaiman, junto a David S. Goyer (Trilogía de Batman de Nolan, Blade) y Allan Heinberg (Guionista de la película Wonder Woman y en comics, creador de Young Avengers). Un Heinberg que actúa como showrunner de esta segunda y última temporada. La primera temporada no acabó de convencerme a pesar de trasladar de forma muy fiel varias de los arcos del comic, al perder toda la magia y el terror que el comic si transmitía al lector.
Esta segunda temporada de The Sandman NO ha estrenado todos los capítulos a la vez. Los seis episodios disponibles esta semana han sido dirigidos por Jamie Childs, contando con guiones de Heinberg, Ameni Rozsa, Alexander Wise, Austin Guzman, Shadi Petosky y Jim Campolongo. Los primeros 3 episodios adaptan el arco Season of Mist (números 21-28 USA), más el multipremiado episodio A Midsummer Night’s Dream (número 19). Los episodios 4-6 adaptan el arco Brief Lives (números 41-49), más el número 59 Thermidor y The Sandman Special #1 («The Song of Orpheus»).
La segunda parte de la temporada se estrenará el 24 de Julio y constará de 5 episodios, que entiendo adaptarán The kindly ones (Las benévolas) y The Wake (El velatorio), el arco con el que terminó el comic. A modo de bonus-track, el 31 de julio se estrenará un último episodio adaptando la multipremiada miniserie Death: The high cost of living de Gaiman, Chris Bachalo y Mark Buckingham.
En el casting tenemos a Tom Sturridge como Sueño, Esmé Creed-Miles como Delirio, la miembro más joven de los Eternos, Kirby como Muerte, Mason Alexander Park como Deseo, Donna Preston como Desesperación, Adrian Lester como Destino. Fuera de los Eternos tenemos a Gwendoline Christie como Lucifer, Señor del Infierno, Patton Oswalt como Matthew el Cuervo, Vivienne Acheampong como Lucienne, la bibliotecaria jefe y guardiana del reino del Sueño, Jenna Coleman como Johanna Constantine, una dura nigromante y exitosa aventurera ocultista a sueldo, Asim Chaudhry como Abel y Sanjeev Bhaskar como Caín.
En la temporada 2 tenemos a Ruairi O’Connor como Orfeo, poeta, músico, oráculo e hijo único de Sueño y la musa Calliope, Barry Sloane como Destrucción, el Perdido Sin Fin, Freddie Fox es Loki, el dios del caos, Clive Russell interpreta a Odín, Laurence O’Fuarain a Thor. Ann Skelly es Nuala, y Douglas Booth es Cluracan, emisarios reales de la corte de Faerie. Jack Gleeson interpreta a Puck, un malévolo hobgoblin que sirve de bufón real al rey Auberon de Faerie. Por último, Indya Moore interpreta a Wanda.
Siendo una adaptación fiel a los hechos contados en el comic, me llevé un chasco importante con la primera temporada de The Sandman estrenada en Netflix en 2022. Aunque el guion era básicamente el mismo del comic, la puesta en escena era (exageradamente hablando) como si estuviera viendo una obra de teatro local adaptando El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien (y la película de Peter Jackson). La historia puede ser fiel, pero faltaba toda la magia, el terror y el sentido de la maravilla. Aparte de la cancelación de Neil Gaiman, que ha provocado que Netflix no haya publicitado apenas el estreno de esta temporada, el no conectar con la primera temporada me hizo dudar durante algunos días si ver una serie que había muchas posibilidades que no me gustara. Finalmente me animé a ver estos 6 episodios, y tengo que decir que me alegro de haberlo hecho, a pesar de todos sus elementos menos buenos.
En The Sandman, Neil Gaiman experimentó diferentes tipos de historia que tenían que ver o no con el protagonista Sueño. Y aunque la historia de Sueño y como acabó asumiendo que el cambio es inevitable (lo quiera él o no) es el nudo conductor del comic, la sensación de 1001 noches en la que cada nueva historia podía ser muy diferente a la anterior estaba siempre presente. Gaiman como contador de historias consiguió una fama más que merecida gracias a estas historias «laterales». De hecho, las historias favoritas de mucha gente son precisamente estas, y no tanto las de Sueño. Un protagonista que en realidad cae bastante antipático, por lo general.
En televisión no se lleva el tomar carreteras secundarias que alejen al espectador de la trama principal del protagonista. Y es por esto que de forma entendible, ante la decisión de Netflix de que The Sandman termine en su segunda temporada, el showrunner Allan Heinberg ha decidido centrarse en la historia principal de Sueño y sus hermanos Eternos. Y con algún reparo, en realidad los mismos que tuve con la primera temporada, me ha gustado ver la adaptación de Season of Mist y Brief Lives.
Cuando has leído bastante a Gaiman, te das cuenta que como todo el mundo, tiene unos tics que aplica en gran parte de su obra. Por un lado tenemos a personajes que no son buenos ni malos, sino que actúan según su naturaleza. Sueño desde luego entra en esa categoría, pero también El Corintio o Loki. Eso no significa que lo que hagan sea correcto, pero de alguna manera busca alejarse del arquetipo de buenos y malos que abunda en el entretenimiento mainstream. Otro elemento muy característico de Gaiman es su gusto por romper las expectativas que él mismo crea con historias que se salen de la tangente y resultan de alguna manera anticlimáticas. Algo que conecta con la idea que los actos de estos seres sobrenaturales están más allá del entendimiento de los meros mortales.
Eso es justo lo que tenemos en Season of mist. Tras una reunión de hermanos Eternos, Sueño acepta que cometió un error (una maldad) hacia su amada Nada, a la que condenó a 10.000 años en el infierno al negarse a ser su Reina. En realidad, fue un cerdo asqueroso intentando ocultar un acto realizado por despecho como un decisión de Nada sobre la que él no tuvo nada que ver. Una vez aceptada la injusticia, lo siguiente es lógico. Volver al Infierno para liberar a Nada. A pesar que Lucifer se la tiene jurada por lo sucedido la primera temporada. Lo que pasa a continuación es todo lo contrario a lo esperable, ya que no hay combate por el alma de Nada ni nada que se le parezca.
En Brief Lives, Morfeo acompañará a su hermana Delirio en su búsqueda de su hermano perdido, Destrucción. Un viaje que tendrá varios sobresaltos y que servirá para que conozcamos otro de los grandes errores de Morfeo, al conocer la historia de su hijo Orfeo. La búsqueda de Destrucción provoca un final anticlimático marca de la casa Gaiman, y sus repercusiones pondrán el marcha el final de Sueño tal y como conocemos, algo que leimos en el arco Las benévolas (The kindly ones). En lo fundamental, la historia del comic está planteada razonablemente bien. Los que leímos el comic no vemos grandes problemas a estos episodios, y entiendo que los que no lo han leído se verán sorprendidos por las diferentes sorpresas.
En positivo, quiero destacar el trabajo de Esmé Creed-Miles como Delirio, que creo que es lo mejor de la serie. Tom Sturridge como Sueño hace un correcto trabajo dentro que su obligación es estar plantado tieso como un palo intentando no mostrar ninguna emoción. Visualmente Sturridge era un casting perfecto, pero en realidad sufre el mismo problema que el casting en general. Y es que todos son muy flojos y carentes del más mínimo carisma.
Tenemos a actores televisivos que son incapaces de transmitir nada y que convierten lo que es uno de los mejores comics de la historia en algo plano sin carisma, personalidad o química. Especialmente sangrante es el caso de la actriz que interpreta a Muerte, que es un error de casting tremendo que no tiene ni un ápice de la empatía y cariño que el personaje transmitía en los comics. Los actores que interpretan a Orfeo o Destrucción son muy flojos también, teniendo todo el conjunto actoral una sensación «televisiva» dicho con la peor de las connotaciones posibles.
La serie sufre el mismo problema de falta de capacidad de transmitir nada que tuvo la primera temporada. En este sentido, como al menos ya sabía lo que había, la falta de emoción, de empatía o terror que sí tenía el comic no me supuso un problema excesivo mientras veía estos episodios. Buscando algo positivo, Season of Mist tenía una cualidad teatral en el comic, con Sueño entrevistándose con numerosos seres sobrenaturales, que hace que funcione mejor en el cartón piedra televisivo que ha planteado la serie. De hecho, en este arco se incluye el celebrado episodio A Midsummer Night’s Dream que narra la representación de la obra de Shakespeare a un público poco habitual. Así que en la parte de mostrar esta obra de teatro, la serie encuentra el tipo de historia que le permite minimizar sus defectos en lo referido al diseño de producción, la dirección o el montaje. Algo es algo.
Ahora bien, ya sea por unas interpretaciones carentes de carisma o calidad, por un ritmo plano que no plantea hitos narrativos interesantes, o en general por una dirección sin chispa, el resultado es una serie en que todo está correcto, pero nada enamora. Y eso es un problema, incluso sabiendo lo que había antes de empezar el visionado. Se que hay varias generaciones de espectadores británicos que han disfrutado del entretenimiento de cartón piedra de Doctor Who. Entiendo que para todas esas personas las carencias de The Sandman no serán un problema. Pero para mi lo son.
Incluso reconociendo lo mucho que me ha gustado ver en imagen real Season of Mist y Brief Lives, en realidad me doy cuenta que lo me gusta era el comic de Gaiman y sus artistas, y esta adaptación es una pálida traslación que no iguala lo que es el comic y lo que debería hacer sido esta serie, si la hubiera realizado gente más capaz.
Fruto de esta sensación plana y la necesidad de contar lo principal de la trama del comic, se pierden muchas cosas en el camino. En Brief Lives uno de los personajes más celebrados fue el personaje de Wanda, una persona trans en un momento de los años 90 en que su visibilidad era nula. Mirando el vaso medio lleno, al menos Wanda aparece en la serie y tiene dos buenas escenas. Mirando el vaso medio vacío, Wanda no tiene arco más allá de aparecer, y se pierde toda la emoción que el personaje y su entorno tenía en el comic. De nuevo, no se puede decir que esté mal, pero su papel está tan reducido que sabe a poco. La tristeza profunda con que te dejaba el comic se pierde, como también la alegría por el acto de rebeldía final con que se cerraba esa historia.
Esto me hace pensar en la idea de comic imposible de trasladar a otros medios que tenía Sandman. De adaptar bien, se entiende, logrando imitar las cotas de excelencia que tenía el comic. Un primer aspecto de esto lo proporcional los diferentes dibujantes que trabajaron en el comic. Artistas con estilos diferentes que aportaban sensibilidades diferentes a cada historia que ayudaban a transmitir la idea de mutabilidad que tiene el Sueño. Además del terror, la imaginación y el sentido de la maravilla, Algo que jamás sentimos debido a la dirección plana y mundana que tenemos en esta serie.
Comentaba que me parece lógico que los creadores se centren en la historia de Morfeo. Pero otro elemento destacable que tenían las historias laterales que creaba Gaiman, aparte de ayudarle a exprimir sus músculos creativos y convertir al comic en un contenedor de historias, era transmitir la idea de paso del tiempo y de la existencia de numerosas elipsis que hacían que hubiera pasado mucho tiempo entre una historia y otra. La serie de televisión se plantea de una manera que toda la temporada parece una semana en la vida de Sandman, lo cual no es un problema grave, pero tampoco ayuda a que el conjunto tenga el feeling que debería.
En realidad me alegro de haber podido ver estos episodios, pero no dejo de pensar que estamos ante una oportunidad perdida que nos está privando de disfrutar The Sandman con la calidad que el comic de Gaiman merece. Y es una pena, sobre todo pensando que tras la cancelación de Gaiman por sus supuestos abusos cometidos contra varias mujeres, no vamos a tener una segunda oportunidad de que se haga algo mejor.
Como digo, más que esta serie, lo que me gusta es el comic. Y aunque en la disyuntiva de elegir que no haya serie o que se estrene prefiero la segunda opción, The Sandman merecía más.
Comparto el trailer de esta segunda temporada:
The Sandman es una correcta adaptación que debería haber sido notable o sobresaliente. Me alegro de poder verla pero debería haber sido mucho mejor.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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¡Qué maravilla de serie es The Bear!! Tras una tercera temporada decepcionante porque no se sintió como una historia completa, esta cuarta temporada emitida en Disney+ nos ha devuelto a unos personajes rotos maravillosos y un montón de emociones a flor de piel en esta historia situada en el mundo de la restauración.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
En la cuarta temporada, Carmen «Carmy» Berzatto (Jeremy Allen White), Sydney Adamu (Ayo Edebiri) y Richard «Richie» Jerimovich (Ebon Moss-Bachrach) siguen adelante, decididos no sólo a sobrevivir, sino también a llevar al restaurante The Bear al siguiente nivel. Con nuevos retos a la vuelta de cada esquina, el equipo debe adaptarse, ajustarse y superar los problemas si quieren que el resturante sobreviva.
The Bear ha sido creada por Christopher Storer, un productor, director y guionista de cine estadounidense conocido antes de The Bear por Ramy, Eighth Grade y el especial de Netflix ganador del premio Peabody Hasan Minhaj: Homecoming King. Storer y Joanna Calo vuelven como showrunners de una temporada de 10 episodios, de los cuales Storer dirige 9, el segundo junto a Duccio Fabbri, siendo Janicza Bravo la única directora aparte del Showrunner. Storer y Calo escriben 6 de los 10 episodios, siendo el resto de guionistas la actriz Ayo Edebiri (Sydney), Catherine Schetina, Rene Gube, Lyonel Boyce, Karen Joseph Adcock
Jeremy Allen White interpreta a Carmen «Carmy» Berzatto, un galardonado chef de cocina de Nueva York que regresa a Chicago, su ciudad natal, para dirigir el restaurante de su difunto hermano Michael, The Beef. Ebon Moss-Bachrach como Richard «Richie» Jerimovich, el mejor amigo de Michael y gerente de facto del restaurante. Ayo Edebiri como Sydney Adamu, un joven y talentosa chef que se une a The Beef como nuevo segundo de cocina a las órdenes de Carmy. Lionel Boyce como Marcus Brooks, el panadero de The Beef convertido en chef pastelero, estimulado por la tutoría de Carmy. Liza Colón-Zayas como Tina Marrero, una cocinera veterana, mordaz y testaruda que aprovecha la oportunidad de formarse profesionalmente. Abby Elliott como Natalie «Sugar» Berzatto, hermana de Carmy y Michael, copropietaria a regañadientes de The Beef, y Matty Matheson como Neil Fak, amigo de la infancia de los Berzatto y a veces manitas del restaurante, son los protagonistas principales.
En esta cuarta temporada también tenemos a Jon Bernthal como Michael «Mikey» Berzatto, el hermano fallecido de Carmy, Jamie Lee Curtis como Donna Berzatto, la madre de los hermanos Berzatto, Oliver Platt como Jimmy «Cicero» Kalinowski, el mejor amigo del padre de los hermanos Berzatto, al que todos se refieren cariñosamente como «Tío», e inversor clave del restaurante. Molly Gordon como Claire Dunlap, una amiga de la infancia de los Berzatto, de la que Carmy está perdidamente enamorado, aunque no deje de dejarla de lado. Tras el cierra del restaurante Ever al final de la temporada anterior, Richie contrata a Jessica (Sarah Ramos), Garrett (Andrew López) y René (René Gube). Por último, Josh Hartnett y Will Poulter repiten sus papeles de Frank y Luca. Además, en varios cameos tenemos a David Zayas como David, el marido de Tina, Bob Odenkirk como el «Tío» Lee Lane, Sarah Paulson como Michelle Berzatto, John Mulaney como Steven and Brie Larson como Francie Fak y Rob Reiner como Albert Schnur.
Me he obligado a NO ver The Bear de un tirón cuando se estrenó el pasado jueves. Que era lo que me pedía el cuerpo. Al final, he dividido su visionado durante 4 días y ha sido una montaña rusa de emociones. La temporada anterior estuvo muy chula pero su final resultó super decepcionante porque no dio sensación de historia completa. A pesar de que esta temporada también deja un final abierto, la sensación ha sido muchísimo mejor.
Esta cuarta temporada tiene dos focos principales. En primer lugar, el tío Cicero plantea un ultimátum a Carmy. Tienen dos meses para conseguir que The Bear sea rentable, o se verán abocados al cierre, dado que Cicero también pasa por un mal momento económico y no puede poner ni un céntimo más en el negocio. Aparte que Carmy tendría que devolver el dinero que le han prestado, cosa que obviamente no puede. La sensación de cuenta atrás está presente en todos los episodios, y nos aboca a un posible final dramático. Aprovecho para recordar que el negocio está dividido en dos. Por un lado el restaurante de lujo liderado por Carmy y luego el puesto de bocadillos que lleva Ebraheim. Unos bocadillos que están resultando super rentables al sólo abrir para los almuerzos y tener un personal mínimo. De hecho, la posibilidad de expandir el negocio es una clave de Ebra a lo largo de la temporada.
La segunda clave de la temporada es que los personajes están intentando cambiar y ser mejores personas. Por supuesto Carmy es el que más cambia desde su versión obsesiva gilipollas de temporadas anteriores, Intentando dar más cancha a Sidney en el restaurante. Y sobre todo, pensando en su vida fuera de él, al intentar reconstruir su relación con Claire. El episodio 3 Scallop en el que Carmy va a ver a Claire en su casa para pedirla perdón e intentar arreglar al menos su amistad es uno de los muchos momentos emocionantes que tenemos en esta temporada. La idea que a medida que Carmy intenta tener una vida se da cuenta que ha dejado de amar la cocina es algo que se ve muy claramente a lo largo de la serie y con algunas conversaciones clave de Carmy por ejemplo con su hermana.
Dentro de la cualidad coral de The Bear, Ayo Edebiri como Sydney Adamu, la talentosa chef a las órdenes de Carmy, es una de las principales beneficiadas dramática y emocionalmente. Por un lado, el chef Shapiro la ofreció un trabajo en el restaurante en el que está trabajando, una propuesta económicamente mucho mejor que la de Carmy, a lo que hay que sumar la tensión que le suponen los cambios de humor y de criterio de Carmy. Que Carmy acceda a hacer un menú cerrado en lugar de cambiar de menú cada día, reconociendo que era una decisión egoísta que perjudicaba al restaurante, es una decisión acertada por parte de Carmy que hace aún más difícil la decisión.
Sydney es la protagonista emocional principal de dos episodios, el cuarto Gusanos, en el que pasa la tarde con la hija de su prima la peluquera, en la que tiene que aclarar sus ideas sobre quedarse o irse de The Bear. También en el sexto, Sophie, en el que sale corriendo al hospital debido a que su padre ha sufrido un infarto. El episodio tiene a Claire de invitada especial al acompañar a Syd en esos momentos de incertidumbre.
Dentro de los momentos actorales, otro de los puntos álgidos de la temporada lo encontramos en el noveno episodio Tonnato, en el Carmy va a ver a su madre Donna a su casa, en la que no había vuelto a entrar desde hace muchos años, para acercarla unas fotos antiguas. Esto provoca otro de los mejores momentos de toda la serie, demostrando lo grandísima actriz que es Jamie Lee Curtis, cuando Donna pide perdón por todo el daño que causó a Carmy y al resto de sus hijos. Tras años de problemas mentales o psicológicos y abuso del alcohol, Donna está en terapia y por fin es capaz de entender el daño que causó y se ha propuesto mitigar este dolor en la medida de sus posibilidades. Que Carmy termine cocinando para ella es uno de los momentos más bonitos que veremos este año en la televisión, marcando el comienzo de la sanación para ambos.
Los showrunners Christopher Storer y Joanna Calo son dos de los creadores que mejor han entendido la potencia del medio televisivo para contar historias. Los episodios tienen una duración aproximada entre 33 y 40 minutos, excepto en séptimo episodio Osos con la boda de Tiff, la ex-mujer de Ritchie, y Frank. Este episodio tiene una duración de 70 minutos en los que vemos prácticamente a todos los principales personajes en la serie. Adaptar la duración a lo que nos quieren contar es una de las grandes ventajas del streaming. Por cierto, justo debido a la duración de los episodios de +/- 35 minutos, tengo que decir que estamos en uno de los casos en que el estreno simultáneo de todos los episodios de la temporada mejora la experiencia, al permitir que cada espectador vea la serie a su ritmo.
The Bear es una serie dramática. Pero también es una serie visualmente bella, sobre todo en los momentos en que vemos los platos y postres (muy importantes esta temporada) que se preparan en el restaurante. A lo que hay que sumar las imágenes de Chicago y sus habitantes, que se han convertido en un alucinante reclamo turístico de la ciudad. A esto hay que sumar la magnífica selección de canciones que son otro elemento que siempre suma y ayuda a crear el tono emocional que necesita la serie en cada momento.
La elección narrativa de contar la historia siempre en primerísimos primeros planos es también muy llamativa, porque es otro de los elementos que hacen que la serie se salga de lo normal. Tener la cámara (figuradamente) delante de la cara de los personajes hace que sintamos estar en su cabeza y sintamos los pequeños tics emocionales o de duda, todo el espectro emocional que viven a lo largo de su jornada laboral y fuera de ella.
Dentro de lo acertado que es todo, los momentos con los Faks ofrecen el perfecto alivio cómico que la serie también necesita, algo que resalta además el elemento freak que existe alrededor de la familia Berzatto propietaria de The Bear. Aunque no he tenido tiempo de comentar todas las claves de todos los personajes, me gusta mucho el personaje de Marcual, el repostero, y la química que tiene con Luca. Y no he hablado nada de Richie, pero sigue su camino de mejora personal y profesional, ofreciendo un personaje increíble con el que Ebon Moss-Bachrach ha creado una interpretación mágica. En realidad, todo el casting es maravilloso.
Storer y Calo plantean un climax final que ocupa todo el último episodio. Uno de los mejores episodios de toda la serie en el que tan sólo tenemos a los 3 protagonistas principales, Jeremy Allen White (Carmy), Ebon Moss-Bachrach (Richie) y Ayo Edebiri (Sydney), en el callejón trasero de The Bear. Un episodio en el que las emociones están a flor de piel y en la que todos los rencores acumulados desde hace años saldrán por fin a la luz. Deberían crear un premio a casting coral, porque cómo premiar a un y no darle un premio al otro. Imposible. La sorprendente decisión de Carmy y la forma en que los otros dos se lo toman va a marcar un antes y un después para la serie, ofreciendo otro de los grandes momentos televisivos del años. Si es que hay serie, porque el reloj con la cuenta atrás llega a cero en los últimos fotogramas del episodio que cierra esta brillante tercera temporada.
Dejar The Bear con un cliffhanger tan bestia me ha dejado patidifuso, sobre todo porque de momento FX no ha confirmado que haya dado luz verde a la quinta temporada que debería terminar la historia. De momento, The Bear se ha estrenado a razón de una temporada al año. Pero el éxito de la serie ha convertido en estrellas a sus protagonistas, que están encadenando proyecto tras proyecto. No me puedo ni imaginar que The Bear no vaya a continuar, pero parece evidente que aparte de otras consideraciones, cuadrar las agendas de todo el reparto va a ser cada vez más difícil. En todo caso, espero que la serie vuelva a ser un éxito de crítica y de público. A mi me ha gustado muchísimo, pero si la audiencia no es buena, podría darse el caso que el estudio no quisiera continuar la serie.
Espero que eso no pase y podamos disfrutar de una quinta y última temporada en la que Carmy pueda llegar a ser feliz preferiblemente con Claire a su lado. encontrando la forma de volver a tener la pasión por la cocina que ha perdido a lo largo de los últimos episodios. Y lo mismo para todos, Ritchie y Syney también merecen ser felices y sentir que tienen una vida plena, como el resto de trabajadores del restaurantes. Nos deben ese final, no pueden dejar las cosas como están.
¡Qué seriaza es The bear! ¡Cómo me gusta!!!
Comparto el trailer de esta cuarta temporada de The Bear:
The Bear me encanta. Sin duda una de las mejores series de la televisión actual. Ya pueden dar luz verde a la quinta temporada o me voy a enfadar.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Me lo paso genial viendo Gangs of London, la serie creada por Gareth Evans (The Raid) centrada en los bajos fondos londinenses. Y acabo de ver la estupenda y un poco loca tercera temporada.
PUNTUACIÓN: 8/10
Esta temporada, Londres se ve sacudida por una traición fatal cuando un envío de cocaína mezclada con fentanilo se cobra cientos de vidas. La vorágine resultante de deseos de venganza y luchas brutales por la supervivencia arroja a todos los involucrados a una lucha de poder sin piedad. Viejos aliados conocen nuevas caras unidas por lazos de sangre: un juego peligroso en el que cada error puede tener consecuencias mortales.
Gangs of London fue creada por el director de The Raid Gareth Evans y por Matt Flannery. El showrunner ha sido Peter McKenna, que además ha sido guionista principal y productor ejecutivo de la temporada. Otros guionistas de esta temporada de ocho episodios han sido David Mar Stefansson, Danusia Samal, Tolula Dada, Kevin Rundle, Mary Fox y Marty Thornton. La dirección corrió a cargo de Kim Hong-sun, que también fue productor ejecutivo, de Farren Blackburn (2 episodios) y de Tessa Hoffe (2 eps).
Gangs of London está protagonizada por Sope Dirisu como Elliot Carter / Finch, un agente de policía encubierto que en la primera temporada se infiltró en la organización de Finn Wallace, que fue asesinado al principio de la serie. Joe Cole es Sean Wallace, el hijo menor de Finn y Marian Wallace (Michelle Fairley), que lucha por el liderazgo del imperio criminal de su familia tras la muerte de su padre. Brian Vernel como Billy Wallace, el hijo mayor de Finn y Marian que sufre de abuso de sustancias. Lucian Msamati es Edward «Ed» Dumani, el patriarca de la familia Dumani y mano derecha de Finn durante mucho tiempo. Pippa Bennett-Warner es Shannon Dumani, la hija de Ed Dumani. Raza Mir como Asif Afridi, el influyente capo del cártel de la droga pakistaní. Orli Shuka como Luan Dushaj, el líder de la mafia albanesa en Londres. Narges Rashidi como Lale, la líder del PKK kurdo en Londres que supervisa una red de distribución de heroína mientras busca venganza contra Asif.
Las caras nuevas de esta temporada son Andrew Koji (Warrior) como Zeek Kimura, un asesino misterioso y muy hábil que es en secreto el hijo ilegítimo de Finn. Richard Dormer como Cornelius Quinn, hermano de Marian y líder de una banda irlandesa. T’Nia Miller como Simone Thearle, la alcaldesa de Londres que ataca al crimen organizado en la ciudad iniciando una guerra contra las drogas, Evelyn Miller como Naomi Keegan, la difunta esposa de Elliot que aparece durante los flashbacks. Sebastian Armesto como Henry Amiel, uno de los Inversores y funcionario del gobierno que asesora a Simone. Por último, Tim McDonnell como Liam, el principal ejecutor y guardaespaldas de Marian.
Gangs of London es una historia de género negro negrísimo protagonizada por lo peor de lo peor de la escena criminal londinense. En esta tercera temporada la acción donde se quedó la anterior, con el giro loquísimo de hacer que Elliot Carter, el antiguo agente de policía encubierto se quedara como líder del crimen en la ciudad. Y la tercera temporada empieza a saco, al descubrirse que un cargamento de coca adulterada ha causado centenares de muertes en toda la ciudad. La búsqueda del culpable va a iniciar una carrera contra el reloj para ver qué facción encuentra primero al culpable y le mata cruelmente.
En los 8 episodios que componen esta temporada tenemos como siempre un montón de escenas de acción estupendas, a cual más bestia. Gangs of London ha cogido la moda actual de gran parte del cine de acción de añadir digitalmente porrones de sangre en los tiroteos, con resultados no siempre buenos. Pero en general tengo que decir que la mayoría de coreografías de los tiroteos me parecen excelentes.
Además, resulta imposible el poder explicar la cantidad de giros y locuras que irán sucediendo a lo largo de la temporada. Elliot no va a saber en quien puede confiar, entre los que mueren y los que intentan apuñalarle por la espalda. Por ello, el statu-quo del crimen en Londres se va a ver alterado profundamente. Y si ya estaba la cosa complicada, todo va a empeorar cuando la nueva alcaldesa de Londres jure detener a todas las bandas debido a la muerte por sobredosis de más de 600 personas al comienzo de la temporada. Éramos pocos y llegó la política.
La serie tiene tantos personajes que a veces es fácil perderse y no saber quien traiciona a quien y por qué. El protagonista Sope Dirisu como Elliot Carter sigue brillando con su forma de ser siempre taciturno. Y en este caso tiene razones para estar fastidiado, primero por el cargamento de droga adulterada, por la persecución de la policía y por descubrir que el causante de la adulteración podría estar relacionado con la muerte de su mujer y su hijo hace años, un suceso que hasta ese momento creía que había sido debido a un trágico accidente de tráfico. Elliot se va a poner en modo venganza, si sobrevive a los planes de sus enemigos.
La incorporación a la serie de Andrew Koji (Warrior) como el asesino a sueldo Zeek Kimura me llenó de alegría. Sin embargo, me ha sabido muy mal la forma en que han desaprovechado las habilidades en artes marciales de Koji, no teniendo más que media pelea con Andrew que además queda interrumpida. Muy poco, la verdad. Zeek entra además en la lista de personajes torturados por un pasado complejo, pero tal y como termina la temporada no tengo claro que vaya a volver a aparecer en la siguiente. Lo cual sería un enorme desperdicio de talento, todo sea dicho.
La familia Wallace va a estar también en el centro de la tormenta. Primero con la búsqueda del culpable de adulterar la droga y luego con las repercusiones que esto provoca. Entre Marian y sus hijos Sean y Billy, a los que hay que sumar la presentación del hermano de Marian Cornelius, líder de una banda irlandesa, van a armarla bien gorda a lo largo de la temporada.
Dos personajes muy interesantes que me gustan mucho son Orli Shuka como Luan Dushaj, el líder de la mafia albanesa en Londres, y Narges Rashidi como Lale, el líder del PKK kurdo en Londres. Luan es un hombre de familia amante de su familia, lo que contrasta que en lo relativo a los negocios, es de los que creen que cuanta más sangre y violencia se vea en la escena del crimen, siempre mejor. Y en esta temporada va a tener razones de sobra para empezar una cacería sangrienta en la que nadie va a estar a salvo.
Y un caso especial en Gangs of London es el de Lale. En la segunda temporada fue la protagonista de uno de los mejores y más sangrientos episodios mientras intentaba escapar de los esbirros de Asif Afridi, el jefe del cártel de la droga pakistaní. Ese episodio fue una salvajada, sobre todo porque terminaba mal. Dentro de la alegría de comprobar que Lale sobrevivió, en esta temporada será protagonista de otro episodio que bordea el violence-porn, al tener de escapar de los asesinos de Asif ¡mientras está dando a luz a su hijo! Lo de los guionistas a veces es muy fuerte. Aunque reconozco que gracias a la manía que parece que la tienen los guionistas y productores, tenemos otro episodio brutal que hace que sólo por él merezca la pena ver la serie.
Quizá lo menos bueno de Gangs of London es que la historia de traiciones y planes sobre planes iniciados décadas atrás es una locura la mayor parte del tiempo. En este sentido, la realidad es que lo de giros de guion loquísimos y un poco absurdos no es de ahora, está en el ADN desde la primera temporada. Si sabes lo que hay, la serie puede ser muy disfrutona. Pero hay que conocer donde te metes, porque también entendería que alguien puntilloso se llevara un chasco. Entre estos giros y las decenas de personajes entrando y saliendo durante toda la serie, puede resultar todo un poco confuso si no estas super puesto con este mundo criminal.
SkyShowtime ha confirmado la renovación de Gangs of Landon para una cuarta temporada. A pesar de lo anterior, en realidad me alegro de que la historia vaya a continuar. Porque la entrada de la política ha dejado la historia en un momento interesantísimo. En los últimos tiempos las series de temática criminal están saliendo debajo de las piedras, y estoy comentando muchísimo con varias de ellas, entre ellas esta Gangs of London.
Comparto el trailer de esta tercera temporada:
Me lo paso muy bien con las violentísimas escenas de acción de Gangs of London, aunque de vez en cuando sus creadores opten por giros muy locos e imposibles en la historia. Pero estaré ahí cuando se estrene la siguiente temporada.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Termina la segunda temporada de The last of us con un séptimo episodio que dentro que estar muy bien, nos ha dejado la acción colgada de una forma un poco lamentable.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Capítulo 7. Convergencia
En plena batalla entre las facciones beligerantes de Seattle, la búsqueda de Ellie la conduce a un enfrentamiento desgarrador.
Este episodio que cierra la temporada tiene una duración de 50 minutos. Ha sido dirigido por Nina Lopez-Corrado con un guion de Neil Druckmann, Halley Gross y Craig Mazin.
En el reparto, tenemos a Bella Rasey como Ellie, Isabela Merced como Dina, Young Mazino como Jesse, Gabriel Luna como Tommy, Jeffrey Wright como Isaac Dixon y Kaitlyn Dever como Abby.
Me gusta mucho la serie The last of us. Y me gusta a pesar que nunca jugué al juego. El hecho de no ser jugador ha provocado que todo lo que vi en este final de temporada haya sido una sorpresa absoluta. Obviamente, también en cada uno de los episodios anteriores. Y dentro que todo lo que vi en esta temporada me ha gustado, también tengo que decir que el cliffhanger con el que nos han dejado como espectador me ha dejado bastante fastidiado.
Empezando con la valoración del episodio, tras el interludio del episodio anterior en el que conocimos la historia de Joel y Ellie antes de la muerte del primero, en este episodio la acción vuelve al presente en Seattle con la llegada de Ellie al hotel donde la esperan Dina y Jesse. Dina fue herida con una flecha en el quinto episodio y no puede andar, por lo que debe quedarse en el hotel mientras Ellie y Jesse intentarán encontrar a Tommy, que también viajó hasta Seattle para encontrarlas.
Jesse es un personaje positivo que me gusta mucho y que siempre piensa en el grupo y tiene una actitud de boy-scout que choca con la cínica y mal-encarada Ellie. Cuando llega el momento de ayudar a Tommy, que se encuentra asediado por soldados de los WLFs, Ellie confirma lo peor de si misma cuando abandona a Jesse al descubrir al mismo tiempo el probable paradero de Abby. Esto me parece un tema importante porque al final The last of us es una historia que se fija en el ciclo de la violencia y cómo nada puede pararlo. Cuando pone en la balanza ayudar a Tommy u obtener su venganza, Ellie elige «mal». O elige el único camino por el que ese personaje podría andar.
Normalmente las historias suelen clasificar a los personajes entre buenos y malos. En The last of us, si algo queda claro es que Ellie es igual de sádica, asesina y torturadora como todos los demás. ¿Significa que ella es «mala» o que en el mundo devastado los conceptos de ética y moral no tienen sentido cuando lo importante es sobrevivir? Si fue impactante ver a Ellie torturar a Nora, una de los WLFs que ayudó a Abby a matar a Joel, el encuentro de Ellie con Owen y la embarazada Mel resulta terrorífico. La muerte de Mel debido a un hecho imprevisto, y de su hijo no-nato por la incapacidad de Ellie de practicar una cesárea a la moribunda Mel, es un momento terrible porque parece que los creadores quieran destacar que Ellie no puede caer más bajo de lo que lo hace. Si matar a una embarazada no te sitúa en el bando de los «malos», nada lo hará. Esto crea un punto sin retorno del que Ellie no se cómo va a poder sobreponerse.
El episodio termina con un cliffhanger monumental a partir de la aparición por sorpresa de Abby. Y aunque luego entraré a comentar este cliffhanger en una sección con spoilers, no puedo más que expresar mi mosqueo con la temporada que han planteado los creadores Craig Mazin y Neil Druckmann. Aunque es un ligero spoiler, el final del episodio plantea, además del cliffhanger, volver atrás en el tiempo para conocer lo que Abby hizo durante los 3 días en los que Ellie y Dina llegaron a Seattle. Algo que no conoceremos hasta la tercera temporada, y que me parece demencial.
Hace unas semanas comenté que la duración de 7 episodios de esta temporada me parecía atípica, pero pensaba que eso indicaba que los showrunners plantaban una historia con el ritmo adecuado sin alargarla de más. Pero de estos 7 episodios, la aventura de Ellie y Dina en Seattle sólo ha ocupado 3 episodios. Digo esto, y creo que es importante, porque si HBO hubiera planteado una temporada de 10 episodios, hubiéramos podido conocer el punto de vista de Abby y llegar al momento del cliffhanger dentro de esta segunda temporada. De hecho, sin saber lo que pasa en el juego y si la historia se alarga mucho más de este cliffhanger, pienso que se hubiera podido contar la historia al completo con una temporada de 12 episodios. O no. Pero este cliffhanger me ha parecido lamentable.
La actriz Isabel Merced ha comentado en una entrevista que no van a empezar a rodar la tercera temporada hasta 2026, sin fecha exacta ahora mismo. Viendo los tiempos de rodaje de las dos temporadas anteriores y cuando se estrenaron luego en Max, esto significa que en el mejor de los casos la tercera temporada de The last of us no se estrenará hasta la segunda mitad de 2027. Aunque lo normal sería que no se estrenara hasta finales de 2027 o principio de 2028. Es decir, los creadores de la serie Mazin y Druckmann han decidido dejar a los espectadores con este cliffhanger monumental dos años y medio. Me parece una estafa, la verdad.
Y es cierto que esto no pasa sólo en las series, en cine Dune Parte uno y dos de Denis Villeneuve también dejó la historia a mitad durante más de dos años. Por poner otro ejemplo aún más sangrante, y a la vez más parecido a lo que acaba de pasar en The last of us, la franquicia de Fast & Furious estrenó Fast X en mayo de 2023 dejándonos con un cliffhanger muy similar con una situación de vida o muerte inminente. Y dos años después aún no se sabe cuando van a rodar el final de la historia o siquiera si tienen una historia. Pero que un estudio o una productora lo haga mal no significa que todas las demás tengas barra libre para hacerlo igual de mal. Se supone que las productoras deberían cuidar de sus clientes. HBO en este caso no lo ha hecho.
Pero en el entretenimiento no todo vale. En un videojuego pueden plantear este cliffhanger (aunque no se si la situación era la misma) y hacer retroceder el tiempo para ver el punto de vista de otro personaje. Pero eso es correcto y hasta necesario ¡porque lo vas a jugar a continuación! Los jugadores jugaron a The last of us parte 2 primero con Ellie y luego con Abby, y cuando terminaron el juego en una semana o dos, las que fueran, conocieron toda la historia. Nada que ver con la tomadura de pelo de Mazin y Druckmann.
Cuando veo el cliffhanger con el que nos han dejado y la perspectiva de no conocer el final hasta 2028, me doy cuenta que de alguna manera están dando la razón a ese grupo creciente de espectadores que han decidido no ver una serie hasta que no esté completa. Dado el complejo mundo del streaming, hay cada vez más casos de series muy buenas que son canceladas al no encontrar su público. Cancelación que implica dejar colgada a mitad. No creo que sea el caso de The last of us, estoy seguro que HBO va a producir la tercera temporada y llegaremos a conocer el final de la historia. Pero lo que han hecho me parece que es un bofetón en la cara de los espectadores, y al mismo tiempo creo que se están tirando piedras en su propio tejado.
Y me mosquea sentirme así porque la serie me gusta mucho, me parece una seriaza con importantes cuestiones morales, unas interpretaciones fantásticas y un diseño de producción con calidad cinematográfica. Debería estar flipando con la serie y no acordándome de las madres de los showrunners por plantear esta historia a dos temporadas a sabiendas de los tiempos de producción y rodaje a lo que esto abocaba a los espectadores. Me parece un error de bulto. Muy mal.
Y volviendo a la serie, a partir de ahora voy a comentar el final de la serie CON SPOILERS. así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad. ¿Estás avisado!
El final de esta temporada ha sido un shock absoluto. He comentado con total conocimiento de causa lo bien que me caía Jesse. A pesar de los comentarios cínicos de Ellie, es una persona que cuida de los suyos. Lo cual implica NO ayudar al chaval de la secta de los Seraphites cuando un equipo de WLFs le detienen. Actuar en ese momento lo único que podía provocar era que murieran ambos, por lo que hizo bien no entrando en una guerra en la que no tienen nada que ganar.
Hablando de los Seraphites, cuando Ellie coge el bote para ir al acuario a matar a Abby, la tormenta hace que Ellie vuelque y acabe en la isla de los Seraphites. En el making-off comentan que es una escena que plantearon para el juego que al final no se hizo, por lo que tenían ganas de hacerla. La escena deja claro que los Seraphites son, hasta que conzcamos su punto de vista, unos salvajes que matan sin miramientos a cualquiera que no sea de los suyos. Esto resalta con el grupo masacrado por los WLFs en el tercer episodio debían ser un grupo que huía de la guerra y la violencia. No lo consiguió. Pero en realidad la escena no pinta nada y se siente como un pegote que para la acción y evita que lleguemos donde queremos ir. Que es donde Abby está. Incluso pensando que así queda claro que la misión de los WLFs es atacar esta tribu, algo que estaba implícito, es la primera la escena que me dio sensaciones de «minutos de la basura» desde que empecé a ver The last of us.
Ellie mata de forma accidental a Mel debido a la potencia de la pistola de Joel, que atraviesa a Owen y la hiere en el cuello. Esta escena es muy fuerte, de las más terribles de la serie, y sirve de recordatorio que sus ansias de venganza sólo lleva a la muerte de todos los que rodean a Ellie. Incluso un bebé no-nato, el culmen de la inocencia. Tras esto parece que la serie quiere que los espectadores pensemos que Ellie sabe que ante algo tan terrible ya no hay vuelta atrás.
Y llegamos al cliffhanger. De vuelta al hotel, Jesse y Ellie parece que hacen las paces al admitir ambos que a pesar de sus diferencias, el otro haría lo que fuera para ayudar a sus amigos. Tras oir un disparo, ambos se abalanzan hacia el hall para ver qué está pasando. Abby está allí, ha herido a Tommy y mata a Jessy con un disparo en la cabeza. El mundo de The last of us es cruel, y parece que nos quieren decir que las buenas personas, las que se preocupan por otros, son las que mueren primero. La muerte de Jesse me parece muy cruel y dramática.
Porque además no hay ni un segundo para lamentarnos por él. Abby descubre que es Ellie la que la estaba persiguiendo. Y hablando del punto de vista, Abby se sorprende porque con todo lo cruel que fue al torturar y asesinar a Joel, en su mente ella había sido «moral» porque sólo había matado a Joel y había dejado con vida a Ellie y a Dina. Ver a Ellie viva en Seattle, con lo que implica de haber venido a matarla, es para ella un jarro de agua fría. Por eso no duda un segundo y hace lo que tenía que haber hecho hace unos meses. Dispara a Ellie a bocajarro.
O eso es lo que parece. Aunque sólo oímos el disparo y no vemos el resultado, quedando para 2028 conocer qué pasó en realidad. Menudo cliffhanger. ¿Ha muerto Ellie? ¿Sólo está herida? ¿O acaso Dina se acercó tras escuchar el primer disparo y ha disparado a Abby por la espalda? En realidad todo es posible. Y por supuesto, prefiero no ver ningún video de Youtube para ver qué pasó en el videojuego.
Siguiendo con el flashback de Abby despertándose en el día 1 en Seattle, de forma que veremos los hechos bajo su punto de vista. La respuesta a este cliffhanger no lo conoceremos en el primer episodio de la tercera temporada, sino al menos hasta el tercero o cuarto, cuando Abby llegue a este mismo punto temporal. La espera se va a hacer muy larga. ¿Serían capaces de matar a Ellie, la protagonista de la serie, fuera de plano? Capaces son.
Creo que me ha quedado a gusto con mi absoluta sensación de vergüenza ajena que me han provocado los showrunners Mazin y Druckmann. Por el cliffhanger y sobre todo, por la espera que han provocado. Y me parece una pena, porque The last of us me parece una seriaza espectacular, y tendría que estar flipando con todo lo que me ha gustado que es mucho.
Por cierto, resulta muy ilustrativo que en el climax de temporada no hayamos visto a ningún cordyceps, resaltando que el principal enemigo no son los infestados sino otros seres humanos. Y sobre todo, el odio que llevan consigo. Por cierto, he dicho climax, pero en realidad este final ha sido el anticlimax, narrativamente me ha parecido un desastre que no tiene perdón de Odín, al dejarlo todo abierto y colgado sin resolver nada.
¡Qué mal me sabe este no-final! No se qué esperaba, pero sin duda esto no.
Comparto el trailer de esta temporada:
The last of us es una de las series de 2025. Aunque igual que digo esto tengo que manifestar mi enfado con el cliffhanger que se han sacado de la manga.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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