Crítica de 30 monedas de Álex de la Iglesia (HBO)

Los fans del fantástico y el terror nos las prometiamos muy felices ante el estreno de 30 Monedas, la primera serie de televisión de Álex de la Iglesia producida por HBO. Para lo bueno y para lo malo, la serie transmite lo que es el director vasco.

PUNTUACIÓN: 5/10

Serie de TV (2020). 8 episodios. Judas traicionó a Jesucristo por 30 monedas de plata. 2000 años más tarde, una de ellas aparece en un pueblo remoto de España, desencadenando una serie de fuerzas sobrenaturales que amenazan con destapar secretos del Vaticano y aniquilar a la raza humana. En medio de todo estará el padre Vergara, un exorcista, boxeador y ex convicto exiliado en una parroquia del pequeño pueblo donde aparece la moneda. Vergara quiere olvidar y ser olvidado, pero sus enemigos lo encontrarán muy pronto… Cuando Vergara es relacionado con una serie de fenómenos paranormales ocurridos en el pueblo, Paco, el ingenuo alcalde, y Elena, una inquieta veterinaria, tratarán de desvelar los secretos de su pasado y el significado de la antigua moneda que Vergara mantiene oculta.

Alejandro de la Iglesia (Bilbao,1965), es un director, productor y guionista de cine español. Saltó a la fama con El día de la Bestia (1995) película que ganó 6 Goyas entre ellos el de Mejor Director, y que lanzó a la fama a Santiago Segura.

Acción mutante (1993), Perdita Durango (1997), Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002), Crimen ferpecto (2004), Los crímenes de Oxford (2007), La balada triste de trompeta (2010), La chispa de la vida (2011), Las brujas de Zugarramundi (2013), Mi gran noche (2015) y El Bar (2017) muestran una amplia filmografía en la que se han alternado propuestas más comerciales destinadas a un público internacional con otros conceptos más personales que transmiten el cariño por el cine de género, el fantástico, el terror e incluso el western, planteado desde el humor negro, el esperpento y los toques costumbristas.

De la Iglesia colabora con Jorge Guerricaechevarría en los guiones y dirige los 8 episodios que forman esta primera temporada, y que cuentan con fotografía de Pablo Rosso y música de Roque Baños. Según de la Iglesia, su historia está pensada para ser contada en 3 temporadas, de las cuales de momento sólo está confirmada la segunda que ya se encuentra en preproducción.

La serie cuenta con un reparto de grandes conocidos del cine español. Eduard Fernández es el Padre Manuel Vergara un exorcista que ha cumplido tiempo en prisión y que se encuentra quemado por unos dramáticos hechos de su pasado, que llega a Pedraza (Segovia) en principio a disfrutar de un retiro tranquilo alejado de las grandes capitales. Fernández es el gran protagonista y su indudable carisma y presencia ofrece algunos de los momentos más impactantes.

Megan Montaner es Elena Echevarría, para mi el gran descubrimiento de la serie. Elena es la veterinaria del pueblo y sufrió la misteriosa desaparición de su marido hace 2 años, del que no se sabe nada hasta ahora. Es impulsiva y es de actuar antes que pensar. Actriz televisiva conocida por su participación en series como Amar en tiempos revueltos, El secreto de Puente Viejo, Gran Hotel y Sin Identidad, 30 monedas puede significar su lanzamiento a nivel internacional.

Miguel Ángel Silvestre es Paco, el alcalde de Pedraza y marido de Merche (Macarena Gómez), la empresaria local dueña del hotel del pueblo y de una industria cárnica. Paco es buena persona y siempre intenta ayudar a todos los vecinos del pueblo, pero es muy bobalicón y se deja mangonear por su mujer hasta el punto de ser un pelele en sus manos. En secreto, o no tan secreto, está enamorado de Elena.

Pepón Nieto es el Sargento Lagunas, el Jefe del puesto local de la Guarcia Civil, una persona normal que se va a ver sobrepasado por los sucesos que irán sucediendo en el pueblo. Manolo Solo es el Cardenal Fabio Santoro, un alto cargo de la iglesia en Roma que es amigo de seminario del padre Vergara y que compartieron unos dramáticos sucesos. Por último, Cosimo Fusco es Angelo, un ángel caído

Empezando por los elementos positivos, a efectos televisivos 30 monedas es una producción de gran presupuesto que puede mirar de tu a tu a producciones americanas y que transmite que han contado con todos los medios técnicos para contar la historia que quería contar de la Iglesia. La serie está rodada en localizaciones en Pedraza y Sepúlveda, dos pueblos monumentales de la provincia de Segovia que transmiten el feeling histórico / rural perfecto. Además, la serie ha rodado escenas en Roma, Nueva York, Paris o Zurich, lo que da un toque internacional y a la vez refuerza la idea de estar ante un producto de gran primer nivel que merece formar parte del catálogo de HBO.

Gracias a contar con todos los recursos necesarios, a nivel técnico la serie es irreprochable, luciendo perfecta en todo momento. No sólo las localizaciones exteriores, los sets interiores, la fotografía, la música, el montaje, todo luce genial. También merece la pena destacar los efectos especiales. Excepto en una escena en el último episodio, 30 monedas cuenta con unos estupendos efectos especiales que transmiten el amor por los clásicos de John Carpenter y los monstruos creados en los años 70 y 80 por Rob Bottin.

Y hablando de clásicos, de la Iglesia utiliza 30 monedas casi a modo enciclopédico para resumir su amor por el cine fantástico y de terror, adornando toda la serie de innumerables homenajes a películas clásicas del género. Hay tantas influencias que es imposible acordarse de todas. Si os interesa el tema, os recomiendo este hilo de twitter de Horror Losers.

La propia idea central de usar el concepto de los Cainitas, una secta que cree que Judas y el mal en general forman también parte del plan divino que Dios conoce y tolera, como los antagonistas de la serie me parece una idea genial. Lamentablemente, como va a pasar con otros conceptos a lo largo de la serie, de la Iglesia no sabe desarrollar las posibilidades que se planteaban a priori y en parte desaproveche este potente concepto.

Hay que decir también que a pesar de algún elemento en el que luego entraré, 30 monedas es un producto entretenido en el que pasan muchas cosas a veces muy locas y que no aburre en ningún momento. En este sentido, debo decir que los episodios 2 y 3 me parecen los mejores de toda la serie y un buena muestra de terror y fantástico, mientras que los episodios 4, 5 y 6 en cuanto a trama son interesantes y ofrecen también un nivel más que aceptable. En todo caso, para un análisis más extenso de cada episodio, os recomiendo el podcast de El Colmo Producciones en el que participé.

En cuento al reparto, los grandes papeles están reservados para Eduard Fernández y Megan Montaner, que aprovechan la serie para lucirse. El resto del reparto cumple para bien y para mal con lo que de la Iglesia les pide, de forma que el problema por ejemplo con todo lo referido al personaje de Paco interpretado por Miguel Ángel Silvestre no es del actor, sino de un guión que califico en este aspecto de deficiente.

Y sin más dilación, entro ya en lo que no me ha gustado. Comentaba al principio que 30 monedas es 100% Álex de la Iglesia, para bien o para mal. En mi opinión, el director es un gran creador de conceptos impactantes interesantes a priori que sin embargo no acaba de saber como desarrollarlos de forma adecuada, cayendo su narrativa en un todo vale. No conecto tampoco con su humor negro de brocha gorda, ni con unos personajes convertidos siempre en estereotipos andantes sin personalidad real. Y estas señas de identidad de toda una carrera profesional están, como no podía ser de otra forma, presentes en la serie.

Si, la serie es entretenida, pero entretenida en modo encefalograma plano, del tipo voy a intentar disfrutar de lo que estoy viendo sin pensar mucho en ello, porque si lo pienso nada tiene sentido. Los personajes hacen una cosa y la contraria, un cura que sabe que el Maligno existe porque lo ha visto y sufrido en sus carnes le regala un objeto poderoso a la primera que pasa por allí a sabiendas que la ha puesto un diana en la espalda y, en general, da la sensación que De la Iglesia tiene 3 momentazos visuales en cada episodio a los que quiere llegar si o si, pero la forma en que los personajes llegan a ellos no es tan importante como el fotograma en sí, provocando momentos fallidos y una narrativa de fuegos artificiales vacíos sobre todo en la segunda mitad de la serie.

Y es cierto que los episodios 2 y 3 me gustaron (mucho), quizá precisamente por ser historias más pequeñas y autocontenidas. Y hasta el quinto la serie estaba siendo mejor que mis mejores expectativas, a pesar que el piloto no me acabó de convencer. Sin embargo, los dos últimos episodios sufren un bajón brutal por un climax deficiente mal construido, peor contado y que NO ofrece un final a ninguna de las tramas abiertas hasta ese momento. Y conectando con eso, las partes con tensión fantástica y toques de terror me gustan, pero cuando de la Iglesia se pone en modo fanboy que quiere imitar a Carpenter y meter como sea monstruos multiformes gigantes, los episodios bordean peligrosamente el bochorno involuntario.

Comentando sobre la querencia por las ideas molonas, estoy seguro que De la Iglesia y su colaborador Jorge Guerricaechevarría debieron pensar que molaría mucho romper las expectativas del público haciendo que un cachas guaperas como Miguel Ángel Silvestre interpretara a un calzonazos penoso. Y quizá como idea tomando unas birras funcionaba. Pero es un concepto terriblemente mal desarrollado que no le da ninguna oportunidad a Silvestre, que por otro lado creo que es buen actor, para que haga nada medianamente creíble. No llegamos a saber por qué si Paco está perdidamente enamorado de Elena se casó con Merche, o qué relación tenían en el pasado, de forma que es imposible crear el más mínimo vínculo emocional con él.

Y si el fail en el que de la Iglesia mete a Miguel Ángel Silvestre es tremendo, no menos es la visión del director vasco de los habitantes del pueblo. Leí que la gente de Pedraza se mostró entusiasmada con el rodaje de la serie en el pueblo. No creo que lo estén tanto cuando vean cómo les muestra en pantalla, convertidos en un mero estereotipo con una nula profundidad de los que hacer una broma chunga a costa de “los de pueblo”.

El único que puede estar contento con 30 monedas al 100% es Eduard Fernández. El Padre Vergara es otro personaje surgido de una barra de bar: “¿te imaginas lo que molaría ver a un cura boxeador que combate al demonio a tiro limpio?” Y hay que reconocer que el concepto “El exorcista meets El cabo del miedo meets Preacher” mola y ofrece algunos momentos visuales bestiales. La mera presencia de un Fernández musculado, tatuado, con cara de pocos amigos y barba tupida vende la serie, es cierto, pero el guión es también muy limitado en su construcción del personaje, que es mostrado con un único matiz y sin permitir un mínimo desafío actoral a Fernández, más allá de aparecer en pantalla con cara de pocos amigos.

Y por concluir con los personajes, 30 monedas probablemente va a servir como plataforma de despegue para una (espero) fulgurante carrera profesional a nivel internacional para Megan Montaner. Ella lo hace genial como la mujer atormentada por un marido desaparecido que busca respuestas y que no duda en intentar ayudar cuando hay gente el peligro. Sin embargo, tiene que protagonizar una escena de sexo explícita en el sexto episodio que es un pegote que no pinta nada en la narrativa general hasta ese momento. Mira que me encanta disfrutar de la belleza del cuerpo femenino y ello no me produce ningún pudor, pero esta escena me produjo un bochorno extremo por la forma en que cosifica a Montaner.

Hay series como Banshee o la misma Juego de Tronos que te mostraron desde el minuto uno de qué iban y que los desnudos y el sexo eran parte de su personalidad. Perfecto, si lo sabes y te gusta te apuntas y si no te gustaba dejabas de verlas y cada uno por su lado. Pero 30 monedas se había movido en una línea que queda rota de forma grosera en esta escena que no aporta nada a la historia ni a la evolución del personaje, y que sólo sirve para “mostrar cacho”. Vale que en los 70 y 80 la cosificación de la mujer en el terror y el fantástico era tremenda, pero eso no significa que a la hora de hacer tu homenaje al género debas cometer en 2020 los mismos errores que hace 40 años. Al contrario, se nos supone más inteligentes que todo eso, lo suficiente al menos para tomar lo bueno pero descartar lo no tan bueno. No cabe duda que yo no tengo la misma sensibilidad que de la Iglesia, y sus prioridades narrativas no tienen nada que ver con lo que yo le pido a una buena historia.

Otro elemento que comentaba como positivo era la enorme cantidad de referencias y homenajes de la serie que puede hacer las delicias de los amantes del fantástico y el terror. Y eso en si mismo es positivo, claro que si. Sin embargo, narrativamente una historia no puede estar construida a partir del fan-service sin unos cimientos sólidos. Pero con unos personajes endebles y unos todo vale de principio a fin, la conexión emocional es imposible y la desconexión como espectador inevitable. Empeorado todo además con un último episodio terriblemente malo, de largo el peor de la serie, que deja al espectador una sensación de decepción total partiendo que no es final de nada y deja todo completamente abierto.

Llegado a este punto, lo más normal es que NO vea la segunda temporada. En todo caso, esta en una opinión personal que no tiene por qué coincidir con la de nadie. Imagino que habrá gente que como a mi no le haya gustado la serie y en concreto el final, pero seguro que también hay espectadores que lo han disfrutado y a los que el todo vale continuo o los personajes estereotipados no le suponen ningún problema. Bien por vosotros.

Comentaba en mi crítica de Wonder Woman 1984 que en 2000 podía llegar a entenderse que un espectador apoyara una mala película de superhéroes ante la disyuntiva que era eso o nada, porque en esa época no había casi ninguna. Pero en 2020, en medio de la edad de oro del género en el que jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición, es justo cuando los fans debemos ser más exigentes para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale.

Con 30 monedas, inicialmente pensaba que el símil podría ser aplicable al ser la primera serie de televisión española de gran presupuesto de temática fantástica y de terror. Pensando que la clave para que se hagan más productos de género en España era que 30 monedas fuera un éxito, estaba pensando en la serie bajo el punto de vista del vaso medio lleno, intentando ver lo positivo de que una serie como 30 monedas haya llegado a estrenarse. Lo cual en si mismo ya es un éxito. Sin embargo, volviendo con la comparación de 30 monedas con Wonder Woman 1984, diría que los fans queremos más contenidos de género, claro que si. Pero contenidos de CALIDAD, bien escritos y mejor realizados con personajes interesantes, y no debemos conformarnos con cualquier cosa. Teniendo en cuenta el presupuesto y la producción con la que ha contado de la Iglesia, da hasta pena que haya utilizado estos importantes recursos de forma tan decepcionante.

Y decir todo esto me da fastidia porque en lo personal Álex de la Iglesia parece una persona super maja y un frikazo bestial (en el mejor sentido posible), con unos conocimientos en lo relativo al cine en general y el fantástico y el terror en particular muy superiores a los míos, al que solo por afinidad en gustos no quiero más que desearle el mejor de los éxitos en todo. Pero si la serie no es buena, no es buena.

Es por esto y teniendo en cuenta que es la primera serie de estas características en muchísimo tiempo, que a pesar de no conectar con ella en tantos aspectos como acabo de exponer, el cuerpo tampoco me pide suspenderla.

Comparto el trailer de la serie:

30 monedas me ha recordado por qué no había visto las últimas películas de Álex de la Iglesia, y ahora mismo es absolutamente impensable plantearme siquiera la posibilidad de ver la futura segunda temporada. Un fail en toda regla con el que me ha sido imposible conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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