Archivo de la categoría: Películas

Películas favoritas

Crítica de El club del crimen de los jueves de Chris Columbus (Netflix)

Netflix ha estrenado El club del crimen de los jueves, la última película de Chris Columbus con un reparto estelar que da a los suscriptores un entretenimiento blanco para todos los públicos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuatro irreprimibles jubilados dedican su tiempo a resolver casos de asesinatos sin resolver por diversión, pero sus investigaciones casuales dan un giro emocionante cuando se encuentran con un verdadero misterio entre manos.

Christopher Joseph Columbus (Spangler, Pensilvania, 1958) es un cineasta estadounidense. Tras escribir guiones para varias comedias adolescentes a mediados de la década de 1980, entre ellas Gremlins, Los Goonies y El joven Sherlock Holmes, debutó como director con una aventura adolescente, Adventures in Babysitting (1987). Columbus alcanzó el reconocimiento poco después con la exitosa comedia navideña Solo en casa (1990) y su secuela, Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992). La comedia Mrs. Doubtfire (1993), protagonizada por Robin Williams, fue otro éxito de taquilla para Columbus. A lo largo de la década de 1990 dirigió varias películas más, que en su mayoría tuvieron una acogida tibia. Sin embargo, volvió a alcanzar el éxito comercial al dirigir las adaptaciones cinematográficas de las novelas de J. K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal (2001) y su secuela, Harry Potter y la cámara secreta (2002). Además de dirigir, Columbus fue productor de Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004) y del drama Criadas y señoras (2011), por el que fue nominado al Óscar a la mejor película. También dirigió la película fantástica Percy Jackson: El ladrón del rayo (2010) y la comedia de acción en 3D Pixels (2015).

Columbus produce y dirige esta película basada en los libros de Richard Osman, que ha sido adaptada al cine por Katy Brand y Suzanne Heathcote. La película de 118 minutos de duración tiene fotografía de Don Burgess, montaje de Dan Zimmerman y música de Thomas Newman.

En el reparto tenemos a los juvilados miembros del club de los jueves, formato por Helen Mirren como Elizabeth Best, una mujer con habilidades misteriosas; Pierce Brosnan como Ron Ritchie, un líder sindical jubilado; Ben Kingsley como Ibrahim Arif, un psiquiatra jubilado, y Celia Imrie como Joyce Meadowcroft, una enfermera de traumatología jubilada.

El resto del reparto está formado en sus papeles principales por Naomi Ackie como Donna De Freitas, una agente de policía local; Daniel Mays como el inspector jefe Chris Hudson, el oficial investigador superior y superior de De Freitas; Henry Lloyd-Hughes como Bogdan, un manitas polaco empleado en el pueblo; Tom Ellis como Jason Ritchie, el famoso hijo exboxeador de Ron, David Tennant como Ian Ventham, un ambicioso hombre de negocios, Jonathan Pryce como Stephen Best, el marido de Elizabeth, aficionado al ajedrez, Paul Freeman como John Gray, un veterinario jubilado y Geoff Bell como Tony Curran, socio de Ian.

Tener a Helen Mirren, Pierce Brosnan y Ben Kingsley en una película supone un reclamo muy grande para los aficionados al cine veteranos como yo. Y me resulta muy curioso recordar que Brosnan y Mirren compartían protagonismo en Tierra de mafiosos, una serie con un target muy diferente al de esta película estrenada en Netflix. Hace unos años se comentaba que Hollywood obligaba que muchas actrices por encima de los 50 se retiraran por falta de papeles interesantes. Esto parece que está cambiando. Y no hay más que ver los papeles que Mirren ha protagonizado en los últimos años, por ejemplo 1923 con Harrison Ford, para comprobar que las cosas están cambiando. O tal vez es que como no hay relevo generacional con el carisma de las veteranas estrellas del cine, los productores siguen buscándoles para ir sobre seguro.

Empezando a comentar mis impresiones de El club del crimen de los jueves, parece obvio que las historias tipo Agatha Christie están de moda otra vez. Empezando por las nuevas versiones de las novelas de la escritora británica protagonizadas por Hercules Poirot, la serie de películas Knives out de Rian Johnson o la serie Poker Face, que está actualizando el concepto de whudunnit popularizado por Colombo. En el caso de esta película tenemos a 3 jubilados que viven en una residencia super exclusiva que se enfrenta a la especulación inmobiliaria, lo que va a generar varias muertes misteriosas. Estos jubilados de orígenes diversos y con conocimientos muy diferentes entre si tienen como hobby intentar resolver casos que la policía tiene pendiente. Ante un problema en un caso de hace 30 años, el grupo pide ayuda a Joyce Meadowcroft, una señora recién instalada que fue enfermera de traumatología. El caso, en realidad casos, a los que tendrán que enfrentarse, resultarán estar más conectados a su residencia de lo que les gustaría, y permitirán a los jubilados demostrar sus variadas habilidades.

El club del crimen de los jueves es un entretenimiento super blanco y para todos los públicos, entrando en el target masivo que busca Netflix. El reparto creo que está muy bien, cumpliendo todos con lo que la historia necesita de ellos. Aparte del trío protagonista, creo que también están muy bien Naoimi Ackie como la agente De Freitas, que colaborará a veces a su costa con los jubilados, y Jonathan Pryce como el marido de Elisabeth (Mirren) que sufre alzheimer.

La película me ha parecido entretenida y me ha hecho pasar un buen rato. Quizá lo menos bueno es que toda la película parece telegrafiada sin apenas sorpresas. Por ejemplo haciendo que Brosnan sea el encargado de hacer varios gags cómicos para que el grupo consiga la información que necesita. En cierto sentido creo que la sensación de familiaridad que tiene toda la película es algo buscado por el director Chris Columbus desde el principio. El guion se plantea sin que haya ni medio elemento perturbador o que pueda generar un shock entre el público. De forma que pareciéndome entretenida, también creo que podía haber tenido un poco más de picante. Columbus es perfecto para esta sensación de «todos los públicos» que tiene la película. Y pensando en su buen ojo como productor, no tengo duda que si la audiencia es buena, Columbus y Netflix seguro darán luz verde a nuevas películas dentro de esta serie lo antes posible.

El club del crimen de los jueves es ese tipo de película que no busca cambiar la vida de nadie, simplemente distraernos del mundo real durante dos horas. Y eso lo cumple perfectamente, siendo una película que mi madre de 82 años puede ver sin problemas y disfrutarla, y yo puedo hacerlo también con mi hijo.

Comparto el trailer de la película:

El club del crimen de los jueves es una película feel-good blanca, dentro de ser un whudunnit, para todos los públicos que cumple con su función de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

2000 días seguidos publicando en el blog

Hoy 20 de septiembre de 2025 alcanzo otro hito en el blog, al cumplir 2000 días publicando diariamente artículos en el blog sin interrupción. Una cifra impresionante.

Esta cifra de 2000 días seguidos publicando posts se une al 12 cumpleaños del blog que celebré el pasado mes de agosto. Y en realidad, en estos 12 años y un mes he publicado 2766 artículos, lo que muestra la enorme diferencia en la cantidad de artículos que publiqué los primeros años, y los más de 5 años en que la norma se ha convertido en escribir todos los días para subir al día siguiente un nuevo post. En realidad no es exactamente así, porque los fines de semana suelo adelantar 3/4 artículos que me dan margen para ir tranquilo durante los días laborables en los que la cosa se me complica con el trabajo, el baloncesto del nene y la vida en general. Pero me gusta la idea romántica de escritor que escribe todos los días.

Y lo cierto es que no tengo intención de parar ahora mismo. Hubo un momento cuando llevaba 1700-1800 días en que me plantee un poco la obligación de intentar llegar a estos 2000 días. Pero ahora que me he quitado este peso de encima, sigo teniendo ganas de escribir de las cosas que me apasionan. Y también de por qué no me gustan o no conecto con algunos comics, películas o series, como la decepción que me he pegado con el séptimo episodio de Alien: Planera Tierra. Pero mientras siga descubriendo comics alucinantes como el de la imagen, la sensación es que voy a seguir escribiendo y publicando este blog durante mucho tiempo.

Hace unas semanas compartí un artículo sobre mi relación actual con Marvel Comics, marcada por la decepción ante el horrible estado en que se encuentra la editorial. Un largo artículo que te invito a que leas. Y siguiendo con los temas que comentaba en ese post, hablando todas las semanas con mi hermano Fernando, la idea que al final siempre se repite es que no tiene sentido COMPRAR por obligación comics que no están ofreciendo el mínimo exigible de entretenimiento que le pedimos a los comics de superhéroes. No hay ninguna obligación de comprar comics de Marvel más allá de las «ralladas» mentales que a veces nos creamos los propios lectores, creando obligaciones absurdas que no son reales. Sobre todo cuando estamos en un momento maravilloso para leer comics, con un nivel de calidad maravilloso en otras editoriales.

Un ejemplo increíble de esto lo tenemos con el primer número de Absolute Martian Manhunter que ha publicado Panini este mes. Un comic que me ha volado la cabeza. Tengo que quitarme el sombrero y me levanto a aplaudir a Deniz Camp y sobre todo al maestro Javier Rodríguez. Camp plantea una historia muy interesante y original que Rodríguez transforma en una obra de arte. El comic me ha encantado y me ha dejado con ganas de más. Probablemente acabe comprando la serie en grapa USA para poder leer de un tirón los 6 números que ya han salido.

Y dentro de todo, una de las cosas que más me han gustado es la forma en que plantea su narrativa, al ofrecer al lector una historia contada de una forma que solo se puede contar en los comics. Estoy cansado de ver a gente minusvalorar los comics cuando es un medio narrativo, expresivo y artístico diferentes a la literatura o el cine / series TV. Leo a veces comics que parecen planteados para vender el concepto a Hollywood, como un medio para conseguir otra cosa que interesa más al editor o a los creadores. También me pasa, en Marvel y en otras editoriales, que leo un comic y lo veo mediocre y sin personalidad. De hecho, parece que los editores son los primeros que demandan esa uniformidad, perdiendo en el camino la capacidad de sorpresa y maravilla que los comics siempre deberían tener.

Absolute Martian Manhunter es todo lo contrario. Es un triunfo absoluto. Y aunque se me escapara cuando salió en USA, me alegro de haberlo podido leer ahora. He disfrutado muchísimo la brillantez del dibujo y la sorprendente historia que sólo Rodríguez y Camp podían hacer. Y al mismo tiempo, este comic me recuerda lo que los comics deberían ser, o al menos intentar aspirar a ser. Y lamentablemente, en lo que se han convertido. Con su apuesta por las portadas alternativas sin fin, sus historias sin interés reciclando conceptos ya vistos realizada por artistas intercambiables que transmiten que todo es mediocre. Y que los editores lo saben y no les importa.

Los lectores merecemos más. Merecemos más comics como éste.

Y ahora, quiero compartir otra reflexión sobre el estado de la crítica de obras de entretenimiento que vi hace unos días:

En Twitter (no me sale decir X) seguimos teniendo lo mejor y lo peor de las redes sociales. Lo mejor es por ejemplo la capacidad de tener noticias en directo contadas por quienes las están viviendo, evitando el filtro que aplican luego muchas agencias de noticias. También me gusta tener contacto con opiniones y puntos de vista que no conocería de no estar en esta red social. Se tiende a demonizar las redes sociales, a veces con razón, por ejemplo con la vergonzosa y casi delictiva alegría mostrada por psicópatas por el asesinato de Charlie Kirk hace unos días. Pero yo intento sacar las cosas positivas.

Digo esto porque a partir de leer a alguien quejarse que Carlos Boyero critica al cine español en lugar de alabarlo (como parece que implican sus palabras), me di cuenta que esa opinión es un reflejo de la relación que una parte de las empresas y los aficionados quieren que sean las redes sociales. No espacios de diálogo sino campanas de eco que solamente repitan lo que ellos quieren.

Tener que recordar que el trabajo de un crítico de cine no es «incentivar que la gente vaya al cine» sino analizar una película y explicar los motivos por los que le ha gustado o no. Pensar que los críticos son publicistas de las películas me parece bochornoso (para la persona que tiene esas opiniones). Algo que sólo refleja la idea corporativista que se tiene de la cultura, el entretenimiento y la crítica. Aparte de reflejar lo poco predispuestos que están algunos a leer opiniones que no coincidan con las suyas.

Y en el mundo del comic, es llamativo como dice el amigo Megatron (@sr_ferran) que «no existe critica de tebeos, solo gente que incentiva su compra, también llamados «divulgadores»». Y por eso cuando alguien realiza una labor realmente «crítica», como mínimo es calificado de HATER por los de las unanimidades tuiteras y los del «yo solo hablo en positivo.»

Me encanta recomendar comics que me entusiasman como por ejemplo el Absolute Martian Manhunter. Pero al mismo tiempo me sorprende y un poco asusta la tendencia acrítica de una parte del fandom que compra o sigue a algo ciegamente hasta el punto de enfadarse cuando lee algo que no se ajusta a su opinión. Prefiero gente que tenga criterio aunque no coincida con el mío. El «yo solo hablo en positivo» creo que es una de las lacras más grandes que se ha creado en el fandom y en la supuesta crítica «profesional». Y digo esto porque algunas reseñas en páginas webs americanas dan mucha vergüenza ajena, no es un tema únicamente de España.

Por ejemplo, hace unos meses se formó una polémica alrededor de una película o serie de Marvel. No recuerdo exactamente, pero fue anterior incluso al estreno de Capitán América: Brave New World. El producto en cuestión era bastante deficiente, pero como una minoría de haters se metieron con la actriz protagonista (o la directora, ya no me acuerdo), mucha gente comentaba orgulloso que aunque había visto problemas en esa película y habían cosas que no le habían gustado, optaba conscientemente por no comentarlas en redes sociales «para no dar munición a los haters». De forma que se centraban en comentar únicamente aquello que si le había gustado. Por supuesto, eso provocaba una valoración sesgada que generaba una mentira que se extendía en redes sociales, intentando convencer a la gente que la película era mejor de lo que rea en realidad. Por supuesto, no estoy de acuerdo con esa forma de actuar. Por cierto, aparte de todo en general, otro elemento que dejó claro el fracaso creativo y de taquilla de Capitán América: Brave New World fue la forma en que «los fans» dejaron de hablar casi inmediatamente de la película. Porque en realidad esas personas no podían hablar entusiasmados de una película que ni ellos mismo pensaban que fuera «buena», aunque lo expresaran en un primer momento.

No creo ser ejemplo de nada. Pero sinceramente creo que mi actitud de buscar cosas positivas de películas / comics que NO me han gustado y al revés, pensar e intentar explicar las cosas que no me gustan incluso de obras que si lo han hecho, debería ser el mínimo exigible a la crítica. No importa si es profesional o amateur, frontera que las redes sociales han difuminado completamente. Que alguien diga que «X le gusta mucho» no tiene demasiado valor cuando todo le gusta. Lo mismo para los haters que lo critican todo siempre, porque siempre pueden encontrarse cosas interesantes. Cuando lees un crítica matizada y razonada en positivo y en negativo, siempre es mejor. Incluso cuando no estés de acuerdo con algo que diga, esa opinión tiene más valor que la de los que opinan que «todo es genial».

Por cierto, leyendo esto me falta comentar otro aspecto clave. Y es la importancia de encontrar un crítico que tenga gustos similares a los tuyos. Porque por mucha crítica razonada, si el que escribe la reseña es de los que califican una película según su importancia social y no por lo que la película cuenta, puede darse la situación habitual de ver una película encumbrada y que no te guste nada. Por eso es necesario escuchar o leer críticas de personas con los que los gustos conecten. En ese sentido, ya pueden decir misa los críticos o darle premios los festivales, si mi hermano ve una película y me dice que es «basura», mejor me la ahorro. Porque no tiene sentido pagar por algo que no te va a gustar para quejarte luego.

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Eddington de Ari Aster

Estuve dudando si ver en el cine Eddington, la nueva película de Ari Aster (Hereditary, Midsommar). Al final pudo más la curiosidad, y me he llevado una sorpresa muy positiva.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un viaje por carretera, una pareja se queda atrapada en Eddington, un pequeño pueblo de Nuevo México durante la pandemia. Inicialmente son bien acogidos, pero todo da un giro siniestro al caer la noche. El enfrentamiento entre el sheriff (Joaquin Phoenix) y el alcalde (Pedro Pascal) desata el caos cuando los vecinos se enfrentan entre sí.

Ari Aster (Nueva York, 1986) es un cineasta estadounidense. Tras obtener un reconocimiento inicial por el cortometraje The Strange Thing About the Johnsons (2011), se dio a conocer por escribir y dirigir los largometrajes Hereditary (2018) y Midsommar (2019), siendo considerado por la crítica uno de los exponentes de un nuevo «elevated terror«. Tras alejarse del género de terror con Beau Is Afraid (2023), Eddington, su última película, se estrenó en el Festival de Cannes de 2025.

Aster escribe, dirige y produce Eddington, una película de A24 con un presupuesto de 25 millones de dólares que ha contado con fotografía de Darius Khondji, el montaje es de Lucian Johnston y la música es de Daniel Pemberton y Bobby Krlic. La película se ha rodado en Nuevo México.

En el reparto tenemos a Joaquin Phoenix como Joe Cross, sheriff de Eddington y candidato a la alcaldía; Pedro Pascal como Ted García, actual alcalde de Eddington que se presenta a la reelección; Emma Stone como Louise Cross, esposa de Joe; Austin Butler como Vernon Jefferson Peak, líder de una secta radical; Luke Grimes como Guy Tooley, agente de la oficina del sheriff de Eddington; Deirdre O’Connell como Dawn, la madre de Louise; Micheal Ward como Michael Cooke, un joven ayudante del sheriff; Amélie Hoeferle como Sarah Allen, una influencer comprometida con la justicia social; Clifton Collins Jr. como Lodge, un vagabundo; William Belleau como el agente Butterfly Jiménez, un policía de Pueblo, la localidad colindante con Eddington; Matt Gomez Hidaka como Eric García, el hijo del alcalde García y Cameron Mann como Brian, el mejor amigo de Eric.

Antes de empezar con Eddington quiero hacer un comentario previo sobre la filmografía de Ari Aster. Hereditary me parece un peliculón en el que todo es sobresaliente. Sin embargo, a pesar de la brillantez visual de Midsommar, no conecté nada con una película que me resultó obvia, lo contrario a la ambigüedad de Hereditary. Reconozco que no he visto Beau is afraid porque tenía una pinta de «paja mental autoral» que echaba para atrás. Y no pasa nada porque lo sea (si es que lo es, como digo no lo se), mientras Aster encuentre empresas que le financien, bien por él. No conectar con Beau y la posible sensación de que a Aster se le había subido un poco el ego autoral hizo que no conectara tampoco con la premisa de Eddington, haciéndome dudar si ver o no la película. Al final, viendo que el resto de estrenos de la cartelera de esta semana me apetecían aún menos, al final si fui a ver Eddington. Y me alegro de haberla visto.

Me he llevado una sorpresa absoluta con Eddington. Y con Ari Aster. Porque me he encontrado con un creador enfadado con la sociedad de su país que plantea una crítica despiadada contra todos. Derecha, izquierda, poder económico, activismos varios, locos de las conspiraciones… Nadie sale bien parado. Y lo hace mediante una película super interesante que huye de maniqueismos y que se limita a plantear situaciones que el espectador tendrá que valorar por si mismo.

Cuando no sabía si ver la película en el cine, había leído críticas tibias y negativas de Eddington, por ejemplo cuando se estrenó en Cannes. Y tras verla puedo entender a las Pepa Bueno de la vida no les gusta, porque Aster no está por la labor de señalar buenos y malos cuando todos son mezquinos y egoístas. Ni de plantear soluciones fáciles imposibles de aplicar en una sociedad en la que al final el poderoso se sale con la suya. En el clima de polarización actual, que alguien se atreva a criticar a TODO el mundo es la forma más rápida de conseguir que no guste a nadie. Y tengo que aplaudir la audacia y valentía del director por ir tan contra corriente.

Ari Aster plantea su historia en Mayo de 2020 durante el confinamiento del COVID y en el estallido del movimiento Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd a manos de un policía. Y es un momento clave que sirve para que Aster muestre lo rota que está la sociedad americana.

En el pueblo de Eddington (Nuevo México) conviven arquetipos de lo peor de la sociedad americana. El Sheriff Joe Cross (Joaquin Phoenix) es un negacionista que vive amargado por una esposa emocionalmente inestable, Louise (Emma Stone), y la madre de esta, Dawn. Una fanática de las teorías conspirativas que vive con ellos y que no deja de calentar la cabeza a su hija, que ya tiene problemas de por si. Joe no da la sensación de ser malvado, aunque lo que va a hacer durante la película lo sea, sino que parece una persona patética no demasiado inteligente que ve como su mundo se derrumba sin entender él nada, lo que provocará que se rompa por dentro.

Joe vive enfrentado con el alcalde Ted García (Pedro Pascal) por un agravio falso que nunca pasó. Sin embargo, Ted es mostrado como alguien que se ha vendido a una gran empresa para que pueda instalarse en su localidad, poniendo en riesgo entre otras cosas el suministro de agua potable al pueblo. Y vive en un casoplón que sugiere que ha cobrado un buen dinero por traicionar a sus vecinos. De forma que Ted tampoco es buena persona. En cierta forma, es peor que Joe porque él es un incapaz inútil, mientras que Ted sabe perfectamente lo que supone que esa empresa se instale en la localidad, y lo lleva adelante de todos modos.

En este mundo marcado por las medidas anti COVID llama la atención el negacionismo de Joe, que parece que actúa «por cojones» cuando lleva mascarilla y se la quita justo para entrar en el supermercado. La excusa del asma no cuela, aunque luego resulta que SI tiene esta enfermedad. Pero la realidad del negacionismo se contrapone con la realidad de que algunas medidas son absurdas en un pueblo de pocos habitantes en el que el propio desierto ya sirve de distancia social entre los vecinos. Por lo que estas medidas solo sirven para encabronar la convivencia.

La muerte de George Floyd y el nacimiento del Black Lives Matter sirven para que Aster machaque de forma super divertida a todos los activismos ridículos que sin embargo llevan dominando las redes sociales desde hace 5 años. Un activismo en el que una chica blanca se convierte en portavoz de los agravios contra los afroamericanos y se enfada cuando un afroamericano que no ha sufrido la opresión que denuncia no se une a su causa. No se si existe el término black-splaining, pero sería de aplicación en este caso. También me hace mucha gracia ver cómo los jóvenes se unen al movimiento para ver si ligan. (Algo que años más tarde descubrimos que fue uno de los motivos principales para el nacimiento de Podemos). Y cómo en medio del confinamiento los chavales necesitan sentir que pertenecen a algo, y les sirve igual hacer un botellón en medio del desierto o manifestarse contra el racismo sistémico de la sociedad de Eddington, aunque nada indica que eso haya sucedido jamás contra los afroamericanos del pueblo. Y aunque Joe sea uno de muchos «malos» de la película, en realidad tiene razón al no hacer nada contra los chavales en sus primeras manifestaciones porque los chicos necesitan tener algo que hacer tras semanas encerrados solos en sus casas.

Las sectas que buscan personas con problemas para aprovecharse de ellos, la importancia del postureo de las redes sociales y sobre todo la forma en que las grandes empresas buscan aprovecharse de las acciones de los movimientos sociales para conseguir sus propios fines, son otros elementos mostrados de forma un tanto atropellada. Pero resalta la idea que Aster está disparando contra todo. Y ayudando a construir la idea con que me ha dejado la película, y es que la sociedad americana no tiene salvación porque todos son parte del problema y están tan empeñados en resaltar las diferencias que jamás resolverán os problemas de fondo. No mientras las grandes empresas rieguen de dinero zonas oprimidas para conseguir que se haga lo que ellos quieren.

Quizá el problema de Eddington es que no tiene un foco claro sobre lo que nos quiere contar a lo largo de las más de dos horas de película. Y no es que la película se me haya hecho larga, pero me tenían intrigado con unas situaciones que no acababan de estar bien hiladas más allá de la crítica a toda la sociedad americana, diseccionando en cada escenas a un grupo o colectivo en cada escena concreta.

Hasta el enorme giro que transforma la película en su último tercio, resultaba difícil saber de qué iba Eddington. Y a partir de ese giro empieza un todo vale super loco y exagerado que convierte la película en otra cosa en su última media hora. Por cierto, me parece curioso que en este momento resulte que los «conspiranoicos» tenían razón. Dentro de que como se quejan de 80 cosas están completamente desacreditados y cuando aciertan en una, a nadie le importa ni nadie les hace caso.

Me ha gustado el trabajo de Ari Aster. Por supuesto aplaudo su valentía al escribir una historia que critica a todo el mundo, entiendo que a sabiendas que eso le iba a poner a todos esos grupos en contra. De hecho, hubo un momento que me di cuenta que Aster había planteado una historia en la que protagonista de la película, el sheriff interpretado por Joaquin Phoenix, era en realidad el «malo». Bueno, uno de los malos. Estamos ante una película que no busca que el espectador empatice con ninguno de los personajes, que parecen arquetipos más que personas reales. Su dirección me parece muy interesante, porque a pesar de la sensación de «qué cojones me está contando», en realidad Eddington nunca se me hizo larga y tiene algunas escenas visualmente acojonantes.

En este momento tengo que entrar a valorar el reparto. Joaquin Phoenix está en su salsa con personajes atípicos como este. Y consigue transmitir la sensación de patetismo, no de que su personaje sea especialmente malvado. Me ha sabido mal el poco peso que tiene Pedro Pascal en la historia, a pesar de ser el segundo en importancia en el poster. Y aunque también tiene un papel pequeño, me flipa la valentía de Emma Stone interpretando a un personaje «extraño» con problemas psicológicos. La carrera de Stone está marcada hacia este tipo de personajes incómodos, y me parece maravilloso que Stone los busque de forma tan clara. El resto del reparto creo que cumplen sin más con lo que Ari Aster necesitaba de ellos, sin más.

Otro problema de Eddington es que sin tocar nada de su historia, tuvo la opción de terminar la película de forma perfecta, resaltando la idea de que todo acaba mal para la sociedad. Sin embargo, tras este final perfecto Aster añade dos escenas más que no aportan nada que no pudiera ser intuido viendo lo anterior y que me robaron de la sensación de que Aster había clavado el final. Al alargar situaciones que no eran necesarias. El epílogo con ese personaje practicando con su rifle deja la película en una situación de nuevo ambigüa que cada uno puede interpretar como quiera. Mi sensación es que todas estas peripecias que dejan la sociedad rota y a personas heridas sólo pueden provocar más violencia en el futuro. Igual es esto, igual no.

Reconozco que sigo sin intención de ver Beau is afraid, pero gracias a Eddington si Aster consigue hacer una nueva película, estaré atento para verla. Y digo esto porque sus dos últimas películas han sido sonados fracasos de taquilla, por lo que está por ver si A24 sigue confiando en él. Por mi parte, me alegro de haber visto Eddington, no esperaba nada y me he encontrado una película que me hizo pensar y que resultó super sorprendente.

En este mundo de panfletos ideológicos me gusta encontrarme de forma totalmente inesperada una película que presenta los hechos sin tomar parte para que el espectador la interprete como quiera, pero bajo la premisa que todos son culpables de la situación actual. Sólo por eso, Ari Aster se ha ganado mi respeto.

Comparto el trailer de la película:

Me ha sorprendido la mala leche que ha mostrado Ari Aster en Eddington, mostrando que su idea de los Estados Unidos es un polvorín a punto de estallar por culpa de las personas que lo habitan.

PUNTUACIÓN: 7/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Expediente Warren: El último rito de Michael Chaves

Tenía ganas de que me gustara la última película de Expediente Warren: El último rito, dirigida por Michael Chaves. Lo que no esperaba era encontrarme un peliculón que lo hace todo bien.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Los investigadores de lo paranormal Ed y Lorraine Warren se enfrentan a un último caso aterrador en el que están implicadas entidades misteriosas a las que deben enfrentarse.

Expediente Warren: El último rito es la cuarta película de la serie The Conjuring creada por James Wan, tras Expediente Warren (James Wan, 2013), Expediente Warren: El caso Enfield (James Wan, 2016) y Expediente Warren: Obligado por el demonio (Michael Chaves, 2021). Dentro de este universo cinematográfico de terror encontramos las películas Annabelle (John R. Leonetti, 2014), Annabelle: Creation (Adam F. Sandberg, 2017), La monja (Corin Hardy, 2018), Annabelle comes home (Gary Dauberman, 2019) y La monja 2 (Michael Chaves, 2023).

Michael Chaves (1984) empezó su carrera realizando cortometrajes, consiguiendo llamar la atención de James Wan con su ópera prima La maldición de La Llorona (2019). Tras esto ha realizado varias de las películas del universo The Conjuring, hasta el punto de poder decirse que Chaves es uno de los hombres de confianza de Wan: Expediente Warren: Obligado por el demonio (2021), La monja II (2023) y ahora esta última película.

La película de 135 minutos de duración y un presupuesto de 55 millones de dólares ha contado con un guion de Ian Goldberg, Richard Naing y David Leslie Johnson-McGoldrick, a partir de una idea de Johnson-McGoldrick y James Wan, con fotografía de Eli Born, montaje de Gregory Plotkin y Elliot Greenberg, y música de Benjamin Wallfisch. Aunque esta cuarta película de Expediente Warren (The Conjuring) está pensada para cerrar la historia, su arrollador éxito de taquilla hace que sea casi imposible que la productora de James Wan Atomic Monster no se vaya a plantear una nueva película. Y es que tan sólo en su primer fin de semana de estreno la película ha recaudado más de 190 millones de dólares, lo que asegura que vaya a ser una de las películas más rentables del año.

La película está protagonizada por Patrick Wilson y Vera Farmiga, que vuelven a interpretar sus papeles como los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren. Mia Tomlinson es Judy Warren, la hija de la pareja. Ben Hardy como Tony Spera, el novio de Judy, Steve Coulter como el padre Gordon, Rebecca Calder y Elliot Cowan como Janet y Jack Smurl, los padres donde sucederán los hechos traumáticos de la película, completan el reparto.

Cuando una serie cinematográfica se alarga con múltiples películas, normalmente los espectadores esperamos que la calidad de cada nueva entrega vaya disminuyendo. Sobre todo en el género de terror, pero no sólo. Empiezo con este comentario porque fui al cine esperando que la película fuera entretenida y ya. Con eso ya me conformaba, no esperaba encontrarme ninguna genialidad. Y por eso podéis imaginaron el sorpresón positivo que me he llevado al descubrir que Expediente Warren: El último rito es un peliculón.

Hablamos de un películón dentro del género de terror al que se adscribe. Aunque sea un poco tonto decirlo, esta es la cuarta película de Expediente Warren, si te están esperando otra cosa no te puedes sorprender porque no sea lo que esperas. No es un terror de gore ni de giros loquísimos de guion. Además, como en películas anteriores, El último rito viene con la frase de «inspirada en hechos reales». Esto no significa que todo lo que vayamos a ver vaya a ser realista, dado que los sustos y las posesiones demoniacas van a estar presentes en todo momento, con escenas muy potentes situadas en el plano onírico / astral. Si entendemos que a partir de algo que pasó o no pasó en 1986 la película crea la historia que más les interesa, mejor para todos.

Tenía ciertos reparos cuando descubrí que la película superaba las dos horas de duración. Sin embargo, me gusta mucho que una vez pasado el intensísimo prólogo inicial, El último rito emplee tiempo en que conozcamos la vida de la familia Warren en 1986, muchos años después de uno de sus primeros casos en 1964 que terminó con el nacimiento prematuro de su hija Judy, y de la familia Smurl, en cuya casa tendrán lugar los hechos que los Warren tendrán que investigar. Como en una buena película de género negro, me gusta mucho que durante más de media película tengamos dos líneas narrativas en paralelo hasta que llegan a encontrarse. Es la típica estructura de «dos casos que acaban siendo el mismo caso» que tan habitualmente hemos visto en las historias de detectives, aplicado al terror.

La dirección de Michael Chaves me parece magistral dentro del género de terror. Chaves sabe colocar la cámara en el sitio justo para provocar el mayor impacto visual, planteando unas composiciones super elegantes que me mantuvieron en el borde de mi asiento a lo largo de toda la película. El ritmo en la primera mitad es lento, pero siempre interesante. En este caso NO se cumple la lógica que no comparto de «lento = aburrido». Además, la forma en que se va incrementando la tensión hasta llegar al climax final me parece modélico. Unido a lo anterior, tanto la fotografía como el montaje me parecen brillantes, dejando claro que los profesionales que han trabajado en la película son gente de gran experiencia que saben acertar en las decisiones que toman.

Por supuesto, si Expediente Warren: EL rito final triunfa, es por la calidad, química y personalidad del reparto de la película. Patrick Wilson y Vera Farmiga como los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren están maravillosos. Los Warren han abandonado sus investigaciones tras sufrir Ed un infarto y el médico avisarles que otro golpe al corazón podría ser fatal. Lorraine (Vera Farmiga) tiene habilidades paranormales, y durante 20 años ha enseñado a su hija Judy (Mia Tomlinson) para que cierre ese portal, a pesar que en los últimos tiempos las visiones son cada vez más fuertes e imposibles de bloquear. El caso de los Smurl conecta con los Warren sin ellos lleguen si quiera a imaginarlo, lo que hace que la amenaza se sienta personal. Me encanta ver la química y el cariño que muestran los miembros de la familia Warren, y eso es éxito de los tres protagonistas.

El resto del reparto empezando con Ben Hardy como Tony Spera, el novio y posterior marido de Judy, Steve Coulter como el Padre Gordon, amigo de los Warren que les informaba cuando había un caso sobrenatural, o todos los miembros de la familia Smurl, creo que cumplen perfectamente con lo que la historia pide de ellos.

En estos tiempos de «terror elevado» y de gafapastas avergonzados de ver una película de terror que buscan añadir calificativos para describir lo que han visto, resulta refrescante ver una película que sabe qué tipo de historia ofrece a los espectadores y lo hace de forma brillante. Michael Chaves no inventa ninguna rueda y todo entra dentro de lo esperable en el género de terror de posesiones. Pero es que todo lo hace bien. Mientras la progresía cultural busca encumbrar cualquier cosa que parezca diferente o que quiera transmitir un mensaje «importante», no me extraña que el público abrace y vaya en masa a ver una película que «solo» es una buena película de terror.

En ese sentido, frente a las consignas de diversidad woke que aún dominan el entretenimiento mainstream americano, entiendo que otro punto que ha ayudado a que el público vaya en masa al cine es tener a dos protagonistas blancos que se quieren y que forman una familia tradicional que transmite valores cristianos, con una hija y un entorno que viven felices con esas ideas. Es un placer tener a Patrick Wilson y Vera Farmiga porque son grandes actores los dos y comparten una química increíble en pantalla. Pero en este mundo políticamente correcto, tener a una pareja protagonista no formada por personas de diferente raza, que se quieren sin reservas y viven una relación adulta en la que no se muestra al hombre como alguien incapaz o incompetente como forma de destacar a la mujer, me parece lo más punki y antisistema que he visto en los últimos tiempos. (Si, te miro a ti, Los Rose, entre otras muchas). Dos protagonistas que confían en el otro y saben que cuando llegue el momento harán lo que tengan que hacer para ayudarle. Buff, que radicales. Quien hubiera pensado que el público es justo eso lo que quiere ver.

Expediente Warren: Los últimos ritos está pensada como un cierre satisfactorio para esta serie de películas creadas por James Wan. Un final que creo es perfecto. Sin embargo, como pasó con la franquicia de John Wick (también 4 películas), creo que viendo como han roto la taquilla, va a ser imposible que Atomic Monster no piense formas de seguir haciendo más películas en este mundo. Desde luego, si siguen planteando películas con buenas historias y un trabajo tan notable de todo el equipo, el éxito está mas que asegurado. Y yo iré encantado al cine a verlas.

Comparto el trailer de la película:

Expediente Warren: El último rito me ha parecido un películón. Da gusto ver una película que resulta tan satisfactoria en todos los aspectos. Si te gustaron las películas anteriores de Expediente Warren, no te puedes perder esta, de momento, última película de la saga.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Los Rose de Jay Roach

Los Rose es una nueva versión del clásico de los años 80 La guerra de los Rose, basada en la novela de Warren Adler. En esta nueva versión el director Jay Roach dirige a Benedict Cumberbatch y Olivia Colman en una supuesta comedia que no me ha convencido.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

La vida parece fácil para la pareja perfecta que forman Ivy y Theo: carreras de éxito, un matrimonio feliz y unos hijos estupendos. Pero detrás de la fachada de su supuesta vida ideal, se avecina una tormenta: la carrera de Theo se desploma mientras que las ambiciones de Ivy despegan, lo que desencadena una caja de Pandora de competitividad y resentimiento ocultos… Reinterpretación del clásico de 1989 «La guerra de los Rose», basada en la novela de Warren Adler.

Mathew Jay Roach (Albuquerque, Nuevo México, 1957) es un cineasta estadounidense. Es conocido principalmente por dirigir la serie de películas Austin Powers, Meet the Parents, Dinner for Schmucks, The Campaign, Trumbo y Bombshell. Los Rose cuenta con un guion de Tony McNamara basado en la novela La guerra de los Rose, de Warren Adler. Esta novela ya tuvo una exitosa adaptación cinematográfica en 1989 que contaba con Michael Douglas, Kathleen Turner y Danny DeVito como protagonistas. La película de 105 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 19 millones de dólares y tiene fotografía de Florian Hoffmeister, el montaje es de Jon Poll y la música de Theodore Shapiro.

Benedict Cumberbatch y Olivia Colman interpretan a Theo e Ivy Rose, él arquitecto y ella una prometedora restauradora.

Hala Finley y Delaney Quinn interpretan a Hattie Rose, hija de los Rose en diferentes momentos temporales, igual que Wells Rappaport y Ollie Robinson interpretan a Roy, el hijo de la pareja. El resto del reparto lo completan Andy Samberg como Barry, amigo de los Rose, abogado de divorcio de Theo y marido de Amy (Kate McKinnon). Ncuti Gatwa interpreta a Jeffrey, gerente del restaurante de Ivy, Sunita Mani es Jane, segunda chef de Ivy, Zoë Chao hace de Sally, amiga de los Rose y esposa de Rory (Jamie Demetriou).

La guerra de los Rose es una de las películas míticas de los años 80. Tras varias película de aventuras como Tras el corazón verde o La joya del NIlo, Michael Douglas y Kathleen Turner se convirtieron en una de las parejas más conocidas de Hollywood y con mayor éxito. El cambio de verles como una pareja que vivía aventuras y se enamoraba a ser un matrimonio que termina tirándose los trastos a la cabeza por su divorcio fue un shock en su momento. Y tengo que reconocer que me acerqué a ver esta nueva versión sin acordarme de casi nada excepto su mítico final.

Esta nueva versión tenía a su favor contar con una fantástica pareja de actores como son Benedict Cumberbatch y Olivia Colman interpretando a el matrimonio formado por Theo e Ivy Rose. Cumberbatch y Colman son actorazos y me han encantado siempre que les he visto en la gran pantalla o en la pequeña. Como creía que Los Rose iba a estar bien, invité a mi madre de 82 años a que me acompañara. Y menudo chasco me me llevado. Yo y mi madre, a ella tampoco le gustó nada.

Un primer gran problema de Los Roses es que se supone que es una comedia, pero nada de lo que presenta tiene gracia. De hecho, hay varios gags a cuenta de que Ivy (Colman) sufre un problema alérgico por comer algo prohibido en el que Theo la chantajea con no darle la medicación para que se pueda recuperar a no ser que firme el contrato de divorcio. Se supone que debe ser un gag ocurrente y muy bestia, pero jamás es divertido, más bien genera un rechazo absoluto hacia el que lo hace, al ser una situación muy turbia que sólo una mente perturbada podría realizar. Y como esa hay unas cuantas. Que una película no sea divertida y produzca rechazo es un problema muy gordo, indica que el director Jay Roach ha equivocado completamente el tono y la historia.

Buscando cosas positivas, creo que en realidad Benedict Cumberbatch y Olivia Colman cumplen con lo que el director necesitaba de ellos. Lo malo es que eso significa convertirse en unas personas odiosas que se comportan de las peores formas posibles hacia su pareja.

Theo e Ivy Rose son una pareja británica que se escapa de su vida rutinaria británica para vivir una aventura en Estados Unidos. Theo es un arquitecto de éxito que ha diseñado un museo marítimo en su localidad costera de California. Ivy se dedica a cuidar de los niños y ha aparcado su pasión por la cocina hasta que Theo le compra un local para que pueda abrir su propio restaurante. Durante una tormenta, debido a una error o incompetencia de Theo, el museo queda destruido mientras que el restaurante de Ivy se llena de gente escapando de la tormenta. Una de esas personas es una crítica culinaria famosa, lo que hace que el negocio de Ivy sea un éxito fulgurante, convirtiéndose en una afamada chef que empieza a abrir restaurantes por toda California.

Theo no puede trabajar debido al destrozo a su reputación que tuvo que su edificio se cayera y a un video que le grabaron en ese momento que se hizo viral, que terminó de ridiculizarle y destruir su reputación. Por eso, la pareja hace un cambio de roles y él se queda en casa cuidando a los niños mientras ella se hace rica con sus restaurantes. Ivy se centra en los negocios y no acaba de estar de acuerdo con la forma en que Theo educa a sus hijos centrados en el ejercicio físico y la salud. Pero tampoco está en casa para cambiar nada. Los años pasan y los niños reciben un beca de estudios en Miami centrada en la actividad física, por lo que se mudan dejando sólo al matrimonio.

Aunque intentan reconducir la relación, de hecho Ivy paga la construcción de la que se supone va a ser la casa ideal de la familia que ha diseñado Theo, llega un momento de no retorno en el que Theo pide el divorcio. A pesar de poder aspirar a recibir la mitad de la fortuna de Ivy, Theo sólo quiere quedarse la casa que él diseño y construyó. Ivy, por supuesto se niega t si algo quiere es precisamente la casa. Con lo que empezará la «Guerra de los Rose» al que aludía la película de los 80. Una guerra literal con violencia física y momentos tremendos que son todo menos «graciosos». Comentaba que Cumberbatch y Colman están bien, pero lo cierto es que lo están siendo odiosos. Y claro, eso es un problema muy grande.

Y no son los únicos que caen mal. Excepto los niños que interpretan a los hijos de la pareja, que están bien y son niños encantadores, aunque obsesionados con el ejercicio físico, el resto de adultos amigos de la pareja son super repelentes y asquerosos. Aparte de estar ante una comedia que no hace gracia, todos los adultos son gente despreciable que caen mal y entran en la categoría de «ostiable». En concreto Andy Samberg como Barry y Kate McKinnon como su mujer Amy están todo el rato provocando situaciones embarazosas dicho con la peor de las connotaciones posibles.

Hay otra situación que me ha parecido lamentable. Mientras veía la película no me cuadraban varias cosas, aparte de lo odioso y perturbador de pensar que el director pensaba que las situaciones embarazosas eran remotamente divertidas. Y es el elemento WOKE, que termina de arruinar la película.

En la película de Michael Douglas y Kathleen Turner él era un abogado de éxito y ella una ama de casa. Esta película cambia los roles, sobre lo que no tengo ningún problema. Pero lo que si es un problema es que La Guerra de los Rose mostraba a los dos atacando a su pareja, pero no les calificaba previamente, haciendo lo que cada uno pensaba que es mejor para él / ella. Y en realidad, comportándose ambos de forma muy similar.

Pero esta nueva película la historia SI toma partido. Ivy es una empresaria de éxito y una cocinera magistral, mientras que Theo es un incompetente al que se le hundió un edificio diseñado por él. No se dedica a los niños por convicción sino porque no tiene otra posibilidad, mientras que ella es una mujer exitosa. Los intentos de humor desagradable giran sobre el fracaso profesional de Theo, mientras que la película nunca hace humor a costa de Ivy o sus aptitudes profesionales. La diferencia entre ambas películas es abismal. Y me ha molestado esta falta de neutralidad. De hecho, me parece tremendo.

En lo que si son iguales es en la forma en que se comportar uno con la otra y viceversa. Algo que provoca situaciones desagradables por lo mal que se tratan y lo mezquinos que son. Sin embargo, cuando llega el climax final, el que recordaba de la película original, asistimos a una situación accidental provocado de nuevo por la incompetencia de Theo. La forma en que plantean este final me rompió la cabeza para mal. Porque si al principio mostraron a un miembro de la familia siendo un incompetente, lo lógico para igualar las cosas sería que la otra cometiera el error. Pero no, la incompetencia sólo va en una dirección. De vergüenza.

Peor que no me gustara Los Rose es pensar que llevé a mi madre a verla. El vocabulario soez y sexualmente explícito tampoco ayudó a que pudiéramos conectar con la película. En el visionado de Los Nore se ha juntado una tormenta perfecta en la que todo me ha volado la cabeza para mal. Y aunque es el menor de los problemas, señalar también que Michael Douglas y Kathleen Turner eran mitos sexuales, actores guapísimos. Sin embargo, aunque Colman es una gran actriz, es lo contrario a un a una belleza. Y en realidad, cuando vamos al cine queremos ver una versión idealizada del mundo corriente con gente guapa. Cumberbatch lo es, pero está centrado en el humor a su costa, y Colman desde luego no lo es. Otra cosa que no funciona. Y van…

Comparto el trailer de Los Rose:

No me ha gustado Los Rose. Creo que su director Jay Roach equivoca todo el planteamiento y la ejecución. Aparte de plantear unos cambios que no mejoran el original.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!