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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 11 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics / Panini)

Undécimo volumen de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Unos comics de 1966-1967 que nos ofrecen un ejemplo estupendo del atractivo que durante décadas han tenido los comics Marvel.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los prodigios se encadenan sin descanso. Estela Plateada ha vuelto y La Cosa va a tener con él algo más que palabras. Klaw el Amo del Sonido se cuela en el Edificio Baxter, mientras el Doctor Muerte planea el mayor engaño de la historia: el que le llevará a conseguir el poder cósmico absoluto. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 54-58 y Annual 4 USA, publicados originalmente en 1966-1967.

El volumen anterior de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos puede ser uno de los puntos álgidos de esta colección, al asistir a la llegada de Silver Surfer y Galactus, y la presentación de Pantera Negra. Y dentro que en iconicidad los comics contenidos en este volumen tienen un interés mucho menor, y lo mismo comparado con el noveno volumen en el que además de la boda de Reed y Sue disfruté de la presentación de los Inhumanos, tengo que decir que lo que he leído en este undécimo volumen me ha gustado mucho.

Stan Lee está en la plenitud como escritor y editor, teniendo muy claro cómo aprovechar el creciente Universo Marvel que tenía a su disposición y las herramientas bien aplicadas de la continuidad comiquera. De esta forma, en el número 54 USA que inaugura este volumen se inicia una trama que continuará durante varios números, como es la búsqueda de Johnny Storm de la forma de poder derribar la barrera que se alza sobre Attilan y le impide llegar hasta su amada, la inhumana Crystal. Esta trama se beneficia de que esté acompañado por Wyatt Wingfoot, su compañero de universidad, mientras viajan por todo el universo buscando cómo llegar al interior de Attilan.

A la subtrama de Johnny y Wyatt viajando primero gracias a un vehículo de Pantera Negra y luego aprovechando las habilidades de Mandíbulas, el animal inhumano capaz de viajar por todo el multiverso, se verá acompañado por otra línea argumental dentro de Attilan, para ver qué están haciendo los inhumanos para romper la barrera que les aprisiona. Estos viajes son la excusa perfecta para que Jack Kirby se luzca como nunca a la hora de dibujar seres alucinantes y acción increíble, si bien la aparición de Preste Juan, el caballero medieval de la corte de Avalón, es un poco gratuita, pero permite a Kirby un despliegue artístico alucinante. Como curiosidad, me resulta alucinante que Preste Juan no vuelva a aparecer en otro comic Marvel (que al menos a mi me suene). Esta aventura es la principal de esta número 54 y a partir de aquí queda como una subtrama secundaria de los números posteriores.

Volviendo al buen ojo como editor de Stan Lee, en el número 55 recupera a Estela Plateada (Silver Surfer), tras su importante papel en la Saga de Galactus que terminó en el número 50 USA. Sin duda Lee sabía que tenía un éxito entre manos, o a lo mejor vio en el correo las reacciones a su presentación en el número 48 USA, pero sea por el motivo que sea, Lee no dudó en volver a aprovecharlo apenas 5 números después.

El comic en si no puede ser simple, al tener una combate absurdo provocado por Ben Grimm, a partir de la clásica confusión de los comics Marvel. Ben va a visitar a Alicia y encuentra allí a Silver Surfer, lo que le hace entrar en cólera en una muestra de machismo bestial. A pesar de la naturaleza compasiva de Silver Surfer, el combate en inevitable y se alarga casi toda la duración del comic, con las paradas obligatorias con las tramas alternativas antes mencionadas, ofreciendo la excusa perfecta para que Kirby se luzca.

En comics anteriores ha comentado que fruto de lo mal que han envejecido algunas cosas de estos comics de casi 60 años de antigüedad, algunos personajes me caían antipáticos, y este comic es una buena muestras. Por supuesto por la actitud super machista de Ben Grimm. Pero casi peor que Ben me resulta el diálogo de Reed a Ben en el que le abronca con frases como «¿Cuándo vas a madurar?¿O es que tratas de demostrar que eres tan tonto como pareces?» Esta segunda expresión me parece fuertísima, pensando que Reed y Ben se supone que eran/son amigos. Otras expresiones como «Será mejor que dejes esa actitud antes de que te la quite a tortas…» me parecen de una chulería insufrible casi insoportable.

Volviendo al uso de la continuidad, apenas 3 números desde que Lee y Kirby presentaran a Klaw en la historia de Pantera Negra del volumen anterior, este villano es recuperado para el número siguiente, el 56 USA. El comic plantea nuevas escenas de acción espectacular, destacando este comic el dibujo de un Kirby desatado en lo referido a su narrativa, expresividad y diseño de tecnología y ambientaciones fantásticas. Como digo la trama es muy muy sencilla con ojos de 2024, pero todo el comic funciona perfectamente, incluyendo que la victoria caiga de manos de los héroes gracias a la colaboración de Pantera Negra, al que acabábamos de ver apenas 2 meses antes. En lugar de crear nuevos conceptos Lee aprovecha para sacarle provecho a los ya existentes.

El Annual 4 incluye una de las grandes cerdadas de la historia de Marvel, y mira que a lo largo de los años han cometido unas cuantas contra los intereses de sus creadores. Y es que apenas unos meses de que finalizaran el periodo de propiedad de los derechos de la Antorcha Humana original, el personaje creado por Carl Burgos en 1939, Lee decide escribir este comic en el que le presentan para ser derrotado al final y morir de nuevo. Bueno, morir igual no es adecuado dado que estamos ante un robot.

Burgos estaba esperando poder reclamar los derechos, pero Marvel tenía otra idea, y su uso en este comic provocó que los derechos se renovaran y Burgos perdiera toda posibilidad de poder recuperarle, lo que provocó que no volviera a dibujar ningún comic posterior a la salida de este comic. Los comentario metatextuales que Lee puso en boca de Ben «En fin. A veces se gana y a veces se pierde» y Johnny «Intentó vencerme y aún así me es imposible odiarle» parecen puñaladas traperas dirigidas al propio Burgos, y muestran la peor cara de Marvel como empresa super poderosa con decenas de abogados que aplastó las demandas de muchos autores a lo largo de los años, empezando por Burgos pero que podría decirse lo mismo de Joe Simon, en ese caso con la complicidad del propio Jack Kirby.

Es tan fuerte la cerdada de Marvel que es difícil comentar nada de un comic en el que aparece también el Pensador Loco y su ordenador Quasimodo.

Los dos números siguientes son una de las historias que más veces se ha mencionado en la historia de Marvel, al asistir al momento en el que el Doctor Muerte roba los poderes a Silver Surfer y los usa para vencer a nuestros protagonistas. Aparte de las subtramas de Johnny y los inhumanos, en el número 57 vemos como Muerte atrae con engaños a Silver Surfer a Latveria, aprovechando su inocencia para robarle sus poderes cósmicos. Luego, en el 58 se enfrenta a los 4 Fantásticos, con una historia que destaca por el elemento «chorra» y un poco ridículo (con ojos de 2024) de los comics de los años 60, dado que Muerte viaja a Nueva York para matar a los héroes pero cuando Reed reconoce la derrota y que Muerte es más fuerte, les deja vivir y se va satisfecho. Viendo que no hace falta luchar contra nadie, simplemente reconocer que el malo es más fuerte, la de destrucción y daños a Nueva York que se hubieran podido ahorrar.

Esta aventura queda inconclusa, dejando este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel un cliffhanger super interesante de cara al próximo número. Y digo esto porque creo que es la primera vez que leo estas aventuras. Poder leer por fin un comic mencionado en innumerables ocasiones en comics posteriores me ha dado una alegría importante y justifica de sobra la compra de la Biblioteca Marvel, a pesar de los elementos viejunos que tienen estos comics en lo referido a los diálogos y a algunas de sus tramas.

Y hablando de la continuidad, en este caso me gusta mucho que la trama de Johnny y los inhumanos haya quedado también inconclusa, siendo un ejemplo maravillosos de la narrativa-río que Stan Lee creó en el Universo Marvel y acabó convirtiéndose en la norma del género. Una norma que en los últimos años se ha sustituido por la narrativa de arcos cerrados. Quizá por eso tener estos subtramas en cada grapa me ha dado un chute de nostalgia en el buen sentido hacia la forma en que se hacían los comics no hace tanto tiempo.

No he entrado en detalle, pero el dibujo de Jack Kirby es espectacular. Creo además que el entintado de Joe Sinnot le sientan de maravilla a sus lápices, resaltando toda la fuerza que tenía The King con sus composiciones, sus muestras de tecnología y paisajes, y el dinamismo de sus escenas de acción. No he comprado la Biblioteca Marvel de Thor, pero estas historias creo que muestran a Kirby en su plenitud creativa. De hecho, Kirby en este periodo de 1966 creo que fue cuando Kirby abandonó las series de Vengadores y Patrulla-X, y creo que se nota que pudo contar con más tiempo para dibujar, porque son una gozada.

Cuando reseño las Bibliotecas Marvel de Vengadores, Patrulla-X o Nick Furia parece que siempre le encuentro los aspectos que peor han envejecido, pero en realidad me encuentro muy satisfecho de la compra de estos comics de los Cuatro Fantásticos. Mi objetivo de comprar los 100 primeros números cada vez está más cerca.

Comparto las primeras páginas del comics:

Me ha gustado este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos, sus enormes virtudes compensan las cosas menos buenas y los actos mezquinos de Lee y Marvel hacia sus creadores. Ganas del siguiente.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel: La Patrulla-X vol. 4 de Stan Lee, Roy Thomas y Werner Roth (Marvel Comics – Panini)

El cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: La Patrulla-X trae la novedad de la sustitución de Stan Lee en los guiones, que da paso a un jovencísimo Roy Thomas como guionista de la serie, manteniéndose Werner Roth en el dibujo con Dick Ayers en el entintado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El regreso de Magneto precede al debut de El Mímico, el único superhombre capaz de imitar los poderes de todos los miembros de La Patrulla-X. En este tomo descubrirás también el origen del Profesor Xavier, en la primera de las historias escritas por Roy Thomas después de sustituir a Stan Lee. ¡Es el comienzo de una nueva era para los mutantes de Marvel! Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen recopìla los números 18-23 USA, publicados en 1966.

Las seis grapas que componen este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se dividen en una primera grapa, el número 18 USA, para cerrar la trama de Magneto que nos dejó el cliffhanger del volumen aterior, un número suelto con la presentación de Mímico, un villano que puede copiar las habilidades del grupo (nº 19), y dos historias de dos números de extensión. La primera contra Lucifer (nos. 20 y 21), el villano que dejó inválido a Charles Xavier, y la segunda (nos. 22 y 23) reutilizando al Conde Nefaria, al que vimos en Los Vengadores y que también se enfrentó a Iron Man en Tales of Suspense.

Es importante destacar que Roy Thomas se convirtió en guionista de la serie a partir del nº 20 USA, sustituyendo al maestro Stan Lee. Y aunque era novato como guionista de Marvel, Thomas tenía 26 años en 1966, mostrándose en seguida digno de la confianza de Lee. Estos primeros números puede decirse que son continuistas, al usar Thomas a villanos ya inventados por Lee, en lugar de arriesgarse a crear personajes nuevos. Thomas se muestra como un buen conocedor de todo el universo Marvel, porque Lucifer es un villano de los mutantes, pero Nefaria y sus esbirros el Hombre Planta, Espantapájaros, Puercoespín, Anguila y Unicornio habían aparecido en otras cabeceras.

Thomas mantiene el melodrama de folletín con la no-relación entre Scott Summer y Jean Grey. Los monólogos interiores de ambos son continuistas respecto a lo visto hasta ahora, pero resultan un tanto ridículos vistos hoy en día, al llorar por las esquinas Scott porque ama a Jean pero no hace nada al respecto, al sentir que es un peligro para los demás. Al menos Jean si es proactiva, teniendo en cuenta que también afirma estar enamorada de él (no se sabe muy bien por qué), y le invita a cenar junto a ella y Ángel. Chafándole la fiesta a Warren, todo hay que decirlo. Hablando de Scott, resulta penoso verle abandonar el grupo un número por el miedo que tiene a hacer daño a alguien con sus poderes, para volver en ese mismo número y que nadie le pregunte nada. O que Xavier les de vacaciones y él se alquile una habitación en un hotel cercano porque no tiene donde ir o con quien.

Las historias de estas grapas son hijas de su tiempo, pero hay que reconocer que han envejecido tremendamente mal. Por ejemplo, en el número 20, primero del arco de Lucifer, en la primera mitad nos encontramos con que Mole y Unus, el Intocable se visten de X-Men para robar varios bancos. Y aunque los héroes evitan que se lleven el botín del segundo, en realidad escapan sin ser detenidos tras robar el primer banco con éxito. Pero es más, la reputación de la Patrulla-X queda muy dañada tras estos robos y no se ha hecho nada para repararla, al menos que se vea en la página.

Otro elemento que ha envejecido tremendamente mal son los poderes cambiantes de Charles Xavier y los villanos, y las tecnologías imposibles que justifican algunas de las situaciones. Entiendo que esto es también fruto de su tiempo, pero resulta lamentable ver a Magneto hipnotizar a los padres de Warren con su «atracción magnética», o que Nefaria envíe a Washington una imágenes sólidas de la Patrulla-X para incriminarles en sus crímenes. Y qué decir de su cúpula que cubre Washington y mantiene encerrada a la ciudad, un plan maléfico pensado para robar al gobierno… 100 millones de dólares. Que estos comics de Marvel fueran considerados «profundos» en los años 60 o incluso dirigidos a universitarios y no sólo a niños resulta un poco risible.

La mayoría de finales de estos comics resultan demasiado facilonas que llegan a resultar un poco ridículas, repitiendo Deus-Ex-Machina como que Magneto huya por la llegada de El Extraño, que Mímico crea que la máquina de su padre le aumentará los poderes mientras que Xavier sabe (vete tú a saber cómo) que se los va a quitar, o que el Jefe Supremo de la raza alienígena a la que pertenece Lucifer le destierre porque la Patrulla-X destruye a sus robots guardaespaldas (en serio). Y qué decir sobre el plan de Nefaria para robar dinero al gobierno. O que Xavier se saque de la manga una tecnología que le permite andar porque si. Incluso sabiendo el tipo de comics que son, tengo que reconocer que han envejecido tremendamente mal.

Por no decir sólo cosas negativos, en positivo tengo que decir que me gustan las caracterización de Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank. Hablando de las Bibliotecas Marvel de Los 4 Fantásticos, Los Vengadores o incluso Nick Furia , he comentado que no me gustan nada los diálogos de Stan Lee por la forma en que convierten a los héroes en personas maleducadas y bordes con sus compañeros. Sin embargo, esta sensación no la he tenido jamás en los comics de La Patrulla-X, Stan Lee primero y Roy Thomas ahora han usado bien el elemento juvenil creando personalidades positivas que invitan a que los lectores nos podamos identificar con un personaje u otro. Sólo Scott es más pesimista y deprimente por el miedo que tiene a dañar a algún amigo con sus poderes, pero el resto transmiten un positivismo que me gusta mucho.

Otra de las constantes de estos comics es el protagonismo excesivo de Charles Xavier, que acaba siendo en muchos momentos quien salva la situación. De hecho, si me pongo a pensarlo, da las claves para derrotar a Mímico y a Lucifer, y ejecuta él mismo el plan para derrotar a Nefaria usando la misma tecnología de imágenes sólidas (si, es ridículo) que usó antes el villano. En 1966 Xavier es un héroe benigno que ayuda a la humanidad, y de alguna manera conecta con la idea de los héroes «científicos» que presentó Marvel en todas sus colecciones, un héroe que usa su inteligencia para vencer al mal. Esto sumado al elemento de ser el mentor de los jóvenes X-Men creo que es la clave que explica que en estos comics el papel principal está reservado a Xavier.

Gran parte del problema de estos comics añejos lo tengo en el dibujo de Werner Roth con entintado de Dick Ayer. Roth era un dibujante de amplísima experiencia en los años 50 y 60 que trabajó con el propio Stan Lee en los comic de romance o western. Cuando se planteó que empezara a dibujar comics de superhéroes de Marvel, Stan Lee pensó que la forma en que Roth se acostumbrara al tipo de narración de los nuevos comics de la editorial fue que Jack Kirby abocetara los comics y Roth los terminara, algo que vimos en el volumen anterior.

En estos comics Roth ya es artista completo, y siendo anatómicamente correcto, le falta toda la fuerza y el dinamismo que Kirby imprimía a sus páginas. Correcto es la palabra que más veces me viene a la cabeza cuando pienso en el dibujo de estos comics, aunque en este caso, resulta un antónimo respecto a otros calificativos que debería tener un comic de superhéroes, como «emocionante» o «potente». De hecho, algunas apariciones de los esbirros de Nefaria resultan un poco ridículas, casi como si llevaran disfraces de Halloween poco favorecedores.

Hay que reconocerle a Roth la dificultad que tenían estos comics al estar protagonizados por un grupo numeroso de héroes que había que colocar en las viñetas, consiguiendo que todo se entienda bien a pesar de la sensación de melé que hay en algunos momentos. Pero globalmente, esta sensación de corrección no es una buena noticia. Algo que se suma a las historias envejecidas contenidas en este volumen.

Cuando empecé la colección de la Biblioteca Marvel sabía de la naturaleza añeja de estos comics publicados hace 60 años. Pero mi afán completista pesó más que el atractivo de estos comics con ojos de 2024. Tenía ganas de comprar y poseer estos comics clásicos y no me arrepiento de estas compras.

Sin embargo, viendo este volumen me entra una duda sobre hasta cuando comprar la colección. Porque la mítica etapa de Neal Adams empezó en el número 55 USA. Y antes, Jim Steranko dibujó los números 50-51 USA que fueron super rompedores en su momento. Los comics de Steranko calculo que no se publicarán hasta el noveno volumen de esta colección, y los de Adams en el décimo. Esto significa que quedan 4 volúmenes con el actual equipo de un Roy Thomas novato con el correcto y muy poco emocionante Werner Roth en el dibujo. Tenía ganas de comprar estos comics hasta enlazarlo con la etapa de Claremont, para poder decir que poseo todos los comics clásicos de la Patrulla-X. Pero ahora que estoy en ello, no se si mi afán coleccionista vale tanto la pena.

Esta duda que tengo hoy me va a obligar a reflexionar sobre el alcance del coleccionismo. Tengo hasta agosto para pensarlo, dado que es cuando se publicará el quinto volumen.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 18 USA:

Se lo que hay cuando compro la Biblioteca Marvel, pero tengo este cuarto volumen de La Patrulla-X se me ha hecho bola cuando lo leía.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

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Crítica de Biblioteca Marvel: Los Vengadores vol. 5 de Stan Lee y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Quinto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores de Stan Lee y Don Heck, en la que tenemos como hecho principal el retorno al grupo de Avispa y de Hank Pym en su nueva identidad de Goliat, una pareja que aumenta el drama folletinesco de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Llega el Doctor Muerte. ¿Qué pueden hacer Los Vengadores contra el peor enemigo de Los 4 Fantásticos? La Avispa vuelve a casa, pero… ¡Attuma la ha atrapado! Pero también ha llegado el momento de que Hank Pym se una de nuevo a Los Vengadores, y ahora responde por el nombre de Goliat. Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este quinto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores recopila The Avengers 25-30 USA, publicados originalmente en 1966.

Los comics de Marvel de los años 60 no daban un segundo de respiro a los protagonistas. Digo esto porque aunque pasaba un mes para los lectores, Stan Lee plantea el comienzo de este comic inmediatamente después del final de la historia de Kang que cerró el cuarto volumen. Este volumen empieza con un combate contra el Doctor Muerte, un argumento que confirma la idea de universo compartido que significa la gran aportación de Stan Lee al género, al enfrentar a Los Vengadores contra el villano de otra colección, Los 4 Fantásticos.

En realidad, con ojos de 2024 este comic muestra los elementos tontos que peor han envejecido de estos comics, con un plan del Doctor Muerte realmente ridículo: Como los 4F me vencieron, voy a pelear (derrotar) a Los Vengadores para así infundir el miedo en sus corazones. ¡Pero si los héroes ya te vencieron! ¿Por qué tendrían que temerte? Esta chorrada viene acompañada por otra ridiculez recurrente en los comics de la época, que es la tecnología que Stan Lee se inventa para que Muerte espíe a los Vengadores en su propia casa. Una tecnología que podría haber sido utilizada para descubrir la identidad de Iron Man o Thor, por ejemplo, pero siempre se limita a los usos más inocuos. Como digo, esto no es un problema de esta grapa concreta, sino del elemento viejuno de la Marvel de los años 60. Y se lo que hay cuando leo estos comics, así que no me supone un problema durante la lectura. En positivo, aunque Muerte se muestra como un rey benigno para sus súbditos en Latveria, Lee añade un elemento que si me gusta, que es que Los Vengadores ataquen a Muerte para que abra la cúpula y un niño tullido pueda ir al médico a que le trate su condición. Ese elemento heroico si me gusta.

Tras esta historia unitaria, la colección plantea una historia en dos partes que marca el retorno de Hank Pym y Janet Van Dyne a la colección, al continuarse en Los Vengadores una historia publicada en el Tales to Astonish 78 USA. Bueno, en realidad es la Avispa la que más aparece en este número 26 USA, al ser apresada por Attuma cuando iba a avisar a sus compañeros del ataque inminente del señor de la guerra atlante. En este número y los siguientes tenemos otro elemento que es radicalmente diferente a los comics actuales y que me gusta, que entronca con la idea de Stan Lee de «héroes con problemas». Me gusta la idea de ver a la Avispa teniendo que descansar en medio de un vuelo largo, porque es algo razonable, igual que cuando nos vamos a correr y a la media hora tenemos que parar.

El elemento de drama y un poco de folletín lo provoca Hank Pym por estas mismas limitaciones. Para evitar el desequilibrio celular que provocan los crecimientos y decrecimientos en su cuerpo, Pym tiene que permanecer al menos 15 minutos en el mismo estado en el que se transforma. Un Pym que abandonó su identidad del Hombre Hormiga y que en este momento era el Hombre Gigante, jugando con sus poderes invirtiéndolos para tener más fuerza bruta. En este volumen Pym pasará a llamarse Goliat, inaugurando unos cambios de identidad que se convirtieron en icónicos dentro de la historia del grupo.

El drama un poco barato lo provoca el hecho que tras varios cambios demasiado seguidos, Pym quedará «atascado» en una altura intermedia de 3 metros. Estaba leyendo el comic y cuando leí que el doctor al que llaman afirma que Pym quedará atrapado en esta forma para siempre ya que de intentar reducir de tamaño el stress le mataría, no pude evitar reirme, al pensar en lo absurdo que es que un doctor normal sepa algo de deterioro celular provocado por súbitos agrandamientos y encogimientos. Pero es otra de las situaciones que los lectores de los 60 entiendo que ni se planteaban. Aparte, Lee plantea esta subtrama para reforzar el elemento dramático del comic, algo que veo sobre actuado y exagerado.

Stan Lee buscó alternar el protagonismo de estos números de Los Vengadores, aunque el Capitán América siempre está en el centro de la acción. Tras el número del Doctor Muerte en que la Bruja Escarlata y Mercurio son engañados para visitar Latveria por la (falsa) idea que unos familiares lejanos vivían allí, en el arco de Attuma tenemos a la Avispa en el comienzo del número 26, aunque luego desaparece para que la acción se centre en el trío protagonista formado por Capi, Wanda y Pietro. En el número 27 USA Ojo de Halcón recupera protagonismo junto a Mercurio, protagonizando un combate de naves submarinas.

El número 28 USA supone ahora si el retorno de Hank Pym a los Vengadores, un comic que sirve de presentación de El Coleccionista, pero en una versión inicial alejada del origen cósmico que conocimos una década después. El Coleccionista tiene prisionera a Avispa, como no, lo que provocará que los héroes tengan que ir en su ayuda en esta aventura autoconclusiva. Por cierto, otra de las «chorradas» de Lee es ver cómo la Avispa desapareció en el número 26 USA, conociendo ahora que no se sabe cómo la Avispa escapó de la nave de Attuma para llegar a Nueva York y ser secuestrada en la mansión de los Vengadores por el Escarabajo, al que vimos pelear en el número 27 contra Ojo de Halcón. Un porque si tras otro sobre los que casi mejor no pensar mucho.

En los números 29 y 30 USA tenemos a Ojo de Halcón como protagonista inicial, al asistir el retorno de la Viuda Negra, que tenía una relación sentimental con Clint antes que los comunistas se la llevaran de vuelta a Rusia y la lavaron el cerebro. Junto a la Viuda Negra, en estos números tenemos el retorno del Espadachín (antiguo maestro de Clint Burton en el circo) y a un renacido Power Man. Este trío forman un grupo de villanos un tanto heterogéneo, y de alguna manera refuerzan la idea que el grupo de 4 Vengadores que había protagonizado las últimas aventuras se queda muy corto en poder puro. De hecho, Ojo de Halcón exige luchar sólo contra ellos en el número 30, a lo que el Capitán América acepta de forma increíble (otra locura), derrotándoles gracias a la Viuda Negra, que gracias a su amor por Clint ha recuperado la memoria. Este final muestra que eran un grupo de villanos de segunda o tercera división, aunque mola ver a Ojo de Halcón en un rol más heroico.

El Hombre Gigante adquiere el protagonismo debido a su búsqueda de un remedio a la condición física que sufre desde el final del número 28, en el que queda anclado en un cuerpo de 3 metros de alto. El drama de no tener un tamaño normal, algo exagerado por los textos de Lee, marca el número 29. Tras esto, en el 30 Pym se marcha a Sudamérica para buscar a un científico que le ayude, para encontrarse con una civilización subterránea perdida. El cliffhanger resultante tendrá que ser resuelto en el próximo volumen.

Hablando de las caracterizaciones, seguimos con uno de los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Clint es un gilipollas integral, se me hace difícil pensar que en este momento alguien creyera que es el mejor Vengador. La escena en la que Steve Rogers explica el funcionamiento del comunicador sin que él haga caso, llegando a producirse una situación en la que no sabe utilizarlo en un momento de necesidad, es penoso. Por no hablar que en el número 26 no acompaña a sus compañeros porque no ve su anillo comunicador porque está de juerga. Penoso todo. Incluso pensando que Stan Lee añade a los comentarios imbéciles un monólogo interior en el que se da cuenta que se está comportando como un niñato estúpido, el personaje de Clint Burton no sale bien parado de estos números.

Aunque Steve Rogers es el jefe absoluto del grupo, sus diálogos tampoco le dejan en buen lugar, al mostrar a una persona engreída que trata con muy poca educación a sus compañeros. Fruto del machismo de la época, Wanda no deja de pensar en varias ocasiones que es la Vengadora menos capaz. Hasta el punto que ella y Pietro deciden abandonar el grupo temporalmente hasta que descubran que les está pasando a sus poderes, que muestran una disminución notable. Algo que conecta con la idea de «héroes con problemas» que comentaba antes.

Por cierto, mientras escribo estas líneas he caído de la discriminación que sufre Avispa en el cajetín superior izquierdo de las portadas, que a partir del número 29 USA incluyen a Goliat pero omiten a Janet. Una falta que es inadmisible.

En el apartado artístico, Estoy cogiéndole el gusto al dibujo de Don Heck, con entintado de Frank Ray. Y obviamente Heck está muy lejos de la fuerza y el dinamismo de Jack Kirby, pero resulta un dibujante estupendo centrado en la narrativa, planteando una acción que siempre se entiende, y unos personajes que se muestran super icónicos en cada imagen que plantea. No diría que Heck es un gran dibujante, pero si que es un profesional sólido que fue capaz de crear comics que en el apartado gráfico creo que aguantan perfectamente el paso del tiempo. Desde luego, el dibujo aguanta mucho mejor la lectura que los textos de Lee, que esos sí se convierten en un engorro en muchos momentos.

Por cierto, viendo las portadas que han acompañado esta reseña, compruebo que Jack Kirby continúa dibujando las portadas de la colección. De todos los números excepto en el 29 USA, que está dibujada por Don Heck con Frank Giacoia. Estas serán las últimas portadas de Kirby en la colección, dado que Don Heck ya se encargará de realizarlas en los siguientes números, algo que de alguna manera me indica que para Lee Heck ya era lo suficientemente bueno para aguantar por si sólo la colección sin ayudas de Kirby.

En resumen, la Biblioteca Marvel me está ofreciendo la posibilidad de leer por primera vez algunas de estas aventuras. Y por supuesto, de comprar y poseer unos comics que son historia viva del comic de superhéroes americano. Por esos motivos, sigo satisfecho de comprar estos comics en el formato perfecto para ser leídos, algo que hace que la satisfacción sea doble.

Comparto las primeras páginas del número 26 USA, gracias a las páginas de muestra en la web de Panini. Aunque el color de estas páginas digitales creo que se les ha ido un poco, no reflejando el de la página impresa:

Biblioteca Marvel Los Vengadores me está permitiendo poseer algunas aventuras clásicas que no había leído hasta ahora. Y me siento muy satisfecho por ello, a pesar del elemento viejuno de estos comics.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 10 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

Llegamos a uno de los puntos culminantes de la historia de Los Cuatro Fantásticos en el décimo volumen de la Biblioteca Marvel de Panini, obra de Stan Lee y Jack Kirby, al asistir a la presentación de Galactus y su heraldo Silver Surfer.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Ésta es la Era Marvel de los Cómics y jamás fueron dichas palabras más acertadas. ¡»La trilogía de Galactus»! ¡El debut de Estela Plateada! «Este hombre… ¡este monstruo!». Nada se puede medir a estos relatos. Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este décimo volumen incluye Fantastic Four 48-53 USA, publicados originalmente en 1966.

Calificar de «histórico» este de Biblioteca Marvel Los Cuatro fantásticos no es para nada desmesurado, teniendo en cuenta que en estas 6 grapas USA asistimos a la presentación de Silver Surfer, Galactus, Wyatt Wingfoot, Pantera Negra con todo su mundo de Wakanda y su archienemigo Ulyses Claw. Además, el número 51 USA es el mítico «This Man, this monster», que recientemente Alex Ross homenajeó en su maravilloso comic Círculo Cerrado, planteado como una continuación de ese número. Es una locura pensar en el frenesí creativo que la pareja Lee y Kirby tuvieron durante esos años, en los que casi cada grapa era la semilla de una nueva faceta del Universo Marvel. Cada una de las aventuras de estas grapas hoy en día serían no ya un arco completo de cualquier colección actual, sino casi un evento editorial.

En otras reseñas de la Biblioteca Marvel he comentado que como lector de los años 80, nunca conecté con el dibujo de Jack Kirby. Ya en esos años su estilo transmitía una sensación «viejuna» que no se podía comparar con la fuerza de Frank Miller y la narrativa de George Pérez o John Byrne. Sin embargo, leer estos 50 números de los Cuatro Fantásticos me han reconciliado con su figura, ya que dentro de ser unos comics de su tiempo en lo relativo a trajes, vehículos, etc… muestran una imaginación desbordante.

Y la verdad es que Jack Kirby está impresionante en estos comics. A Kirby le acompaña Joe Sinnott en el entintado, con unas tintas que creo le sientan muy bien a Kirby, transmitiendo la fuerza y la espectacularidad de los lápices de The King. Aparte de la locura sin complejos que es el diseño de Galactus, cabe recordar que Kirby prácticamente creaba él sólo el comic tras una breve conversación con Lee sobre los aspectos generales de cada grapa. Es público y notorio que Kirby creó a Silver Surfer, descubriéndolo Lee cuando vio las páginas dibujadas. Frente a lo recargados que eran los diseños de Kirby, sorprende la simplicidad de Silver Surfer, y quizá por ese sea un personaje que ha perdurado todo este tiempo, con esa estética de ser superior no anclado a los problemas humanos.

Lo mismo podría decirse de Pantera Negra, el primer superhéroe africano de Marvel, con un mundo de Wakanda que combina la ultra tecnología con algunos clichés alrededor de las culturas africanas. El despliegue artístico de estos números merecen la pena ser poseídos por cualquier fan de los comics Marvel. Porque son comics realmente históricos dentro de Marvel, incluso a pesar de los elementos menos buenos que he encontrado en estas aventuras y que ahora paso a comentar.

Tengo que decir que la saga de Galactus si la leí hace un montón de años. No recuerdo si en casa de mis primos de Madrid con sus ediciones de Vértice, o con alguna reedición de Forum en ¿Clásicos Marvel o similar? Estoy bastante seguro de haberla leído, aunque igual el hecho que esta historia sea comentada y referenciada en tantos comics posteriores, empezando por la serie de Silver Surfer de Stan Lee y John Buscema, que igual la memoria me juega malas pasadas. Los comics que diría que NO había leído antes son el nº51 «Este hombre, este monstruo», y la historia en dos partes con la presentación de Pantera Negra que apareció en los números 52 y 53 USA. O en caso de haberlos leído, no los recordaba en absoluto.

Y ahora que me puesto a leerlos en la edición de la Biblioteca Marvel, me pasa que veo que la importancia histórica de estos comics debido a la creación de estos personajes míticos del Universo Marvel es muy superior a la calidad de las aventuras que viven los Cuatro Fantásticos en estas páginas. O dicho de otra manera, el worldbuilding es muy superior al pijameo contenido en estos números. Unas aventuras que, con ojos de 2024, han envejecido terriblemente mal.

He comentado en muchas ocasiones el gran valor de Stan Lee como cronista de una época y cómo sabía leer las modas y tendencias sociales para introducirlas en los comics, dotando al Universo Marvel de una sensación «actual» para el lector que estoy seguro que en su momento le volaría la cabeza a los jóvenes fans. El Lee editor que creó un universo cohesionado donde todos los héroes vivían sus aventuras es también mérito suyo, como lo es también la idea de continuidad y que las historias se construyeran a partir de las anteriores, viendo crecer y cambiar a los personajes en las páginas de estos comics. Estos son valores de los comics Marvel que no tenían los comics de DC. No sólo no los tenían es que los editores de DC no soñaban que los comics podían hacerse de otra manera a cómo lo llevaban haciendo desde los años 40. Y aunque luego está la faceta polémica y cómo se apropió del éxito de sus compañeros Ditko y Kirby aprovechando su labor de Editor en Jefe de Marvel. O la duda eterna de qué parte de los argumentos era suya y cuanto se lo inventaron los artistas al dibujar los comics, quedando en algunos casos en un mero dialoguista de las páginas de Kirby y Ditko. Pero no se puede negar que Lee cambió el paradigma editorial en Estados Unidos. Kirby en solitario, o Ditko en solitario no lo hubieran hecho.

Y una vez dejo atrás estos aspectos, en realidad me encuentro en este décimo volumen de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos unos comics terribles. Empezando porque la saga con la presentación de los Inhumanos, que se empezó a contar en el volumen 9 desde el número 44 al 47 USA, no termina en ese número, sino que Lee mete de mala manera 7 páginas en el número 48, dando un final anticlimático tremendamente insatisfactorio. Como lector, pensar que me dejen con ese cliffhanger para terminar la historia tan mal me vuela la cabeza.

Otro elemento que me llama la atención y que ha envejecido muy mal es el hecho que la saga de Galactus se cuenta a lo largo de tres grapas USA (los números 48, 49 y el especial aniversario 50). Sin embargo, en realidad esta historia se podría haber contado en sólo dos grapas, teniendo en cuenta que la historia termina en la página 10 del número 50, abriendo Lee en el resto de páginas una serie de tramas de cara a los próximos números. Una decisión que me parece absurda y super anticlimática, vista con ojos actuales. Y aquí entro a la parte que es mejor la presentación de Galactus que las cosas que hace, algo trasladable a los protagonistas. En estos comics, sobre todo en el nº48 tenemos un clásico de la historia de Marvel, al afirmar el Vigilante que no puede inmiscuirse en los asuntos de los hombres para hacerlo justo a continuación, al intentar proteger a la Tierra de la llegada de Silver Surfer.

La llegada de Galactus, más allá del concepto de «Dios llegando a la Tierra», se resuelve de una forma super decepcionante. De hecho, Galactus, con su faldita y la G gigante en el pecho de su traje, no llega a hacer nada que justifique su calificativo de deidad. La sensación es que Lee y Ditko tuvieron una idea épica, pero no acabaron de saber cómo aprovecharla y llevarla a su máxima expresión.

Tras el número 50 llegó «Este hombre, este monstruo», una historia unitaria que rompió las sagas de sagas que se habían leído en los últimos meses, al continuarse inmediatamente los arcos de los 4 Terribles, los Inhumanos y ahora Galactus y Silver Surfer. La idea de un villano suplantando a la Cosa pero aprendiendo de la nobleza que Ben Grimm tiene en su interior es un buen concepto, pero la ejecución de nuevo queda lastrada por la idiotez absoluta de que Ben llegue al edificio Baxter y Reed no reconozca la cara de su mejor amigo. Aparte de la chorrada absoluta de tener a un villano, un científico envidioso del éxito de Reed, que aparentemente muere al final de esta grapa y que Stan lee no se molestó ni siquiera en darle un nombre. Vale que el personaje moría, pero no molestarse en darle un nombre es una idea tremenda. Un error garrafal que se mantuvo durante más de 55 años, hasta que Alex Ross lo «arregló» en Círculo cerrado.

La presentación del mundo de Wakanda es espectacular gracias a la desbordante imaginación de Jack Kirby, pero la idea de Stan Lee para justificar la reunión es un poco de bombero torero. Porque tenemos a un T´Challa que ante el inminente ataque de Claw decide que en lugar de pedirles ayuda a los héroes es mejor llevarles a Wakanda con engaños para derrotarles en combate, para así convencerse a si mismo que puede vencer sólo a Klaw. Está claro que la idea de «héroes luchando por una confusión para acabar unirse ante una amenaza mayor» está en el ADN de los comics Marvel, pero en este caso tenemos un ataque premeditado a traición, en realidad esto dista mucho de lo que acabo de comentar.

Si a esto le sumamos que Johnny Storm invita porque si a su compañero de universidad Wyatt Wingfoot que está durmiendo y no tiene opción de decidir si quiere ir a un viaje a África antes de ser «raptado», tenemos un montón de ideas muy tontas en estas páginas. A todo esto, que por ser nativo americano resulte ser un experto rastreador no se si con ojos de 2024 es una idea muy racista al convertirle en un estereotipo andante, o una idea genial que sirve para afirmar a un colectivo oprimido en los Estados Unidos, sobre todo pensando que es él es que acaba salvando a los Cuatro Fantásticos al ser una «wild-card» inesperada para T´Challa. Por cierto, a esto hay que sumar toda la trama de Johnny en la universidad, que supongo que la plantearía para conectar con los jóvenes de la época, pero que de momento resulta super insulsa y chorra.

A esto hay que sumar el aspecto que aún no he comentado y que es lo que peor ha envejecido en estos comics: los diálogos. Y entiendo el factor histórico y todo lo que queramos, pero los personajes resultan super antipáticos, por ejemplo con Reed ninguneando todo el rato a Sue. Me ha resultado un suplicio absoluto leer el número 53 USA con T´Challa contando la historia de su pueblo siendo interrumpido de mala manera por Ben Grimm repetidamente, mostrando una falta de educación y una estupidez inadmisible. Es que si se supone que tiene que ofrecer un punto de ligereza y humor, no lo consigue en absoluto, como no sucedía tampoco en los comics de Nick Furia, Agente de SHIELD que leí recientemente.

A nivel macro estos comics son historia viva de Marvel Comics, y mi parte coleccionista se alegra poder tener estos comics en mi casa, gracias a la estupenda edición de Panini. Pero debido a su antigüedad, encuentro que las ideas contenidas son mucho mejores que su ejecución. En positivo, creo que la Biblioteca Marvel me ha reconciliado de alguna manera con Jack Kirby, apreciando en su justa manera su fuerza e imaginación. Me había puesto como obligación comprar como mínimo hasta el número 50 USA, pero llegados a este punto creo que voy a comprar todos los comics que dibuje Kirby, y luego ya veremos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Los Cuatro Fantásticos viven en estas páginas algunas de sus aventuras más icónicas que han marcado a la Casa de las Ideas durante años. Pocos comics son más «importantes» que estas grapas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Nick Furia Agente de SHIELD vol. 1 de Stan Lee, Jack Kirby y vv.aa. (Marvel Comics – Panini)

Dentro de la Biblioteca Marvel de Panini había un comic que tenía muchísima curiosidad por leer, las primeras aventuras de Nick Furia, Agente de SHIELD de Stan Lee, Jack Kirby y un montón de artistas más.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO SESENTERO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Stan Lee y Jack Kirby se meten de lleno en el mundo de los espías, de la mano del mejor de ellos. ¡Nick Furia alcanza la dirección de SHIELD mientras Hydra despliega su sombra sobre el mundo! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este primer volumen de Nick Furia, Agente de SHIELD incluye los comics Strange Tales 135-144 USA, publicados entres agosto de 1965 y mayo de 1966.

Aparte de un buen guionista, Stan Lee fue sobre todo una gran esponja que supo captar las modas y cambios sociales de la sociedad americana de los años 60 y 70, trasladándolos a los comics de forma casi inmediata. Este comic de Nick Furia, Agente de SHIELD es una muestra estupenda, en la medida en que Lee transformó a un soldado de la 2ª Guerra Mundial en la versión Marvel de James Bond 007, tras darse cuenta de la popularidad que el género de espías estaba cobrando en esos años en cine y televisión. Se dio la circunstancia que durante algunos meses Marvel estuvo publicando 2 colecciones protagonizadas por Nick Furia, estas aventuras publicadas en la colección Strange Tales co-protagonizada junto al Doctor Extraño, y el comic bélico Sargent Fury and his howling commandos, ambientado en la 2ª Guerra Mundial.

Al tratarse de unas historias publicadas en Strange Tales, las aventuras de Nick Furia constaban de sólo 12 páginas por número, lo que obligaba a ir al grano desde la primera página. Es por esto que este primer volumen publicado por Panini incluye 10 números USA. A pesar de esta extensión reducida, la verdad es que las grapas de Nick Furia cumplen de sobra con la dosis de entretenimiento, igual como si fuera una grapa normal.

Leyendo este comic uno no puede más que sentir nostalgia por estos tiempos más sencillos en los que Stan Lee nos presentó a S.H.I.E.L.D., acrónimo de Supreme Headquarters, International Espionage, Law-Enforcement Division (División internacional para la ejecución y el cumplimiento de la ley). La super organización de espionaje del Universo Marvel fue fundada entre otros por Tony Stark y contaba con la tecnología y los inventos más locos imaginables, enfrentándose en sus primeras páginas a la amenaza de Hydra. Estas primeras aventuras son super locas, pensando que Hydra tiene a cientos de agentes vigilando los pasos de Furia en medio de Nueva York. Pero incluso más si pensamos en los recursos de SHIELD. En estas páginas asistimos a las primeras apariciones del coche volador de Furia, el Helitransporte, la base de SHIELD cuya entrada estaba en una peluquería o los Simulacros Dotados de Vida. Elementos todos ellos claves de la iconografía de la Marvel de esos años.

A pesar de la limitación de páginas, Lee emplea numerosas páginas para mostrar la villanía de Hydra y cómo el más mínimo error se paga con la vida. La frase mítica de «corta una cabeza y dos más ocuparán su lugar» se acuñó también en estas páginas. Dentro de ser unos comics que he encontrado super entretenidos a pesar del elemento añejo que tienen, hay que reconocer que hay varios elementos realmente ridículos de estas historias. Empezando por toda la parte de la hija del Líder Supremo («qué máscara tan horrible»), que da un poco de vergüenza ajena. Aparte de esto, Lee plantea un misterio alrededor de la identidad del Hydra Supremo que resulta también bastante bochornoso.

En realidad me lo he pasado muy bien leyendo estos comics, supongo que porque tenía claro el elemento viejuno y no he dejado que me afectara la experiencia. Dicho esto, me llama la atención lo mal que envejecen las caracterizaciones de Stan Lee. Y es que Nick Furia es un imbécil que no hay quien le aguante, al hacer Lee que cada comentario de un subordinado suyo tenga una contestación absurda de Furia como si se estuviera haciendo el gracioso. ¡Eres el jefe, tienes que tratar bien a tus hombres!!! Estos diálogos si me sacaban de la lectura y son de largo lo peor del comic.

Aparte de Hydra, en estas páginas SHIELD se enfrentará a Mentallo y el Arreglador, que realizan una alianza maligna de esas que tan acostumbrados nos tenían en esta época. Otro villano de estas páginas fue el Druida, Un personaje que no tuvo demasiado recorrido, más que nada porque tiene una mezcla un poco rara entre misticismo y tecnología que diría que incluso con la mentalidad de los 60 no debía funcionar.

Otro elemento destacado de estas aventuras es la construcción del Universo Marvel que se plantea. Aparte de Dum-Dum Dugan, el clásico lugarteniente de Furia, Tony Stark en su faceta de ingeniero inventor millonario tiene una importancia notable en estas aventuras, no sólo por la parte de dotar de recursos a SHIELD, sino por los inventos y cachivaches que se inventa para su arsenal. De hecho, es Stark el que soluciona la amenaza de Hydra desarmando el satélite que han lanzado a órbita. Que sea Stark y no Iron Man el protagonista es un elemento curioso de estos comics. Además de ellos, en estas páginas asistimos a la presentación de Jasper Sitwell, que en ese momento es un joven inexperto lleno de ilusión por trabajar con una leyenda como Furia.

En el apartado artístico asistimos a la compleja producción que tenían los comics Marvel en estos primeros años de 1965-66. Porque incluso pensando que hablamos de 12 páginas por grapa, los otros compromisos de Jack Kirby impedían que pudiera hacerse cargo como artista completo. Curiosamente el Strange Tales 135 si cuenta con dibujo completo de Jack Kirby con entintado de Dick Ayers. Igual Kirby se dio cuenta de la importancia del comic en cuestión y quiso dibujar él la presentación de Nick Furia, Agente de SHIELD. Y si en algo destaca Kirby, aparte de la fuerza y dramatismo que imprimía en sus viñetas, es en la creación de tecnología super loca, algo que le viene perfecto para la creación de esta SHIELD primigenia.

Los números 136-138 cuentan con bocetos de Kirby y dibujo de John Severin. El número 139 tiene bocetos de Kirby y dibujo Joe Sinnot, el número 140 de nuevo bocetos de Kirby pero en este caso el dibujo es de Don Heck, con entintado de Joe Sinnot. El 141 tiene dibujo de Kirby y entintado Frank Ray, el 142 tiene dibujo de Kirby con Mike Demeo en el entintado, el 143 el dibujo es de Kirby con Howard Purcell, con entintado de Mike Demeo. Por último, el número 144 cuenta con bocetos de Kirby, dibujo de Howard Purcell con tinta de Mike Demeo.

Los números de John Severin muestran su estilo de forma más marcada, pero el resto de comics se benefician enormemente de tener a Kirby planteando el diseño de página y los bocetos de las viñetas, resultando unos comics repletos de acción que resultan super dinámicos. En este caso, tenemos un dibujo que consigue que la experiencia de lectura sea satisfactoria.

Aunque se nota el elemento viejuno de estos comics, el encanto de tener en mis manos las primeras aventuras de Nick Furia como líder de SHIELD me han gustado bastante, me alegro de haber comprado este volumen de la Biblioteca Marvel de Panini.

Comparto las primeras páginas del comic:

Nick Furia, Agente de SHIELD es un comic hijo de su tiempo que en muchos aspectos no ha envejecido demasiado bien. Sin embargo, no se por qué le he encontrado un encanto y una personalidad sorprendentes, dejándome una sensación satisfactoria.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO SESENTERO

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