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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 11 de Roy Thomas y Neal Adams (Marvel Comics – Panini)

Por fin llegamos a la parte buena de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, gracias a la llegada de Neal Adams a la colección. Un Adams que con Roy Thomas realizó una de las etapas más recordadas de la colección, que sin embargo no impidió la cancelación de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. La alucinante etapa de Neal Adams se despliega ante tus ojos, con Kaos y El Monolito Viviente. ¡Los Centinelas viven de nuevo! Contempla el poder de Saurón y el regreso a La Tierra Salvaje. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esre volumen incluye The X-Men 56-61 USA, publicados originalmente en 1969.

Leer la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X ha sido un suplicio debido a unas historias deficientes de Roy Thomas con muy poco interés, pero sobre todo por el mediocre dibujo de Don Heck, Werner Roth y compañía. En el volumen anterior tuvimos el oasis en el desierto que fueron los dos números dibujados por Jim Steranko. Y casi a continuación llega Neal Adams, que realizó algunos de los comics más recordados de la primera era de la Patrulla-X con el grupo original.

Adams llegó a Marvel mostrando un gran interés de trabajar con el método Marvel, que permite una gran libertad al dibujante para crear la historia de Thomas como mejor le pareciera. Además, el dibujante preguntó cual era la colección con peores ventas antes de aceptar trabajar en La Patrulla-X. Imagino que para tener una mayor libertad creativa en una serie que ya empezaba a estar en los planes para su cancelación. También imagino que Adams buscaría un poco el prestigio que le daría salvar una serie de una cancelación que estaba anunciada. (Bueno, en realidad no se canceló la serie, pero durante unos años dejó de publicar material original ofreciendo reprints de números clásico). Incluso no consiguiendo su objetivo, Adams se salió con la suya al final, dado que estos comics son historia viva de la Patrulla-X.

La llegada de Adams tiene lugar en el número 56 USA, que cierra la historia en 3 partes en la que se presentó a Alex Summer y al Faraón Viviente. Comparar el número 55 dibujado por Don Heck y Werner Roth con este comic de Neal Adams es como la noche y el día, como ver un partido de la NBA y otro de solteros contra casados. Adams no es que esté en otra liga diferencia, es que hay galaxias de diferencia entre su calidad y los dibujantes previos. Lo que antes era un comic anodino y sin chispa, Adams lo convierte en un espectáculo visual. Cada encuadre de Adams plantea una solución visual super dinámica que rompía el aburrimiento visual que habiamos sufrido más de 30 números. Con permiso de Steranko.

Adams plantea expresiones faciales de gran dramatismo, mientras que las poses de los personajes nunca son estáticas, siempre transmiten movimiento. Las expresiones corporales de todos los personajes son hiper realistas pero también planteadas desde la espectacularidad. Hay un factor WHOA! que Adams consigue casi en cada página, mostrando siempre hitos visuales en todas las páginas. Sólo por el dibujo de Adams, independientemente de la historia de Thomas, ya merece la pena comprar este comic de la Biblioteca Marvel de Panini.

Aunque son comics que se publicaron antes que yo naciera, por el lado visual me han vuelto a flipar como la primera vez que los leí. Porque tengo que reconocer que estos comics ya los compré en su momento en la primera edición de Clásicos Marvel de Comics Forum. En todo caso, ya que he aguantado el suplicio de llegar hasta aquí para poder tener en casa todos los comics clásicos de La Patrulla-X, pues que menos que poder tenerlos todos en la misma edición, en el mismo formato.

Y lo cierto es que Adams salvó creativamente la colección, porque los guiones de Roy Thomas siguen dejando mucho que desear. Es Adams el que añade la dosis de emoción y dramatismo que el comic nunca tuvo con el mismo guionista y dibujantes menos dotados.

Tengo que reconocer que la idea fallida de publicar comics con 15 páginas de historia y 5 páginas con un complemento con los orígenes de los diferentes miembros del grupo, limitaban mucho las opciones de los guionistas, que tenían que aún más al grano que en otros comics Marvel. El final del arco del Faraón Viviente acaba siendo una gran locura. El Faraón afirma que tanto como Álex como él obtienen sus poderes de la absorción de los rayos cósmico (ejem!). Cuando el villano bloquea la conexión de Álex de la energía cósmica quedándosela toda para él, se transforma en un gigante Monolito Viviente. La batalla resultante es super espectacular gracias al dibujo de Adams, pero el final es decepcionante dado que Álex consigue quitarle al Faraón su conexión con los rayos cósmicos, absorbiendo él todo el poder. El climax final es un anti-climax.

La sensación es que Thomas va planteando cosas que pueden estar bien a priori, pero no sabe cómo terminarlas. También es posible que Adams se quede sin espacio para plantear un climax final espectacular a las historias de Thomas. No se el motivo, pero Thomas no acaba de saber sacar todo el partido a los personajes o las situaciones. Por ejemplo, los 3 números siguientes forman un arco con el retorno de los Centinelas, reconstruidos por Larry Trask, el hijo de Bolivar Trask,

El comic usa dos de los tres números de este arco para presentar a los nuevos Centinelas, a su creados Larry Trask y al juez Chalmers, amigo de Bolivar Trast y miembro del recién formado Consejo Federal de Actividades Mutes. En el número 57 los Centinelas capturan a mutantes como Lorna Dane y Alex Summer, y a Hombre de Hielo, Ángel, el Farón Viviente y los mutantes de de Hermandad de Mutantes Diabólicos en el número 58.

Cuando llega el momento del gran combate entre la Patrulla-X y los Centinelas, este es casi inexistente, dado que Thomas se concentra en la sorpresa que ofreció como cliffhanger del número anterior, y es que Trask era un mutante al que su padre puso un medallón para que no recordara su pasado y sus poderes, además de hacer que no aparezca en los sensores de detección de mutantes. Una locura, vamos. La idea de bombero torero de hacer que los Centinelas se lancen contra el sol porque es el creador de las radiaciones que crean a los mutantes, es otra idea ridícula, que sin embargo forma parte de la historia mutante. La imagen de Adams en la que vemos a los Centinelas dirigirse hacia el Sol es super icónica, pero la historia en realidad no hay por donde cogerla.

Hay que decir que para el número 59 Marvel había suprimido ya las historias de orígenes de complemento. En el número 56 tuvimos el final del origen de Ángel, con dibujo de Werner Roth y tinta de Sam Grainier. Una historia que es tan gris y sin interés como todas las anteriores.

En el número 57, Jean Grey nos cuenta a los lectores cómo funcionan sus poderes, en una de las primeras historias de Marvel que yo recuerdo en el que se rompe la cuarta pared. Aunque el dibujo es de Roth y Grainier, la historia es de Linda Fite, asistente editorial que sólo escribió unos pocos comics en la Casa de las Ideas antes de casarse con Herb Trimpe. Fite pone ejemplos de usos de los poderes de Jean en situaciones un poco de vergüenza ajena, como cuando indica que levantar telequinéticamente una butaca le permite limpiar la casa más rápido. Sin embargo, aunque el comic ha envejecido mal, quiero encontrarle un toque de ironía y humor negro hacia el machismo que implicaba la historia que le permitían escribir. No se si esto es así o veo cosas que el comic no era en 1969, pero me gustaría quedarme con lo positivo.

De esta forma, el número 58 con la segunda parte del arco de los Centinelas es la primera historia en más de un año en que Thomas puede contar con 20 páginas para contar su historia. Como comentaba antes, el resultado no es demasiado satisfactorio. Aunque en estos comics la brillantez visual de Adams tapa todo lo demás.

Los números 60 y 61 sirven de presentación de Carl Lykos, Saurón. El motivo por el que Thomas decide utilizar el nombre del villano de El Señor de los Anillos es un poco bochornoso, pero este detalle no me impidió que disfrutara de estos comics. Lykos fue herido cuando era niño en una expedición por el Antártico, mientras luchaba contra unos extraños pteranodontes que habían raptado a su amiga Tanya y se la habían llevado a unas cuevas. Fruto de estas heridas, Lykos adquirió el poder de absorber la fuerza vital de los seres vivos que tocaba.

La casualidad hace que los X-Men le lleven a Alex para que le cure, tras terminar herido en la aventura contra los Centinelas. Absorber las energías mutantes de Álex provoca que Lykos se convierta en Saurón, un ser alado como aquellos que le hirieron. Además de volar y absorber la fuerza vital, Saurón puede hipnotizar a cualquiera con el que cruce apenas una mirada, siendo Ángel su primera víctima. Tras varios combates entre X-Men y Saurón, Tanya y su padre descubren junto a los héroes que Lykos es Saurón. En un momento de lucidez, Lykos decide irse antes de matar al padre de Tanya, lo que mostraría a su amada que es un monstruo.

Lykos vuelve a casa de su padre en Tierra de Fuego. Allí malvive esperando encontrar la muerte, cuando Tanya aparece, al recordar la cabaña de su infancia. Cuando Tanya lleva deseando abrazarle, Lykos se suicida cayendo por un acantilado, para evitar que el toque de sus manos matara a Tanya. El final de este villano fue dramático, aunque mostrando que al final, la parte buena de Lykos venció a su lado malvado. Dentro de las cosas que no han envejecido demasiado bien, tengo que decir que el menos este arco de Saurón me ha gustado mucho más que el de los Centinelas. Casi parece que la calidad de Adams sirvió de acicate para que Thomas se pusiera las pilas con sus historias.

Tras estos 6 números históricos de La Patrulla-X dibujados por Neal Adams, ya sólo falta un último volumen de la Biblioteca Marvel. El número 66 fue el último que ofreció material original. De esos 5 números restantes, sólo 3 estuvieron dibujados por Adams. En los dos primeros los mutantes volverán a la Tierra Salvaje para reencontrarse con Ka-Zar, enfrentándose al malvado Magneto. El volumen 12 cerrará la colección, pero tras meses de chascos y decepciones leyendo estos comics, me alegra que gracias a Neal Adams haya podido disfrutar de Neal Adams como quería.

Comparto las primeras páginas del comic del X-Men 56:

Por fin leo un comic de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X que me gusta. ¡Ya era hora!! y qué bueno es Neal Adams.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 10 (Marvel Comics – Panini)

El noveno volumen de Biblioteca Marvel Patrulla-X nos trae los dos números dibujados por Jim Steranko, el primer comic Marvel dibujado por la futura estrella Barry Windsor-Smith, y la presentación de Alex Summer, el hermano de Scott destinado a convertirse en Kaos. Unos comics creados, además de por Steranko y Windsor-Smith, por Arnold Drake y Roy Thomas, Werner Roth y Don Heck, con entintados de John Tartaglione, John Verpoorten, Michael Dee, Vince Colletta y Sam Grainger.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los legendarios episodios dibujados por Jim Steranko traen también un nuevo e histórico logotipo para la colección y la llegada de Polaris, la reina del magnetismo. ¿Acaso el diablo tuvo a una hija? Además, la primera aparición de Erik el Rojo, el debut de Barry Smith en Marvel, con una aventura contra Blastaar, y la irrupción del Faraón Viviente y Alex Summers, el hermano de Cíclope

Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The X-Men 50-55 USA, publicados originalmente entre noviembre de 1968 y abril de 1969.

Como ya he comentado en otras ocasiones, la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X con los comics originales del grupo son de largo los peores comics clásicos que estoy comprando. Aunque estos comics incluidos en este décimo volumen de la colección tienen un indudable interés histórico, como lectura destinada al entretenimiento en 2026 resultan un tostón considerable sobre todo por las deficientes historias de Arnold Drake, creador en DC de la Doom Patrol.

Empezando por los elementos destacables, la llegada de Jim Steranko a la colección se dejó notar desde la misma portada, en la que además de la mítica imagen de Lorna Dane como Polaris tenemos el rediseño que Steranko hizo del Logo de los X-Men, un logo que se ha convertido en el más icónico e utilizado, llegando hasta nuestros días. Hablando de imágenes icónicas, esta portada sin duda entra dentro de la categoría de imagen que te hace comprar el comic sin importar lo que haya en el interior.

La colaboración de Jim Steranko en la colección es interesante, porque Steranko era un autor completo en el comic de Nick Furia, pero aquí aceptó dibujar la historia de Arnold Drake que se había iniciado el mes anterior. Con motivo de la llegada del número 50 de la colección, Drake planteó un arco de 4 números que se desarrolló entre el numero 49 (incluido en el volumen anterior) y el 52. Tras la presentación de Mésmero, autoproclamado discípulo de Magneto y de Lorna Dane, en estos números asistiremos a la activación de los poderes de Polaris, el retorno de Magneto y la presentación de Erik el Rojo, posiblemente una de las historias más ridículas jamás publicadas en un comic de La Patrulla-X.

Aunque la historia de Drake deja bastante que desear, hay que reconocer que hacía lo que podía dentro de la limitación existente de 15 páginas por número, en lugar de las 20 habituales en otras colecciones. Esto era debido a las historias de complemento con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X que se incluían en cada grapa. Estas historias de complemento son en mi opinión lo que más dañó a la colección y ayudó a la cancelación de la serie, al ser historias super flojas que provocaban el efecto contrario a hacer a los protagonistas más interesantes. En rigor hay que decir que el comic de X-Men no se canceló, pero a partir del número 67 empezó a incluir reprints de comics antiguos.

Volviendo a Steranko, aunque tan sólo dibujó dos números, estos son una maravilla, todo lo contrario a los aburridos números dibujados por los Werner Roth o Don Heck que nos han acompañado durante demasiado tiempo. Steranko plantea imágenes visualmente arrolladoras, con una personalidad única que la colección no tuvo ni siquiera con los primeros comics dibujados por Jack Kirby. Steranko plantea a personajes con poses super dramáticas que expresan sentimientos extremos. Con él, los despliegues de poder como el de Lorna (Polaris) se siente como una fuerza física que arrasa con todo lo que pilla por delante. Hasta la llegada de Neal Adams unos meses después, la colección no había tenido nunca la potencia visual que Steranko imprimió en sus apenas dos números dibujados.

En el apartado gráfico tenemos una de cal y otra de arena. Tras la finalización del arco de Mesmero + Magneto, X-Men 53 es otro comic con una importancia histórica, al ser el primer comic dibujado para Marvel Comics por el futuro super estrella Barry Windsor-Smith, en ese momento conocido como Barry Smith. La importancia histórica de esta grapa es indudable, pero la realidad es que asistimos a un comic dibujado por un artista novato que dibuja a los personajes de forma horrible, super feos y con unos cabezones que les hacía parecer casi deformes. Todo el mundo empezó en algún sitio, y seguro que Windsor-Smith mejoró muchísimo en trabajos posteriores, pero febrero de 1969 cuando se publicó este comic nada hacía suponer que el británico tenía un futuro brillante. De hecho, mientras en los comics de Los Vengadores que dibujó unos meses más tarde ya planteaba estructuras de página novedosas y atractivas, en este número de X-Men Windsor-Smith dibuja todo el rato con cuadrícula de 4 o 6 viñetas, intercalando alguna página de 5 viñetas. Lo más habitual y carente de imaginación posible.

Aunque Windsor-Smith sólo dibujo ese número, si hizo las portadas de los números 54 y 55, que podéis ver a continuación. La portada del número 54 no está del todo mal, con una imagen típica del grupo enfrentándose a un enemigo que apunta super poderoso. Sin embargo, la portada del número 55 es terrible, posiblemente una de las peores portadas de la historia de los X-Men. Como digo, imagino que excepto Stan Lee que apostó por él, nadie en 1969 podría imaginar que Windsor-Smith llegaría a ser la super estrella que es hoy en día.

Cerrando el apartado artístico, los aburridos Werner Roth y Don Heck dibujaron los 3 números restantes de este volumen, así como las historias de complemento protagonizadas por Hank McCoy (Bestia) y Warren Worthington III (Ángel). Y como en volúmenes anteriores, su dibujo es correcto anatómicamente hablando, pero super anodino y carente de personalidad o espectacularidad. El cambio al que asistiremos a partir de la llegada de Neal Adams a la colección va a ser como la noche y el día. Pero de eso ya hablaremos cuando me lea el siguiente volumen.

Arnold Drake se mantuvo como guionista en la colección hasta el número 54, teniendo que volver Roy Thomas a la colección a partir del 55, el último incluido en este volumen. Y dentro que la limitación de 15 números de historia principal por grapa afecta mucho la capacidad de Drake de plantear una historia con un mínimo de complejidad o elementos dramáticos. Pero su historia de Eric el Rojo no hay por donde cogerla. Para quien no lo sepa, tras escapar de la base de Mesmero y Magneto por los pelos en el número 51, el plan maestro de Scott Summers (Cíclope) para por ponerse un traje diferente que no se sabe de donde ha sacado, que aparentemente le permite lanzar sus rayos ópticos por otro lados de su cuerpo como por ejemplo sus manos. Toda la Patrulla-X fue derrotada y escapó gracias a la ayuda de Lorna, pero ahora Scott solo derrota a todos los villanos y se autodeclara segundo al mando detrás de Magneto. De alguna manera, parece como si esperara que los lectores que lean este número no hubieran leído el anterior, porque lo que plantea aquí Drake no tiene ningún sentido. Lo que podría haber sido una saga de refundación para los X-Men terminó sin pena ni gloria por una historia imposible muy poco atractiva.

El número 53 dibujado por Barry Smith incluye la aparición de Blastaar, el villano de los 4 Fantásticos situado en la Zona Negativa. La historia plantea que los X-Men traen a Blastaar a nuestra realidad por accidente, devolviéndole al final del comic de forma igual de accidental que apareción. Un comic que no aporta nada con una historia muy floja que el dibujo de Barry Smith no ayudó en absoluto.

En relación a las historias de complemento de 5 páginas con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X, en este volumen tenemos el final del origen de Bestia, una historia en 5 partes en las que Hank McCoy se enfrenta al penoso villano Conquistador, que secuestra a sus padres para obligarle a Hank a que obedezca sus órdenes. La llegada de Cíclope, Hombre de Hielo y Ángel será clave en la derrota de este villano, lo que llevará a la entrada de Hank a la escuela del Profesor Xavier.

Tras esta historia, asistimos al origen de Ángel, que se contará en tres partes, las primeras de las cuales se incluyen en este volumen. De todos los miembros de La Patrulla-X, el del Ángel es quizá de los más ridículos, al asistir al crecimiento de sus alas sin que sus padres se percaten de ello. La idea que Warren pliega sus alas en la espalda y las esconde debajo de su camisa y pantalón es algo que se veía con naturalidad en los años 60, pero resulta ridículo visto hoy en día. En la segunda historia, Warren se convierte en superhéroe con el nombre de Ángel Vengador, deteniendo a unos ladrones. Cuando llegan Cíclope y Hombre de Hielo para reclutarle, se van a encontrar con un rechazo absoluto.

Por último, los números 54 y 55 es una aventura en dos partes en las que los héroes se enfrentarán al Faraón Viviente, y en la que descubriremos que a Alex Summer, el hermano de Scott del que no conociamos de su existencia hasta ahora, es también un mutante como Cíclope.

La historia de Drake es un despropósito tras otro. Empieza con Cíclope enfrentándose a unos policías que le acusan de asesinato, lo que hace que recuerde cómo llegó a esa situación. Y la cosa no hay por donde cogerla. Drake era de una generación que aún debía pensar que los comics de superhéroes los leían niños de 8-10 años y por eso no era necesario plantear historias complejas o ni siquiera bien planteadas. ¿Para qué quiere el Faraón incriminar a Cíclope por asesinato cuando él ni siquiera está muerto? Es un completo desatino. Y como eso, todo. La participación de Arnold Drake en la colección de Patrulla-X se cerró de forma absolutamente decepcionante. Con el nivel de estas historias, es normal que las ventas de la colección no dejaran de caer mes tras mes.

Tras la marcha de Drake, Roy Thomas se encarga de cerrar esta historia del Faraón Viviente. Y lo hace sin nada especialmente destacable o emocionante. Exactamente lo mismo que transmitía el dibujo de Don Heck y Werner Roth. Lo que se supone que es el momentazo del comic, la activación de los poderes de Alex para salvar a los X-Men es una imagen anodina, como todo lo que dibujaron estos artistas en la colección. Leyendo estos comics me quedo con la idea que Heck y Roth eran dibujantes no adecuados para esta colección. Pero imagino que esta idea no la tengo solo yo, viendo las ventas menguantes de la colección, los lectores de 1968-69 pensaban exactamente lo mismo.

Leer estos comics clásicos de La Patrulla-X está siendo un suplicio. Nada que ver con el disfrute que me ha la lectura de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores. En el próximo volumen llega por fin otro de los momentos clave de la historia de la colección, la llegada de Neal Adams. Adams añadió todo lo que La Patrulla-X necesitaba, pero no fue suficiente para salvar la colección de su cancelación. Al menos, podré leer comics dibujados por una leyenda que dan gusto y justifican su calificativo de históricos.

Comparto las primeras páginas de este volumen, maravillosamente dibujadas por Jim Steranko:

Con cada nuevo volumen que leo de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, más claros están los motivos por los que este comic fue cancelado. Incluso entendiendo la importancia histórica y el contexto de la obra, el nivel es flojísimo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Vengadores vol. 13 de Roy Thomas, Barry Windsord-Smith y Sal Buscema (Marvel Comics – Panini)

El volumen 13 de la Biblioteca Marvel nos trae unos comics míticos de la Marvel Comics de 1969. Roy Thomas, Barry Windsor-Smith y Sal Buscema nos presentan una nueva aventura contra Ultrón y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Siniestro. Comics que son clásicos absolutos.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡Thor y Iron Man regresan a las filas de Los Vengadores! ¿Serán suficientes para detener a Ultrón en su explosivo regreso? Además: Kang el Conquistador, el debut del Escuadrón Siniestro y mucho más. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The Avengers 66-71 USA, publicados originalmente en 1969.

Al inicio de este decimo tercer volumen de la Biblioteca Marvel, Roy Thomas ya era un guionista veterano para Los Vengadores. Se acababan de cumplir 30 números con él a los mandos, aunque siempre supervisado por Stan Lee. Y lo que tenía claro es que el éxito de la colección dependía de plantear cambios constantes que provocaron que los lectores no supieran nunca lo que iba a suceder. En el volumen precedente descubrimos que Hank Pym era Chaqueta Amarilla y había sufrido un problema mental, y además tuvimos la presentación de Clint Burton como el nuevo Hombre Gigante. Este volumen se inicia con el retorno de Iron Man y Thor a la colección. Y menos mal, porque el retorno de Ultrón hará que los Vengadores necesiten toda su potencia de fuego para derrotarle.

Otra cosa que Roy Thomas aplica acertadamente a sus historias es empezar a plantear arcos de mayor extensión, rompiendo el planteamiento de historias autoconclusivos o arcos de dos números como máximo. En este volumen tenemos dos arcos de tres números en el que los héroes se enfrentarán primero a Ultrón, que posee a Vision para revivirle, y luego un segundo arco con Kang y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Suicida.

Una de las claves que hace que compre esta Biblioteca Marvel a pesar de los posibles elementos que puedan haber envejecido peor, es poder leer por primera vez comics que son historia viva de Marvel. Por ejemplo, el número 66 con el que arranca este volumen es la primera aparición del Adamántium, la sustancia más dura del Universo Marvel y que alcanzó su cúspide de popularidad cuando cierto canadiense malhumorado que es el mejor en lo que hace aunque lo que hace no sea bonito, nos descubrió que sus huesos estaban recubiertos de este metal.

Otro elemento que es historia absoluta de Marvel es ver a un primerizo Barry Windsor-Smith dibujar los dos primeros comics de este volumen, los números 66 y 67, con fecha de portada de Julio y Agosto de 1969. Estos comics no son el primer trabajo en Marvel de Barry Smith (que es como se le acreditó en estos comics), honor que ostenta el X-Men 53 incluido en el décimo volumen de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X. En estas páginas Windsor-Smith está muy lejos del artista en que se convirtió años después entre otros comics en Conan The Barbarian. Pero empieza a mostrar detalles de su futura maestría, con unas composiciones de páginas novedosas para la época.

Por ejemplo, Windsor-Smith plantea una splash-page con los Vengadores en la mansión en la que añadía pequeñas viñetas con las caras de los héroes, lo que añadía un gran dramatismo a la situación. O planteaban las escenas de acción con composiciones super dinámicas con viñetas verticales que rompían la narración habitual de los comics de la época. Visualmente, el artista británico mostraba una personalidad que los Don Heck o Werner Roth de la época no podían ni soñar.

En estos comics tenemos el entintado de Syd Shores en el número 66 y de George Klein en el 67, que no se si no le hicieron ningún favor. En negativo, mostrando una influencia evidente de Jack Kirby, Windsor-Smith dibuja unas caras realmente feas y poco detalladas, pareciendo en algunos momentos como meros bocetos no acabados. Reconociendo que estas cosas menos buenas son evidentes leyendo estos comics, como decía antes tengo claro el elemento histórico, por lo que no me han supuesto ningún problema.

Otro de los detalles más llamativos de estos comics es la importancia de Hank Pym en la colección. Pensando en el calvario que los guionistas y editores de Marvel le hicieron pasar a partir de los años 80, de lo que el personaje aún no se ha recuperado, su importancia en estos comics es todavía mayor. Ultron es derrotado por Pym al disfrazarse del doctor MacLain, el creador del adamántium, compartiendo sus ondas cerebrales con Ultrón, lo que lleva a su autodestrucción. A pesar de todos los cambios, idas y venidas en Los Vengadores, la figura de Pym era la constante que daba estabilidad al grupo, con una valía que era apreciada por los otros héroes.

Este elemeto positivo de Pym en los comics conecta con el gran problema de los guiones de Thomas, que es la forma en que ningunea a Janet Van Dyne, La Avispa. En realidad, más allá de ser la mujer de Pym, Thomas parece que no sabe qué hacer con ella, provocando que esté ausente en la mayoría de peleas, o tenga que ser salvada por compañeros como Iron Man. El machismo como se trataba a los personajes femeninos en la Marvel de los años 60 es sin duda lo que peor ha envejecido de la lectura de casi cualquier comic de la época. Y Los Vengadores no es una excepción.

La otra gran novedad de este arco de Ultrón fue la llegada de Sal Buscema a la colección en el número 69, que vendrá acompañado del entintado de Sal Grainger. El menor de los hermanos Buscema siempre estuvo a la sombre de John, que marcó una época en esta colección o en Conan el Bárbaro. Precisamente después de los comics de Barry Windsor-Smith, al que acabamos de tener en estas páginas. Reconozco que Sal Buscema siempre fue para mi uno de los muchos currantes de Marvel que ayudaron a que la editorial se expandiera y sin el que no se explican colecciones como El Increíble Hulk, Rom o Sensacional Spider-Man. Pero que siempre se quedaba muy alejado del nivel de los grandes mitos de la editorial, empezando por Jack Kirby o su hermano John, o los posteriores John Byrne, George Pérez, Frank Miller, Walter Simonson, o la saga familiar de los Romita.

Sin embargo, comics como estos me están reconciliando con la enorme figura de Sal Buscema. La narrativa de Sal es perfecta, los personajes son super reconocibles y sabe añadir a sus páginas el toque justo de dinamismo, espectáculo y dramatismo que se espera en un comic Marvel. El nivel de dibujo que Sal Buscema ofrece en 1969 me parece sobresaliente, estando muy por encima de la media de dibujantes que trabajaban en Marvel durante esos años. Con Sal Buscema, la colección estaba en las mejores manos. De hecho, más allá del elemento histórico de tener la primera aparición del Gran Maestro o el Escuadrón Siniestro, para mi lo más destacable de estos comics ha sido poder disfrutar del dibujo de Sal. Me ha encantado.

El segundo arco de este volumen tiene lugar en los números 69 a 71. En este arco tenemos el regreso de Steve Rogers (Capitán América) a la colección. Y llegará justo a tiempo para la nueva amenaza del Gran Maestro, que obligará a Los Vengadores a aliarse con Kang para impedir la destrucción de la Tierra. El guion de Thomas plantea las típicas chorradas ridículas de esa época con la motivación del Gran Maestro, que plantea una apuesta aparentemente imposible a Kang.

La creación del Escuadrón Siniestro surgió a partir de una fiesta a la que asistieron Thomas y Dennis O´Neil, que en ese momento guionizaba la Liga de la Justicia para DC Comics. El también escritor Gary Friedrich les animó a escribir una historia cada uno que incluyera a los héroes de la otra editorial. Aunque O´Neil nunca llegó a hacerlo en los comics de DC, o los editores no se lo permitieron, Thomas si se animó a presentar a estas versiones oscuras de Superman, Batman, Flash y Green Lantern. Hiperión, Halcón Nocturno, Zumbador y Doctor Espectro. Lo que también copió Thomas para el enfrentamiento del número 70 es la estructura de combates uno contra uno, que era super habitual en los comics de DC de la época, en lugar de plantear combate de cuatro contra cuatro que siempre es más interesante. A pesar del nivel de poder de los villanos, su aparición se limita a ser presentados en la última página del número 69 y a luchar y ser derrotados en el 70, desapareciendo sin dejar rastro.

En lo que Thomas si es original es en recuperar para esta historia a Caballero Negro, que acabará convertido en miembro de pleno derecho de Los Vengadores al final de este arco. Dane Whitman ofrece la wild-card que permite a los héroes superar las maquinaciones del Gran Maestro y de un Kang que para sorpresa de nadie acaba traicionando a los héroes. La otra novedad del número 71 es la presentación en la continuidad Marvel de lo que años más tarde se nombró como Los Invasores, el grupo formado por Capitán América, Namor y la Antorcha Humana (Jim Hammond) que luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Aunque en este número son los involuntarios enemigos de los Vengadores del presente, esta es la primera aparición que provocó montones posteriores.

Dentro que el dibujo de Sal Buscema me ha gustado mucho, creo que Roy Thomas está demasiado anclado en los convencionalismos de los años 60 y ofrece buenos comics pero que nunca acaban de hacer explotar el potencial de estas premisas y personajes. Sin ir más lejos, las conclusiones de estas dos acciones resultan anticlimáticas, como si se quedara sin tiempo y tuviera que cerrarlo todo casi en la última página. De nuevo, entiendo el elemento histórico de unos comics publicados por primera vez hace 57 años, antes que yo naciera. Pero creo que hay que decirlo todo, lo bueno y lo no tan bueno. En todo casi, si creo que es muy meritorio la capacidad de presentar en apenas 20 páginas tantísimos personajes y situaciones, consiguiendo que todo tenga un sentido. Además, que en medio de esta aglomeración de héroes el Caballero Negro sea clave, me parece un detalle brillante.

La Biblioteca Marvel Los Vengadores me está ofreciendo comics que son historia viva de Marvel. Me lo estoy pasando genial con su lectura. Tengo ganas de leer el siguiente y descubrir las sorpresas que nos tienen preparadas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de The Savage Sword of Conan 13 de Roy Thomas y Roberto de la Torre (Titan Comics)

La nueva entrega de The Savage Sword of Conan viene con sabor añejo, al reunirse el mítico Roy Thomas con Roberto de la Torre para la historia principal en la que Conan buscará la joya La Orquídea Azul.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Con el regreso del dúo de culto formado por Roy Thomas y Roberto de la Torre para una fascinante historia de Conan, un relato mudo de Solomon Kane a cargo del guionista Enrique Dueñas González y el dibujante James Castillo, portadas dinámicas de Alex Horley y James Castillo, además de láminas y mucho más!

La principal sorpresa de este comic es descubrir que el madriñeño Roberto de la Torre ha creado el argumento de «The Blue Orchid» que ha dibujado, que luego el Mítico Roy Thomas ha completado con los textos. Lo mejor que se me ocurre tras leer esta historia de 48 páginas es que de la Torre sabe como hacer una historia que tenga la esencia que se espera de una historia de Conan. En ella, tras intentar robar la mítica joya The Blue Orchid, un robo que sale mal, Conan se alía con otro ladrón, Atta de Shadizar para escapar de los guardias de la ciudad de Makkalet. En la huida rescatarán a una bella esclava llamada Zaria, que les conducirá hasta Shukhan, un pueblo oculto entre las montañas. Allí continuarán las aventuras y las traiciones hasta su sorprendente final.

Dentro que la historia está bien, quizá pasan demasiadas cosas, con alguna locura como la traición de Atta o el descubrimiento final sobre la joya que da nombre a esta historia. Con todo, visto esto en positivo, hay que aplaudir la capacidad del artista español de condensar tantas cosas consustanciales a los mitos de Conan en tan pocas páginas.

El dibujo de Roberto de la Torre es perfecto para Conan. De la Torre es el mejor discípulo de John Buscema y dibuja a un Conan super canónico que se siente correcto en todo momento. De la Torre aprovecha de maravilla el formato en blanco y negro de la revista para regalarnos un trabajo fantástico, La ambientación y la narrativa es perfecta, y cuando tiene que ponerse espectacular, como en la pelea en la taberna, nos ofrece unas splash-pages increíbles. Además, sus mujeres son voluptuosas y ligeras de ropa, con lo que todo está bien en esta historia.

Me gustaría que De la Torre vuelva pronto a la colección hermana de Conan The Barbarian, porque se le echa de menos. Pero de momento con este número de La Espada Salvaje de Conan se sacia mi sed de esta versión de Conan.

La segunda historia de 10 páginas tiene a Solomon Kane de protagonista y tiene a Enrique Dueñas en el guion y a James A. Castillo en el dibujo. La historia es interesante, porque Kane partirá al rescate de unas niñas desaparecidas tras el ataque de unas criaturas a una granja, viviendo una aventura silenciosa mientras se aventura al interior de unas cuevas situadas por debajo de un cementerio. Para ser una historia de 10 páginas, la verdad es que me ha gustado. Lo malo es que creo que el dibujo de Castillo no es del todo adecuado para este comic. Dicho esto, creo que estamos ante un buen complemento para este número.

Una de las cosas que más me gustan de esta nueva etapa de La Espada Salvaje de Conan es el baile de equipos creativos, que nos están ofreciendo una estupenda variedad de aproximaciones a un personaje mítico como es Conan. Esta variedad nos está dando unas historias estupendas que se sienten siempre con el feeling correcto que deben tener las historias de Conan. Así da gusto.

Comparto algunas páginas de este número:

El magazine La Espada Salvaje de Conan me está dando un fantástico entretenimiento con mi cimmerio favorito.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Biblioteca Marvel: Los Vengadores vol. 12 de Roy Thomas, John Buscema y Gene Colan (Marvel Comics – Panini)

El misterio de Chaqueta Amarilla y la presentación del nuevo Goliath II son los protagonistas del volumen 12 de la Biblioteca Marvel: Los Vengadores, obra de Roy Thomas, John Buscema y Gene Colan.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡La Avispa y Chaqueta Amarilla se complacen en invitarte a su boda! La celebración tendrá lugar en la mansión de Los Vengadores y acudirán también todos los superhéroes de Nueva York… ¡y, por supuesto, sus enemigos! A continuación, descubre cómo acaba el mundo. Algunos dicen que lo destruirá el fuego, mientras otros imaginan que lo hará el hielo. También: ¿Quién es el nuevo Goliat? Y el regreso de El Espadachín. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The Avengers 60-65, comics publicados en 1969.

En el volumen anterior de la Biblioteca Marvel de Los Vengadores asistimos a la dramática presentación de Chaqueta Amarilla, un héroe ¿o villano? que afirmaba haber matado a Hank Pym y que quería reemplazarle. De forma sorprendente Janet Van Dyne anunció su intención de ¡casarse con él! En el número con el que arranca este tomo, tenemos la boda de Janet con Chaqueta Amarilla, que tras esta aventura acabará descubriéndose como Hank Pym, que habría sufrido problemas mentales tras un experimento fallido. El comic incluye un montón de cameos de prácticamente todos los héroes del Universo Marvel, y unos villanos del Circo del Crimen que sirven de correctos sparrings para esta aventura. Al final de esta reseña tenéis páginas de John Buscema, y podemos ver su calidad y toda su personalidad, con unas páginas espectaculares.

Una de las mejores cosas de estos comics de Los Vengadores es que Roy Thomas plantea unas aventuras en las que el cambio era constante. En el número 61 además del cambio del logo de la colección que podéis ver en la portada, tenemos una aventura protagonizada por Black Panther, Ojo de Halcón y Visión mientras Hank Pym y Janet están de Luna de Miel, que acuden a la llamada de Doctor Extraño para que le ayuden a él y al Caballero Negro para derrotar a Surtur y a los Gigantes de Hielo. Una aventura con principio y final contada en apenas 20 páginas, como era la norma de los comics de esa época.

El número 62 tiene a Black Panther de protagonista, al llevar a sus compañeros a Wakanda tras la aventura con Doctor Extraño. Este número creo que es la presentación de M´Baku, y tiene la curiosidad de que el Caballero Negro sigue acompañando a Ojo de Halcón y a Visión aunque oficialmente no fuera oficialmente miembro del grupo. No se si años más tarde los editores de Marvel cambiaron retroactivamente el status de Caballero Luna como miembro de los Vengadores, pero a pesar de su aparición, en realidad Dane Whitman no era un miembro oficial.

Fruto de esto, el número 63 empieza SIN el Caballero Negro, al que Roy Thomas hace que desaparezca de la colección sin la más mínima mención, lo que es realmente llamativo. Esta grapa tiene dos hitos claros. El primero fue la llegada de Gene Colan en sustitución de John Buscema, que tuvo que dejar la colección para dibujar la serie de Estela Plateada junto a Stan Lee. Aunque Colan es un dibujante clásico de Marvel, y tiene comics míticos como La tumba de Drácula, yo tengo que reconocer que tiene un estilo que a mi nunca me ha gustado. Y le reconozco un gran estilo y personalidad, con unas poses super dinámicas, pero tiene algo con lo que nunca he conectado.

La otra novedad es la presentación de Clint Burton como el nuevo Goliat II. Cansado porque siente que su arco y flechas le hacen sentir ridículo comparado con el poder de sus compañeros. Tras volver a Nueva York, se encuentran que Hank y Janet ya han vuelto de su luna de miel, con Hank decidiendo mantenerse en el grupo con su identidad de Chaqueta Amarilla. Los villanos de este números son Cabeza de Huevo, el Pensador Loco y el Amo de las Marionetas, que han secuestrado a Viuda Negra. Clint roba un vial de suero de Hank y se convierte en un nuevo hombre gigante, y salvará a su no-novia luchando contra un androide gigante.

La amenaza continúa en el número 64, en el que Cabeza de Huevo amenaza destruir los Estados Unidos desde un satélite en órbita, tras dejar tirados a sus anteriores compañeros. Para poder derrotar esta amenaza, Los Vengadores tendrán que recibir la ayuda de un ladrón de poca monta, Barney Burton. Diría que Gene Colan no conecta con esta aventura espacial y se encontraba más a gusto con comics más urbanos como Daredevil. Dicho esto, tenemos otro número correcto con una historia autoconclusiva con un buen final, al conocer de forma dramática la conexión entre Barney Burton y Clint Burton. No hay que ser ingeniero aeroespacial para imaginarlo.

Hablando de la variedad que Roy Thomas imprime en esta etapa, tras unos números con Hank Pym y Janet en el centro, el foco pasa a Black Panther para tener en los tres siguientes números a Clint Burton en el centro de las historias. Y así sucesivamente.

Tras el final dramático del número 64, en el 65 el Espadachín se une a Cabeza de Huevo para intentar derrotar a los Vengadores, una historia que sirve para conocer más detalles del pasado de Clint Burton y su conexión con el Espadachín, que fue su maestro en el circo donde se conocieron, antes de huir tras descubrir Clint que el Espadachín había robado el dinero de una función. Este número es el último que dibujó Colan en Los Vengadores. Un Colan que ya no me gustaba y que tampoco lo ha hecho ahora. Creo que no era el más adecuado para este encargo, y diría que el mismo Colan lo pensaba también, motivo por el que aguantó tan poco en la colección.

Las aventuras de Thomas son correctas. Los cambios constantes me gustan, pero hay muchos elementos de sus historias que no han envejecido demasiado bien, empezando por sus diálogos y sus finales facilones, como si se quedara sin especio y tuviera que terminar de cualquier manera. Con todo, me gusta haber tenido la oportunidad de disfrutar por primera vez de estos comics, y conocer como se produjo el cambio de Han Pym a Chaqueta Amarilla, o el cambio de Ojo de Halcón a Goliat II. Sin duda, el calificativo de histórico se aplica a estos comics.

Entes del regreso de John Buscema a la colección, en el próximo volumen tendremos a un primerizo Barry Windsord-Smith y al recientemente fallecido Sal Buscema como próximos dibujantes. Estos nombres y la capacidad de cambio contante de Roy Thomas aseguran que las sorpresas seguirán siendo la norma de esta colección. Y yo que lo estoy disfrutando. Mi intención con esta Biblioteca Marvel es llegar a alcanzar la etapa de Comics Forum con la que me aficioné a este grupo, y de momento cada nuevo número está dándome hitos que me compensan de sobra la compra y que justifican que vaya a comprar el siguiente.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

La Biblioteca Marvel de Los Vengadores está siendo un placer absoluto. Incluso aunque Gene Colan no me gusta demasiado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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