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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 11 de Roy Thomas y Neal Adams (Marvel Comics – Panini)

Por fin llegamos a la parte buena de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, gracias a la llegada de Neal Adams a la colección. Un Adams que con Roy Thomas realizó una de las etapas más recordadas de la colección, que sin embargo no impidió la cancelación de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. La alucinante etapa de Neal Adams se despliega ante tus ojos, con Kaos y El Monolito Viviente. ¡Los Centinelas viven de nuevo! Contempla el poder de Saurón y el regreso a La Tierra Salvaje. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esre volumen incluye The X-Men 56-61 USA, publicados originalmente en 1969.

Leer la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X ha sido un suplicio debido a unas historias deficientes de Roy Thomas con muy poco interés, pero sobre todo por el mediocre dibujo de Don Heck, Werner Roth y compañía. En el volumen anterior tuvimos el oasis en el desierto que fueron los dos números dibujados por Jim Steranko. Y casi a continuación llega Neal Adams, que realizó algunos de los comics más recordados de la primera era de la Patrulla-X con el grupo original.

Adams llegó a Marvel mostrando un gran interés de trabajar con el método Marvel, que permite una gran libertad al dibujante para crear la historia de Thomas como mejor le pareciera. Además, el dibujante preguntó cual era la colección con peores ventas antes de aceptar trabajar en La Patrulla-X. Imagino que para tener una mayor libertad creativa en una serie que ya empezaba a estar en los planes para su cancelación. También imagino que Adams buscaría un poco el prestigio que le daría salvar una serie de una cancelación que estaba anunciada. (Bueno, en realidad no se canceló la serie, pero durante unos años dejó de publicar material original ofreciendo reprints de números clásico). Incluso no consiguiendo su objetivo, Adams se salió con la suya al final, dado que estos comics son historia viva de la Patrulla-X.

La llegada de Adams tiene lugar en el número 56 USA, que cierra la historia en 3 partes en la que se presentó a Alex Summer y al Faraón Viviente. Comparar el número 55 dibujado por Don Heck y Werner Roth con este comic de Neal Adams es como la noche y el día, como ver un partido de la NBA y otro de solteros contra casados. Adams no es que esté en otra liga diferencia, es que hay galaxias de diferencia entre su calidad y los dibujantes previos. Lo que antes era un comic anodino y sin chispa, Adams lo convierte en un espectáculo visual. Cada encuadre de Adams plantea una solución visual super dinámica que rompía el aburrimiento visual que habiamos sufrido más de 30 números. Con permiso de Steranko.

Adams plantea expresiones faciales de gran dramatismo, mientras que las poses de los personajes nunca son estáticas, siempre transmiten movimiento. Las expresiones corporales de todos los personajes son hiper realistas pero también planteadas desde la espectacularidad. Hay un factor WHOA! que Adams consigue casi en cada página, mostrando siempre hitos visuales en todas las páginas. Sólo por el dibujo de Adams, independientemente de la historia de Thomas, ya merece la pena comprar este comic de la Biblioteca Marvel de Panini.

Aunque son comics que se publicaron antes que yo naciera, por el lado visual me han vuelto a flipar como la primera vez que los leí. Porque tengo que reconocer que estos comics ya los compré en su momento en la primera edición de Clásicos Marvel de Comics Forum. En todo caso, ya que he aguantado el suplicio de llegar hasta aquí para poder tener en casa todos los comics clásicos de La Patrulla-X, pues que menos que poder tenerlos todos en la misma edición, en el mismo formato.

Y lo cierto es que Adams salvó creativamente la colección, porque los guiones de Roy Thomas siguen dejando mucho que desear. Es Adams el que añade la dosis de emoción y dramatismo que el comic nunca tuvo con el mismo guionista y dibujantes menos dotados.

Tengo que reconocer que la idea fallida de publicar comics con 15 páginas de historia y 5 páginas con un complemento con los orígenes de los diferentes miembros del grupo, limitaban mucho las opciones de los guionistas, que tenían que aún más al grano que en otros comics Marvel. El final del arco del Faraón Viviente acaba siendo una gran locura. El Faraón afirma que tanto como Álex como él obtienen sus poderes de la absorción de los rayos cósmico (ejem!). Cuando el villano bloquea la conexión de Álex de la energía cósmica quedándosela toda para él, se transforma en un gigante Monolito Viviente. La batalla resultante es super espectacular gracias al dibujo de Adams, pero el final es decepcionante dado que Álex consigue quitarle al Faraón su conexión con los rayos cósmicos, absorbiendo él todo el poder. El climax final es un anti-climax.

La sensación es que Thomas va planteando cosas que pueden estar bien a priori, pero no sabe cómo terminarlas. También es posible que Adams se quede sin espacio para plantear un climax final espectacular a las historias de Thomas. No se el motivo, pero Thomas no acaba de saber sacar todo el partido a los personajes o las situaciones. Por ejemplo, los 3 números siguientes forman un arco con el retorno de los Centinelas, reconstruidos por Larry Trask, el hijo de Bolivar Trask,

El comic usa dos de los tres números de este arco para presentar a los nuevos Centinelas, a su creados Larry Trask y al juez Chalmers, amigo de Bolivar Trast y miembro del recién formado Consejo Federal de Actividades Mutes. En el número 57 los Centinelas capturan a mutantes como Lorna Dane y Alex Summer, y a Hombre de Hielo, Ángel, el Farón Viviente y los mutantes de de Hermandad de Mutantes Diabólicos en el número 58.

Cuando llega el momento del gran combate entre la Patrulla-X y los Centinelas, este es casi inexistente, dado que Thomas se concentra en la sorpresa que ofreció como cliffhanger del número anterior, y es que Trask era un mutante al que su padre puso un medallón para que no recordara su pasado y sus poderes, además de hacer que no aparezca en los sensores de detección de mutantes. Una locura, vamos. La idea de bombero torero de hacer que los Centinelas se lancen contra el sol porque es el creador de las radiaciones que crean a los mutantes, es otra idea ridícula, que sin embargo forma parte de la historia mutante. La imagen de Adams en la que vemos a los Centinelas dirigirse hacia el Sol es super icónica, pero la historia en realidad no hay por donde cogerla.

Hay que decir que para el número 59 Marvel había suprimido ya las historias de orígenes de complemento. En el número 56 tuvimos el final del origen de Ángel, con dibujo de Werner Roth y tinta de Sam Grainier. Una historia que es tan gris y sin interés como todas las anteriores.

En el número 57, Jean Grey nos cuenta a los lectores cómo funcionan sus poderes, en una de las primeras historias de Marvel que yo recuerdo en el que se rompe la cuarta pared. Aunque el dibujo es de Roth y Grainier, la historia es de Linda Fite, asistente editorial que sólo escribió unos pocos comics en la Casa de las Ideas antes de casarse con Herb Trimpe. Fite pone ejemplos de usos de los poderes de Jean en situaciones un poco de vergüenza ajena, como cuando indica que levantar telequinéticamente una butaca le permite limpiar la casa más rápido. Sin embargo, aunque el comic ha envejecido mal, quiero encontrarle un toque de ironía y humor negro hacia el machismo que implicaba la historia que le permitían escribir. No se si esto es así o veo cosas que el comic no era en 1969, pero me gustaría quedarme con lo positivo.

De esta forma, el número 58 con la segunda parte del arco de los Centinelas es la primera historia en más de un año en que Thomas puede contar con 20 páginas para contar su historia. Como comentaba antes, el resultado no es demasiado satisfactorio. Aunque en estos comics la brillantez visual de Adams tapa todo lo demás.

Los números 60 y 61 sirven de presentación de Carl Lykos, Saurón. El motivo por el que Thomas decide utilizar el nombre del villano de El Señor de los Anillos es un poco bochornoso, pero este detalle no me impidió que disfrutara de estos comics. Lykos fue herido cuando era niño en una expedición por el Antártico, mientras luchaba contra unos extraños pteranodontes que habían raptado a su amiga Tanya y se la habían llevado a unas cuevas. Fruto de estas heridas, Lykos adquirió el poder de absorber la fuerza vital de los seres vivos que tocaba.

La casualidad hace que los X-Men le lleven a Alex para que le cure, tras terminar herido en la aventura contra los Centinelas. Absorber las energías mutantes de Álex provoca que Lykos se convierta en Saurón, un ser alado como aquellos que le hirieron. Además de volar y absorber la fuerza vital, Saurón puede hipnotizar a cualquiera con el que cruce apenas una mirada, siendo Ángel su primera víctima. Tras varios combates entre X-Men y Saurón, Tanya y su padre descubren junto a los héroes que Lykos es Saurón. En un momento de lucidez, Lykos decide irse antes de matar al padre de Tanya, lo que mostraría a su amada que es un monstruo.

Lykos vuelve a casa de su padre en Tierra de Fuego. Allí malvive esperando encontrar la muerte, cuando Tanya aparece, al recordar la cabaña de su infancia. Cuando Tanya lleva deseando abrazarle, Lykos se suicida cayendo por un acantilado, para evitar que el toque de sus manos matara a Tanya. El final de este villano fue dramático, aunque mostrando que al final, la parte buena de Lykos venció a su lado malvado. Dentro de las cosas que no han envejecido demasiado bien, tengo que decir que el menos este arco de Saurón me ha gustado mucho más que el de los Centinelas. Casi parece que la calidad de Adams sirvió de acicate para que Thomas se pusiera las pilas con sus historias.

Tras estos 6 números históricos de La Patrulla-X dibujados por Neal Adams, ya sólo falta un último volumen de la Biblioteca Marvel. El número 66 fue el último que ofreció material original. De esos 5 números restantes, sólo 3 estuvieron dibujados por Adams. En los dos primeros los mutantes volverán a la Tierra Salvaje para reencontrarse con Ka-Zar, enfrentándose al malvado Magneto. El volumen 12 cerrará la colección, pero tras meses de chascos y decepciones leyendo estos comics, me alegra que gracias a Neal Adams haya podido disfrutar de Neal Adams como quería.

Comparto las primeras páginas del comic del X-Men 56:

Por fin leo un comic de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X que me gusta. ¡Ya era hora!! y qué bueno es Neal Adams.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 10 (Marvel Comics – Panini)

El noveno volumen de Biblioteca Marvel Patrulla-X nos trae los dos números dibujados por Jim Steranko, el primer comic Marvel dibujado por la futura estrella Barry Windsor-Smith, y la presentación de Alex Summer, el hermano de Scott destinado a convertirse en Kaos. Unos comics creados, además de por Steranko y Windsor-Smith, por Arnold Drake y Roy Thomas, Werner Roth y Don Heck, con entintados de John Tartaglione, John Verpoorten, Michael Dee, Vince Colletta y Sam Grainger.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los legendarios episodios dibujados por Jim Steranko traen también un nuevo e histórico logotipo para la colección y la llegada de Polaris, la reina del magnetismo. ¿Acaso el diablo tuvo a una hija? Además, la primera aparición de Erik el Rojo, el debut de Barry Smith en Marvel, con una aventura contra Blastaar, y la irrupción del Faraón Viviente y Alex Summers, el hermano de Cíclope

Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The X-Men 50-55 USA, publicados originalmente entre noviembre de 1968 y abril de 1969.

Como ya he comentado en otras ocasiones, la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X con los comics originales del grupo son de largo los peores comics clásicos que estoy comprando. Aunque estos comics incluidos en este décimo volumen de la colección tienen un indudable interés histórico, como lectura destinada al entretenimiento en 2026 resultan un tostón considerable sobre todo por las deficientes historias de Arnold Drake, creador en DC de la Doom Patrol.

Empezando por los elementos destacables, la llegada de Jim Steranko a la colección se dejó notar desde la misma portada, en la que además de la mítica imagen de Lorna Dane como Polaris tenemos el rediseño que Steranko hizo del Logo de los X-Men, un logo que se ha convertido en el más icónico e utilizado, llegando hasta nuestros días. Hablando de imágenes icónicas, esta portada sin duda entra dentro de la categoría de imagen que te hace comprar el comic sin importar lo que haya en el interior.

La colaboración de Jim Steranko en la colección es interesante, porque Steranko era un autor completo en el comic de Nick Furia, pero aquí aceptó dibujar la historia de Arnold Drake que se había iniciado el mes anterior. Con motivo de la llegada del número 50 de la colección, Drake planteó un arco de 4 números que se desarrolló entre el numero 49 (incluido en el volumen anterior) y el 52. Tras la presentación de Mésmero, autoproclamado discípulo de Magneto y de Lorna Dane, en estos números asistiremos a la activación de los poderes de Polaris, el retorno de Magneto y la presentación de Erik el Rojo, posiblemente una de las historias más ridículas jamás publicadas en un comic de La Patrulla-X.

Aunque la historia de Drake deja bastante que desear, hay que reconocer que hacía lo que podía dentro de la limitación existente de 15 páginas por número, en lugar de las 20 habituales en otras colecciones. Esto era debido a las historias de complemento con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X que se incluían en cada grapa. Estas historias de complemento son en mi opinión lo que más dañó a la colección y ayudó a la cancelación de la serie, al ser historias super flojas que provocaban el efecto contrario a hacer a los protagonistas más interesantes. En rigor hay que decir que el comic de X-Men no se canceló, pero a partir del número 67 empezó a incluir reprints de comics antiguos.

Volviendo a Steranko, aunque tan sólo dibujó dos números, estos son una maravilla, todo lo contrario a los aburridos números dibujados por los Werner Roth o Don Heck que nos han acompañado durante demasiado tiempo. Steranko plantea imágenes visualmente arrolladoras, con una personalidad única que la colección no tuvo ni siquiera con los primeros comics dibujados por Jack Kirby. Steranko plantea a personajes con poses super dramáticas que expresan sentimientos extremos. Con él, los despliegues de poder como el de Lorna (Polaris) se siente como una fuerza física que arrasa con todo lo que pilla por delante. Hasta la llegada de Neal Adams unos meses después, la colección no había tenido nunca la potencia visual que Steranko imprimió en sus apenas dos números dibujados.

En el apartado gráfico tenemos una de cal y otra de arena. Tras la finalización del arco de Mesmero + Magneto, X-Men 53 es otro comic con una importancia histórica, al ser el primer comic dibujado para Marvel Comics por el futuro super estrella Barry Windsor-Smith, en ese momento conocido como Barry Smith. La importancia histórica de esta grapa es indudable, pero la realidad es que asistimos a un comic dibujado por un artista novato que dibuja a los personajes de forma horrible, super feos y con unos cabezones que les hacía parecer casi deformes. Todo el mundo empezó en algún sitio, y seguro que Windsor-Smith mejoró muchísimo en trabajos posteriores, pero febrero de 1969 cuando se publicó este comic nada hacía suponer que el británico tenía un futuro brillante. De hecho, mientras en los comics de Los Vengadores que dibujó unos meses más tarde ya planteaba estructuras de página novedosas y atractivas, en este número de X-Men Windsor-Smith dibuja todo el rato con cuadrícula de 4 o 6 viñetas, intercalando alguna página de 5 viñetas. Lo más habitual y carente de imaginación posible.

Aunque Windsor-Smith sólo dibujo ese número, si hizo las portadas de los números 54 y 55, que podéis ver a continuación. La portada del número 54 no está del todo mal, con una imagen típica del grupo enfrentándose a un enemigo que apunta super poderoso. Sin embargo, la portada del número 55 es terrible, posiblemente una de las peores portadas de la historia de los X-Men. Como digo, imagino que excepto Stan Lee que apostó por él, nadie en 1969 podría imaginar que Windsor-Smith llegaría a ser la super estrella que es hoy en día.

Cerrando el apartado artístico, los aburridos Werner Roth y Don Heck dibujaron los 3 números restantes de este volumen, así como las historias de complemento protagonizadas por Hank McCoy (Bestia) y Warren Worthington III (Ángel). Y como en volúmenes anteriores, su dibujo es correcto anatómicamente hablando, pero super anodino y carente de personalidad o espectacularidad. El cambio al que asistiremos a partir de la llegada de Neal Adams a la colección va a ser como la noche y el día. Pero de eso ya hablaremos cuando me lea el siguiente volumen.

Arnold Drake se mantuvo como guionista en la colección hasta el número 54, teniendo que volver Roy Thomas a la colección a partir del 55, el último incluido en este volumen. Y dentro que la limitación de 15 números de historia principal por grapa afecta mucho la capacidad de Drake de plantear una historia con un mínimo de complejidad o elementos dramáticos. Pero su historia de Eric el Rojo no hay por donde cogerla. Para quien no lo sepa, tras escapar de la base de Mesmero y Magneto por los pelos en el número 51, el plan maestro de Scott Summers (Cíclope) para por ponerse un traje diferente que no se sabe de donde ha sacado, que aparentemente le permite lanzar sus rayos ópticos por otro lados de su cuerpo como por ejemplo sus manos. Toda la Patrulla-X fue derrotada y escapó gracias a la ayuda de Lorna, pero ahora Scott solo derrota a todos los villanos y se autodeclara segundo al mando detrás de Magneto. De alguna manera, parece como si esperara que los lectores que lean este número no hubieran leído el anterior, porque lo que plantea aquí Drake no tiene ningún sentido. Lo que podría haber sido una saga de refundación para los X-Men terminó sin pena ni gloria por una historia imposible muy poco atractiva.

El número 53 dibujado por Barry Smith incluye la aparición de Blastaar, el villano de los 4 Fantásticos situado en la Zona Negativa. La historia plantea que los X-Men traen a Blastaar a nuestra realidad por accidente, devolviéndole al final del comic de forma igual de accidental que apareción. Un comic que no aporta nada con una historia muy floja que el dibujo de Barry Smith no ayudó en absoluto.

En relación a las historias de complemento de 5 páginas con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X, en este volumen tenemos el final del origen de Bestia, una historia en 5 partes en las que Hank McCoy se enfrenta al penoso villano Conquistador, que secuestra a sus padres para obligarle a Hank a que obedezca sus órdenes. La llegada de Cíclope, Hombre de Hielo y Ángel será clave en la derrota de este villano, lo que llevará a la entrada de Hank a la escuela del Profesor Xavier.

Tras esta historia, asistimos al origen de Ángel, que se contará en tres partes, las primeras de las cuales se incluyen en este volumen. De todos los miembros de La Patrulla-X, el del Ángel es quizá de los más ridículos, al asistir al crecimiento de sus alas sin que sus padres se percaten de ello. La idea que Warren pliega sus alas en la espalda y las esconde debajo de su camisa y pantalón es algo que se veía con naturalidad en los años 60, pero resulta ridículo visto hoy en día. En la segunda historia, Warren se convierte en superhéroe con el nombre de Ángel Vengador, deteniendo a unos ladrones. Cuando llegan Cíclope y Hombre de Hielo para reclutarle, se van a encontrar con un rechazo absoluto.

Por último, los números 54 y 55 es una aventura en dos partes en las que los héroes se enfrentarán al Faraón Viviente, y en la que descubriremos que a Alex Summer, el hermano de Scott del que no conociamos de su existencia hasta ahora, es también un mutante como Cíclope.

La historia de Drake es un despropósito tras otro. Empieza con Cíclope enfrentándose a unos policías que le acusan de asesinato, lo que hace que recuerde cómo llegó a esa situación. Y la cosa no hay por donde cogerla. Drake era de una generación que aún debía pensar que los comics de superhéroes los leían niños de 8-10 años y por eso no era necesario plantear historias complejas o ni siquiera bien planteadas. ¿Para qué quiere el Faraón incriminar a Cíclope por asesinato cuando él ni siquiera está muerto? Es un completo desatino. Y como eso, todo. La participación de Arnold Drake en la colección de Patrulla-X se cerró de forma absolutamente decepcionante. Con el nivel de estas historias, es normal que las ventas de la colección no dejaran de caer mes tras mes.

Tras la marcha de Drake, Roy Thomas se encarga de cerrar esta historia del Faraón Viviente. Y lo hace sin nada especialmente destacable o emocionante. Exactamente lo mismo que transmitía el dibujo de Don Heck y Werner Roth. Lo que se supone que es el momentazo del comic, la activación de los poderes de Alex para salvar a los X-Men es una imagen anodina, como todo lo que dibujaron estos artistas en la colección. Leyendo estos comics me quedo con la idea que Heck y Roth eran dibujantes no adecuados para esta colección. Pero imagino que esta idea no la tengo solo yo, viendo las ventas menguantes de la colección, los lectores de 1968-69 pensaban exactamente lo mismo.

Leer estos comics clásicos de La Patrulla-X está siendo un suplicio. Nada que ver con el disfrute que me ha la lectura de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores. En el próximo volumen llega por fin otro de los momentos clave de la historia de la colección, la llegada de Neal Adams. Adams añadió todo lo que La Patrulla-X necesitaba, pero no fue suficiente para salvar la colección de su cancelación. Al menos, podré leer comics dibujados por una leyenda que dan gusto y justifican su calificativo de históricos.

Comparto las primeras páginas de este volumen, maravillosamente dibujadas por Jim Steranko:

Con cada nuevo volumen que leo de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, más claros están los motivos por los que este comic fue cancelado. Incluso entendiendo la importancia histórica y el contexto de la obra, el nivel es flojísimo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Vengadores vol. 13 de Roy Thomas, Barry Windsord-Smith y Sal Buscema (Marvel Comics – Panini)

El volumen 13 de la Biblioteca Marvel nos trae unos comics míticos de la Marvel Comics de 1969. Roy Thomas, Barry Windsor-Smith y Sal Buscema nos presentan una nueva aventura contra Ultrón y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Siniestro. Comics que son clásicos absolutos.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡Thor y Iron Man regresan a las filas de Los Vengadores! ¿Serán suficientes para detener a Ultrón en su explosivo regreso? Además: Kang el Conquistador, el debut del Escuadrón Siniestro y mucho más. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The Avengers 66-71 USA, publicados originalmente en 1969.

Al inicio de este decimo tercer volumen de la Biblioteca Marvel, Roy Thomas ya era un guionista veterano para Los Vengadores. Se acababan de cumplir 30 números con él a los mandos, aunque siempre supervisado por Stan Lee. Y lo que tenía claro es que el éxito de la colección dependía de plantear cambios constantes que provocaron que los lectores no supieran nunca lo que iba a suceder. En el volumen precedente descubrimos que Hank Pym era Chaqueta Amarilla y había sufrido un problema mental, y además tuvimos la presentación de Clint Burton como el nuevo Hombre Gigante. Este volumen se inicia con el retorno de Iron Man y Thor a la colección. Y menos mal, porque el retorno de Ultrón hará que los Vengadores necesiten toda su potencia de fuego para derrotarle.

Otra cosa que Roy Thomas aplica acertadamente a sus historias es empezar a plantear arcos de mayor extensión, rompiendo el planteamiento de historias autoconclusivos o arcos de dos números como máximo. En este volumen tenemos dos arcos de tres números en el que los héroes se enfrentarán primero a Ultrón, que posee a Vision para revivirle, y luego un segundo arco con Kang y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Suicida.

Una de las claves que hace que compre esta Biblioteca Marvel a pesar de los posibles elementos que puedan haber envejecido peor, es poder leer por primera vez comics que son historia viva de Marvel. Por ejemplo, el número 66 con el que arranca este volumen es la primera aparición del Adamántium, la sustancia más dura del Universo Marvel y que alcanzó su cúspide de popularidad cuando cierto canadiense malhumorado que es el mejor en lo que hace aunque lo que hace no sea bonito, nos descubrió que sus huesos estaban recubiertos de este metal.

Otro elemento que es historia absoluta de Marvel es ver a un primerizo Barry Windsor-Smith dibujar los dos primeros comics de este volumen, los números 66 y 67, con fecha de portada de Julio y Agosto de 1969. Estos comics no son el primer trabajo en Marvel de Barry Smith (que es como se le acreditó en estos comics), honor que ostenta el X-Men 53 incluido en el décimo volumen de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X. En estas páginas Windsor-Smith está muy lejos del artista en que se convirtió años después entre otros comics en Conan The Barbarian. Pero empieza a mostrar detalles de su futura maestría, con unas composiciones de páginas novedosas para la época.

Por ejemplo, Windsor-Smith plantea una splash-page con los Vengadores en la mansión en la que añadía pequeñas viñetas con las caras de los héroes, lo que añadía un gran dramatismo a la situación. O planteaban las escenas de acción con composiciones super dinámicas con viñetas verticales que rompían la narración habitual de los comics de la época. Visualmente, el artista británico mostraba una personalidad que los Don Heck o Werner Roth de la época no podían ni soñar.

En estos comics tenemos el entintado de Syd Shores en el número 66 y de George Klein en el 67, que no se si no le hicieron ningún favor. En negativo, mostrando una influencia evidente de Jack Kirby, Windsor-Smith dibuja unas caras realmente feas y poco detalladas, pareciendo en algunos momentos como meros bocetos no acabados. Reconociendo que estas cosas menos buenas son evidentes leyendo estos comics, como decía antes tengo claro el elemento histórico, por lo que no me han supuesto ningún problema.

Otro de los detalles más llamativos de estos comics es la importancia de Hank Pym en la colección. Pensando en el calvario que los guionistas y editores de Marvel le hicieron pasar a partir de los años 80, de lo que el personaje aún no se ha recuperado, su importancia en estos comics es todavía mayor. Ultron es derrotado por Pym al disfrazarse del doctor MacLain, el creador del adamántium, compartiendo sus ondas cerebrales con Ultrón, lo que lleva a su autodestrucción. A pesar de todos los cambios, idas y venidas en Los Vengadores, la figura de Pym era la constante que daba estabilidad al grupo, con una valía que era apreciada por los otros héroes.

Este elemeto positivo de Pym en los comics conecta con el gran problema de los guiones de Thomas, que es la forma en que ningunea a Janet Van Dyne, La Avispa. En realidad, más allá de ser la mujer de Pym, Thomas parece que no sabe qué hacer con ella, provocando que esté ausente en la mayoría de peleas, o tenga que ser salvada por compañeros como Iron Man. El machismo como se trataba a los personajes femeninos en la Marvel de los años 60 es sin duda lo que peor ha envejecido de la lectura de casi cualquier comic de la época. Y Los Vengadores no es una excepción.

La otra gran novedad de este arco de Ultrón fue la llegada de Sal Buscema a la colección en el número 69, que vendrá acompañado del entintado de Sal Grainger. El menor de los hermanos Buscema siempre estuvo a la sombre de John, que marcó una época en esta colección o en Conan el Bárbaro. Precisamente después de los comics de Barry Windsor-Smith, al que acabamos de tener en estas páginas. Reconozco que Sal Buscema siempre fue para mi uno de los muchos currantes de Marvel que ayudaron a que la editorial se expandiera y sin el que no se explican colecciones como El Increíble Hulk, Rom o Sensacional Spider-Man. Pero que siempre se quedaba muy alejado del nivel de los grandes mitos de la editorial, empezando por Jack Kirby o su hermano John, o los posteriores John Byrne, George Pérez, Frank Miller, Walter Simonson, o la saga familiar de los Romita.

Sin embargo, comics como estos me están reconciliando con la enorme figura de Sal Buscema. La narrativa de Sal es perfecta, los personajes son super reconocibles y sabe añadir a sus páginas el toque justo de dinamismo, espectáculo y dramatismo que se espera en un comic Marvel. El nivel de dibujo que Sal Buscema ofrece en 1969 me parece sobresaliente, estando muy por encima de la media de dibujantes que trabajaban en Marvel durante esos años. Con Sal Buscema, la colección estaba en las mejores manos. De hecho, más allá del elemento histórico de tener la primera aparición del Gran Maestro o el Escuadrón Siniestro, para mi lo más destacable de estos comics ha sido poder disfrutar del dibujo de Sal. Me ha encantado.

El segundo arco de este volumen tiene lugar en los números 69 a 71. En este arco tenemos el regreso de Steve Rogers (Capitán América) a la colección. Y llegará justo a tiempo para la nueva amenaza del Gran Maestro, que obligará a Los Vengadores a aliarse con Kang para impedir la destrucción de la Tierra. El guion de Thomas plantea las típicas chorradas ridículas de esa época con la motivación del Gran Maestro, que plantea una apuesta aparentemente imposible a Kang.

La creación del Escuadrón Siniestro surgió a partir de una fiesta a la que asistieron Thomas y Dennis O´Neil, que en ese momento guionizaba la Liga de la Justicia para DC Comics. El también escritor Gary Friedrich les animó a escribir una historia cada uno que incluyera a los héroes de la otra editorial. Aunque O´Neil nunca llegó a hacerlo en los comics de DC, o los editores no se lo permitieron, Thomas si se animó a presentar a estas versiones oscuras de Superman, Batman, Flash y Green Lantern. Hiperión, Halcón Nocturno, Zumbador y Doctor Espectro. Lo que también copió Thomas para el enfrentamiento del número 70 es la estructura de combates uno contra uno, que era super habitual en los comics de DC de la época, en lugar de plantear combate de cuatro contra cuatro que siempre es más interesante. A pesar del nivel de poder de los villanos, su aparición se limita a ser presentados en la última página del número 69 y a luchar y ser derrotados en el 70, desapareciendo sin dejar rastro.

En lo que Thomas si es original es en recuperar para esta historia a Caballero Negro, que acabará convertido en miembro de pleno derecho de Los Vengadores al final de este arco. Dane Whitman ofrece la wild-card que permite a los héroes superar las maquinaciones del Gran Maestro y de un Kang que para sorpresa de nadie acaba traicionando a los héroes. La otra novedad del número 71 es la presentación en la continuidad Marvel de lo que años más tarde se nombró como Los Invasores, el grupo formado por Capitán América, Namor y la Antorcha Humana (Jim Hammond) que luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Aunque en este número son los involuntarios enemigos de los Vengadores del presente, esta es la primera aparición que provocó montones posteriores.

Dentro que el dibujo de Sal Buscema me ha gustado mucho, creo que Roy Thomas está demasiado anclado en los convencionalismos de los años 60 y ofrece buenos comics pero que nunca acaban de hacer explotar el potencial de estas premisas y personajes. Sin ir más lejos, las conclusiones de estas dos acciones resultan anticlimáticas, como si se quedara sin tiempo y tuviera que cerrarlo todo casi en la última página. De nuevo, entiendo el elemento histórico de unos comics publicados por primera vez hace 57 años, antes que yo naciera. Pero creo que hay que decirlo todo, lo bueno y lo no tan bueno. En todo casi, si creo que es muy meritorio la capacidad de presentar en apenas 20 páginas tantísimos personajes y situaciones, consiguiendo que todo tenga un sentido. Además, que en medio de esta aglomeración de héroes el Caballero Negro sea clave, me parece un detalle brillante.

La Biblioteca Marvel Los Vengadores me está ofreciendo comics que son historia viva de Marvel. Me lo estoy pasando genial con su lectura. Tengo ganas de leer el siguiente y descubrir las sorpresas que nos tienen preparadas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 17 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel – Panini)

Leer la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby me está dando la oportunidad de leer por primera vez comic que son claves en comics posteriores de la editorial. Un ejemplo perfecto lo tenemos en este volumen 17 de Panini en el que la Primera Familia visitará Latveria en una aventura en 4 partes.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Máximus gobierna ahora sobre Los Inhumanos. ¿Cuál es el destino de Rayo Negro? El pueblo de Latveria da una calurosa bienvenida a Los 4 Fantásticos. ¿Qué pretende en realidad el Doctor Muerte? ¿Y qué misterio oculta la casa de Reed y Sue? ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye  Fantastic Four 83-88 USA, publicados originalmente en 1969.

La Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos me está ofreciendo un entretenimiento mayúsculo. Me declaro un fan absoluto de este formato incluso aceptando que hay muchos aspectos de los guiones y su representación de la mujer que han envejecido terriblemente mal. Pero que son unos comics que claramente influyeron en comics que yo leí en los años 80, empezando por la mítica etapa de John Byrne en la colección.

En el caso de los comics incluidos en este volumen, el número 83 ofrece el final del arco de los inhumanos en el que Maximus El Loco de nuevo (de nuevo) se ha hecho con el trono de Attilan. De este número me gusta mucho la idea de que Reed, Johnny y Ben se encuentran en una prisión mental de la que no pueden escapar. Esto me parece muy original. Como también lo es que en realidad los Inhumanos se liberen y expulsen ellos solos a Maximus sin ayuda de los Cuatro Fantásticos.

El final en el que Crystal destruye la maquina de control mental de Maximus me hizo pensar que posiblemente gran parte del machismo de la colección hacia Sue y Crystal podría ser en muchos casos debido a la falta de imaginación de Kirby, que no acababa de saber qué hacer con estos personajes más allá de convertirlas en las damiselas que tienen que ser salvadas.

Lo más destacado de estos comics sin duda es el dibujo de Jack Kirby, que está acompañado a la perfección por las tintas de Joe Sinnott. En 1969 Kirby se mudó a California por un problema médico de su hija, alejándose físicamente de sus problemas con Stan Leer. En estos años, Kirby se encargaba de la mayoría del trabajo, quedando Stan Lee a un dialoguista de las páginas de Kirby. Tras reducirle el tamaño de los originales, Kirby optó por dibujar menos viñetas por página, lo que hace que estos comics estén pobladas por splash-pages, algunas con imágenes que no merecían ese tamaño extra. Además, la narración de Kirby se plantea con páginas con 4 viñetas, lo que hace que todo tenga una sensación casi operística, al lucir todo más grande. Eso es algo que al estilo espectacular de Kirby le sienta le maravilla. Y consigue que estos comics leídos 57 años después de publicarse tengan una fuerza visual incontestable.

El arco siguiente de la colección, que tuvo lugar en los números 84 a 87, explica uno de los motivos principales de comprar y leer esta Biblioteca Marvel. En este arco, Nick Furia pide a la Primera Familia que vienen en Latveria para rescatar a un agente infiltrado y para averiguar si Muerte está acumulando armas de destrucción masiva. Por supuesto, el grupo es hecho prisionero y para su sorpresa, lo primero que vemos es una Latveria en la que sus habitantes viven una vida feliz sin problemas materiales. Por supuesto, esto es falso y en seguida empezará una lucha por la supervivencia no sólo de la Primera Familia, sino de la gente de Latveria.

Leyendo este arco veo que hay una conexión evidente entre estos comics y el primer arco de John Byrne en los Cuatro Fantásticos con Muerte de protagonista. Y tras muchos años de leer comics tenía claro que Byrne planteaba una revisión y actualización de los comics clásicos de los 4F, cosa que consiguió de forma notable. Pero da gusto leer los comics originales y sentir esa conexión.

Aunque el dibujo de Kirby es pura fuerza, la historia deja mucho que desear, llegando a plantear numerosas situaciones super ridículas. Como la aparición de la nada de Sue Richards para salvarles a todos. O que tras intentar matarles con explosivos, Muerte se muestra como un amante del arte y la música clásica, lo cual es ridículo y no se corresponde con lo que acabamos de leer ¡en la grapa anterior!! Por cierto, que Muerte intente matar a todos los habitantes de Latveria y el comic acabe con los 4F saliendo de Latveria y abandonando al pueblo, me parece también tremendo. Entiendo el contexto histórico y las chorradas de un comic para niños, pero las historias en realidad son muy flojas. Kirby era un dibujante visionario, pero hay que reconocer que era un escritor muy limitado.

El último número, el 88, es el primero de un arco que contará con el Hombre Topo como villano. La historia nace a partir de una absurdez típica de la época: Sue Richards estaba buscando una casa para criar en el campo a su hijo aún sin nombre, otra de las absurdeces de la colección. Tras buscar casas, encuentran una escondida en un bosque oscuro que está excavada en el subsuelo. A pesar de lo problemático que eso supone, los 4 Fantásticos deciden mudarse allí y que sea su nueva casa. Por cierto, que ese constructo aparezca y un fulano de una inmobiliaria decida venderla sin saber antes si tiene dueño también tiene su aquel. Por supuesto, todo acabará siendo una trampa del Hombre-Topo, quedando el comic con un cliffhanger de los típicos de la época, con los héroes indefensos ante el villano.

Las historias todas son un poco ridículas pensándolas con mentalidad del siglo XXI. En positivo, Kirby empezó a tener problemas de vista, y el miedo a quedarse sin trabajo provocó la creación de esta historia en la que los héroes se quedan ciegos de forma temporal por culpa del villano. A pesar de las chorradas, el comic de Kirby resulta super espectacular, una delicia para la vista. Con todo, aún con la fuerza visual de Kirby, resulta evidente en estos comics que la colección se había convertido en un contenedor endogámico en el que ya no se creaban nuevos conceptos y Kirby se dedicaba a reciclar creaciones previas para los siguientes números.

Kirby abandonó la serie en el número 102, por lo que aún nos quedan bastantes números que disfrutarle. Porque SI que estoy disfrutando mucho de la lectura de esta Biblioteca Marvel.

La Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos me está ofreciendo un entretenimiento mayúsculo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Nick Furia, Agente de S.H.I.E.L.D vol. 6 (Marvel Comics – Panini)

Tras la marcha del revolucionario Jim Steranko, la colección Nick Furia, Agente de S.H.I.E.L.D agonizó con unos últimos números decepcionantes que justificaron la cancelación de la colección.

PUNTUACIÓN: Clásico envejecido no demasiado bueno

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. La conclusión de las aventuras en solitario de Nick Furia, con el regreso de El Aborrecedor, en una aventura que lleva al espacio al director de SHIELD. La saga termina en un episodio de Los Vengadores, con el debut del Zodíaco y la solución del misterio de Escorpio. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Nick Fury, Agent of SHIELD 10-15, The Avengers 72, Not Brand Echh 2, 8 y 11. Frank Springer, Roy Thomas, Sal Buscema, Steve Parkhouse, Dick Ayers, Barry Smith, Gary Friedrich, Herb Trimpe

Creo que lo he dicho en otras ocasiones, pero si tengo que calificar de alguna manera mi afición a los comics, COLECCIONISTA no sería un término apropiado. Me gustan los comics de superhéroes, pero no TODOS los comics, en el momento en que un equipo creativo llega a un comic, suelo abandonar la serie. Desde luego, NO soy el tipo de fan que compra por ejemplo todos los comics de Spiderman independientemente de su calidad. (Respeto máximo para los que si lo son, que cada uno viva su afición como prefiera).

Pero con la Biblioteca Marvel de Panini, reconozco que el factor coleccionismo si ha sido una de las claves para su compra. El formato me parece perfecto para leer los comics, es en color como debe ser y de esa manera puedo leer y poseer algunos de los comics fundacionales de Marvel. Comics que en muchos casos no había leído nunca. Dicho esto, tampoco he ido al completismo absoluto, he comprado series como Los 4 Fantásticos, los Vengadores o la Patrulla-X que son los que me interesaban, no comprando Spider-Man, Daredevil, Thor o Iron Man entre otros, que me daban completamente igual.

Con el caso de este comic de Nick Furia, Agente de SHIELD que termina con este sexto volumen, reconozco que tenía curiosidad por los primeros comics de Stan Lee y Jack Kirby. Y sobre todo, quería leer y tener la etapa completa de Jim Steranko en la colección, que en los primeros Clásicos Marvel publicaron parcialmente. Eso lo conseguí. Una vez Steranko se fue, estuve dudando si comprar o no este volumen, porque sabía que la calidad caída en picado. Al final, decidí comprarlo para poder tener la serie completa. Y tengo que reconocer que son comics bastante flojos que explican a las claras el por qué esta colección se canceló.

Otra de las claves de la lectura de los comics de la Biblioteca Marvel es entender que muchos de estos comics publicados en los años 60, hace más de 55 años, en muchos casos no han envejecido demasiado bien. Pero incluso leyendo estos comics de 1969 con ojos que saben lo que van a leer, lo cierto es que estos comics son realmente flojos. De hecho, el cambio de equipos creativos de estos números refleja que Marvel no sabía muy bien qué hacer con la colección y se limitaba a cumplir el expediente de publicarlo de la forma que fuera.

De esta forma, el número 10 USA cuenta con guion de Gary Friedrich, dibujo de Frank Springer y tinta de Johnny Craig, y nos cuenta una historia navideña en la Nick Furia descubre que el Aborrecedor tiene un satélite orbitando con misiles que apuntan Nueva York, va hasta allí para detenerle y pierde. De premio de consolación, Furia impide que los misiles lleguen a la Gran Manzana, pero se queda tan tranquilo ante la amenaza que supone ese satélite.

Panini comete un error en la edición de este volumen al no incluir la acreditación de los autores que realizan el número 11. Me gustaría pensar que Friedrich si lo guionizó, pero algunas inconsistencia me hacen dudarlo. El que seguro NO dibujo fue Springer. Un punto negativo para Panini. En este comic, como comentaba, Furia se ha olvidado del Aborrecedor en su satélite hasta que éste lanza un rayo que provoca la rabia de los jóvenes, que amenazan con una revolución controlada por el villano. Es entonces cuando Furia se acuerda de subir en un cohete para combatir al villano, que acaba muriendo de forma terriblemente ridícula. A todo esto, fruto de las chorradas de la época, Furia subió en el número 10 a por el Aborrecedor desde el Helicarrier de SHIELD sin problemas, pero no se sabe muy bien por qué, en el número 11 tiene que pedir permiso al Presidente e irse a Cabo Cañaveral a subirse a un cohete.

En la parte del dibujo, los artistas intentan recrear la potencia visual de Steranko, pero fracasan estrepitosamente. Primero porque el artista no es tan brillante como Steranko, y segundo porque estamos ante una situación ridícula, al ver la carátula de un disco que Nick y su novia están escuchando en su casa. Novia cuyo nombre no conocemos, Laura, hasta la página número 10, dejando claro lo importante que era para el guionista (y apuesto que para Stan Lee).

El número 12 tiene un guion de Steve Parkhouse, con la novedad de tener a un super primerizo Barry Smith dibujando esta grapa y entintando junto a Sid Greene. Buscando algo positivo, es interesante ver los primeros trabajos de un artista que terminó siendo mítico dentro de Marvel por ejemplo por su trabajo en Conan El Bárbaro. Pero lo cierto es que el dibujo es terrible, con un Smith no sabiendo dibujar expresiones faciales y mostrándose flojísimo en narrativa comiquera. En lo referido a la historia, Mary desaparece mientras vemos el retorno de Hydra, que convierta Furia en fugitivo al acabar matando a un infiltrado que estaba desacreditando su trabajo como director de SHIELD.

En el número 13 de Gary Friedrich, dibujo de Herp Trimpe y entintado de Sam Grainger, Furia está durmiendo en la calle tras convertirse en un fugitivo, mientras un racista llamado Superpatriota intenta incendiar las calles con el odio al diferente. El combate entre las fuerzas del Superpatriota y SHIELD termina con Furia matando al villano, para descubrir que bajo la máscara se oculta ¿Nick Furia? En lo relativo al dibujo, nunca me ha gustado Herp Trimpe, siempre me ha parecido uno de los dibujantes más flojos de Marvel. Estos comics de 1969 no son una excepción, aunque reconozco que al menos Trimpe intenta hacer páginas espectaculares, como la doble splash-page en las que las fuerzas de SHIELD y el Superpatriota se enfrentan en el Hudson.

Friedrich y Trimpe repiten en el número 14 en el que Furia es exonerado de sus problemas gracias a descubrir que el psicólogo de SHIELD es también un infiltrado de SHIELD. Villano que por cierto acaba escapando como si nada. Menudo desastre los de recursos humanos, fichan a cualquiera para la organización más secreta del espionaje de los Estados Unidos. En los dibujos, Trimpe intentan a imitar a Steranko en una primera página en la que cada letra del título es una viñeta que muestra lo que se suponen son momentos destacados del comic, quedando resultón para la época. Además, tenemos una viñeta con un foto fotográfico, lo que indica que al menos seguían intentando hacer el comic atractivo para los lectores, si bien el nivel de Trimpe llega hasta donde llega.

Por cierto, en la última página de este número 14 Friedrich se acuerdan que no han resuelto por qué el Superpatriota era un Simulacro Dotado de Vide de Nick Furia, pero la respuesta de Furia ante esto es: «Bueno, no se puede conseguir todo». La historia no llega a más tampoco.

Nick Furia, Agente de SHIELD 15 es el último número de la colección que publicó historias nuevas, dado que a partir de ese momento hasta el cierre definitivo de la colección Marvel decidió publicar reimpresiones de números antiguos hasta su cierre definitivo.

A Friedrich, Trimpe y el entintador Grainge se les une también Dick Ayers en el dibujo. Ayers para mi es igual de flojo que Trimpe, por lo que la cosa no mejora demasiado. En lo referido a la historia, que me parece terrible, el título «El asesinato de Nick Furia» es una descripción exacta de lo que vamos a leer. Y es que el nuevo jefe de HYDRA contrata a Bullseye que mate a Furia, y este consigue su objetivo. Esta es la primera aparición de este villano que nada tiene que ver que con la némesis de Daredevil. De hecho, no es la misma persona, dado que este asesino acaba muriendo ante las fuerzas de SHIELD. Stan Lee era muy de golpes de efecto y dejar a los lectores con ganas de más. Pero la idea de cerrar un comic con el protagonista muerto y las fuerzas de Hydra haciendo lo que quieren por Nueva York puede calificarse como una estafa lamentable.

Por supuesto, Nick Furia no podía seguir muerto mucho tiempo, y su resurrección tuvo lugar en el número 72 de los Vengadores, publicado dos meses después. Un comic de Roy Thomas y Sal Buscema que Panini ha incluido con buen criterio en este volumen de la Biblioteca Marvel. El retorno de Escorpio, que acaba siendo el mismo Furia disfrazado, sirve también de presentación del Zodiaco, que serán unos villanos recurrentes dentro del universo Marvel. El dibujo de Sal Buscema me gusta bastante más que el de Trimpe de números anteriores. Y aunque la historia de Thomas es enrevesada y un poco absurda, como marcan los cánones de la época, en realidad funciona en lo fundamental, traer de vuelta a Nick Furia al mundo de los vivos, conectando además con la compleja historia de Furia, empezando porque su hermano Jake era el villano Escorpio.

El volumen de Panini incluye tres historias de la revista humorística Not Brand Echh que no me gustan nada. Y que como en volúmenes anteriores de la Biblioteca Marvel me parecen un sacacuartos destinados únicamente a rellenar páginas con algo que ya no eran interesantes en 1967 y 1968 cuando se publicaron por primera vez.

En resumen, tenemos unos comics no demasiado buenos que dejan claro por qué la colección de Nick Furia Agente de SHIELD acabó cancelada. Furia siguió siendo uno de los personajes principales de Marvel apareciendo en prácticamente todas las colecciones en virtud de ser jefe de SHIELD. Aparte que su otra colección, Sargento Furia y los Comandos Aulladores siguió publicándose aún varios años.

Aunque estos últimos comics de la colección no han sido especialmente destacados, al menos la edición de Panini me ha permitido leer un momento clave de la historia de Marvel en la que el ojo de Stan Lee para seguir las modas del momento le hizo apostar por las historias de espionaje tipo James Bond. Y esa parte si me parece más destacable, incluso cuando los comics contenidos en este volumen no sean demasiado buenos.

PUNTUACIÓN: Clásico envejecido no demasiado bueno

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