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Crítica de Huck vol. 2 de Mark Millar y Rafael Albuquerque (Dark Horse Comics)

¡Vuelve Huck! El comic de Mark Millar y Rafael Albuquerque, con color de Dave McCaig vuelve para un segundo arco de seis números USA, que por fin he podido leer esta semana.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un hombre que solo quiere alegrarte el día, enfrentándose al mundo real y con la esperanza de cambiarlo.

Huck es la novela gráfica definitiva para sentirse bien, y es imprescindible para cualquiera que necesite un poco de dopamina.

En la secuela de la novela gráfica más querida de Millarworld, Millar y Albuquerque vuelven con la continuación de la historia de un hombre autista con dones extraordinarios, que solo quiere hacer una buena acción cada día y aportar su granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor.

En esta historia, descubre que hay otras personas como él en todo el mundo, pero están en peligro y se esconden de las autoridades que conocen el secreto detrás de sus dones y quieren asegurarse su poder sobre ellos.

¡El regreso de un superhéroe conmovedor y que te hace sentir bien!

Recopila Huck: Big Bad World #1-#6.

La primera miniserie de Huck de publicó en 2015. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo en animarse Millar a publicar esta continuación. La premisa de Huck planteaba una crítica a los comics grim-n-gritty que aún hoy dominan una parte del mundo editorial americano. Al contrario, Huck es una versión de Superman que sólo quiere ayudar al prójimo sin buscar nada a cambio. Sus poderes en realidad son que puede encontrar a cualquiera con tan sólo tocar algo que perteneciera a esa persona. Oir su nombre y escuchar cosas sobre esa persona también sirve. Además, Huck tiene super fuerza, aunque no es invulnerable.

Para esta miniserie Millar ha querido contarnos el origen de sus poderes. En realidad, no los suyos, sino incluso los de su madre, que fue la que realmente lo empezó todo. Y no sólo ella, porque descubrirán que existen muchos más dotados en el mundo que intentan hacer el bien dentro de una sociedad cruel. La duración de 6 grapas USA me parece perfecta para la historia que plantea Millar, realizando unos cliffhangers super locos a partir del cuarto número.

La historia de Millar es eficaz y sabe crear los shocks en el momento justo. Siempre se ha dicho que Millar es el rey del blockbuster, y en mi opinión no hay nada de malo en ello si se hace bien. Y en Huck, Millar hace un buen trabajo. De hecho, en cierto sentido me he encontrado a un Millar autoconsciente, de forma que sabía que todos los lectores esperábamos la traición del cuarto número, un giro que hemos visto en muchos comics previos suyos, para no hacer lo que se esperaba. Si hay una traición y un shock super inesperado, pero no es el que parecía que estaba telegrafiado, lo cual es una noticia estupenda. De hecho, excepto una cosa que luego comentaré, el comic es una delicia super absorbente que se lee prácticamente de una sentada.

Aunque como digo la historia de Millar me ha gustado, con un matiz sobre el que hablaré en la siguiente sección, en realidad el M.V.P. de Huck es el dibujo de Rafael Albuquerque, con el color de Dave McCaig. Albuquerque es un dibujante extraordinario. Su estilo transmite una personalidad maravillosa que rebosa todos los protagonistas. A lo que tenemos que sumar una narrativa magistral que siempre sabe poner el plano en el sitio donde más claro va ver la acción el lector, y al mismo tiempo donde mayor impacto emocional va a provocar. Albuquerque me parece un super estrella.

A Albuquerque le acompaña Dave McCaig en el color, que también hace un trabajo mayúsculo. Por ejemplo, la idea de utilizar una base de color diferente según el momento temporal en el que se encuentren los protagonistas, con tonos amarillos para el pasado y azules para el presente, me parece un acierto que hace que todo luzca más claro y sea imposible perderse.

Me quejo amargamente cuando una editorial como Marvel ha puesto el dibujo de sus comics en un nivel inferior respecto a los escritores. Contratando a dibujantes mediocres porque parece claro con las tarifas que ofrecen ningún artista importante quiere trabajar con ellos. Un dibujo mediocre produce un comic mediocre en el mejor escenario. Es así. En eso Millar siempre se mostró como un pionero a la hora de colaborar con el mejor talente disponible. Y el talento se ve en la página. Sólo por la calidad de Albuquerque este comic es mejor que el 95% de cualquier cosa publicada en estos últimos meses.

Hasta ahora he comentado las cosas buenas del comic. Ahora toca comentar lo menos bueno, que es la explicación del origen de los poderes de Huck, su madre y el resto de personajes superdotados que irán conociendo en esta aventura. Un origen que resulta bastante ridículo y que es un deus-ex-machina bestial. No dicho para bien. Dicho esto, en realidad el comic lo he disfrutado mucho, porque al ser sólo una conveniencia, la acepto para que la historia avance y nos de las explicaciones que demandábamos. Si hubieran 2/3 WTF? en el comic la cosa seguro hubiera cambiado. Pero con esta única locura no me han chafado las buenas sensaciones del comic.

Otro tema es que a partir del shock del cliffhanger final del cuarto número, hay un momento después de la masacre en que se vio claro cómo iba Millar a resolverlo todo. Sobre todo pensando en los personajes que quedaban con vida y los poderes de cada uno. Creo que eso no es un problema del comic, sino que yo ya he leído muchos, muchos comics de MIllar y ya se los ticks narrativos que utiliza el escritor escocés.

A pesar del toque de locura ridícula que aparece en los últimos números, y en la resolución de la historia, Huck volumen 2 es un comic super entretenido que ha dado gusto leer. Sólo por eso y por el maravilloso dibujo de Albuquerque, me alegro de haber comprado este comic.

Comparto las primeras páginas del comic:

Huck es un tebeo super entretenido que cuenta con un dibujo super estrella. Así da gusto comprar un comic.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Método Kominsky temporada 3 (Netflix)

El estreno de la tercera y última temporada de El Método Kominsky me llena de alegría. La serie creada por Chuck Lorre sobre un septuagenario profesor de interpretación en Los Angeles interpretado por un maravilloso Michael Douglas es una maravilla llena de buen humor y mucho corazón.

PUNTUACIÓN: 8/10

Sandy Kominsky (Michael Douglas), es un actor que tuvo hace muchos años su minuto de gloria y que ahora vive de dar clases de interpretación en su estudio de Los Angeles junto a su hija Mindy (Sarah Baker).

El creador Chuck Lorre (Dos hombres y medio, Big Bang Theory) escribe los seis episodios de esta última temporada e incluso dirige el primer episodio, en el que asistimos al funeral de Normal (Alan Arkin) el gran amigo de Sandy y con el que Douglas formaba una pareja espectacular en pantalla. Este última temporada está centrada en lo que significa esta pérdida para Sandy, para su hija Phoebe (Lisa Edelstein) y su nieto Bobbie (Haley Joel Osment), el niño de El sexto sentido convertido en un miembro de la Iglesia de la Cienciología, consiguiendo dar un gran final a la serie.

El reparto de este temporada se completa con Paul Reiser como Martin Schneider, el novio de Mindy que tiene más en común con Sandy por su edad que con ella, una estupenda Kathleen Turner como Roz, la madre de Mindy y primera ex-esposa de Sandy y Melissa Tang como Margaret, una alumna de Sandy que va a conseguir un papel para una importante serie. Junto a todos ellos, tenemos con estupendos cameos interpretándose a si mismos, los de Morgan Freeman y el director Barry Levinson.

Le chifla El Método Kominski. Es una pena que Alan Arkin no salga en esta última temporada, pero me alegra cuando una serie termina de forma tan satisfactoria como lo ha hecho esta. Chuck Lorre maneja de forma brillante la mezcla de comedia alrededor del mundo de la interpretación de Los Angeles y el drama debido a la avanzada edad de la mayoría de protagonistas. Las gotas de humor negro me funcionan siempre y las relaciones de todos los personajes funcionan gracias al carisma que tienen todos los actores de este espectacular reparto.

Es cierto que estos 6 episodios me han sabido a poco, pero es que todo queda tan bien hilado que me ha parecido un final a la altura que nos deja a los personajes en lo más alto. Junto al carisma de Michael Douglas, que está espectacular, en esta temporada Lorre compensa la falta del brillante Alan Arkin con una Kathleen Turner  que está maravillosa. Esta elección me parece maravillosa, ya que aparte de lo bien que la hace permite añadir un elemento metatextual al formar ambos una espectacular pareja en los años 80 con películas como Tras el Corazón Verde o La Guerra de los Rose. Verles de nuevo juntos más de 30 años después es un plus añadido a toda la serie.

Todo en El Método Kominsky me parece que está bien hecho. Incluso el toque de tristeza mientras Sandy ve que el paso del tiempo es inevitable y que se está cobrando un precio en todos a su alrededor. Por suerte, estos momentos se compensan con unos diálogos buenísimos que ofrece situaciones divertidísimas. Ya digo que el único pero que le ponía a la serie a priori era la falta de Alan Arkin pero su ausencia hace que todo se sienta incluso más real. Y de hecho, su influencia se siente incluso en el satisfactorio final, que hizo que brotara una lagrimita, y que me pareció perfecto.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

El Método Kominski ya es historia de la televisión. Lo bueno es que gracias a Netflix tengo claro que volveré a verla más de una vez en el futuro, y a ti te recomiendo que lo hagas también.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Método Kominski temporada 2 de Chuck Lorre (Netflix)

La segunda temporada de El Método Kominski estrenada hace unas semanas en Netflix ha sido incluso más divertida que la primera. Esta comedia creada por Chuck Lorre cuenta con unos espectaculares Michael Douglas y Alan Arkin y merece muchísimo la pena.

PUNTUACIÓN: 8/10

Sandy Kominsky (Michael Douglas), es un actor que tuvo años muchos años su minuto de gloria y que ahora vive de dar clases de interpretación en su estudio de Los Angeles junto a su hija Mindy (Sarah Baker), intentando crear una relación con Lisa (Nancy Travis), una divorciada alumna suya. Su mejor amigo es su antiguo agente Norman Newlander (Alan Arkin), que enviudó recientemente, y que tiene una hija, Phoebe (Lisa Edelstein), que lleva años entrando y saliendo de clínicas de desintoxicación.

En esta segunda temporada, además de continuar las peripecias de estos dos señores mayores, conoceremos a Martin, el nuevo novio de Mindy interpretado por Paul Reuser, y Madelyn, una antigua novia de Norman que volverá a su vida de forma accidental, interpretada por la genial y desaparecida durante años Jane Seymour.

Chuck Lorre escribe esta segunda temporada de ocho episodios de 25 minutos, que han sido dirigidos por Andy Tennant y Beth McCarthy-Miller. Lo mejor de la serie es la increíble química que hay entre Douglas y Arkin, además de unos puntazos de humor buenísimos normalmente construidos desde el humor negro, tomando como punto de partida muchas veces los achaques que ambos sufren al ser personas ancianas que, sin embargo, no renuncian a vivir y a disfrutar todo lo que sus castigados cuerpos les permitan.

Además de muy, muy divertida, El método Kominski consigue atrapar al espectador al mezclar esos momentos ligeros con temas más serios como son la enfermedad o la soledad. Aunque claramente la serie es una comedia y su tono lo recalca todo el rato, hay mucha más chicha de lo que parece. Además, los nuevos personajes de esta temporada, Martin el novio de la hija de Sandy y Madelyn, la antigua novia de Norman, introducen nuevas dinámicas que rompen las zonas de confort que ambos se habían construido.

Uno de los subargumentos más divertidos de El Método Kominski es ver las clases de interpretación de Sandy a un grupo de jóvenes alocados que persiguen un sueño que saben que es casi imposible de conseguir. Estas clases permiten a Chuck Lorre diseccionar algunos elementos de la profesión y por elevación del propio show-bussiness que ofrecen algunos momentos geniales, como cuando Sandy explica como debe interpretarse la comedia desde un punto de vista elevado “autoral”, algo con lo que claramente Lorre no está de acuerdo.

Lo único malo de esta serie es que esta temporada de nuevo han sido 8 episodios, que me los he visto en un suspiro. Su duración de 20/25 minutos me parece perfecta, pero estas pequeñas dosis de humor inteligente me han sabido a muy poco.

Comparto el trailer de esta divertidísima segunda temporada:

El método Kominski es una divertidísima comedia sobre envejecer, la amistad y el oficio de la interpretación. Una serie que no te puedes perder si te interesan alguno de estos temas.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de El método Kominsky, de Chuck Lorre (Netflix)

El método Kominsky fue una de las grandes sorpresas en la pasada entrega de los Globos de Oro, al ganar el premio a Mejor Serie de Humor y Mejor Actor de Comedia Michael Doulas. La serie de Netflix creada por Chuck Lorre y con unos excepcionales Michael Douglas y  Alan Arkin me ha encantado y creo que merece todas las alabanzas que está recibiendo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Una comedia dramática sobre un veterano actor, Sandy (Michael Douglas), cuya carrera nunca llegó a funcionar del todo, y que se gana la vida dando clases de interpretación, y su agente Norman (Alan Arkin), recientemente enviudado y muy pesimista con todo lo que le rodea… De, Chuck Lorre, creador de ‘Big Bang’ y ‘Dos hombres y medio’.

La serie es un gran triunfo gracias por la pareja protagonista formada por Michael Douglas y Alan Arkin, que son oro puro y  trasmiten carisma en cada plano.

Mientras el personaje de Arkin lleva felizmente casado 40 años, aunque con una hija conflictiva, Douglas ha sufrido tres matrimonios fallidos, y trabaja con su hija en su academia de interpretación. Sus clases y las diferentes formas de ser de sus alumnos nos brindan también situaciones super divertidas, mientras que se habla y analiza de forma muy inteligente la función del actor en el mundo del espectáculo.

La amistad entre ambos nos regala algunos diálogos antológicos, en los que ambos luchan por ser más cascarrabias. Las réplicas y contraréplicas me tuvieron sonriendo durante todo el visionado. Solo con el brillo de sus miradas, estos dos actorazos me ganaron desde el primer fotograma. Además, es una serie que obligatoriamente debe verse en V.O. para disfrutarse al 100%,

Inteligencia es el adjetivo que más repito a la hora de valorar esta serie. Las situaciones son divertidas aunque siempre tienen un toque dramático, como es la vida misma. Incluso en los peores momentos es posible sacar una sonrisa, y en las escenas más divertidas nos recuerdan que los protagonistas son personas que están llegando al final de sus días y que sus mejores momentos hace años que quedaron atrás.

Otro detalle muy chulo es el de los cameos, que convierte a la serie en un «quién es quién» de Hollywood, con figuras muy conocidas como Jay Leno, Danny de Vito y muchos más.

Destacar además que la duración de los episodios de 30 minutos me parece la dosis justa de diálogos increíbles y situaciones graciosas. Es muy difícil hacer buena comedia y más si está adornada de momentos dramáticos como en esta serie. Así que me ha gustado disfrutar de dosis pequeñas pero concentradas de buena televisión.

Si tengo que ponerle un pero al visionado de El método Kominski, es que me hubiera visto los 8 episodios de esta temporada de una sentada, y tuve que obligarme a dejar de verla para dosificarme el disfrute durante varios días. Espero que confirmen lo antes posible una segunda temporada, y a ser posible, que tenga más episodios.

Comparto el trailer de esta serie:

El método Kominsky muy probablemente va a ser la mejor comedia que vea este año. Una serie inteligente sobre como afrontar la vida cuando nos hacemos mayores, y los amigos en los que nos apoyamos. Totalmente recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10