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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 12 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

La Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby se encuentra en su momento culminante en su duodécimo volumen publicado en 1967. Unos comics que justifican más que de sobra su categoría de «clásico absoluto» del comic.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El Doctor Muerte se ha hecho con el poder de Estela Plateada. ¿Quién podrá derrotarlo? ¡Los 4 Fantásticos necesitan ayuda! A continuación, llega un reformulado Hombre de Arena y el debut de Blastaar en la Zona Negativa. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 59-64 USA, comics publicados todos en 1967.

Los últimos volúmenes de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos me están mostrando el punto culminante de la colaboración de Stan Lee y Jack Kirby. Lo primero que hay que decir de estos comics es que al publicarse estos comics en 1967, un momento en que el trabajo de Stan Lee como editor le consumía cada vez más tiempo, en estas páginas tenemos a un Jack Kirby haciendo el 90% de la producción de la historia, empezando por la historia y la forma de ser contada, quedando Lee para dialogar las páginas que entregaba Kirby. Incluso aceptando que Lee y Kirby tenían conversaciones previas en las que comentaban y se supone llegaban al acuerdo de lo que tenía que pasar en cada número de forma general. Pero aunque estas conversaciones existían, luego Kirby hacía lo que más le interesó, como vimos con la creación de Silver Surfer el año anterior.

Y la verdad es que el dibujo de estos números de Kirby es magistral. Los personajes transmiten toda su fuerza, su majestuosidad y carisma, convirtiéndose en seres más grandes que la vida que conectaban con la mitología. La imagen de Rayo Negro volando en Attilan en el número 59, el ataque del Doctor Muerte volando sobre la table en el nº 60, el collage del nº 62 para mostrar la Zona Negativa o la enorme splash-page de Blastaar del nº 63 son alucinantes. Y justifican completamente que Kirby sea EL REY de los comics. El despliegue artístico de Kirby, con el entintado de Joe Sinnot, a lo largo de estos números me parece histórico. Maravilloso. He comentado muchas veces que nunca conecté con el dibujo de Kirby, al ser un chaval que me aficioné a comprar y coleccionar comics en los años 80 con John Byrne, Frank Miller y George Pérez. Kirby para mi siempre fue sinónimo de «viejuno», pero en estos comics entiendo completamente su categoría de super estrella.

En lo referente a la narrativa de estos comics, hay mucho que comentar. Un primer aspecto que entiendo rompió con la forma en que se hacían los comics más clásicos, es la forma en que Kirby y Lee mezclaban líneas argumentales que tenían lugar al mismo tiempo, resultando en algunos casos super anticlimático. Por ejemplo, al final del volumen anterior el Doctor Muerte había robado el poder de Silver Surfer y derrotado a los 3 Fantásticos (Reed, Sue y Ben). Sin embargo, en el número 59 que abre este ejemplar la trama de Muerte parece que queda en stand-by, al asistir a la liberación de Attilan de la cúpula que la aprisionaba desde hacía varios meses, algo que había sido una trama secundaria recurrente en los números previos. El comic con la demostración de los poderes de Rayo Negro es una pasada, pero para quien llegara esperando leer un nuevo combate contra los 4F, igual se vió decepcionado.

El combate entre el Muerte cósmico y los 4F tiene lugar en el número 60, y aquí tenemos uno de los problemas de Kirby como storyteller, al asistir a páginas y páginas de combates espectaculares que provocan que la forma en que vencen a Muerte sea super anticlimático, al suceder casi fuera de plano en las dos últimas páginas.

Otro elemento llamativo de estos comics es que Lee y Kirby no dejan ni un segundo de respiro a los protagonistas. Y es que justo cuando llegan al edificio Baxter tras el combate contra Muerte se inicia la siguiente amenaza, en este caso un Hombre de Arena que se ha infiltrado en el hogar de los 4F simplemente para mostrarles que es más poderoso que antes y puede derrotarles él solo. Esa es la profundidad que tenemos en estas páginas. Mientras ello sucede, tenemos la continuación de la subtrama de los Inhumanos, al desplazarse Crystal con Mandíbulas hasta Nueva York para reunirse con su amado Johnny Storm.

El combate contra el Hombre de Arena se ve interrumpido a mitad cuando Reed Richards cae a la Zona Negativa, provocando el siguiente cliffhanger. En el número 62, además de Crystal y Mandíbulas, Tritón de los Inhumanos acudirá a ayudar a la Primera Familia a rescatar a Reed. En realidad, lo hace todo Tritón. El salvamento deja abierta la puerta para que otro ser entre en nuestra realidad. BLASTAAR! Con una de estas tonterías de los comics de los años 60, casualmente Blastaar y el Hombre de Arena se encuentran en el tejado del Edificio Baxter, El Hombre de Arena no se había marchado aunque a priori habían pasado horas, y deciden colaborar para hacerse con el control del mundo.

El combate final contra estos dos villanos en las calles de Nueva York tendrá lugar en el número 63 USA, un combate que acaba resolviéndose gracias a la inteligencia de Reed, que idea un casco que deja indefenso a Blastaar. Mientras, el Hombre de Arena ha quedado disuelto en el río Hudson, aunque no es detenido, lo que provoca que vaya a tardar semanas o meses en volver a unirse.

Tras varios meses de grandes emociones, el número 63 USA es una aventura autoconclusiva cuyo único interés es la primera aparición de un Centinela Kree, algo que anticipará la presentación de esta raza galáctica en futuros episodios. Aunque supongo que en ese momento, ni Kirby ni desde luego Lee sabían la importancia que tendrían en el futuro del Universo Marvel la raza que acababa de normar Lee en estas páginas.

Una de las claves de los comics de superhéroes es que el paso del tiempo NO es igual en los comics que en la vida real. Estos comics son un ejemplo perfecto de esto, ya que desde que el Doctor Muerte roba los poderes de Silver Surfer en el nº58 USA hasta que los 4 Fantásticos derrotan a Blastaar y al Hombre de Arena en el número 63 USA han pasado un par de días como máximo en el Universo Marvel, mientras que para los lectores han trascurridos cinco meses.

Por el lado del reparto de protagonistas, destaca la forma en que Lee y Kirby ampliaron la plantilla de héroes con los Inhumanos al no poder darles una serie regular por las limitaciones que tenía Marvel con la distribuidora. Aparte del romance juvenil de Johnny y Crystal, Mandíbulas de iba a convertir en un secundario habitual del comic, a lo que hay que sumar a Tritón y el resto de los inhumanos. Además, aunque Lee y Kirby reutilizan a villanos previos como el Doctor Muerte y el Hombre de Arena, también siguen presentando a nuevos personajes como es Blastaar, que significa una amenaza muy real contra los héroes.

Comentaba que Kirby está tan centrado en la espectacularidad de los combates que a menudo se le olvidaba dejar sitio para plantear un final satisfactorio. Le pasó con el Doctor Muerte y también sucede en la derrota de Blastaar. En esto se nota que Kirby sólo pensaba en términos gráficos, al pensar que la historia siempre era secundaria a su dibujo. Esto es un festín para los ojos, las cosas claras, pero con ojos de 2024 provoca que los comics nunca tengan el gran final que querrías que tuvieran.

Además, como en los volúmenes previos, los diálogos de Lee tampoco han envejecido demasiado bien, al amplificar todas las emociones hasta llevarla a momentos casi operísticos. Ver a Sue siempre llorando y siendo excesivamente emocional podía ser visto como normal en 1967, pero en la actualidad sería un problema. Dicho esto, me gusta que Crystal también se ofrezca a ayudar siempre que tenga ocasión, aunque sea Johnny el que intente rechazar su ayuda por una caballerosidad mal entendida.

Los enfrentamientos verbales de Reed y Ben son otra constante, con un Reed comportándose de forma borde como en otras ocasiones y un Ben mostrando más inteligencia de la que aparenta al enfadar a Reed como forma que se levante para buscar la forma de derrotar a Muerte. Estos diálogos pueden no haber envejecido demasiado bien, pero no empañan el buen sabor de boca que me han dejado estos comics de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos. Ya lo tenía claro, pero me merece la pena comprar esta colección al menos hasta el número 102 en que Kirby abandonó la colección.

Si buscaba los motivos por los que los primeros comics Marvel enamoraron a toda una generación de lectores, sin duda estos comics de Los Cuatro Fantásticos representan un ejemplo maravilloso de la calidad rompedora que atesoraban estos comics. Su calificativo de CLÁSICO DEL COMIC está mas que merecida. Y yo los estoy disfrutando un montón.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 59 USA:

La Biblioteca Marvel: Los Cuatro Fantásticos me está dando lo mejor de los Comics Marvel de los años 60. Unos comics irrepetibles que me alegra poder tener en mi poder tras todos estos años.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. vol. 2 de Stan Lee, Jack Kirby y Jim Steranko (Marvel Comics – Panini)

Segundo volumen de la Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. realizado por talentos como Jack Kirby, John Buscema, Stan Lee, Denny O’Neil y Don Heck que sirve de presentación de I.M.A. y del mítico Jim Steranko.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. SHIELD tiene una docena de Señuelos Dotados de Vida de Nick Furia listos para entrar en acción. ¿Qué puede salir mal? ¿Y si IMA se hiciera con uno de ellos? Hydra vive, más poderosa que nunca, y te lo contará la nueva sensación de Marvel: ¡Jim Steranko! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Strange Tales 145-153 y Tales of Suspense 78, publicados en 1966 y 1967.

Pedro Monje comenta en la introducción de este segundo volumen de la Biblioteca Marvel Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. que la llegada de Jim Steranko a esta colección coincidió con el quinto aniversario de Los Cuatro Fantásticos, lo que para varios historiadores y fans marca el final de los años fundacionales de Marvel. Otro detalle histórico incluido en este volumen es que el Strange Tales 146 marca el último número en que pudimos tener al mismo tiempo en una misma grapa a los fundadores de Marvel, al guionizarlo todo Stan Lee y tener a Jack Kirby en la historia de Furia mientras que Steve Ditko dibujó la de Doctor Extraño. Esta fue fue la última grapa que realizó Ditko para Marvel, al abandonar Strange Tales y The Amazing Spider-Man casi al mismo tiempo.

La llegada de Steranko de momento en este volumen se realizó de forma escalonada. En este primer volumen tenemos los tres primeros comics que dibujó en los números 151, 152 y 153 de Strange Tales, pero partiendo de los bocetos de Jack Kirby, como era la norma en la colección. Resulta curioso leer el texto de Steranko al final de este tomo, porque comenta que mientras para Lee este encargo al novato Steranko lo planteaba como la forma de que Steranko aprendería del maestro Kirby cómo se realizaban los comics Marvel, en realidad para él fue una tortura porqué sintió que seguir los esquemas narrativos de Kirby no hacía sino coartar su propia creatividad, que no estalló hasta que se pudo convertir en autor completo. Algo que no veremos hasta el próximo volumen. Destacar también que Steranko realiza la portada del número 153, lo que señalaba que la salida de El Rey de la colección era inminente, como así sucedió en el siguiente número.

Siguiendo con el dibujo, Jack Kirby realiza los bocetos de todos los números de Strange Tales, mientras que si dibuja el número de Tales of Suspense 78 que muestra el primer team-up entre el Capitán América y Furia en esa colección. Y la verdad es que este número de Tales of Suspense nos muestra la fuerza de Kirby sin restricciones, y cómo en las historias de Strange Tales esta fuerza queda bastante diluida al ser el acabado final responsabilidad de los artistas asignados a cada número. El correcto Don Heck dibuja los números 145, 146 y 147 con entintado de Mickey Demeo, mientras que realiza lápiz y tinta en el número 148. Ogden Whitney dibuja el número 149, un número que tiene además la peculiaridad de tener guion de Denny O´Neil, en lugar de Stan Lee, que se guarda el papel de «editor» para aparecer en los títulos de créditos. John Buscema con entintado de Frank Giacola se encargan del número 150, previo a la llegada a Steranko.

En lo referido a este apartado gráfico, el dibujo en general está bien, con una sobrecarga de vehículos, armas y elementos científicos de todo tipo, sumado a una lucha sin tregua del protagonista contra las fuerzas del mal. Sin embargo, este bien no es «notable» notándose a la legua que cuando Kirby no dibuja, el interés de estos comics baja muchos enteros.

En la parte del guion, lo más destacado es que Stan Lee NO guioniza todos los números de Strange Tales. Al número 149 guionizado por Denny O´Neil hay que sumar que el propio Kirby guionizó y realizó los bocetos del número 148 que fue dibujado por Don Heck. Y además, Lee abandonó la colección un número antes que Kirby, ya que el número 153 previo a que Steranko tomara el control total cuenta con guion de otro histórico de Marvel, Roy Thomas. Curiosamente, ese número empieza con Furia afeitándose en la barbería que es la tapadera de la entrada de SHIELD, una metáfora de cómo Steranko «limpiaría» su imagen y la alejaría del rudo luchador de la segunda Guerra Mundial, algo que veremos en el próximo volumen.

En lo relativo a la historia, el volumen empieza con el final de la historia que empezó en el volumen anterior que sirvió de presentación de Jasper Sitwell, el joven e inteligente ayudante de Furia deseoso de agradar a su jefe que protagonizará numerosos encontronazos con Dum-Dum Dugan. Esta aventura les enfrentó al Druida, un villano que usa alta tecnología que intenta pasar por magia, y que por lo que cuentan en la introducción nunca más se supo. Es importante recordar que al compartir Nick Furia cabecera con el Doctor Extraño, sus aventuras sólo podían tener una extensión de 12 páginas, lo que obligaba a condensar la historia yendo al grano más rápido para dejar paso a la acción. Por este motivo las historia no pueden ser complejas ni complicadas.

Lo que peor ha envejecido de este volumen son los diálogos de Stan Lee. Como ya comenté en el post con mis opiniones del primer volumen, no me gusta nada que Lee convierta a Furia en un chistoso borde que se mete y se ríe de sus subordinados. Pero en realidad esto no es sólo un problema de Furia, porque las caracterizaciones del pelota Sitwell y el viejo envidioso Dugan frente a la valía del joven ayudante me parecen penosos. Y entiendo que aquí Lee seguía las modas de la época, al presentar a un joven agente para que los lectores pudieran tener un personaje en quien verse reflejados, dada que la veteranía de Furia lo impedía. Otro detalle muy loco es tener a organizaciones malvadas ultrapoderosas de alta tecnología como la del Druida, Ellos e I.M.A., para que resulte que excepto del Druida que como decía antes nunca más se supo, todas ellas acaben siendo la misma, al pertenecer todas a HYDRA.

Dicho esto, en general estos comics me han resultado super entretenidos con esta lucha constante de SHIELD contra organizaciones super tecnológicas y super poderosas. Los combate cuerpo a cuerpo o entre vehículos terrestres, anfibios y aéreos es una de las constantes de la serie. Y como comenta Jim Staranko en su texto, aparte de buscar experimentar y plantear cosas nuevas para el mundo del comic, siempre tuvo claro que el primer y principal objetivo era entretener a los lectores, cosa que este segundo volumen de Nick Furia consigue sin duda.

Y ahora, a esperar a lo que realmente quería volver a leer, la etapa como autor completo de Jim Steranko. Unos comics que en realidad ya tengo en casa de mis padresgracias a la edición que Forum hizo dentro de la serie Clásicos Marvel. Aunque no tengo claro si esos clásicos Marvel publicaron toda la etapa de Steranko o sólo la historia del Zodiaco. Tenía ganas de tener en casa esta colección desde su inicio, cosa que estoy consiguiendo y por la que estoy encantado. La Biblioteca Marvel de Panini sigue con una edición estupenda de estas colecciones clásicas de Marvel, y estoy encantado de poder tener en casa estas colecciones.

Comparto las primeras páginas del comic:

Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. es claramente un comic de su época, pero me gusta poder tener la llegada de Jim Steranko a la colección, a falta de poder disfrutar su histórica etapa a partir del siguiente volumen.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 11 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics / Panini)

Undécimo volumen de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Unos comics de 1966-1967 que nos ofrecen un ejemplo estupendo del atractivo que durante décadas han tenido los comics Marvel.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los prodigios se encadenan sin descanso. Estela Plateada ha vuelto y La Cosa va a tener con él algo más que palabras. Klaw el Amo del Sonido se cuela en el Edificio Baxter, mientras el Doctor Muerte planea el mayor engaño de la historia: el que le llevará a conseguir el poder cósmico absoluto. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 54-58 y Annual 4 USA, publicados originalmente en 1966-1967.

El volumen anterior de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos puede ser uno de los puntos álgidos de esta colección, al asistir a la llegada de Silver Surfer y Galactus, y la presentación de Pantera Negra. Y dentro que en iconicidad los comics contenidos en este volumen tienen un interés mucho menor, y lo mismo comparado con el noveno volumen en el que además de la boda de Reed y Sue disfruté de la presentación de los Inhumanos, tengo que decir que lo que he leído en este undécimo volumen me ha gustado mucho.

Stan Lee está en la plenitud como escritor y editor, teniendo muy claro cómo aprovechar el creciente Universo Marvel que tenía a su disposición y las herramientas bien aplicadas de la continuidad comiquera. De esta forma, en el número 54 USA que inaugura este volumen se inicia una trama que continuará durante varios números, como es la búsqueda de Johnny Storm de la forma de poder derribar la barrera que se alza sobre Attilan y le impide llegar hasta su amada, la inhumana Crystal. Esta trama se beneficia de que esté acompañado por Wyatt Wingfoot, su compañero de universidad, mientras viajan por todo el universo buscando cómo llegar al interior de Attilan.

A la subtrama de Johnny y Wyatt viajando primero gracias a un vehículo de Pantera Negra y luego aprovechando las habilidades de Mandíbulas, el animal inhumano capaz de viajar por todo el multiverso, se verá acompañado por otra línea argumental dentro de Attilan, para ver qué están haciendo los inhumanos para romper la barrera que les aprisiona. Estos viajes son la excusa perfecta para que Jack Kirby se luzca como nunca a la hora de dibujar seres alucinantes y acción increíble, si bien la aparición de Preste Juan, el caballero medieval de la corte de Avalón, es un poco gratuita, pero permite a Kirby un despliegue artístico alucinante. Como curiosidad, me resulta alucinante que Preste Juan no vuelva a aparecer en otro comic Marvel (que al menos a mi me suene). Esta aventura es la principal de esta número 54 y a partir de aquí queda como una subtrama secundaria de los números posteriores.

Volviendo al buen ojo como editor de Stan Lee, en el número 55 recupera a Estela Plateada (Silver Surfer), tras su importante papel en la Saga de Galactus que terminó en el número 50 USA. Sin duda Lee sabía que tenía un éxito entre manos, o a lo mejor vio en el correo las reacciones a su presentación en el número 48 USA, pero sea por el motivo que sea, Lee no dudó en volver a aprovecharlo apenas 5 números después.

El comic en si no puede ser simple, al tener una combate absurdo provocado por Ben Grimm, a partir de la clásica confusión de los comics Marvel. Ben va a visitar a Alicia y encuentra allí a Silver Surfer, lo que le hace entrar en cólera en una muestra de machismo bestial. A pesar de la naturaleza compasiva de Silver Surfer, el combate en inevitable y se alarga casi toda la duración del comic, con las paradas obligatorias con las tramas alternativas antes mencionadas, ofreciendo la excusa perfecta para que Kirby se luzca.

En comics anteriores ha comentado que fruto de lo mal que han envejecido algunas cosas de estos comics de casi 60 años de antigüedad, algunos personajes me caían antipáticos, y este comic es una buena muestras. Por supuesto por la actitud super machista de Ben Grimm. Pero casi peor que Ben me resulta el diálogo de Reed a Ben en el que le abronca con frases como «¿Cuándo vas a madurar?¿O es que tratas de demostrar que eres tan tonto como pareces?» Esta segunda expresión me parece fuertísima, pensando que Reed y Ben se supone que eran/son amigos. Otras expresiones como «Será mejor que dejes esa actitud antes de que te la quite a tortas…» me parecen de una chulería insufrible casi insoportable.

Volviendo al uso de la continuidad, apenas 3 números desde que Lee y Kirby presentaran a Klaw en la historia de Pantera Negra del volumen anterior, este villano es recuperado para el número siguiente, el 56 USA. El comic plantea nuevas escenas de acción espectacular, destacando este comic el dibujo de un Kirby desatado en lo referido a su narrativa, expresividad y diseño de tecnología y ambientaciones fantásticas. Como digo la trama es muy muy sencilla con ojos de 2024, pero todo el comic funciona perfectamente, incluyendo que la victoria caiga de manos de los héroes gracias a la colaboración de Pantera Negra, al que acabábamos de ver apenas 2 meses antes. En lugar de crear nuevos conceptos Lee aprovecha para sacarle provecho a los ya existentes.

El Annual 4 incluye una de las grandes cerdadas de la historia de Marvel, y mira que a lo largo de los años han cometido unas cuantas contra los intereses de sus creadores. Y es que apenas unos meses de que finalizaran el periodo de propiedad de los derechos de la Antorcha Humana original, el personaje creado por Carl Burgos en 1939, Lee decide escribir este comic en el que le presentan para ser derrotado al final y morir de nuevo. Bueno, morir igual no es adecuado dado que estamos ante un robot.

Burgos estaba esperando poder reclamar los derechos, pero Marvel tenía otra idea, y su uso en este comic provocó que los derechos se renovaran y Burgos perdiera toda posibilidad de poder recuperarle, lo que provocó que no volviera a dibujar ningún comic posterior a la salida de este comic. Los comentario metatextuales que Lee puso en boca de Ben «En fin. A veces se gana y a veces se pierde» y Johnny «Intentó vencerme y aún así me es imposible odiarle» parecen puñaladas traperas dirigidas al propio Burgos, y muestran la peor cara de Marvel como empresa super poderosa con decenas de abogados que aplastó las demandas de muchos autores a lo largo de los años, empezando por Burgos pero que podría decirse lo mismo de Joe Simon, en ese caso con la complicidad del propio Jack Kirby.

Es tan fuerte la cerdada de Marvel que es difícil comentar nada de un comic en el que aparece también el Pensador Loco y su ordenador Quasimodo.

Los dos números siguientes son una de las historias que más veces se ha mencionado en la historia de Marvel, al asistir al momento en el que el Doctor Muerte roba los poderes a Silver Surfer y los usa para vencer a nuestros protagonistas. Aparte de las subtramas de Johnny y los inhumanos, en el número 57 vemos como Muerte atrae con engaños a Silver Surfer a Latveria, aprovechando su inocencia para robarle sus poderes cósmicos. Luego, en el 58 se enfrenta a los 4 Fantásticos, con una historia que destaca por el elemento «chorra» y un poco ridículo (con ojos de 2024) de los comics de los años 60, dado que Muerte viaja a Nueva York para matar a los héroes pero cuando Reed reconoce la derrota y que Muerte es más fuerte, les deja vivir y se va satisfecho. Viendo que no hace falta luchar contra nadie, simplemente reconocer que el malo es más fuerte, la de destrucción y daños a Nueva York que se hubieran podido ahorrar.

Esta aventura queda inconclusa, dejando este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel un cliffhanger super interesante de cara al próximo número. Y digo esto porque creo que es la primera vez que leo estas aventuras. Poder leer por fin un comic mencionado en innumerables ocasiones en comics posteriores me ha dado una alegría importante y justifica de sobra la compra de la Biblioteca Marvel, a pesar de los elementos viejunos que tienen estos comics en lo referido a los diálogos y a algunas de sus tramas.

Y hablando de la continuidad, en este caso me gusta mucho que la trama de Johnny y los inhumanos haya quedado también inconclusa, siendo un ejemplo maravillosos de la narrativa-río que Stan Lee creó en el Universo Marvel y acabó convirtiéndose en la norma del género. Una norma que en los últimos años se ha sustituido por la narrativa de arcos cerrados. Quizá por eso tener estos subtramas en cada grapa me ha dado un chute de nostalgia en el buen sentido hacia la forma en que se hacían los comics no hace tanto tiempo.

No he entrado en detalle, pero el dibujo de Jack Kirby es espectacular. Creo además que el entintado de Joe Sinnot le sientan de maravilla a sus lápices, resaltando toda la fuerza que tenía The King con sus composiciones, sus muestras de tecnología y paisajes, y el dinamismo de sus escenas de acción. No he comprado la Biblioteca Marvel de Thor, pero estas historias creo que muestran a Kirby en su plenitud creativa. De hecho, Kirby en este periodo de 1966 creo que fue cuando Kirby abandonó las series de Vengadores y Patrulla-X, y creo que se nota que pudo contar con más tiempo para dibujar, porque son una gozada.

Cuando reseño las Bibliotecas Marvel de Vengadores, Patrulla-X o Nick Furia parece que siempre le encuentro los aspectos que peor han envejecido, pero en realidad me encuentro muy satisfecho de la compra de estos comics de los Cuatro Fantásticos. Mi objetivo de comprar los 100 primeros números cada vez está más cerca.

Comparto las primeras páginas del comics:

Me ha gustado este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos, sus enormes virtudes compensan las cosas menos buenas y los actos mezquinos de Lee y Marvel hacia sus creadores. Ganas del siguiente.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 10 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

Llegamos a uno de los puntos culminantes de la historia de Los Cuatro Fantásticos en el décimo volumen de la Biblioteca Marvel de Panini, obra de Stan Lee y Jack Kirby, al asistir a la presentación de Galactus y su heraldo Silver Surfer.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Ésta es la Era Marvel de los Cómics y jamás fueron dichas palabras más acertadas. ¡»La trilogía de Galactus»! ¡El debut de Estela Plateada! «Este hombre… ¡este monstruo!». Nada se puede medir a estos relatos. Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este décimo volumen incluye Fantastic Four 48-53 USA, publicados originalmente en 1966.

Calificar de «histórico» este de Biblioteca Marvel Los Cuatro fantásticos no es para nada desmesurado, teniendo en cuenta que en estas 6 grapas USA asistimos a la presentación de Silver Surfer, Galactus, Wyatt Wingfoot, Pantera Negra con todo su mundo de Wakanda y su archienemigo Ulyses Claw. Además, el número 51 USA es el mítico «This Man, this monster», que recientemente Alex Ross homenajeó en su maravilloso comic Círculo Cerrado, planteado como una continuación de ese número. Es una locura pensar en el frenesí creativo que la pareja Lee y Kirby tuvieron durante esos años, en los que casi cada grapa era la semilla de una nueva faceta del Universo Marvel. Cada una de las aventuras de estas grapas hoy en día serían no ya un arco completo de cualquier colección actual, sino casi un evento editorial.

En otras reseñas de la Biblioteca Marvel he comentado que como lector de los años 80, nunca conecté con el dibujo de Jack Kirby. Ya en esos años su estilo transmitía una sensación «viejuna» que no se podía comparar con la fuerza de Frank Miller y la narrativa de George Pérez o John Byrne. Sin embargo, leer estos 50 números de los Cuatro Fantásticos me han reconciliado con su figura, ya que dentro de ser unos comics de su tiempo en lo relativo a trajes, vehículos, etc… muestran una imaginación desbordante.

Y la verdad es que Jack Kirby está impresionante en estos comics. A Kirby le acompaña Joe Sinnott en el entintado, con unas tintas que creo le sientan muy bien a Kirby, transmitiendo la fuerza y la espectacularidad de los lápices de The King. Aparte de la locura sin complejos que es el diseño de Galactus, cabe recordar que Kirby prácticamente creaba él sólo el comic tras una breve conversación con Lee sobre los aspectos generales de cada grapa. Es público y notorio que Kirby creó a Silver Surfer, descubriéndolo Lee cuando vio las páginas dibujadas. Frente a lo recargados que eran los diseños de Kirby, sorprende la simplicidad de Silver Surfer, y quizá por ese sea un personaje que ha perdurado todo este tiempo, con esa estética de ser superior no anclado a los problemas humanos.

Lo mismo podría decirse de Pantera Negra, el primer superhéroe africano de Marvel, con un mundo de Wakanda que combina la ultra tecnología con algunos clichés alrededor de las culturas africanas. El despliegue artístico de estos números merecen la pena ser poseídos por cualquier fan de los comics Marvel. Porque son comics realmente históricos dentro de Marvel, incluso a pesar de los elementos menos buenos que he encontrado en estas aventuras y que ahora paso a comentar.

Tengo que decir que la saga de Galactus si la leí hace un montón de años. No recuerdo si en casa de mis primos de Madrid con sus ediciones de Vértice, o con alguna reedición de Forum en ¿Clásicos Marvel o similar? Estoy bastante seguro de haberla leído, aunque igual el hecho que esta historia sea comentada y referenciada en tantos comics posteriores, empezando por la serie de Silver Surfer de Stan Lee y John Buscema, que igual la memoria me juega malas pasadas. Los comics que diría que NO había leído antes son el nº51 «Este hombre, este monstruo», y la historia en dos partes con la presentación de Pantera Negra que apareció en los números 52 y 53 USA. O en caso de haberlos leído, no los recordaba en absoluto.

Y ahora que me puesto a leerlos en la edición de la Biblioteca Marvel, me pasa que veo que la importancia histórica de estos comics debido a la creación de estos personajes míticos del Universo Marvel es muy superior a la calidad de las aventuras que viven los Cuatro Fantásticos en estas páginas. O dicho de otra manera, el worldbuilding es muy superior al pijameo contenido en estos números. Unas aventuras que, con ojos de 2024, han envejecido terriblemente mal.

He comentado en muchas ocasiones el gran valor de Stan Lee como cronista de una época y cómo sabía leer las modas y tendencias sociales para introducirlas en los comics, dotando al Universo Marvel de una sensación «actual» para el lector que estoy seguro que en su momento le volaría la cabeza a los jóvenes fans. El Lee editor que creó un universo cohesionado donde todos los héroes vivían sus aventuras es también mérito suyo, como lo es también la idea de continuidad y que las historias se construyeran a partir de las anteriores, viendo crecer y cambiar a los personajes en las páginas de estos comics. Estos son valores de los comics Marvel que no tenían los comics de DC. No sólo no los tenían es que los editores de DC no soñaban que los comics podían hacerse de otra manera a cómo lo llevaban haciendo desde los años 40. Y aunque luego está la faceta polémica y cómo se apropió del éxito de sus compañeros Ditko y Kirby aprovechando su labor de Editor en Jefe de Marvel. O la duda eterna de qué parte de los argumentos era suya y cuanto se lo inventaron los artistas al dibujar los comics, quedando en algunos casos en un mero dialoguista de las páginas de Kirby y Ditko. Pero no se puede negar que Lee cambió el paradigma editorial en Estados Unidos. Kirby en solitario, o Ditko en solitario no lo hubieran hecho.

Y una vez dejo atrás estos aspectos, en realidad me encuentro en este décimo volumen de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos unos comics terribles. Empezando porque la saga con la presentación de los Inhumanos, que se empezó a contar en el volumen 9 desde el número 44 al 47 USA, no termina en ese número, sino que Lee mete de mala manera 7 páginas en el número 48, dando un final anticlimático tremendamente insatisfactorio. Como lector, pensar que me dejen con ese cliffhanger para terminar la historia tan mal me vuela la cabeza.

Otro elemento que me llama la atención y que ha envejecido muy mal es el hecho que la saga de Galactus se cuenta a lo largo de tres grapas USA (los números 48, 49 y el especial aniversario 50). Sin embargo, en realidad esta historia se podría haber contado en sólo dos grapas, teniendo en cuenta que la historia termina en la página 10 del número 50, abriendo Lee en el resto de páginas una serie de tramas de cara a los próximos números. Una decisión que me parece absurda y super anticlimática, vista con ojos actuales. Y aquí entro a la parte que es mejor la presentación de Galactus que las cosas que hace, algo trasladable a los protagonistas. En estos comics, sobre todo en el nº48 tenemos un clásico de la historia de Marvel, al afirmar el Vigilante que no puede inmiscuirse en los asuntos de los hombres para hacerlo justo a continuación, al intentar proteger a la Tierra de la llegada de Silver Surfer.

La llegada de Galactus, más allá del concepto de «Dios llegando a la Tierra», se resuelve de una forma super decepcionante. De hecho, Galactus, con su faldita y la G gigante en el pecho de su traje, no llega a hacer nada que justifique su calificativo de deidad. La sensación es que Lee y Ditko tuvieron una idea épica, pero no acabaron de saber cómo aprovecharla y llevarla a su máxima expresión.

Tras el número 50 llegó «Este hombre, este monstruo», una historia unitaria que rompió las sagas de sagas que se habían leído en los últimos meses, al continuarse inmediatamente los arcos de los 4 Terribles, los Inhumanos y ahora Galactus y Silver Surfer. La idea de un villano suplantando a la Cosa pero aprendiendo de la nobleza que Ben Grimm tiene en su interior es un buen concepto, pero la ejecución de nuevo queda lastrada por la idiotez absoluta de que Ben llegue al edificio Baxter y Reed no reconozca la cara de su mejor amigo. Aparte de la chorrada absoluta de tener a un villano, un científico envidioso del éxito de Reed, que aparentemente muere al final de esta grapa y que Stan lee no se molestó ni siquiera en darle un nombre. Vale que el personaje moría, pero no molestarse en darle un nombre es una idea tremenda. Un error garrafal que se mantuvo durante más de 55 años, hasta que Alex Ross lo «arregló» en Círculo cerrado.

La presentación del mundo de Wakanda es espectacular gracias a la desbordante imaginación de Jack Kirby, pero la idea de Stan Lee para justificar la reunión es un poco de bombero torero. Porque tenemos a un T´Challa que ante el inminente ataque de Claw decide que en lugar de pedirles ayuda a los héroes es mejor llevarles a Wakanda con engaños para derrotarles en combate, para así convencerse a si mismo que puede vencer sólo a Klaw. Está claro que la idea de «héroes luchando por una confusión para acabar unirse ante una amenaza mayor» está en el ADN de los comics Marvel, pero en este caso tenemos un ataque premeditado a traición, en realidad esto dista mucho de lo que acabo de comentar.

Si a esto le sumamos que Johnny Storm invita porque si a su compañero de universidad Wyatt Wingfoot que está durmiendo y no tiene opción de decidir si quiere ir a un viaje a África antes de ser «raptado», tenemos un montón de ideas muy tontas en estas páginas. A todo esto, que por ser nativo americano resulte ser un experto rastreador no se si con ojos de 2024 es una idea muy racista al convertirle en un estereotipo andante, o una idea genial que sirve para afirmar a un colectivo oprimido en los Estados Unidos, sobre todo pensando que es él es que acaba salvando a los Cuatro Fantásticos al ser una «wild-card» inesperada para T´Challa. Por cierto, a esto hay que sumar toda la trama de Johnny en la universidad, que supongo que la plantearía para conectar con los jóvenes de la época, pero que de momento resulta super insulsa y chorra.

A esto hay que sumar el aspecto que aún no he comentado y que es lo que peor ha envejecido en estos comics: los diálogos. Y entiendo el factor histórico y todo lo que queramos, pero los personajes resultan super antipáticos, por ejemplo con Reed ninguneando todo el rato a Sue. Me ha resultado un suplicio absoluto leer el número 53 USA con T´Challa contando la historia de su pueblo siendo interrumpido de mala manera por Ben Grimm repetidamente, mostrando una falta de educación y una estupidez inadmisible. Es que si se supone que tiene que ofrecer un punto de ligereza y humor, no lo consigue en absoluto, como no sucedía tampoco en los comics de Nick Furia, Agente de SHIELD que leí recientemente.

A nivel macro estos comics son historia viva de Marvel Comics, y mi parte coleccionista se alegra poder tener estos comics en mi casa, gracias a la estupenda edición de Panini. Pero debido a su antigüedad, encuentro que las ideas contenidas son mucho mejores que su ejecución. En positivo, creo que la Biblioteca Marvel me ha reconciliado de alguna manera con Jack Kirby, apreciando en su justa manera su fuerza e imaginación. Me había puesto como obligación comprar como mínimo hasta el número 50 USA, pero llegados a este punto creo que voy a comprar todos los comics que dibuje Kirby, y luego ya veremos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Los Cuatro Fantásticos viven en estas páginas algunas de sus aventuras más icónicas que han marcado a la Casa de las Ideas durante años. Pocos comics son más «importantes» que estas grapas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel Nick Furia Agente de SHIELD vol. 1 de Stan Lee, Jack Kirby y vv.aa. (Marvel Comics – Panini)

Dentro de la Biblioteca Marvel de Panini había un comic que tenía muchísima curiosidad por leer, las primeras aventuras de Nick Furia, Agente de SHIELD de Stan Lee, Jack Kirby y un montón de artistas más.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO SESENTERO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Stan Lee y Jack Kirby se meten de lleno en el mundo de los espías, de la mano del mejor de ellos. ¡Nick Furia alcanza la dirección de SHIELD mientras Hydra despliega su sombra sobre el mundo! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este primer volumen de Nick Furia, Agente de SHIELD incluye los comics Strange Tales 135-144 USA, publicados entres agosto de 1965 y mayo de 1966.

Aparte de un buen guionista, Stan Lee fue sobre todo una gran esponja que supo captar las modas y cambios sociales de la sociedad americana de los años 60 y 70, trasladándolos a los comics de forma casi inmediata. Este comic de Nick Furia, Agente de SHIELD es una muestra estupenda, en la medida en que Lee transformó a un soldado de la 2ª Guerra Mundial en la versión Marvel de James Bond 007, tras darse cuenta de la popularidad que el género de espías estaba cobrando en esos años en cine y televisión. Se dio la circunstancia que durante algunos meses Marvel estuvo publicando 2 colecciones protagonizadas por Nick Furia, estas aventuras publicadas en la colección Strange Tales co-protagonizada junto al Doctor Extraño, y el comic bélico Sargent Fury and his howling commandos, ambientado en la 2ª Guerra Mundial.

Al tratarse de unas historias publicadas en Strange Tales, las aventuras de Nick Furia constaban de sólo 12 páginas por número, lo que obligaba a ir al grano desde la primera página. Es por esto que este primer volumen publicado por Panini incluye 10 números USA. A pesar de esta extensión reducida, la verdad es que las grapas de Nick Furia cumplen de sobra con la dosis de entretenimiento, igual como si fuera una grapa normal.

Leyendo este comic uno no puede más que sentir nostalgia por estos tiempos más sencillos en los que Stan Lee nos presentó a S.H.I.E.L.D., acrónimo de Supreme Headquarters, International Espionage, Law-Enforcement Division (División internacional para la ejecución y el cumplimiento de la ley). La super organización de espionaje del Universo Marvel fue fundada entre otros por Tony Stark y contaba con la tecnología y los inventos más locos imaginables, enfrentándose en sus primeras páginas a la amenaza de Hydra. Estas primeras aventuras son super locas, pensando que Hydra tiene a cientos de agentes vigilando los pasos de Furia en medio de Nueva York. Pero incluso más si pensamos en los recursos de SHIELD. En estas páginas asistimos a las primeras apariciones del coche volador de Furia, el Helitransporte, la base de SHIELD cuya entrada estaba en una peluquería o los Simulacros Dotados de Vida. Elementos todos ellos claves de la iconografía de la Marvel de esos años.

A pesar de la limitación de páginas, Lee emplea numerosas páginas para mostrar la villanía de Hydra y cómo el más mínimo error se paga con la vida. La frase mítica de «corta una cabeza y dos más ocuparán su lugar» se acuñó también en estas páginas. Dentro de ser unos comics que he encontrado super entretenidos a pesar del elemento añejo que tienen, hay que reconocer que hay varios elementos realmente ridículos de estas historias. Empezando por toda la parte de la hija del Líder Supremo («qué máscara tan horrible»), que da un poco de vergüenza ajena. Aparte de esto, Lee plantea un misterio alrededor de la identidad del Hydra Supremo que resulta también bastante bochornoso.

En realidad me lo he pasado muy bien leyendo estos comics, supongo que porque tenía claro el elemento viejuno y no he dejado que me afectara la experiencia. Dicho esto, me llama la atención lo mal que envejecen las caracterizaciones de Stan Lee. Y es que Nick Furia es un imbécil que no hay quien le aguante, al hacer Lee que cada comentario de un subordinado suyo tenga una contestación absurda de Furia como si se estuviera haciendo el gracioso. ¡Eres el jefe, tienes que tratar bien a tus hombres!!! Estos diálogos si me sacaban de la lectura y son de largo lo peor del comic.

Aparte de Hydra, en estas páginas SHIELD se enfrentará a Mentallo y el Arreglador, que realizan una alianza maligna de esas que tan acostumbrados nos tenían en esta época. Otro villano de estas páginas fue el Druida, Un personaje que no tuvo demasiado recorrido, más que nada porque tiene una mezcla un poco rara entre misticismo y tecnología que diría que incluso con la mentalidad de los 60 no debía funcionar.

Otro elemento destacado de estas aventuras es la construcción del Universo Marvel que se plantea. Aparte de Dum-Dum Dugan, el clásico lugarteniente de Furia, Tony Stark en su faceta de ingeniero inventor millonario tiene una importancia notable en estas aventuras, no sólo por la parte de dotar de recursos a SHIELD, sino por los inventos y cachivaches que se inventa para su arsenal. De hecho, es Stark el que soluciona la amenaza de Hydra desarmando el satélite que han lanzado a órbita. Que sea Stark y no Iron Man el protagonista es un elemento curioso de estos comics. Además de ellos, en estas páginas asistimos a la presentación de Jasper Sitwell, que en ese momento es un joven inexperto lleno de ilusión por trabajar con una leyenda como Furia.

En el apartado artístico asistimos a la compleja producción que tenían los comics Marvel en estos primeros años de 1965-66. Porque incluso pensando que hablamos de 12 páginas por grapa, los otros compromisos de Jack Kirby impedían que pudiera hacerse cargo como artista completo. Curiosamente el Strange Tales 135 si cuenta con dibujo completo de Jack Kirby con entintado de Dick Ayers. Igual Kirby se dio cuenta de la importancia del comic en cuestión y quiso dibujar él la presentación de Nick Furia, Agente de SHIELD. Y si en algo destaca Kirby, aparte de la fuerza y dramatismo que imprimía en sus viñetas, es en la creación de tecnología super loca, algo que le viene perfecto para la creación de esta SHIELD primigenia.

Los números 136-138 cuentan con bocetos de Kirby y dibujo de John Severin. El número 139 tiene bocetos de Kirby y dibujo Joe Sinnot, el número 140 de nuevo bocetos de Kirby pero en este caso el dibujo es de Don Heck, con entintado de Joe Sinnot. El 141 tiene dibujo de Kirby y entintado Frank Ray, el 142 tiene dibujo de Kirby con Mike Demeo en el entintado, el 143 el dibujo es de Kirby con Howard Purcell, con entintado de Mike Demeo. Por último, el número 144 cuenta con bocetos de Kirby, dibujo de Howard Purcell con tinta de Mike Demeo.

Los números de John Severin muestran su estilo de forma más marcada, pero el resto de comics se benefician enormemente de tener a Kirby planteando el diseño de página y los bocetos de las viñetas, resultando unos comics repletos de acción que resultan super dinámicos. En este caso, tenemos un dibujo que consigue que la experiencia de lectura sea satisfactoria.

Aunque se nota el elemento viejuno de estos comics, el encanto de tener en mis manos las primeras aventuras de Nick Furia como líder de SHIELD me han gustado bastante, me alegro de haber comprado este volumen de la Biblioteca Marvel de Panini.

Comparto las primeras páginas del comic:

Nick Furia, Agente de SHIELD es un comic hijo de su tiempo que en muchos aspectos no ha envejecido demasiado bien. Sin embargo, no se por qué le he encontrado un encanto y una personalidad sorprendentes, dejándome una sensación satisfactoria.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO SESENTERO

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