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Crítica de First Man de Damien Chazelle

Damien Chazelle nos cuenta en First Man el camino de Neil Armstrong para llegar a ser el primer hombre que pisó la luna, un viaje que fue físico pero también emocional. Una película inesperada que aunque quizá no acierte en todo lo que propone ha resultado una interesante experiencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Un relato en primera persona, basado en la novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Armstrong como para Estados Unidos, una de las misiones más peligrosas de la historia.

Aunque estamos hablando de hechos históricos conocidos, lo que viene a continuación son SPOILERS, estáis advertidos.

Lo primero que se me ocurre de First Man es que es una película inesperada respecto a lo que yo esperaba que sería la narración de la llegada del hombre a la Luna. Damien Chazelle centra su historia en la figura de Neil Armstrong y como esta hazaña de la NASA fue casi un milagro debido a la limitada tecnología de la época. De hecho, si algo queda claro es que los astranautas son verdaderos héroes que lo arriesgaban todo a sabiendas que habían muchas posibilidades de que no volvieran con vida. Visto ahora, los Apollos eran tartanas en la que cualquier cosa podía fallar en la muchos cálculos debían realizarse de forma manual.

Alejado de la épica, Chazelle consigue su propósito de darnos este punto de vista diferente a unos hechos históricos que ya han sido contados en otras películas y documentales y son de sobra conocidos.

En lo relativo a la misión Apollo 11, la película muestra acertadamente como los americanos optaron por una misión imposible como era llegar a la Luna en ese momento, porque había que empezar de cero tecnológicamente para conseguirlo, y por tanto estaban en igualdad de condiciones respecto a los hasta ese momento superiores rusos. Y hasta llegar al Apollo, tuvieron que hacerse muchas pruebas, cometerse muchos errores y sufrir varios accidentes que costaron la vida de varios pilotos compañeros de Armstrong.

Desde el primer fotograma, Chazelle muestra a las claras lo que va a ser la película, hacernos sentir a los espectadores lo que tuvo que sentir Armstrong, colocando la cámara siempre en primeros planos del actor. Cuando Armstrong vuela, nos sitúa siempre dentro de la cabina, de forma que sentimos su estrechez y escuchamos todos los ruidos del metal cuando es sometido a stress, el temblor de los aparatos de la cabina y las imposibles vibraciones que tenían que superar los pilotos para controlar las aeronaves. Sin duda, los elegidos eran auténticos superhéroes y esta parte está perfectamente reflejada.

Sin embargo, la clave de la película no es tecnológica sino emocional, y en eso era fundamental que el protagonista clavara lo que Chazelle planteaba, y en esto debo decir que Ryan Gosling lo hace genial.

Neil Armstrong era un frío piloto y padre de familia, pero esta estoicidad oculta a un padre que no sabe como asumir la muerte de su hija pequeña Karen víctima de un cancer. Un padre que hasta ese momento era feliz y que se refugió en su trabajo tras su pérdida, creando una coraza emocional a su alrededor que acabó afectando también a su familia. Armstrong probablemente fue el hombre indicado para este trabajo imposible además de por su habilidad y pericia técnica, precisamente por esta coraza y su frialdad. Sin embargo, lo que fue bueno para la NASA y la exploración espacial le apartó de su mujer y sus otros hijos.

Hay una imagen bellísima al final de la película que explica toda la película, cuando Armstrong ya en la Luna, el lugar más alejado de la humanidad y en el momento de mayor soledad, por fin asume la pérdida de su hija y llora, rompiendo su coraza y volviendo «metafóricamente» a la raza humana, aunque se encuentra a más de 300.000 kms de la Tierra.

Claire Foy interpreta a Janet, la mujer de Armstrong, una mujer endurecida por las muertes de otros compañeros astronautas que sabe que tiene que aguantar a su familia. A pesar de ver como su marido cada vez se aleja más de ella, la cultura imperante obligaba a la mujer a dejar estar a su marido, en la creencia que el hombre debe tener su espacio y más en una actividad tan estresante como la de astronauta.

Ella protagoniza junto a Neil el segundo momento más dramático de la película, cuando Janet obliga a Neil a hablar con sus hijos antes de la misión,  ante la posibilidad de que muera en el espacio. Un momentazo cinematográfico en la que Armstrong no sabe ni como hablar con sus hijos, y Gosling lo borda en el papel de alguien que no sabe expresar sus sentimientos mientras mueve nerviosamente sus manos.

Destacaría tambien a Jason Clarke como Ed White, el primer americano que realizó un paseo espacial y que murió en el Apollo 1, Corey Stoll como Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar que acompañó a Armstrong en su visita a la Luna, o Patrick Fugit como Elliot See, astronauta reclutado por la NASA al mismo tiempo que Armstrong.

La decisión de Chazelle de meternos en la piel de Neil Armstrong para contar la llegada a la Luna me parece valiente, pero la forma de hacerlo es algo más controvertido y creo que no acierta del todo, a decir verdad.

Chazelle usa durante TODA la película primeros planos de Armstrong y su mujer para contar su historia, hasta llegar a provocar un poco de cansancio. Está bien meternos en la piel de Armstrong, pero considero que no era necesario utilizar una única herramienta para ello, hasta el punto que narrativamente yo hubiera agradecido que hubieran alternado estos continuos primeros planos con otros diferentes. A modo de anécdota, comentar que los ojos azules de Ryan Gosling deben ser probablemente los más retratados en primer plano de la historia del cine.

Además, aunque Armstorng era frío, eso no significa que tu película tenga que serlo. Y hay muchos momentos de la primera mitad en que abusa de la asepsia y que peca de una excesiva frialdad: Un ejemplo claro de esto es la forma en que nos muestra el accidente del Apollo 1, en la que un incendio provocado por una chispa causó la vida a 3 astronautas. Los astronautas mueren y la cámara se aleja poco a poco, como si fuera un informe del forense, sin ninguna emoción.

Debo decir que la segunda parte de la película mejora en este aspecto, y que la misión del Apollo 11 tiene varios momentos realmente emocionantes. Creo que fue algo totalmente pensado que no se mostraran planos generales amplios de los vuelos hasta el despegue del Apollo, para dejarnos con la boca abierta y sintiéramos que ese momento fue clave en la historia de la humanidad.

Linus Sandgren, director de fotografía en La La Land no lo ha tenido nada fácil en First Man, pero ha resuelto con sobresaliente un encargo que no era nada fácil. El uso repetitivo de los primeros planos y trasmitir la atmósfera opresiva de las cabinas de las naves espaciales eran elementos complejos que ha resuelto perfectamente.

Unido a esto, la música de Justin Hurwitz es brillante en todo momento, pero durante la misión del Apollo 11 transmite una sensación casi operística, y de estar viendo un vals con múltiples partes en movimiento que tienen que cuadrar. Alucinantes son también los silencios al llegar a la Luna, un momento de especial emoción.

First man es una buena película que sin embargo no me ha dejado con ganas de volver a verla en un futuro cercano. Sin embargo, considero que para vivir la experiencia de la forma adecuada, la película debe verse en pantalla grande. No creo que la película enganche igual vista en casa, hasta el punto que creo que una tele normal las vibraciones de las cabinas o los primeros planos reiterados pueden hacer que el espectador pierda la atención.

Diría que si analizamos si la película transmite al espectador lo que Chazelle quería, en ese aspecto la película es un triunfo absoluto. Sin embargo, creo que podría haberlo conseguido igual sin necesidad de ser tan fría y árida en algunos momentos.

En todo caso, la forma en que Chazelle termina la película me ha parecido brillante y una buena metáfora del camino emocional que recorrió Neil Armstrong. Encerrado en una sala de cuarentena tras volver a la Tierra, se encuentra separado por un cristal de su mujer, y pone su mano en él para intentar volver a conectar con ella y en general con su familia. Neil busca romper por primera vez el muro de cristal que había construido durante años a su alrededor y parece que va a intentar volver a ser feliz. Lo dicho, gran final.

Comparto como siempre el trailer de la película, aunque en este caso debo decir que transmite una épica que la película no tiene y que por tanto, probablemente haya dado a quien lo haya visto una idea equivocada del tipo de película que es First Man.

Valoradlo por vosotros mismos:

Aunque entiendo que First Man no es una película para el espectador que vaya esperando una «de aventuras», creo que merece la pena verla en pantalla grande,  y que sus virtudes compensan las cosas que a mi no han terminado de cuadrar, convirtiéndola en una interesante experiencia cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

Spotlight, la verdad está ahí fuera

Spotlight es una película basada en hechos reales que cuenta una interesante historia muy de actualidad, muy bien interpretada por todo el reparto y con una correcta dirección. Pero aunque me ha gustado bastante, creo que se han pasado tres pueblos al otorgarle el Oscar a Mejor Película y Mejor Guión Original. ¡Vamos a ello!

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La película , escrita y dirigida por Thomas McCarthy, nos cuenta la historia real de como el equipo de investigación del diario Boston Globe (el Spotlight, que da título a la película) destapó en 2002 como la jerarquía de la iglesia católica local conoció y ocultó durante décadas numerosos casos de abusos a menores realizados por curas del área de Boston.

Uno de los principales valores de esta historia es que por primera vez en los USA se demostró que no estábamos ante casos aislados de perturbados, sino que la iglesia conocía y protegía a los autores, y en lugar de denunciarles para que fueran encausados y enviados a la cárcel, eran «retirados» a otras parroquias, apartándoles de la circulación. Hasta que volvían a atacar de nuevo.

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Una película de investigación de este tipo triunfa o fracasa en función del casting seleccionado. En el caso de Spotlight que nos ocupa hoy, el triunfo es arrollador.  Aunque todos lo hacen estupendamente, me ha gustado especialmente la pasión de Mark Ruffalo y la lógica de Michael Keaton, que se debate entre su fe católica y la obligación de contar la verdad de lo que sucede.

Rachel McAdams, Stanley Tucci o Liev Schreiber entre otros saben cumplir con nota sus papeles de reportera íntegra y concienzuda, excéntrico abogado de varias de las víctimas y el nuevo editor del periódico, un «outsider» que viene de Miami y que es una incógnita para los trabajadores, nacidos y criados en Boston.

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El guión de Thomas McCarthy y Josh Singer es una crónica fría y aséptica de una investigación periodística. Esa es su principal virtud, su objetividad y precisión ante el proceso que estos periodistas siguen en su trabajo, y como las pistas que siguen les ponen en contacto con una castada de víctimas y un número altísimo de violadores, algo que jamás hubieran podido imaginar a priori. Y como perseveran hasta encontrar las pruebas que les permiten unir todos los casos y publicar la historia.

Se nota que guionista y director son la misma persona ya que la película traslada perfectamente a la pantalla esta precisión y objetividad. Y a pesar de la gran cantidad de nombres, fechas y lugares que la investigación saca a la luz, en todo momento sigues la acción sin problemas y se comprende todo lo que está sucediendo.

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Pero esta virtud es también quizá su principal problema. La película es demasiado lineal, no pasa nada que altera el ritmo, ni nada especialmente impactante ni reseñable. La investigación empieza en A, va a B, luego a C,D y E y así sucesivamente hasta Z… y entonces la película termina.

Además, aunque en varios momentos se dice que la Iglesia tiene mucho poder y que nadie se atreve a enfrentarse a ella, en el fondo no vemos que haga nada por impedir de ninguna manera la investigación que se ve en la película, más allá de ayudar a que unos expedientes se traspapelen.

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En este contexto, no sorprende que las numerosas víctimas que han sufrido los abusos son solo una nota al pie de la historia en las que apenas se detienen. Lo importante para la película es destacar la investigación en si y al periodista de investigación, que en los tiempos actuales de Internet se está convirtiendo en una profesión en peligro de extinción.

En 2002, un diario podía mantener en plantilla a un grupo de periodistas investigando durante meses temas importantes, sin importar el tiempo que tardaran (dentro de un orden, claro). Y estos recogían los datos minuciosamente hasta conseguir tener un relato de los hechos claro y apoyado en pruebas documentales que sirvan de prueba.

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¡Qué diferencia con la actualidad de la difusión viral de rumores por Internet!

En esta época en que alguien difunde un rumor en una web e inmediatamente todas las webs se hacen eco del mismo sin importarles si lo dicho es cierto o está contrastado, es una interesante novedad ver como se deberían hacer las cosas.

De la misma manera que lo importante no es ser el primero en publicar una foto o documento, que es lo que también está pasando actualmente, sino analizar esa información y dar con la clave que la explique y que la ponga en el contexto de como afecta a la sociedad.

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Como comentaba al inicio de este artículo, sin intentar quitarle méritos a una película que en general me ha gustado bastante, me parece una pasada que esta película haya ganado dos Oscars.

Desde luego NO es la mejor película del año, premio más merecido para El Renacido o Mad Max. Pero es que el Oscar a Mejor Guión Original también me parece muy, muy generoso, teniendo en cuenta los otros guiones nominados: Ex machina, El puente de los espías o Del revés, con guiones mucho más acertados y originales, en mi humilde opinión. Dentro de 10 años seguiremos viendo Mad Max, El renacido, Del Revés o Ex machina y seguiremos disfrutándolas cada una en su ámbito. Pero no tengo claro que Spotlight vaya a convertirse en una película de referencia.

Y en lo referido a película basadas en periodistas, he visto como se compara Spotlight con clásicos como «Todos los hombres del presidente», lo que tampoco creo que le haga ningún favor. Y es que la película de Alan J. Pakula y protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman está a años luz a todos los niveles. Y aunque esta crónica del escándalo del Watergate ganó 4 Oscars (entre ellos Mejor Actor Secundario y Mejor Guión), NO ganó el Oscar de Mejor Película de 1977, hecho que me parece super curioso y pone las cosas en perspectiva de otra película que el tiempo ha convertido en clásico, pero que no consiguió el Oscar de mejor película de su año.

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Me gusta mucho el poster americano de la película, mucho más que el español que se centra en las caras de los actores. Aquí tenemos lo importante de la historia, unos periodistas rodeados de expedientes que intentan sacar la verdad a la luz.

Y como siempre, comparto a continuación el trailer de la película:

Spotlight es una buena película, pero no es una gran película. Por eso, los dos Oscars que ha ganado, Mejor Guión Original y sobre todo Mejor Película, me han parecido demasiado premio para sus cualidades. A pesar de ello, la película es recomendable, y sirve para recordar una realidad que sigue muy presente, la de los abusos a niños realizados por miembros de la iglesia católica.

Puntuación: 7/10