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Crítica de First Man de Damien Chazelle

Damien Chazelle nos cuenta en First Man el camino de Neil Armstrong para llegar a ser el primer hombre que pisó la luna, un viaje que fue físico pero también emocional. Una película inesperada que aunque quizá no acierte en todo lo que propone ha resultado una interesante experiencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Un relato en primera persona, basado en la novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Armstrong como para Estados Unidos, una de las misiones más peligrosas de la historia.

Aunque estamos hablando de hechos históricos conocidos, lo que viene a continuación son SPOILERS, estáis advertidos.

Lo primero que se me ocurre de First Man es que es una película inesperada respecto a lo que yo esperaba que sería la narración de la llegada del hombre a la Luna. Damien Chazelle centra su historia en la figura de Neil Armstrong y como esta hazaña de la NASA fue casi un milagro debido a la limitada tecnología de la época. De hecho, si algo queda claro es que los astranautas son verdaderos héroes que lo arriesgaban todo a sabiendas que habían muchas posibilidades de que no volvieran con vida. Visto ahora, los Apollos eran tartanas en la que cualquier cosa podía fallar en la muchos cálculos debían realizarse de forma manual.

Alejado de la épica, Chazelle consigue su propósito de darnos este punto de vista diferente a unos hechos históricos que ya han sido contados en otras películas y documentales y son de sobra conocidos.

En lo relativo a la misión Apollo 11, la película muestra acertadamente como los americanos optaron por una misión imposible como era llegar a la Luna en ese momento, porque había que empezar de cero tecnológicamente para conseguirlo, y por tanto estaban en igualdad de condiciones respecto a los hasta ese momento superiores rusos. Y hasta llegar al Apollo, tuvieron que hacerse muchas pruebas, cometerse muchos errores y sufrir varios accidentes que costaron la vida de varios pilotos compañeros de Armstrong.

Desde el primer fotograma, Chazelle muestra a las claras lo que va a ser la película, hacernos sentir a los espectadores lo que tuvo que sentir Armstrong, colocando la cámara siempre en primeros planos del actor. Cuando Armstrong vuela, nos sitúa siempre dentro de la cabina, de forma que sentimos su estrechez y escuchamos todos los ruidos del metal cuando es sometido a stress, el temblor de los aparatos de la cabina y las imposibles vibraciones que tenían que superar los pilotos para controlar las aeronaves. Sin duda, los elegidos eran auténticos superhéroes y esta parte está perfectamente reflejada.

Sin embargo, la clave de la película no es tecnológica sino emocional, y en eso era fundamental que el protagonista clavara lo que Chazelle planteaba, y en esto debo decir que Ryan Gosling lo hace genial.

Neil Armstrong era un frío piloto y padre de familia, pero esta estoicidad oculta a un padre que no sabe como asumir la muerte de su hija pequeña Karen víctima de un cancer. Un padre que hasta ese momento era feliz y que se refugió en su trabajo tras su pérdida, creando una coraza emocional a su alrededor que acabó afectando también a su familia. Armstrong probablemente fue el hombre indicado para este trabajo imposible además de por su habilidad y pericia técnica, precisamente por esta coraza y su frialdad. Sin embargo, lo que fue bueno para la NASA y la exploración espacial le apartó de su mujer y sus otros hijos.

Hay una imagen bellísima al final de la película que explica toda la película, cuando Armstrong ya en la Luna, el lugar más alejado de la humanidad y en el momento de mayor soledad, por fin asume la pérdida de su hija y llora, rompiendo su coraza y volviendo “metafóricamente” a la raza humana, aunque se encuentra a más de 300.000 kms de la Tierra.

Claire Foy interpreta a Janet, la mujer de Armstrong, una mujer endurecida por las muertes de otros compañeros astronautas que sabe que tiene que aguantar a su familia. A pesar de ver como su marido cada vez se aleja más de ella, la cultura imperante obligaba a la mujer a dejar estar a su marido, en la creencia que el hombre debe tener su espacio y más en una actividad tan estresante como la de astronauta.

Ella protagoniza junto a Neil el segundo momento más dramático de la película, cuando Janet obliga a Neil a hablar con sus hijos antes de la misión,  ante la posibilidad de que muera en el espacio. Un momentazo cinematográfico en la que Armstrong no sabe ni como hablar con sus hijos, y Gosling lo borda en el papel de alguien que no sabe expresar sus sentimientos mientras mueve nerviosamente sus manos.

Destacaría tambien a Jason Clarke como Ed White, el primer americano que realizó un paseo espacial y que murió en el Apollo 1, Corey Stoll como Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar que acompañó a Armstrong en su visita a la Luna, o Patrick Fugit como Elliot See, astronauta reclutado por la NASA al mismo tiempo que Armstrong.

La decisión de Chazelle de meternos en la piel de Neil Armstrong para contar la llegada a la Luna me parece valiente, pero la forma de hacerlo es algo más controvertido y creo que no acierta del todo, a decir verdad.

Chazelle usa durante TODA la película primeros planos de Armstrong y su mujer para contar su historia, hasta llegar a provocar un poco de cansancio. Está bien meternos en la piel de Armstrong, pero considero que no era necesario utilizar una única herramienta para ello, hasta el punto que narrativamente yo hubiera agradecido que hubieran alternado estos continuos primeros planos con otros diferentes. A modo de anécdota, comentar que los ojos azules de Ryan Gosling deben ser probablemente los más retratados en primer plano de la historia del cine.

Además, aunque Armstorng era frío, eso no significa que tu película tenga que serlo. Y hay muchos momentos de la primera mitad en que abusa de la asepsia y que peca de una excesiva frialdad: Un ejemplo claro de esto es la forma en que nos muestra el accidente del Apollo 1, en la que un incendio provocado por una chispa causó la vida a 3 astronautas. Los astronautas mueren y la cámara se aleja poco a poco, como si fuera un informe del forense, sin ninguna emoción.

Debo decir que la segunda parte de la película mejora en este aspecto, y que la misión del Apollo 11 tiene varios momentos realmente emocionantes. Creo que fue algo totalmente pensado que no se mostraran planos generales amplios de los vuelos hasta el despegue del Apollo, para dejarnos con la boca abierta y sintiéramos que ese momento fue clave en la historia de la humanidad.

Linus Sandgren, director de fotografía en La La Land no lo ha tenido nada fácil en First Man, pero ha resuelto con sobresaliente un encargo que no era nada fácil. El uso repetitivo de los primeros planos y trasmitir la atmósfera opresiva de las cabinas de las naves espaciales eran elementos complejos que ha resuelto perfectamente.

Unido a esto, la música de Justin Hurwitz es brillante en todo momento, pero durante la misión del Apollo 11 transmite una sensación casi operística, y de estar viendo un vals con múltiples partes en movimiento que tienen que cuadrar. Alucinantes son también los silencios al llegar a la Luna, un momento de especial emoción.

First man es una buena película que sin embargo no me ha dejado con ganas de volver a verla en un futuro cercano. Sin embargo, considero que para vivir la experiencia de la forma adecuada, la película debe verse en pantalla grande. No creo que la película enganche igual vista en casa, hasta el punto que creo que una tele normal las vibraciones de las cabinas o los primeros planos reiterados pueden hacer que el espectador pierda la atención.

Diría que si analizamos si la película transmite al espectador lo que Chazelle quería, en ese aspecto la película es un triunfo absoluto. Sin embargo, creo que podría haberlo conseguido igual sin necesidad de ser tan fría y árida en algunos momentos.

En todo caso, la forma en que Chazelle termina la película me ha parecido brillante y una buena metáfora del camino emocional que recorrió Neil Armstrong. Encerrado en una sala de cuarentena tras volver a la Tierra, se encuentra separado por un cristal de su mujer, y pone su mano en él para intentar volver a conectar con ella y en general con su familia. Neil busca romper por primera vez el muro de cristal que había construido durante años a su alrededor y parece que va a intentar volver a ser feliz. Lo dicho, gran final.

Comparto como siempre el trailer de la película, aunque en este caso debo decir que transmite una épica que la película no tiene y que por tanto, probablemente haya dado a quien lo haya visto una idea equivocada del tipo de película que es First Man.

Valoradlo por vosotros mismos:

Aunque entiendo que First Man no es una película para el espectador que vaya esperando una “de aventuras”, creo que merece la pena verla en pantalla grande,  y que sus virtudes compensan las cosas que a mi no han terminado de cuadrar, convirtiéndola en una interesante experiencia cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de Blade Runner 2049, de Denis Villeneuve

Denis Villeneuve tenía con Blade Runner 2049 un gran problema que tenía que convertir en una gran oportunidad. ¿Cómo continúas uno de los grandes clásicos de la ciencia-ficción? Obligatoriamente vas a salir mal parado, ¿no? Esto podía presagiar un Epic Fail que sin embargo me alegra poder decir que no se ha producido, estando en mi opinión ante una obra notable que consigue mirar de tú a tú al original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo Blade Runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto oculto que podría salvar a la humanidad o destruirla. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años.

Tengo que confesar que la Blade Runner original no me alucina, ni se encuentra entre mis películas favoritas. No se puede negar su importancia e influencia para la ciencia ficción de los últimos 30 años, ganándose el derecho de ser una película de culto. Pero sin embargo, la historia me parece floja y lenta, y hasta el monólogo final de Rutger Hauger, me es imposible empatizar con ningún personaje. Por favor, no me pegueis, no quiero que nadie se ofenda.

El guión de Blade Runner 2049 está escrito por Hampton Fancher (autor del guión de la original) y  Michael Green. La implicación de Fancher iba en la buena dirección e invitaba a pensar que esta continuación no iba a ser solo un ejercicio de nostalgia mal entendida, tal y como estamos viendo en la mayoría de remakes, adaptaciones y secuelas de películas clásicas que estamos sufriendo en los últimos años. Porque más que una “secuela”, para mi 2049 es una continuación del original que vuelve a mostrarnos este mundo distópico desde un nuevo punto de vista, el del Blade Runner K, excelentemente interpretado por Ryan Gosling.

Otra fuente de rechazo que podría tener el espectador es pensar que esta película es “innecesaria”, ya que siempre va a ser peor que el original, y pudiera empañar su recuerdo. Para evitarlo, los productores, entre los que se encuentra Ridley Scott, optaron por la decisión clave que explica el enorme éxito creativo de Blade Runner 2049, que ha sido la elección de su director, Denis Villeneuve. El excelente director canadiense dudó a la hora de aceptar el trabajo precisamente por lo indicado antes. Afortunadamente, gracias al buen guión creyó que sí había una historia que contar.

Si la primera Blade Runner es icónica, con sus espectaculares imágenes de Los Angeles bajo la lluvia y la música de Vangelis, en 2049 la brillantez visual no le va a la zaga. Villeneuve colabora de nuevo con el director de fotografía Roger Deakins, con el que ya había colaborado en Sicario y Prisoners, para crear una película en el que cada uno de los fotogramas de sus 160 minutos son una obra de arte.

Si, la película dura más de dos horas y media, pero la belleza de sus imágenes hizo que aunque el ritmo de la narración es lento, no me hubiera importado que la película hubiera durado una hora más. Además, la música de Hans Zimmer y Banjamin Wallfisch consiguen casi que olvidemos a la clásica banda sonora, ofreciendo algunos elementos familiares en un mundo nuevo.

La historia es sencilla, pero acierta manteniendo todo dentro de la lógica y evitando locuras y giros sin sentido. Yo no sabía nada de la película y había evitado ver trailers y críticas, por lo que todas las sorpresas y giros me gustaron mucho y me parecieron que estaban muy bien construidos a partir de la investigación que tiene que realizar K, que es lo que pone en marcha toda la acción.

El casting creo que es un gran acierto. Brian Gosling es perfecto como K, un Blade Runner de pocas palabras pero cuya mirada y sus silencios nos cuentan muchísimo sobre él.

Ver de nuevo a Harrison Ford como Dekard es otro acierto. Personalmente no soy muy fan de las dotes interpretativas de Ford, pero en este caso su actuación trasmite la  debilidad y dudas de una persona que sabe que el mundo ha continuado girando sin él. Otro acierto del guión es que 2049 mantiene la ambigüedad sobre si Deckard es o no un replicante. Es de sobras conocido que para Scott sí lo es, mientras que Ford y Fancher siempre negaron esta posibilidad. De manera que una ambigüedad controlada consigue dejarnos a todos contentos.

La gran sorpresa de la película es la actuación de la cubana Ana de Armas como Joi, la Inteligencia Artificial de la casa de K. Joi es bella, frágil e inocente, a pesar de ser una I.A. ¿Pero es solo parte de su programación o hay algo más? Lo cierto, es que la actuación y el carisma de Ana de Armas en esta película es de las que lanzan al estrellato a una actriz.

El resto de secundarios están correctos, aunque quizá no tengan demasiadas oportunidades para lucirse.  Dave Bautista as Sapper Morton, un replicante antiguo que hay que retirar,  Robin Wright es la teniente Joshi, la jefa de K, e incluso Edward James Olmos repite su papel como Gaff, el compañero de Deckard que ahora está ya retirado. Este cameo y otros que voy a evitar comentar, en ningún momento los vi con un “fanservice” vacío, sino que creo que eran necesarios para que la historia transcurriera por los caminos que necesitaba transitar, siempre rozando terrenos conocidos, pero manteniéndose un paso por delante.

Una pena es el personaje de Niander Wallace, interpretado por Jared Leto. Wallace es el creador de la nueva generación de replicantes, que en apariencia son más obedientes que los modelos previos. Y no es que Leto lo haga mal, más bien al contrario, estando ante una de las actuaciones más contenidas del Joker de Escuadrón Suicida. El problema es que se prometía como el “villano” de la historia, si ese término es aplicable aquí, y en la realidad solo cuenta con dos escenas en toda la película que saben a muy poco.

Quizá el único pero de la película es su final. NO quiero hacer ningún spoiler, pero tras 160 minutos yo esperaba un final cerrado y no uno abierto. No puedo decir más. En todo caso, no es un gran problema, aunque sí una pequeña decepción.

Lo que sí quiero decir es que tras ver la película hay algunos comentarios de críticos que comentan que la película pierde ante la original al no ser novedosa, ya que muestra muchos lugares comunes y la historia vuelve a girar en lo que nos hace humanos, ya sea biológicos o sintéticos, entre otras cosas. Obviamente una continuación no puede romper con el pasado y en ese sentido no puede ser original. Pero sí nos cuenta una historia con un misterio que nos engancha protagonizada por un personaje, K, con el que empatizamos desde el minuto uno. Lo cual es mucho más de lo que se puede decir de la película original. En estos dos aspectos, el lado noir de una investigación llevada hasta sus últimas consecuencias y el carisma de los actores, creo que 2049 es superior a la original.

Comparto el primer teaser de Blade Runner 2049, para que no os chafe ningún elemento importante de la película.

Blade Runner 2049 me ha parecido una sorprendente película de ciencia ficción que no desaparecerá como las lágrimas en la lluvia, y de la que seguiremos hablando en los próximos años. Te recomiendo que la veas en pantalla grande, ya que la belleza y la espectacularidad de sus imágenes nunca serán lo mismo en la pantalla de casa.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

La La Land: La película del año

La La Land (La ciudad de las Estrellas) es la gran favorita para los Oscars de este año tras conocerse sus 14 nominaciones. Que un musical consiga este record ha servido para abrir un encendido debate entre la crítica y los aficionados. ¿Son demasiadas nominaciones? ¿Se han pasado para una película que no es para tanto? El título de esta reseña creo que deja muy claro mi punto de vista, pero voy a intentar dar mi opinión lo más razonadamente posible.

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En medio del típico atasco en una autopista de Los Angeles veremos el primer encuentro fortuito entre Mia (Emma Stone), una aspirante a actriz, con Sebastian (Ryan Gosling), un pianista enamorado del jazz clásico cuyo sueño es abrir un club donde solo se toque lo que a él le apetezca. Y aunque a priori no tienen nada en común, la llama de la pasión surgirá tras coincidir en varios eventos. La gran duda que habrá que resolver es si su amor podrá resistir al paso del tiempo y sus diferentes formas de ver la vida.

Este es a grandes rasgos el argumento de la película, escrito por el director Damien Chazelle, autor de la oscarizada Whiplash, que ganó 3 Oscars en 2015 (Actor Secundario J.K. Simmons, Mejor Montaje y Mejor Sonido) y fue para mi una de las mejores películas de ese año. Y lo cierto es que el guión de La La Land lo escribió mucho antes que el de Whiplash, pero los estudios se negaron todos a producir una película musical, lo que le “obligó” a desarrollar el guión de Whiplash, la brutal película que estudia la obsesiva relación de un batería de jazz con su brutal profesor.

Solo tras el éxito de crítica y público de Whiplash, Chazelle pudo conseguir la financiación para esta historia que es un homenaje al género musical actualizándolo para el siglo XXI, y también a Hollywood / Los Angeles como el lugar donde los sueños nacen y se cumplen, y a la profesión de artistas en el más ámplio sentido del término, como los “locos” que se atreven a soñar con lo más alto por muy imposible que parezca, y cuya profesión es más importante que nunca en esta sociedad de la información y de Internet.

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Por empezar por lo malo, La La Land es un musical. ¿Y eso es malo, te preguntarás? Sí, si eres de los que no te gusta este género. En ese caso, lo normal es que la película no encaje contigo.  Y aún en el caso de que no tengas ningún problema con el género, hay en todo musical una parte fundamental para disfrutarlo que es el entrar en el “juego”, dejar que la música te empape y que la historia te llegue no desde un punto de vista analítico sino emocional.

En mi caso, la conexión fue automática desde el primer fotograma en el que asistimos al brillante número musical en medio de un atasco en la autopista. Y desde el primer minuto al último sentía que formaba parte de la magia del cine, una magia que siempre encontró en los musicales un aliado perfecto. Pero, volviendo al principio, puedo entender que aunque a mi me ha encantado, muchos espectadores que no hayan entrado en el “rollo” y que por tanto la película no les haya trasmitido lo mismo que a mi.

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Otra de las cosas que me ha gustado mucho de La La Land es como actualiza el género a los gustos del Siglo XXI. Para mucha gente los musicales son historias ñoñas sin demasiado trasfondo, protagonizadas por personajes guapos y perfectos que al final consiguen todo lo que desean. Y para mi La La Land no es eso, y aporta mucha más profundidad a los personajes y sus vivencias.

De hecho, el personaje de Sebastian es un snob que mira a todo el mundo por encima del hombro que piensa que solo él entiende lo que es el Jazz “puro” y que todos los demás lo están pervirtiendo y desnaturalizando. Su extremismo hace que cuando toque en un grupo de éxito, se comporte como un chungo, como si ese tipo de música no tuviera la suficiente categoría para él. Y es el líder de esa banda, interpretado por el cantante John Legend el que le da una de las réplicas más interesantes de la película, cuando le dice “¿Como vas a ser un revolucionario si eres tan tradicionalista? Te aferras al pasado, pero el Jazz sobre es todo es mirar hacia el futuro”. Y sobre todo, cuando le dice que para que el jazz sobreviva, este género tiene que ser escuchado por las nuevas generaciones.

Damien Chazelle deja claro el punto de vista de Sebastian, pero no intenta que los espectadores creamos que tiene razón o está en posesión de la verdad, sino que plantea la problemática real que está viviendo la música en la actualidad, sin dar soluciones fáciles que no son reales.

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Por su parte, Mia (Emma Stone) roba todas las escenas y es la gran protagonista de la función. Gosling demuestra tener una gran química con ella en pantalla con su papel de cascarrabias a la que Stone le enseña que puede ser feliz. Pero cuando Stone está en pantalla, parece que la pantalla es más brillante y todo es mejor. Mientras Gosling canta y baila correctamente, Stone fluye en pantalla. No se si ganará el Oscar de Mejor Actriz, pero para mi se lo merece sin duda.

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Los números musicales son excelentes, sobre todo el brillante arranque en la autopista y el largo número final, una maravilla desde el punto de vista narrativo, visual y del sentimiento que trasmite. Quizá toda la parte central no llega al nivel de sobresaliente, pero mantiene un notable alto en todo momento.

Otra cosa que me ha parecido curioso es que aunque estamos en un musical, realmente no hay tantos números musicales durante las 2 horas de película, ni hay muchas canciones diferentes. Chazelle opta por volver una y otra vez a los temas principales, escritos por Justin Hurwitz, de forma que nuestro oído interioriza la música y esta llega a  formar parte de nuestro corazón.

Otro hecho que yo destaco es que Gosling y Stone cantan y bailan todo lo que Chazelle les pide, que es lo que la historia demanda de ellos. No son unos figuras ni falta que hace, porque se trata de expresar sentimientos, no de mostrar una pericia profesional en las artes escénicas. Además, es Gosling el que realmente toca el piano en pantalla, otra de las sorpresas positivas de la película.

Y una cosa muy chula que me ha pasado es que aunque hace 2 semanas que vi la película, se me sigue formando una sonrisa tonta cada vez que pienso en la película y tarareo “City of Stars” cantada por Gosling o “Here´s to the ones who dreams” de Stone. ¿No es algo mágico? Esto es para mi sin duda la magia del cine.

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La película a veces parece una guía de turismo de Los Angeles ya que está rodada en un montón de sitios míticos de la ciudad, como son los estudios Warner, El Observatorio Griffith, el muelle de Long Island o el puente de Colorado Street en Pasadena. De hecho, una web ha creado un mapa genial que puedes ver aqui con la ubicación real de todas las localizaciones de la película, para que puedas visitarlas si estás en L.A.

Otro de los hechos que sin duda ayudó a que me enganchara la película es recordar mis tiempos de estudiante en Pasadena y como visité muchas de estas localizaciones durante mi estancia, lo que hizo que me flipara inmediatamente este claro homenaje a Hollywood y Los Angeles como lugar donde se crean los sueños.

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Otro aspecto brillante que no quiero dejar de destacar es la brillante fotografía de Linus Sandgren que crea escenas de gran belleza, con o sin música. Visualmente la película se sale, pero en especial quiero destacar la habilidad que tiene Chazelle de filmar la música, algo que ya se vió en la excelente Whiplash, y para lo que no todo el mundo tiene la habilidad suficiente. Se nota que el cine es su principal pasión, pero la música está muy muy cerca en su corazón. Los claroscuros o las explosiones de color están muy calculadas para que la música se sienta más que simplemente se escuche.

Pero no es solo la música, cinematográficamente la película fluye perfectamente y para mi forma un todo compacto que es mejor que la suma de sus partes, y demuestra como estamos ante una película mágica.

Director Damien Chazelle and Emma Stone on the set of LA LA LAND.

He leído y oído en radio, prensa y foros a mucha gente que dice que La La Land “no es para tanto”. Y aunque por supuesto respeto y entiendo que tiene que haber opiniones para todos los gustos, me parece que en parte estamos ante un punto de vista un poco cínico. Es muy fácil decir a posteriori que los números musicales o las canciones podrían ser mejores, o que la historia no es tan buena, pero ¿quién se hubiera arriesgado a priori a poner dinero para rodar una película de un género como es el musical? El musical como género parecía muerto y enterrado, y sin embargo tras La La Land, Chazelle ha conseguido lo que para mi es la cuadratura del círculo: Ha creado un gran musical que triunfa por sus propios méritos, homenajeando el pasado y mirando hacia el futuro con esperanza, mostrando que las oportunidades son tan infinitas como los sueños, solo hace falta atreverse a alcanzarlos. Ahora mismo, la posibilidad de que se estrene un musical por año no es nada descabellado, y más si La La Land gana un buen puñado de Oscars.

Además, el final me gustó mucho y para mi es perfecto, precisamente porque se aleja de los finales típicos y esperables en este género, y consigue dejarte con un cierto regusto agriculce por el destino final de Mia y Sebastian. Como dije ante, para mi La La Land no es una historia de amor, sino un homenaje a la profesión de artista que tiene el valor de soñar y de luchar porque sus sueños se hagan realidad. En este aspecto el final es optimista porque trasmite que todos debemos luchar por lo que soñamos.

Hay mucha gente que en lugar de destacar esto se centra en lo que se queda en el camino, y para mi eso es no entender el mensaje casi de cuento atemporal que atesora la historia de La La Land, y que creo que hará que dentro de 10/15 años sigamos viéndola y disfrutándola sin que parezca que ha envejecido mal. En este aspecto, Damian Chazelle demuestra que ama el género y al crear su propio musical ha buscado no solo homenajear el género, sino actualizarlo y convertirlo de nuevo en el centro de atención.

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Este fotograma de Mia y Sebastian bailando con las colinas de Los Angeles destacadas por el atardecer ha convertido ya en una de las imágenes más icónicas y creo que forma ya parte de la historia del cine. No solo por la belleza de la escena en si, sino porque sirve de metáfora de la película: Dos personas muy diferentes se encuentran en un momento de sus vidas y su relación cambiará su destino. Y aunque sus vidas sigan su curso por separado, nunca olvidarán los momentos que compartieron.

Aprovecho para compartir el trailer de la película que no te puedes perder:

La La Land es una película excelente. De hecho, yo no soy fan del género de los musicales, pero sin embargo está película me ha llegado al corazón. Una película totalmente recomendable.

PUNTUACIÓN: 9/10 

Dos buenos tipos, la comedia del año

A veces tienes ganas de ver una película pero por un motivo u otro no puedes verla en el cine y te quedas con el gusanillo todo el año. Eso es lo que me pasó con Dos Buenos Tipos (The nice guys), película escrita y dirigida por Shane Black, e interpretada increiblemente por Russell Crowe y Ryan Gosling. Y ahora, gracias a mi suscripción a Movistar+ pude verla por fín, y me ha parecido un peliculón y sin duda la mejor comedia de 2016.

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Dos buenos tipos es una película ambientada en Los Angeles de 1977. El detective Holland March (Ryan Gosling), que pasa por una mala racha tras la muerte de su mujer, y el “arreglador” Jackson Healy (Russell Crowe), un personaje atormentado por un oscuro suceso de su pasado cruzarán sus pasos investigando cada uno por su lado la desaparición Amelia (Margaret Qualley) hija de la Fiscal del Distrito (interpretada por Kim Basinger). Ayudados por la hija adolescente de Holland, Holly (Angourie Rice, en un papel brutal y un verdadero descubrimiento), formarán un equipo por el que pocos apostariamos.

Como en toda buena “buddy-movie”, los dos protagonistas son antagónicos y no tienen nada en común, pero verán como trabajando en común se complementan y forman un gran equipo. Y en este caso tenemos

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Si. Este argumento efectivamente no difiere mucho del de miles de películas de parejas de policías que se entrenan todos los años. Pero aqui tenemos a Shane Black, guionista de Arma Letal 1 y 2 (1987 y 89), El último boy-scout (1991) o The long kiss good-bye (1996), y que prácticamente inventó el concepto de las buddy-movies.

Shane Black ha escrito Dos tipos buenos en colaboración con Anthony Bagarozzi, y es una película super entretenida y que juega con jugar con muchos conceptos trillados, pero aplicándoles su filtro personal que hacen que todas las escenas sean increiblemente divertidas y a la vez, consigue sorprender al espectador con los numerosos giros que vemos a lo largo de la película.

Lo único malo de esta excelente película es que no consiguió llamar la atención del espectador y ha pasado más bien desapercibida. No se si es la mezcla de géneros, al ser una comedia de detectives con una pizca de drama, lo que hace que sea más difícil de “vender” al gran público. O que los espectadores actuales prefieren la seguridad de lo conocido antes que probar cosas nuevas.

De hecho, esto mismo ya le pasó a Black con Kiss, kiss, bang, bang, su debut en la dirección en 2005, una película genial para recuperar, que fue también un fracaso de recaudación. La realidad es que si Black ha podido escribir y dirigir esta película ha sido por el monumental éxito que tuvo Iron Man 3, dirigida por él gracias a su colega Robert Downey Jr., al que Black contrató como protagonista en Kiss, kiss, bang bang cuando nadie le daba trabajo debido a su adicción al alcohol.

Black ha manifestado que podría estar toda la vida escribiendo a estos personajes, y a mi me gustaría, pero la realidad de la taquilla igual nos impiden disfrutar de nuevas peripecias del dúo Crowe-Gosling.

(De izquierda a derecha) Shane Black, Ryan Gosling y Russell Crowe, en el rodaje de ‘Dos buenos tipos’. Autor: Daniel McFadden / Warner Bros

Lo cierto es que la película triunfa por el carisma y conexión de sus protagonistas, que se compenetran perfectamente y entienden que lo mejor para la película era dejarse llevar y disfrutar, algo que se nota en cada fotograma.

Ryan Gosling es sorprendentemente divertido, algo que yo al menos no esperaba, y protagoniza la mayoría de locuras de la película, pero deja entrever el dolor por la pérdida de su mujer, que intenta ahogar sin mucho éxito con el alcohol.

Russell Crowe es sin duda el que se nota que mejor se lo ha pasado. El actor australiano empieza a estar mayor y un poco de vuelta de todo. Por eso aunque es el tío duro de la película, exhibe con orgullo su barriga cervecera, no tomandose a su personaje demasiado en serio.

La hija de Gosling en la película,  Holly, (Angourie Rice), es la perfecta tercera en discordia, y tiene también varios momentos geniales en la película, además de demostrar que tiene mejor entendimiento que su borracho padre. Entre los tres, forman una perfecta familia disfuncional.

Comparto el trailer de la película:

Dos buenos tipos me ha encantado, hizo que pasara dos horas geniales partiéndome de risa con las situaciones increibles que viven los protagonistas. El creador de las buddy-movies demuestra tener las ideas muy claras de como entretenerme.

Por todo esto, os la recomiendo sin dudarlo un segundo.

PUNTUACIÓN: 8/10