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Crítica de Los Héroes de Joe Abercrombie

Joe Abercrombie es un escritor único en su especie. Y en Los Héroes nos regala una de sus mejores novelas en medio del campo de batalla, creando una novela espectacular que me ha volado la cabeza.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tres hombres. Una batalla. Ningún héroe

Cuentan que Dow el Negro ha llegado al trono del Norte sobre una montaña de calaveras. Mientras, el rey de la Unión ha decidido que hay que pararle los pies y sus ejércitos ya han invadido el Norte. Miles de hombres están convergiendo en un antiguo círculo de rocas -los Héroes-, en un valle anónimo que se convertirá en escenario de una de las batallas más sangrientas que el Norte ha presenciado. Al mismo tiempo, los dos bandos están infestados de intrigas, rencillas y envidias, que hacen el final imprevisible…

Nacido en Lancaster en 1974, Joe Abercrombie, Lord Grimdark, se graduó en psicología en la Universidad de Manchester. Antes de dedicarse enteramente a escribir, trabajó para una compañía de postproducción televisiva. En la actualidad vive con su familia en Bath. Es autor de la “Trilogía de la Primera Ley”: “La voz de las espadas“, “Antes de que los cuelguen” y “El último argumento de los reyes“, así como de otras tres novelas independientes en el mismo universo (“La mejor venganza“, “Los Héroes” y “Tierras Rojas”) y de la “Trilogía del Mar Quebrado”. Además, ha publicado “Filos mortales”, una antología de relatos.

Joe Abercrombie lo ha vuelto a hacer. Los Héroes me ha volado la cabeza en todos los sentidos posibles. Por un lado, por la sencillez de la premisa, narrar tres días de batalla en el valle de Osrung entre las fuerzas del Norte de Dow el Negro y los ejércitos de la Unión con el Lord Mariscal Kroy a la cabeza. La novela está contada desde diversos puntos de vista y cada uno de ellos suma para mostrarnos el orden de batalla, y también para ensamblar el relato cínico y desmitificador que Abercrombie está construyendo y que supone una enmienda a la totalidad al género de la espada y brujería, sub-rama de fantasía heroica.

Los personajes, todos, son maravillosos. Empezando por el veterano Curden Craw, un soldado del Norte cansado de batallas y ver morir a sus compañeros, pero en el que todos confían porque siempre intenta hacer lo correcto. Por el lado de la Unión, tras caer en desgracia en La mejor venganza, el Coronel Bremer Van Gost ha sido “premiado” por sus servicios con el cargo de  Observador Real de la Guerra en el Norte. Aunque su única obligación es la de informar puntualmente a su rey, salta al centro de la batalla, con la esperanza de limpiar su honor convirtiéndose en un héroes salvador para las fuerzas de la Unión.

También tenemos al Príncipe Calder, el hijo menor de Bethod, anterior Rey del Norte derrotado por Logen Nuevededos que a su vez fue traicionado por Dow el Negro, el actual Rey del Norte. Calder es un infame cobarde e intrigante, exiliado por sugerir intentar sellar la paz con la Unión y que intentará buscarse aliados que le permitan hacerse con el trono. En La Unión uno de los descubrimientos de la novela es el Cabo Tummy, soldado de la División del General Jalenhorn que ha convertido el escaquearse y situarse siempre lo más lejos del combate en un arte.

Los puntos de vista novedosos de la novela los encontramos en Finree, la hija del Lord Mariscal Kroy y esposa del Coronel Brock, una joven más preparada que muchos hombres del alto mando de la Unión, pero como “la guerra es cosa de hombres”, su opinión no es tenida en cuenta. Su máximo interés es conseguir que su marido consiga la posición social y económica que merecen. Por último, Beck es un joven que se alista en el Norte con sueños de heroicidades pensando en emular a su padre, un gran guerrero que murió hace años a manos de Logen Nuevededos, y que se va a dar un duro golpe de realidad.

Junto a estos personajes, tenemos a otros ya conocidos de otras novelas previas de Abercrombie, empezando por Bayaz, el Primero de los Magos y verdadero poder en la sombra de la Unión, Sabueso o Escalofrío, dos guerreros que sirvieron con Logen y ahora se encuentran en bandos opuestos.

Los Héroes es un novelón alucinante. Las batallas están contadas de forma alucinante. Abercrombie me alucina porque nos cuenta los movimientos de tropas y el sentido de las diferentes batallas de forma clara y comprensible, pero además consigue que nos sintamos en medio de la acción, colocando en muchas escenas el punto de vista del narrador en alguien que acaba muriendo a manos de otro guerrero de uno u otro bando. Para ello, que añada el mapa del valle al principio de cada parte para que sepamos donde se encuentra cada ejército y los movimientos y cambios que los combates han ido produciendo me ha flipado de forma increíble, dando cierta sensación de campaña de un juego de rol.

Pero lo que eleva la novela y la sitúa por encima de otras similares del género es el punto de vista cínico que imprime literalmente a todas las situaciones. Empezando por la confirmación que los Oficiales de la unión son todos inútiles colocados por su origen dinástico que empeoran las cosas con cada orden que dan, causando cientos de muertos entre sus hombres que hubieran sido fácilmente evitables. O la forma en que vemos que Bremer Van Gost, que bajo cualquier standard clásico sería un auténtico héroe teniendo en cuenta sus acciones decisivas durante la guerra, es un sociópata peligroso y rastrero que sólo piensa en sus deseos egoístas. Dentro del nihilismo y las muertes truculentas, añadir el punto de vista del escaqueado Tummy permite tener un alivio cómico ante tanta muerte y destrucción, que es algo que le viene también muy bien a la historia. Y frente a ellos, Craw que es único personaje moral de la historia, junto quizá el Mariscal Kroy, tendrá que poner en la balanza sus deseos utópicos de retirarse y vivir una jubilación tranquila en su pueblo (pueblucho) en mitad de la nada, con la realidad de quien es y cuales son sus habilidades por las que la gente le respeta. Mención aparte es el Mariscal Kroy, que prefiero descubráis leyendo la novela. Abercrombie es un maestro en la construcción de personajes, consiguiendo que entendamos a todos (no digo empatizar), incluso con los más rastreros y miserables.

Mención especial a la propia ubicación espacial de la novela, y como la pequeña montaña de Los Héroes en el Valle de Osrung pasa de ser una colina en mitad de la nada a un importante valuarte militar que todos buscan controlar y por el que merece la pena mandar a la muerte a cientos de soldados, para luego abandonar al día siguiente.

Y por encima todo, lo mejor y lo peor de la novela es descubrir la inutilidad de la guerra de la forma más dolorosa posible, de forma que vemos que centenares de hombres se podían haber salvado de no ser por el egoísmo de los poderosos con Bayaz a la cabeza, para los que el pueblo sólo son peones que utilizar a su antojo. Y como justo cuando los personajes realizan un acto decente, parece que eso es premiado con la muerte de la forma más cruel e inesperada posible. Si las tres partes con los tres días de combates, más el prólogo antes de comenzar la batalla, son excelentes, el último capítulo en el que se negocia la paz es aún mejor y te deja en lo más alto por todo lo que pasa y el destino de muchos de los personajes. De hecho, la sensación que sólo los egoístas y la gente sin escrúpulos son los que consiguen triunfar o mejorar su posición respecto a antes de la guerra es una triste realidad también de la novela.

Los Héroes tiene casi 800 páginas y la he devorado en tres días aprovechando la semana de vacaciones que acabo de disfrutar. Es una de las mejores novelas de Joe Abercrombie, y eso es decir mucho. Sólo he leído 5 novelas suyas pero ya tengo ganas de empezar a leer Tierras Rojas, su siguiente novela unitaria dentro del mundo de La Primera Ley.

PUNTUACIÓN: 9/10

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