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Crítica de Hilda temporada 3 (Netflix)

Hacía bastante tiempo desde que Netflix estrenó la segunda temporada y la película de Hilda, la serie de animación basada en el comic de Luke Pearson. Y esta tercera temporada que cierra la historia me ha gustado mucho y me parece un final perfecto de la historia.

PUNTUACIÓN: 9/10

Hilda es una serie de televisión de animación basada en la novela gráfica homónima de Luke Pearson. Producida por Silvergate Media y Mercury Filmworks, la serie sigue las aventuras de la intrépida Hilda, una niña de 11 años de pelo azul que, junto con su madre Johanna y su zorro-ciervo Twig, se traslada a la ciudad ficticia de Trolberg después de que su antigua residencia en las afueras de un bosque sea destruida por un gigante. Aunque se aleja de la naturaleza y se adentra en una bulliciosa ciudad, Hilda se las arregla para entablar amistad incluso con los monstruos más peligrosos.

La trama general de la tercera temporada se centra en Hilda aprendiendo más sobre su familia y su posible conexión con los montículos de hadas, pero cada episodio también cuenta con su propia historia y aventura para Hilda y sus amigos.

Esta tercera temporada a constado de 8 episodios, los 7 primeros de 25-30 minutos de duración y el último de 77, planteado para cerrar las tramas familiares abiertas. Andy Coyle y Megan Ferguson han dirigido estos episodios, con el propio Luke Pearson guionizando los dos primeros episodios y el último, los que tratan el misterio del origen de la familia de Hilda. Otros guionistas de la temporada fueron Ben Greene, Ben Joseph y Che Grayson, Stephanie Simpson y Emily Brundige.

Hilda, la protagonista de esta serie, es una chica aventurera que siente una fuerte atracción hacia la naturaleza y hacia las criaturas que viven allí, a quienes siente sensibilidad hacia ellas, al considerarlos incomprendidos por los humanos. A partir de su mudanza del campo a la ciudad Trolberg, va lentamente acostumbrándose a la vida y costumbre de la ciudad, junto con encontrar nuevas aventuras. Posee un largo cabello azul, y viste un suéter y botas rojas, bufanda amarilla y vestido celeste.

Johanna es la madre de Hilda, quién se desempeña como diseñadora gráfica y como empleada en una tienda. A pesar de que deja que Hilda vaya a sus aventuras, siempre suele mantener preocupación hacia cualquier peligro que ella pueda afrontar. Frida es la mejor amiga de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es una chica muy inteligente, organizada, perfeccionista e insegura, quién está dispuesta a ayudar a Hilda en sus aventuras con sus ideas y estrategias. Posee un cabello negro rizado, un suéter celeste y pantalones negros.

David es el mejor amigo de Hilda, a quién conoce en Trolberg. Es un chico despistado, curioso, que le gusta coleccionar rocas, y que suele tener un insecto en su cuerpo. Aunque siente temor hacia determinadas criaturas sobrenaturales, él es capaz de ayudar a sus amigos cuando se les necesite. Posee un cabello castaño, un suéter naranjo y shorts negros. Aldric es un pequeño elfo que se une a Hilda poco antes de mudarse a la ciudad, para conocer el mundo más allá de su pueblo de elfos. Suele realizar numerosos informes de prácticamente cualquier suceso u evento que para él resulta nuevo. También suele dar consejos a Hilda, así como acompañarla en sus aventuras. Tontu , un nisse que es expulsado de su hogar original cerca del final de la primera temporada y que más tarde viene a vivir al apartamento de Hilda. Hombre de madera es, como su nombre indica, un ser arbóreo de color marrón que visita con frecuencia la antigua casa de Hilda en el bosque.

En esta tercera y última temporada conoceremos a Astrid, tía abuela de Hilda y tía de Johanna que vive en la pequeña localidad de Tofoten, a la que Johanna hace muchos años que no visita. Y también a Anders, el padre de Hilda, que quiere sentar por fin la cabeza y dejar la vida nómada para pasar más tiempo con su hija.

El mundo de Hilda, ya sea en el campo, en la ciudad de Trollberg o en el pueblo de Tofoten, está repleto de criaturas fantásticas como gigantes, trolls de roca, elfos, hadas, fantasmas y muchos más. Conocerles a ellos y sus costumbres nos abrirá un mundo oculto en el que lo importante es querer comprender a estos seres antes que actuar en función de unos prejuicios preconcebidos que en muchos casos acaban siendo erróneos, lo que es un autentico canto a la tolerancia y la diversidad que los niños pequeños pueden entender sin problemas.

El sentimiento de «sense-of-wonder» de Hilda me sigue pareciendo maravilloso, y en mi opinión es lo que hace que sus aventuras nos gusten a los padres tanto o más que a los más pequeños. La imaginación de todos los conceptos y la forma en que combina elementos fantásticos con otros más mundanos, funciona de maravilla y ayuda a que la inmersión en este mundo sea total. Independientemente de la edad, Hilda invita a los espectadores a unirse al misterio y la emoción de la aventura y a encontrar la magia en un mundo alegre y maravilloso. Aunque Hilda debe crecer y aceptar la vida en la ciudad, no tiene por qué dejar de lado su asombro infantil. Y nos dice que nosotros y nuestros hijos tampoco deberíamos hacerlo.

Dentro que la animación es muy básica y sugiere claramente los cuentos infantiles para niños menores de 10 años (que por otro lado es exactamente lo que son los comics de Luke Pearson), los valores que presenta me parecen universales y no adscritos únicamente a la infancia.

Y además de unas aventuras estupendas, el final de Hilda que hemos descubierto en esta tercera temporada me ha encantado. Un elemento que sobrevolaba a la protagonista era el hecho que tantos elementos sobrenaturales pasaran siempre a su alrededor. Esto podía ser por pura casualidad o tener otro motivo. Y las respuestas sobre el origen de la familia de Hilda (y por supuesto de su madre Johanna) han resultado super emocionantes, ofreciendo un climax satisfactorio que posiblemente sea lo mejor de la serie en su conjunto.

Hilda era una serie que nos encantaba a toda la familia, y este final me nos dejado en lo más alto. En lo referido a series familiares, ya me gustaría que todas tuvieran una historia que transmita valores universales de la forma en que lo hace esta serie. Si tenéis niños pequeños por supuesto esta serie es de visionado obligado. Pero incluso sin ellos os puedo imaginar viendo esta serie. Porque está super bien.

Comparto el trailer de este temporada final de Hilda:

Hilda me ha parecido una maravilla. Una serie que es MAGIA pura y que nos recuerda la importancia de la aventura. Ojalá todas las series familiares fueran tan buenas como Hilda.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Chicken Run: Amanecer de los nuggets de Sam Fell (Netflix)

Netflix ha estrenado estas navidades Chicken Run: Amanecer de los nuggets, la secuela de esa maravilla del stop-motion que es Chicken Run. Y el resultado es igual de divertido que la primera.

PUNTUACIÓN: 8/10

Después de desafiar a la muerte en la arriesgada fuga de la granja de Tweedy, Ginger ha cumplido su sueño: una tranquila reserva isleña para toda la panda, lejos de los peligros del mundo humano. Cuando ella y Rocky tienen una niñita llamada Molly, el final feliz de Ginger parece definitivo. Pero en el continente, el mundo gallináceo se enfrenta a una nueva y terrible amenaza. Esta vez Ginger y sus amigos, en vez de fugarse… ¡van a perpetrar un allanamiento! Aunque para ello deban poner en peligro su libertad, que tanto les costó conseguir. (FILMAFFINITY)

Chicken Run de 2000 es un clásico de la animación stop-motion. Han pasado más de veinte años para que esta continuación, que ha sido dirigida por Sam Fell, con un guion escrito por Karey Kirkpatrick, John O’Farrell y Rachel Tunnard, basado en una historia original de Kirkpatrick y O’Farrell. La película ha sido producida por Aardman Animations y Netflix Animation, y cuenta con fotografía de Dave Alex Riddett, Tristan Oliver y Frank Passingham, montaje de Mark Solomon y música de Harry Gregson-Williams

Entre las voces protagonistas en la versión original se encuentran Thandiwe Newton, Zachary Levi, Bella Ramsey, Romesh Ranganathan, David Bradley, Daniel Mays, Jane Horrocks, Imelda Staunton, Lynn Ferguson, Josie Sedgwick-Davies, Nick Mohammed y Miranda Richardson.

La primera película de Chicken Run recreó el clásico La gran evasión de Steve McQueen, con la valiente gallina Ginger intentado conseguir la fuga de todas las gallinas de la granja de la malvada Melisha Tweedy con la ayuda del aventurero Rocky Rhodes. En esta continuación la película parece que busca la inspiración en la serie de Misión Imposible, al plantear la infiltración en una instalación impenetrable para rescatar a la hija de Ginger y Rocky, Molly. Y que nos ofrecerá un montón de sorpresas y momentos super buenos a lo largo de los 98 minutos de duración,

Ver una película de animación stop-motion tiene un encanto especial. Un encanto que surge de la propia imperfección de este tipo de animación que mueve las figuras fotograma a fotograma y que sería imposible de conseguir con las perfectas técnicas de animación por ordenador. Dicho esto, hay algunos fondos que si están creados por ordenador, insertando delante a los personajes. Pero la integración de todos los elementos funciona de maravillando, creando una película que es una maravilla visual. Ver los gadgets de cada personaje, la isla donde viven las gallinas o la instalación en la que tienen que infiltrarse nos regala unos diseños buenísimos.

Esta nueva Chicken Run transmite unas vibraciones perfectas desde el primer fotograma, consiguiendo contar algo nuevo con unos personajes reconocibles que son todo amor y diversión de principio a fin. La nueva granja parece perfecta pero esconde un oscuro secreto que conecta con la primera película de forma perfecta, y la sensación de «más grande, más pelicroso» que se supone de una secuela está cubierta más que de sobra.

En realidad, ya sabía a lo que venía cuando me puse la película en Netflix, y en cierto sentido la verdad es que esta segunda película de Chicken Run es más de lo mismo. Pero mola tanto que me tuvo con la sonrisa en la cara de principio a fin, no le pido nada más a esta película. Lo único malo que se me ocurre es pensar que vayan a pasar otros 20 años para que el estudio Aardvark se anime a producir una tercera película. Espero que sea un éxito de audiencia en Netflix, y gracias al streaming el stop-motion siga dándonos películas tan chulas como esta.

Comparto el trailer de la película:

Chicken Run: El amanecer de los nuggets es una estupenda película que hará las delicias de todos los miembros de la familia.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Maestro de Bradley Cooper (Netflix)

Maestro de Bradley Cooper con Carey Mulligan es un excelente retrato de la figura de Leonard Bernstein. Aprovechando su estreno en Netflix pude verla.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un retrato del singular carisma de Leonard Bernstein y de su pasión por la música a medida que ascendía a la fama como el primer director de orquesta nativo de Estados Unidos de renombre mundial, todo ello tras su ambición de componer tanto obras sinfónicas como populares para Broadway. (FILMAFFINITY)

Bradley Cooper es un actor y productor de éxito y ha participado en infinidad de películas como actor. Su debut como director fue la excelente Ha nacido una estrella de 2018. Maestro es su segunda película, y además de escribir el guion junto a Josh Singer, la ha producido junto a Martin Scorsese y Steven Spielberg. La película de 129 minutos de duración cuenta con fotografía de Matthew Libatique y montaje de Michelle Tesoro. Además por supuesto de música de Leonard Bernstein y obras de Mahler y Beethoven entre otros.

Carey Mulligan como Felicia Montealegre y Bradley Cooper como Leonard Bernstein son las principales estrellas de la película. Otros actores son Matt Bomer como David Oppenheim, Vincenzo Amato como Bruno Zirato, Greg Hildreth como Isaac, Michael Urie como Jerry Robbins, Brian Klugman como Aaron Copland, Nick Blaemire como Adolph Green, Mallory Portnoy como Betty Comden y Maya Hawke como Jamie Bernstein.

Viendo la película, no dejaba de maravillarme por la elegancia que Bradley Cooper transmite en cada escena y como su movimiento de cámara parece planteado por el mejor alumno de Steven Spielberg. La calidad cinematográfica de la película planteada para contar la historia de la mejor forma posible me parece sobresaliente. Cada plano es perfecto, la iluminación es adecuada para la necesidad que plantea la escena, en muchos momentos optando por el blanco y negro, y las escenas fluyen con una suavidad que me dejó alucinado. Y todo ello, sin ponerse en medio de una historia llena de emoción, la compleja relación entre Leonard Bernstein y su mujer Felicia Montealegre. No sólo no se pone en medio sino que ayuda a que sintamos esa emoción y ese amor a menudo complicado que sintieron el uno por la otra y viceversa.

Bradley Cooper realiza una notable interpretación del maestro Leonard Bernstein. Hubo cierta polémica con el uso de una prótesis de nariz para que Cooper se pareciera al compositor, director de orquesta y divulgador musical judío, pero creo que el resultado es sobresaliente, consiguiendo que no parezca Cooper y a la vez que lo sugiera algo falso sino una seña de identidad del Bernstein. Cooper adopta los manierismos, la expresividad y el acepto de Bernstein mimetizándose hasta conseguir su interpretación más acertada.

Pero incluso mejor que Cooper está Carey Mulligan. Su interpretación es inmensa y llena la pantalla con una mujer que amaba a su marido aunque eso significara aceptar que él a su vez amaba a otros hombres. Hay momentos en los que una mirada suya dice más que cualquier diálogo, y la forma en que se enfrenta al cáncer que acabó con su vida nos regalan momentos super potentes, de esos que todo actor quiere tener en un personaje. Y Mulligan los aprovecha.

Tengo que reconocer que había un elemento que me echaba un poco para atrás a la hora de ver esta película, y es que claramente estamos ante un «Oscar-grab» de libro. La típica película que parece planteada para copar la temporada de premios y darle a Bradley Cooper el Oscar a mejor director, a mejor actor, o ambos. Porque qué mejor papel para ganar un Oscar que un genio homosexual que tuvo que vivir la mayor parte de su vida dentro del armario por miedo a las repercusiones que tendría en su carrera. Y que a pesar de ser homosexual, se debate también por su amor por su mujer y sus hijos. Sin conocer a Cooper de nada, transmite que se muere por ganar el Oscar, lo mismo que me pasó cuando vi Oppenhemer de Christopher Nolan, que aunque el director de Interstellar lo niegue, es igual de Oscar-grab que esta película.

Y dentro que esto esta sensación se confirma viendo la película, en realidad hay que reconocer que Cooper como actor borda al protagonista, y el Cooper director muestra una sensibilidad, un amor por el buen cine y un cuidado por los detalles para conseguir una película perfecta, que ¿Cómo no pensar en que Maestro pueda ganar todos los premios? Puestos a ver año tras año cómo dan los premios a películas mediocres por tocas temas «importantes», no me importaría que ganara una gran película que es simplemente eso.

No he comentado nada de la música, pero es una maravilla también. Como no serlo, al adornar la narración numerosas obras del compositor, como un tema de West Side Story o el número musical de On the town. Además, la película muestra varias piezas musicales dirigidas por Bernstein cuya ejecución en pantalla me parece magistral. En ese sentido, me parece interesante ver cómo en las dos películas de Cooper la música juega un papel fundamental, siendo un elemento clave en la trama y la ejecución de la historia.

De nuevo, Maestro es una película modélica que me ha gustado mucho y que me parece una nueva tarjeta de presentación para un director que muestra trazas de poder convertirse en uno de los grandes si en sus próximas 3-4 películas mantiene esta calidad y consistencia delante y detrás de las cámaras. Desde luego, como me pasa con Spielberg, Fincher, Allen o Scorsese, veré seguro la próxima película de Cooper como director sin necesidad de saber siquiera su argumento. La calidad mostrada hasta ahora es más que suficiente.

Comparto el trailer de la película:

Maestro es una película elegante que merece ser vista. Parece mentira que esta película sea la segunda película como director, porque demuestra una calidad y una sensibilidad cinematográfica al alcance de muy pocos directores actuales.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de La sociedad de la Nieve de J.A. Bayona

Aunque en breve se estrenará en Netflix, me he animado a ver en pantalla grande La sociedad de la nieve, la película de J.A. Bayona en la que vuelve a contar la historia de supervivencia de los pasajeros supervivientes a un accidente aéreo que ya vimos en ¡Viven! de Frank Marshall en 1993. Y merece la pena.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrella en un glaciar en el corazón de los Andes. Solo 29 de sus 45 pasajeros sobreviven al accidente. Atrapados en uno de los entornos más inaccesibles y hostiles del planeta, se ven obligados a recurrir a medidas extremas para mantenerse con vida… Basada en «La sociedad de la nieve», de Pablo Vierci.

Juan Antonio García Bayona (Barcelona, 1975),​ es uno de los directores de cine español más internacional. Es autor de películas como El orfanato (2007), Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016) en España, y fue elegido por Steven Spielberg para dirigir Jurassic World: el reino caído (2018).

El guion de la película es de Bernat Vilaplana, Jaime Marques, Nicolás Casariego y el propio Bayona, adaptando la novela La sociedad de la nieve de Pablo Vierci. Pedro Luque es el director de fotografía, Jaume Martí realiza el montaje y Michael Giacchino se encarga de la música. El rodaje tuvo lugar en Sierra Nevada, Montevideo, Uruguay y Chile y Argentina en los Andes, incluido el lugar real del accidente. La película tiene una duración de 144 minutos y ha sido seleccionada para representar a España en la edición de los Oscars de este año. Netflix la estrenará en streaming en 4 de Enero.

Bayona dirige a un reparto de actores argentinos y uruguayos para conseguir mayor verosimilitud, entre los que encontramos a Enzo Vogrincic Roldán como Numa Turcatti. Matías Recalt como Roberto Canessa, Agustín Pardella como Nando Parrado, Tomas Wolf como Gustavo Zerbino, Diego Vegezzi como Marcelo Pérez del Castillo. Esteban Kukuriczka como Adolfo «Fito» Strauch, Francisco Romero como Daniel Fernández Strauch, Rafael Federman como Eduardo Strauch, Felipe González Otaño como Carlitos Páez, Agustín Della Corte comos Antonio «Tintín» Vizintín, Valentino Alonso como Alfredo «Pancho» Delgado, Simón Hempe como José Luis «Coche» Inciarte, y Fernando Contigiani García como Arturo Nogueira, entre otros actores.

La sociedad de la nieve tenía dos handicaps a priori. El primero es que a pesar de haber pasado 30 años, recuerdo muchísimo ¡Viven!, la estupenda película de Frank Marshall que contó estos mismos hechos. El segundo es que en apenas 3 semanas la película se estrenará en Netflix. El 4 de enero, en concreto. La suma de ambos elementos me hizo dudar si ver la película en el cine o esperarme a verla en casa. Me alegro de haberla visto en el cine.

J.A. Bayona crea una película llena de drama y emoción que consigue tener al espectador sobrecogido la mayor parte del metraje. La escena del accidente aéreo casi hizo que me diera un ataque al corazón de la tensión. Y la situación de los supervivientes plantea un drama humano de proporciones tremendas. A Bayona a veces se le va la mano a la hora de putear a los personajes para enfatizar el elemento dramático, me acuerdo por ejemplo de Lo Imposible. Pero esta película está contada con muchísimo tacto y respeto a las personas que vivieron esta situación.

El casting de actores sudamericanos está estupendo y consiguen que la idea de hermandad y la emoción de la situación se transmita al espectador. La idea de Bayona, que no se si estaba ya en el libro, de hacer que diferentes supervivientes cuenten determinados tramos de la película mediante la voz en off, me parece un recurso super interesante que me funciona completamente. Por la parte humana, la película me parece que es un éxito monumental.

Aparte de esto que en el fondo es lo fundamental, la verdad es que Bayona ha rodado la película de forma espectacular. Los paisajes nevados son sobrecogedores, y escenas como la avalancha me dejaron aguantando la respiración. No me importa reconocer que las lágrimas surgieron en varios momentos, y es que la película era todo emoción. A pesar de saber el final de la película y que 16 personas fueron rescatadas con vida, la tensión en algunos momentos era bestial, por ejemplo cuando vemos que personas aceptan que estaban a punto de morir y lo hacían sin miedo.

La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. El diseño de producción es sobresaliente, y me parece que la música de Michael Giacchino es un éxito que sabe transmitir el elemento humano y las ganas de sobrevivir de las personas que lo hicieron. Me parece una pasada descubrir que una parte de la película se rodó en Sierra Nevada y no en los Andes. Y para durar casi dos horas y media, el visionado se me pasó en un suspiro.

Pensaba en algún elemento menos bueno, pero la verdad es que La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. Me parece que el éxito creativo para J.A. Bayona es total. No puedo recomendaros más esta película, dentro que hay que saber a lo que se va, entiendo también que la temática igual no es del agrado de mucha gente o que haya espectadores que no quieran ver una película «para sufrir». En mi caso, yo la he disfrutado muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

La sociedad de la nieve es un peliculón que se va a ir a mi lista de mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Dejar el mundo atrás de Sam Esmail (Netflix)

Cuando me esteré que Netflix había producido la nueva película de Sam Esmail, el creador de Mr. Robot, con un reparto top, su visionado era obligado. Dejar el mundo atrás tiene mucho que comentar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Las vacaciones de una familia dan un giro escalofriante cuando dos desconocidos se presentan en plena noche buscando refugio frente a un ciberataque que se va volviendo más y más aterrador. En esta situación, todos deberán asumir su papel en un mundo que se desmorona. (FILMAFFINITY)

Sam Esmail (Nueva Jersey, 1977) es un productor de cine y televisión, director y guionista estadounidense que dirige la productora Esmail Corp. Es conocido sobre todo por ser el creador, guionista y director de la galardonada serie de televisión Mr. Robot. Esmail escribe, dirigie y produce Dejar el mundo atrás, un thriller apocalíptico basado en la novela homónima de 2020 de Rumaan Alam. La película de 141 minutos de duración cuenta con fotografía de Tod Campbell, montaje de Lisa Lassek y música de Mac Quayle.

El reparto de la película es uno de sus principales reclamos. Julia Roberts es Amanda Sandford, Mahershala Ali interpreta a G.H. Scott, Ethan Hawke es Clay Sandford, marido de Amanda, mientras que Myha’la es Ruth Scott, la hija de G.H. Farrah Mackenzie y Charlie Evans son los hijos de Amada y Clay, Rose y Archie. Por último, Kevin Bacon interpreta a Danny, un vecino acaparador de comida y herramientas en caso de la llegada del fin del mundo.

La mejor escena de la película tiene lugar en los últimos 30 segundos de la película. Aunque el mundo parece que se va al garete, Rose, la hija pequeña de los Sandford, ha encontrado la última temporada de Friends en DVD y podrá ver como termina su serie favorita de todo el mundo mundial. Esta crítica del mundo actual en el que a la gente le da igual ver el mundo arder (o que su vecino se muera de hambre enfrente suyo) mientras tenga su entretenimiento disponible, me parece brillante. Además, el elemento metatextual de ver que esta crítica a la sociedad de consumo occidental se hace desde Netflix, una plataforma de streaming que literalmente inunda de contenidos (muchos de ellos basura) al espectador cada semana me parece bestial. Sólo por esto me ha resultado interesante ver la película.

Dejar el mundo atrás es un enorme ejercicio de estilo por parte de Sam Esmail, que plantea un thriller en el que están pasando cosas extrañas a los protagonistas y hasta casi el final no sabes el origen de todo. O al menos, lo que los protagonistas creen que ha causado la situación. La sensación que nuestro ordenado mundo actual está a dos malos pasos de colapsar, es otra de las ideas importantes de la película. Dejar el mundo atrás no es una película de terror y no hay jump-scares, pero si hay una tensión importante en cada una de las situaciones, acrecentada por el ritmo pausado, aunque interesante, con que Esmail va moviendo la cámara en las diferentes localizaciones.

Aunque hay varias situaciones impactantes y perturbadoras, como ver encallar al petrolero en la playa donde se encuentra la familia Sandford o la llegada de decenas de ciervos al jardín de la residencia de G.H. Scott, en realidad Esmail parece plantear un análisis y crítica de la sociedad americana actual a partir de las dos familias protagonistas. Y lo que nos muestra es desolador.

Una de esas frases hechas que siempre se dicen es «los niños son el futuro». Viendo lo que Esmail opina de la juventud de la película, no hay duda que la sociedad occidental se dirige hacia su extinción. En realidad los tres jóvenes más que personajes tridimensionales parecen arquetipos que personalizan la crítica que Esmail quiere hacer de nuestra sociedad. Rose es la niña pequeña de los Sandford y no tiene ningún interés en nada de la vida real, al estar enganchada a Friends, una ficción que no representa la realidad pero para ella sea lo más importante. Pero también es verdad que sobre sus padres la ignoran totalmente y su hermano mayor Archie la putea en lugar de intentar ayudarla o entenderla en una situación en la que es normal tener miedo. Archie es el típico adolescente gilipollas que sólo piensa en si mismo y no tiene ninguna empatía por nadie.

Más interesante es el personaje de Ruth, la hija universitaria de G.H., una joven afroamericana que crítica todo lo que le viene en gana sin ningún rubor ni educación, y que todo el rato proyecta sus propios defectos al que tiene delante, personalizados en los Sandford, a los que tilda de racistas, clasistas y otros calificativos similares. Un momento muy representativo de esto es cuando pregunta a Clay, que es profesor de Universidad, si se ha acostado con alguna estudiante, cosa que él niega tajantemente. Sin embargo, más adelante no duda de señalarle ante su padre como un acosador en potencia simplemente por sus prejuicios, dado que nada de lo que dicho o hecho apoya esta opinión. Ruth representa lo peor de la juventud actual, que no trabaja ni aparentemente estudia mientras «aclara qué quiere hacer con su vida» gracias a que sus padres son ricos y la mantienen, pero quiere hacer creer a los que están a su alrededor que sabe más de la vida que ellos, cuando es una niñata privilegiada. Oh, boy, si el futuro es este, sin duda estamos condenados.

Otro tema que me ha parecido super interesante de la película es que las dos mujeres son las desconfiadas, bordes y desagradables en medio de esta situación de tensión, mientras que los dos hombres adultos, Mahershala Ali como G.H. Scott y Ethan Hawke como Clay Sandford, son los que actúan de manera generosa intentando suavizar la tensión de la situación, confiando en los desconocidos que tienen delante. Julia Roberts interpretando a Amanda Sandford tiene un papel interesante, al ser una mujer borde, paranoica y que juega con el alcoholismo, y la aleja de los papeles de mujer fuerte y con cualidades positivas con los que se convirtió en una estrella de Hollywood. Los choques verbales de ella y la joven Ruth están muy bien, la ser dos mujeres alfa luchando por ser la líder del rebaño, por decirlo de alguna manera. Teniendo en cuenta el empuje de lo políticamente correcto y del feminismo militante en el entretenimiento mainstream americano, me ha resultado muy valiente por parte de Esmail al atreverse a hacer este retrato nada positivo ni favorecedor a las mujeres protagonistas de la historia. En un momento Amanda dice que odia a la gente, pero parece que en realidad se odia a si misma por ser una profesional de éxito pero haciendo un trabajo que no la gusta, y luego proyecta ese odio a los que tiene a su alrededor. Como digo, el repaso que hace a la sociedad americana s demoledor.

A pesar de los rasgos positivos que comentaba antes, Clay (Ethan Hawke) es un cobarde que no ayuda a una mujer hispana que está en la carretera. Un momento en el que más que machismo diría que busca transmitir cierto racismo, al no ayudar a esa mujer al hablar en castellano y no entenderla, mostrando de alguna manera el ¿miedo al diferente? Aunque de carácter amable, Clay se muestra como alguien poco resolutivo, aunque será gracias a él que el momento más tenso de la película entre G.H. y su vecino Danny (Kevin Bacon) no llegará a mayores.

G.H., el personaje interpretado por Mahershala Ali, personaliza muy bien el principal problema de la película. Y es que aunque Roberts, Hawke y Ali están super bien y cumplen lo que Esmail pedía a sus personajes. en realidad estos son arquetipos que ayudan a la crítica que está haciendo de la sociedad americana. En el caso de G.H., es el único personaje positivo puro que no actúa mal a lo largo de la película. Pero en realidad su función es la de ser el «chorro expositivo» que nos explica la realidad del mundo desde el punto de vista de las grandes fortunas y la gente poderosa.

Ante la posibilidad (o no) de estar a las puertas del fin del mundo, Esmail utiliza una anécdota de El Ala Oeaste de la Casa Blanca para explicar el negacionismo actual frente a todo. De nuevo, usando un elemento del entretenimiento mainstream para explicar aspectos del mundo real, como es el uso que hacer de Friends en la película. La anécdota es super chula, y podría aplicarse a casi cualquier cosa empezando con el cambio climático, y sería la forma culta de decir que el vaso está lleno y está empezando a desbordarse aplicado al destrozo que estamos realizando en la Naturaleza y en el medio natural. De igual manera, que se especule con un ataque de algún país a los Estados Unidos y no sepamos cual exactamente «porque hay un montón que querría ver a los Estados Unidos destruido» es también otra crítica a la política internacional de los USA de las últimas décadas, que casi les hace merecedor de lo que les va a pasar.

La película hace un buen uso de la tensión al no saber qué está pasando en realidad. La fotografía y el diseño de sonido me parece que están super bien. Estoy casi seguro que construyeron para la ocasión la casa donde tiene lugar el 80% de la película, de forma que crearon elementos móviles que permite movimientos de cámara maravillosos. A pesar de los 140 minutos de duración, la incertidumbre ante lo que está pasando consigue que no se haga larga en ningún momento, lo cual entiendo que es acierto de Esmail y su puesta en escena.

Sin embargo, la resolución es un porque sí total, demostrando que lo importante era la metáfora final y no tanto lo que les pase a los personajes o el misterio, aunque la historia sugiere que puedan tener un final feliz dadas las circunstancias. De hecho, la explicación de G.H. resulta anticlimática y bastante decepcionante. Y si pensamos en que nada de lo visto tiene un origen sobrenatural, muchos de los sucesos que hemos visto en realidad no tienen demasiado sentido. En todo caso, dado que la deconstrucción de la sociedad americana me ha resultado interesante y que vi la película en casa, no me sabe mal haberla visto, más bien al contrario.

Comparto el trailer de la película:

Como ejercicio de estilo, me ha gustado Dejar el mundo atrás. Pero su catálogo de lugares comunes me ha dejado bastante frío.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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