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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 11 de Roy Thomas y Neal Adams (Marvel Comics – Panini)

Por fin llegamos a la parte buena de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, gracias a la llegada de Neal Adams a la colección. Un Adams que con Roy Thomas realizó una de las etapas más recordadas de la colección, que sin embargo no impidió la cancelación de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. La alucinante etapa de Neal Adams se despliega ante tus ojos, con Kaos y El Monolito Viviente. ¡Los Centinelas viven de nuevo! Contempla el poder de Saurón y el regreso a La Tierra Salvaje. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esre volumen incluye The X-Men 56-61 USA, publicados originalmente en 1969.

Leer la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X ha sido un suplicio debido a unas historias deficientes de Roy Thomas con muy poco interés, pero sobre todo por el mediocre dibujo de Don Heck, Werner Roth y compañía. En el volumen anterior tuvimos el oasis en el desierto que fueron los dos números dibujados por Jim Steranko. Y casi a continuación llega Neal Adams, que realizó algunos de los comics más recordados de la primera era de la Patrulla-X con el grupo original.

Adams llegó a Marvel mostrando un gran interés de trabajar con el método Marvel, que permite una gran libertad al dibujante para crear la historia de Thomas como mejor le pareciera. Además, el dibujante preguntó cual era la colección con peores ventas antes de aceptar trabajar en La Patrulla-X. Imagino que para tener una mayor libertad creativa en una serie que ya empezaba a estar en los planes para su cancelación. También imagino que Adams buscaría un poco el prestigio que le daría salvar una serie de una cancelación que estaba anunciada. (Bueno, en realidad no se canceló la serie, pero durante unos años dejó de publicar material original ofreciendo reprints de números clásico). Incluso no consiguiendo su objetivo, Adams se salió con la suya al final, dado que estos comics son historia viva de la Patrulla-X.

La llegada de Adams tiene lugar en el número 56 USA, que cierra la historia en 3 partes en la que se presentó a Alex Summer y al Faraón Viviente. Comparar el número 55 dibujado por Don Heck y Werner Roth con este comic de Neal Adams es como la noche y el día, como ver un partido de la NBA y otro de solteros contra casados. Adams no es que esté en otra liga diferencia, es que hay galaxias de diferencia entre su calidad y los dibujantes previos. Lo que antes era un comic anodino y sin chispa, Adams lo convierte en un espectáculo visual. Cada encuadre de Adams plantea una solución visual super dinámica que rompía el aburrimiento visual que habiamos sufrido más de 30 números. Con permiso de Steranko.

Adams plantea expresiones faciales de gran dramatismo, mientras que las poses de los personajes nunca son estáticas, siempre transmiten movimiento. Las expresiones corporales de todos los personajes son hiper realistas pero también planteadas desde la espectacularidad. Hay un factor WHOA! que Adams consigue casi en cada página, mostrando siempre hitos visuales en todas las páginas. Sólo por el dibujo de Adams, independientemente de la historia de Thomas, ya merece la pena comprar este comic de la Biblioteca Marvel de Panini.

Aunque son comics que se publicaron antes que yo naciera, por el lado visual me han vuelto a flipar como la primera vez que los leí. Porque tengo que reconocer que estos comics ya los compré en su momento en la primera edición de Clásicos Marvel de Comics Forum. En todo caso, ya que he aguantado el suplicio de llegar hasta aquí para poder tener en casa todos los comics clásicos de La Patrulla-X, pues que menos que poder tenerlos todos en la misma edición, en el mismo formato.

Y lo cierto es que Adams salvó creativamente la colección, porque los guiones de Roy Thomas siguen dejando mucho que desear. Es Adams el que añade la dosis de emoción y dramatismo que el comic nunca tuvo con el mismo guionista y dibujantes menos dotados.

Tengo que reconocer que la idea fallida de publicar comics con 15 páginas de historia y 5 páginas con un complemento con los orígenes de los diferentes miembros del grupo, limitaban mucho las opciones de los guionistas, que tenían que aún más al grano que en otros comics Marvel. El final del arco del Faraón Viviente acaba siendo una gran locura. El Faraón afirma que tanto como Álex como él obtienen sus poderes de la absorción de los rayos cósmico (ejem!). Cuando el villano bloquea la conexión de Álex de la energía cósmica quedándosela toda para él, se transforma en un gigante Monolito Viviente. La batalla resultante es super espectacular gracias al dibujo de Adams, pero el final es decepcionante dado que Álex consigue quitarle al Faraón su conexión con los rayos cósmicos, absorbiendo él todo el poder. El climax final es un anti-climax.

La sensación es que Thomas va planteando cosas que pueden estar bien a priori, pero no sabe cómo terminarlas. También es posible que Adams se quede sin espacio para plantear un climax final espectacular a las historias de Thomas. No se el motivo, pero Thomas no acaba de saber sacar todo el partido a los personajes o las situaciones. Por ejemplo, los 3 números siguientes forman un arco con el retorno de los Centinelas, reconstruidos por Larry Trask, el hijo de Bolivar Trask,

El comic usa dos de los tres números de este arco para presentar a los nuevos Centinelas, a su creados Larry Trask y al juez Chalmers, amigo de Bolivar Trast y miembro del recién formado Consejo Federal de Actividades Mutes. En el número 57 los Centinelas capturan a mutantes como Lorna Dane y Alex Summer, y a Hombre de Hielo, Ángel, el Farón Viviente y los mutantes de de Hermandad de Mutantes Diabólicos en el número 58.

Cuando llega el momento del gran combate entre la Patrulla-X y los Centinelas, este es casi inexistente, dado que Thomas se concentra en la sorpresa que ofreció como cliffhanger del número anterior, y es que Trask era un mutante al que su padre puso un medallón para que no recordara su pasado y sus poderes, además de hacer que no aparezca en los sensores de detección de mutantes. Una locura, vamos. La idea de bombero torero de hacer que los Centinelas se lancen contra el sol porque es el creador de las radiaciones que crean a los mutantes, es otra idea ridícula, que sin embargo forma parte de la historia mutante. La imagen de Adams en la que vemos a los Centinelas dirigirse hacia el Sol es super icónica, pero la historia en realidad no hay por donde cogerla.

Hay que decir que para el número 59 Marvel había suprimido ya las historias de orígenes de complemento. En el número 56 tuvimos el final del origen de Ángel, con dibujo de Werner Roth y tinta de Sam Grainier. Una historia que es tan gris y sin interés como todas las anteriores.

En el número 57, Jean Grey nos cuenta a los lectores cómo funcionan sus poderes, en una de las primeras historias de Marvel que yo recuerdo en el que se rompe la cuarta pared. Aunque el dibujo es de Roth y Grainier, la historia es de Linda Fite, asistente editorial que sólo escribió unos pocos comics en la Casa de las Ideas antes de casarse con Herb Trimpe. Fite pone ejemplos de usos de los poderes de Jean en situaciones un poco de vergüenza ajena, como cuando indica que levantar telequinéticamente una butaca le permite limpiar la casa más rápido. Sin embargo, aunque el comic ha envejecido mal, quiero encontrarle un toque de ironía y humor negro hacia el machismo que implicaba la historia que le permitían escribir. No se si esto es así o veo cosas que el comic no era en 1969, pero me gustaría quedarme con lo positivo.

De esta forma, el número 58 con la segunda parte del arco de los Centinelas es la primera historia en más de un año en que Thomas puede contar con 20 páginas para contar su historia. Como comentaba antes, el resultado no es demasiado satisfactorio. Aunque en estos comics la brillantez visual de Adams tapa todo lo demás.

Los números 60 y 61 sirven de presentación de Carl Lykos, Saurón. El motivo por el que Thomas decide utilizar el nombre del villano de El Señor de los Anillos es un poco bochornoso, pero este detalle no me impidió que disfrutara de estos comics. Lykos fue herido cuando era niño en una expedición por el Antártico, mientras luchaba contra unos extraños pteranodontes que habían raptado a su amiga Tanya y se la habían llevado a unas cuevas. Fruto de estas heridas, Lykos adquirió el poder de absorber la fuerza vital de los seres vivos que tocaba.

La casualidad hace que los X-Men le lleven a Alex para que le cure, tras terminar herido en la aventura contra los Centinelas. Absorber las energías mutantes de Álex provoca que Lykos se convierta en Saurón, un ser alado como aquellos que le hirieron. Además de volar y absorber la fuerza vital, Saurón puede hipnotizar a cualquiera con el que cruce apenas una mirada, siendo Ángel su primera víctima. Tras varios combates entre X-Men y Saurón, Tanya y su padre descubren junto a los héroes que Lykos es Saurón. En un momento de lucidez, Lykos decide irse antes de matar al padre de Tanya, lo que mostraría a su amada que es un monstruo.

Lykos vuelve a casa de su padre en Tierra de Fuego. Allí malvive esperando encontrar la muerte, cuando Tanya aparece, al recordar la cabaña de su infancia. Cuando Tanya lleva deseando abrazarle, Lykos se suicida cayendo por un acantilado, para evitar que el toque de sus manos matara a Tanya. El final de este villano fue dramático, aunque mostrando que al final, la parte buena de Lykos venció a su lado malvado. Dentro de las cosas que no han envejecido demasiado bien, tengo que decir que el menos este arco de Saurón me ha gustado mucho más que el de los Centinelas. Casi parece que la calidad de Adams sirvió de acicate para que Thomas se pusiera las pilas con sus historias.

Tras estos 6 números históricos de La Patrulla-X dibujados por Neal Adams, ya sólo falta un último volumen de la Biblioteca Marvel. El número 66 fue el último que ofreció material original. De esos 5 números restantes, sólo 3 estuvieron dibujados por Adams. En los dos primeros los mutantes volverán a la Tierra Salvaje para reencontrarse con Ka-Zar, enfrentándose al malvado Magneto. El volumen 12 cerrará la colección, pero tras meses de chascos y decepciones leyendo estos comics, me alegra que gracias a Neal Adams haya podido disfrutar de Neal Adams como quería.

Comparto las primeras páginas del comic del X-Men 56:

Por fin leo un comic de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X que me gusta. ¡Ya era hora!! y qué bueno es Neal Adams.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 10 (Marvel Comics – Panini)

El noveno volumen de Biblioteca Marvel Patrulla-X nos trae los dos números dibujados por Jim Steranko, el primer comic Marvel dibujado por la futura estrella Barry Windsor-Smith, y la presentación de Alex Summer, el hermano de Scott destinado a convertirse en Kaos. Unos comics creados, además de por Steranko y Windsor-Smith, por Arnold Drake y Roy Thomas, Werner Roth y Don Heck, con entintados de John Tartaglione, John Verpoorten, Michael Dee, Vince Colletta y Sam Grainger.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los legendarios episodios dibujados por Jim Steranko traen también un nuevo e histórico logotipo para la colección y la llegada de Polaris, la reina del magnetismo. ¿Acaso el diablo tuvo a una hija? Además, la primera aparición de Erik el Rojo, el debut de Barry Smith en Marvel, con una aventura contra Blastaar, y la irrupción del Faraón Viviente y Alex Summers, el hermano de Cíclope

Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The X-Men 50-55 USA, publicados originalmente entre noviembre de 1968 y abril de 1969.

Como ya he comentado en otras ocasiones, la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X con los comics originales del grupo son de largo los peores comics clásicos que estoy comprando. Aunque estos comics incluidos en este décimo volumen de la colección tienen un indudable interés histórico, como lectura destinada al entretenimiento en 2026 resultan un tostón considerable sobre todo por las deficientes historias de Arnold Drake, creador en DC de la Doom Patrol.

Empezando por los elementos destacables, la llegada de Jim Steranko a la colección se dejó notar desde la misma portada, en la que además de la mítica imagen de Lorna Dane como Polaris tenemos el rediseño que Steranko hizo del Logo de los X-Men, un logo que se ha convertido en el más icónico e utilizado, llegando hasta nuestros días. Hablando de imágenes icónicas, esta portada sin duda entra dentro de la categoría de imagen que te hace comprar el comic sin importar lo que haya en el interior.

La colaboración de Jim Steranko en la colección es interesante, porque Steranko era un autor completo en el comic de Nick Furia, pero aquí aceptó dibujar la historia de Arnold Drake que se había iniciado el mes anterior. Con motivo de la llegada del número 50 de la colección, Drake planteó un arco de 4 números que se desarrolló entre el numero 49 (incluido en el volumen anterior) y el 52. Tras la presentación de Mésmero, autoproclamado discípulo de Magneto y de Lorna Dane, en estos números asistiremos a la activación de los poderes de Polaris, el retorno de Magneto y la presentación de Erik el Rojo, posiblemente una de las historias más ridículas jamás publicadas en un comic de La Patrulla-X.

Aunque la historia de Drake deja bastante que desear, hay que reconocer que hacía lo que podía dentro de la limitación existente de 15 páginas por número, en lugar de las 20 habituales en otras colecciones. Esto era debido a las historias de complemento con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X que se incluían en cada grapa. Estas historias de complemento son en mi opinión lo que más dañó a la colección y ayudó a la cancelación de la serie, al ser historias super flojas que provocaban el efecto contrario a hacer a los protagonistas más interesantes. En rigor hay que decir que el comic de X-Men no se canceló, pero a partir del número 67 empezó a incluir reprints de comics antiguos.

Volviendo a Steranko, aunque tan sólo dibujó dos números, estos son una maravilla, todo lo contrario a los aburridos números dibujados por los Werner Roth o Don Heck que nos han acompañado durante demasiado tiempo. Steranko plantea imágenes visualmente arrolladoras, con una personalidad única que la colección no tuvo ni siquiera con los primeros comics dibujados por Jack Kirby. Steranko plantea a personajes con poses super dramáticas que expresan sentimientos extremos. Con él, los despliegues de poder como el de Lorna (Polaris) se siente como una fuerza física que arrasa con todo lo que pilla por delante. Hasta la llegada de Neal Adams unos meses después, la colección no había tenido nunca la potencia visual que Steranko imprimió en sus apenas dos números dibujados.

En el apartado gráfico tenemos una de cal y otra de arena. Tras la finalización del arco de Mesmero + Magneto, X-Men 53 es otro comic con una importancia histórica, al ser el primer comic dibujado para Marvel Comics por el futuro super estrella Barry Windsor-Smith, en ese momento conocido como Barry Smith. La importancia histórica de esta grapa es indudable, pero la realidad es que asistimos a un comic dibujado por un artista novato que dibuja a los personajes de forma horrible, super feos y con unos cabezones que les hacía parecer casi deformes. Todo el mundo empezó en algún sitio, y seguro que Windsor-Smith mejoró muchísimo en trabajos posteriores, pero febrero de 1969 cuando se publicó este comic nada hacía suponer que el británico tenía un futuro brillante. De hecho, mientras en los comics de Los Vengadores que dibujó unos meses más tarde ya planteaba estructuras de página novedosas y atractivas, en este número de X-Men Windsor-Smith dibuja todo el rato con cuadrícula de 4 o 6 viñetas, intercalando alguna página de 5 viñetas. Lo más habitual y carente de imaginación posible.

Aunque Windsor-Smith sólo dibujo ese número, si hizo las portadas de los números 54 y 55, que podéis ver a continuación. La portada del número 54 no está del todo mal, con una imagen típica del grupo enfrentándose a un enemigo que apunta super poderoso. Sin embargo, la portada del número 55 es terrible, posiblemente una de las peores portadas de la historia de los X-Men. Como digo, imagino que excepto Stan Lee que apostó por él, nadie en 1969 podría imaginar que Windsor-Smith llegaría a ser la super estrella que es hoy en día.

Cerrando el apartado artístico, los aburridos Werner Roth y Don Heck dibujaron los 3 números restantes de este volumen, así como las historias de complemento protagonizadas por Hank McCoy (Bestia) y Warren Worthington III (Ángel). Y como en volúmenes anteriores, su dibujo es correcto anatómicamente hablando, pero super anodino y carente de personalidad o espectacularidad. El cambio al que asistiremos a partir de la llegada de Neal Adams a la colección va a ser como la noche y el día. Pero de eso ya hablaremos cuando me lea el siguiente volumen.

Arnold Drake se mantuvo como guionista en la colección hasta el número 54, teniendo que volver Roy Thomas a la colección a partir del 55, el último incluido en este volumen. Y dentro que la limitación de 15 números de historia principal por grapa afecta mucho la capacidad de Drake de plantear una historia con un mínimo de complejidad o elementos dramáticos. Pero su historia de Eric el Rojo no hay por donde cogerla. Para quien no lo sepa, tras escapar de la base de Mesmero y Magneto por los pelos en el número 51, el plan maestro de Scott Summers (Cíclope) para por ponerse un traje diferente que no se sabe de donde ha sacado, que aparentemente le permite lanzar sus rayos ópticos por otro lados de su cuerpo como por ejemplo sus manos. Toda la Patrulla-X fue derrotada y escapó gracias a la ayuda de Lorna, pero ahora Scott solo derrota a todos los villanos y se autodeclara segundo al mando detrás de Magneto. De alguna manera, parece como si esperara que los lectores que lean este número no hubieran leído el anterior, porque lo que plantea aquí Drake no tiene ningún sentido. Lo que podría haber sido una saga de refundación para los X-Men terminó sin pena ni gloria por una historia imposible muy poco atractiva.

El número 53 dibujado por Barry Smith incluye la aparición de Blastaar, el villano de los 4 Fantásticos situado en la Zona Negativa. La historia plantea que los X-Men traen a Blastaar a nuestra realidad por accidente, devolviéndole al final del comic de forma igual de accidental que apareción. Un comic que no aporta nada con una historia muy floja que el dibujo de Barry Smith no ayudó en absoluto.

En relación a las historias de complemento de 5 páginas con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X, en este volumen tenemos el final del origen de Bestia, una historia en 5 partes en las que Hank McCoy se enfrenta al penoso villano Conquistador, que secuestra a sus padres para obligarle a Hank a que obedezca sus órdenes. La llegada de Cíclope, Hombre de Hielo y Ángel será clave en la derrota de este villano, lo que llevará a la entrada de Hank a la escuela del Profesor Xavier.

Tras esta historia, asistimos al origen de Ángel, que se contará en tres partes, las primeras de las cuales se incluyen en este volumen. De todos los miembros de La Patrulla-X, el del Ángel es quizá de los más ridículos, al asistir al crecimiento de sus alas sin que sus padres se percaten de ello. La idea que Warren pliega sus alas en la espalda y las esconde debajo de su camisa y pantalón es algo que se veía con naturalidad en los años 60, pero resulta ridículo visto hoy en día. En la segunda historia, Warren se convierte en superhéroe con el nombre de Ángel Vengador, deteniendo a unos ladrones. Cuando llegan Cíclope y Hombre de Hielo para reclutarle, se van a encontrar con un rechazo absoluto.

Por último, los números 54 y 55 es una aventura en dos partes en las que los héroes se enfrentarán al Faraón Viviente, y en la que descubriremos que a Alex Summer, el hermano de Scott del que no conociamos de su existencia hasta ahora, es también un mutante como Cíclope.

La historia de Drake es un despropósito tras otro. Empieza con Cíclope enfrentándose a unos policías que le acusan de asesinato, lo que hace que recuerde cómo llegó a esa situación. Y la cosa no hay por donde cogerla. Drake era de una generación que aún debía pensar que los comics de superhéroes los leían niños de 8-10 años y por eso no era necesario plantear historias complejas o ni siquiera bien planteadas. ¿Para qué quiere el Faraón incriminar a Cíclope por asesinato cuando él ni siquiera está muerto? Es un completo desatino. Y como eso, todo. La participación de Arnold Drake en la colección de Patrulla-X se cerró de forma absolutamente decepcionante. Con el nivel de estas historias, es normal que las ventas de la colección no dejaran de caer mes tras mes.

Tras la marcha de Drake, Roy Thomas se encarga de cerrar esta historia del Faraón Viviente. Y lo hace sin nada especialmente destacable o emocionante. Exactamente lo mismo que transmitía el dibujo de Don Heck y Werner Roth. Lo que se supone que es el momentazo del comic, la activación de los poderes de Alex para salvar a los X-Men es una imagen anodina, como todo lo que dibujaron estos artistas en la colección. Leyendo estos comics me quedo con la idea que Heck y Roth eran dibujantes no adecuados para esta colección. Pero imagino que esta idea no la tengo solo yo, viendo las ventas menguantes de la colección, los lectores de 1968-69 pensaban exactamente lo mismo.

Leer estos comics clásicos de La Patrulla-X está siendo un suplicio. Nada que ver con el disfrute que me ha la lectura de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores. En el próximo volumen llega por fin otro de los momentos clave de la historia de la colección, la llegada de Neal Adams. Adams añadió todo lo que La Patrulla-X necesitaba, pero no fue suficiente para salvar la colección de su cancelación. Al menos, podré leer comics dibujados por una leyenda que dan gusto y justifican su calificativo de históricos.

Comparto las primeras páginas de este volumen, maravillosamente dibujadas por Jim Steranko:

Con cada nuevo volumen que leo de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, más claros están los motivos por los que este comic fue cancelado. Incluso entendiendo la importancia histórica y el contexto de la obra, el nivel es flojísimo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

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