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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 11 de Roy Thomas y Neal Adams (Marvel Comics – Panini)

Por fin llegamos a la parte buena de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, gracias a la llegada de Neal Adams a la colección. Un Adams que con Roy Thomas realizó una de las etapas más recordadas de la colección, que sin embargo no impidió la cancelación de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. La alucinante etapa de Neal Adams se despliega ante tus ojos, con Kaos y El Monolito Viviente. ¡Los Centinelas viven de nuevo! Contempla el poder de Saurón y el regreso a La Tierra Salvaje. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esre volumen incluye The X-Men 56-61 USA, publicados originalmente en 1969.

Leer la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X ha sido un suplicio debido a unas historias deficientes de Roy Thomas con muy poco interés, pero sobre todo por el mediocre dibujo de Don Heck, Werner Roth y compañía. En el volumen anterior tuvimos el oasis en el desierto que fueron los dos números dibujados por Jim Steranko. Y casi a continuación llega Neal Adams, que realizó algunos de los comics más recordados de la primera era de la Patrulla-X con el grupo original.

Adams llegó a Marvel mostrando un gran interés de trabajar con el método Marvel, que permite una gran libertad al dibujante para crear la historia de Thomas como mejor le pareciera. Además, el dibujante preguntó cual era la colección con peores ventas antes de aceptar trabajar en La Patrulla-X. Imagino que para tener una mayor libertad creativa en una serie que ya empezaba a estar en los planes para su cancelación. También imagino que Adams buscaría un poco el prestigio que le daría salvar una serie de una cancelación que estaba anunciada. (Bueno, en realidad no se canceló la serie, pero durante unos años dejó de publicar material original ofreciendo reprints de números clásico). Incluso no consiguiendo su objetivo, Adams se salió con la suya al final, dado que estos comics son historia viva de la Patrulla-X.

La llegada de Adams tiene lugar en el número 56 USA, que cierra la historia en 3 partes en la que se presentó a Alex Summer y al Faraón Viviente. Comparar el número 55 dibujado por Don Heck y Werner Roth con este comic de Neal Adams es como la noche y el día, como ver un partido de la NBA y otro de solteros contra casados. Adams no es que esté en otra liga diferencia, es que hay galaxias de diferencia entre su calidad y los dibujantes previos. Lo que antes era un comic anodino y sin chispa, Adams lo convierte en un espectáculo visual. Cada encuadre de Adams plantea una solución visual super dinámica que rompía el aburrimiento visual que habiamos sufrido más de 30 números. Con permiso de Steranko.

Adams plantea expresiones faciales de gran dramatismo, mientras que las poses de los personajes nunca son estáticas, siempre transmiten movimiento. Las expresiones corporales de todos los personajes son hiper realistas pero también planteadas desde la espectacularidad. Hay un factor WHOA! que Adams consigue casi en cada página, mostrando siempre hitos visuales en todas las páginas. Sólo por el dibujo de Adams, independientemente de la historia de Thomas, ya merece la pena comprar este comic de la Biblioteca Marvel de Panini.

Aunque son comics que se publicaron antes que yo naciera, por el lado visual me han vuelto a flipar como la primera vez que los leí. Porque tengo que reconocer que estos comics ya los compré en su momento en la primera edición de Clásicos Marvel de Comics Forum. En todo caso, ya que he aguantado el suplicio de llegar hasta aquí para poder tener en casa todos los comics clásicos de La Patrulla-X, pues que menos que poder tenerlos todos en la misma edición, en el mismo formato.

Y lo cierto es que Adams salvó creativamente la colección, porque los guiones de Roy Thomas siguen dejando mucho que desear. Es Adams el que añade la dosis de emoción y dramatismo que el comic nunca tuvo con el mismo guionista y dibujantes menos dotados.

Tengo que reconocer que la idea fallida de publicar comics con 15 páginas de historia y 5 páginas con un complemento con los orígenes de los diferentes miembros del grupo, limitaban mucho las opciones de los guionistas, que tenían que aún más al grano que en otros comics Marvel. El final del arco del Faraón Viviente acaba siendo una gran locura. El Faraón afirma que tanto como Álex como él obtienen sus poderes de la absorción de los rayos cósmico (ejem!). Cuando el villano bloquea la conexión de Álex de la energía cósmica quedándosela toda para él, se transforma en un gigante Monolito Viviente. La batalla resultante es super espectacular gracias al dibujo de Adams, pero el final es decepcionante dado que Álex consigue quitarle al Faraón su conexión con los rayos cósmicos, absorbiendo él todo el poder. El climax final es un anti-climax.

La sensación es que Thomas va planteando cosas que pueden estar bien a priori, pero no sabe cómo terminarlas. También es posible que Adams se quede sin espacio para plantear un climax final espectacular a las historias de Thomas. No se el motivo, pero Thomas no acaba de saber sacar todo el partido a los personajes o las situaciones. Por ejemplo, los 3 números siguientes forman un arco con el retorno de los Centinelas, reconstruidos por Larry Trask, el hijo de Bolivar Trask,

El comic usa dos de los tres números de este arco para presentar a los nuevos Centinelas, a su creados Larry Trask y al juez Chalmers, amigo de Bolivar Trast y miembro del recién formado Consejo Federal de Actividades Mutes. En el número 57 los Centinelas capturan a mutantes como Lorna Dane y Alex Summer, y a Hombre de Hielo, Ángel, el Farón Viviente y los mutantes de de Hermandad de Mutantes Diabólicos en el número 58.

Cuando llega el momento del gran combate entre la Patrulla-X y los Centinelas, este es casi inexistente, dado que Thomas se concentra en la sorpresa que ofreció como cliffhanger del número anterior, y es que Trask era un mutante al que su padre puso un medallón para que no recordara su pasado y sus poderes, además de hacer que no aparezca en los sensores de detección de mutantes. Una locura, vamos. La idea de bombero torero de hacer que los Centinelas se lancen contra el sol porque es el creador de las radiaciones que crean a los mutantes, es otra idea ridícula, que sin embargo forma parte de la historia mutante. La imagen de Adams en la que vemos a los Centinelas dirigirse hacia el Sol es super icónica, pero la historia en realidad no hay por donde cogerla.

Hay que decir que para el número 59 Marvel había suprimido ya las historias de orígenes de complemento. En el número 56 tuvimos el final del origen de Ángel, con dibujo de Werner Roth y tinta de Sam Grainier. Una historia que es tan gris y sin interés como todas las anteriores.

En el número 57, Jean Grey nos cuenta a los lectores cómo funcionan sus poderes, en una de las primeras historias de Marvel que yo recuerdo en el que se rompe la cuarta pared. Aunque el dibujo es de Roth y Grainier, la historia es de Linda Fite, asistente editorial que sólo escribió unos pocos comics en la Casa de las Ideas antes de casarse con Herb Trimpe. Fite pone ejemplos de usos de los poderes de Jean en situaciones un poco de vergüenza ajena, como cuando indica que levantar telequinéticamente una butaca le permite limpiar la casa más rápido. Sin embargo, aunque el comic ha envejecido mal, quiero encontrarle un toque de ironía y humor negro hacia el machismo que implicaba la historia que le permitían escribir. No se si esto es así o veo cosas que el comic no era en 1969, pero me gustaría quedarme con lo positivo.

De esta forma, el número 58 con la segunda parte del arco de los Centinelas es la primera historia en más de un año en que Thomas puede contar con 20 páginas para contar su historia. Como comentaba antes, el resultado no es demasiado satisfactorio. Aunque en estos comics la brillantez visual de Adams tapa todo lo demás.

Los números 60 y 61 sirven de presentación de Carl Lykos, Saurón. El motivo por el que Thomas decide utilizar el nombre del villano de El Señor de los Anillos es un poco bochornoso, pero este detalle no me impidió que disfrutara de estos comics. Lykos fue herido cuando era niño en una expedición por el Antártico, mientras luchaba contra unos extraños pteranodontes que habían raptado a su amiga Tanya y se la habían llevado a unas cuevas. Fruto de estas heridas, Lykos adquirió el poder de absorber la fuerza vital de los seres vivos que tocaba.

La casualidad hace que los X-Men le lleven a Alex para que le cure, tras terminar herido en la aventura contra los Centinelas. Absorber las energías mutantes de Álex provoca que Lykos se convierta en Saurón, un ser alado como aquellos que le hirieron. Además de volar y absorber la fuerza vital, Saurón puede hipnotizar a cualquiera con el que cruce apenas una mirada, siendo Ángel su primera víctima. Tras varios combates entre X-Men y Saurón, Tanya y su padre descubren junto a los héroes que Lykos es Saurón. En un momento de lucidez, Lykos decide irse antes de matar al padre de Tanya, lo que mostraría a su amada que es un monstruo.

Lykos vuelve a casa de su padre en Tierra de Fuego. Allí malvive esperando encontrar la muerte, cuando Tanya aparece, al recordar la cabaña de su infancia. Cuando Tanya lleva deseando abrazarle, Lykos se suicida cayendo por un acantilado, para evitar que el toque de sus manos matara a Tanya. El final de este villano fue dramático, aunque mostrando que al final, la parte buena de Lykos venció a su lado malvado. Dentro de las cosas que no han envejecido demasiado bien, tengo que decir que el menos este arco de Saurón me ha gustado mucho más que el de los Centinelas. Casi parece que la calidad de Adams sirvió de acicate para que Thomas se pusiera las pilas con sus historias.

Tras estos 6 números históricos de La Patrulla-X dibujados por Neal Adams, ya sólo falta un último volumen de la Biblioteca Marvel. El número 66 fue el último que ofreció material original. De esos 5 números restantes, sólo 3 estuvieron dibujados por Adams. En los dos primeros los mutantes volverán a la Tierra Salvaje para reencontrarse con Ka-Zar, enfrentándose al malvado Magneto. El volumen 12 cerrará la colección, pero tras meses de chascos y decepciones leyendo estos comics, me alegra que gracias a Neal Adams haya podido disfrutar de Neal Adams como quería.

Comparto las primeras páginas del comic del X-Men 56:

Por fin leo un comic de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X que me gusta. ¡Ya era hora!! y qué bueno es Neal Adams.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO AHORA SI DISFRUTABLE

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Leyendo Marvel Omnibus Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 2

El segundo Omnibus de Conan el Bárbaro con la etapa original de Marvel Comics publicado por panini me ha ofrecido una saludable ración de clásicos del célebre personaje creado por Robert E. Howard.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El segundo tomo de la edición oficial de uno de los grandes clásicos de Marvel! Conan es ahora mercenario para el reino en guerra de Turán. El enemigo hablará de su legendaria habilidad en la batalla, si alguno de ellos vive para contarlo, pero la intriga del palacio puede resultar peligrosa. Después de todo, nunca es prudente acostarse con la mujer de un mago.

Este segundo volumen recopila los números Conan The Barbarian 27-51, Annual 1, Giant-Size Conan 1-4 y material de Savage Sword of Conan 1, 8 y 10 USA, publicados originalmente entre 1973 y 1976, y cuenta con autores míticos como Roy Thomas, John Buscema, Gil Kane, Rich Buckler y Neal Adams entre otros.

La compra el año pasado del primer Omnibus del Conan el Bárbaro me dió horas de disfrute con comics que hoy en día son clásicos absolutos. Fruto de este disfrute me animé a publicar dos largos artículos con mi lectura del volumen (aquí dejo los links primer y al segundo posts).

Entrando en materia, lo primero que merece la pena destacar es que el Conan the Barbarian número 27 que abre este volumen es el primer comic que John Buscema dibujó del personaje, aunque por motivos editoriales tuvo que dibujar también los números 25 y 26 con el final de la Guerra del Turam, que acabaron publicándose antes. Buscema, junto al entintador Ernie Chua, para mi fue el creador de la imagen definitiva de Conan, y en estas páginas vemos como comenzó la leyenda.

Para mi es una pasada disfrutar de unos comics publicados antes de que yo naciera (1973) que visualmente conservan toda la fuerza y que siguen plenamente vigentes. John Buscema era un maestro en narrativa y estos comics se pueden leer, entender y disfrutar sin problemas sin necesidad de leer los textos de Roy Thomas. Como amante del arte de Buscema, el precio de este Omnibus queda plenamente amortizado desde la primera lectura.

Sin embargo, debo reconocer que la lectura en si de este segundo volumen se me ha hecho algo durilla, los textos de Thomas sí han envejecido bastante (y no precisamente bien), mostrando un exceso de textos explicativos de apoyo y una prosa un poco trasnochada.

En el primer volumen resultaba una pasada leer un montón de historias que son historia viva del mundo del comic, además de disfrutar de la increíble evolución artística de Barry Windsord-Smith número a número. En este segundo volumen hay también algunos comics superchulos, que comentaré a continuación, y diría incluso que artísticamente Buscema es mucho más consistente, pero se ve claramente que los 25 números que incluyen este tomo repiten el mismo esquema una y otra vez: Conan llega a un lugar y solo o en compañía de otros tiene que enfrentarse a un monstruo y salvar a una doncella, para acabar abandonando dicha ubicación en busca de nuevas aventuras.

De hecho, comprobando la relación de portadas de los comics incluidos en este volumen, cuya imagen incluí antes, vemos también que existe una similitud evidente en todas ellas, al mostrar a Conan luchando con un monstruo mientras una bella doncella yace contemplando la escena.

En lo que si se ve una mayor ambición narrativa es a la hora de contar historias más largas que no sean comic autoconclusivos. La guerra del Tarim contada en los últimos números del primer Ómnibus fue la primera página historia larga de Conan, y en este segundo volumen tenemos más arcos que se alargan más de un sólo número.

Tras unos números iniciales en los que Conan va por libre, al final del número 29 veremos que obligado por las circunstancias, Conan volverá a alistarse en un ejército, en este caso el de Turam, y vivirá varias aventuras en el campo de batalla y en palacio hasta el número 38 en que lo abandona.

Dentro de estas aventuras, encontramos un número dibujado por Neal Adams, “La maldición de la Calavera dorada” publicado en abril de 1974, que dibuja a un Conan más estilizado en contraste comparado con el poderoso Conan de Buscema y que también me gusta mucho.

Uno de mis comics favoritos de este volumen es el nº41, “El jardín de la vida y la muerte” de agosto de 1941, una historia autonclusiva con similitudes con la mítica La invasión de los ultracuerpos, cuya conclusión consiguió trasmitirme mal rollo a pesar de los años desde su publicación.

Otro de los hechos destacados de este volumen es que podemos ver la compleja publicación de Conan durante estos años iniciales, que visto ahora fue una completa locura. Por ejemplo, en el primer número de la mítica revista La Espada Salvaje de Conan de agosto de 1974 asistimos a una nueva reunión de Conan con Red Sonja en la que vemos a la guerrera con su icónico y poco práctico bikini de cota de malla. Esta aventura en blanco y negro continúa en los Conan 43 y 44, publicados en color.

Esta fue una de las primeras aventuras con un continuará real en esta serie, dado que hasta ahora, incluso en las historias más largas, todos los comics de Conan mantenían la tradición de ofrecer una lectura completa autocontenida que pudiera leerse sin conocimiento previo y con sensación de conclusión, debido a que la distribución en esos años era bastante complicada.

Tras esta aventura con red Sonja, los números 46 al 51 sirven para hacer una adaptación libre de la novela “Kothar and the Conjurer´s Curse” de Gardner F. Fox, que serían los últimos números de Conan the Barbarian de este segundo Omnibus y llegarían hasta junio de 1975.

Sin embargo, este volumen tiene una última guinda, ya que publica además una de las obras de las que Thomas afirma estar más orgulloso, la adaptación de la novela de Robert E. Howard “La hora del dragón”, que es la única que publicó contando una aventura del Rey Conan, una vez se había alzado con el trono de Aquilonia.

Para dibujar esta historia, Roy Thomas consiguió convencer a Gil Kane para que la dibujara, de forma que volvía a colaborar con uno de los artistas con más solera de Marvel por el que Thomas mostraba una especial predilección, y a la vez no saturaba a Buscema con más trabajo del que ya tenía. Personalmente, nunca conecté con los lápices de Kane, se me hace difícil disfrutar sus comics, aunque le reconozco su importancia dentro de la historia de Marvel y del comic americano en general.

La publicación de esta adaptación fue también compleja y loquísima. Titulada “Conan El Conquistador”, esta historia empezó a publicarse en Giant-Size Conan, una nueva serie a color que Marvel publicaba de forma trimestral. Tras cuatro números publicados entre septiembre de 1974 y junio de 1975, la editorial decidió cancelar este título, trasladando la finalización de esta historia a La Espada Salvaje de Conan… ¡en blanco y negro! Lo dicho, una locura.

Y para empeorar las cosas, tras dibujar Kane la quinta parte en La Espada Salvaje de Conan 8 publicado en octubre de 1975, por motivos que Thomas no aclara, Kane decidió abandonar la historia, teniendo que ser el propio Buscema el que tuvo que dibujar las últimas 60 páginas, que fueron publicadas en el número 10 de La Espada Salvaje de Conan en febrero de 1976.

En total, la adaptación de La hora del dragón tuvo un total de 180 páginas, publicadas a lo largo de 18 meses, algo inusual para la Marvel de la época.

Como el primer volumen, este Omnibus está repleto de extras que hicieron que su lectura fuera un placer. Desde lápices originales de Buscema, imágenes publicitarias inéditas o ejemplos de guión, además de los interesantísimos textos de Thomas en los que nos cuenta el proceso creativo detrás de la creación de estos comics. Este volumen justifica sin duda su precio de portada.

Aunque en parte este segundo volumen de Conan El Bárbaro muestra elementos que no han envejecido demasiado bien, he disfrutado mucho la lectura de este tomo y tengo claro que compraré seguro el tercer volumen. Sobre todo teniendo en cuenta que marca el inicio de una de las sagas que más ganas tengo de leer, la saga de Belit, la reina pirata de la Costa Negra y uno de los principales amores del Cimmerio.

Pero esa… es otra historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Detective Comics 1000 – Feliz 80 cumpleaños, Batman

DC Comics ha publicado el número 1000 de la serie Detective Comics protagonizada por Batman, un evento que no me podía perder y que quiero destacar esta semana tras tenerlo por fin en mis manos.

Este especial reúne a los principales nombres de la editorial para recordarnos por qué Batman sigue siendo tras 80 años unos de los mejores personajes del mundo del comic americano, manteniendo una salud envidiable. Las historias y equipos creativos que vamos a encontrar en este especial son los siguientes:

 

  • “Batman’s Longest Case”, de Scott Snyder y Greg Capullo

Uno de los equipos artísticos con más talento de la historia del Caballero Oscuro nos ofrece esta historia en la que Batman sigue pistas alrededor del mundo para desentrañar un caso que le ha costado años en resolver.

  • “Manufacture for Use ”, de Kevin Smith y Jim Lee

El director de Clerks y uno de los artistas más visionarios de Batman nos presentan una historia que va desde Batman luchando contra sus grandes enemigos como el intento por localizar la pistola que mató a sus padres.

  • “The Legend of Knute Brody”, de Paul Dini, Dustin Nguyen, Derek Fridolfs y John Kalisz

Los villanos de Gotham hablan, en estilo documental, sobre el que posiblemente sea el peor esbirro de la historia, Knute Brody.

  • “The Batman’s Design”, de Warren Ellis y Becky Cloonan

Warren Ellis presenta “The Batman’s Design” junto a Becky Cloonan, la primera mujer que dibujó a Batman en la serie principal, una historia en la que Batman sigue a un grupo de mercenarios tecnológicamente modificados hasta un almacén, donde se cree que los han atrapado.

  • “Return to Crime Alley”, de Denny O’Neil y Steve Epting

Una secuela directa del clásico de O’Neil “There Is No Hope in Crime Alley”, de ‘Detective Comics’ #457, en el cual Leslie Thompkins hace que Batman se enfrente a su adicción a la violencia, la cual, piensa, perpetúa el horror que le hizo ser quien es.

  • “Heretic”, de Christopher Priest y Neal Adams

Christopher Priest se une al clásico dibujante de Batman Neal Adams para contarnos un nuevo encuentro de Batman con la Liga de Asesinos de Ra’s al Ghul.

  • “I Know”, de Brian Michael Bendis y Alex Maleev

El equipo creativo detrás de SCARLET echa un vistazo a un particular futuro de Batman y el Pingüino.

  • “The Last Crime in Gotham”, de Geoff Johns y Kelley Jones

Historia ambientada en un futuro cercano en el que la familia de Batman y Catwoman se enfrenta a la familia del Joker y Harley Quinn.

  • “The Precedent”, de James Tynion IV y Alvaro Martínez

El equipo de James Tynion IV y Álvaro Martínez regresa a ‘Detective Comics’ después de su exitosa etapa en Rebirth, con la noche en la que Bruce Wayne decidió traer de vuelta a Dick Grayson a su mundo.

  • “Batman’s Greatest Case”, de Tom King, Tony Daniel y Joëlle Jones

Tom King nos cuenta una reunión de todos los miembros de Batfamilia a petición de Batman con un propósito muy especial.

  • “Medieval”, de Peter J. Tomasi y Doug Mahnke

Arkham Knight, personaje de los juegos de PS4 hece su primera aparición en un cómic de DC, con una historia que nos llevará a diversos encuentros de Batman con sus villanos a lo largo de su carrera desde los ojos de Arkham Knight.

 

Tras leer este comic hay varias impresiones rápidas que quiero compartir. En primer lugar, lamentablemente tengo que destacar (para mal) la horrible portada obra de Jim Lee que DC Comics ha elegido para que pase a la posteridad. Lee actualmente es co-editor de DC Entertainment (DCE) junto a Dan DiDio, y da un poco de vergüenza el caso de nepotismo, guardándose el jefe la mejor parte del pastel como ya pasó el año pasado con el Action Comics 1000. Hay muchísimas portadas mejores que la de Lee, como las que decoran esta entrada obra de Greg Capullo, Patrick Gleason, Brian Boland o Gabrielle del’ Otto  entre otros.

Como comentaba antes, referente a los autores que trabajan en este numero, los principales escritores de la DC actual tienen cabida en este especial, como los escritores actuales de Batman Tom King y James Tynion IV, los anteriores Scott Snyder y Peter Tomasi. asi como pesos pesados de la editorial como Geoff Johns, Brian Michael Bendis, Denny O’ Neil, historia viva del personaje, y Paul Dini, que creó la sobresaliente serie de Animación Batman Adventures que fue durante años la versión más pura del personaje. Se me hace más raro ver escribiendo en este especial a Kevin Smith, Warren Ellis o Christopher Priest, que apenas han tenido relación con el personaje en todos estos años. O el propio Bendis, todo hay que decirlo.

En el apartado artístico, lo primero es celebrar la presencia del español Álvaro Martínez, dibujante titular de Detective Comics. Martínez se une a un listado bestial de nombres ilustres como Neal Adams, Kelley Jones, Greg Capullo, Steve Epting o Jim Lee, además de Dustin Nguyen, Doug Mahnke o Tony Daniel. A la lista hay que añadir a Becky Cloonan, la primera mujer que dibujó un número de la serie regular de Batman en 2012.

Como ya me pasó el año pasado con el especial de Action Comics 1000, se me hace muy extraño que DC no haya invitado a Grant Morrison a trabajar en este especial. O a autores históricos como Frank Miller o David Mazzuchelli.

En lo referido a las diferentes historias, lamento decir que me han parecido una pequeña decepción. Aunque los dibujantes son todos geniales, las historias en su mayoría no dejan de ser anécdotas que no apelan demasiado al gran icono del Hombre Murciélago. Esta sensación no la tuve con el especial Action Comics 1000 publicado el año pasado.

Curiosamente, las mejores historias de este tomo son las de Kevin Smith y Warren Ellis, quizá precisamente por casi no haber tocado al personaje antes, y se nota que han intentado contar algo especial, o al menos, algo diferente.

Otra historia destacable es la presentación de Peter Tomasi de Arkham Knight contada con bestiales splash-pages de Douglas Mahnke. Y mención especial al español Álvaro Martínez que dibuja una de las historias junto al guionista de la serie James Tynion IV. Una historia muy chula de los primeros días de Dick Grayson como Robin, que confirma a Martínez como una de las estrellas emergentes para la editorial.

Por el lado negativo, las historias de los guionistas de la serie de Batman Scott Snyder (desde el relanzamiento del New DC Universe) y Tom King (desde Rebirth) son super chorras, como si no mereciera esforzarse más.

En resumen, mi yo coleccionista no pudo evitar comprar este Detective Comics 1000, pero a pesar de algunos buenos momentos puntuales, me ha parecido mucho menos inspirado que el especial de Superman del año pasado. No es un comic «reader-friendly» destinado a captar nuevos lectores, sino un especial pensado para los lectores veteranos y los coleccionistas.

Batman es uno de los personajes más icónicos del mundo del comic, conocido en todo el mundo incluso por gente que jamas ha leído un tebeo. Ahora que celebramos su 80 aniversario con este número 1000, espero que sirva para recordar a las nuevas generaciones que está más vivo que nunca y que va a seguir ofreciéndonos grandes historias y mucho entretenimiento durante mucho tiempo.

¡Brindo por otros 80 años!!!

 

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