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Crítica de La sociedad de la Nieve de J.A. Bayona

Aunque en breve se estrenará en Netflix, me he animado a ver en pantalla grande La sociedad de la nieve, la película de J.A. Bayona en la que vuelve a contar la historia de supervivencia de los pasajeros supervivientes a un accidente aéreo que ya vimos en ¡Viven! de Frank Marshall en 1993. Y merece la pena.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrella en un glaciar en el corazón de los Andes. Solo 29 de sus 45 pasajeros sobreviven al accidente. Atrapados en uno de los entornos más inaccesibles y hostiles del planeta, se ven obligados a recurrir a medidas extremas para mantenerse con vida… Basada en «La sociedad de la nieve», de Pablo Vierci.

Juan Antonio García Bayona (Barcelona, 1975),​ es uno de los directores de cine español más internacional. Es autor de películas como El orfanato (2007), Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016) en España, y fue elegido por Steven Spielberg para dirigir Jurassic World: el reino caído (2018).

El guion de la película es de Bernat Vilaplana, Jaime Marques, Nicolás Casariego y el propio Bayona, adaptando la novela La sociedad de la nieve de Pablo Vierci. Pedro Luque es el director de fotografía, Jaume Martí realiza el montaje y Michael Giacchino se encarga de la música. El rodaje tuvo lugar en Sierra Nevada, Montevideo, Uruguay y Chile y Argentina en los Andes, incluido el lugar real del accidente. La película tiene una duración de 144 minutos y ha sido seleccionada para representar a España en la edición de los Oscars de este año. Netflix la estrenará en streaming en 4 de Enero.

Bayona dirige a un reparto de actores argentinos y uruguayos para conseguir mayor verosimilitud, entre los que encontramos a Enzo Vogrincic Roldán como Numa Turcatti. Matías Recalt como Roberto Canessa, Agustín Pardella como Nando Parrado, Tomas Wolf como Gustavo Zerbino, Diego Vegezzi como Marcelo Pérez del Castillo. Esteban Kukuriczka como Adolfo «Fito» Strauch, Francisco Romero como Daniel Fernández Strauch, Rafael Federman como Eduardo Strauch, Felipe González Otaño como Carlitos Páez, Agustín Della Corte comos Antonio «Tintín» Vizintín, Valentino Alonso como Alfredo «Pancho» Delgado, Simón Hempe como José Luis «Coche» Inciarte, y Fernando Contigiani García como Arturo Nogueira, entre otros actores.

La sociedad de la nieve tenía dos handicaps a priori. El primero es que a pesar de haber pasado 30 años, recuerdo muchísimo ¡Viven!, la estupenda película de Frank Marshall que contó estos mismos hechos. El segundo es que en apenas 3 semanas la película se estrenará en Netflix. El 4 de enero, en concreto. La suma de ambos elementos me hizo dudar si ver la película en el cine o esperarme a verla en casa. Me alegro de haberla visto en el cine.

J.A. Bayona crea una película llena de drama y emoción que consigue tener al espectador sobrecogido la mayor parte del metraje. La escena del accidente aéreo casi hizo que me diera un ataque al corazón de la tensión. Y la situación de los supervivientes plantea un drama humano de proporciones tremendas. A Bayona a veces se le va la mano a la hora de putear a los personajes para enfatizar el elemento dramático, me acuerdo por ejemplo de Lo Imposible. Pero esta película está contada con muchísimo tacto y respeto a las personas que vivieron esta situación.

El casting de actores sudamericanos está estupendo y consiguen que la idea de hermandad y la emoción de la situación se transmita al espectador. La idea de Bayona, que no se si estaba ya en el libro, de hacer que diferentes supervivientes cuenten determinados tramos de la película mediante la voz en off, me parece un recurso super interesante que me funciona completamente. Por la parte humana, la película me parece que es un éxito monumental.

Aparte de esto que en el fondo es lo fundamental, la verdad es que Bayona ha rodado la película de forma espectacular. Los paisajes nevados son sobrecogedores, y escenas como la avalancha me dejaron aguantando la respiración. No me importa reconocer que las lágrimas surgieron en varios momentos, y es que la película era todo emoción. A pesar de saber el final de la película y que 16 personas fueron rescatadas con vida, la tensión en algunos momentos era bestial, por ejemplo cuando vemos que personas aceptan que estaban a punto de morir y lo hacían sin miedo.

La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. El diseño de producción es sobresaliente, y me parece que la música de Michael Giacchino es un éxito que sabe transmitir el elemento humano y las ganas de sobrevivir de las personas que lo hicieron. Me parece una pasada descubrir que una parte de la película se rodó en Sierra Nevada y no en los Andes. Y para durar casi dos horas y media, el visionado se me pasó en un suspiro.

Pensaba en algún elemento menos bueno, pero la verdad es que La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. Me parece que el éxito creativo para J.A. Bayona es total. No puedo recomendaros más esta película, dentro que hay que saber a lo que se va, entiendo también que la temática igual no es del agrado de mucha gente o que haya espectadores que no quieran ver una película «para sufrir». En mi caso, yo la he disfrutado muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

La sociedad de la nieve es un peliculón que se va a ir a mi lista de mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Dejar el mundo atrás de Sam Esmail (Netflix)

Cuando me esteré que Netflix había producido la nueva película de Sam Esmail, el creador de Mr. Robot, con un reparto top, su visionado era obligado. Dejar el mundo atrás tiene mucho que comentar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Las vacaciones de una familia dan un giro escalofriante cuando dos desconocidos se presentan en plena noche buscando refugio frente a un ciberataque que se va volviendo más y más aterrador. En esta situación, todos deberán asumir su papel en un mundo que se desmorona. (FILMAFFINITY)

Sam Esmail (Nueva Jersey, 1977) es un productor de cine y televisión, director y guionista estadounidense que dirige la productora Esmail Corp. Es conocido sobre todo por ser el creador, guionista y director de la galardonada serie de televisión Mr. Robot. Esmail escribe, dirigie y produce Dejar el mundo atrás, un thriller apocalíptico basado en la novela homónima de 2020 de Rumaan Alam. La película de 141 minutos de duración cuenta con fotografía de Tod Campbell, montaje de Lisa Lassek y música de Mac Quayle.

El reparto de la película es uno de sus principales reclamos. Julia Roberts es Amanda Sandford, Mahershala Ali interpreta a G.H. Scott, Ethan Hawke es Clay Sandford, marido de Amanda, mientras que Myha’la es Ruth Scott, la hija de G.H. Farrah Mackenzie y Charlie Evans son los hijos de Amada y Clay, Rose y Archie. Por último, Kevin Bacon interpreta a Danny, un vecino acaparador de comida y herramientas en caso de la llegada del fin del mundo.

La mejor escena de la película tiene lugar en los últimos 30 segundos de la película. Aunque el mundo parece que se va al garete, Rose, la hija pequeña de los Sandford, ha encontrado la última temporada de Friends en DVD y podrá ver como termina su serie favorita de todo el mundo mundial. Esta crítica del mundo actual en el que a la gente le da igual ver el mundo arder (o que su vecino se muera de hambre enfrente suyo) mientras tenga su entretenimiento disponible, me parece brillante. Además, el elemento metatextual de ver que esta crítica a la sociedad de consumo occidental se hace desde Netflix, una plataforma de streaming que literalmente inunda de contenidos (muchos de ellos basura) al espectador cada semana me parece bestial. Sólo por esto me ha resultado interesante ver la película.

Dejar el mundo atrás es un enorme ejercicio de estilo por parte de Sam Esmail, que plantea un thriller en el que están pasando cosas extrañas a los protagonistas y hasta casi el final no sabes el origen de todo. O al menos, lo que los protagonistas creen que ha causado la situación. La sensación que nuestro ordenado mundo actual está a dos malos pasos de colapsar, es otra de las ideas importantes de la película. Dejar el mundo atrás no es una película de terror y no hay jump-scares, pero si hay una tensión importante en cada una de las situaciones, acrecentada por el ritmo pausado, aunque interesante, con que Esmail va moviendo la cámara en las diferentes localizaciones.

Aunque hay varias situaciones impactantes y perturbadoras, como ver encallar al petrolero en la playa donde se encuentra la familia Sandford o la llegada de decenas de ciervos al jardín de la residencia de G.H. Scott, en realidad Esmail parece plantear un análisis y crítica de la sociedad americana actual a partir de las dos familias protagonistas. Y lo que nos muestra es desolador.

Una de esas frases hechas que siempre se dicen es «los niños son el futuro». Viendo lo que Esmail opina de la juventud de la película, no hay duda que la sociedad occidental se dirige hacia su extinción. En realidad los tres jóvenes más que personajes tridimensionales parecen arquetipos que personalizan la crítica que Esmail quiere hacer de nuestra sociedad. Rose es la niña pequeña de los Sandford y no tiene ningún interés en nada de la vida real, al estar enganchada a Friends, una ficción que no representa la realidad pero para ella sea lo más importante. Pero también es verdad que sobre sus padres la ignoran totalmente y su hermano mayor Archie la putea en lugar de intentar ayudarla o entenderla en una situación en la que es normal tener miedo. Archie es el típico adolescente gilipollas que sólo piensa en si mismo y no tiene ninguna empatía por nadie.

Más interesante es el personaje de Ruth, la hija universitaria de G.H., una joven afroamericana que crítica todo lo que le viene en gana sin ningún rubor ni educación, y que todo el rato proyecta sus propios defectos al que tiene delante, personalizados en los Sandford, a los que tilda de racistas, clasistas y otros calificativos similares. Un momento muy representativo de esto es cuando pregunta a Clay, que es profesor de Universidad, si se ha acostado con alguna estudiante, cosa que él niega tajantemente. Sin embargo, más adelante no duda de señalarle ante su padre como un acosador en potencia simplemente por sus prejuicios, dado que nada de lo que dicho o hecho apoya esta opinión. Ruth representa lo peor de la juventud actual, que no trabaja ni aparentemente estudia mientras «aclara qué quiere hacer con su vida» gracias a que sus padres son ricos y la mantienen, pero quiere hacer creer a los que están a su alrededor que sabe más de la vida que ellos, cuando es una niñata privilegiada. Oh, boy, si el futuro es este, sin duda estamos condenados.

Otro tema que me ha parecido super interesante de la película es que las dos mujeres son las desconfiadas, bordes y desagradables en medio de esta situación de tensión, mientras que los dos hombres adultos, Mahershala Ali como G.H. Scott y Ethan Hawke como Clay Sandford, son los que actúan de manera generosa intentando suavizar la tensión de la situación, confiando en los desconocidos que tienen delante. Julia Roberts interpretando a Amanda Sandford tiene un papel interesante, al ser una mujer borde, paranoica y que juega con el alcoholismo, y la aleja de los papeles de mujer fuerte y con cualidades positivas con los que se convirtió en una estrella de Hollywood. Los choques verbales de ella y la joven Ruth están muy bien, la ser dos mujeres alfa luchando por ser la líder del rebaño, por decirlo de alguna manera. Teniendo en cuenta el empuje de lo políticamente correcto y del feminismo militante en el entretenimiento mainstream americano, me ha resultado muy valiente por parte de Esmail al atreverse a hacer este retrato nada positivo ni favorecedor a las mujeres protagonistas de la historia. En un momento Amanda dice que odia a la gente, pero parece que en realidad se odia a si misma por ser una profesional de éxito pero haciendo un trabajo que no la gusta, y luego proyecta ese odio a los que tiene a su alrededor. Como digo, el repaso que hace a la sociedad americana s demoledor.

A pesar de los rasgos positivos que comentaba antes, Clay (Ethan Hawke) es un cobarde que no ayuda a una mujer hispana que está en la carretera. Un momento en el que más que machismo diría que busca transmitir cierto racismo, al no ayudar a esa mujer al hablar en castellano y no entenderla, mostrando de alguna manera el ¿miedo al diferente? Aunque de carácter amable, Clay se muestra como alguien poco resolutivo, aunque será gracias a él que el momento más tenso de la película entre G.H. y su vecino Danny (Kevin Bacon) no llegará a mayores.

G.H., el personaje interpretado por Mahershala Ali, personaliza muy bien el principal problema de la película. Y es que aunque Roberts, Hawke y Ali están super bien y cumplen lo que Esmail pedía a sus personajes. en realidad estos son arquetipos que ayudan a la crítica que está haciendo de la sociedad americana. En el caso de G.H., es el único personaje positivo puro que no actúa mal a lo largo de la película. Pero en realidad su función es la de ser el «chorro expositivo» que nos explica la realidad del mundo desde el punto de vista de las grandes fortunas y la gente poderosa.

Ante la posibilidad (o no) de estar a las puertas del fin del mundo, Esmail utiliza una anécdota de El Ala Oeaste de la Casa Blanca para explicar el negacionismo actual frente a todo. De nuevo, usando un elemento del entretenimiento mainstream para explicar aspectos del mundo real, como es el uso que hacer de Friends en la película. La anécdota es super chula, y podría aplicarse a casi cualquier cosa empezando con el cambio climático, y sería la forma culta de decir que el vaso está lleno y está empezando a desbordarse aplicado al destrozo que estamos realizando en la Naturaleza y en el medio natural. De igual manera, que se especule con un ataque de algún país a los Estados Unidos y no sepamos cual exactamente «porque hay un montón que querría ver a los Estados Unidos destruido» es también otra crítica a la política internacional de los USA de las últimas décadas, que casi les hace merecedor de lo que les va a pasar.

La película hace un buen uso de la tensión al no saber qué está pasando en realidad. La fotografía y el diseño de sonido me parece que están super bien. Estoy casi seguro que construyeron para la ocasión la casa donde tiene lugar el 80% de la película, de forma que crearon elementos móviles que permite movimientos de cámara maravillosos. A pesar de los 140 minutos de duración, la incertidumbre ante lo que está pasando consigue que no se haga larga en ningún momento, lo cual entiendo que es acierto de Esmail y su puesta en escena.

Sin embargo, la resolución es un porque sí total, demostrando que lo importante era la metáfora final y no tanto lo que les pase a los personajes o el misterio, aunque la historia sugiere que puedan tener un final feliz dadas las circunstancias. De hecho, la explicación de G.H. resulta anticlimática y bastante decepcionante. Y si pensamos en que nada de lo visto tiene un origen sobrenatural, muchos de los sucesos que hemos visto en realidad no tienen demasiado sentido. En todo caso, dado que la deconstrucción de la sociedad americana me ha resultado interesante y que vi la película en casa, no me sabe mal haberla visto, más bien al contrario.

Comparto el trailer de la película:

Como ejercicio de estilo, me ha gustado Dejar el mundo atrás. Pero su catálogo de lugares comunes me ha dejado bastante frío.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Una nueva semana con Studio Ghibli: Nicky la aprendiz de bruja, Susurros del corazón y El viento se levanta

Ver películas de Studio Ghibli es una actividad contagiosa, porque una vez empecé parece que no puedo parar. Como en los artículos anteriores, hoy voy a compartir mis impresiones a nivel general de tres películas del estudio dirigido por Hayao Miyazaki que entrarían en la faceta más realista del estudio, como son Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Susurros del corazón (1995) y El viento se levanta (2013).

Y si te gusta Ghibli, te recomiendo mis artículos previos, en los que hablo de Nausicaä del valle del viento (1984), Mi vecino Totoro (1988) y Porco Rosso (1992) en el primer post, de La princesa Mononoke (1997), El castillo ambulante (2004) y Ponyo en el acantilado (2008) en el segundo, y de El Castillo en el cielo (1986), El viaje de Chihiro (2001) y Cuentos de Terramar (2003) en el tercero.

NICKY LA APRENDIZ DE BRUJA (1989)

Kiki (o Nicky en el doblaje español) es una joven bruja de 13 años, en periodo de entrenamiento, que se divierte volando en su escoba junto a Jiji, un sabio gato negro. Según la tradición, todas las brujas de esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas. Así, ella descubrirá lo que significa la responsabilidad, la independencia y la amistad. En su camino Kiki (Nicky) y Jiji harán un nuevo amigo, Tombo, con el que vivirán extraordinarias aventuras. (FILMAFFINITY)

Pensar que unos padres dejar marchar a vivir su vida sola a una niña de 13 años es la primera clave que esta historia muy muy realista no es. Hecha esta pequeña broma, la verdad es que Nicky aprendiz de bruja es un feel-good de manual y un éxito tremendo de Miyazaki, que escribe el guion y dirige. El director japonés plantea un mundo bastante moderno con tecnología como coches, trenes y dirigibles que convive con la realidad que las brujas existen y son benévolas. La película en realidad no plantea un conflicto emocionante ni el destino del mundo está en manos de Nicky, sino que tenemos un ligero slice-of-life en el que vemos la vida de Nicky en situaciones super mundanas y normales. De alguna manera, esta película conecta con otras películas suyas de target infantil-juvenil como Mi vecino Totoro y Ponyo en el acantilado. Lo cual no tiene nada de malo, de hecho es algo que digo como un cumplido.

Nicky tiene suerte en su viaje, al conocer a una panadera que la dejará quedarse en su casa y la ayudará a montar su negocio de transporte aprovechando su escoba voladora. Las personas que se va encontrando son todas buenas, y en cierto sentido plantean una película bastante episódica mientras encadena un encargo tras otro. Al final hay un pequeño gran problema que acaba siendo resuelto por Nicky gracias a sus habilidades únicas. Nicky la aprendiz de bruja no me cambia la vida pero si me la alegra y me deja con una sensación positiva que me encanta. En realidad, ¡qué bonito es que una película te deje con esta sensación!

SUSURROS DEL CORAZÓN (1995)

Una joven estudiante amante de los libros descubre que todos los libros que ha elegido en la biblioteca han sido previamente elegidos por una misma persona. Cuando descubre quién es conoce a Seiji, un joven que está aprendiendo el arte de fabricar violines. (FILMAFFINITY)

Susurros del corazón está dirigida por Yoshifumi Kondō y escrita por Hayao Miyazaki basándose en el manga homónimo de 1989 de Aoi Hiiragi. Fue la única película de Kondō como director antes de su muerte en 1998. La película de dos horas de duración cuenta con música de Yuji Nomi.

Sururros del corazón es una película romántica adolescente protagonizada por Shizuku Tsukishima, una adolescente de 14 años que tendrá que decidir qué hacer con su vida. La trama se inicia cuando descubre que un joven, Seiji Amasawa, ha leído los mismos libros que ella, pero en realidad tenemos muchos elementos de un típico drama adolescente, que en este caso se nos presenta en formato de animación. Dentro que el género romántico adolescente no me apasiona, la verdad es que la película está bien realizada y la historia se ve con agrado, al asistir no sólo a la relación de los dos chavales, sino al crecimiento de Shizuku como persona que empieza a saber lo que quiere hacer en su vida y lo mucho que cuesta, iniciando un aprendizaje que la llevará toda su vida. Porque la idea de «cumplir con tus sueños» no es algo sencillo ni fácil de conseguir, sino que conlleva muchísimo trabajo y sacrificios, algo que conectar con la filosofía del trabajo de la cultura japonesa.

Una cosa que me resultó muy curiosa de la película es la importancia que tiene la canción «Take me home, country roads» de John Denver, canción que Shizuku adapta al japonés. El momento en el que Shizuku canta su versión de la canción junto a Seiji, el abuelo de Seiji y unos amigos es uno de los mejores momentos de la película. En las dos horas de película conoceremos a la familia de Shizuku, y tendremos momentos de amistad, momentos de amores no correspondidos entre compañeros de clase y una tienda de artesanía que abre la mente a Shizuku a un mundo más creativo del que está costumbrada.

Susurros del corazón tiene una buena animación para una historia realista de este tipo. Hay destellos de fantástico cuando Shizuku escribe su historia que están muy chulos, pero en realidad son escenas secundarias de la película. En general la animación ayuda a contar la historia de forma interesante, algo que achaco al buen hacer en la dirección de Yoshifumi Kondō, el que hubiera sido sucesor creativo de Miyazaki de no ser por su prematura muerte en 1998. Como comentaba, el género del «romance adolescente» no es que me apasione especialmente, pero esta película me ha mantenido interesado de principio a fin. No le puedo pedir más.

EL VIENTO SE LEVANTA (2013)

Jiro Horikoshi, que sueña con volar y diseñar hermosos aviones, se inspira en el famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. Corto de vista desde niño y por ello incapaz de volar, se une a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería en 1927. Su genio pronto es reconocido y se convierte en uno de los más prestigiosos diseñadores aeronáuticos. Film biográfico que recrea hechos históricos que marcaron su vida, como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. (FILMAFFINITY)

El viento se levanta fue primero un manga escrito por el propio Miyazaki, que luego adaptó en esta película. Se trata de una película biográfica de ficción sobre Jiro Horikoshi (1903-1982), diseñador del avión de combate Mitsubishi A5M y de su sucesor, el Mitsubishi A6M Zero, utilizados por el Japón durante la Segunda Guerra Mundial. El amor de Miyazaki por el mundo de la aviación, sector en el que trabajó su padre, aquí cobra su máxima expresión, al plantear una película realista sobre la vida de una persona real.

Debido a la premisa de la película, no tenemos casi elementos fantásticos. Pero Miyazaki plantea que los sueños de Jiro tengan una gran importancia en la historia y casi sirvan de nudo conector de toda la vida de este ingeniero. En estos sueños hay una cualidad onírica tremenda que regala momentazos visualmente apabullantes, que se suman a otros tremendos, como la escena del Terremoto de 1923 que destruyó Tokyo no tanto por el propio terremoto sino por los incendios posteriores. Esta escena cuenta con un montaje de sonido potentísimo que se suma a la perfecta animación del estudio.

La película en realidad está dividida en dos partes. La parte de Jiro como ingeniero conecta con el amor de Miyazaki por la aviación y me gusta, al ver la evolución de la industria japonesa y cómo llegaron a construir en muy poco tiempo aviones que rivalizaron con los alemanes y los americanos. Esta parte está bien, y sigue la vida de Jiro a lo largo de varias décadas. Aquí el contexto histórico, empezando por la expansión militarista de Japón por toda Asia, es un factor que afecta a la historia, pero que se mantiene en un segundo plano casi todo el tiempo.

Pero la parte que realmente me enamora es la historia de amor de Jiro y Nahoko, que se inicia en medio del terremoto y que durante unos años sufren un fuego del gato y el ratón, al no coincidir por escasos minutos. En momento del reencuentro años más tarde es pura magia y puro amor, y me dio momentos super emocionantes. En esto acierta la música de Joe Hisaishi, colaborador habitual de Miyazaki, la maravillosa animación y un diseño de Nahoko que hace que sea super guapísima y maravillosa.

El viento se levanta me parece una fantástica película de madurez de un Miyazaki controlando de forma milimétrica su arte, alternando la lección de historia con elementos emocionantes que para mi son lo que consiguen elevar la historia. Una película imprescindible.

Estas tres películas igual no son lo mejor de Ghibli, que para mi lo formaría el triángulo Mononoke-Chihiro-Nausicaä, pero son películas estupendas que me dejan la mejor de las sensaciones. Y que sin duda cimentan la bien ganada fama que Ghibli ha conseguido a lo largo de los años.

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Una nueva semana con Studio Ghibli: El castillo en el cielo, El viaje de Chihiro y Cuentos de Terramar

Disfruté tanto del visionado de las películas de Studio Ghibli para la grabación del podcast de El Colmo, podéis enlazar aquí con la parte uno y dos, que me dije a mi mismo que por qué no seguir viendo más películas de Hayao Miyazaki y compartir mis impresiones. Es por esto que planteo dos nuevos artículos en los que haré comentarios generales de seis películas del estudio, empezando por El Castillo en el cielo, El viaje de Chihiro y Cuentos de Terramar.

EL CASTILLO EN EL CIELO (1986)

Una aeronave se desliza sobre un mar de nubes, en una noche de luna llena. Muska, un agente secreto del gobierno, acompaña a una chica llamada Sheeta a la fortaleza de Tedis. Repentinamente la nave es atacada por los piratas que, al igual que el gobierno, buscan el secreto de la piedra mágica de levitación que Sheeta lleva alrededor del cuello. La piedra es la llave que abrirá las puertas de La Fortaleza celeste, una isla flotante en medio del cielo creada por una misteriosa raza que hace mucho tiempo desapareció del planeta. Pazu, un joven muchacho, se hace amigo de Sheeta, le ayuda a escapar de sus seguidores y juntos se disponen a resolver el misterio de la Fortaleza Celeste. Cuando Sheeta y Pazu inician su viaje hacia la Fortaleza Celeste, ponen en marcha una cadena de acontecimientos irreversibles. En este misteriosos lugar encontrarán un tesoro mucho más grande que el poder de gobernar el mundo. (FILMAFFINITY)

El castillo en el cielo es la primera película realizada y producida por Ghibli, dado que Nausicaä en realidad fue realizada por Miyazaki en otro estudio antes del nacimiento de Ghibli. La película de 124 minutos es una aventura en estado puro en el que dos jóvenes intentan escapar a la persecución de unos piratas y del ejército mientras intentan encontrar el camino al mítico castillo que da título a la película.

Aunque la película es de 1986, yo la vi muchos años después. Y es curioso ver ya aquí muchos de los lugares comunes de la filmografía de Miyazaki, como el amor por el mundo de la aviación, que se muestra en las naves que utilizan los diferentes grupos, o que los protagonistas son huérfanos. También se nota un fervoroso antimilitarismo que hace que los chavales al final se hagan amigos de los piratas en la carrera por evitar que el poder establecido se haga con el control de una ciudad con armas con un enorme potencial destructor.

La animación es alucinante, y nos ofrece escenas gloriosas como la persecución en tren y la llegada del ejército atacándoles con cañones. Pensar que la película empleó técnicas de animación tradicional me vuela la cabeza pensando en el increíble detalle que tienen algunos de estos momentos. Los personajes son marca de la casa (parecen casi Heidi y Marco, para entendernos), y dan una estupenda sensación de familiaridad a la película. Sin embargo, el diseño del robot es realmente amenazante, me parece super acertado.

El hecho de ambientar El castillo en el cielo en un mundo mezcla de fantasía y ciencia ficción steampunk hace que haya una sensación atemporal que consigue que ver la película siga siendo un placer. De hecho, la animación tradicional también ayuda a crear este feeling atemporal. Además, estamos ante una película para toda la familia en la que están pasando cosas todo el rato y además de la aventura los personajes transmiten mucha ternura y emoción.

Hay películas que aún gustándote, no te dejan ganas de volver a verlas. No es el caso con El castillo en el cielo, una película que en mi casa la hemos visto un montón de veces.

EL VIAJE DE CHIHIRO (2001)

Chihiro es una niña de diez años que viaja en coche con sus padres. Después de atravesar un túnel, llegan a un mundo fantástico, en el que no hay lugar para los seres humanos, sólo para los dioses de primera y segunda clase. Cuando descubre que sus padres han sido convertidos en cerdos, Chihiro se siente muy sola y asustada. (FILMAFFINITY)

Hasta el estreno de El chico y la garza, sólo había visto dos películas del estudio Ghibli en el cine: La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro. Y aunque por temática para mi Mononoke es LA PELÍCULA de Ghibli, sin duda la que más me gusta, El viaje de Chihiro es también un peliculón que merece también el calificativo de OBRA MAESTRA. Esta película confirmó la popularidad del estudio fuera de Japón y asentó el standard de calidad que Mononoke presentó al público de finales del siglo XX. Aparte de convertirse en la película más taquillera de la historia de Japón desbancando precisamente a Mononoke, Chihiro consiguió el Oscar a Mejor película de animación, la única película japonesa en conseguirlo.

Desde una óptica europea, El viaje de Chihiro puede verse como una actualización de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, añadiendo el contexto de los mitos y las tradiciones japonesas. La entrada de Chihiro y sus padres en el mundo de los espíritus tiene múltiples lecturas, empezando por una aventura en la que Chihiro pasará de la infancia a la madurez. También puede verse una lucha entre las costumbres y deidades que cada vez están menos presentes en la sociedad japonesa, y los cambios que impone el mundo moderno. Hay tantos simbolismos en la película que darían para un libro. Para varios, en realidad. Pero ante todo, la lucha y el drama de una niña que intenta recuperar a sus padres perdidos ofrece un conflicto sencillo y directo que consiguen que los espectadores estemos super involucrados emocionalmente con la protagonista. Y que consigue que la conclusión sea super satisfactoria.

La imaginación que desprende cada uno de los fotogramas, con un diseño que es cercano a nuestro mundo pero a la vez completamente diferente, es otro de los puntos fuertes de la película. La animación siendo Ghibli ya se sabía que iba a ser perfecta, pero en El viaje de Chihiro ascendió un peldaño más si cabe en la maravilla que genera en el espectador que ve la película por primera vez. Cada uno de los seres, deidades o demonios que vemos en la película transmiten historia y realidad, ofreciendo un viaje alucinante por una parte de la cultura japonesa.

Frente a la idea occidental, que no existe en Japón, que la animación en general es un género menor destinado para niños, El viaje de Chihiro ofrece una historia compleja con multitud de temas adultos que puede ser vista por toda la familia, aunque igual es mejor que no la vean los niños más pequeños dado que hay muchas imágenes que pueden resultar super perturbadoras. Aparte del propio momento sacado de una pesadilla en que los padres de Chihiro se conviertes en cerdos, que para un nene puede ser un shock tremendo. Como aventura sin más la película está super bien, pero cuando sumas los simbolismos que comentaba antes y unos personajes maravillosos, el éxito está mas que asegurado.

Comentaba también el elemento atemporal de las películas de Ghibli, y en este sentido El viaje de Chihiro sigue siendo un peliculón cada vez que la veo. No sólo no ha envejecido nada, es que cada vez que la vuelvo a ver descubro algo nuevo que me flipa igual o más que la primera vez que la vi. ¡QUÉ PELICULÓN!

CUENTOS DE TERRAMAR (2006)

Película de anime del Studio Ghibli dirigida por Goro Miyazaki, hijo de Hayao Miyazaki. Está basada en el tercer libro de la serie «Terramar: La costa más lejana», escrita por Ursula K. Le Guin. Una adaptación en manga se ha publicado en Japón. La historia nos sitúa en el archipiélago de Terramar, donde hay dragones, magos y espectros, talismanes y poderes. Es un mundo gobernado por la magia y, ante todo, por las palabras, pues cada cosa posee su nombre verdadero, el designado durante la Creación, que otorga a los hechiceros el dominio sobre los elementos y los animales. Sus gentes, sencillas y tranquilas, tienen como único objetivo conseguir paz y sabiduría… (FILMAFFINITY)

Aunque tengo esta película comprada en DVD desde hace un montón de años, acabo de descubrir que Cuentos de Terramar NO está dirigida por Hayao Miyazaki sino por su hijo Goro Miyazaki, que también escribió el guion junto a Keiko Niwa. Y esto explica muchas cosas.

Iba a decir que Cuentos de Terramar es probablemente la película más aburrida de todo el catálogo de Ghibli, hasta el punto que cada vez que la veo me he quedado dormido. Y no podía entender cómo era posible que esto me pasara en una película que además se basaba en las maravillosas novelas de Ursula K. Le Guin. De hecho, volvió a pasarme esta semana cuando me la puse otra vez. Tras despertar de la cabezada, tuve que volver a ponerme los últimos 45 minutos para buscarle el sentido a todo. Y la diferencia está clara. Aunque compartan el apellido, la calidad de uno no tiene nada que ver con la del otro. El talento no tiene que transmitirse en los genes.

En las historias de Ghibli normalmente hay un contexto super imaginativo e interesante en la que tienen lugar las historias de los protagonistas. Y en esta película conoceremos el reino de Terramar, un mundo medieval donde la magia y los dragones existen. Estamos en un momento de crisis en el que parece que la magia está desapareciendo y en la que los dragones que antaño marcharon a otros territorios han vuelto a avistarse en las costas. La historia sigue el camino de Arren, un joven príncipe que intenta escapar de un tremendo pecado de su pasado. Tras ser salvado de la muerte por el archimago Gavilán tendrá que enfrentarse a los fantasmas de su pasado y mirar hacia el futuro, al conocer a Tenar, una vieja amiga de Gavilán, y Therru, una joven huérfana que Tenar acogió en su casa. Pero antes, tendrán que enfrentarse al mago Cod, antiguo enemigo de Gavilán que amenaza el equilibrio del mundo.

En positivo, la animación de Ghibli es estupenda como siempre, con unos diseños de personajes y casi de edificios y animales que se sienten familiares dentro del amplio catálogo del estudio. La película se estrenó en 2006, y mantiene el feeling de historia atemporal alejada de las modas puntuales, con vocación de perdurar en el tiempo.

Sin embargo, el problema es que todo es muy aburrido, con situaciones insulsas que se acumulan una detrás de otra y diálogos interminables siempre anticlimáticos. Aparte que los viajes vitales de los protagonistas resultan absurdos. Empezando por el poderoso Gavilán, que no hace nada (literalmente) en la última media hora de película, el príncipe Arren y su crimen sin sentido seguido por una historia muy floja e incomprensible, y una Therru cuya sorprendente identidad es un porque si de libro que se sacan de la manga ya que nada previo lo habían anticipado o preparado narrativamente. La excusa de que «Cod alteraba el equilibrio» resulta endeble por no usar palabras más gruesas. Hay además una desconexión total del viaje de los protagonistas y la amenaza de Cod, que no hubieran tenido nada que ver si no fuera porque el villano se empeña en querer encontrarles una vez conoce que están en su reino. Porque desde luego Gavilán no le buscaba, estaba de paso.

De todo el catálogo de Ghibli Cuentos de Terramar es la película más decepcionante. La diferencia como narrador de Hayao Miyazaki respecto a su hijo Goro es abismal. Me sabe mal, pero esta película es super decepcionante.

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Crítica de Noche de paz de John Woo

El maestro del cine de acción John Woo ha vuelto al cine comercial americano con Noche de paz, película con la interesante premisa de tener a un protagonista (Joel Kinnaman) y una película sin diálogos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nochebuena. Un padre atormentado (Joel Kinnaman) es testigo de la muerte de su hijo cuando éste queda atrapado en un fuego cruzado entre bandas. Roto de dolor y sin voz, debido a una herida profunda que afecta sus cuerdas vocales, decidirá someterse a un estricto entrenamiento para vengar su muerte.

John Woo (Cantón, China, 1946) es un director clave en la revolución estética y visual del cine de acción de los años 90. Sus película hongkonesas A Better Tomorrow (1986), The Killer (1989) y Hard boiled (1992) entre otras marcaron un antes y un después en el cine comercial de acción. Woo aplicó la lógica del cine de artes marciales en películas de pistoleros y asesinos, creando momentos rompedores nunca antes vistos. Matrix de las hermanas Wachowski o más recientemente la saga de John Wick no se explican sin la influencia de director afincado en Hong Kong.

Woo dió el salto a Estados Unidos con suerte dispar, empezando por Blanco humano (1993), película para lucimiento de Jean Claude Van-Damme en la que empezó a conocer el significado del concepto de «interferencia de los productores». Broken arrow (1996), Face/Off (1997), y sobre todo Misión Imposible 2 (2000) convirtieron a Woo en un conocido del gran público. Sin embargo, los fracasos de Windtalkers (2002) y Paycheck (2003) hicieron que Woo volviera al cine asiático, dirigiendo entre otras la épica película El acantilado rojo Partes 1 y 2 (2008-2009). Noche de paz, (Silent night en el original), marca el retorno de Woo al cine comercial americano.

Noche de paz es una película de 104 minutos producida por Lionsgate, productores de la saga de John Wick, con un presupuesto orientativo de 40 millones, que ha sido rodada en México D.F. La película cuenta con guion de Robert Archer Lynn, fotografía de Sharone Meir, montaje de Zach Staenberg y música de Marco Beltrami. El principal atractivo de la película es, además de volver a disfrutar de una película de Woo, su premisa de una película sin diálogos, lo que puede ser una genialidad o la clave de un fracaso.

Joel Kinnaman es el gran protagonista de la película, interpretando a Brian Godluck, un padre que tras la muerte de su hijo buscará venganza. Un argumento 100% Punisher. Scott Mescudi como el detective Dennis Vassel, Harold Torres como Playa y Catalina Sandino Moreno como Saya Godluck completarían el reparto en sus papeles principales.

Plantear una película sin diálogos es o una premisa genial para ver algo diferente en el género de la acción, o una idea fallida que no funciona en pantalla. Y me alegra poder decir que la película SI funciona y nos da un entretenimiento estupendo para todos los fans del cine de acción. El primer éxito está en las estupendas interpretaciones de Joel Kinnaman y Catalina Sandino Moreno como el joven matrimonio traumatizado por la muerte de su hijo por culpa de las bandas de (se supone) Los Ángeles. Dada la limitación que provoca la premisa, Noche de Paz se apoya en una perfecta expresividad de ambos, que transmiten todo el dolor que sienten sin necesidad de articularlo con palabras.

La película plantea una historia relativamente trillada de muerte de un familiar, recuperación del protagonista, entrenamiento y misión de venganza. Sin embargo, el montaje ayuda a cambiar en parte la percepción, amplificando la sensación de frenesí primero y de cuenta atrás inevitable en la parte final. Kinnaman se convierte en un omnipresente protagonista y gracias a su carisma y a su buen trabajo la película sale adelante y merece ser vista, aparte del hecho de tener a John Woo dirigiendo.

Porque hablamos de John Woo. Y eso provocó que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. Y en realidad, tengo que decir que aunque la película está bien igual ese hype ha jugado en mi contra. En primer lugar porque hay menos escenas de acción de las que pensaba que habrían. Y frente a las clásicas flipadas a cámara lenta de Woo que yo esperaba, me he encontrado con una acción JohnWickizada, por decirlo de alguna manera, con tiroteos en primerísimo plano casi cuerpo a cuerpo en escaleras que ascienden. Y hay varios momentazos super chulos, pero a la vez está muy «pegada a la tierra», frente a las flipadas más locas a las que Woo nos acostumbró durante tantos años.

Si tengo que poner un pero, diría que esta sensación igual no tan buena vino porque la sala donde vi la película en los Cines Cinesa de Castellón no la proyectó bien, al verse todo excesivamente oscuro. Como si la bombilla de proyección estuviera excesivamente usada y hubiera perdido potencia. El no acabar de ver bien lo que estaba pasando, como si hubiera un velo sobre la pantalla, seguro fue un bajón. Pero dentro de que esto es así, también es cierto que la planificación de planos sobre todo en los tiroteos evita planos excesivamente generales, metiendo la cámara en medio de la acción, de forma que hay mucho frenesí pero igual la acción se resiente un poco.

Comentaba antes sobre que la historia era una típica venganza made in Punisher. Pero en realidad este personaje NO es el puto amo, sino una persona normal que en un año tiene que recuperarse de sus graves heridas iniciales, ponerse en forma y aprender el oficio de asesino, algo en lo que desde el primer momento ves que no es lo suyo, al cometer errores que a la larga pueden resultar mortales. Esta idea que este hombre no es para nada un John Wick en realidad es algo que agradezco, porque es también lo que hace que esta película tenga cosas diferentes además de la propia premisa silenciosa. Por cierto, Noche de Paz se une a la gran tradición de películas navideñas de acción.

En la sala en la que estuve el viernes casi no había público el viernes, a lo que hay que sumar que Noche de Paz sólo se ha estrenado en uno de los dos cines de Castellón. Eso me sugiere que la recaudación de la película va a ser bastante floja. Una pena, porque me parece un pecado que John Woo estrene una película y los amantes del cine de acción no vayan en masa al cine a verla. Igual es que la promoción ha sido mínima y mucha gente ni se enteró que esta película se ha estrenado. Aunque reconozco que no me ha volado la cabeza, creo que es una buena película y la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Noche de paz es una buena premisa que hará disfrutar a los amantes del cine de acción. Siempre claro, que entren en la premisa y se animen a verla, cosa que parece que no ha pasado. Espero que en el streming encuentre una segunda vida que parece que no va a tener en las salas de cine.

PUNTUACIÓN:7/10

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