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Crítica de Yellowstone temporada 3 (SkyShowtime)

Yellowstone confirma en su tercera temporada estrenada en SkyShowtime que más que narrar amenazas concretas a la familia Dutton, la serie creada por Taylor Sheridan es una carta de amor a la profesión de cowboy moderno.

PUNTUACIÓN: 7/10

La lucha contra los Becks de la pasada temporada está ganada y hay un pequeño alto el fuego con la reserva Broken Rock. Sin embargo, una vez más, John Dutton y el rancho Yellowstone Dutton se enfrentan a una nueva amenaza que puede ser casi imposible de vencer. Market Equities, una empresa de Fortune 500 con vínculos políticos, busca el control del rancho Dutton por cualquier medio. Por si fuera poco, existe hostilidad contra su rancho por parte de un ranchero rival con un viejo rencor contra los Dutton. Después de defender su rancho de un adversario, ¿podrá John mantener el legado de su familia una vez más contra un enemigo mucho más poderoso o será el último Dutton en poseer el rancho?

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director y ya ha estrenado su quinta temporada y tiene confirmada una sexta, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Kevin Costner interpreta a John Dutton III, un patriarca viudo de la sexta generación de la familia Dutton que posee y explota el Yellowstone Dutton Ranch, el mayor rancho de Estados Unidos y que también ejerce de Comisario de Ganadería de Montana. Kelly Reilly es Bethany «Beth» Dutton, la única hija de John. Es educada, inteligente y una maestra de la manipulación. Con problemas con la bebida, vive amargada y emocionalmente inestable. Luke Grimes es Kayce Dutton, el hijo menor de John y ex SEAL , que vive en el rancho con su mujer y su hijo, nativos americanos. Wes Bentley es Jamie Dutton, aspirante a político e hijo adoptivo de John. Cole Hauser es Rip Wheeler, el capataz del rancho Yellowstone Dutton y mano derecha y ejecutor de John. Rip ha trabajado en el rancho durante muchos años y es ferozmente leal a John. Kelsey Asbille es Monica Long Dutton, la esposa nativa americana de Kayce y nuera de John.

El gran villano de esta temporada más que una persona es una gran empresa: Market Equities, empresa que es más grande, más mala y mucho más ambiciosa, y ha comprado el patrimonio del fallecido Jenkins para realizar un desarrollo urbanístico que cambiará para siempre la faz de Montana. La empresa encarga a Rourke (Josh Holloway) que llegue a un acuerdo con los Dutton o los expulse, lo que ocurra primero. Como explica Rourke: «¿Por qué soñar con construir campos de golf cuando puedes construir ciudades?»

Taylor Sheridan vuelve a escribir y producir toda la tercera temporada. Los diez episodios tienen como directores a Stephen Kay (4 episodios), John Dahl (2), Christina Voros (2) y Guy Ferland (2). El éxito de la serie en Paramount+ en Estados Unidos durante su emisión en el verano de 2020 aseguró la producción de las temporadas cuatro y cinco, que se está emitiendo en estos momentos.

Como comentaba en la introducción, cada vez resulta más claro que Yellowstone es un canto de amor a la figura de los vaqueros modernos y al medio natural, más que una serie que hable de intrigas empresariales para hacerse con la propiedad de unos terrenos. En esta temporada, durante varios episodios el patriarca John Dutton (Kevin Costner) se marcha de acampada con sus hombres para cuidar de sus animales y se lleva a su nieto con él, mostrándole lo bonita que es la vida natural, disfrutando de la naturaleza frente a la vida en las ciudades rodeado de hormigón. En todo momento estamos viendo junto a bellísimos parajes naturales, a los vaqueros haciendo aquello que hacen mejor y que les convierten en lo que son. Pastoreando reses, dirigiendo caballos, delimitando el vallado de la propiedad, comprando y vendiendo animales, asistiendo a competiciones y en general realizando actividades muy masculinas. Aunque haya mujeres que lo hagan igual o mejor que los hombres, cosa que también veremos, porque las mujeres de Montana son duras como las que más.

Es una pena que en medio de este ambiente bucólico tengamos a los Dutton, una familia que en lo que al patriarca se refiere es una persona egoísta que hará lo que sea para mantener sus propiedades sin importar lo que diga la ley. Me parece curioso que diría que lo que para mi son actitudes del villano para el público americano pueda ser la personificación del ideal americano de hombre hecho a si mismo que defiende lo suyo cueste lo que cueste. En temporadas anteriores tenía claro que los Dutton tenían muchas similitudes con la familia Roy, los protagonistas de Succession, una familia de malas personas haciendo actos egoístas y crueles a sus semejantes. Sin embargo, en esta temporada hemos asistido a un «blanqueamiento» para casi todos ellos. John se dedica a hacer feliz a su nieto sabiendo que es algo que nunca hizo con sus hijos. Kayce ayuda a los rancheros de Montana en su nuevo puesto de Comisario de Ganadería en sustitución de su padre. (A todo esto, un inciso. Que la gente aplauda que asesine a ladrones de reses en lugar de detenerles y llevarles ante un juez es sintomático también de una mentalidad americana que me parece terrible). Por su parte, Beth intenta ser feliz al consolidar su relación con Rip, y muestra una versión de si misma menos hija de puta de lo habitual.

No sorprende que el único mal parado de este temporada sea justo el único Dutton que no es un vaquero, Jamie. El hijo al que John encargó hacerse abogado para defender su rancho se confirma como un niño adoptado por John (que va a resultar que es un santo a poco que dure más la serie) que se muestra egoísta y que además de ser un asesino (como vimos la temporada anterior), conoceremos el motivo por el que Beth le odia a muerte. Un hecho terrible que por otro lado me muestra lo terrible que es la vida en los Estados Unidos, cuando en las reservas indias el único método anticonceptivo existente es ¿vaciar a una mujer para que no pueda volver a quedarse embarazada? Es que es muy fuerte todo.

Creo que todo el reparto de Yellowstone cumple de maravilla con lo que la serie necesita de ellos. Por supuesto, Kevin Costner está en su salsa y se le ve super cómodo con este papel de un hombre mayor con pecados en su pasado que tiene que hacer lo que sea necesario para defender lo suyo. La parte de la historia que pone a los impuestos que los terratenientes tienen que pagar al gobierno federal como el gran enemigo de esta forma de vida me parece que es algo interesante, y que conecta con el liberalismo salvaje que se defiende con uñas y dientes en los Estados Unidos. Algo que a su vez conecta con el ojo por ojo y el crear su propia ley para castigar a los que se oponen a los Dutton.

Esta tercera temporada en muchos momentos ha parecido que no va de nada, más allá de mostrar la vida de los vaqueros modernos. Lo cual no es algo malo por si mismo, porque las escenas de naturaleza o los vaqueros con sus caballos molan un montón. La vida en la reserva también tendrá su momento al ayudar Monica a detener a un violador de jóvenes indias, enfrentándose la reserva a sus propios problemas con una justicia típicamente americana. Es curioso que de nuevo en esta temporada Thomas Rainwater, que se suponía iba a ser el gran antagonista de los Dutton en la primera temporada, se une a él ante la llegada de gente de fuera que quiere transformar el valle en algo que ellos no quieren.

Los momentos empresariales de esta temporada son pocos y mal planteados, de forma que son lo peor de la serie. Josh Holloway tiene que bailar con la más fea en su papel de Rourke, al ser un supuesto galán tiburón de los negocios que se verá sorprendido (como no) por la actitud implacable de Beth. De hecho, después de estar la amenaza de Market Equities casi olvidada durante toda la temporada, la serie parece que pega un acelerón justo en el último episodio de forma que se plantee un final que sólo puedo calificar de tramposo al dejar ¡4 situaciones! colgadas a la vez. Situaciones de vida o muerte, no os vayáis a pensar que son cualquier cosa. Y el caso es que ya pensaba ver la cuarta temporada sin saber de la existencia de estos cliffhangers, pero pensar que los espectadores americanos tuvieron que quedarse casi un año esperando para saber cómo continúa la serie me ha dejado muerto.

Yellowstone me está gustando, sobre todo por ser tan diferente a todo lo que se está haciendo en televisión ahora mismo. Sin embargo, el verle problemas éticos a todo lo que hace John Dutton me está sugiriendo que igual esta erie no es tan para mi como yo pensaba al principio del visionado. No es para mi como europeo urbanita, claro, porque creo que queda claro que el target es precisamente todo el público de las zonas centrales de Estados Unidos, un público que entiendo que no se siente muy representado con las series ambientadas en Nueva York o en California.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Yellowstone mantiene un buen nivel mientras nos muestra a un nivel super idealizado lo bonita que es la vida del cowboy actual, y de lo que tienen que hacer para defender su forma de vida.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de 1883 (SkyShowtime)

1883, la precuela de Yellowstone creada por Taylor Sheridan, me ha encantado a todos los niveles. Otra seriaza que he podido disfrutar gracias a mi suscripción a SkyShowtime.

PUNTUACIÓN: 8/10

Precuela de la serie ‘Yellowstone’, que sigue la historia de la familia Dutton en un viaje hacia el oeste a través de las Grandes Llanuras, para ir hacia el último bastión de la indómita América, durante el año 1883.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director y ya ha estrenado su quinta temporada y tiene confirmada una sexta, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, y también ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone. Nada mal, teniendo en cuenta lo mucho que me están gustando todas estar serie.

Taylor Sheridan escribe esta serie precuela de Yellowstone que nos muestra la dureza que se encontraron los pioneros que se aventuraban al oeste buscando un futuro mejor. La serie de 10 episodios se estrenó en 2021 y tuvo además a Sheridan dirigiendo el episodio piloto, siendo Ben Richardson (cinco episodios) y Christina Alexandra Voros (cuatro) los directores de la serie.

Sam Elliott es Shea Brennan, un empleado de la Agencia Pinkerton que dirige la expedición que se dirige hacia el oeste. Brennan es un antiguo capitán que sirvió en el ejército de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. Tim McGraw interpreta a James Dillard Dutton. Natural de Tennessee, fue capitán del Ejército de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión. Hábil líder y combatiente, se une a la caravana con su familia tras conocer a Brennan y Thomas en Fort Worth, Texas. Faith Hill (esposa de McGraw en la vida real, es Margaret Dutton, la matriarca de la familia y madre de Elsa (Isabel May) la hija de 17 años que se convertirá en la sorprendente protagonista al ser la narradora de la historia en la voz en off.

LaMonica Garrett como Thomas, un agente de Pinkerton y sargento veterano del ejército de EE.UU. que forma equipo con Shea Brennan para ayudar a guiar al grupo; Marc Rissmann como Josef, un inmigrante alemán que trabajó como carpintero antes de viajar a América y que ayuda a la expedición sirviendo de intérprete para su grupo y de enlace entre los estadounidenses y los inmigrantes; Eric Nelsen como Ennis, un joven vaquero al que pagan por escoltar al grupo y cuidar de su ganado; y Gratiela Brancusi como Noemi, una viuda romaní que acaba de perder a su marido y tiene que criar sola a dos niños pequeños en la expedición completarían el reparto de una serie muy coral.

1883 es western en estado puro. Dentro que la historia es básica, al ver los problemas a los que se enfrenta una caravana de pioneros que busca un futuro mejor en el oeste, la clave de esta serie es la autenticidad que todo transmite. Unido a una dureza terrible al tratarse de un momento y un lugar sin ley que el más fuerte imponía su voluntad a los demás y los débiles acababan muertos. Y me gusta que en muchos momentos no se trata de un problema de bien o mal, sino de sobrevivir de la forma que sea. Hay un montón de momentos terroríficos en los que se pone de relieve que la vida humana no valía nada en esa época, y en la que los propios protagonistas buscan matar a quien se pone en su camino, realizando acciones que nada tiene de «morales».

Junto a la dureza de determinados pasajes de la historia, la otra gran sorpresa de la historia es la belleza de la narración de Isabel May, que interpreta a Elsa Dutton en la serie. Su acento y el mensaje naturista de su voz en off (que sirve de narración de la historia), aporta poesía a los episodios y me ha cautivado. Tras una vida encerrada en una granja, Elsa va a descubrir los grandes prados y la naturaleza salvaje y se va a enamorar de ella, y los espectadores lo vamos a hace junto a ella. Sumado a una fotografía increíble y los bellísimos parajes naturales en que se rodó la serie, 1883 es un triunfo en el apartado visual.

Para ser una serie de televisión, 1883 plantea una escala enorme, al haber construido enormes sets para mostrar un pueblo de Texas de la época, para luego ver cómo avanza una caravana con decenas de carromatos y cabeza de ganado para ser consumido en los momentos de necesidad. Sheridan comenta que planteó la serie como una película de 10 horas que tenía que tener esa misma calidad, y la verdad es que la serie luce espectacular. Además, el vestuario, el atrezzo, todo se siente real en pantalla, casi te llegas a creer que todo lo que vemos está sacado de una máquina del tiempo. En lo referido al diseño de producción, la serie es de diez. Por cierto, me acuerdo también de Brian Tyler y Breton Vivian, los creadores de la música, que también ayuda a trasladarnos a los Estados Unidos.

Tener a Sam Elliot es garantía de que el protagonista va a sudar western. Y la verdad es que el veterano actor es una pasada como el anciano vaquero y militar que no admite las tonterías de nadie y dirige una caravana de gente inexperta que no saben ni montar a caballo. Elliot está espectacular como un anciano que sabe que la mayoría de la expedición no va a llegar a su destino, al ser inmigrantes que en muchos casos no saben ni hablar inglés. Tener a estas personas servirá para resaltar la naturaleza inmisericorde del medio natural.

Junto a Elliot, todo el reparto cumple con nota, pero también destacaría a los miembros de la familia Dutton, una familia dura que ellos si saben lo que están haciendo, y que no dejarán que nada ni nadie se interponga en su búsqueda de un nuevo hogar donde ser felices. La serie se vende como una precuela de Yellowstone, pero realmente esta serie puede verse como una obra autocontenida que puede disfrutarse completamente sin haber visto la serie protagonizada por Kevin Costner. Y los Dutton forman un potente núcleo emocional para la serie.

La serie parece un catálogo de catástrofes, al tener la caravana que enfrentarse a bandidos, huracanes, el cruce de ríos super peligrosos o simplemente a las picaduras de serpientes venenosas. Es interesante escuchar además a Sheridan comentar que una de sus máximas aspiraciones era mostrar de una manera correcta a los nativos americanos, tras décadas de películas y series en los que eran mostrados como unos demonios que atacaban a inocentes hombres y mujeres blancos. En 1883 hay también ataques, pero queda claro que en su mayoría eran pueblos que sólo querían vivir en paz y ayudaban a los que lo necesitaban, sufriendo ellos sí los ataques del hombre blanco. En este sentido, la comunidad nativa americana debe haber quedado contenta con la serie. Yo como espectador lo estoy.

Como western que es, 1883 me parece modélico, no se le puede pedir más a una historia de este tipo. Con buenos personajes, situaciones tensas y grandes paisajes naturales, esta serie es de visionado obligado para todos los amantes del género.

Comparto el trailer de la serie:

1883 me ha gustado mucho. No se si la serie va a tener una segunda temporada, pero yo estaría encantado de saber como siguió la vida de la familia Dutton en el siglo XIX. Mientras esto se aclara, creo que tendré que empezar 1923, la siguiente serie precuela creada por Sheridan con los estupendos Harrison Ford y Helen Mirren.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Yellowstone temporada 2 (SkyShowtime)

Yellowstone aprieta el acelerador en una segunda temporada de la serie creada por Taylor Sheridan en la que por fin vemos a un enemigo a la altura de John Dutton (Kevin Costner).

PUNTUACIÓN: 7/10

John Dutton se enfrenta a una nueva amenaza para el rancho. Aparte de Thomas Rainwater y Dan Jenkins, los hermanos Beck han demostrado ser una espina en el costado de los tres. Dutton se da cuenta de que ahora dos de sus mayores enemigos se han convertido en aliados, ya que los hermanos magnates, que tienen vínculos políticos y conexiones con grupos de milicianos, continúan con su agresiva amenaza.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director y ya ha estrenado su quinta temporada y tiene confirmada una sexta, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Kevin Costner interpreta a John Dutton III, un patriarca viudo de la sexta generación de la familia Dutton que posee y explota el Yellowstone Dutton Ranch, el mayor rancho de Estados Unidos y que también ejerce de Comisario de Ganadería de Montana. Kelly Reilly es Bethany «Beth» Dutton, la única hija de John. Es educada, inteligente y una maestra de la manipulación. Con problemas con la bebida, vive amargada y emocionalmente inestable. Luke Grimes es Kayce Dutton, el hijo menor de John y ex SEAL , que vive en la reserva india de Broken Rock con su mujer y su hijo, nativos americanos. Wes Bentley es Jamie Dutton, aspirante a político e hijo adoptivo de John. Cole Hauser es Rip Wheeler, el capataz del rancho Yellowstone Dutton y mano derecha y ejecutor de John. Rip ha trabajado en el rancho durante muchos años y es ferozmente leal a John. Kelsey Asbille es Monica Long Dutton, la esposa nativa americana de Kayce y nuera de John.

En la anterior temporada conocimos a Danny Huston como Dan Jenkins, un multimillonario promotor inmobiliario de California cuyo principal objetivo es arrebatar el rancho Yellowstone a John y su familia, y Gil Birmingham como el jefe Thomas Rainwater, jefe de la reserva india de Broken Rock y vecino del rancho Yellowstone que pretende reclamar a los Dutton las tierras sobre las que se asienta el rancho Yellowstone, que cree que fueron robadas a los nativos americanos que las habitaban originalmente. Sin embargo, los grandes villanos de esta temporada son los hermanos Malcom y Teal Beck, interpretados por Neal McDonough y Terry Serpico, unos duros empresarios que controlan las tragaperras y las licencias de alcohol del estado y que quieren hacerse con el control del hotel que planean Dan Jenkins y el jefe Rainwater.

Paramount Network estrenó esta segunda temporada de Yellowstone en el verano de 2019. Su creador y showrunner Taylor Sheridan se mantiene como guionista de los diez episodios de esta temporada, aunque ayudado en algunos episodios por John Coveny, Brett Conrad, Ian McCulloch y Eric Beck. Los directores de esta tanda de episodios fueron Ed Bianchi (2 episodios), Stephen Kay (3), John Dahl (2), Ben Richardson (2) y Guy Ferland (1). Destacar además que esta segunda temporada tuvo mejor audiencia que la primera, confirmando el éxito para Paramount y dando luz verde para que Sheridan creara su universo televisivo.

En la reseña de la primera temporada ya expresaba mis ganas de ver esta serie creada por Taylor Sheridan y mi sorpresa al comprobar que la familia Dutton serían lo malos del 99% de cualquier otra ficción televisiva actual. En especial el patriarca John Dutton, interpretado por Kevin Costner, que es un padre abusivo egoísta que no quiere hijos, sólo esclavos que hagan siempre lo que él quiere sin cuestionarle jamás. Y para el que el «imperio de la ley» significa hacer lo que él quiere en cada momento en función de sus intereses, que pueden llegar al asesinato. Pero tampoco salen bien parados sus hijos Beth, una mujer alcoholizada por la pérdida de su madre cuando era una niña, algo que la excusa para ser una hija de puta asquerosa y abusiva hacia los que tiene a su alrededor. O Jaime, la personificación que hombre blando por no haber vivido en el rancho, a pesar de haberse convertido en abogado por deseo de su padre, algo que sin embargo jamás le agradeció. Jamie es un pusilánime que está tomando siempre las peores decisiones en cada momento, y cuyos errores (y crímenes) tienen que ser ocultados por su familia. Como comentaba, las conexiones de esta serie con Succession se me hacían más que evidentes, al estar viendo las peripecias de una gente mala haciendo cosas terribles.

Dentro de los personajes más o menos positivos pondría a Kayce Dutton, el hijo pequeño de la familia y que sufre al compaginar su lealtad hacia su padre con la supervivencia de su matrimonio con la nativa americana Monica, que en esta temporada empezará a dar clases en la universidad. Ryp, el soluciona problemas de los Dutton, muestra como cualidad positiva una lealtad a prueba de bombas hacia su patrón John. Pero claro, pierde la razón cuando se convierte en un asesino a sueldo sanguinario, con o sin el consentimiento de los Dutton.

Frente a los personajes despreciables a un lado y otro del conflicto, me parece muy curioso que la serie se detiene durante muchísimos minutos de todos los episodios en mostrar la vida de los vaqueros que trabajan para Dutton. Su trabajo con las reses y los caballos, y sus momentos de descanso. De alguna manera, es la forma que tiene Sheridan de mostrar el punto de vista de la gente corriente, de los trabajadores que sólo piensan el poder sobrevivir un día más, una semana más. Estos sí son los verdaderos héroes de la serie, y entiendo que lo son también para los espectadores. Ver la forma de vida de los vaqueros sirve además para que veamos la belleza de los parajes naturales donde se rueda la serie. Si algo bueno tiene la serie, diría que es justo el amor que transmite por la vida de campo y la naturaleza circundante, una rara-avis dentro del entretenimiento urbanita mainstream.

En esta temporada diría que Sheridan y sus colaboradores debieron ver muy claramente el problema de hacer a los protagonistas demasiado «malos», porque plantean unos villanos realmente cabrones como son los hermanos Beck que sin duda merecen la muerte. Porque para un hombre de la vieja escuela como son los Dutton, cuando alguien se atreve a pegar a una mujer o atacar a un niño inocente, el conflicto sólo puede acabar de una manera. Cuando ves lo chungos que son los Beck a lo largo de la temporada te das cuenta lo hermanitas de la caridad que fueron en la comparación el jefe Rainwater de la reserva o el inversor californiano Dan Jenkins, los teóricos villanos de la primera temporada

Reconozco que la parte que llevo peor de esta serie en su conjunto es la filosofía de americano duro que coge lo que quiere y luego lucha para defenderlo de los que a su vez se lo intentan arrebatar; «Es la única constante en la vida. Si construyes algo que vale la pena, alguien intentará quitártelo». Esto lo dice varias veces el patriarca de los Dutton a modo de filosofía de vida, a lo que habría que añadir las palabras que su padre le dijo antes de morir: «No dejes que te lo quiten. Ni una maldita pulgada». Algo que John se ha grabado a fuego y que lleva a cabo contra cualquiera que plantee una amenaza para la supervivencia del rancho.

Y la parte de defender lo que es tuyo no sería problemática si no fuera porque en una conversación con su rival Dan Jenkins, el multimillonario promotor inmobiliario de California, cuando este le dice que están en América y él tiene derecho a ir donde quiera, incluido Montana, para llevar a cabo sus negocios en terrenos de su propiedad, Dutton se ríe de él en la cara y le dice que puede querer algo, pero luego tendrá que luchar para que nadie (él) se lo arrebate. La ley del más fuerte aplicada al siglo XXI, acojonante. Con el condicionante que en este mundo, los poderosos y los abusones se salen con la suya. Viendo la serie y entendiendo lo que hay, no estamos en la lucha del bien contra el mal, sino del menor de dos males.

Entiendo que la mentalidad de «hombre hecho a si mismo» es muy del agrado de la mentalidad americana. Más si cabe si hablamos de los estados agrícolas del centro de los Estados Unidos. Pero a falta de ver la serie 1883 con el origen de la familia, estamos hablando de gente que tomó como suyo unas tierras que no les pertenecían y que llevan décadas (aparentemente) saltándose la ley cuando les conviene para hacer lo que ellos estiman oportuno, convirtiéndose en juez, jurado y ejecutor. De nuevo, esto es 100% americano, pero me revuelve las tripas saber no sólo que existe gente así, sino lo peor es que se salgan con la suya una y otra vez.

Otra cosa que me choca es que la serie hace decir a Kevin Costner frases potentes tipo: «Toda mi vida ha sido una larga serie de perder cosas que amo. No voy a perder esta, Rip. Esta no». Pero lo cierto es que ¡esto no se corresponde con la realidad! De hecho, es cierto que perdió a su mujer hace 20 años, pero su gran amor no son sus hijos ni su familia sino su finca, y no se ha modificado ni un acre en todos estos años. De hecho, él ha hecho un acoso y derribo contra sus hijos y les ha machacado durante años, no se puede perder cosas que amas aplicado a unos hijos a los que nunca amó.

Una vez sabes a lo que vienes, la verdad es que he disfrutado del visionado de esta temporada. Sin embargo, tengo que reconocer que el final de temporada me ha resultado un bluff absoluto. Por un lado está la ejecución de un asalto al campamento de unos supremacistas a sueldo de los Beck, que está tremendamente mal ejecutado por el director Stephen Kay. Pero yendo más allá, resulta que hasta ese momento hemos visto que los Beck son los putos amos que tienen aterrorizado a todo el estado con sus tácticas mafiosas, pero cuando llega el enfrentamiento, el final de ambos hermanos pone en duda todo lo anterior si una persona sola puede entrar en su propiedad como si tal cosa.

Quiero pensar que los actos super over-the-top de este final de temporada van a tener repercusión en la tercera temporada, porque de momento John Dutton habla mucho de perderlo todo, pero hasta ahora no ha hecho más que salirse con la suya con una lista de cadáveres cada vez mayor. Han pasado cosas demasiado gordas como para que todo pueda ser ocultado debajo de la alfombra, pero tampoco es que la serie haya sido especialmente realista, así que se me genera esta duda, dentro que el elemento de entretenimiento y la atracción que generan esta colección de malas personas me obliga a seguir viendo la serie. Por cierto, yo veo a John Dutton clarísimamente como una mala persona, me queda la duda si Sheridan o en general el público americano ve al personaje con los mismos ojos que lo hago yo. O por contra, ejemplifica los valores del americano hecho a si mismo.

En todo caso, Yellowstone es un estupendo ejemplo de historias con una sensibilidad masculina que muestran el medio rural americano con toda su crudeza, pero también con una belleza salvaje e indómita. Una serie que sabe el tipo de historias que cuenta, una en la que todos los personajes se mueven en los grises porque no existe el blanco y negro. Y que sabe dejar a los espectadores con ganas de más. Tengo ganas de ponerme con la tercera temporada, pero creo que antes veré 1883, la serie en la que el primer Dutton se hizo con sus terrenos en Montana.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Yellowstone mantiene un buen nivel dentro que la resolución de esta temporada ha sido un poco bluff. Con todo, me deja con ganas de ponerme inmediatamente con la tercera temporada.

PUNTUACIÓN: 7/10

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