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Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Lioness temporada 3 (SkyShowtime)

La tercera temporada de Lioness puede ser la mejor serie de televisión de 2026. Taylor Sheridan es el puto amo del entretenimiento televisivo de calidad para un público adulto que busca temas complejos sin sermones ni panfletos.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

Joe McNamara (Zoe Saldaña) es secuestrada brutalmente al comienzo de la temporada, lo que da inicio a una guerra de inteligencia de alto riesgo dirigida por Kaitlyn (Nicole Kidman) y Westfield (Michael Kelly) para rescatarla, mientras conoceremos los sucesos que llevaron al secuestro.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, The Madison con Michelle Pfeiffer y Kurt Russell, y Lioness muestran que aún Sheridan aún tiene cuerda para rato.

Taylor Sheridan escribe los ocho episodios de esta tercera temporada de Lioness. Michael Friedman ha dirigido 5 episodios, mientras que D.J. Caruso dirige dos y Robert McLachlan el restante. Frente a la premisa de la básica de mujeres soldado del ejército de los EE. UU. infiltrándose en misiones de alto riesgo, esta tercera temporada ha dado un vuelco total a la historia, siendo de largo la mejor hasta la fecha.

En el reparto tenemos a las habituales Zoe Saldaña en el papel de Joe McNamara, jefa del programa Lioness; Nicole Kidman como Kaitlyn Meade, supervisora de la CIA y jefa de Joe; Michael Kelly como Byron Westfield, subdirector de Operaciones de la CIA y jefe de Kaitlyn; y Morgan Freeman en el papel de Edwin Mullins, secretario de Estado de EE. UU.

Dave Annable interpreta a Neal McNamara, el marido de Joe. Los miembros del equipo son Laysla De Oliveira como Cruz Manuelos, Jill Wagner como Bobby, LaMonica Garrett como Tucker, James Jordan como Two Cups, Austin Hébert como Randy, Jonah Wharton como Tex, Genesis Rodríguez como la capitana Josephina Carrillo y Thad Luckinbill como Kyle McManus, oficial superior de la CIA y compañero de Joe.

Los nuevos personajes de esta tercera temporada son Elizaveta Neretin en el papel de Oleksandra Balakin, una agente ucraniana de la FISU y espía infiltrada en el SVR ruso, y Lev Gorn en el papel de Maxim Petrov, el embajador adjunto de Rusia en Estados Unidos

Taylor Sheridan es tan puto amo que en Lioness se guarda el papel de Cody Spears, un miembro de la Fuerza Delta del Ejército de los Estados Unidos que es aún más duro que todos los soldados del equipo Lioness. Y que les explica como funcionan las cosas en el frente de batalla del siglo XXI. Y Sheridan lo hace porque puede. Y queda mega guay. ¡Hell Yeah!!

La tercera temporada de Lioness me ha impresionado. Me gustaron mucho las dos anteriores, pero quizá el formato de infiltrar a una mujer soldado en un nuevo enemigo de los Estados Unidos podía ser repetitivo. Por suerte, Taylor Sheridan es un productor igual de bueno que en su faceta de escritor, y se dio cuenta de esto antes que nadie. Por eso esta tercera temporada es completamente diferente de las anteriores.

Sheridan cambia incluso la estructura de la serie, al lanzarnos el shock del secuestro de Joe nada más iniciarse la serie, para engancharnos completamente. A partir de ahí, la narración de divide en dos líneas temporales. Una en el pasado que muestran la última misión del equipo Lioness en Ucrania, en medio de la guerra contra Rusia, y todo lo que llevó hasta el secuestro de Joe. En paralelo, en el presente toda la maquinaria de los Estados Unidos se enfoca en encontrar a los secuestradores y salvar a Joe antes de que abandonen los Estados Unidos, momento en el Joe puede darse por muerta. Y encontrarla no va a ser fácil, porque hay una conspiración con varios frentes abiertos en los que no va a ser fácil saber en quien confiar. Porque incluso los agentes dobles pueden tener sus propias bazas que jugar.

Lo primero a destacar de Lioness es que es una serie que luce espectacular. No se lo que Paramount+ se ha gastado en esta serie, pero todas las escenas están planteadas como un blockbuster palomitero de primer nivel. El combate en Ucrania empleando drones y la infiltración del equipo de Joe para secuestrar a un militar ruso de alto rango me ha ofrecido momentos increíbles que creo que no había visto antes en una película o serie. Y mira que el género militar me gusta mucho. Además, no puede decirse que en esta temporada haya mucha acción. Pero los tiroteos que tenemos están rodados como Dios. Son escenas breves, secas y directas, en la que la tensión estalla en un segundo y el que dispara primero a menudo es el que sale con vida. Me encantan las coreografías locas y peliculeras tipo John Wick, pero esto es mucho mejor. Mucho, mucho mejor.

Igual que los tiroteos, los diálogos de Taylor Sheridan confirman por qué es el mejor guionista de la televisión a mucha diferencia de todos los demás. Diálogos directos, afilados, que no malgastan ni una palabra de más. Porque este mundo las acciones hablan más que las palabras. Y porque estos militares no se andan con tonterías. Incluso las escenas expositivas, a menudo informando a Morgan Freeman, son momentazos que me tenían pegado al televisor gracias al carisma de Freeman, Kidman, Kelly y Saldaña.

Una parte importante de la serie en la que la CIA y el ejército buscan operativos rusos infiltrados en los Estados Unidos, le sirve a Sheridan para hacer un certero comentario sobre el estado del país. Y como suele ser en él habitual, no deja títere con cabeza. Me encanta ver a los wokes indignados con Sheridan llamándole fascista (facha en España) porque muestra que las grandes potencias enemigas de los USA como Rusia o China lleva años invirtiendo en empresas, medios de comunicación y universidades para influir en la vida americana y crear un caldo de cultivo contra el gobierno y la sociedad americana, para debilitarla. Como si fuera algo que no se hubiera demostrado que ya ha pasado.

Para una parte de los Estados Unidos, el concepto del heroísmo está trasnochado. Por eso una parte de Hollywood no quiere hacer historias de héroes puros que luchan contra el mal simplemente porque es lo correcto. Lo que nos lleva a películas terribles que supuestamente deberían transmitir heroismo y que en realidad muestran a una villana con un traje de superhéroe con una S asesinar a sangre fría a un enemigo derrotado que no supone una amenaza y podría haber sido detenido y llevado a juicio. Me estoy desviando, pero digo esto porque otra parte de la sociedad SI cree en hacer lo correcto. Incluso en dar la vida por un ideal o para que sus hijos puedan seguir disfrutando del nivel de bienestar que disfrutan actualmente. Y que los enemigos de los USA quieren arrebatarles. La dureza que implica vivir según esos ideales para los soldados que lo llevan a cabo es mostrado de forma brillante por Taylor Sheridan. Claramente esta serie es para ese tipo de público.

La escena en que Joe detiene a un topo ruso que es un profesor de universidad pagado para difundir las ideas comunistas en una obra de arte. Porque Joe afirma lo que pensamos todos, que respetaría a ese traidor si hubiera donado toda su fortuna a la causa comunista, pero se dedica a convertir a jóvenes desde su púlpito con las ventajas de su vida de (casi) millonario a la que no piensa renunciar. Seguro que es algo que ha escocido a más de un actor, cantante o influencer de ideas de izquierda en los Estados Unidos. Por cosas como esta entiendo que Sheridan moleste tanto a algunos sectores «progresistas». Empezando porque no están acostumbrados que una serie o un autor no difunda la propaganda woke como se les exige. Algo que ha colonizado el 85-90% del entretenimiento actual. Que alguien como Sheridan sea tan rabiosamente independiente sin duda ofende a todos los del pensamiento único. Y hay un montón en Estados Unidos y también en España.

Pero Sheridan no está para darnos sermones, sino para mostrarnos un mundo peligroso en el que todos los países tienen sus intereses y harán lo que sea para conseguirlos. Incluso países que son teóricamente aliados de los americanos. De hecho, otro de los enormes aciertos de la serie es que mientras intentan liberar a Joe, en realidad no saben quien ordenó el secuestro. Lo que hace imposible que puedan detenerle. Ni ahora ni tampoco en el futuro si decide llevar las cosas un paso más allá. La complejidad de la conspiración hace que se hagan suposiciones que no tienen por qué ser correctas. Y gente inocente puede pagar el precio si están equivocados.

Por supuesto, la serie muestra los poderes casi absolutos que tienen las fuerzas del orden en virtud de las leyes que se crearon tras el 11 de Septiembre. Leyes que ningún presidente demócrata han derogado y que permiten la tortura y la detención indefinida sin cargos ni control judicial. En esta serie vemos acciones dirigidas a gente que la serie demuestra que es «mala». O como mínimo, traidores a sueldo de otros países enemigos de los EE. UU. Que para el caso es lo mismo. Sin embargo, no hay que ser muy lince para darte cuenta de lo terrorífico que puede ser este poder casi absoluto en manos de gente con agendas políticas e intereses económicos que defender. Ver la serie sirve no sólo para ver el alcance del poder del gobierno de los Estados Unidos y su complejo militar, sino cuestionarte la cantidad de abusos y situaciones injustas que pueden haber sucedido en los últimos años al amparo de estas leyes.

Y dentro de esa zona gris, me vuela la cabeza y me aterroriza que los «heroes» sean capaces de las mismas crueldades y torturas que los supuestos villanos. Joe es torturada por sus captores, pero no es muy diferente a lo que viven los prisioneros de Guantánamo. Que sean capaces de matar a gente inocente, incluso los que hasta hace 5 minutos eran aliados, muestra lo chungo que es este mundo y lo complicado que es todo. Por supuesto, los miembros de Lioness son los «buenos» de esta serie. Pero en realidad viendo lo que son capaces de hacer, no creo que sea un calificativo adecuado para ellos. Sheridan no está para colarnos planfletos, sino historias complejas como el mundo que vivimos. Protagoniza por personas con grandes zonas de gris.

La duración de 8 episodios me ha parecido perfecta, y la experiencia de ver semana a semana la serie una maravilla. Sheridan entiende como nadie el formato televisivo y consigue darnos en todos los episodios momentos dramáticos y giros que hacen avanzar la trama que hacen que el espectador siempre queramos más. Como formato televisivo que es, la tercera temporada de Lioness ha resultado un éxito monumental. Y como guinda, Sheridan desvela la identidad del villano en una última escena que conecta con temporadas anteriores y nos lleva de cabeza a una cuarta temporada que puede ser la bomba. Temporada que de momento no ha sido confirmada por Paramount+.

Aunque en realidad, lo cierto es que me da igual lo que Sheridan haga a continuación, lo veré seguro. Tras Lioness, llega el momento de ver The Madison, una historia completamente diferente, pero 100% Sheridan. Espero que Paramount+ no cometa una locura y renueve Lioness, aunque lo cierto es que hace unos meses salieron informaciones sobre la ruptura de relaciones del jefe de Paramount con Sheridan. Desde luego, ellos se lo pierden.

Comparto el trailer de esta tercera temporada de Lioness:

Lioness me ha impresionado. Ya sabía lo bueno que es Taylor Sheridan, pero es que esta serie está a otro nivel. Qué barbaridad.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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Crítica de Landman temporada 2 (SkyShowtime)

Vuelve Landman, la serie creada por Taylor Sheridan y protagonizada por Billy Bob Thornton ambientada en el mundo de las explotaciones petrolíferas de Texas.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Ambientada en las proverbiales ciudades en auge del oeste de Texas, se trata de un drama sobre la búsqueda de la fortuna en el mundo de las plataformas petrolíferas basada en el podcast ‘Boomtown’, una historia de clases, con matones y multimillonarios salvajes que impulsan un boom tan grande que está cambiando nuestro clima, nuestra economía y nuestra geopolítica.

Esta segunda temporada continúa donde lo dejó la primera. Tras la muerte de Monty Miller, su viuda Cami Miller (Demi Moore) toma el control activo de M-Tex Oil, ascendiendo a Tommy Norris (Billy Bob Thornton) a presidente de la empresa. Pero su relación empezará a deteriorarse rápidamente.

Taylor Sheridan (Yellowstone, 1923, 1887) vuelve a escribir toda esta nueva temporada, que ha tenido a Stephen Kay como director de los 10 episodios. Aunque los medios «progresistas» están haciendo el vacío a esta serie, las audiencias han seguido acompañando, porque Paremount+ ha confirmado la producción de una tercera temporada.

En el reparto tenemos a Billy Bob Thornton como Tommy Norris, una combinación de agente inmobiliario petrolero y vicepresidente de operaciones de M-Tex Oil. Ali Larter es Angela Norris, exmujer de Tommy y madre de Cooper (Jacob Lofland) y Ainsley (Michelle Randolph).

Paulina Chavez interpreta a Ariana Medina, viuda de Elvio y amor platónico de Cooper, Kayla Wallace es Rebecca Falcone, abogada especializada en causalidad en Shepherd-Hastings y más tarde asesora interna de M-Tex Oil, Demi Moore es Cami Miller, la propietaria de M-Tex Oil, mientras que Andy García interpreta a Danny «Gallino» Morrell, el cubanoamericano jefe del cártel internacional de la droga Gallino. La novedad de esta temporada es poder disfrutar de Sam Elliott como Thomas «T. L.» Norris, padre de Tommy.

 

Taylor Sheridan es el puto amo. Tras romper todos los registro televisivos con Yellowstone, ahora ha trasladado con éxito la idea de mostrar a hombres rudos trabajadores al mundo de la extracción de petróleo en Texas. Me gusta la idea que no hay que arreglar algo que NO está roto, porque tengo que decir que la primera temporada me gustó mucho. Pero al mismo tiempo me flipa la capacidad analítica de Sheridan y cómo para esta segunda temporada ha conseguido afinar su fórmula de éxito, llegando a mejorar lo que ya estaba super bien.

Tener a Billy Bob Thornton como protagonista es una pasada. Pero unirle en esta segunda a Sam Elliott como su padre, T.L. Norris, es un lujo acojonante. Tommy descubrirá el fallecimiento de su madre, que estaba en una residencia y a la que no veía desde hace más de 20 años. El funeral hará que padre e hijo se reencuentren, y los espectadores conoceremos el drama que vivió Tommy cuando fue niño debido a los problemas mentales de su madre. Sheridan es probablemente el mejor dialogista actual, y estos actores consiguen sacar oro de cada situación.

Otra situación que mejora la serie es la forma en que Sheridan saca partido a tener a Demi Moore y a Andy García. Moore interpreta a Cami Miller, la propietaria de M-Tex Oil tras la muerte de su marido en la primera temporada. Andy García interpreta a Danny «Gallino» Morrell, el jefe del cártel de la droga al que Tommy conoció en la primera temporada, resulta ser un poderoso inversor que quiere ayudar a Tommy y a Cami ante los problemas financieros de M-Tex, algo a lo que Tommy se opone ferozmente. Ambos actores tienen una química brutal en pantalla, y verles juntos ayuda a cimentar el éxito de la serie.

Aunque en realidad, Landman no es una serie de altas finanzas, sino una historia a pie de calle. Y en este sentido, es alucinante cómo Sheridan consigue que conectemos con TODOS los personajes, incluso los miembros de la cuadrilla de perforación de Tommy. Unos operarios que simbolizan a la gente corriente que se juega la vida para proveer a su familia.

Landman está llena de personajes memorables por motivos variados. Por ejemplo, me muero de risa con la mujer de Tommy Angela, y con su hija Ainsley. Sheridan sabe que los espectadores queremos ver bellas mujeres, y ambas madre e hija son una locura de cuerpos esculturales con muy poca ropa encima. Pero junto al elemento físico, Angela simboliza la figura de la mujer que tiene claro que no va a trabajar ni aunque la maten, porque merece a un hombre rico que cubra todas sus necesidades y caprichos. Un tipo de mujer que es real, por mucho que a algunos les pueda escocer.

Sobre Ainsley, me vuela la cabeza que sea una pija tremenda, pero también alguien inocente que en realidad parece que ve lo mejor de la gente. Ainsley se muere de ganas de ir a la Universidad para seguir con su carrera de animadora. Las peripecias de las chicas con el grupo de jubilados a los que ayudan son super divertidas. Y además, Sheridan aprovecha para tirar con acierto hacia las chorradas de lo políticamente correcto, al tener que compartir habitación con una chica que usa los pronombres «they/them» y que se comporta como una gilipolla amargada hacia Ainsley. En todo caso, me gusta como Sheridan plantea que incluso las personas diferentes pueden llegar a entenderse y ser amigas si al menos intentan entender al otro.

Los 10 episodios de esta segunda temporada son un ejemplo maravilloso de buenísima televisión. Cada episodio cuenta con varios hitos emocionales y situaciones potentes en el ámbito laboral de la extracción de petróleo. Junto a todo lo demás, me gusta mucho la relación de Cooper con Paulina , la viuda de Elvio que se ha convertido en el amor de Cooper. Cooper avanza en su faceta profesional, mientras que en la faceta romántica se va a convertir en un pelele ante Paulina. Cooper me recuerda en parte al vaquero tontorrón de Yellowstone al que le tenían que explicar todo, y que en cierto sentido hacía de nuestros ojos. De nuevo, afinando la fórmula del éxito, Cooper tiene grandes momentos laborales y emocionales junto a Paulina. Una Paulina cuyo trabajo en un bar va a llevar a un suceso traumático.

Otro personajazo es el de la abogada Rebecca Falcone, que en esta temporada seguirá siendo la puta ama pero también que se siente sola y encontrará el amor en el sitio menos esperable. Sheridan aprovecha a Rebecca y a Cooper para que los espectadores conozcamos los entresijos del negocio y lo difícil que es tener éxito, siendo casi como ir a apostar a Las Vegas.

Landman es un éxito monumental. Ofrece el tipo de entretenimiento con el que conecto inmediatamente. Sheridan tienen una capacidad brutal para escribir personajes memorables, y conocer su vida y sus trabajos y amores me da una de los mejores series que creo que veré en este 2025. Y por si fuera poco, el giro alucinante de la serie en sus dos últimos episodios ha dejado a Landman en un momento espectacular de cara a la tercera temporada. Porque la audiencia de esta serie sigue siendo una de las mejores de SkyShowtime (Paramount+ en Estados Unidos).

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Landman es una seriaza. Y Taylor Sheridan es el puto amo. No hay más.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Tulsa King temporada 3 (SkyShowtime)

Sylvester Stallone vuelve para protagonizar la tercera temporada de Tulsa King que acaba de emitir SkyShowtime. repitiendo los aciertos y errores de temporadas anteriores.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El creciente imperio criminal de Dwight Manfredi en Tulsa choca con la antigua y adinerada familia Dunmire, que se convierte en un nuevo y peligroso adversario. Mientras Dwight intenta expandir su negocio adquiriendo una destilería local de bourbon, los Dunmire, liderados por Jeremiah Dunmire, se movilizan para detenerlo, lo que genera un intenso conflicto que pone en peligro a su banda y a su familia.

Taylor Sheridan creó Tulsa King junto a Terence Winter, contando con Sylvester Stallone como productor ejecutivo. Tras el pequeño chasco que supuso la segunda temporada, para esta tercera se ha elegido a Dave Erickson. La temporada ha constado de 10 episodios, que han sido dirigidos por Jim MacKay (4 episodios), Kevin Dowling, Joe Chappelle y Guy Ferland, a razón de 2 episodios cada uno. Erickson y Stallone escriben varios episodios, siendo el resto de guionistas Sheri Elwood, Jameel Saleem, Taylor Streitz, Ildy Modrovich, Ildy Modrovich, Daniel C. Connolly y Nick Jones Jr.

Sylvester Stallone es el gran protagonista de esta serie en la que interpreta a Dwight «El General» Manfredi, un capo de la familia Invernizzi que viaja a Tulsa tras cumplir 25 años de cárcel por asesinato y no tener sitio en Nueva York. Martin Starr es Lawrence «Bodhi» Geigerman, el dueño de una tienda de venta legal de marihuana reclutado por Manfredi para ayudar a financiar sus negocios en Tulsa. Jay Will como Tyson Mitchell, un antiguo taxista que se convierte en el chófer de Dwight y en el primer miembro del equipo de Manfredi.

Otros actores de esta temporada son Garrett Hedlund como Mitch Keller, el antiguo propietario de un bar que Dwight ha convertido en un casino, Dana Delany como Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario y actual interés romántico de Dwight, Annabella Sciorra como Joanne Manfredi, la hermana menor de Dwight, Neal McDonough como Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa que además es un gran productor y distribuidor de marihuana, Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City. Chris Caldovino como Dennis «Goodie» Carangi, capo y consigliere de larga data de la familia Invernizzi que se une a Manfredi en Tulsa, Mike «Ca$h Flo» Walden como Michael «Bigfoot», guardaespaldas de la familia Manfredi.

Los nuevos personajes de esta tercera temporada son Robert Patrick como Jeremiah Dunmire, el llamado «tirano de Tulsa», líder de la mafia Dixie. Beau Knapp como Cole Dunmire, hijo de Jeremiah; Bella Heathcote como Cleo Montague, la rebelde hija de Theodore Montague y antiguo amor de Mitch; Kevin Pollak como John Musso, el agente especial encargado de manejar a Dwight como activo tras su detención; James Russo como «Quiet» Ray Renzetti, un jefe de la mafia italiana; Dallas Roberts como Dexter Deacon, un sicario especializado en explosivos; La sorpresa final fue poder disfrutar de Samuel L. Jackson como Russell Lee Washington Jr., un veterano asesino de Nueva Orleans, que cumplió condena junto a Dwight.

He sido un fan de Stallone toda mi vida. Y que con 79 años aún esté protagonizando una serie con el carisma que muestra en pantalla es una alegría total. Pero a la vez, Tulsa King es la confirmación que el tiempo pasa para todo el mundo, también para Sly.

La trama de esta tercera temporada plantea dos líneas narrativas principales. Por un lado se presenta un nuevo villano, protagonizado por Robert Patrick, un magnate de las destilerías que se encontrará con Stallone cuando éste quiere comprar una pequeña destilería que le ayuda a entrar en el negocio del alcohol. Patrick se ha especializado en los últimos años en el papel de villano y lo hace genial. La segunda trama que se plantea nace del clifhanger de la segunda temporada, cuando Sly fue detenido por el FBI. El agente especial John Musso, interpretado por Kevin Pollak, tiene pruebas para encerrar a toda la organización de Sly, a menos que trabaje con él para detener a un terrorista. Y por supuesto, tenemos a la mafia de Nueva York que sigue mosqueada porque Sly no les paga un tributo.

La temporada tiene tiempo para el desarrollo de los secundarios de la serie. Mitch Keller (Garrett Hedlund), el propietario del bar que Dwight ha convertido en un casino, reinicia una relación con Cleo Montague, la hija del dueño de la destilería Montague a la que conocía de antes de entrar en prisión. Tyson Mitchell, el chófer de Dwight, intenta montar su propio negocio. Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario y actual interés romántico de Sly, entra en política ayudando a que Cal Thresher, el villano de la temporada anterior, a que se convierta en el gobernador del estado. Y además, tenemos importantes apariciones de Annabella Sciorra como Joanne Manfredi, la hermana menor de Dwight, y Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City.

Tengo que decir que el climax de la temporada con el enfrentamiento final entre Sly y sus hombres contra los esbirros de Robert Patrick en su mansión está muy bien. En este momento por fin vemos al Stallone duro que siempre queremos ver. En ese sentido, la temporada me ha dejado con buen sabor de boca.

Pero para llegar hasta ahí, la serie se atasca una y otra vez en escenas de gente hablando intentando parecer duros. Y no siempre lo consiguen. Las tramas secundarias se alargan sin llegar a llegar a ser interesantes, empezando por la trama de Tyson, el chófer. Otra trama que no funciona es la del agente del FBI. Aunque plantean un momento espectacular con la amenaza de bomba en el hotel, toda esta trama acaba siendo un WTF? absoluto. Y la amenaza de Nueva York es también otro quiero y no puedo.

La serie juega con la nostalgia con la aparición sorpresa de Samuel L. Jackson como Russell Lee Washington Jr., un asesino amigo de Dwight, que aparece en los dos últimos episodios de la temporada. Y ver a Jackson es una gozada, pero al mismo tiempo parece que la misma serie entiende que lo que han presentado hasta ese momento no es lo bastante bueno y necesitan algo más. Cosa que es correcta.

Tengo claro que veré la cuarta temporada de Tulsa King que se está rodando actualmente, y que entiendo que se estrenará en 2026. Pero al mismo tiempo siento que la veré por la familiaridad y el carisma de Stallone, no porque la serie sea realmente buena. Aunque en realidad el factor entretenimiento a me lo ha dado, así que no tengo ningún problema con ver una serie que simplemente «esté bien».

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Aunque Stallone pone todo de su parte y su carisma está intacto, Tulsa King sirve como recordatorio de lo mayor que está.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de 1923 temporada 2 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan termina en su segunda temporada la historia de 1923, el segundo proyecto destinado a contar el pasado de Yellowstone y la familia Dutton con Harrison Ford y Helen Mirren de protagonistas.

PUNTUACIÓN: 7/10

Serie de TV (2022-2025). 2 temporadas. 15 episodios. Sin piedad. La codicia puede acabar con cualquiera. 1923, Montana. Sigue a la familia Dutton en su lucha por defender sus preciadas tierras durante la dura época de la Gran Depresión y la Ley Seca. Cuando la codicia y la violencia se adueñan de todo, hay que estar dispuesto a llegar hasta el final. Precuela de ‘Yellowstone’.

La segunda temporada de Yellowstone empieza la acción justo donde se quedó en el final de la temporada. La serie creada y escrita por Taylor Sheridan ha contado en esta segunda temporada con 7 episodios, que en realidad son ocho aunque finalmente Sheridan optó por unificar los dos últimos episodios en un último episodio de 111 minutos de duración. Ben Richardson, colaborador habitual de Sheridan desde Wind River en el que realizó la función de director de fotografía, ha dirigido todos los episodios de esta temporada

Helen Mirren y Harrison Ford interpretan a Cara y Jacob Dutton, los patriarcas de la familia Dutton y grandes protagonistas de la serie. Jacob Dutton es el hermano mayor de James Dutton (interpretado por Tim McGraw en 1883), y al no poder tener hijos propios Cara, toman como suyos a John (James Badge Dale) y Spencer Dutton (Brandon Sklenar), los hijos de James y Margaret, tras el fallecimiento de ambos. John es el sobrino mayor y la mano derecha de Jacob Dutton en el rancho. Spencer, el hijo menor, luchó en la Primera Guerra Mundial y viaja por África como cazador. Julia Schlaepfer interpreta a Alexandra, una mujer británica librepensadora que se encuentra con Spencer en África.

El resto del reparto en sus papeles principales son Jerome Flynn (recordado entre otros por su papel de Juego de Tronos) como Banner Creighton, un pastor escocés de ovejas adversario de los Dutton. El siempre genial Timothy Dalton es Donald Whitfield, un poderoso y rico magnate de los negocios acostumbrado a conseguir lo que quiere. Además, Darren Mann es Jack Dutton, hijo único de John Dutton, nieto de James Dutton y sobrino nieto de Jacob Dutton. Es un dedicado ranchero profundamente leal a su familia. Michelle Randolph interpreta a Elizabeth «Liz» Strafford, una joven luchadora y capaz, prometida de Jack Dutton. Por último, Aminah Nieves es Teonna Rainwater, una joven india americana rebelde que fue separada de su familia e internada en un internado indio para niñas dirigido por la Iglesia Católica. Como curiosidad, Isabel May (Elsa Dutton en 1883) repite como la narradora de la historia.

La segunda temporada de 1923 empieza justo donde se quedó la primera, planteando 5 tramas en paralelo con los diferentes protagonistas. Lejos de Montana tenemos a Spencer Dutton y su mujer Alexandra intentando llegar cada uno por su lado a los Estados Unidos. Spencer tendrá que trabajar duro en un barco, luego se encontrará con la mafia italiana que comercia con alcohol de contrabando y tendrá que cruzar a pie y en tren los Estados Unidos. De alguna manera, toda la trama de Spencer es la más aventurera y en cierto sentido anecdótica de la serie.

La parte más dramática de 1923 la protagonizan dos mujeres. La esposa de Spencer Alexandra (Julia Schlaepfer) viajará sola y casi sin recursos a los Estados Unidos para reunirse con su marido, sufriendo el horrible machismo de la sociedad. El episodio en el que Alexandra llega a Nueva York y sufre el triaje en Ellis Island, que trata a las mujeres como ganado, me pareció un episodio super doloroso de ver por lo dramático y seguro real que es todo lo que nos cuentan. Porque Estados Unidos rechazaba a las mujeres embarazadas bajo la idea que eran gente sin recursos que venían a aprovecharse de los recursos del Estado. (Algo de rabiosa actualidad, por cierto). Luego sufrirá un robo violento y un intento de violación en el tren, tras lo cual será ella la detenida cuando se defiende de su agresor. La parte de Alexandra me ha parecido super dramática casi bordeando el porno emocional, resaltando que la pobre consigue seguir su camino pero sufriendo siempre el peor golpe posible. Esta parte realza la idea de folletín dramático que tiene la serie, algo que queda claramente de manifiesto con el final de la historia de Alexandra. Y no tengo duda que lo retratado por Sheridan sería exacto a como se trataría a las mujeres en la época, siempre subordinada a su marido. Pero la concatenación de hechos dramáticos uno detrás de otro ha acabado siendo demasiado.

Por otro lado tenemos a Teonna Rainwater (Aminah Nieves), la joven nativa americana Crow que escapó de la escuela que la torturaba y buscaba arrebatarle su herencia cultural, y que sigue intentando escapar del cura y los agentes de la ley que la persiguen. Esta persecución tendrá momentos emotivos y otros super dramáticos, y resalta que la cultura blanca siguió asesinando indios con total impunidad durante años. Hay mucha oscuridad, pero al menos quiero pensar que el final nos deja un halo de esperanza hacia el futuro de Teonna.

Ya volviendo a Montana, el invierno está golpeando duro en el estado. En especial a la familia Dutton en su rancho. Cara y Jacob Dutton (Helen Mirren y Harrison Ford), intentan mantener a la familia con vida y llevar una especie de vida normal, disfrutando del embarazo de Liz, la mujer de Jack Dutton. Cuando Jacob tiene que ir a la ciudad, son las mujeres las que se quedaban casi solas en el rancho y tenían que enfrentarse a todo tipo de amenazas, desde la enfermedad a los lobos.

Por su parte, el malvado Donald Whitfield (Timothy Dalton), planea masacrar a los Dutton para quedarse sus tierras. Su plan es crear el primer resort de esquí para entretener a los ricos aburridos de Nueva York, Boston y California, que buscan emociones fuertes. Todo lo relativo a Whitfield se plantea para mostrar que es el demonio hecho carne, repitiendo varias de las constantes de la obra de Sheridan en Yellowstone. Y es que el enemigo del mundo natural son los ricos que vienen de fuera que buscan arrebatar las tierras a los que las trabajan, para transformarla en un parque de atracciones que robarán su esencia al medio natural. Por si fuera poco, sus depravados gustos sexuales, hasta el punto de raptar jóvenes con su novia para torturarlas hasta la muerte, sirven para resaltar esta parte de escoria que merece morir.

Hasta tal punto es escoria Whitfield, que su ayudante el antiguo pastor de ovejas reconvertido a asesino Banner Creighton, rival de Harrison Ford en la primera temporada, no puede aceptar sus depravaciones y como mata a mujeres indefensas. Luchar por la tierra y que el más fuerte se la quede es una cosa que este hombre entiende y hasta respeta, pero querer hacer daño y disfrutar con ello es otro nivel de maldad. Hasta en eso, la serie distingue dos niveles, poniendo siempre en lo peor al rico industrial que viene de fuera.

Mi principal problema con la primera temporada de 1923 fue esperar ver una serie protagoniza por Harrison Ford y Helen Mirren, que era como Paramount / SkyShowtime la promocionaron, y encontrarme con una serie con tres líneas narrativas que limitaban el protagonismo de Ford y Mirren a un tercio. Y encima con Ford herido más de la mitad de la temporada. Con unas tramas derivadas que a mi no me resultaban igual de interesantes. En esta segunda temporada ya sabía lo que había, pero eso no quita con que acabo de ver la serie y dentro de ser entretenida, lamento profundamente que justo la parte de Ford y Mirren se sienta en muchos momentos como secundaria frente a otras tramas a las que Sheridan claramente otorga un papel más dramático.

Hay una parte de Sheridan como cronista de una época que me deja sensación agridulce, al sentir que ha querido abarcar más de lo necesario. Tengo claro que Sheridan ha titulado la serie «1923», no «familia Dutton». Y se hace muy evidente la denuncia que Sheridan quiere hacer ante la situación de la mujer en la sociedad machista de la época, sumado por supuesto a la reivindicación de los nativos americanos y cómo sobrevivieron al genocidio cometido por los anglosajones. Quizá el problema es que aunque los hechos relatados puedan ser fidelignos, la unión de todos estos elementos no acaba de casar. Desde luego, la trama de Teonna Rainwater no pega con nada de lo que se cuenta en paralelo. Y la pornografía emocional que Sheridan plantea en la historia de Alexandra bordea peligrosamente el drama over-the-top de telenovela turca.

Y a todo esto tenemos la historia de los Dutton en Montana, en la que Helen Mirren sale ganando completamente puesta en la balanza con Harrison Ford. Dentro que antes están mayores, que Mirren sea la maestra de su nuera para explicarle las verdades de la dura vida del campo en el invierno de Montana la ofrece mejores oportunidades dramáticas que el exiguo papel que Sheridan guarda para Ford en esta temporada. Y en general en toda la serie.

Creo que me está quedando una reseña bastante negativa, cuando en realidad la serie me ha resultado muy entretenida y con multitud de momentos emocionantes y dramáticos. Además, como siempre dentro de la franquicia televisiva de Sheridan, la producción de 1923 resalta el mundo natural, con escenas de gran belleza que de alguna manera sólo pueden verse dentro del Sheridanverso.

En el climax de la serie se plantean varios tiroteos que están chulos, en especial el ataque al rancho Dutton mientras Harrison Ford ha ido a esperar a Spencer al tren temiendo una emboscada de los asesinos de Whitfield, cosa que efectivamente sucede. La idea de Sheridan de juntar los dos últimos episodios para estrenar casi una película como final de serie me funciona y ayuda a que este climax sea más épico y dramático.

Además, aunque me da pena la sensación de que Harrison Ford ha estado infrautilizado, en realidad él y todo el reparto están super bien dentro de los papeles que tienen que interpretar. Por ejemplo, el pastor irlandés Banner Creighton que era el malo al principio de la serie al final es un hombre desesperado que hace lo que debe para alimentar a su familia y asegurarles un futuro mejor que el que él ha tenido. Algo no tan diferente a lo que históricamente ha hecho la familia Dutton.

Sabiendo lo que es, a pesar de algún pero que le pongo a la serie, creo que 1923 es un entretenimiento estupendo y un gran añadido a la filmoteca que Taylor Sheridan está creando para Paramount+ / SkyShowtime. Si te gustan los cowboys y en general los tipos duros que defienden lo suyo y no se detendrán ante nada ni nadie para conseguir lo que persiguen, esta es tu serie.

Comparto el trailer de esta temporada:

A pesar de recrearse en el sufrimiento de sus personajes femeninos, o quizá en parte por eso, 1923 ha resultado una serie super dramática y entretenida, mientras repite los tropos de mucha parte de la obra de Sheridan.

PUNTUACIÓN: 7/10

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