Crítica de Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson

La nueva película de Paul Thomas Anderson Licorice Pizza plantea un interesante intento de recrear la vida en Los Angeles en los años 70 y la alegría de vivir que sólo se tiene cuando se es joven.

PUNTUACIÓN: 7/10

Es la historia de Alana Kane y Gary Valentine, de cómo se conocen, pasan el tiempo juntos y acaban enamorándose en el Valle de San Fernando en 1973.

Paul Thomas Anderson (California, 1970) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Ha dirigido nueve largometrajes: Sydney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Embriagado de amor (2002), There Will Be Blood (2007), The Master (2012), Puro vicio (2014), Phantom Thread (2017) y Licorice Pizza (2021). Ha estado nominado a ocho premios Óscar por Phantom Thread (Mejor película, Mejor director), There Will Be Blood (Mejor director, Mejor película y Mejor guion adaptado), Inherent Vice (Mejor guion adaptado), Magnolia (Mejor guion original) y Boogie Noches (Mejor guion original); ha ganado una Palma de Oro del Festival de Cannes por Embriagado de amor, un Oso de Oro y un Oso de Plata a la mejor dirección del Festival internacional de Cine de Berlín y un León de Plata al mejor director del Festival internacional de Cine de Venecia.

Licorice Pizza ha sido aclamada por la crítica y ha recibido tres nominaciones para los Premios Óscar de este año: Mejor película, Mejor director, y Mejor guion original. También recibió tres premios del National Board of Review, incluida Mejor película, fue nombrada una de las mejores películas de 2021 por el American Film Institute, y ha recibido múltiples nominaciones en los Globo de Oro, los Premios de la Crítica Cinematográfica o los BAFTA.

Además de dirigir, Paul Thomas Anderson escribió además el guión de Licorice Pizza, cogiendo elementos reales de la vida de su amigo Gary Goetzman, actor y productor cofundador de la productora Playtone con el actor Tom Hanks, que añadió a su idea inicial de una historia de amor entre un estudiante y una mujer adulta. Anderson además también realizó las labores de director de fotografía junto a Michael Bauman.

La película de 133 minutos de duración cuenta con montaje de Andy Jurgensen y música de Jonny Greenwood de radio head, contando además con una maravillosa selección de canciones entre las que tenemos temas de Paul McCartney, The Doors, Nina Simone, David Bowie, Chuck Berry, Bing Crosby y muchos más.

Anderson ha contado con varios amigos suyos para varios papeles secundarios entre los que encontramos a los megaconocidos Sean Penn, Bradley Cooper o Tom Waits. Sin embargo, el gran descubrimiento lo suponen la pareja de actores protagonistas en la que supone sus primeros papeles protagonistas. Por un lado tenemos a Alana Haim como Alana Kane, una joven de 25 años que trabaja como asistenta de un fotógrafo que trabaja en el Valle de San Fernando en la California de 1973, que conocerá a Gary Valentine, interpretado por Cooper Hoffman, un adolescente de 15 años que trabaja como niño actor y que se enamora de Alana a primera vista.

Cooper Hoffman es el hijo del tristemente fallecido Philip Seymour Hoffman, amigo personal de Anderson, y cuando rodó esta su primera película en 2020 tenía tan sólo 17 años. También es interesante la historia de Alana Haim. Anderson es un gran amigo de sus padres y dirigió varios videos musicales de Haim, un grupo de música formado por ella y sus dos hermanas. De hecho, Anderson afirma que escribió a Alana pensando en ella, de ahí que mantuviera el nombre, y en la película participa también toda su familia, sus hermanas Este y Danielle y sus padres Mordechai y Donna. Cuando la película se rodó en 2020 Alana tenía 29 años, con lo que el contraste por la diferencia de edad de los protagonistas estaba asegurado.

Entrando en valorar la película, lo primero que hay que decir es que toda la información técnica que acabo de incluir en este post la he buscado después de ver la película, a la que llegué sin saber (casi) nada ni haber visto ningún trailer. De hecho, de lo único que me enteré a medias es que hubo cierta polémica en Estados Unidos al mostrar la película la relación de una mujer adulta con un menor de edad. Pero aparte de eso, no sabía nada.

Y el caso es que Licorice Pizza me ha sorprendido por su tono optimista, por estar ambientada en Los Angeles de 1973 y porque no es bajo ningún punto de vista una historia típica de amor. La historia no es un drama, ya que tiene un feel-good en todo momento que podría recordar a una nostalgia por un tiempo pasado que siempre fue mejor, algo muy en boga en el entretenimiento actual.

Como pieza histórica, Anderson realiza una recreación alucinante del mundo de 1973, incluyendo elementos de la vida real de la época como fue la crisis del petróleo que provocó escasez de gasolina durante bastante tiempo. La película además incluye a personas reales como el productor Jon Peters (Bradley Cooper) o personajes inspirados en personas reales como el actor William Holden (Sean Penn) o el director Mark Robson (Tom Waits). Otro detalle mucho chulo de la película que descubrí luego es que la imagen parecía “empañada” de alguna manera mientras veía la película, y resulta que Anderson empleó ópticas antiguas para que pareciera como si se hubiera grabado en 1973. Eso, unido a unas localizaciones reales, un vestuario y un diseño de producción perfecto y una estupenda música de la época (o que se escuchaba en la época) hace que como pieza histórica, la película funcione de maravilla.

En lo relativo a los protagonistas, me encanta el carisma y la personalidad que transmite Alana Haim en pantalla, para mi el verdadero descubrimiento de la película. Tengo que reconocer que Cooper Hoffman me resultó bastante repelente en su papel de listillo sabelotodo adolescente. De hecho, no me lo acababa de creer como un chaval de 15 años debido a que es una persona muy grande y aparente tiene muchos más años, aunque realmente me sorprendió al saber que tenía 17 años cuando rodó la película, por lo que realmente no era tan mayor.

Sin embargo, lo que si transmiten, y eso si se nota en pantalla, es que no son actores profesionales y no parece que actúen, sino que son ellos mismos en pantalla. Esta naturalidad de ellos y otros secundarios que son familia y amigos de Anderson, aporta un feel realista que me encanta.

Pero al mismo tiempo que digo estos elementos que me han gustado también tengo que reconocer que la película no me ha flipado, y creo que se queda a medio camino en todo, lo cual es una sensación curiosa a la que no estoy demasiado acostumbrado. Como historia de amor no acaba de funcionar a pesar de la amistad y complicidad que comparten Alana y Valentine en pantalla, y como recreación histórica, aunque transmite una buena sensación biográfica, en la mayoría de momentos parece una anécdota ampliada a la que le falta interés.

Como digo, me fastidia que gustándome de alguna manera se me queda como una película “sin más”, muy alejada de películas como Pozos de ambición o The Master. En todo caso, cuenta con los suficientes elementos interesantes que hagan que la quiera recomendar con esta reseña.

Comparto el trailer de la película:

Licorice Pizza es una buena película que sin embargo se me ha quedado corta en varios aspectos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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