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Crítica de Pobres criaturas de Yorgos Lanthimos

Pobres criaturas de Yprgos Lanthimos es una de las películas favoritas para los Oscars 2024 gracias a la histórica interpretación de Emma Stone como una versión femenina de Frankenstein.

PUNTUACIÓN: 8/10

Bella Baxter es una joven revivida por el brillante y poco ortodoxo científico Dr. Godwin Baxter. Bajo la protección de Baxter, Bella está ansiosa por aprender. Hambrienta de la mundanidad que le falta, Bella se escapa con Duncan Wedderburn, un sofisticado y perverso abogado, en una aventura vertiginosa a través de los continentes. Libre de los prejuicios de su época, Bella se vuelve firme en su propósito de defender la igualdad y la liberación. (FILMAFFINITY)

Pobres criaturas es la nueva película director griego Yorgos Lanthimos, (Atenas, 1973) un autor adorado por la crítica. Sus películas previas son Alps (2011), Premio Osella a Mejor Guión en Venecia, The Lobster (2015) Premio del Jurado de Cannes, The Killing of a Sacred Deer (2017), Premio al mejor guion en Cannes y La favorita (2019), Gran Premio del Jurado del Festival de Venecia, donde además ganó la Copa Volpi a la Mejor Actriz para Olivia Colman, que ganó también el Oscar de ese año.

El guion de Pobres criaturas está escrito por Tony McNamara, frecuente colaborador de Lanthimos, basado en Poor Things: Episodios de los primeros años de Archibald McCandless M.D., funcionario escocés de salud pública de Alasdair Gray. La película de 142 minutos de duración cuenta con fotografía de Robbie Ryan, montaje de Yorgos Mavropsaridis y música de Jerskin Fendrix.

La película ha sido nominada en 11 categorías tanto en la 77 edición de los Premios de Cine de la Academia Británica como en la 96 edición de los Premios de la Academia (Mejor película, Mejor director, Mejor actriz Emma Stone, Mejor actor de reparto Mark Ruffalo, Mejor guion adaptado Tony McNamara, Mejor música original, Mejor diseño de producción, Mejor fotografía, Mejor maquillaje y peluquería, Mejor diseño de vestuario y Mejor montaje). Ha ganado dos Globos de Oro: Mejor Película Musical o de Comedia y Mejor Actriz Musical o de Comedia para Stone.

Pobres criaturas está construida alrededor de una Emma Stone que realiza una interpretación histórica de Bella Baxter, una Frankenstein femenina que descubrirá el mundo a su alrededor al mismo tiempo que su cuerpo y su mente. Mark Ruffalo como Duncan Wedderburn, compañero de aventuras de Bella, Willem Dafoe como el Dr. Godwin Baxter, el creador de Bella, Ramy Youssef como Max McCandles, un doctor ayudante de Baxter, Christopher Abbott como Alfie Blessington, Kathryn Hunter como Madame Swiney y Jerrod Carmichael como Harry Astley completarían el reparto en sus papeles principales.

Emma Stone es una grandísima actriz que siempre ha tenido un gran ojo para elegir sus películas. Ganadora de un Oscar por La La Land, obtuvo nominaciones a los Oscars por sus papeles secundarios en Birdman y La Favorita. Pobres criaturas tiene todas las papeletas para convertirse en LA PELÍCULA que marque aún más su desempeño profesional en el futuro gracias a la impresionante creación que nos ha regalado.

Stone construye desde cero todo su personaje, creando una mujer que tiene que aprenderlo todo de si misma, empezando por su cuerpo, cómo se mueve, se comunica y siente, y como debe comportarse y expresarse en sociedad. Bella es una persona que se mueve diferente, habla diferente y se comporta de formas extrañas a la tradición «civilizada» anglosajona. No tiene muchas de las cosas que las personas aprendemos con el tiempo y la costumbre, creando su propia fisicidad cuando anda, come o baila. La forma en que va aprendiendo a todos los niveles y cómo su cuerpo va reflejando esos conocimientos es un elemento que me ha volado la cabeza. Hablamos de conocimiento intelectual, pero también físico, mostrando de forma directa su forma de reaccionar ante el sexo.

Stone realiza una interpretación super arriesgada al estar expuesta ante la cámara en escenas de alto contenido sexual, que implican estar desnuda repetidamente. Pero sin la vergüenza o el pudor que hemos aprendido. El personaje de Bella es tan extremo, y las situaciones que vive están super pasadas de rosca. Esto hubiera podido provocar que la película podría haber caer en la autoparodia si Stone o Lanthimos no hubieran acertado en las elecciones creativas que toman. Por suerte, eso es algo que nunca sucede, y la personalidad arrolladora de Bella me tuvo cautivado de principio a fin.

Por quitármelo de la cabeza, dentro que Stone me ha volado la cabeza con su creación de Bella, en realidad este personaje es un «Oscar-grab» de libro, al cubrir todos los elementos «oscarizables» que necesita un actor o actriz para ser premiado en los principales certámenes: Transformación física, tener elementos físicos y psicológicos que la alejan de la normalidad, y un mensaje super potente de empoderamiento femenino en el que una mujer en la Inglaterra victoriana consigue convertirse en dueña de su propio destino gracias a su inteligencia y sus armas de mujer.

Que esté reflejando esta realidad no supone en realidad un problema, porque como decía antes Pobres criaturas me ha gustado mucho. De hecho, estoy cansado de los panfletos políticos en el entretenimiento, pero cuando veo una historia bien contada con un mensaje consecuente con lo visto, me encanta. Pobres criaturas consigue como película ser super redonda y perfecta en lo relativo a forma y contenido. Y si Emma Stone no gana el Oscar a Mejor Actriz, sería totalmente injusto. (Lamentablemente, debido a la naturaleza ridícula de los anglosajones y su sentimiento de culpa, no descarto que puedan premiar a Lily Gladstone debido a su origen nativo americano).

Yorgos Lanthimos es un director único. Y mientras veía esta película empecé a ver muchos elementos estéticos ya vistos por ejemplo en La favorita. Uso de  grandes  angulares para muchas tomas generales, ausencia de planos medios, pasando en muchos momentos en el montaje del plano general a primeros planos para resaltar el aspecto psicológico de Bella. O escenas con una cámara que plantea un efecto «ojo de buey». En todo caso, dado que hacía 4 años desde su anterior película, me parece genial ver la obra de directores que buscan salirse de la normalidad y tengas señas de identidad tan marcadas como las de Lanthimos.

Hay que quitarse el sombrero ante montones de decisiones creativas que ayudan a que la experiencia del visionado sea sorprendente y única. Empezando por el arranque en blanco y negro mientras Bella está encerrada en casa de su creador el Doctor Baxter, pasando a usar un color espectacular y exagerado cuando se marcha a vivir aventuras. El uso de los grandes angulares y los ojos de buey ayudan a transmitir una sensación opresiva y claustrofóbica mientras Bella está prisionera entre cuatro paredes. Los decorados y una puesta en escena gigantesca crean una sensación de fábula expresionista, algo que sientes a lo largo de todo el metraje. El diseño de producción, la fotografía y el montaje son una maravilla. Pero también es alucinante la forma en que el vestuario, el peinado e incluso la música ayudan a transmitir la idea que Bella es alguien diferente que no encaja con el mundo establecido y vive en los márgenes de la sociedad.

La historia tiene una cualidad de fábula, pero me gusta mucho la forma en que Bella va aprendiendo cómo es la sociedad y cuales son sus fortalezas para romper con las cadenas que atrapan a las mujeres. Empezando por la forma directa y sin tapujos en que expresa sus apetencias y actos sexuales, algo que es tabú en nuestra sociedad sobre todo cuando estamos hablando por primera vez con desconocidos. No hay tabús para Bella, y su viaje iniciático de descubrimiento por Lisboa, el Mediterráneo, París y un inevitable viaje de retorno a Londres, se acaba convirtiendo en una historia de emancipación y empoderamiento femenino.

La película se muestra bastante cínica en lo referido al «amor», por ejemplo cuando el prometido de Bella el doctor McCandles le dice que la adora y ella se muestra incrédula, habiéndose preguntado antes «¿Qué es amor? ¿Qué elementos físicos prueban su existencia?» Ninguno, claro. Luego la consecuencia obvia es que para Lanthimos no existe, como mucho existiría el deseo. Además, aunque la película tiene un final feliz y Bella consigue el control de su propia existencia, en realidad se sugiere que debe casarse con el doctor, aunque sea un matrimonio de conveniencia, como si en realidad los tabúes de la sociedad son demasiado fuertes para escapar de ellos.

Emma Stone está tan tremenda que eclipsa al resto de un reparto que en realidad creo que está fantástico. Con su gusto por los personajes freaks, Willen Dafoe se da un festín con su personaje, el deforme Doctor Baxter, una persona que en realidad da un poco de pena al ser víctima de la experimentación de su padre sobre su cuerpo cuando era niño, una tortura que le marcó toda su vida posterior. Mark Ruffalo como Duncan Wedderburn, el amante de Bella que la llevará de viaje por todo el mundo acabará obsesionado con Bella, dándole a Ruffalo la oportunidad de despleguar un rango interpretativo super chulo. Ramy Youssef como Max McCandle es una buena persona que no sabe mirar más allá que lo que los convencionalismos sociales imponen.

El resto del reparto sirve para que Bella aprenda nuevas experiencias de la vida, incluidas las malas. También como el poder del sexo permite a las mujeres controlar el deseo y los instintos de los hombres. El tono de Pobres Criaturas se mueve entre la fábula atemporal y la comedia absurda rozando la farsa. Si algo NO sentí en ningún momento es que estaba viendo un «drama». Tampoco una historia «realista». Y esto creo que es otro acierto de Yorgos Lanthimos a la hora que el espectador podamos disfrutar de esta película. De hecho, hubiera sido tan fácil hacer que Bella fuera robada, violada, etc… porque la vida real es así de cruel, que agradezco que no fueran por ahí los tiros.

Me hace cierta gracia que el viaje de Bella en realidad se trata de un «problema de ricos», dado que los pobres bastante tienen con poder alimentar a su familia, no tienen tiempo de pensar sobre filosofía y/o autorrealización. Aunque la duración es considerable, en ningún momento sentí que se me hacía larga porque pasan muchas cosas y el aprendizaje de Bella merece la pena, hasta que llegamos a su casi inevitable final. Un final que me parece super redondo y satisfactorio.

No se si Pobres criaturas triunfará en los Oscars, porque todo parece apuntar a que Oppenheimer de Christopher Nolan va a acaparar la mayoría de premios. Pero tango claro que me ha gustado mucho más y que recomiendo que si es posible, veáis la película en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

Pobres criaturas es una película notable que espero pueda ganar varios Oscars y merece verse en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

1400 días seguidos publicando artículos en el blog

Hoy 29 de Enero alcanzo el hito de los 1400 días publicando consecutivamente al menos un artículo en el blog todos los días sin interrupción. Una cifra impresionante que me llena de orgullo y satisfacción.

El 30 de marzo de 2020, en pleno confinamiento, fue el último día que dejé de publicar un artículo en el blog. Empecé a escribir el blog en agosto de 2013 como parte de un trabajo de un curso de Community Manager que estaba realizando en ese momento. Puestos a tener que crear un blog y dotarlo de contenido, mejor plantearlo de algo que me gustara y no usar un tema de compromiso. Pasados estos más de 10 años Stars-my-destination.com sigue manteniendo el ADN de esos primeros días, al ser el diario de un aficionado al comic, la ciencia ficción y la fantasía en el que escribo sobre el ocio que consumo y las cosas que me gustan y/o me hacen reflexionar. Como digo en mi perfil de Twitter (nunca X) , en este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, intento hablar en positivo de mis aficiones frikis. Y quiero pensar que esa es una de mis señas de identidad, aunque no renuncie a ser crítico cuando corresponda.

Alcanzar los 1400 días consecutivos publicando contenidos no fue fruto de un plan establecido, sino simplemente de las ganas de escribir sobre cosas que me gustan o que encuentro elementos interesantes. Lo que si he ido creando es el hábito por la escritura. En 2014, primer año completo que escribí el blog, sólo publiqué 58 artículos, lo que significaba poco más de un artículo a la semana. El primer hito que sobrepasé fue en 2017, cuando conseguí publicar 2 artículos semanales. Y ahora parece una cifra sin importancia, pero en su momento compaginar el trabajo y la vida familiar con la escritura para aumentar mi producción el doble fue un esfuerzo muy importante. Tras eso, en apenas dos años pasé de los 2 artículos semanales a los casi 4 de 2019, el año antes del COVID. Junto al aumento de artículos, cada vez que pienso en los inicios del blog me vuela la cabeza que en 2023 superara la cifra de 100.000 visitas al blog, con más de 75.000 visitantes. Qué lejos quedan las 369 visitas que recibí en los 4 meses de 2013 cuando empecé a escribir.

AÑOARTÍCULOSVISITAS AL BLOG
201320369
2014582965
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201711212298
201812415538
201920020488
202035050498
202136577765
202236592919
2023366117538

Reconozco que llegados a este punto me hace ilusión mantener la regularidad hasta el 30 marzo, para cumplir los 4 años años completos publicando contenidos diarios en el blog. Y luego hasta el 8 de Mayo, momento en que esta cifra alcanzará los 1500 días. Pero luego haré como siempre he hecho, ir día a día escribiendo de una cosa y luego de otra, y luego otra más. En realidad no tengo ninguna obligación más allá de la que me impongo a mi mismo, escribir no deja de ser un hobby como lo puede ser ver la televisión, un hobby que intento cultivar todos los días, normalmente por la noche antes de acostarme. Las horas de sueño que me ha quitado lo considero tiempo bien invertido.

Tengo que reconocer que tener esta suerte de diario de las aficiones frikis que consumo, poder recomendar aquellas obras que realmente me han gustado mucho y analizar por qué algo me ha gustado o no lo ha hecho, me sirve de terapia de relajación y me aleja de los problemas y el stress del mundo real. Algo que también me viene muy bien. Poder escribir sobre lo que me gusta y mi actitud de «Poner la cartera donde pongo mis opiniones» puede decirse que son mis señas de identidad como fan comiquero. Y no soy rico en absoluto, hay muchísimas cosas que no puedo hacer, lugares que no puedo visitar o comics que no compro porque no me lo puedo permitir. Pero sí tengo claro que más que mis reseñas, lo que de verdad impacta positivamente en una obra de entretenimiento mainstream es pagar por consumirlo.

Estaba pensando aprovechar este post para comentar alguna cosa sobre el momento que vive la industria del comic americana, pero luego yo mismo me quité esa idea de la cabeza. Hoy no es el día, ya encontraré muchos domingos para reflexionar sobre ello. Hoy es un día, me vais a perdonar, de autobombo. Pero mañana ya vuelven las reseñas habituales, empezando con la sorpresa que ha supuesto Jury Duty, la comedia falso-documental estrenada en Prime Video, la reseña del nuevo volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores o el primer arco de The Sacrificers, el nuevo comic de Rick Remender, Max Fiumara y Dave McCaig en Image Comics.

No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros “me gustan” y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.

Por cierto, aprovechando este post de celebración querría preguntaros si hay algún tema, comic, película, etc… sobre lo que no haya escrito todavía que os interesaría. Si queréis indicarlo en la sección de comentarios o a través de las redes sociales, intentaría

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Crítica de La zona de interés de Jonathan Glazer

La zona de interés del director Jonathan Glazer (Under the skin) es una película de mensaje poderoso gracias a una historia espeluznante que da una nueva vuelta de tuerca al exterminio nazi de los judíos.

PUNTUACIÓN: 7/10

El comandante de Auschwitz Rudolf Höss y su esposa Hedwig se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín cerca del campo. (FILMAFFINITY)

Jonathan Glazer (1965) es un director de cine y guionista inglés. Nacido en Londres, Glazer comenzó su carrera en el teatro y ha dirigido videoclips para grupos como Radiohead o Jamiroquai, antes de dar el salto al cine. Ha dirigido Sexy Beast (2000), Birth (2004) y Under the Skin (2013) siendo La zona de interés es su cuarta película. Con La zona de interés, ganó tanto el Gran Premio como el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes 2023.

Glazer escribe el guion de la película. Aunque en los créditos aparece como basado en la novela del mismo nombre de Martin Amis, en realidad sólo utiliza la ambientación de una casa al lado del campo de concentración de Auschwitz, siendo la historia totalmente diferente. La película de 105 minutos de duración cuenta con fotografía de Łukasz Żal, montaje de Paul Watts y música de Mica Levi. La película se rodó en localizaciones cercanas al propio campo de concentración y se cuenta en la versión original en alemán.

El reparto está formado por actores alemanes, entre los que encontramos a Christian Friedel como Rudolf Höss, comandante del campo de concentración de Auschwitz, Sandra Hüller como Hedwig, esposa de Rudolf, Ralph Herforth como Oswald Pohl, Daniel Holzberg como Gerhard Maurer, Sascha Maaz como Arthur Liebehenschel, Freya Kreutzkam como Eleonore Pohl, Imogen Kogge como Linna Hensel y Johann Karthaus como Klaus Höss.

La zona de interés es una película perturbadora. Creo que resulta un enorme éxito que puede servir para remover consciencias en un mundo actual dominado por el egoísmo extremo. La premisa no puede ser más potente, y es de hecho lo mejor de la película. Pegado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz el comandante Rudolf Höss y su esposa Hedwig tienen una casa de campo en la que crían a sus hijos como si fuera el paraíso ajenos al drama que se vive literalmente al otro lado del muro de su jardín. Y en realidad no son ajenos, ya que Rudolf es el responsable del exterminio y se esfuerza en mejorar la productividad de los hornos, mientras que Hedwig disfruta de los «regalos» de ropas y otros objetos sustraídos a familias judías y amenaza a una criada con que su marido la mandará a un horno por hacer mal su trabajo. Son perfectamente conocedores de lo que está sucediendo, lo que pasa es que no les importa. La degradación moral de esta pareja es trasladable a toda la sociedad alemana que luego hizo como si no supiera lo que estaba sucediendo a su alrededor. En este sentido, se resalta el papel de la mujer que si bien no realizó directamente los hechos, los conocía y estaba de acuerdo con lo que se hacía cuando salía beneficiada.

La vida de esta familia está llena de escenas banales repetitivas que no hacen más que poner de relevancia que no les importa nada de lo que pasa fuera de su propiedad. Reuniones de amigos con diálogos sin interés, excursiones con picnic incluido, baños en la piscina… todo sería normal si no fuera por la terrible anormalidad que sucede en el campo. Otro elemento terrible es ver el Holocausto desde los ojos de un burócrata para el que la muerte era un proceso industrial que optimizar. Esta mirada fría que se desprende de toda la narración ayuda a la potencia del mensaje, pero también me echó un poco para atrás como espectador mientras veía la película, aunque entiendo que es una decisión creativa totalmente buscada por parte de Glazer.

Glazer plantea un contraste terrible entre la vida bucólica de la familia con los ruidos terribles que se oyen al otro lado del muro, como gritos de dolor, disparos y alguna explosión. La película nunca muestra ninguna imagen del genocidio, pero tan sólo los sonidos ya ofrecen un mensaje terrible. Los únicos inconvenientes que sufre esta familia son hechos colaterales como que se ensucien cuando se están bañando en el río con una marea de cenizas tiradas al río. O el olor que comentan que despide el campo, o el ruido que generan los trenes que constantemente llegan al campo, se entiende que cargados de presos camino a su muerte. El exterminio está siempre presente, a lo que los adultos hacen oídos sordos.

La película me sirve también como crítica a nuestra sociedad actual. El egoísmo consciente de la sociedad es puesto a prueba en esta película, por ejemplo al ver que ante el ascenso de su marido que implica su traslado, su mujer Hedwig se niega a irse de su «paraíso», una casa construida con la muerte y el sufrimiento de una parte de la población que a esta mujer le da completamente igual mientras ella tenga esas posesiones materiales. Y aunque el pecado es por supuesto de los adultos, esta crueldad también acaba permeando en los niños. La escena en que el hermano mayor «putea» al niño pequeño puede verse como cosas de niños, pero en realidad tenemos a alguien más fuerte que disfruta con el sufrimiento de alguien que no puede defenderse. No creo que esta escena aparezca casualmente, esta intencionalidad la veo clarísima. Y me parece super interesante.

Aunque sea un poco off-topic, la película me recordó la historia de «se llevaron a los poetas pero no me importó porque no soy poeta. Luego se llevaron a X…. y así hasta que solo quedaba yo y cuando pedí ayuda, no quedaba nadie porque habían sido detenidos antes». He resumido la historia, pero creo que sabéis a qué me refiero. Algo que pasó en la Alemania Nazi y que está sucediendo a otro nivel en las sociedades occidentales. Es tremendo que ahora mismo se cancele a gente que pierde empleos por mostrar opiniones diferentes a las marcadas por el poder y el resto de la gente pensemos que mejor no meterse en determinados charcos de las redes sociales no sea que nos salpique. Hasta que no nos afecta directamente a nosotros, el dolor ajeno nos trae sin cuidado. Una degradación moral que se ve también estas últimas semanas en España con las actuaciones del gobierno de la nación.

La película presenta otros elementos perturbadores, empezando con un inicio de la película que es un fundido a negro de varios minutos en los que sólo escuchamos ruidos como si fueran extraídos de lo que se escuchaba en el campo. En este momento quiero destacar la potente música de Mica Levi que no busca crear una partitura «bonita» sino generar unos sonidos que ayuden a crear esta atmósfera malsana que sobrevuela toda la película. Y junto a la música, por supuesto el diseño de sonido de la película. También resulta chocante la puesta en escena, con una fotografía que plantea planos bellísimos, si no fuera por la estructura anexa a la casa. En este sentido, el poster de la película me parece brillante, al colocar sólo lo que Hedwig quiere ver a la hora de disfrutar su casa soñada, haciendo como si el holocausto anexo no estuviera teniendo lugar.

El mensaje de la película es super potente. Sin embargo, dentro de los elementos menos buenos, en realidad este mensaje podría haberse contado mejor con un cortometraje de 30 minutos, dado que la película acaba siendo un tanto redundante con este mensaje. La zona de interés es un proyecto de mensaje, y su mensaje es potente y merecía ser contado. Pero no acaba de funcionar como una narrativa que nos cuenta una historia, resultando algo hueca. De forma que lo único que hay es el mensaje, y todo lo demás acaba resultando repetitivo.

En este sentido, la parte final en la que Rudolf se muda a la ciudad y participa en reuniones de alto nivel del ejército nazi creo que provoca que se pierda el foco en lo que la película nos quiere contar, resaltando el elemento «burocrático» del Holocausto en un momento en que no era necesario ni adecuado, ayudando a la sensación que me dejó de que Glazer no supo como terminar su historia. La escena con imágenes modernas de limpiadoras limpiando varias estancias y objetos de los que ahora es el Museo del Holocausto en las instalaciones del campo de concentración de Auschwitz puede ser una forma diferente de mostrar las consecuencias del genocidio. Pero en mi caso me parece que es una escena bastante gratuita que no me funciona, dado que las limpiadoras están realizando un trabajo repetitivo y monótono en el campo. Estoy seguro (espero) que Glazer no quiere hacer un paralelismo entre este trabajo de las limpiadoras y el trabajo burocrático de Höss, pero en realidad es por esto que este final no me funciona.

Un elemento que no me ha gustado es que Rudolf Höss era obviamente una persona inteligente, y en la película él y su mujer son mostrados casi como si fueran retrasados mentales. O al menos esa sensación me ha dado a mi la película, aunque igual estoy equivocado. Esto me ha parecido un elemento bastante maniqueo (como es nazi es tonto o desde luego, simple), porque hubiera resultado aún más terrible tener a gente culta e inteligencia comportándose de forma terrible sólo por un interés egoísta. Por cierto, aparte de todo Rudolf engaña a su mujer con otra mujer, no queda claro si es una amante o una prostituta. O peor, una mujer prisionera del campo que sobrevive como puede. Esto muestra también la inmoralidad del protagonista que sin embargo repite una y otra vez lo mucho que ama a su mujer a su familia. Ni una cualidad positiva tiene, ¡qué crack!

La película plantea que también hubo gente buena. La madre de Hedwig va de visita y aparentemente se marcha sin avisar cuando descubre lo que pasa en el campo de concentración. Y una niña polaca dejaba comida durante la noche en los campos de trabajo para que los judíos tuvieran algo que comer. Pero en realidad son momentos que están mal contados y provocan más perplejidad que otra cosa. Puede suponerse que la madre al no poder cambiar lo que sucede se marcha para no ser cómplice del disfrute de la casa, pero es una suposición que hago yo, porque no hay ninguna explicación al respecto. En relación a la niña polaca, al terminar la película busqué información y vi que esta niña existió en la vida real. Pero la escena está contada como si fuera el negativo de una película, de forma que se ve apenas las siluetas de la acción nocturna. Puestos a buscarle una explicación, puedo especular que ante el pecado original de toda la sociedad alemana, los que se sitúan fuera del radar ni siquiera aparecen, son gente en los márgenes. Pero, como decía antes, son interpretaciones mías, porque las escenas no puedo decir que estén bien contadas.

Me gustan las películas que me hacen pensar, así que me ha gustado ver La zona de interés. Incluso sin conectar del todo con el envoltorio de este mensaje tan potente, me parece una película muy apreciable. No creo que la vuelva a ver, pero estimo que merece ser vista al menos una vez.

Comparto el trailer de la película:

La zona de interés es una película incómoda con un mensaje potente que sin embargo se queda más como un ejercicio artístico de estilo que una buena narrativa cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Los que se quedan de Alexander Payne

El director Alexander Payne ha hecho películas que me gustan y otras que no tanto. Sin embargo, Los que se quedan me ha gustado mucho y la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

Paul Hunham, un profesor cascarrabias de un prestigioso colegio americano, se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas, y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder un hijo en Vietnam.

Constantine Alexander Payne (1961) es director, guionista y productor de cine. Destaca por sus descripciones satíricas de la sociedad estadounidense contemporánea. Tras dirigir varios cortometrajes, Payne debutó en el largometraje con la comedia negra Citizen Ruth (1996). Su carrera progresó con la sátira política Election (1999), por la que fue nominado al Oscar al mejor guión adaptado, y la comedia dramática About Schmidt (2002). Payne ganó dos veces el Oscar al mejor guion adaptado por ser coautor de sus películas Entre copas (2004) y Los descendientes (2011). También fue nominado al Oscar al mejor director por estas dos películas y por la road movie Nebraska (2013). Desde entonces sólo había dirigido Una vida a lo grande (2017) con Matt Damon.

Los que se quedan es una película de 133 minutos. El guion está escrito por David Hemingson, y se trata de una idea original cuyo concepto fue planteado por Payne. La fotografía de la película fue realizad por Eigil Bryld, el montaje es de Kevin Tent y la música de Mark Orton, con un montón de música navideña y de los años 70.

El principal valor de la película lo ofrece su estupendo trío protagonista. Paul Giamatti como Paul Hunham, profesor de clásicas en el internado Barton Academy. Dominic Sessa interpreta a Angus Tully, un estudiante de Barton que se queda en el campus durante las vacaciones de Navidad. Da’Vine Joy Randolph como Mary Lamb, cocinera jefe de Barton y madre desconsolada por la muerte de su hijo en Vietnam.

Otros actores secundarios son Carrie Preston como la Srta. Lydia Crane, miembro del personal de Barton, Brady Hepner como Teddy Kountze, Uno de los cinco estudiantes que se quedan en el instituto y enemigo de Angus; y Andrew Garman como el Dr. Hardy Woodrip, el director de la Academia Barton que fue alumno de Hunham cuando era joven.

Me ha gustado mucho Los que se quedan. Reconozco que tenía dudas sobre si ver esta película en el cine, dado que Entre copas me gustó pero Los descendientes no. Sin embargo, una vez me animé he disfrutado mucho de una película navideña con un tono melancólico muy alejado de la teórica alegría de esa temporada. Los que se quedan muestra precisamente eso, qué sienten las personas que se quedan solos mientras todos las familias ¿»normales?» se juntan. Que la película esté ambientada en las navidades de 1970 es otro elemento que hace que historia funcione y su narración atrape al espectador.

Los 3 protagonistas son maravillosos. Empezando por el profesor cascarrabias sin amigos ni familia al que nadie soporta. Una persona sin suerte que sufrió una injusticia de joven que marcó toda su vida, pero que en realidad no es tan mala persona una vez se abre a la gente que tiene a su alrededor. Paul Giamatti hace una interpretación espectacular, y nos muestra una vez más lo buen actor que es, sobre todo cuando se pone en la piel de perdedores.

Dominic Sessa interpretando a Angus Tully, el joven estudiante de Barton que se queda en el campus durante las vacaciones y Da’Vine Joy Randolph como Mary Lamb, la cocinera que tampoco quiere irse del campus al recordar a su hijo fallecido, que también estudió en el centro, nos regalan dos personajes maravillosos que forman un trío fascinante. Angus tiene un problema de ricos que esconde la soledad de una chaval mientras comprueba que su madre está construyéndose un nuevo futuro con su segundo marido en el que él parece que no tiene cabida. Un drama bien fuerte, cuando uno se pone a pensar en ello, que le llega en el peor momento de la post-adolescencia.

Mary, la cocinera afroamericana, no tiene tiempo para lamentaciones dado que necesita el dinero, y se mantiene de forma estoica con su dolor en el interior, mientras trabaja en el colegio. Ella y el profesor Paul Hunham sirven para hacer unas críticas super acertadas a las instituciones educativas americanas que sólo se mueven por el interés económico, lo que hizo que el hijo de Mary no pudiera ir a la universidad y acabara muriendo en Vietnam. Mientras, lo que Paul sufrió en sus carnes cuando las instituciones se ponen siempre a favor del rico y poderoso es una crítica sutil, como las interpretaciones, que sin en embargo están ahí para quien quiere verlas. Algo que forma parte del subtexto de una película con momentos super profundos.

Otra cosa que me gustó mucho de la película es que no ofrece respuestas o moralejas, sólo nos muestra un slice-of-life en el que vemos como se enfrentan estas 3 personas tan diferentes a sus vidas normales en un momentos en que se cruzaron, cosa que es posible que no vuelva a suceder. O si, quien sabe. Cada uno puede imaginar lo que quiera. En ese sentido, el final abierto puede considerarse de forma positiva, la posibilidad de empezar a vivir una vida hasta ese momento «enclaustrada», pero no es algo que esté para nada garantizado.

Me encanta la falta de moraleja, ni de respuestas a unas preguntas que tampoco hace la película. Sobre todo, tan acostumbrado como estoy a tantas películas «importantes» actuales que martillean su mensaje sin sutileza ninguna. En ese sentido, la ambientación de 1970 y esta filosofía ayudan a que la película tenga el tono retro de historia pasada. Pensando en Los que se quedan como una película navideña, en positivo hay que pensar que incluso los solitarios y rechazados por la sociedad tienen la posibilidad de sentir el calor de otra persona que se preocupa por ti. Sin embargo, el final no garantiza que el futuro vaya a ser bueno para ellos. Intento ver la película desde una vertiente positiva, pero el conjunto tiene un poso de tristeza y pesimismo que me hace difícil mantener esta apreciación.

Los que se quedan es cine de personas corrientes, y su humanidad, sus flaquezas y su corazón consiguieron que me gustara mucho. Por eso la recomiendo completamente.

Comparto el trailer de la película, que no he llegado a ver:

Los que se quedan es una película estupenda con unos personajes maravillosos que dejan poso. Super buena.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Beekeeper: El protector de David Ayer

La unión de David Ayer y Jason Statham en Beekeeper: El protector nos trae un combo perfecto para los fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 7/10

La brutal campaña de venganza de Adam Clay (Jason Statham) adquiere tintes nacionales tras revelarse que es un antiguo agente de una poderosa organización clandestina conocida como «Beekeeper».

David Ayer (1968) es un director conocido por sus películas policíacas ambientadas en Los Ángeles y que tratan sobre las bandas y la corrupción policial. Entre sus guiones figuran la increíble Training Day (2001), The Fast and the Furious (2001) y S.W.A.T. (2003). También ha dirigido Harsh Times (2005), Street Kings (2008), End of Watch (2012) y Sabotage (2014). Ese mismo año dirigió el drama bélico Fury, ambientado en la 2ª Guerra Mundial con Brad Pitt, y en 2016 dirigió la película de superhéroes Escuadrón Suicida del Universo Extendido de DC, y después la decepcionante Bright (2017) para Netflix. The Tax Collector (2020) era su última película hasta la fecha.

La película ha sido escrita por Kurt Wimmer, director de películas de acción como Equilibrium (2006) y Ultraviolet (2006) que en los ultimos años parece más centrado en su faceta de guionista, habiendo realizado los guiones de Total Recall y Point Break, Salt protagonizada por Angelina Jolie y más recientemente el guion de la terrible Expend4bles, también con Jason Statham. La película de 105 minutos de duración cuenta con fotografía de Gabriel Beristain, montaje de Geoffrey O’Brien y música de Dave Sardy y Jared Michael Fry

Además del incombustible Jason Statham como el omnipresente protagonista Adam Clay, en el reparto de la película tenemos a Emmy Raver-Lampman como la agente del FBI Verona Parker, Josh Hutcherson como Derek Danforth, Jeremy Irons como Wallace Westwyld, Jemma Redgrave como la presidenta Danforth, Minnie Driver como la directora Howard y Phylicia Rashad como Eloise Parker.

Beekeper lo que se espera ella. A partir de un drama provocado por el suicidio de una amiga que ha sufrido una estafa de internet, un apicultor interpretado por Jason Statham empezará una búsqueda de venganza en la que nadie estará a salvo. El guion es ridículamente divertido, al plantear Statham diálogos que nos explican el mundo de las abejas y su sociedad en colmena que sirven también de metáfora de la sociedad americana

Como buena película de acción con tío duro, uno de los malos se encarga de informarnos lo puto amo que es Statham y como no tienen esperanza y van a ser ejecutados. En la parte de los villanos, la película plantea un combo de veterano interpretado por Jeremy Irons y el joven Josh Hutcherson que es un niñato sobre protegido que siempre hizo lo que le dio la gana. Una constante de la película es contrastar al veterano Statham que es un artesano del mundo real frente a unos jóvenes asquerosos que en su mayoría son hackers informáticos y merecen la muerte al aprovecharse de la gente mayor. Y que sorprendentemente Statham no mata, al buscar a los jefes del tinglado y no los operadores telefónicos que realizan las estafas. Este elemento resulta interesante, la verdad, porque Statham no busca la destrucción masiva que podría esperarse sino que es bastante quirúrgico.

La película plantea unos enemigos freaks que ofrecen unos buenos enfrentamientos de Statham, pero donde más dulce lo encuentro es en los combos contra múltiples enemigos, como la escena contra SWATS o contra los seguratas que aparecen en el trailer, que sirven para demostrar que Sthatham se encuentra en plena forma.

Como comentaba al principio, la película no ofrece prácticamente ninguna sorpresa, lo que hace que la identidad de la madre del asqueroso villano interpretado por Josh Hutcherson me haya hecho mucha gracia. Esto sirve para reforzar una idea muy popular en el entretenimiento americano actual, y es que los políticos van de la mano de los criminales que se aprovechan de la gente corriente. En todo caso, diría que la película no acaba de tomarse muy en serio a si misma, con lo que las locuras absurdas de la parte final no me suponen ningún problema.

Me encantan las hamburguesas con queso, no me importa comerme una de vez en cuando si es buena. Y he disfrutado con el entretenimiento que me ha dado Beekeeper, no le pido más a una película de acción de este tipo.

Comparto el trailer de la película:

Beekeeper es una película que no ofrece especiales novedades pero resulta super entretenida y me ha dado lo que quería. No le pido más.

PUNTUACIÓN: 7/10

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