De forma totalmente inesperada, la nueva versión de Resident Evil de Zach Cregger (Barbarian, Weapons) se coloca como una de mis películas favoritas de 2026. Menudo disfrute viendo pasarlo mal al desdichado protagonista.
PUNTUACIÓN: 9/10
Película basada en la saga de videojuegos de Capcom del mismo nombre. En una reinvención totalmente nueva, el mensajero médico Bryan (Austin Abrams) se ve inmerso en una carrera de acción sin descanso por la supervivencia, mientras el caos se desata a su alrededor. (FILMAFFINITY)
Zachary Michael Cregger (Virginia, 1981) es un actor, comediante, escritor, director, productor y streamer de Twitch estadounidense. Saltó a la fama como uno de los tres miembros fundadores, junto con Trevor Moore y Sam Brown, de la compañía de comedia con sede en Nueva York The Whitest Kids U’ Know. Más tarde protagonizó las comedias Friends with Benefits, Guys with Kids y Wrecked. También protagonizó la película Miss March, que codirigió y coescribió con Moore. Barbarian (2022) fue su ópera prima como director, a la que siguió la exitosa Weapons (2025), que a su tremendo éxito de taquilla hay que sumar el Oscar a Mejor Actriz de Reparto para Amy Madigan.
Además de dirigir y producir, Gregger escribe junto a Shay Hatter el guion de esta película basada en el mítico videojuego de Capcom. Tras el fracaso de las últimas películas de la saga, Constantin Film buscaba cómo relanzar esta saga cinematográfica, y la solución de Cregger fue sencilla: Contar una historia ambientada en este mundo pero NO adaptando ningún videojuego concreto ni usando a los personajes míticos. Esto provocó un odio online que demuestra una vez más que las redes sociales no tienen nada que ver con el mundo real.
La película de 97 minutos de duración y un presupuesto de 75 millones de dólares ha contado con fotografía de Dariusz Wolski, montaje de Joe Murphy y música de Hays y Ryan Holladay.
En el reparto tenemos a Austin Abrams como Bryan, un mensajero médico que tiene que llevar un importante paquete al Hospital de Raccoon City. Aunque él no sabe exáctamente qué es, imagina que será un corazón o un riñón para un trasplante. Otros actores en roles menores son Zach Cherry (Severance) en el papel de Carl, un científico de Umbrella que investiga el mutágeno, Kali Reis es Maxine, una dura agente de Umbrella que protege a Paul (Paul Walter Hauser), otro científico. Emily Piggford como la Dra. Maria Stokes, que da el encargo a Bryan, y Johnno Wilson como Wilson, un sheriff del condado que se encuentra a Bryan en la carretera, completan el reparto.
Resident Evil es la mejor película de Zach Cregger con mucha diferencia respecto a Barbarian y Weapons. Desde luego es la más redonda y satisfactoria de las tres. Y lo primero que me viene a la cabeza es que los ofendidos de las redes sociales son gilipollas. Así, como regla general. Porque la caverna de gente indignada porque Cregger se atrevió a no adaptar ningún videojuego concreto deberían pedir perdón y arrastrarse por el fango. Porque Cregger hace algo mejo a adaptar un juego u otro, adapta el espíritu del videojuego y la experiencia de jugarlo.
Y hay que quitarse el sombrero ante el perfecto casting de Austin Abrams como el protagonista Bryan. Porque para esta película, es clave que el protagonista NO sea el puto amo, sino un pringado que no sabe donde se está metiendo y lo que se le viene encima. En varios momentos, la experiencia de Resident Evil me recordó la premisa de Barbarian, en la que Cregger quería explorar la tensión que se producía cuando la protagonista ignoraba todas las red-flags que se estaban levantando a su alrededor, haciendo lo contrario que el sentido común sugeriría. Al pobre Paul le pasa lo mismo, pero al menos él tiene una misión que cree importante y de la que depende una vida: llevar el paquete hasta el hospital de Raccoon City.
Me parece una pasada super inesperada lo bien equilibrada que está la película y como alterna en segundos momentos de terror y gore con un humor que funciona siempre. Esto para mi es la mayor sorpresa de la película, y el motivo del éxito monumental del visionado. Y de nuevo, para que este humor funcione, la película deja claro desde el primer fotograma que Bryan es un pringado a las que las cosas no suelen salirle bien a la primera. De alguna manera, no tomándose demasiado en serio a si misma más allá de su propósito de entretenimiento con el que triunfa absolutamente. Las bromas a costa de los cerrojos que Bryan tiene que abrir durante la película o las reacciones que tiene ante el siguiente horror son situaciones buenísimas. «No acabo de volarle la cabeza a esa persona», por ejemplo. Y me recordaron la sensación comunal de ver una película en el Festival de Sitges, cuando tras un gran susto, la multitud nos reimos a la vez por la forma en que la película nos pilló en esa escena o por lo over-the-top de la situación. Resident Evil tiene numerosos momentos de estos. Me lo pasé increíble viendo la cabeza.
Zach Cregger es un maestro planteando tensión, amplificada por el hecho que los espectadores sabemos más que los personajes. Por ejemplo, cuando Bryan atropella sin querer a una infectada y corre a ayudarla porque eso es lo que haría cualquier persona decente. Situación amplificada cuando intenta ayudar a la niña a la que se encuentra más adelante. Como pasa tantas veces, los espectadores estamos pidiendo que Bryan no se meta en la alcantarilla, pero en el fondo sabemos que es inevitable que lo haga. Y que en realidad vamos a disfrutar aún más porque lo ha hecho.
Visualmente, Resident Evil me ha parecido increíble. Me flipa el homenaje a los videojuegos que hace Cregger con los planos subjetivos en los que la cámara nos muestra lo que ve Bryan, tenéis abajo un ejemplo, unido a otros momentos en los que la cámara se sitúa arriba a la derecha de Bryan, justo como en la mayoría de los videojuegos. Los puntazos visuales son constantes, lo que unido a la tensión y el alivio cómico hace que el visionado pase en un suspiro.
Otro de los elementos que me flipan de Resident Evil es que Cregger mete a Bryan en casi todas las situaciones que suelen verse en los videojuegos. Empezando por el accidente en la carretera, el establo y casa de la granja, el túnel de acceso a la Raccoon City, la exploración de las calles principales de la ciudad y sus callejones, y el acceso al hospital. Hay situaciones muy locas como el área de maternidad, que son una locura pero al mismo tiempo no puedes evitar que tenga que entrar. Esto, unido al concepto de Final Boss que hace que cada bicho sea más peligroso y chungo que el anterior, hace que la tensión alcance su nivel de ebullición cuando llegamos al climax final. Que la duración no llegue a los 100 minutos me parece una flipada absoluta.
Me ha encantado que el presupuesto de la película se vea en pantalla. Hay algunos monstruos super chungos, como el que va cogiendo cadáveres y los fusiona en un ser con 12 piernas, 10 brazos y tres cabezas. O lo que sea. Me gusta mucho que la película vaya de menos a más, para darnos un final que es una orgía de sangre, vísceras y diversión que me ha parecido algo muy grande.
Otro de los grandes éxitos de Resident Evil es que Zach Cregger da en la diana con el final. Un final que es perfecto teniendo en cuenta el tipo de historia que hemos visto con un tono tan particular. Acertar con el final es justo lo que Cregger no consiguió en sus dos primeras películas, en las que a partir del giro en que se descubría todo ambas películas se fueron a la mier%$ y se convirtieron en un todo vale decepcionante. Como digo, eso no pasa en Resident Evil. Otro éxito monumental.
Estoy intentando hacer la reseña lo más libre de spoilers posible, pero mientras escribo estas líneas me estoy riendo yo sólo mientras recuerdo algunos de los momentos de la película. En ese sentido, si Bryan es un pringado con buenas intenciones, me ha encantado ver a Paul Walter Hauser y Zach Cherry como dos científicos de Umbrella super incompetentes, cobardes y aprovechados. Algo que conecta con el tono un poco loco que Cregger plantea para la película.
En estos tiempos de spoilers en redes sociales, es una maravilla llegar a una película como esta Resident Evil y que me sorprenda y me entretenga de la forma que lo ha hecho. No puedo recomendar más la película, y eso que nunca jugué al videojuego y probablemente no capté las referencias a los juegos que seguro Cregger ha puesto en la película. Que seguro harán disfrutar aún más a los espectadores gamers. Pero tanto si eres jugador como si no, no lo dudes y anímate a verla en pantalla grande.
Comparto el trailer de la película:
Resident Evil es un peliculón. De largo la película más satisfactoria de la carrera de Zach Cregger, al que no tengo duda que le espera un futuro alucinante. Sin duda, veré su próxima película.
PUNTUACIÓN: 9/10
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