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Spectre de Sam Mendes (2015), Cuarta película de Daniel Craig como James Bond

Tras el éxito de Skyfall, la película más taquillera de la historia de la franquicia de James Bond, Sam Mendes repitió en la dirección de Spectre, cuarta película de Daniel Craig como el agente 007. Por desgracia, los resultados fueron mucho menos acertados.

PUNTUACIÓN: 5/10

James Bond recibe un críptico mensaje del pasado que le confía una misión secreta que lo lleva a México D.F. y a Roma, donde conoce a Lucía Sciarra, la hermosa viuda de un infame criminal. Bond se infiltra en una reunión secreta y descubre la existencia de una siniestra organización conocida como SPECTRE. Mientras tanto, en Londres, el nuevo director del Centro para la Seguridad Nacional cuestiona las acciones de Bond y pone en duda la importancia del MI6, encabezado por M. De modo encubierto Bond recluta a dos colaboradores para que le ayuden a encontrar a Madeleine Swann, la hija de su gran enemigo, el Sr. White, pues quizá tenga la clave para desentrañar el misterio de SPECTRE. A medida que Bond avanza en su investigación, descubre una estremecedora conexión entre él y el enemigo que busca. (FILMAFFINITY)

Mientras contaban los millones de dólares que ganaron con Skyfall, Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, los productores de la franquicia de Bond, debieron pensar que lo que no estaba roto no era necesario cambiarse y optaron con buen criterio por volver a contratar a Sam Mendes en la dirección.

Tampoco hubo cambios en los guionistas, repitiendo también John Logan, Neal Purvis y Robert Wade, a los que se les unió durante la producción Jez Butterworth , además de que según se cuenta, Mendes y Craig también modificaron el guión durante el rodaje, una escritura no acreditada. Si hubo cambios en la dirección de fotografía, ya que para Spectre Mendes optó por colaborar con el también veterano Hoyte van Hoytema (Dunkerque, TENET, Déjame entrar, Interstellar. Junto a ellos, encontramos en Spectre el montaje de Lee Smith y la música del habitual Thomas Newman, con un tema para la película cantado por Sam Smith.

Spectre es la vigesimocuarta película dentro de la franquicia de James Bond. La película de 148 minutos contó con un presupuesto de 250 millones de dólares. Con una recaudación de 880 millones en todo el mundo, mantuvo la senda de los beneficios para los productores, pero se quedó muy lejos del éxito que supuso Skyfall y sus 1100 millones. Además, frente a la aclamación de la crítica de Skyfall, Spectre recibió numerosos palos, siendo unánimente considerada como un paso atrás.

Para Spectre tenemos por supuesto a Daniel Craig como James Bond, Ben Whishaw como Q, Naomie Harris como Eve Moneypenny, Ralph Fiennes como Gareth Mallory, jefe del MI6 y superior de Bond y Rory Kinnear como Bill Tanner, Jefe de Estado Mayor del MI6 y subordinado de M, Jesper Christensen como Mr. White, el miembro de Quantum al que conocimos en Casino Royale. Además, la sorpresa la tuvimos al encontrarnos como un cameo a modo de despedida de Judy Dench como M, en el que pone en marcha los acontecimientos que sucederán en la película.

Las nuevas incorporaciones de Spectre al mundo de Bond son Christoph Waltz como Ernst Stavro Blofeld, el lider supremo de la organización criminal Spectre. Blofeld es la recuperación de un villano clásico de la franquicia de Bond, y sirve de alguna manera de actualización y homenaje de dichas películas. Léa Seydoux interpreta a la Dra. Madeleine Swann, la hija de Mr. White que se convertirá en el interés romántico de Bond. Dave Bautista es Mr. Hinx, un asesino y miembro de alto rango de SPECTRE, Andrew Scott es Max Denbigh, un miembro del gobierno británico y Jefe del Centro de Seguridad Nacional, Alessandro Cremona es Marco Sciarra, un miembro de alto rango de Spectre y Monica Bellucci interpreta a su esposa Lucia Sciarra.

Empezando por los elementos positivos, la película cuenta con un arranque impresionante gracias a un enorme plano secuencia rodado en Ciudad de México que es una virguería y nos dejó a todos con la boca abierta. También la persecución en coche por el centro de Roma está super bien rodada y confirma que como siempre, las películas de Bond lucen increíbles en pantalla grande. Spectre cuenta además con localizaciones en Austria y Marruecos, además de en varias localizaciones de Londres y en los estudios Pinewood.

Frente a Skyfall que fue una historia totalmente autónoma y autoconclusiva, Mendes y los productores plantearon Spectre para que conectara de forma impactante toda la franquicia, aprovechando los planes de hacer que Blofeld, el gran villano de 007, fuera el antogonista de esta película. De hecho, la producción jugó con acierto al despiste al nombrar alindicar que Christoph Waltz interpraba a Franz Oberhauser, un personaje del pasado de James que volvía a su mundo, cosa cierta por otro lado. La realización que Oberhauser, al que se creía muerto se cambió el nombre y pasó a utilizar el apellido Blofeld de su madre, es una de las muchas sorpresas de la película.

La película intenta dar más importancia a los personajes secundarios al plantear dos líneas argumentales en paralelo, por un lado Bond intentando encontrar a Spectre y por otro a M y Moneypenny enfrentados en Londres al cierre del MI6 decretado por el nuevo Jefe del Centro de Seguridad Nacional Max Denbigh, lo que rompe ligeramente la narrativa a la que estamos acostumbrados en las películas de Bond. Globalmente, Spectre es un correcto entretenimiento que se puede ver y sigue luciendo estupenda ahora que volví a verla 6 años más tarde.

Sin embargo, a pesar que como digo la primera hora es super entretenida, Spectre cae en barrena a partir de ahí y sufre de una última hora realmente insufrible, algo que ya les pasó a Quantum of Solace y Skyfall. Que pase una vez puede ser casualidad, dos mala suerte, pero en tres películas seguidas, es una tendencia indudable, que muestran a unos productores y director que no saben cerrar bien sus historias.

Tenemos por un lado el tema de las dos líneas argumentales. Por el lado de M, está tan claro desde el primer fotograma que Denbigh es miembro de Spectre que casi podrían haberse ahorrado todo el arco para que la duración no se alargara tanto, ya que las dos horas y media se hacen super largas. El hecho que el final de Denbigh sea tan penoso y anticlimático tampoco ayuda a que la sensación sea mejor.

Y por el lado de Bond… Tras los momentos de debilidad de 007 mostrados en Skyfall que fueron lo más interesante del personaje desde Casino Royale, aquí volvemos a una versión de Daniel Craig que vuelve a ser el puto amo, con una interpretación en plan témpano de hielo impasible. Junto a esto, un problema gravísimo de Spectre que no entiendo el director o directora de casting no viera ANTES de empezar el rodaje, es que Craig tiene una nula química con Léa Seydoux, que se supone es su interés romántico. O Seydoux no tiene química con Craig, como queramos decirlo. Puede que sea por la diferencia de edad, Craig en 2015 tenía 47 años mientras que Seydoux sólo 30, y posiblemente sea demasiada y no ayuda a que nos creamos que esta bella profesional no soporte a Bond y al momento siguiente se lance a sus brazos. Es una sensación subjetiva, pero aunque Craig tampoco es que sea mucho más expresivo, su escena con Monica Beluchi me parece que está mejor y es más creíble que todo lo que tenga que ver con Craig y Seydoux. Lamentablemente, la sensación que dan cuando están juntos es que no se soportan y sus escenas apasionadas en el tren no funcionan en absoluto. Y si la relación romántica no funciona, la historia queda coja.

A esto hay que sumarle el tremendo fail que es el personaje de Ernst Stavro Blofeld interpretado por Christoph Waltz, que es otra losa que sufre la película. De alguna manera, el matiz que aporta Waltz como si Blofeld fuera un amigo de toda la vida puede enlazar con el hecho que él y Bond se conocieron de niños, algo que resulta por otro lado una ridiculez, pero convierte a este villano en un chiste en lugar de la peligrosa mente maestra de Spectre. De hecho, la obsesión equivocada de hacer que todo esté conectado rompe completamente la suspensión de credulidad. Ya es casualidad que Bond y Blofeld vivieran juntos, y se aceptamos que Le Chiffre de Casino Royale, Greene de Quantum of Solace y Mr. White de ambas estén relacionados con Spectre. Le Chifre menos porque era un banquero de terroristas y acaba asesinado por Mr. White, pero aceptamos pulpo. Pero hacer que Silva de Skyfall esté a su servicio es imposible y no cuela, ya que el personaje de Bardem sólo buscaba su venganza personal contra M, no se trataba de dominar el mundo. Pero claro, Blofeld quiere adueñarse de la autoría de la muerte de M, y eso es algo que no funciona.

Como tampoco funciona toda la escena en la que Bond y Madeleine Swann llegan invitados a la base secreta de Spectre y Blofeld como buen villano de los años 60 les invita a disfrutar de las instalaciones mientras les cuenta su plan maléfico. Si esto quedaba anticuado y casi hasta cutre cuando lo veía en las películas de los años 80, ni os cuento el bajonazo que produce verlo en una película de 2015 que se vendía como una actualizacíón realista de la franquicia de James Bond. Lamentable.

Dave Bautista ofrece toda su potencia física en su interpretación de Mr. Hinx, y su pelea en el tren es brutal y está super bien. Lo malo es comprobar lo desaprovechado que está en el resto de la película, a pesar de aparecer siempre un paso por detrás de Bond en Roma o en Austria. Mr. Hinx prometía ser un poderoso antagonista que en cierta manera recordaba a Tiburón, pero su aparición es cortada en seco, lo cual genera el problema que ni Blofeld ni Denbigh ofrecen la sensación de peligro que el climax de la película requería convirtiéndolo de hecho en parte del fail de la película.

Cuando vi Sin tiempo para morir no recordaba todos los detalles de Spectre. Y ahora que la ví de nuevo, me quedo muerto viendo que el final de esta película hace que el principio de la siguiente no tenga sentido. Porque si Bond acaba de salvar a Madeleine de morir en la demolición del MI6 porque Blofeld quiere verla muerta, es imposible y Bond lo sabe que ella trabaje para Spectre al principio de la película. Para el espectador han pasado 6 años, pero son solo ¿semanas? de diferencia para Bond y Madeleine en la cronología de las películas. ES IMPOSIBLE. Y entiendo que si Bond y Madeleine no se separan al comienzo no hay película, pero los guionistas deberían haber pensado una solución mejor. Con que hubiera tenido sentido me hubiera conformado, no tenía ni que ser una solución “buena”.

Spectre es una película entretenida de ver, pero sólo si la vez en modo encefalograma plano admirando el notable diseño de producción y variadas localizaciones y no tanto la historia que nos están contando. El standard de calidad de Casino Royale ni está ni se le espera y en mi opinión Sam Mendes acaba decepcionando con una historia que no está a la altura de las expectativas. De hecho, la pomposidad que Mendes transmite con su dirección no se corresponde con las locuras increíbles (en el mal sentido) que les suceden a los protagonistas.

De hecho, una vez volví a ver las 5 películas de Daniel Craig como James Bond 007, mi ranking quedaría de la siguiente manera:

Casino Royale: Sobresaliente, la única película realmente satisfactoria de esta serie.

Skyfall: Bien, pero con una última hora fallida que echa por tierra una primera mitad que apuntaba alto.

Quantum of Solace: Bien, una aventura ligera con un involuntario feeling a las películas clásicas que sin embargo ofrece un más que correcto entretenimiento bien ensamblado, algo que lamentablemente no ha pasado en:

4º y 5º: Spectre y Sin Tiempo para morir, tristes finales para una serie que apuntaba alto y acabó decepcionando.

Me sabe mal parecer un abuelo cebolleta al que todo le parece mal. Pero es que creo que si las franquicias de Jason Bourne (las tres primeras películas) o de Misión Imposible triunfan con unas propuestas estupendas que no caen en las ridiculeces o en contradecirse de película en película, no entiendo que podamos aspirar a lo mismo con James Bond. Supongo que la diferencia de calidad sobre todo de los guionistas implicados, Christopher McQuarrie en M:I y Tony Gilroy en la serie de Bourne, respecto a las películas de Bond son lo que de verdad marca la diferencia.

Comparto el trailer de Spectre:

¡Qué decepción más grande me llevo con Spectre, cuántas cosas no encajan en esta película! Como he comentado, para una película de una serie que prometía mucho, ha acabado convertida en un entretenimiento loco y absurdo al mismo nivel que tantas otras películas locas y absurdas.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Skyfall de Sam Mendes (2012) Tercera película de Daniel Craig como James Bond

Tras la decepción de Quantum of Solace (2008), los productores de la franquicia de James Bond buscaron a un director de prestigio que ayudara a James Bond a volver al nivel de calidad mostrado en Casino Royale (2006). El resultado, Skyfall, la tercera película de Daniel Craig como el agente 007.

PUNTUACIÓN: 7/10

La lealtad de James Bond (Daniel Craig), el mejor agente de los servicios secretos británicos, por su superiora M (Judi Dench) se verá puesta a prueba cuando episodios del pasado de ella vuelven para atormentarla. Al mismo tiempo, el MI6 sufre un ataque, y 007 tendrá que localizar y destruir el grave peligro que representa el villano Silva (Javier Bardem). Para conseguirlo contará con la ayuda de la agente Eve (Naomie Harris). (FILMAFFINITY)

A pesar de su rentabilidad, Quantum of Solace no dejó contento a casi nadie. De cara al inicio de la siguiente producción, la vigésimo tercera de la serie Bond que celebraría además el 50 aniversario de James Bond en la gran pantalla, los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson contrataron a un director de prestigio: Sam Mendes. Mendes es un director de cine y teatro inglés nacido en 1965. Su primera película, American Beauty de 1999 le valió el Oscar a Mejor Director. Camino a la perdición (2002), Jarhead (2005) y Revolutionary Road (2008) muestran una producción ecléctica y variada que convencieron a los productores que era el hombre adecuado para reconducir la franquicia.

Skyfall fue escrita por Neal Purvis y Robert Wade, guionistas habituales de la franquicia Bond que trabajaron en Casino Royale y Quantum of Solace. Junto a ellos, la novedad llegó con John Logan, veteranísimo guionista de Hollywood con películas como Un domingo cualquiera, RKO 281, Gladiator, Star Trek: Némesis, El último samurái o El aviador, por la que estuvo nominado al Oscar.

Mendes se trajo al super premiado Roger Deakins como director de fotografía, con el que había trabajado en Revolutionary road. Skyfall contó además con montaje de Stuart Baird y música del habitual en la serie de Bond Thomas Newman. Junto a Newman, destacar que la canción original de Skyfall, cantada por Adele, ganó el premio Oscar.

Con un presupuesto de 200 millones de dólares, Skyfall se convirtió en un fenómeno a nivel mundial, recaudando más de 1100, convirtiéndose no sólo en la película de Bond más taquillera hasta la fecha, sino también para sus productoras Sony Pictures y Metro Goldwin-Mayer.

Junto a Daniel Craig como James Bond y Judy Dench como M, la película sirvió de presentación para varios secundarios que han seguido apareciendo en la franquicia: El nuevo y jovencísimo Q, interpretado por Ben Whishaw, Eve Moneypenny, interpretada por Naomie Harris, y la novedad de nuevo personaje de Gareth Mallory, interpretado por Ralph Fiennes. Otra novedad viene encarnada en el villano, el ex-agente del MI6 Raoul Silva, interpretado por Javier Bardem. En cuanto a la chica Bond de la película, tenemos a Sévérine, interpretada por la bella actriz y modelo francesa de origen chino-camboyano Bérénice Marlohe.

Empezando a valorar la película, hay que agradecer el intento de hacer cosas diferentes con la franquicia. Curiosamente, Skyfall es una de las películas de Bond con menos localizaciones internacionales, ya que exceptuando la estupenda intro inicial en Turquia y las potentísimas escenas en Shanghai (China), el resto fue rodado en diferentes localizaciones de Reino Unido. Frente a las decenas de magnates de los negocios o jefes criminales en la sombra que han llenado las anteriores películas de Bond con planes de dominar o destruir el mundo, en Skyfall al final tenemos una pequeña y muy humana historia de venganza.

Frente a la narrativa serializada de Casino y Quantum que parecían inaugurar una nueva era para Bond, Skyfall es una aventura completamente autocontenida como han sido siempre todas las películas de Bond. De hecho, la amenaza de la organización Quantum que descubrimos en Casino Royale y fue el hilo conductor de Quantum of Solace es totalmente abandonada en esta película, al igual que el personaje de Felix Leiter, que tampoco aparece.

Aunque no se dice, hay que entender que entre el final de Quantum of Solace y el principio de Skyfall hay una elipsis se entiende de varios años en los que Bond ha seguido realizando misiones. Digo esto porque un tema importante de la película es la idea que Bond está mayor y es carne de retiro, por supuesto por el paso del tiempo y tras ser tiroteado y dado por muerto al comienzo de la película. En la tercera película de Daniel Craig como 007. Y es curioso, porque en 2012 en que se estrenó Skyfall Craig sólo tenía 44 años, no era para nada mayor para el papel, y sin embargo, aparece demacrado durante toda la película. Y, si, mayor. Y es en este Bond herido contra las cuerdas en el que encuentro la mejor interpretación de Craig en toda la serie. Que esto se produzca en la película que muestra al menos Bond de la serie de Daniel Craig no se si es una buena noticia.

La fotografía de Roger Deakins y la dirección de Mendes nos regalan momentazos visualmente increíbles, empezando por toda la intro en Turquía, las escenas en Shanghai del rascacielos pero también la llegada al casino acuático, y en general durante toda la película. Skyfall es desde el punto de vista visual la mejor película de Bond de la serie de Daniel Craig. La verdad es que todo luce excepcionalmente bien, en este caso la calidad de los profesionales implicados claramente se transmitió en pantalla.

Skyfall es ante todo una película de acción de James Bond, pero intenta dar una mayor profundidad al personaje de M y construir a partir de la relación que tiene con James, que sirve de espejo del drama vivido por Raoul Silva, interpretado por Bardem, que siente que fue abandonado por ella a su suerte hace años, una situación que es la misma que James sufre al principio de la película. Aunque esto podría plantearse para que hubiera una duda sobre las lealtades de Bond, esto no llega ni a ser sugerido en la película. Además, durante la promoción de la película recuerdo que se resaltaba mucho que Skyfall iba a centrarse también en la historia personal de James Bond, lo que añadía una dosis adicional de interés a la historia.

Para ser una película de 143 minutos, la verdad es que no se hace larga, un pelín en Escocia si, y ofrece un estupendo entretenimiento, que es al final lo que se espera de una película de JamesBond.

Lamentablemente, Skyfall empieza muy bien, algo habitual en toda película de Bond, pero tiene un última hora que no se sostiene y bordea peligrosamente el ridículo. Empezando por todo lo referido al personaje del villano interpretado por Javier Bardem. The Dark Knight (2008) de Christopher Nolan es una obra maestra que influyó en todo el cine comercial inmediatamente posterior. De manera que por completa casualidad, los espectadores nos encontramos en Vengadores (Joss Whedon, mayo de 2012), en Skyfall de octubre de ese mismo 2012 o en Star Trek: Into the darkness (J.J. Abrams, 2013) a una mente maestra cuyo plan pasa a dejarse atrapar como forma de acercarse al héroe y poner en marcha un plan increíblemente complejo. Justo igual que el Joker de Nolan. Pero fue pura casualidad.

Y es que si te paras a pensar en el plan de Bardem, es una locura ridícula que no se sostiene, empezando por el robo de una lista de agentes encubiertos (como la lista NOC de Misión Imposible, otra casualidad) que es una excusa para dejarse atrapar por Bond para conocerle, al ser el actual niño mimado de M. De esta forma, Silva planea dejarse detener para poder instalar el virus en los ordenadores del MI6, lo que le permitirá matar a M, a la que antes quiere ver con sus propios ojos para decirle a la cara lo que piensa de ella. Ridículo es poco. Silva tiene un brutal complejo de Edipo con una M que para él es una figura materna que le traicionó, y la actuación de Bardem no acaba de dar con la clave para que su personaje de un poco de lástima o genere cierta empatía, en lugar de resultar totalmente grotesco. Con todo lo bueno que es Bardem, aquí el personaje no da para casi nada, desaprovechando completamente al actor español.

La autodeclarada seriedad del Bond de Mendes se convierte en una pomposidad que ralla casi el postureo, porque a pesar de las intenciones, la historia es igual de absurda que todas las anteriores de Bond. De hecho, en ese ámbito de verosimilitud / realismo, Casino Royale ganaría por goleada a Skyfall. En ese sentido, la broma del joven Q «¿qué esperabas, un lápiz explosivo?» (o algo similar) tiene una clara lectura metatextual en este sentido, al estar mencionando y riéndose de las anteriores películas de Craig, pero resulta una broma sin gracia que es casi una falta de respeto a los fans de la franquicia. Que además resultaba anticuada teniendo en cuenta que Brian Singer ya hizo la misma broma en 2000 en la primera X-Men, en ese caso hablando de los trajes de licra.

Pero peor si cabe que todo lo relacionado con Silva, que ya es bastante malo, es el fallido climax de Skyfall, en la que Bond decide combatir a un grupo terrorista con numerosos miembros y armamento de última generación, ¿con los rifles de caza de su padre fallecido en una finca familiar en Escocia en la que estarán aislados? Whaaaaaaat?!!

Comentaba al principio que agradecía no tener un climax en una fortaleza de un villano que le contara su plan maléfico a Bond antes de morir. Bueno, el caso es que excepto lo de morir, todo eso sí aparece en Skyfall, pero a la hora y diez minutos de metraje, de nuevo copiando la novedosa estructura de The Dark Knight que rompió con los tres actos. Que la importante historia del pasado de Bond sea visitar una casa familiar que hace ¿20 años? que no visita, es sencillamente ridículo y una decepción brutal. Porque ya en Casino Royale nos dijeron que era huérfano, ninguna revelación del pasado de Bond mostrado en esta película, por mucho que mole ver la tumba de sus padres, llega al nivel de lo que la conversación de Vesper y James nos mostró del personaje.

Es por esto que para mi Skyfall puede ser una película entretenida al mismo nivel que otras películas locas y absurdas de Bond, pero ni mucho menos la mejor del personaje, como parecen opinar tantos aficionados de Bond, puesto que para mi ese puesto lo ostenta Casino Royale. De hecho, es que rechazo el calificativo de «seria», algo que no se sostiene si analizamos mínimamente el guión.

Comparto el trailer de Skyfall:

Skyfall es una buena película de James Bond lastrada por una floja última hora de película y un imposible plan del villano que acaba resultando hasta ridículo. Desde luego, se queda muy, pero que muy lejos de ser la mejor película de Bond.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Quantum of Solace de Marc Foster (2008) Segunda película de Daniel Craig como James Bond

Tras ver la última y decepcionante película de Daniel Craig como James Bond 007, Sin tiempo para morir (Cary Joji Fukunaga, 2021), me di cuenta que sólo había escrito en el blog sobre la sobresaliente Casino Royale (Martin Campbell, 2006), por lo que me he propuesto volver a ver todas las películas de Bond en orden cronológico para poder comentarlas. Hoy me centro en Quantum of Solace de Marc Foster (2008), la segunda película de Craig como Bond.

PUNTUACIÓN: 6/10

Traicionado por Vesper, la mujer a la que amaba, 007 se plantea su nueva misión como algo personal. Durante su investigación, Bond y M interrogan a Mr. White, que les revela que la organización que chantajeó a Vesper es mucho más compleja y peligrosa de lo que imaginan. El servicio de inteligencia forense vincula a un traidor del Mi6 con una cuenta bancaria en Haití, donde Bond conoce a la bella pero combativa Camille, una mujer que tiene sus propios motivos para vengarse. Camille pone a Bond tras la pista de Dominic Greene, un despiadado hombre de negocios y miembro importante de la misteriosa organización. Bond averigua que el objetivo de Green es controlar uno de los recursos naturales más importantes del mundo; pero, para ello, tiene que derrocar al gobierno de un país sudamericano. (FILMAFFINITY)

Quantum of Solace es la vigesimosegunda película de James Bond producida por Eon Productions y es secuela directa Casino Royale, la primera película de Daniel Craig como James Bond. Tras el éxito monumental de esta película, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli forzaron la máquina para estrenar esta continuación tan sólo dos años después de Casino Royal, para aprovechar el impulso recibido por el nuevo Bond. Para ello, contrataron a Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis, los guionistas de Casino Royale, para escribieran la continuación.

El director de origen aleman y afincado en California Marc Foster fue elegido para sustituir a Martin Campbell en la silla de director. Foster adquirió reconocimiento con Monster’s Ball (2001) película con la que Halle Berry ganó el premio Óscar a la mejor actriz por su papel en esta película. Su siguiente trabajo, Finding Neverland (2004), fue nominada a numerosos premios, pero tanto Stay (2005) como Stranger than Fiction (2006) pasaron totalmente desapercibidas. Su contratación parecía indicar que buscaban a alguien que supiera combinar el drama con la acción.

La película de tan sólo 106 minutos cuenta con fotografía de Roberto Schaefer, montaje de Matt Chesse y música de David Arnold, que también realizó la música de Casino Royale. Destacar además la canción de la película, interpretada por Jack Black y Alicia Keys. El rodaje tuvo lugar en México, Panamá, Chile, Italia, Austria y Gales mientras diseños interiores fueron construidos y filmados en Pinewood Studios.

La película fue un éxito de taquilla, recaudando 590 millones de dólares en todo el mundo a partir de un presupuesto de 200. Sin embargo, fue un éxito menor que el conseguido por Casino Royale, que a partir de un presupuesto de 150 millones recaudó 600. En todo caso, el objetivo de ganar dinero para seguir haciendo películas de Bond quedaba más que asegurado.

Además de Daniel Craig como James Bond, repiten en esta película Judi Dench como M, que en esta película tiene un papel mayor de lo que un M ha tenido normalmente, Jeffrey Wright como Felix Leiter, Giancarlo Giannini como René Mathis y Jesper Christensen como el Sr. White, el miembro de Quantum al que Bond detuvo al final de Casino Royale.

Las nuevas incorporaciones de esta película son Olga Kurylenko (Camille Montes), una mujer que busca venganza hacia los asesinos de su familia, Gemma Arterton (Strawberry Fields), una agente del MI6 que trabaja en el consulado británico en Bolivia, el español Fernando Guillén Cuervo como el coronel de la policía boliviana y Joaquín Cosío (general Medrano), un general exiliado que busca provocar un golpe de estado en Bolivia que le haga con el control del país. A este reparto hay que sumar el que es el villano principal de la película Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Un miembro destacado de Quantum que se hace pasar por un empresario y filántropo ecologista que trabaja en la reforestación y fondos de caridad para ciencias ambientales.

Empezando a valorar la película, Quantum of Solace es la primera película de Bond que es continuación directa de la anterior. Hasta ese momento cada actor que interpretó a un 007 tenía misiones que eran historias más o menos autónomas que podían ser prácticamente intercambiables. Es cierto que Sean Connery se enfrentó varias veces a Espectra, pero no había un orden claro de visionado más allá del cronológico. Sin embargo Quantum empieza prácticamente cinco minutos después del final de Casino Royale, con un Bon perseguido por unos sicarios tras detener a Mr.White. Esto es un hito en el mundo de Bond pero no tanto en otras series como por ejemplo las películas de Bourne, e inició una narrativa serializada que ha culminado tras cinco películas.

El Quantum of solace es una película entretenida, eso por delante. Sin embargo, su gran problema no fue tanto con lo que nos cuenta (aunque en parte si, luego lo comento), sino sobre al ser comparada con Casino Royale, película excelente bajo todos los puntos de vista que marcó un nuevo standard de calidad para la franquicia que esta película no supo igualar. Si no existiera Casino, Quantum sería una película más de Bond, no de las mejores pero tampoco de las peores. Del montón. Sin embargo, al ser la segunda, está universalmente considerada como la peor película de la serie protagonizada por Craig.

Siguiendo la estela de Casino Royale, los guionistas mantuvieron la idea de mantener a Bond en un mundo realista alejado de gadgtes y elementos fantásticos. Mantener al equipo de guionistas es sin duda un acierto para mantener la continuidad en la historia y a ser posible en el tono. Sin embargo, la sensación que me queda es que la urgencia de rodar cuanto antes y de querer estrenar tan sólo dos años después de Casino provocó una historia sobre todo en lo referido al plan del villano que no estuvo suficientemente trabajada y queda como lo más flojo de la película.

Como toda película de 007, Bond viaja por medio mundo para llevar a cabo su misión, lo que ofrece la escala y localizaciones que se espera en una película suya, haciendo que visualmente luzca genial. Y sin llegar al nivel de brillantez de Casino, las escenas de acción y las persecuciones están también muy bien, sobre todo las dos primeras de la película en Italia, una con coche y otra en Siena por los tejados, con un Craig que es una bestia en sus enfrentamientos físicos contra los diferentes esbirros que se va encontrando. Su nivel de sutileza en cero, pero ofrece una potencia física que es de agradecer como espectador.

Otro elemento que me gusta de Quantum que resalta la intención de dotar al mundo de Bond de la complejidad del mundo real es la forma en la que muestran la situación socio-económica mundial, con unos recursos naturales cada vez más escasos que obligan a los gobiernos a hacer tratos con dictadores y organizaciones amorales. En este sentido, es interesante el diálogo del Primer Ministro británico con M en la que dice que si Inglaterra sólo tuviera que hacer negocios con países “buenos”, no tendría con quien hacerlos. (Dejando aparte claro la propia consideración moral de UK como buena, pero esa es otra historia). Ante la falta de petróleo, los paises harán tratos con quien sea y este elemento sí me parece interesante, como el papel de la CIA, a la que mientras ellos exploten los recursos de Bolivia, les da igual si el presidente es un dictador.

Un detalle que visto con ojos de 2021 me ha hecho mucha gracia es que el villano Greene es un miembro de Quantum que oculto bajo la respetabilidad del activismo ecológico y sus llamadas a ayudar a “Salvar el planeta” pone en marcha un plan que busca conseguir un enorme poder económico controlando un recurso escaso como el agua, provocando el sufrimiento y la muerte de la población local de Bolivia. Ver el plan de este villano tras llevar años sufriendo la matraca de los ecologistas y sus emergencias climáticas y medioambientales, con unos expertos que hace 30 años que llevan avisando que hay que hacer algo o en 10 años la civilización terminará, me ha parecido buenísimo.

Hay varios elementos que lastran la película y que hacen que siendo entretenida Quantum no acabe de cuajar. El primer elemento es el propio Daniel Craig. Ya lo comentaba referido a Casino Royale, me parece un error de casting y en mi opinión no ha estado a la altura del personaje. Y físicamente y de cara a las escenas de acción es una bestia, pero es un témpano de hielo del que es imposible extraer el más mínimo sentimiento. Lo vimos en Casino Royale cuando le declaró su amor a Vesper (“no soy nada sin ti”) convirtiendo lo que deberías ser una una escena intensa de gran emoción en un frío monólogo sobre las fructuaciones de Wall St. Y que vuelva a pasar en Quantum durante toda la película con un Bond que solo tiene un registro, el frío asesino. Lo cual es una pena y a la larga un problema. No uno muy grande, porque como digo la serie de 007 es ante todo cine de entretenimiento de acción en el que están pasando un montón de cosas todo el tiempo y no nos deja un segundo de respiro entre tanto cambio de localizaciones y presentaciones y muertes de personajes. Pero si a la hora del sentimiento y la empatía que también debe generar.

En este sentido, es paradigmático que frente al “nuevo Bond” que nos vendieron en Casino Royale, a pesar de estar dolido por la muerte de Vesper, Bond se acueste con la primera chica que pasa por delante suyo, en este caso la bella Gemma Arterton, como hemos visto en cualquier película anterior de la serie, dejando a Olga Kurylenko como compañera de misión cuya sed de venganza refleje la de Bond.

Unido a esto, el climax resulta totalmente fallido al situarlo en una base secreta en medio del desierto de Bolivia que estalla porque sí cuando llega Bond sin mediar un plan previo. Esta base secreta en una localización singular recuerda demasiado a los finales de cualquiera de la anteriores películas y rompe completamente con la ilusión de estar viendo a un “nuevo Bond”, al vivir situaciones muy similares a lo más clásico del personaje.

Y en este sentido, Quantum tiene un enorme problema con el villano Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Amalric realmente no da la talla, aunque leyendo entrevistas al director Marc Foster precisamente buscaban a alguien que no pareciera un villano al uso. Sin embargo, una cosa es eso y otra que el antagonista de Bond parezca un dentista que pasaba por allí. La diferencia de carisma entre Amalric y Mads Mikkelsen es abismal, pero también en lo referido a los personajes que interpretan. Le Chiffre era un banquero con una necesidad de ganar la partida de poker para recuperar el dinero que había perdido de terroristas internacionales, una necesidad muy humana que aportaba una novedad frente a los típicos villanos de Bond de “TENGO UN PLAN MALÉFICO PARA DOMINAR AL MUNDO”. Algo que es precisamente el plan de Greene, encima con una escala ridícula al tratarse de controlar las reservas de agua ¿de Bolivia? Como digo, el problema que suscita todo lo referido al personaje de Greene es indicativo de la premura de tiempo con que contaron los guionistas para escribir este guión.

Otro elemento que también contribuye a que la sensación tras ver Quantum of Solace no sea todo lo buena que debería es su duración. En este caso los 100 minutos juegan totalmente en contra de la narrativa, ya que comentaba pasan demasiadas cosas y no hay un segundo de respiro, pero eso también provoca que los personajes entres y salgan, muchas veces asesinados sin que haya habido tiempo de construirles lo suficiente para que su muerte impacte. A parte que como inmediatamente hay otro set de acción, realmente la historia no ofrece esa pausa para que la pérdida nos pese.

Además, también resulta ilustrativo que Casino Royale acabara con Bond deteniendo a Mr. White, que a priori puede poner al MI6 en la pista de Quantum (la organización en la sombra), y esta película que empieza con la huída de White, termine exactamente igual, con la detención de otro miembro de la organización de Quantum. Quantum of Solace ofrece una aventura entretenida pero narrativamente no ha aportado casi nada a la amenaza de Quantum (que luego se convertirá en Spectre). De hecho, excepto por la huida de Mr. White al comienzo de esta película y detalles menores como cuando Bond identifica a varios miembros en la opera, realmente un espectador podría saltarse esta película y no sentiría que se ha perdido nada importante a este respecto.

Por todo lo anterior, realmente no se puede decir que sea una mala película, empezando por el objetivo cumplido de entretenimiento, pero tampoco es una gran película ni aporta elementos interesantes al mundo de Bond más allá del propio concepto de narrativa continuada.

Comparto el trailer de la película:

Quantum of Solace es entretenida pero se queda muy lejos del nivel exhibido por Casino Royale. En todo caso, cumple de sobra el objetivo de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Sin tiempo para morir de Cary Joji Fukunaga

Tras el largo retraso provocado por la pandemia, por fin he podido ver Sin tiempo para morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007. La película dirigida por Cary Joji Fukunaga promete ser el final de una era, y se convierte en uno de las películas de visionado obligado de este 2021. Lamentablemente, las sensaciones finales no han sido buenas.

PUNTUACIÓN: 5/10

Crítica SIN Spoilers

Bond ha dejado el servicio secreto y está disfrutando de una vida tranquila en Jamaica. Pero su calma no va a durar mucho tiempo. Su amigo de la CIA, Felix Leiter, aparece para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más arriesgada de lo esperado, y lleva a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva y peligrosa tecnología.

Cary Joji Fukunaga (California, 1977) es un director de cine y televisión. Consiguió aclamación universal gracias a la primera temporada de True Detective, de la que fue director y productor ejecutivo, por la que se convirtió en el primer director de ascendencia asiática en ganar el premio Emmy a la mejor dirección de una serie dramática. Su drama de bélico de 2015 Beasts of No Nation protagonizado por Idris Elba, del que fue escritor, director, productor y director de fotografía, también recibió muy buenas críticas en su momento. En 2018 fue nombrado director de Sin tiempo para morir, la 25ª película de James Bond y la última de Daniel Craig como protagonista.

Fukunaga es el primer director americano en dirigir una película de 007 producida por Eon, y el primero en aparecer acreditado como guionista. A partir de un argumento de Neal Purvis y Robert Wade, en el guión aparecen además acreditados Fukinaga y Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), aunque se comenta que Paul Haggis y Scott Z. Burns también realizaron revisiones del guión aunque no están acreditados oficialmente.

La película tiene una duración de 163 minutos, la más larga de toda la serie de Bond, y cuenta con fotografía de Linus Sandgren, montaje de Elliot Graham y música del ubicuo Hans Zimmer. Aunque no se han confirmado cifras, se estima que Sin tiempo para morir ha contado con un presupuesto superior a los 250 millones de dólares, una barbaridad para estos tiempos post COVID en los que el público aún no ha retornado a los cines con normalidad. La última película de 007 confía en revertir esta situación, algo que espero suceda, porque realmente necesitamos de buenos blockbusters que lleven de nuevo público a las salas.

Además de Daniel Craig en su última interpretación de James Bond, en Sin tiempo para morir tenemos un casting de oro entre los que encontramos el retorno a la franquicia de Ralph Fiennes como Gareth Mallory / M, Naomie Harris como Eve Moneypenny, Ben Whishaw como Q, Jeffrey Wright como Félix Leiter, Léa Seydoux como Madeleine Swann y Christoph Waltz como Ernst Stavro Blofeld.

Junto a estas caras conocidas, tenemos a las nuevas incorporaciones Rami Malek como Lyutsifer Safin, el villano de la función, la belísima Ana de Armas como la super capaz agente de la CIA Paloma, y Lashana Lynch como Nomi, la nueva agente 00 del MI5 que ha sustituido a Bond en el puesto.

Seis años han pasado desde la decepcionante Spectre (Sam Mendes, 2015), muchísimos para todos los fans de James Bond entre los que me incluyo. Y 15 años desde Casino Royale (Martin Campbell, 2006) el sobresaliente estreno de Daniel Craig como agente 007. Entre medias, la desastrosa Quantum of Solace (Marc Foster, 2008) y la pomposa Skyfall (Sam Mendes, 2012) componen un conjunto de tres películas que no han sabido estar a la altura de las expectativas que se crearon tras Casino Royale.

Saber que estamos ante el última película de Craig en el papel de Bond y que de alguna manera Sin tiempo para morir debe ofrecer un final al arco de la actual encarnación de Bond ofrece un extra de interés que pone el listón de las expectativas no se si imposiblemente alto.

Y para bien o para mal, Sin tiempo para morir resume en una larguísima película lo que ha sido el arco de Daniel Craig como James Bond 007. Una primera hora increíble cuando se centra en entretener, y una última hora ridículamente decepcionante, que se toma demasiado en serio y a la vez está repleta de tópicos, que no ha sabido estar a la altura y me han dejado con una sensación final bastante mala. Si algo hay que achacarle a estas últimas 4 películas es que no ha sabido estar a la altura de la sobresaliente Casino Royale, echando por tierra las expectativas que se habían puesto en el nuevo James Bond.

Por empezar por los elementos positivos, a pesar de haber pasado 6 años desde Spectre y recordarla remotamente, la película te pone al día de una forma modélica, de forma que no sientes que te has pedido nada por no haber visto de nuevo las películas previas. Junto a esto, realmente la primera hora de película me parece que es una pasada, con un prólogo intrigante, un increíble set de acción en Italia que es de lo mejor que hemos visto en estas 5 películas con Craig de protagonista, sumado a la escena de acción en La Havana que es chulísima y en la que el carisma de Ana de Armas se sale de la escala.

Hablando de Ana de Armas, ella junto a Ralph Fiennes, Jeffrey Wright y Christoph Waltz tienen un carisma que traspasa la pantalla. Lo malo es lo poco aprovechados que están. Léa Seydoux como Madeleine Swann, el interés romántico de Bond, me parece que está también bien y trasmite que claramente está enamorada de James, aunque justo por eso la película intenta aportar un matiz ambiguo a su personaje que no llega a funcionar en ningún momento.

Debo decir que me temía lo peor con el personaje de Nomi, la nueva agente 00 que ha sustituido a Bond tras haberse retirado. Sin embargo, realmente creo que Lashana Lynch hace un buen papel y el elemento woke que hayan podido incorporar a su personaje desde luego no molesta ni enturbia la narración en ningún momento. No la veo para protagonizar una película, pero como secundaria hace un buen papel.

Una de las cosas que más me gustan de las películas de Bond y que han hecho que varias generaciones de espectadores nos hayamos enganchado a ellas es la espectacularidad que siempre tienen y los escenarios reales donde se ruedan. Frente a las películas de acción rodadas en decorados interiores, que también hay, con James Bond SIENTES que viajas junto a él a Italia, Londres, Jamaica, La Habana, Noruega… algo que en Sin tiempo para morir no es una excepción. Además, el que las escenas de acción se hayan rodado con cámaras IMAX añaden una escala alucinante, que hace que brillen y sean lo mejor de la película. Comentaba al principio que la película cuenta con un enorme presupuesto superior a los 250 millones de dólares, y la verdad es que lucen en pantalla.

Sobre Daniel Craig y su James Bond hablaré con más detalle al final, pero sólo decir que no tengo problema con la versión de Bond con sentimientos que hemos visto en esta etapa ahora finalizada. Y que visto lo visto, dentro que se ve venir, el final sí tiene un elemento super emocionante que consiguió llegarme.

Intentando ser lo más ecuánime posible, si eso es posible, entiendo que Sin tiempo para morir es un correcto entretenimiento. Al menos eso lo cumplen.

Y llegamos a la parte mala. Por un lado, tenemos una última hora terriblemente mala que se limita a repetir los peores clichés del cine de Bond, lo cual como colofón a 5 películas de Daniel Craig no puede ser más decepcionante, y destruye toda posibilidad que crear un climax final que resulte sorprendente o emocionante.

Hace años se comentaba que Bourne mostraba un nuevo tipo de película de acción que enterraría a Bond. Esto obviamente no ha llegado a suceder, pero el problema no es James Bond o lo que representa, sino unos productores, escritores y directores mediocres que se contentan con repetir esquemas vistos decenas de veces, lo cual visto con los ojos de un espectador de 2021 resulta penoso. Igual de mal, para entendernos, que el enésimo reboot de Terminator y que los productores no se expliquen por qué los espectadores no colaboremos con nuestro dinero. Y lo siento, pero seguir escuchando críticas a Marvel como lo peor del mundo y como están destruyendo el cine, cuando al menos ellos intentan en todas sus películas hacer cosas diferentes mientras aquí 007 se contentan con esta sucesión de tópicos que ya eran viejos en 2002 con Pierce Brosnan, me parece penoso.

Unido a esto, el casting de Rami Malek como el villano Lyutsifer Safin puede ser de largo lo peor de las cinco últimas películas de Bond. Malek no da el perfil de villano, no tiene presencia ni voz que transmita peligro o provoque respeto, y lo que hace este casting más incomprensible es que su personaje tiene una conexión con el interpretado por Léa Seydoux que no funciona ¡porque ambos actores tienen prácticamente la misma edad!, de forma que no te crees bajo ningún concepto eso que te dicen que pasa. Pero peor que el pobre Rami Malek es un personaje penoso que casi no tiene minutos en pantalla con una historia absurda, un plan incomprensible, un intento de relación sentimental inverosímil, una conexión con Bond inexistente y que encima cae en los viejos clichés de «villano que cuenta su plan» y «villano listísimo que se dedica a hacer tonterías absurdas en el tramo final». Realmente, todo mal.

Comentaba que acepto al James Bond con emociones que nos ha mostrado Daniel Craig. Y realmente la parte en la que abre su corazón me parece un gran momento de la película en el que me parece que Craig está muy bien. Sin embargo, globalmente Craig no ha estado a la altura del papel y creo que fue un error de casting total. No tengo problema en saber que esta opinión mía probablemente sea una «unpopular opinion» de libro, pero no se me quita de la cabeza que Craig no es un gran actor, aunque no cabe duda que ha mejorado con los años, ni tiene el carisma que se le supone a Bond. En Casino Royale era peligroso e imprevisible, lo cual fue una novedad bienvenida, pero parte de los problemas de las 4 últimas películas, además de los guiones deficientes, era un protagonista sin el aura que una estrella transmite en la pantalla. Y el caso es que Matt Damon sí lo tenía, aún con la frialdad de Bourne. O Margot Robbie en El Escuadrón Suicida. O Tom Cruise en Misión Imposible. Buenos actores que dan un plus a sus personajes, plus que en mi opinión nunca tuvimos con Craig.

Hablando de seriedad, otro tema a destacar es que Bond triunfa en su primera mitad cuando se centra en entretener con sets de acción «más grande que la vida». Hasta ese momento, la película me estaba gustando. Sin embargo, la última hora y media también falla porque se toma a si mismo demasiado en serio y adopta un tono pomposo y solemne que no acaba de encajar. Y si, el tono de Bond siempre ha sido sobrio y alejado de bromas, pero si no te das cuenta que esa seriedad no puede casar con el concepto de una base secreta en una isla perdida llena de un virus mortal genético, porque esto es un pelín ridículo, estás perdiendo de vista en qué película estás y el objetivo de entretenimiento que ante todo debes buscar.

Y claro que Bond siempre fue sobre bases secretas y villanos desvelando su plan maléfico. Pero eso que se aceptaba en los años 60, 70 y 80 no tiene porqué ser adecuado en 2021. Si a otras de películas de entretenimiento iguales que Bond en la que se enfrentan el bien contra el mal y el bien acaba ganando se les exige que no se limiten a contar «lo de siempre» y aporten elementos novedosos, no entiendo como los productores de Bond piensan que el público queremos ver otro final clónico de 20 películas previas. Lo malo es que si la película hace la taquilla que se espera, el público apoyará con su dinero este «más de lo mismo», lo cual me parece una pena.

Llevamos tiempo leyendo a líderes de opinión machacar la idea que James Bond es un concepto que no tiene cabida en el siglo XXI. No estoy de acuerdo, y creo que puede tener mucho que decir si los productores de verdad apuestan por creativos que de verdad quieran contar historias nuevas, o al menos con enfoques diferentes a lo ya visto y repetido hasta la saciedad.

A continuación añado unas últimas consideraciones CON SPOILERS hablando del final de la película.

La muerte de James Bond está tan telegrafiada desde el momento en que ponen el «5 años más tarde» y el MI6 y el mundo libre han sobrevivido a un mundo sin James Bond defendiéndolo, que de alguna manera se perdió el factor sorpresa. De hecho, no soy de anticipar durante el visionado, pero no se porqué se me encendió una bombilla y me di cuenta que este tiempo transcurrido sólo tiene como función el dar tiempo a Madeleine Swann a dar a luz a la hija de Bond para verla crecidita más adelante.

Realmente la muerte en si está bien filmada y contiene mucha emoción cuando Bond elije morir antes que poner en peligro a sus seres queridos, siendo uno de los pocos grandes momentos de Daniel Craig como Bond. El problema es como digo que nos han machacado tanto con la irrelevancia de Bond y cómo para algunos el personaje no tiene cabida en el siglo XXI, que estaba claro que el retiro no era una opción para él.

En este sentido, que Nomi sea la actual 007 no es un problema real y tiene todo el sentido del mundo, porque es cierto que es sólo un número y el MI6 sigue necesitando operativos que ejecuten sus misiones de campo. Por eso de cara a las próximas películas no hay problema en que 007 sea quien sea, pero obviamente James Bond no puede ser una mujer. Esa sería una línea roja inasumible. Que contraten a Idris Elba, o a un actor de color, asiático, etc… no me supone ningún problema.

Pero volviendo a la película, me asombra para mal que tantos guionistas a priori serios hayan metido mano en el guión y tenga tantos elementos absurdos que hacen saltar la suspensión de credulidad en el momento que la película abandona la primera hora de acción e intenta armar una trama. Empezando por el científico que trabaja para M que crea el virus, todo lo relacionado con el indefinido villano Safin y en general con Spectre. Todo ello regado con detalles ridículos como que Blofeld lleve 5 años en prisión con un ojo biónico que nadie había detectado o pensar que M ha creado un virus mortal que ha podido aniquilar a la raza humana y pueda salir indemne al final de la película. Asusta lo malo que es un guión construido a partir de muchos «porque sis», y que debido al elemento emocional de la historia de amor entre James y Madeleine haya aparentemente mucha gente a la que le parezca bueno. Respetando todas las opiniones, claro.

Cuando se habla para mal de cine «de comité», no hay duda que este Sin tiempo para morir y en general el arco de Daniel Craig como James Bond estaría muy alto en la escala. Igual que casualmente tras el The Dark Knight de Nolan en Skyfall el villano interpretado por Bardem se deja capturar como parte de su plan maléfico para destruir desde dentro al MI6 (y a M / Judy Dench), no me sorprende que tras Vengadores Endgame en la que Tony Stark se sacrifica para salvar al mundo, los productores de 007 hayan optado por esta misma solución para despedir a Daniel Craig del papel de Bond.

Y luego los estudios se preguntarán porqué la gente va cada vez menos al cine. Desde que tengo uso de razón, he visto en el cine TODAS las películas de James Bond, era casi una tradición familiar. Tras 4 películas mediocres que no estuvieron a la altura de Casino Royale, confirmo que no tengo claro que vaya a ver la próxima película de 007. Han perdido a un cliente fiel, si no me la venden bien no creo que vaya a verla.

Comparto el trailer de la película:

Adios, James. Adios, Daniel Craig. Tu etapa prometía pero se fue desinflando, lo que es una pena tremenda. Y ahora, que pase el siguiente.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Camino a la perdición, de Sam Mendes

Camino a la perdición (2002) es un PELICULÓN con todas las letras. Una maravilla que mezcla el género de gangsters con un drama familiar rodada elegantemente y con unos actores en estado de gracia. No se puede pedir más.

PUNTUACIÓN: 9/10

En los oscuros años de la Gran Depresión, Michael Sullivan (Tom Hanks) es un asesino a sueldo que profesa una lealtad inquebrantable a su jefe, el señor Rooney (Paul Newman), pero es también un buen padre de familia. Son tiempos duros en Rock Island, donde domina la mafia irlandesa, la Ley Seca sigue vigente y los gángsteres, especialmente Al Capone en Chicago, están en la cima del poder. Un día, inesperadamente, el hijo de Sullivan, Michael Jr. (Tyler Hoechlin), decide seguir a su padre para saber en qué consiste exactamente su trabajo. (FILMAFFINITY).

Camino a la perdición parte de un guión de David Self que adaptó a la gran pantalla la novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner. Merece la pena destacar que a su vez, Collins nunca ocultó que esta historia está fuertemente influenciada por la obra maestra del manga Lone Wolf & Cub escrita por Kazuo Koike e ilustrada por Goseki Kojima. Camino a la Perdición es uno de los pocos casos en que la adaptación cinematográfica supera a la obra original, aunque reconozco que en parte esta sensación pueda estar producida al no leer esta novela gráfica hasta años más tarde de ver la película, lo que hizo que me pareciera un buen comic aunque alejado de la maestría de la película de Mendes.

Otro de los elementos más destacados de la película es su maravillosa recreación del Chicago de 1931, realizado gracias al trabajo en equipo de Dennis Gassner (diseño de producción), Richard L- Johnson (dirección artística) y Albert Wolsky (vestuario) entre otros. Conrad L. Hall consiguió el Oscar a Mejor Fotografía a título póstulo, al fallecer tras finalizar el rodaje. Hall, junto al montaje de Jill Bilcock y la maravillosa banda sonora de Thomas Newman consiguieron dotar a la película de una personalidad propia que se alejaba de otras películas del género de gangsters.

La película además cuenta con un reparto excepcional. Como cinéfilo me resulta un autentico lujo poder ver a dos leyendas del cine como Paul Newman y Tom Hanks compartir la película, que consiguieron que se me pusiera la piel de gallina. Hanks interpreta a Michael Sullivan, un asesino a sueldo que trabaja para John Rooney (Newman). Sus interpretaciones son super contenidas y casi minimalistas, siendo ambos hombres de pocas palabras que sin embargo transmite un montón simplemente con su mirada y su mera presencia.

La envidia que Connor Rooney (Daniel Craig) siente contra Sullivan al sentir que su padre le quiere y respeta más que a él es el fuego que desencadena todo el drama de la película. Sullivan tiene que escapar con su hijo Michael Sullivan Jr. (Tyler Hoechlin), el único superviviente de la familia. Otros actores destacados de la película son Jude Law como el asesino a sueldo Harlen Maguire, Stanley Tucci como el mafioso de Chicago Frank Nitti o Jennifer Jason Leigh en un pequeño papel como Annie Sullivan, la esposa de Michael. Aunque eclipsados por el carisma de Hanks y Newman, creo que todos realizan un trabajo excelente.

El director británico Sam Mendes lo había ganado todo con American beauty (1999), película que ganó 5 Oscars, entre ellos Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Kevin Spacey, Mejor Guión Original y Mejor Fotografía. Esto suponía una gran oportunidad, ya que tendría vía libre para rodar lo que quisiera, pero a la vez era un gran riesgo, ya que las comparaciones iban a ser inevitables. Leyendo sobre la película, resulta maravilloso que su elección fuera buscar una historia de época que evitara caer en los clichés y que pudiera transmitir muchas emociones con el mínimo diálogo posible.

Lo más maravilloso de la película y lo que la convierte en algo único es lo bien que funciona a muchos niveles. Primero de todo, esta historia de venganza está contada desde el punto de vista del niño, que ve primero como se le cae el mito de su padre y aprende a volver a quererle a pesar de lo horrible de su profesión. Esto hace que toda la historia se aleje de las típicas historias de gangsters o de venganza que han inundado las carteleras durante años.

Además, la historia es un buen retrato de la violencia y sus consecuencias. En uno de los mejores momentos de la película, John Rooney (Newman) le dice a Sullivan (Hanks) que ambos saben que no son buenas personas y que arderán en el infierno por los pecados que han cometido en vida. En este sentido el título de Camino a la Perdición tiene un doble significado, ya que por un lado es el pueblo al que los Sullivan se dirigen para estar a salvo y por otro el personaje de Hanks sabe que su final solo tiene un destino, el infierno. En palabras del propio Mendes: “Sullivan está en una batalla por el alma de su hijo. ¿Puede un hombre que ha llevado una mala vida alcanzar la redención a través de su hijo?»

Sam Mendes recrea los Estados Unidos de 1931 de forma maravillosa, empleando una paleta de colores apagados que transmiten la desesperanza que se vivía en esa época. Además, opta por un ritmo pausado que es perfecto para contar la historia, que tiene un marcado tono intimista al centrarse en la relación de los Sullivan. La música de Thomas Newman crea momentos muy especiales durante toda la película y también ayuda a trasladarnos a una época pasada. Además, muchas imágenes, como su perfecto final, transmiten una belleza y una poesía únicas, con planos para el recuerdo.

Además de todo lo anterior, algunas escenas como el mítico tiroteo bajo la lluvia que tienen una fuerza increíble, mientras Mendes se centra en las figuras de Hanks y Newman y no en las muertes que tienen lugar a su alrededor, de forma que vemos cómo les afecta la violencia. Todas las decisiones narrativas que toma Mendes en la película se salen de lo habitual y sin embargo, significan un éxito mayúsculo.

Comparto el trailer de la película:

18 años después de su estreno, Camino a la perdición conserva toda su fuerza y belleza como el primer día. La película de Sam Mendes es imprescindible y ha sido genial verla con mi hijo y poder compartir con el algunas obras maestras del género.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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