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Crítica de Turno de noche de Jonny Campbell

Turno de noche del director Jonny Campbell a partir de un guion de David Koepp es como hacer un viaje en el tiempo a los videoclubs de los 80 en los que encontrabas las joyas ocultas de la serie B.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando un hongo mutante altamente contagioso escapa de una instalación sellada, dos jóvenes empleados, acompañados por un veterano agente de bioterrorismo, deben sobrevivir al turno de noche más alocado de la historia para salvar a la humanidad de la extinción, mientras el microorganismo se propaga y destruye todo a su paso.

Jonny Campbell es un director británico de cine y televisión. a partir de dirigir Alien autopsy en 2006, ha centrado su trabajo en televisión. Más que el director, lo más destacado de esta película es que estamos ante un guion de David Koepp adaptando su novela Cold storage de 2019. Y es Koepp es uno de los grandes nombres del cine comercial de los últimos 35 años. Entre otras películas, Koepp ha escrito los guiones de multitud de películas de Steven Spielberg, entra las que encontramos «Parque Jurásico» (1993), «El mundo perdido: Parque Jurásico» (1997), «La guerra de los mundos» (2005) e «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal» (2008). Otros guiones de Koepp incluyen Atrapado por su pasado (Carlito´s way) (1993) Misión: Imposible (1996), Jack Ryan: Operación Sombra (2014); la primera película de Spider-Man de Sam Rami (2002), Indiana Jones, El dial del destino (2023) y Jurassic World: Rebirth (2025).

La película de 99 minutos de duración tiene fotografía de Tony Slater Ling, montaje de Billy Sneddon y música de Mathieu Lamboley. Aunque finalmente se trata de una coproducción entre Francia y Estados Unidos, fue Studio Canal (Canal+) la que financió la producción de esta película.

Turno de noche destaca por su trío protagonista: Georgina Campbell como Naomi Williams, Joe Keery (Stranger things) como Travis «Teacake» Meacham y Liam Neeson como el especialista del ejército Robert Quinn.

En los secundarios tenemos a Sosie Bacon como la Dra. Hero Martins, Vanessa Redgrave[6] como Mary Rooney, Lesley Manville como Trini Romano, Richard Brake como Wesley Jerabek, Aaron Heffernan como Mike Snyder y Ellora Torchia como Abigail

Turno de noche es una comedia de ciencia ficción que hace un homenaje absoluto a las películas de serie B de los años 80. La película tiene el tono gamberro y desprejuiciado perfecto para una historia que no se toma muy en serio a si misma y tiene claro su objetivo de entretenimiento. La historia arranca con unos títulos de crédito que informan de la llegada de un asteroide a la Tierra. La escena termina con el asteroide destrozando estos créditos, lo que deja claro el tono de humor.

La película sobre un virus del espacio convertido en hongo que se reproduce con velocidad recuerda a clásicos de la ciencia-ficción como La amenaza de Andrómeda, con la llegada del equipo de Liam Neeson con trajes NBQ a un pueblo en Australia donde todo están muertos. O a toda la filmografía de zombies y virus similares. Sin embargo, el tono marca que estemos ante una comedia más que ante una película de terror. Aunque hay muertes sangrientas y seres horriblemente desfigurados.

Propio del ADN de serie B que tiene Turno de noche, la historia empieza en 1979, da un salto de más de 25 años para asistir a la primera expansión del virus hongo en 2007, para pasar a continuación al presente de 2026, que es donde tendrá lugar la acción principal. La premisa de que la base militar con el virus dentro sea desmantelada y vendida para que se monte un negocio de trasteros es super loca. Y super serie B. Los trabajadores de este trastero no saben que a unos cientos de metros bajo sus pies se almacena un terror que con el deterioro del paso del tiempo y el cambio climático, acabará liberándose.

El éxito de esta película está en un super acertado casting de protagonistas. Liam Neeson acepta la broma de la película para interpretar al especialista del ejército Robert Quinn, el típico papel de «puto-amo» frente a amenazas bacteriológicas que está mayor y tiene problemas de espalda que casi le incapacitaron durante la primera crisis en Australia de 2007. Cuando vuelva a surgir la alarma, él es el único capaz de enfrentarse a la amenaza, si consigue convencer al ejército de la gravedad de los hechos. Y si su espalda le aguanta.

Georgina Campbell como Naomi Williams, y Joe Keery (recordado por todos por su papel de Steve en Stranger things) como Travis son los trabajadores del turno de noche en la empresa de trasteros que detectarán las alarmas que lanza la instalación militar que no sabían que existía sobre la amenaza biológica. Naomi y Travis son también pura Serie B, con una despreocupación absoluta que les hace romper una pared para llegar a la fuente del pitido, y luego adentrarse en el corazón de la instalación militar clausurada para descubrir el motivo de la alarma. Sumando a los tres tenemos un equipo disfuncional que por eso mismo resultarán perfectos para resolver el peligro. Aparte que no hay nadie más, no es un caso de poder elegir otras opciones.

Otro de los detalles que me han gustado mucho es la duración de menos de 100 minutos. Da gusto cuando una película sabe lo que es y va al grano en todo momento para que los espectadores no nos aburramos en ningún momento. El humor irónico de muchas situaciones, unos actores que entienden la broma y varios momentos super sangrientos a costa de los infectados consiguen que Turno de noche sea una experiencia super divertida que me ha gustado mucho.

El cine comercial no está pensado para cambiar la vida de los espectadores, sino ofrecerles un buen entretenimientos. El ADN de serie B de Turno de noche y su falta de pretensiones de ser «importante» me ha gustado mucho.

Comparto el trailer de la película:

Turno de noche es una película super divertida y disfrutona. Si eres fan de la Serie B, te lo vas a pasar genial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Stranger Things temporada 3 (Netflix)

Strangers Things ha vuelto con las pilas cargadas para la tercera temporada. La serie creada por los hermanos Duffer y recién estrenada en Netflix puede que sea más de lo mismo, pero es tan entretenida y los chavales molan tanto que su visionado se convierte en un suspiro.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de que durante los eventos ocurridos durante Halloween de 1984 en la dimensión alternativa, esta temporada tiene lugar un año después, justo al terminar las clases para las vacaciones de verano. Lejos de terminar la amenaza tras cerrar los portales en la anterior temporada, los seres del Upside Down evolucionan justo cuando el grupo de amigos está más distanciado que nunca.

Creada por los Hermanos Duffer, son también productores ejecutivos junto con Shawn Levy, Dan Cohen y Iain Paterson, y dirigen y escriben 4 de los 8 episodios de esta temporada.

Stranger things 3 ha cambiado del Halloween de la segunda temporada a un verano de 1985 que nos devuelve a tantas y tantas películas clásicas y situaciones de nuestra niñez y adolescencia.

Como comento en la presentación, realmente Stranger Things 3 vuelve a repetir la misma fórmula de separar a los personajes en varios grupos que investigan cada uno de ellos un misterio diferente que acaban siendo el mismo caso. Pero reconociendo esto, hay que decir también que las dinámicas de todos los niños son super chulas, que les echábamos de menos y que mola saber qué es de su vida más de un año y medio después de ver la segunda parte.

En este sentido, hay que decir que no me importaría que Netflix hiciera una cuarta y última temporada, sobre todo teniendo en cuenta el final de esta tercera parte. En caso de que se confirmara, los hermanos Duffer deberían darse prisa en rodarla, porque se nota ya que todos actores están creciendo y ya no son adolescentes. De la misma forma que Sony / Marvel están estrenando una película de Spiderman cada 2 años en lugar de los 3 habituales en este tipo de blockbusters, precisamente para acortar los plazos y evitar el excesivo envejecimiento de Peter Parker y los demás chavales, Netflix va a tener que ponerse las pilas si no quiere que se les pase el arroz a su casting de jóvenes estrellas televisivas.

Entrando en materia, los dos primeros episodios en los que se vuelve a situar a cada uno de los personajes se me hicieron un poco pesados por el exceso de canciones ochenteras cuya referencia, si es que la tienen más allá de ser de esa época, se me escapaba. Sin embargo, a medida que la serie nos sumerge en el doble misterio de esta temporada, el visionado fue mejorando hasta llegar a un climax tan loco como en las películas de Arnold Schwarzenegger de la época. Hay de hecho una referencia muy poco sutil al Arnold de Terminator en la figura del asesino ruso que persigue a los adultos, el Sheriff Hopper (David Harbour) y a Joyce Byers (Winona Rider), la madre de Will y Jonathan.

El guión combina como siempre elementos de películas de terror y de aventuras juveniles ochenteras tipo Goonies con sus investigaciones y misterios, sumando en esta tercera parte el “homenaje” a las películas de acción y espionaje que utilizaban al enemigo ruso como villano recurrente, así como toques de crítica al machismo de la sociedad americana. Incluso tenemos una salida del armario de uno de los nuevos personajes, reforzando su medido aspecto social.

Hablando del Sheriff Hopper, la interpretación de David Harbour como un bebedor e irascible padre no me ha acabado de gustar por lo exagerado, y creo que es lo más flojo de toda la temporada en cuanto a un casting que creo realiza un buen papel. En todo caso, tampoco dudo que Harbour hizo la interpretación exagerada que los hermanos Duffer le pidieron, y se redime en un último episodio lleno de emoción.

Como comento, todos los chavales lo hacen genial, pero creo que Dustin (Gaten Matarazzo) vuelve a robar la serie en las pocas escenas en que está en pantalla, con una mención especial a su increíble escena en el último episodio que marca el preludio del climax final. Y aunque Eleven (Millie Bobby Brown) vuelve a ser la gran protagonista como en temporadas anteriores, creo que exageran el uso de sus habilidades mentales, llegando a convertirse en una muleta en la que apoyan la mayoría de situaciones, perdiendo parte de su encanto y desde luego mucha sensación de peligro o amenaza.

Del resto de chavales, Mike Wheeler (Finn Wolfhard) tiene que enfrentarse a los problemas adolescentes a tener a Eleven de novia, teniendo que evitar a un padre furioso y unos amigos que se sienten desplazados. Will Byers (Noah Schnapp), protagonista por su desaparición al comienzo de todo pierde protagonismo en esta tercera, teniendo que asumir que el tiempo pasa para todos y que ya nunca volverán a ser niños. Y el otro miembro del grupo original que está completamente desaprovechado es Lucas Sinclair (Caleb McLaughlin), hasta el punto que casi no hace gran cosa aparte de estar ahí plantado.

Maxine (Sadie Sink) la chica presentada en la segunda temporada que se hacía amiga de Lucas cobra protagonismo por su relación con Eleven y debido a que su hermano Billy (Dacre Montgomery) es uno de los villanos de la temporada.

De los chavales más mayores, Nancy Wheeler (Natalia Dyer) tendrá que enfrentarse al machismo imperante en la redacción del periódico local en la que trabaja de becaria, mientras que su novio fotógrafo Jonathan Byers (Charlie Heaton) hace más bien poco aparte de acompañar a Nancy durante sus pesquisas.

El que vuelve a salirse esta temporada es Steve Harrington (Joe Keery), no solo por su amistad con Dustin, uno de los grandes hallazgos de la segunda temporada, sino por su relación con Robin, un nuevo personaje interpretado por Maya Hawke, hija de Ethan y Uma Thurman a la que espera un brillante futuro, que es la jefa de Steve en su trabajo en la heladería del centro comercial en el que trabajan. A este trío se les unirá la hermana pequeña de Lucas, Erica (Priah Ferguson), que interpreta a la típica niña sabionda y cargante que acompaña a este grupo a descubrir qué esconde el nuevo centro comercial de Hawkins, Starcourt.

Si la segunda temporada nos trajo a Sean Astin como reclamo nostálgico, esta tercera nos ha traído a Cary Elwes y Jake Busey en pequeños papeles del alcalde de Hawkings y un redactor machista del periódico, respectivamente.

El diseño de producción y los efectos especiales están a buen nivel, consiguiendo momentos bastantes chulos utilizando a La Cosa (1982) de John Carpenter como inspiración, creando un monstruo multiforme asqueroso que marcará la principal amenaza para los habitantes de Hawkings.

La verdad es que la serie se ve en un suspiro y es super entretenida sobre todo apoyada en el carisma y la personalidad de todo el reparto. Sin embargo, hay que reconocer que la historia, sobre todo en lo referido a la amenaza rusa es una locura sin sentido. Está claro que lo aceptas porque estamos en el “todo vale” , que es una serie que busca ser un entretenimiento ligero sin más y que lo principal son los personajes por lo encima de la trama, pero la suspensión de credulidad está en el límite en muchos momentos. Además, la amenaza del Azotamentes y su ejército de poseídos al final acaba siendo también un bluff.

La “suerte” de Stranger Things y de los hermanos Duffer es que los personajes tapan estos elementos menos buenos y que la temporada tiene un final super emotivo que nos deja con un buen sabor de boca, aunque la serie no haya sido totalmente redonda.

El pasado martes 9 Netflix publicó que tras estrenarse Stranger Things el 4 de julio, 18 millones de suscriptores, entre los que me encuentro, ya habían visto entera esta tercera temporada, y 40 millones de personas habían visto algún episodio. Estos datos bestiales de audiencia creo que aseguran que a Stranger Things le queda cuerda para rato en el canal online.

Comparto el trailer de este tercera temporada:

Stranger things vuelve apoyarse en su carismático reparto para ofrecer un buen entretenimiento con la nostalgia como base que no tiene problemas en repetir esquemas ya utilizados. Con todo, creo que es una buena serie que me ha hecho pasar un gran rato, y que lo hará con todos los espectadores, sobre todo si sois fan del género o viviste los 80 y todo su ocio friki en vuestra niñez o adolescencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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