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Crítica de La Calle del Terror Parte 2: 1978, de Leigh Janiak (Netflix)

Tras el disfrute la semana pasada con la primera parte de La Calle del Terror, esta semana viajamos a 1978 para conocer más detalles de la maldición que asola Shadyside y tal vez la forma de acabar con ella. Esta serie de películas dirigidas por Leigh Janiak y estrenadas en Netflix basadas en los libros de R.L. Stine me parecen una idea super exitosa muy bien ejecutada.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1978, la oleada de asesinatos que arrasa el campamento Nightwing, en la ciudad maldita de Shadyside, convierte el veraneo en una macabra lucha por la supervivencia.

La trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas en Netflix continúa con esta segunda parte ambientada en 1978. La calle del Terror es una serie de películas de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak. En esta segunda parte volvemos a encontrar la fotografía de Caleb Heymann, el montaje de Rachel Goodlett Katz y la música de Marco Beltrami y Anna Drubich

En esta segunda parte tenemos de protagonistas principales a Sadie Sink (Stranger Things) como una joven Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978, mientras que Gillian Jacobs (Community) interpreta a la Ziggy adulta del presente de 1994 que cuenta la historia a los jóvenes que sobrevivieron a la noche de terror contada en la primera película.

Junto a ellos encontramos a Ted Sutherland como un adolescente Nick Goode de 1978 que crecerá para convertirse en el Sheriff de Sunnydale (interpretado por Ashley Zukerman) en 1994, a Emily Rudd como Cindy Berman, que encontrará en 1978 las claves que pueden acabar con la maldición de la bruja de Sarah Fier, mientras que McCabe Slye interpreta a Tommy Slater, el novio de Cindy.

Si la primera película nos transportó de forma modélica a los años 90 para una película de terror adolescente, esta segunda parte ambientada en 1978 hace lo propio y realiza un estupendo homenaje a los slashers de esa época (en la que incluyo los primeros años 80) ambientados en campamentos juveniles y/o espacios en medio de la naturaleza en el que unos jóvenes se topaban con más de lo que podían imaginar y no todos vivirían para contarlo.

Como en la primera parte, la película incluye todos los tópicos del género, empezando con que todos aquellos que se drogan o tienen sexo en pantalla acaban muertos por el joven poseído por la maldición de la bruja Sarah Fier. O los chulitos de campamento que se meten con los débiles que en parte acabarán pagando el precio de sus pecados. También tenemos a una protagonista inadaptada (Sadie Sink), enfrentada con una hermana con la que comparte un trauma que una asume y la otra no. La relación entre estas hermanas es el núcleo emocional de la historia y a mi me funciona, creo que gracias a la empatía que me transmiten las actrices Sadie Sink y Emily Rudd, que comparten una buena química entre ellas en pantalla y te crees que son hermanas que en el fondo se quieren pero no pueden evitar discutir todo el rato.

La Calle del Terror 1978 tiene varias muertes super gores que están genial, con hachazos en el cabeza mostrados en primer plano, y unas muertes finales que no por esperadas dejan de ser menos potentes. En general, aunque la película vuelve a ser un contenedor de clichés del género de terror, a mi me funciona de principio a fin y ha conseguido que pasara un rato estupendo. Si te gusta el terror y quieres pasar un buen/mal rato sin mayor pretensión, creo que esta Calle del Terror es un éxito pensado para ti (y para mi)

Entro a partir de ahora en terreno de SPOILERS, ¡estáis advertidos!

Aunque inicialmente yo pensaba que el experimento de Fear Street iban a ser tres películas independientes contando historias historias de terror diferentes con un hilo conector común, no es para nada el caso, ya que esta segunda parte continúa justo al final de la primera, con la adulta Ziggy contando a los niños de 1994 lo que la pasó a ella en el pasado y, con suerte, encontrar la clave para detener a la bruja y acabar con su maldición. Sin embargo, estoy convencido que la tercera película (1666, que se estrenara esta semana) se guarda todavía muchas sorpresas, porque las cosas no son como nos han contado hasta ahora.

Y es que la premisa de dos pueblos vecinos, Sunnydale donde todos son ricos y felices y Shadyside donde son pobres y sus habitantes sufren cada ciertos años el ataque de un serial killer, lo que me sugiere es que los habitantes de Sunnydale firmaron un pacto con el demonio en 1666, de forma que ellos son felices y ricos a costa que sus vecinos paguen el precio en sangre para el demonio. Algo que se confirma al ver que el asesino va únicamente a por los chavales de Shadyside y deja con vida a los de Sunnydale, como vemos con el adolescente Nick Goode o el otro monitor que se acuesta con una de las chicas de Shadyside y a ella la mata pero a él no, confirmando que es una maldición dirigida, no son muertes aleatorias. Es por esto que no creo que Sarah Fier fuera alguien malvado, sino una joven que se intentó oponer a este pacto demoniaco, y acabó pagando el precio. Además, haber encontrado los nombres de los serial killers en el altar en la cueva sugiere que alguna persona de Sunnydale controla la maldición o al menos sabe de su existencia, por lo que los jóvenes creo que van a tener que enfrentarse, además de a monstruos, a personas que intentarán evitar que acaben que la maldición, que provocaría que Sunnydale perdería sus privilegios conseguidos con la sangre de sus vecinos.

Si esto se confirma, aunque sea en parte, lo que me muestra es un buen guión muy bien construido que va más allá de los clichés y los homenajes al género de terror, que puede convertir a esta Calle del Terror en un clásico televisivo que gracias a Netflix podremos ver una y otra vez con nuestros hijos adolescentes.

Comparto el trailer de esta Calle del Terror parte 2: 1978.

La Calle del Terror continúa el éxito narrativo de la primera parte y nos promete un montón de sorpresas para una tercera parte que seguro no me pienso perder.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Stranger Things temporada 3 (Netflix)

Strangers Things ha vuelto con las pilas cargadas para la tercera temporada. La serie creada por los hermanos Duffer y recién estrenada en Netflix puede que sea más de lo mismo, pero es tan entretenida y los chavales molan tanto que su visionado se convierte en un suspiro.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de que durante los eventos ocurridos durante Halloween de 1984 en la dimensión alternativa, esta temporada tiene lugar un año después, justo al terminar las clases para las vacaciones de verano. Lejos de terminar la amenaza tras cerrar los portales en la anterior temporada, los seres del Upside Down evolucionan justo cuando el grupo de amigos está más distanciado que nunca.

Creada por los Hermanos Duffer, son también productores ejecutivos junto con Shawn Levy, Dan Cohen y Iain Paterson, y dirigen y escriben 4 de los 8 episodios de esta temporada.

Stranger things 3 ha cambiado del Halloween de la segunda temporada a un verano de 1985 que nos devuelve a tantas y tantas películas clásicas y situaciones de nuestra niñez y adolescencia.

Como comento en la presentación, realmente Stranger Things 3 vuelve a repetir la misma fórmula de separar a los personajes en varios grupos que investigan cada uno de ellos un misterio diferente que acaban siendo el mismo caso. Pero reconociendo esto, hay que decir también que las dinámicas de todos los niños son super chulas, que les echábamos de menos y que mola saber qué es de su vida más de un año y medio después de ver la segunda parte.

En este sentido, hay que decir que no me importaría que Netflix hiciera una cuarta y última temporada, sobre todo teniendo en cuenta el final de esta tercera parte. En caso de que se confirmara, los hermanos Duffer deberían darse prisa en rodarla, porque se nota ya que todos actores están creciendo y ya no son adolescentes. De la misma forma que Sony / Marvel están estrenando una película de Spiderman cada 2 años en lugar de los 3 habituales en este tipo de blockbusters, precisamente para acortar los plazos y evitar el excesivo envejecimiento de Peter Parker y los demás chavales, Netflix va a tener que ponerse las pilas si no quiere que se les pase el arroz a su casting de jóvenes estrellas televisivas.

Entrando en materia, los dos primeros episodios en los que se vuelve a situar a cada uno de los personajes se me hicieron un poco pesados por el exceso de canciones ochenteras cuya referencia, si es que la tienen más allá de ser de esa época, se me escapaba. Sin embargo, a medida que la serie nos sumerge en el doble misterio de esta temporada, el visionado fue mejorando hasta llegar a un climax tan loco como en las películas de Arnold Schwarzenegger de la época. Hay de hecho una referencia muy poco sutil al Arnold de Terminator en la figura del asesino ruso que persigue a los adultos, el Sheriff Hopper (David Harbour) y a Joyce Byers (Winona Rider), la madre de Will y Jonathan.

El guión combina como siempre elementos de películas de terror y de aventuras juveniles ochenteras tipo Goonies con sus investigaciones y misterios, sumando en esta tercera parte el “homenaje” a las películas de acción y espionaje que utilizaban al enemigo ruso como villano recurrente, así como toques de crítica al machismo de la sociedad americana. Incluso tenemos una salida del armario de uno de los nuevos personajes, reforzando su medido aspecto social.

Hablando del Sheriff Hopper, la interpretación de David Harbour como un bebedor e irascible padre no me ha acabado de gustar por lo exagerado, y creo que es lo más flojo de toda la temporada en cuanto a un casting que creo realiza un buen papel. En todo caso, tampoco dudo que Harbour hizo la interpretación exagerada que los hermanos Duffer le pidieron, y se redime en un último episodio lleno de emoción.

Como comento, todos los chavales lo hacen genial, pero creo que Dustin (Gaten Matarazzo) vuelve a robar la serie en las pocas escenas en que está en pantalla, con una mención especial a su increíble escena en el último episodio que marca el preludio del climax final. Y aunque Eleven (Millie Bobby Brown) vuelve a ser la gran protagonista como en temporadas anteriores, creo que exageran el uso de sus habilidades mentales, llegando a convertirse en una muleta en la que apoyan la mayoría de situaciones, perdiendo parte de su encanto y desde luego mucha sensación de peligro o amenaza.

Del resto de chavales, Mike Wheeler (Finn Wolfhard) tiene que enfrentarse a los problemas adolescentes a tener a Eleven de novia, teniendo que evitar a un padre furioso y unos amigos que se sienten desplazados. Will Byers (Noah Schnapp), protagonista por su desaparición al comienzo de todo pierde protagonismo en esta tercera, teniendo que asumir que el tiempo pasa para todos y que ya nunca volverán a ser niños. Y el otro miembro del grupo original que está completamente desaprovechado es Lucas Sinclair (Caleb McLaughlin), hasta el punto que casi no hace gran cosa aparte de estar ahí plantado.

Maxine (Sadie Sink) la chica presentada en la segunda temporada que se hacía amiga de Lucas cobra protagonismo por su relación con Eleven y debido a que su hermano Billy (Dacre Montgomery) es uno de los villanos de la temporada.

De los chavales más mayores, Nancy Wheeler (Natalia Dyer) tendrá que enfrentarse al machismo imperante en la redacción del periódico local en la que trabaja de becaria, mientras que su novio fotógrafo Jonathan Byers (Charlie Heaton) hace más bien poco aparte de acompañar a Nancy durante sus pesquisas.

El que vuelve a salirse esta temporada es Steve Harrington (Joe Keery), no solo por su amistad con Dustin, uno de los grandes hallazgos de la segunda temporada, sino por su relación con Robin, un nuevo personaje interpretado por Maya Hawke, hija de Ethan y Uma Thurman a la que espera un brillante futuro, que es la jefa de Steve en su trabajo en la heladería del centro comercial en el que trabajan. A este trío se les unirá la hermana pequeña de Lucas, Erica (Priah Ferguson), que interpreta a la típica niña sabionda y cargante que acompaña a este grupo a descubrir qué esconde el nuevo centro comercial de Hawkins, Starcourt.

Si la segunda temporada nos trajo a Sean Astin como reclamo nostálgico, esta tercera nos ha traído a Cary Elwes y Jake Busey en pequeños papeles del alcalde de Hawkings y un redactor machista del periódico, respectivamente.

El diseño de producción y los efectos especiales están a buen nivel, consiguiendo momentos bastantes chulos utilizando a La Cosa (1982) de John Carpenter como inspiración, creando un monstruo multiforme asqueroso que marcará la principal amenaza para los habitantes de Hawkings.

La verdad es que la serie se ve en un suspiro y es super entretenida sobre todo apoyada en el carisma y la personalidad de todo el reparto. Sin embargo, hay que reconocer que la historia, sobre todo en lo referido a la amenaza rusa es una locura sin sentido. Está claro que lo aceptas porque estamos en el “todo vale” , que es una serie que busca ser un entretenimiento ligero sin más y que lo principal son los personajes por lo encima de la trama, pero la suspensión de credulidad está en el límite en muchos momentos. Además, la amenaza del Azotamentes y su ejército de poseídos al final acaba siendo también un bluff.

La “suerte” de Stranger Things y de los hermanos Duffer es que los personajes tapan estos elementos menos buenos y que la temporada tiene un final super emotivo que nos deja con un buen sabor de boca, aunque la serie no haya sido totalmente redonda.

El pasado martes 9 Netflix publicó que tras estrenarse Stranger Things el 4 de julio, 18 millones de suscriptores, entre los que me encuentro, ya habían visto entera esta tercera temporada, y 40 millones de personas habían visto algún episodio. Estos datos bestiales de audiencia creo que aseguran que a Stranger Things le queda cuerda para rato en el canal online.

Comparto el trailer de este tercera temporada:

Stranger things vuelve apoyarse en su carismático reparto para ofrecer un buen entretenimiento con la nostalgia como base que no tiene problemas en repetir esquemas ya utilizados. Con todo, creo que es una buena serie que me ha hecho pasar un gran rato, y que lo hará con todos los espectadores, sobre todo si sois fan del género o viviste los 80 y todo su ocio friki en vuestra niñez o adolescencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Stranger Things Temporada 2

Stranger things fue una de las grandes sorpresas de la pasada temporada televisiva por méritos propios. Y con esta segunda temporada habían unas grandes expectativas, que me alegra poder decir que se han visto superadas.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El argumento según Filmaffinity nos cuenta como la segunda temporada de ‘Stranger Things’ arranca un año después de la primera, durante Halloween, en Hawkins (Indiana). El joven Will Byers está otra vez con sus amigos tras lo sucedido un año atrás y su abducción por la dimensión paralela, pero en el colegio las cosas no le van del todo bien, y sigue teniendo pesadillas. Por su parte no se sabe nada de Once, aunque Mike intenta contactar con ella por radio todos los días. Extraños fenómenos además indican que algo tenebroso sigue acechando a Hawkins.

Las segundas temporadas suelen ser complicadas y peliagudas. Ya no existe la sorpresa inicial que llamó la atención a los espectadores, ni el misterio de la desaparición de Will y la dimensión oscura. Y el elemento nostálgico ochentero tampoco es especialmente novedoso, ya que lo vemos y sufrimos en innumerables películas y series.

En el caso de Stranger things, la verdad es que no solo me ha gustado mucho, es que esta segunda temporada creo que consigue superar en muchos sentidos a la temporada inicial. La temporada no se construye desde el misterio, sino sobre los personajes y las consecuencias de los sucesos previos, lo que por supuesto provoca nuevas aventuras.

Will (Noah Schnapp) escapó de la dimensión oscura, pero no salió indemne, sufre pesadillas y siente que algo no va bien. Las pruebas a las que le someten dicen que todo está en su cabeza, pero el cree que hay algo más, y su madre Joyce (Winone Rider) no sabe como ayudarle.

Mike (Finn Wolfhard) quedó destrozado por la desaparición de Eleven (Millie Bobby Brown), y la sigue llamando todos los días con su walkie-talkie. Por supuesto, Eleven está viva y en seguida conoceremos donde ha estado este tiempo. No vamos a renunciar a lo mejor de la temporada pasada. Pero es que, de nuevo, la historia no va del misterio, sino de como los personajes afrontan lo que les va pasando.

Además, el grupo de amigos compuesto por Mike, Will, Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) va a crecer con la incorporación de Max (Sadie Sink), una recién llegada al pueblo que sufre un hemanastro posesivo y violento.

Pero no son solo los niños los que se salen. Los adultos lo hacen genial, y destacaría especialmente a David Harbour, el policía Jim Harbour. Aunque parece enfadado y sufre ataques casi de ira, su mirada dice mucho y en realidad trasmite que todo nace fruto de su preocupación por la otra persona y por intentar protegerla y que no sufra más daño.

Si pensabas que el portal a la dimensión oscura quedó cerrada, obviamente no es el caso, y la tensión va creciendo a medida que avanza la serie, que diría que va de menos a más. Aunque ya en el primer episodio y en el trailer descubrimos a un gigante Demogorgon de clara inspiración Lovecraftiana, que marca que las apuestan van a ser más peligrosas que en la temporada inicial.

Hay quien dice que Stranger things es solo nostalgia y fanservice. Y hay miles de artículos sobre los innumerables homenajes que salpican casi todas las escenas. Yo reconozco que la mayoría no los pillé, porque no estaba pendiente de encontrarlos, sino en ver lo que les pasaba a los personajes. Dicho lo cual, ver a los chicos vestidos de Cazafantasmas o a un chaval disfrazado en una fiesta de los Kobra Kai de Karate Kid por supuesto me sacó una sonrisa.

Otra cosa que me gustó mucho de Stranger things fue su duración, 9 episodios, para mi algo perfecto. No 13 como hemos visto en las series de Marvel, que excepto Daredevil se las nota que han estirado el chicle en exceso, ni 8 de la primera temporada. 9 es la duración perfecta que permite a la historia fluir e irse construyendo al ritmo perfecto. Un ritmo que permite unos excelentes cliffhanger entre episodios y una tensión que te atrapa y no te deja hasta el final.

Si la primera temporada era una mezcla de Stand by me con las películas de Spielberg y En los límites de la realidad, con algunas escenas casi idénticas, en esta segunda temporada hay elementos de El Exorcista, Aliens o incluso los X-Men, lo que amplía el rango de homenajes y hace que la serie sea más interesante y sorprendente.

Me ha sorprendido ver que Andrew Stanton, director de Buscando a Nemo, Wall-e o John Carter, ha dirigido varios episodios, además de los hermanos Duffer. Este hecho es uno más que demuestra que estamos ante una producción de primer orden en los que todos los detalles están cuidados al máximo.

Sobre el final, creo también que es perfecto. De clara influencia de las películas de John Hughes, da un perfecto epílogo a todos los personajes y un merecido final feliz. Aunque por supuesto, hay suficientes elementos que permiten pensar que sus creadores, los hermanos Duffer van a continuarla.

Comparto el trailer de esta temporada:

Stranger things no es solo nostalgia de los años 80, es una serie carismática centrada con grandes personajes que se han convertido en parte de la familia. Una serie totalmente recomendable que tenga continuación lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10