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Crítica de Eternos 1-6 de Kieron Gillen, Esad Ribic y Matthew Wilson (Marvel Comics – Panini)

Con algo de retraso analizo el primer arco de la nueva serie de Eternos realizada por Kieron Gillen con el artista Esad Ribic y color de Matthew Wilson, que ha sido publicada por Marvel Comics y por Panini para aprovechar el interés en los personajes creados por Jack Kirby gracias a la película Eternals de Marvel Studios dirigida por Chloé Zhao.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Qué sentido tiene una batalla que nunca termina? Durante millones de años, Los Eternos han vagado por la Tierra, protegiendo los secretos de la humanidad. Pero hoy se enfrentan contra algo nuevo: el cambio. ¿Pueden ellos, o cualquiera del planeta, sobrevivir a su último descubrimiento? De las mentes provocativas de Kieron Gillen (Viaje al misterio) y Esad Ribic (Secret Wars) llega una nueva visión de la mitología clásica Marvel.

Este primer arco de Eternos contiene los números 1 al 6 USA.

Ikaris, Sersi, Duende, Zuras, Festo, Kingo, Gigamesh, Druig… Reconozco que excepto por alguna aparición puntual en Vengadores y en otros comics Marvel, no he leído demasiado de los Eternos ni tengo especial interés en el mundo creado por Jack Kirby en los años 70, más allá de la importancia de los Celestiales han tenido en numerosos comics posteriores. Eso y el hecho que le reconozco habilidad a Kieron Gillen pero sus comics, tanto los escritos en Marvel como en su vena independiente, no me acaban de interesar, hicieron que no comprara en su momento este comic. Ahora que lo he leído, me sorprende que comparte ciertos elementos con la película de Chloé Zhao, lo cual me parece un elemento que en este caso le hace un favor de cara a un posible espectador que se acercara a la librería buscando un comic de estos personajes tras ver la película.

Gillen plantea su historia de forma muy interesante para conseguir que el comic sea una perfecta tarjeta de presentación de unos personajes poco o nada conocidos, las cosas como son. A partir de una «hickmanización» del universo creado por Jack Kirby, Gillen muestra una sociedad compleja en la que los 100 eternos creados por los Celestiales, a los que siguieron 100 Desviantes, llevan siglos viviendo en ciudades como Olimpia o Polaria fuera del continuo espacio temporal de la Tierra. Desde la primera página descubrimos que la denominación de Eternos viene además de por su larga longevidad, por su capacidad de ser resucitados y revividos en caso de muerte, aunque con el inconveniente de no poder tener descendencia, algo que no sufren los Desviantes, como descubriremos más adelante en la historia.

Gillen plantea que conozcamos a los diferentes personajes, cada uno con un interés propio, gracias a un «whodunit«, que ofrece el elemento novedoso a la historia y hace que nos enganchemos a la lectura con cada sorpresa y cliffhanger que iremos conociendo. La investigación de un asesinato y el convencimiento que Thanos pudo tener ayuda interna hará que los protagonistas inicien un viaje alrededor del mundo para encontrar a sus hermanos y hermanas, para que les ayuden a descubrir al asesino y en su caso, poder detenerle.

Gillen y Ribic van a estar en la serie 12 números, de los cuales estos seis números son la primera mitad de la historia con un giro final super impactante que hace que el mundo de los Eternos haya saltado por los aires y plantee un segundo arco que puede ser apasionante. De hecho, se me hace raro que en los comics que faltan publicar Gillen tenga tiempo de presentan a todos los personajes y lugares mencionados en las páginas de esquema / resumen que encontramos, y que tanto nos recuerdan a Hickman. En todo caso, de los que sí hemos conocido, me gusta la complejidad de todos ellos y cómo sus habilidades les convierten en seres super poderosos pero no necesariamente héroes, debido a los diferentes intereses de cada uno. De hecho, me gusta que de momento el comic NO sea una típica historia de Eternos vs Desviantes, más que nada porque eso ya lo hemos leído antes.

Los Eternos lo tenían todo para triunfar gracias al buenísimo guión de Gillen, y contra todo pronóstico, el dibujo de Ribic no lo he visto igual de bueno que en otras ocasiones y me ha impedido disfrutar de este comic como esperaba. Desde luego, no está al nivel de Thor o Secret Wars, y el caso es que estas historias épicas parecen amoldarse al estilo del dibujante croata como anillo al dedo. Aunque hay combates más grandes que la vida y escenarios fantásticos, Ribic ofrece muchas viñetas en las que las caras están apenas abocetadas, lo cual me sacaba una y otra vez de la lectura. Además, hay que reconocer que Ribic siempre ha sido un artista un tanto estático, pero tampoco en sus combates creo que estemos ante su mejor versión.

Sumado a esto, el color de Matthe Wilson plantea una paleta cromática plana en muchas viñetas que separe por ejemplo diferente momentos temporales. Sin embargo, el resultado final acaba quedando super plano y monótono, no ayudando a que la historia parezca vibrante, apagando la épica de las imágenes de Ribic. Wilson me parece uno de los mejores coloristas de Marvel, pero no he conectado con su elección cromática, que entiendo ha realizado en comunicación con Ribic, con el que ha colaborado en otras ocasiones.

Otro elemento que no me ha gustado es la rotulación del comic, algo de lo que nunca me quejo o me choca. Sin embargo, en esta historia se ha decidido (entiendo que en Estados Unidos) que la voz en off que hace las veces de narrador esté coloreado en azul oscuro sobre un fondo negro, lo que hace que sea difícil leerlo bien, sobre todo teniendo en cuenta que Matthew Wilson crea muros de color azul en los fondos en numerosos momentos, lo que hace que los bocadillos resalten aún menos. Una cosa es adornarse, y otra que la lectura no esté clara por culpa de la rotulación. Cosa que igual es un problema de imprenta, en las páginas que acompaño en .jpg los bocadillos se leen mejor de la realidad en papel, pero al final lo importante es la experiencia lectora, y en muchos momentos no fue buena.

Dentro que el comic me ha gustado y los giros planteados por Gillen me han enganchado, es una pena que el comic no haya estado aún mejor por estos elementos menos buenos. En todo caso, al ser una etapa de 12 números más algún especial, creo va a quedar una etapa perfectamente leíble y disfrutable.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Me ha gustado el comic de Eternos sobre todo por la historia de Gillen, pero me sorprende que el dibujo de Esad Ribic no acabe de estar a la altura de lo que se esperaba de un comic de esta escala y epicidad.

PUNTUACIÓN: 7/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Un saludo a todos!

Crítica de Rey Thor 4 de Jason Aaron y Esad Ribic (Marvel Comics – Panini)

Todo lo que comienza tiene un final, y ya tenemos en España la conclusión de la etapa de Jason Aaron en Thor, un final maravilloso que destaca la importancia de las historias que forman nuestros sueños.

PUNTUACIÓN: 9/10

¡La despedida de Jason Aaron como guionista de Thor! Después de siete alucinantes años, llega el final de una era. Gorr se prepara para el asesinato del último dios: el padre de toda la existencia. Además de un “quién es quién” de los artistas que han pasado por la serie en todo este tiempo.

Para esta última aventura del Dios del Trueno, Jason Aaron ha contado con Esad Ribic e Ive Svorcina para la historia principal, que para algo fueron los que lo empezaron todo. Y junto a ellos es una alegría indescriptible ver reunidos en estas páginas a Russell Dauterman con Matthew Wilson y a Mike del Mundo, artistas cuyas etapas en el cómic también marcaron al personaje dotándole de una personalidad única.

Junto a ellos, también es un placer disfrutar de Gabriel Hernández Walta con Chris O’Halloran, Andrea Sorrentino con Dave Stewart, Chris Burnham con Nathan Fairbairn, Nick Pitarra con Michael Garland, Aaron Kuder con Laura Martín y Olivier Coipel con Matthew Wilson. Menudo all-star ha reunido Marvel para este final.

Y qué final.

2590 días de Trueno. Julián Clemente en el Spot On de este cómic nos informa de los días transcurridos desde que se publicó en USA el primer número de Thor God of Thunder hasta este King Thor 4. Siete años en los que Jason Aaron ha contado las aventuras del mejor Dios de todos, aquel que debe luchar cada día, además de contra los villanos de turno, consigo mismo, con sus dudas y sus miedos, para intentar ser el mejor héroe posible, alguien que gustosamente se sacrificaría por nosotros.

Jason Aaron comenta en su emocionante despedida que él no cree en ningún Dios, pero que «Thor es ciertamente la clase de Dios (o dioses, supongo, dado que he escrito un montón de Thors) en el que me gustaría creer.»

Aparte de ofrecer un increíblemente satisfactorio final a la historia de Thor y Gorr el Carnicero de Dioses que comenzó en el lejano 2012, Aaron aprovecha esta despedida para darnos una interesante reflexión sobre el valor de las historias, y como acaban convirtiéndose en los mitos y las leyendas que al final marcan la historia de la humanidad.

«Historias.

Al final, eso es todo lo que seremos, todo lo que dejaremos atrás.

Algunas se cuentan y se vuelven a contar en el tiempo.

Las mejores de esas son las que nunca mueren.

Las historias que quedan inmortales. Coronadas.

Las más dignas de todas nuestras leyendas.

Ésas son las historias… de las que están hechas los dioses.»

Thor es un comic de superhéroes publicado por Marvel Comics desde hace casi 60 años. Hay quien dice que estas páginas son historias infantiles que no son «reales», pero la realidad es que en estos 60 años mucha gente ha nacido y muerto y fue olvidada por la historia, mientras que Thor sigue aquí con nosotros. Y dentro de 40 o 50 años cuando yo muera diría que Thor seguirá entreteniendo a las nuevas generaciones, contando historias de heroismo y sacrificio para socorrer al que lo necesita.

Los superhéroes se han convertido en la nueva mitología de los siglos XX y XXI, y de todos ellos, Thor siempre fue el más digno. Precisamente porque no deja de dudar de si mismo y cuestionarse sus acciones, luchando día a día por ser el héroe que necesitamos. Es una idea realmente inspiradora que todos deberiamos aplicar en nuestra vida diaria. ¿No es genial encontrar estas ideas en un comic mainstream para todos lospúblicos?

En el apartado artístico, Thor siempre ha disfrutado de unos artistas fuera de serie. Empezando por Esad Ribic, que definió en estas páginas el concepto de épica y acción más grande que la vida. También disfrutamos del super profesional Ron Garney como previa a la que posiblemente sea la parte más brillante de toda la etapa: La serie con Jane Foster como Thor, con un Russell Dauterman convertido en artista super estrella colaborando con el colorista Matthew Wilson. La última batalla de Jane Foster como Thor aún nos hace llorar cuando la volvemos a leer y es uno de los grandes comics de una etapa para el recuerdo.

Tras Dauterman, sufrimos un poco con el colorido desbordante y la imaginación de Mike del Mundo, que creaba páginas que eran autenticas obras de arte a las que sin embargo les faltaba algo de narrativa. El retorno a la grandeza de Thor Odinson dentro del Evento La Guerra de los Reinos marcó el principio del fin de una enorme historia que  cuya conclusión disfrutamos hoy.

Incluso a pesar de los inevitables fill.ins que hemos visto durante estos 7 años, diría que el nivel medio fue más que correcto, ayudando todos a contar esta historia contada a lo largo de milenios.

La etapa de Jason Aaron ya es historia, pero como él mismo nos dice en estas páginas, «Siempre habrá más historias de Thor.» Esa es la naturaleza periódica de los comics, y detras de un gran comic siempre llegará otro al mes siguiente, porque ya sabemos que el show bede continuar.

Tras Aaron y Ribic llegan Donny Cates, Nic Klein y Matt Wilson, que por lo visto en los previews plantean una historia y un Thor muy diferentes a lo visto hasta ahora. Habrá que juzgarla con buenos ojos, porque la comparación puede ser un peso imposible de levantar. Si queremos disfrutarla en su justa medida, será mejor no pensar en lo que acabamos de vivir y si en si consiguen ofrecer un buen entretenimiento con este nuevo Dios del Trueno. Veremos a ver qué tal.

Gracias, Jason Aaron. Gracias Marvel Comics. El viaje ha sido increíble y las emociones están a flor de piel. Esta etapa ya es historia y Aaron se une al panteón de Stan Lee, Jack Kirby y Walter Simonson. ¡Larga vida a Thor!

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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¡Saludos a todos!

Imposibles X-Force de Rick Remender, Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini y Phil Noto

Hoy quiero recordar Imposibles X-Force de Rick Remender para Marvel Comics, una de las etapas más celebradas de la franquicia mutante de los últimos años, en la que colaboró con artistas como Jerome Opeña, Esad Ribic, Greg Tocchini o Phil Noto.

PUNTUACIÓN: 8/10

En la actualidad, los lectores estamos muy flipados con el cambio de paradigma que Jonathan Hickman está llevando a cabo en la franquicia mutante de Marvel Comics, a partir de su maravilloso reinicio realizado en Dinastía de X / Potencias de X. Pero resulta super interesante ver que justo hace 10 años, en 2010, los X-Men también tuvieron un retorno a la grandeza a partir del “Advenimiento”, evento en el que los X-Men descubrieron a la primera mutante nacida desde el “NO More Mutants” perpetrado por Brian Michael Bendis en Dinatía de M.

A partir de este exitoso evento, los mutantes encadenaron unos años buenísimos, y uno de los máximos exponentes son estos Imposibles X-Force de Rick Remender. Remender durante muchos años ha sido uno de mis escritores favoritos con comics espectaculares como Fear Agent junto a Jerome Opeña y Tony Moore. Pero en 2010 aún era un escritor que tenía mucho que demostrar en Marvel, tras haber escrito una de las etapas más polémicas de Punisher, “Frankencastle”, en la que junto a Tony Moore convirtió a Castle a un cazador de monstruos no-muerto. Etapa muy divertida, todo hay que decirlo, pero que se alejaba mucho del canon clásico del personaje.

Un primer hecho destacable es Remender siempre planteó Frankencastle y estos Imposibles X-Force como series con arcos con un principio y un final definido, entendiendo que obviamente su paso por estas colecciones era temporal y tras él otros autores tendrían que seguir jugando son estos personajes. Esta idea de crear una historia cerrada a modo de temporada es ahora cada vez más habitual, pero en 2010 era una rareza.

Contando el prólogo, la etapa de Remender en Imposibles X-Force fueron 37 números publicados entre noviembre de 2010 y febrero de 2013. Durante estos 28 meses la serie fue publicada a ritmo quincenal en varios momentos, lo habitual en la Marvel de la época. Por ponerlo en contexto, frente a las 52 series de DC Comics lanzadas a partir del reinicio de los Nuevos 52 de septiembre de 2011, Marvel optó por reducir su número de series regulares en una inciativa conocida como Marvel Now!, concentrando su oferta editorial en lo mejor de lo mejor, publicando la mayoría a ritmo de 18 comics al año. Esta decisión vista en perspectiva se ha demostrado como correcta, ya que Marvel arrasó a DC en las cifras de ventas y lo que es mejor, se crearon en esos años etapas estupendas de muchos personajes.

Lamentablemente, este planteamiento de Marvel consiguió buenísimas ventas pero a su vez impidió que la serie pudiera tener una consistencia artística, con continuos cambios de dibujantes. Dentro de lo malo, la buena planificación editorial consiguió que al menos cada arco estuviera realizado por un único artista, como luego veremos. Sin embargo, vista la serie en su conjunto, vemos que de los 37 números, Jerome Opeña dibujó 9 comics todos en la primera mitad, mientras que Phil Noto dibujó 8 de la segunda, siendo el artista que cerró la serie. Y entre ambos, tenemos a un Esad Ribic que además de muchas portadas dibujó 3 números, al igual que Billy Tan o Mark Brooks, mientras que Greg Tocchini dibujó 4, la totalidad del cuarto arco “Otromundo”.

Esto a la larga es una pena ya que aunque la historia de Remender es compacta y cuenta con un principio impactante y un final satisfactorio, hay que reconocer que Phil Noto es un dibujante solo correcto a años luz de la calidad artística de Jerome Opeña (o de Esad Ribic), lo que hace que una historia sobresaliente acabe siendo un comic notable por esta irregularidad.

Remender reunió en X-Force a un grupo heterogéneo de personajes como Lobezno, Masacre, Ángel / Arcángel, y los inesperados all-stars de esta serie, Mariposa Mental (Betsy Braddock) y Fantomex (Jean-Phillipe), el Arma XIII creado por Grant Morrison. A estos cinco personajes se les unieron durante el transcurso del comic Deathlok y Rondador Nocturno, generando un interesante rotación.

Remender utilizó estos X-Force para plantear una interesante reflexión sobre las consecuencias de la violencia y en qué medida estos personajes pueden ser considerados “héroes” si actúan igual que sus enemigos, teniendo en cuenta que en el Universo Marvel, matar siempre está mal. Además, la disyuntiva de si nuestro destino está marcado de antemano o si podemos aprender, mejorar y evolucionar es otro de los temas importantes del comic.

A continuación, voy a comentar sin spoilers posible de los 5 tomos con los que Panini publicó esta serie en España, que os invito que descubráis si aún no habéis leído este comic:

Volumen 1: La Solución Apocalipsis

¡El triunfal regreso de X-Force! Después de “Advenimiento”, todo ha cambiado. Lobezno ha prometido a Cíclope que su grupo de operaciones encubiertas ha dejado de existir. Pero Logan mintió. Ahora que los mutantes vuelven a mirar al futuro con esperanza, X-Force es más necesario que nunca. Apocalipsis renace de sus cenizas para convertir esta Edad Heroica en un reino de pesadilla. Para acabar con él, Logan decide reunir a un nuevo equipo, formado por Arcángel, Fantomex, Masacre y Mariposa Mental. Su misión: acabar con Apocalipsis con todos los medios a su alcance.

Este primer volumen es espectacular. Excepto por el prólogo dibujado por Leonardo Manco, los cuatro números de este arco fueron dibujados por Jerome Opeña con color de Dean White, y fueron algunos de los comics mejor dibujados y con más carisma de Marvel en años. Opeña estaba on-fire, con una narrativa espectacular con composiciones y planos de cámara super imaginativos que siempre mostraba la acción de la forma más dinámica y espectacular posible.

A partir de un elemento un tanto trillado, el renacimiento de Apocalipsis y sus cuatro jinetes, Remender crea un elemento novedoso al hacer que sea un niño que aún no ha cometido ningún delito, enfrentándose el equipo a la vieja disyuntiva de “si pudieras viajar en el tiempo, ¿matarías a Hitler siendo niño para evitar el holocausto?”

Además, en aquella época no me gustaba nada Masacre (reconozco que hasta este año no leí la excelente etapa de Gerry Duggan, por ejemplo), pero Remender hace que sea soportable y durante toda la etapa conseguirá crear momentos excelentes con él. Además, la relación sentimental de Ángel y Mariposa Mental / Betsy en la que ella le está ayudando a evitar que caiga en el lado oscuro de Arcángel se siente muy real y te preocupas por ellos inmediatamente. La gran sorpresa es Fantomex, que aunque en la superficie es un chulito prepotente, intuyes que oculta mucho más en el interior, algo que Remender irá desarrollando durante en los siguientes arcos.

Quizá el único pero es que durante este arco Remender hace que Fantomex salve demasiadas veces la situación con su poder mutante de crear en la mente de sus enemigos espejismos que permiten que los héroes escapen. Esta habilidad crea páginas espectaculares, pero al utilizarlo tanto en el mismo arco queda un poco tramposo. En todo caso, este arco fue increíble y su impactante y polémico final creó unas repercusiones que afectarán profundamente a todos los protagonistas.

Volumen 2: Nación Deathlok

El segundo tomo de la serie mutante más sorprendente del año. De entre todos los futuros posibles que le esperan a la humanidad, sólo existe algo en común a todos ellos: ¡El ascenso de los Deathloks! Su nacimiento se asienta en nuestro presente, pero luego crece, como un virus temporal, extendiéndose a lo largo de todas las líneas posibles para cambiar el destino de la humanidad. ¿Podrá X-Force evitar lo inevitable? ¿Y de qué manera los acontecimientos se conjuraran para dar lugar a una nueva «Era de Apocalipsis»?

Este arco empezó con el número 5.1 (una de estas iniciativas raras de Marvel planteadas para crear buenos “jumping-points” para nuevos lectores) dibujado por el excelente Rafael Alburquerque en la que los X-Force se enfrentarán a Dama Mortal y sus Cosechadores- Este comic servía para resaltar la naturaleza proactiva del grupo que intenta detener a los malos antes de que ataquen a inocentes. Como número unitario me parece modélico, además de tener un dibujo que quita el hipo.

El arco Nación Deathlok se desarrolló en los números 5 a 7 americanos y fueron dibujados por el también genial Esad Ribic, con tintas de John Lucas y color de Matthew Wilson. La historia ofrece otro punto de vista a las clásicas historias de “Días de Futuro Pasado” en la que son los Deathloks y no los Centinelas los que se han hecho con el control del futuro, y no dejarán que nada impida que eso llegue a producirse.

El tomo en España incluía además los números 8 a 10 dibujados por Billy Tan con colores de Dean White, que fue el colorista oficial para toda la serie. Estos números muestras una de las repercusiones que el arco anterior ha provocado, Ángel está revertiendo en su personalidad oscura de Arcángel, mientras que Betsy Braddock tendrá que enfrentarse al telépata Amal Farouk que la esclavizó en el pasado. En resumen, los guiones de Remender siguen estando super bien construidos planteando situaciones que son consecuencia de las decisiones que tomaron los héroes, aunque tenemos una primera mitad con un dibujo increíble y una segunda meramente funcional.

Volumen 3: La Saga de Ángel Oscuro

¡La aventura mutante más sorprendente que se ha publicado en años! Sólo Rick Remender podría escribir «La saga del Ángel Oscuro». Apocalipsis ha muerto. Su heredero es El Arcángel, quien ha seguido adelante con los planes de su predecesor, reuniendo un gran ejército con todos los seguidores de En Sabah Nur. La única esperanza que le queda a X-Force de salvar a su amigo Warren de la siniestra entidad que se ha apoderado de su alma se encuentra en otro mundo: una dimensión alternativa en la que Apocalipsis se alzó supremo. Sí, ha llegado el momento de viajar a… ¡La Era de Apocalipsis!

Si algo caracteriza los guiones de Remender es que no se guarda nada, son todo lo espectaculares que pueden ser y más, con acción a raudales, continuidad bien entendida y momentos realmente emocionantes. Sinceramente, no se puede hacer mejor dentro del género superheroico. Esta saga de Ángel Oscuro se desarrolló en los números 11 a 18 americanos, y estuvo dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte estaba ambientada en la Era de Apocalipsis (números 11 a 13) dibujada por Mark Brooks, con ayuda de Scott Eaton en el 13, tintas de Andrew Currie y color de Dean White, mientras que la segunda ya en el presente (números 14 a 18) tuvo de nuevo a Jerome Opeña como dibujante.

El arco estuvo super bien dibujado y el guión de Remender pone el foco en la ¿imposible? relación de Warren y Betsy ante el genocidio que plantea Arcángel contra la raza humana. Hay una tensión creciente, un villano imposible de derrotar y su super emocionante final me dejó tocado porque Remender había construido de maravilla la relación de la pareja.

Volumen 4: Otromundo

¡¡Llega el cuarto volumen de la serie mutante de culto, en el que Rick Remender recupera algunos viejos personajes olvidados dentro del rico cosmos de La Patrulla-X! Apenas acaban de volver de una traumática aventura cuando el grupo de operaciones encubiertas liderado por Lobezno debe introducirse de lleno en un conflicto con Otromundo, el nexo de la realidad en el que ciencia y magia coexisten y del que nace el poder del Capitán Britania. Los mutantes tendrán que salvar ese lugar de la destrucción absoluta, porque si no lo hacen… Bueno, su compañero Fantomex pagará con su vida.

Este cuarto volumen se inició con el clásico número de “consecuencias”, el 19 USA, en las que se forma un nuevo status-quo en el grupo con varias bajas y alguna nueva incorporación. El número estuvo dibujado por Robbie Rodríguez, que realizó un buen trabajo.

Otromundo se desarrolló en los números 20 a 23 y estuvo dibujado por Greg Tocchini, que ha había trabajado con Remender en “The last days of american crime” y en la actualidad aún tiene pendiente de terminar LOW, ambas para Image. Tocchini tiene un dibujo complicado que puede no ser del agrado de mucha gente, pero en mi caso reconozco que una vez entré en el juego, me ofrece unas páginas chulísimas repletas de personalidad y carisma.

La historia de Otromundo vuelve a girar sobre las consecuencias de nuestros actos y lo que estamos dispuestos a hacer para salvar a nuestros seres queridos, y tiene a Fantomex y Betsy de grandes

protagonistas. Además, otro elemento es importante es quizá ver como mucha gente mantiene una superioridad moral dado que no han tenido que enfrentase a las decisiones difíciles que otros si tienen que tomar. Y, al final, alguien debe tomar las decisiones difíciles y asumir sus consecuencias. Estos elementos vuelven a ser los temas centrales de la etapa de Remender y volvemos una y otra vez sobre ellos, en el mejor sentido.

El volumen termina con el número 24, el primero dibujado por Phil Noto en la serie, en la que conocemos el precio que hubo que pagar en el arco de Otromundo y en el que Rondador Nocturo se cobrará su primera venganza.

Volumen 5: Ejecución Final

Llega el explosivo tomo con el que finaliza la aclamada etapa de Rick Remender como guionista de la serie. Los Imposibles X-Force hacen frente a un nuevo y peligroso grupo de villanos, pero también a la renacida Hermandad de Mutantes Diabólicos. ¿Podrá el equipo mantenerse unido mientras lucha por la supervivencia o las discrepancias internas conducirán a la muerte de sus integrantes? Mientras tanto, Génesis afronta la verdad sobre Apocalipsis y su destino. ¡Tres años de historias concluyen en este alucinante volumen!

Ejecución final fue el último arco y la saga más larga de toda la serie, desarrollándose entre los números 25 al 35 americanos, y fue en el que los cambios de dibujantes fueron más evidentes y afectaron a la calidad del comic. El número 25 fue otro fill.in dibujado por Mike McKone en el que el equipo parece más desmontado que nunca. Como suele suceder, es cuando los héroes se encuentran más débiles cuando aprovechan los malos para atacar, y el primer golpe lo vemos en los números 26 y 27, dubujados por Phil Noto. En otro giro imprevisto, X-Force viajan al futuro de Deathlok, donde descubrirán lo que sus acciones sin control ético podrían llegar a provocar. Estos dos números (28 y 29) están dibujados por Julian Totino Tedesco, que ofreció un respiro a Noto. El 30 es otro fill.in dibujado por Dave Williams en el que vemos lo que le está pasando mientras tanto a Génesis, la versión juvenil “buena” de apocalipsis.

A partir de ahí, Phil Noto ya dibuja de un tirón los cinco últimos números (31-35) que cerraron la historia. Como comenté antes, por un lado Remender agradece públicamente a Noto porque gracias a él el comic llegó a publicarse a tiempo como estaba previsto. Pero es una pena, porque a sus páginas le falta la intensidad dramática y se le nota muy limitado en cuento a composiciones o a la hora de crear planos potentes que impacten, todo es muy plano y casi hasta gris. Si estas páginas las hubiera dibujado Opeña, la cosa hubiera podido ser histórica, sobre todo teniendo en cuenta el final, que en lo relativo a dos personajes me pareció maravillosamente perfecto.

Como en tomos anteriores, Remender plantea muchas cosas que se suceden en la página con un ritmo increíble. Si algo NO es Remender, es un escritor aburrido, todo se presenta a una velocidad endiablada e incluso los números que yo calificaba ante como fill.ins (por el baile de dibujantes), narrativamente son fundamentales para construir la tensión o las motivaciones de los personajes.

Comentaba al principio que uno de los temas de X-Force eran las consecuencias de nuestros actos, pero al final, Remender no cae en soluciones fáciles ni clichés, mostrando los grises en los que se mueven estos personajes, que a veces es difícil de calificar de héroes. Aunque siguen intentando ser mejores, quizá eso al final es lo importante.

Viendo el éxito de Imposibles X-Force, Marvel “ascendió” a Rick Remender y le ofreció el puesto de escritor de la nueva serie estrella Imposibles Vengadores surgida tras Vengadores vs X-Men, evento que fue un super éxito de ventas aunque creativamente me parece uno de los más flojos de esos años. Además, escribió también el volumen 7 de Capitán América que se recordará sobre todo por convertir a Sam Wilson (El Halcón) en el portador del escudo.

Remender aguantó dos años hasta que decidió a finales de 2014 abandonar La Casa de las Ideas para desarrollar sus propios conceptos de creación propia en Image, gracias a lo cual han surgido comics estupendos como Black Science, Deadly Class, Tokyo Ghost, Low o Seven to Eternity.

Como conclusión, aunque fue una pena que este último arco tenga el peor dibujo de toda la serie, no malo pero sí únicamente funcional, creo que globalmente esta etapa es un notable alto que consigue dejar al lector con buen sabor de boca, y que marca el camino de lo que los autores deberían aspirar al hacerse cargo de una serie.

¡Qué buenos son los X-Force de Rick Remender!!

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Conan the Barbarian 12 de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson

El final del primer arco de Conan The Barbarian de Jason Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson ha estado lleno de épica y sorpresas super emocionantes que transmiten lo bien que este equipo creativo se lo ha pasado creando las páginas de este comic. Un comic que hará las delicias de todos los fans del Cimmerio.

PUNTUACIÓN: 8/10

La épica conclusión de “La Vida y Muerte de Conan”. Razazel se ha alzado. Conan ha caído. A Crom puede que no le importe, pero tú no puedes perderte este número.

Y como extra, este número incluye el último capítulo de la novela «BLACK STARLIGHT» del escritor John C. Hocking.

Tras unos años de capa caída, el reinicio de Conan en Marvel Comic le ha insuflado una nueva vida que le ha sentado de maravilla al personaje creado por Robert E. Howard. Pudiendo valorar esta primera historia en su totalidad, el equipo creativo de Aaron, Mahmud Asrar y Matthew Wilson me ha parecido un acierto total por parte de Marvel.

Aaron ha transmitido desde la primera página su amor por el personaje, y puestos a jugar con su juguete preferido, ¿por qué limitarse a escribir sobre un único Conan cuando podía idear una historia que le permitiera tocar al personaje a lo largo de su larga vida? La idea le ha salido redonda y el final de esta historia para mi ha sido super satisfactorio. De hecho, se nota que Aaron es muy listo ya que además de preparar historias con el joven Conan, el Conan pirata, ladrón, soldado, etc,… ha pensado qué elementos nunca antes se habían visto en una historia de Conan (y que probablemente a él como lector le hubiera gustado leer), para sorprendernos y alucinarnos con giros y personajes como el que hizo su aparición en el número 11 y sobre el que no haré ningún comentario -más allá que moló mucho- para no chafar la sorpresa a los que estáis siguiendo esta serie en la edición española. Y para sorpresas, la que tiene este ultimo número me ha parecido una locura super emocionante que me ha dejado con la sonrisa en la cara tiempo después de terminar de leer este comic.

Además, en este mundo del comic actual de «decompressing storytelling» en el que algunos autores no cuentan nada en una grapa, Aaron ha hecho que cada número cuente una historia completa y satisfactoria que sirve de parte de un puzzle completado con este número 12. En un momento en que algunos cuestionan la existencia de la grapa, Aaron y Asrar han demostrado que sigue más viva que nunca, si se sabe utilizar correctamente.

En el apartado artístico, me ha gustado mucho el equipo de Asrar y Wilson. Asrar en Vengadores me pareció un dibujante correcto sin más, pero en Conan ha pegado un salto de calidad importante, no solo en la fluidez y claridad de las escenas de acción, sino en la perfecta expresividad de sus personajes y en lo equilibradas que están todas sus páginas.

Y quedaba la guinda del pastel, al confirmarse en este mismo número que Aaron y Asrar aún no quieren soltar a Conan y ya están preparando una nueva serie, King Conan, que entiendo que será continuación directa de este número, que se va a convertir en otro de los comics de compra segura para este 2020. Y ya van unos cuantos.

Conan está disfrutando de una segunda juventud, y me muero de ganas de seguir comprando y leyendo sus aventuras. Espero que den margen a Asrar para que pueda dibujar él esta nueva serie en su totalidad sin necesitar fill-ins, creo que merecerá la pena esperar.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Rey Thor 1 de Jason Aaron, Esad Ribic e Ive Svorcina

Este mes de enero se inicia la última historia de Jason Aaron como guionista de Thor, y ver a Esad Ribic como artista de este comic me llena de alegría.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Comienza la última historia de Jason Aaron en Thor, y para narrarla se ha unido nada menos que al dibujante con el que empezó todo, Esad Ribic. Hace años, juntos establecieron al Thor del futuro. Ahora, se enfrentará a Loki en una última batalla.

Jason Aaron rompió moldes en 2013 cuando empezó su excelente etapa con la saga de El Carnicero de Dioses, utilizando a Thor en tres momentos temporales diferentes que le permitía resaltar la evolución que Thor Odinson había sufrido a lo largo de los siglos.
Por un lado, el joven Thor estaba más pendiente de guerrear y de ir de fiesta con sus súbditos vikingos y aún no era digno de empuñar a Mjolnir. Al final de La Guerra de los Reinos entendió por fin que ser digno no es ser el más guerrero, sino anteponer la seguridad de su pueblo por encima de la suya, y estar dispuesto a sacrificarlo todo para salvarles.
Por otro lado, el Thor de la actualidad sufrió una crisis de fe que le hizo perder a Mjolnir durante la celebrada etapa de Jane Foster como Thor, llegando al final de su arco a comprender que precisamente porque duda constantemente de su valía como héroe y defensor de la Tierra es el motivo por el que es el más digno de los Dioses.
Por último, un anciano Rey Thor se sentaba solo en un trono vacío al final del tiempo, habiéndolo perdido todo y a todos. Tras descubrir que sus tres nietas seguían vivas, inició la reconstrucción de su reino y la defensa de los seres vivos que aún quedaban vivos. Es justo el final de esta historia al final del tiempo lo que nos queda por conocer y a lo que Aaron dedica esta miniserie de cuatro números.
La historia está planteada desde la acción, y en ese sentido volver a ver a Esad Ribic e Ive Svorcina es una pasada. Su dibujo transmite la épica que esta última historia de Thor merece, una última batalla de Thor contra Loki, con algunas sorpresas inesperadas que dejan la acción en lo más alto en la última página.
Este primer número es modélico y cumple con todo lo que se le exige a un comic Marvel, acción a raudales, sorpresas y personajes más grandes que la vida. Rey Thor promete ser un gran final a la historia de Jason Aaron, y este primer número me ha atrapado desde la primera página.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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