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Leyendo Secret Wars de Jonathan Hickman, Esad Ribic, Ive Svorcina y Alex Ross

Tras terminarme la larguísima historia-río que Jonathan Hickman planteó en Vengadores y Nuevos Vengadores (puedes leer las partes uno, dos, tres, cuatro y cinco en los links respectivos), resulta obligatorio recuperar Secret Wars, el evento de Marvel de 2015/16 con dibujo de Esad Ribic, color de Ive Svorcina e icónicas portadas de Alex Ross que nos dio una de las historias más satisfactorias del siglo XXI.

PUNTUCIÓN: 8.5/10

¡El mayor evento de la historia de Marvel! La Incursión final tiene lugar. El Universo Marvel colisiona con el Universo Ultimate. Cuando ambos hayan desaparecido, todo lo que quedará será… Mundo de Batalla, una nueva realidad gobernada por el único hombre que pudo salvar los restos de la destrucción: Victor Von Muerte.

Publicada en Estados Unidos entre mayo de 2015 y enero de 2016, Marvel anunció esta miniserie inicialmente como de ocho números, pero finalmente amplió la serie con un noveno número final. Aunque los tres primeros números salieron con periodicidad quincenal, finalmente el resto de números se publicaron mensualmente, con un salto de un mes entre los números 5 y 6 que permitió a Ribic coger aire y recuperar el ritmo de publicación hasta el final de la serie.

Jonathan Hickman comenta que la idea de hacer unas Secret Wars con un Mundo de Batalla la tenía en la cabeza desde mucho antes de empezar a trabajar en Vengadores. De hecho, era un tema de conversación recurrente con el editor Tom Breevort, que la encontraba interesante pero creía que la idea necesitaba ser más trabajada y esperar al momento adecuado para lanzarla. Estamos hablando de 2009-2010, mucho antes de que Hickman desembarcara en Vengadores. De hecho, durante un tiempo Hickman planteó un escenario en el que su etapa en 4 Fantásticos presentara el concepto de las Incursiones y culminara en estas Secret Wars. Finalmente, la idea tuvo que ser aparcada hasta más adelante.

Las Secret Wars originales se publicaron en 1984-85 y es una de esas ideas que los fans recordamos con cariño incluso reconociendo que la historia dejaba bastante que desear. Aparte de la realidad de saber que la maxiserie fue un masivo elemento de promoción para convencer a Mattel de que apostara por los personajes de Marvel y lanzara su propia línea de figuras de acción. Figuras y naves que yo compré cuando salieron en España, las cosas como son. Dicho esto, el comic de Jim Shooter, Mike Zeck y Bob Layton sigue siendo una de las historias de mayor importancia histórica para Marvel por todo lo que supuso para sus personajes y la forma en que lanzó la idea de eventos dentro del universo Marvel desarrolladas en miniseries fuera de las colecciones normales.

A la hora de recrear las Secret Wars en el siglo XXI, Marvel y Hickman plantearon repetir la idea de un Mundo de Batalla creado de retazos de otros mundos, con la diferencia de ser creado por Victor Von Muerte en lugar de por el Todopoderoso de la historia original. Aprovechando la última Incursión que marcó el final de la etapa de Vengadores y Nuevos Vengadores que provocaría la destrucción de todos los universos, se creaba el marco narrativo perfecto para plantear un evento a gran escala que repitiera el concepto (y el éxito) de la Era de Apocalipsis (1995-96) dentro de la franquicia mutante, pero ampliado a todo el Universo Marvel.

El principal problema que le veo al final de la etapa de Hickman en Vengadores, aparte de los personajes fuera de su caracterización icónica (te miro a ti, Steve Rogers) es que planteó un NO final en ambas colecciones, al dejarlo todo abierto de cara a las Secret Wars. Sin embargo, como lector de Secret Wars la situación es la contraria, ya que todo el primer número está planteado para narrar el choque de realidades de las tierras 616 (la normal del universo Marvel) y la 1610 (el universo Ultimate), culminando el comic con la destrucción de todas las realidades y la formación del Mundo de Batalla en el segundo número. De esta forma, Secret Wars da información suficiente para entender la historia sin necesidad de haber leído los comics previos de Vengadores, que se convierten en un largo prólogo del evento. Obviamente, si los lees la experiencia mejora porque conoces porqué Thanos y su Cábala se encuentran en el universo 1610 y son aliados del joven y amoral Reed Richards de esa realidad, o cómo llegan Muerte y el Hombre Molécula a su enfrentamiento con los Beyonders (Todopoderosos) al comienzo del comic. Pero el comic puede entenderse sin problemas y la miniserie de nueve números forma una historia unitaria autocontenida en si misma. Lo cual es algo que tiene mucho mérito.

Como pasó con la Era de Apocalipsis, durante los meses de evento la mayoría de comics de la editorial dejaron de publicarse y fueron sustituidos por miniseries ambientadas en los diferentes reinos del Mundo de Batalla. Unas pocas series englobadas con el branding «Last Days» contaban los últimos días / horas de los héroes de esa cabecera antes de la incursión, pero la mayoría de comics de Marvel estaban englobados dentro del Mundo de Batalla. La lectura de estas miniseries junto a la serie principal enriquecía un montón la experiencia de este Mundo de Batalla durante los meses en que se publicaron, y hay algunas miniseries super chulas. Pero la realidad es que excepto Thors de Jason Aaron y Chris Sprouse, ninguna de estas series son necesarias para seguir la historia central de Hickman. De hecho, ahora que volví a leer esta maxiserie, sólo eché de menos leer la serie de Thors que cambia la lealtad del cuerpo de policías de Muerte de cara al climax de la colección.

Cuando lees Secret Wars, te das cuenta que Hickman empezó a pensar en ella durante su etapa en los 4 Fantásticos, porque se siente como una historia de la Primera Familia ampliada centrada en la rivalidad de Victor von Muerte y Reed Richards y con una gran importancia de Susan Richards, Valeria y Franklin. De hecho, sorprende un poco que Steve Rogers y Tony Stark, que fueron el centro de sus Vengadores, no es que no tengan importancia en la historia, es que ni siquiera aparecen. En la maxiserie original Muerte robaba los poderes al Todopoderoso, así que tenía todo el sentido que fuera él el creador del Mundo de Batalla en este reboot, siendo a todos los efectos el Dios de este mundo. A pesar de que Muerte salvó la realidad y eso es un hecho positivo innegable, su empeño de borrar de la existencia a Reed Richards y adueñarse de su vida casándose con Susan indica una obsesión que condena al fracaso su experimento. Sobre todo cuando los problemas empiezan a aparecer en el Mundo de Batalla dentro de las balsas salvavidas provenientes de las realidades anteriores. A pesar de todo, si hay un personaje que sale reforzado de esta miniserie, ese sería Muerte, ya que su complejidad e incluso nobleza está muy presente en todo el relato, incluso a pesar de quedar al final por debajo de Reed.

Los nueve números de la serie son un prodigio de síntesis narrativa y ofrecen un entretenimiento de primer orden, planteando un montón de conceptos en cada grapa mientras construye el Mundo de Batalla (y luego mientras lo destruye), dejando siempre unos cliffhangers super chulos que nos dejaban con ganas de más. El final del segundo número con la sorpresa de la identidad de los usuarios de la balsa que llegan al Mundo de Batalla es un momentazo increíble, uno de los mejores del comic.

Además del trío Richards (los Reeds de 616 y 1610) y Muerte y de los integrantes de los 4F, hay otros protagonistas interesantes en las Secret Wars como Stephen Extraño, T´Challa o Namor, algo que confirma la sensación que siempre tuve sobre que donde realmente Hickman se encontraba a gusto era en el comic de los Nuevos Vengadores (los Illuminati, vaya), frente a la que se suponía que era la serie principal de Vengadores. En los villanos, aunque sea en un rol secundario, Hickman utiliza bastante a Mr. Siniestro, algo que repitió en su relanzamiento de la franquicia mutante. Y junto a ellos, un Miles Morales que tras esta miniserie daría el salto del universo Ultimate al tradicional 616.

Secret Wars es un comic super entretenido que me deja una sensación super satisfactoria. Por ponerle un pero, quizá la resolución resulta un poco apresurada. Por ejemplo, el final del Reed Richards del universo Ultimate es, por decirlo suavemente, anticlimática. En ese sentido, se explica que Muerte no actúa casi nunca siendo omnipotente porque su principal preocupación está en mantener la existencia del Mundo de Batalla, pero al final echas un poco de menos que no haya usado sus habilidades en más ocasiones. Dicho esto, las veces que SI los usa con Stephen Extraño, Fénix o Thanos resultan unos momentazos increíbles.

Además de la compleja y satisfactoria historia de Hickman, Secret Wars triunfa por un apartado artístico sobresaliente. Empezando por las maravillosas portadas de Alex Ross, que son ya historia viva de la editorial. Junto a Ross, Esad Ribic y el colorista Ive Svorcina ofrecen uno de sus mejores trabajos de sus carreras.

Ribic ha dibujado grandes comics como Thor con Jason Aaron, Silver Surfer Requiem con J. Michael Straczynski o Loki con Robert Rodi. Pero la escala y la épica que plantea en Secret Wars, el worldbuilding del Mundo de Batalla y las decenas de personajes que aparecen en cada grapa que siempre se muestran en una versión icónica y reconocible, convierten este trabajo en el más exitoso y satisfactorio de su carrera. Se recuerda mucho y con razón las portadas de Ross, pero el dibujo interior de Ribic y el color de Svorcina son magia pura.

Además de la llegada de de Miles Morales al universo Marvel (y de otro personaje que ni siquiera aparece en esta miniserie aunque es nombrado en un par de ocasiones) y la transformación de Muerte en un héroe que intenta ser «mejor» tras pedírselo Reed en el climax final de la serie, el gran cambio que trajo estas Secret Wars fue la desaparición del comic de los 4 Fantásticos por primera vez desde su estreno en 1961. Hay que reconocer que los tiempos de gloria de la Primera Familia de la primera etapa de Stan Lee y Jack Kirby en los que el grupo era el centro del universo Marvel hacía tiempo que había pasado. Y quizá Mark Waid y Mike Wieringo fueron los autores de la última gran etapa del grupo en los primeros años del siglo XXI antes que Jonathan Hickman les devolviera al estrellato entre 2009 y 2011.

Pero siendo esto cierto, da pena que el elemento clave del cierre de su colección no fuera editorial o creativo, sino el boycott que Ike Perlmutter (Presidente de Marvel en ese momento) impuso hacia los personajes cuyos derechos cinematográficos estaban en manos de 20th Century Fox como la Patrulla X. Fruto de esto vino el ostracismo que sufrieron los mutantes durante esos años, al intentar la editorial sustituirles por los Inhumanos en importancia mediática. Algo que obviamente acabó en fracaso estrepitoso. Los mutantes eran una franquicia demasiado grande como para dejar de publicarla, y sus personajes, demasiado conocidos e icónicos. Sin embargo, los 4 Fantásticos al final eran una única colección, y en los últimos años ni siquiera una que vendiera demasiado bien.

A pesar de esta imposición política, la verdad es que Hickman les da un gran final a la familia Richards, resaltando la faceta de imaginautas y exploradores en las que siempre se movió tan bien el grupo, siendo este un estupendo punto y aparte en su vida editorial. Habría que esperar dos años y medio hasta septiembre de 2018 para volver a tener un comic de los 4 Fantásticos, al iniciarse entonces la etapa de Dan Slott, una etapa recién finalizada que lamentablemente no ha acabado de cuajar. Pero esa es otra historia.

Volver a leer Secret Wars ha sido una alegría y la confirmación que estamos ante uno de los mejores eventos de Marvel del siglo XXI. Unas aventuras super recomendables que no puedes dejar de leer.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

POSDATA: Ahora que he leído la serie principal de Secret Wars que cierra la etapa de Jonathan Hickman en Marvel entre 2012 y 2016, no puedo evitarlo y me voy a leer las series que compusieron el Mundo de Batalla. La semana que viene comparto con vosotros mis impresiones.

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Rey Thor 4 de Jason Aaron y Esad Ribic (Marvel Comics – Panini)

Todo lo que comienza tiene un final, y ya tenemos en España la conclusión de la etapa de Jason Aaron en Thor, un final maravilloso que destaca la importancia de las historias que forman nuestros sueños.

PUNTUACIÓN: 9/10

¡La despedida de Jason Aaron como guionista de Thor! Después de siete alucinantes años, llega el final de una era. Gorr se prepara para el asesinato del último dios: el padre de toda la existencia. Además de un “quién es quién” de los artistas que han pasado por la serie en todo este tiempo.

Para esta última aventura del Dios del Trueno, Jason Aaron ha contado con Esad Ribic e Ive Svorcina para la historia principal, que para algo fueron los que lo empezaron todo. Y junto a ellos es una alegría indescriptible ver reunidos en estas páginas a Russell Dauterman con Matthew Wilson y a Mike del Mundo, artistas cuyas etapas en el cómic también marcaron al personaje dotándole de una personalidad única.

Junto a ellos, también es un placer disfrutar de Gabriel Hernández Walta con Chris O’Halloran, Andrea Sorrentino con Dave Stewart, Chris Burnham con Nathan Fairbairn, Nick Pitarra con Michael Garland, Aaron Kuder con Laura Martín y Olivier Coipel con Matthew Wilson. Menudo all-star ha reunido Marvel para este final.

Y qué final.

2590 días de Trueno. Julián Clemente en el Spot On de este cómic nos informa de los días transcurridos desde que se publicó en USA el primer número de Thor God of Thunder hasta este King Thor 4. Siete años en los que Jason Aaron ha contado las aventuras del mejor Dios de todos, aquel que debe luchar cada día, además de contra los villanos de turno, consigo mismo, con sus dudas y sus miedos, para intentar ser el mejor héroe posible, alguien que gustosamente se sacrificaría por nosotros.

Jason Aaron comenta en su emocionante despedida que él no cree en ningún Dios, pero que «Thor es ciertamente la clase de Dios (o dioses, supongo, dado que he escrito un montón de Thors) en el que me gustaría creer.»

Aparte de ofrecer un increíblemente satisfactorio final a la historia de Thor y Gorr el Carnicero de Dioses que comenzó en el lejano 2012, Aaron aprovecha esta despedida para darnos una interesante reflexión sobre el valor de las historias, y como acaban convirtiéndose en los mitos y las leyendas que al final marcan la historia de la humanidad.

«Historias.

Al final, eso es todo lo que seremos, todo lo que dejaremos atrás.

Algunas se cuentan y se vuelven a contar en el tiempo.

Las mejores de esas son las que nunca mueren.

Las historias que quedan inmortales. Coronadas.

Las más dignas de todas nuestras leyendas.

Ésas son las historias… de las que están hechas los dioses.»

Thor es un comic de superhéroes publicado por Marvel Comics desde hace casi 60 años. Hay quien dice que estas páginas son historias infantiles que no son «reales», pero la realidad es que en estos 60 años mucha gente ha nacido y muerto y fue olvidada por la historia, mientras que Thor sigue aquí con nosotros. Y dentro de 40 o 50 años cuando yo muera diría que Thor seguirá entreteniendo a las nuevas generaciones, contando historias de heroismo y sacrificio para socorrer al que lo necesita.

Los superhéroes se han convertido en la nueva mitología de los siglos XX y XXI, y de todos ellos, Thor siempre fue el más digno. Precisamente porque no deja de dudar de si mismo y cuestionarse sus acciones, luchando día a día por ser el héroe que necesitamos. Es una idea realmente inspiradora que todos deberiamos aplicar en nuestra vida diaria. ¿No es genial encontrar estas ideas en un comic mainstream para todos lospúblicos?

En el apartado artístico, Thor siempre ha disfrutado de unos artistas fuera de serie. Empezando por Esad Ribic, que definió en estas páginas el concepto de épica y acción más grande que la vida. También disfrutamos del super profesional Ron Garney como previa a la que posiblemente sea la parte más brillante de toda la etapa: La serie con Jane Foster como Thor, con un Russell Dauterman convertido en artista super estrella colaborando con el colorista Matthew Wilson. La última batalla de Jane Foster como Thor aún nos hace llorar cuando la volvemos a leer y es uno de los grandes comics de una etapa para el recuerdo.

Tras Dauterman, sufrimos un poco con el colorido desbordante y la imaginación de Mike del Mundo, que creaba páginas que eran autenticas obras de arte a las que sin embargo les faltaba algo de narrativa. El retorno a la grandeza de Thor Odinson dentro del Evento La Guerra de los Reinos marcó el principio del fin de una enorme historia que  cuya conclusión disfrutamos hoy.

Incluso a pesar de los inevitables fill.ins que hemos visto durante estos 7 años, diría que el nivel medio fue más que correcto, ayudando todos a contar esta historia contada a lo largo de milenios.

La etapa de Jason Aaron ya es historia, pero como él mismo nos dice en estas páginas, «Siempre habrá más historias de Thor.» Esa es la naturaleza periódica de los comics, y detras de un gran comic siempre llegará otro al mes siguiente, porque ya sabemos que el show bede continuar.

Tras Aaron y Ribic llegan Donny Cates, Nic Klein y Matt Wilson, que por lo visto en los previews plantean una historia y un Thor muy diferentes a lo visto hasta ahora. Habrá que juzgarla con buenos ojos, porque la comparación puede ser un peso imposible de levantar. Si queremos disfrutarla en su justa medida, será mejor no pensar en lo que acabamos de vivir y si en si consiguen ofrecer un buen entretenimiento con este nuevo Dios del Trueno. Veremos a ver qué tal.

Gracias, Jason Aaron. Gracias Marvel Comics. El viaje ha sido increíble y las emociones están a flor de piel. Esta etapa ya es historia y Aaron se une al panteón de Stan Lee, Jack Kirby y Walter Simonson. ¡Larga vida a Thor!

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Rey Thor 1 de Jason Aaron, Esad Ribic e Ive Svorcina

Este mes de enero se inicia la última historia de Jason Aaron como guionista de Thor, y ver a Esad Ribic como artista de este comic me llena de alegría.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Comienza la última historia de Jason Aaron en Thor, y para narrarla se ha unido nada menos que al dibujante con el que empezó todo, Esad Ribic. Hace años, juntos establecieron al Thor del futuro. Ahora, se enfrentará a Loki en una última batalla.

Jason Aaron rompió moldes en 2013 cuando empezó su excelente etapa con la saga de El Carnicero de Dioses, utilizando a Thor en tres momentos temporales diferentes que le permitía resaltar la evolución que Thor Odinson había sufrido a lo largo de los siglos.
Por un lado, el joven Thor estaba más pendiente de guerrear y de ir de fiesta con sus súbditos vikingos y aún no era digno de empuñar a Mjolnir. Al final de La Guerra de los Reinos entendió por fin que ser digno no es ser el más guerrero, sino anteponer la seguridad de su pueblo por encima de la suya, y estar dispuesto a sacrificarlo todo para salvarles.
Por otro lado, el Thor de la actualidad sufrió una crisis de fe que le hizo perder a Mjolnir durante la celebrada etapa de Jane Foster como Thor, llegando al final de su arco a comprender que precisamente porque duda constantemente de su valía como héroe y defensor de la Tierra es el motivo por el que es el más digno de los Dioses.
Por último, un anciano Rey Thor se sentaba solo en un trono vacío al final del tiempo, habiéndolo perdido todo y a todos. Tras descubrir que sus tres nietas seguían vivas, inició la reconstrucción de su reino y la defensa de los seres vivos que aún quedaban vivos. Es justo el final de esta historia al final del tiempo lo que nos queda por conocer y a lo que Aaron dedica esta miniserie de cuatro números.
La historia está planteada desde la acción, y en ese sentido volver a ver a Esad Ribic e Ive Svorcina es una pasada. Su dibujo transmite la épica que esta última historia de Thor merece, una última batalla de Thor contra Loki, con algunas sorpresas inesperadas que dejan la acción en lo más alto en la última página.
Este primer número es modélico y cumple con todo lo que se le exige a un comic Marvel, acción a raudales, sorpresas y personajes más grandes que la vida. Rey Thor promete ser un gran final a la historia de Jason Aaron, y este primer número me ha atrapado desde la primera página.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Thor: El Carnicero de Dioses, de Jason Aaron y Esad Ribic #Reseñoviembre día 27

Jason Aaron es uno de los grandes escritores de Marvel, y ahora que estamos a punto de leer el final de su sobresaliente etapa en Thor, creo que es buen momento para recordar el arco que lo empezó todo, el Carnicero de Dioses, junto al excelente Esad Ribic.

#Reseñoviembre día 27 Thor Dios del Trueno – El Carnicero de Dioses, de Jason Aaron y Esad Ribic

 

Guión: Jason Aaron.

Dibujo: Esad Ribic (números 1-5, 7-11), Butch Guice (número 6)

Entintado: Tom Palmer (6)

Color: Ive Svorcina y Dean White (1)

Primera Publicación: Thor, God of Thunder 1-11 (Marvel Comics 2013)

Última edición española: Thor de Jason Aaron 1, Marvel Now! Deluxe (abril 2018)

Resumen: ¡Comienza la más aclamada etapa actual de Thor! A lo largo de los siglos, los dioses han estado desapareciendo, lo que condena al caos a sus adoradores. Ahora, Thor sigue el rastro de sangre que amenaza con consumir su pasado, presente y futuro.

Jason Aaron va a ser recordado como uno de los más grandes escritores del Dios del Trueno, codo a codo con el propio Stan lee y con Walt Simonson. Han sido siete años alucinantes en los que la ÉPICA adquirió un nuevo significado en una página de comic, y todo empezó aquí, en el primer arco enfrentado a Gorr, el Carnicero de Dioses.

Uno de los grandes aciertos de Aaron es presentar a Thor Odinson en tres momentos temporales diferentes: En el año 893 D.C. Es un joven y orgulloso Thor más pendiente de las luchas y de las fiestas que de ser un verdadero héroe digno de levantar a Mjolnir; En el presente, con un Thor en la cúspide de su poder aunque albergando dudas sobre su valía, y en el final del tiempo un anciano Rey Thor es el último superviviente de su linaje. Estos tres Thors permitirán a Aaron mostrarnos qué es lo que convierte a un guerrero en un héroe, y la amenaza más grande que la vida de Gorr ofrece momentazos increíbles durante estos 11 números.

Precisamente, toda la etapa de Aaron gira en las cuestiones que Gorr presenta en este tomo, al afirmar que el egoismo de los dioses, más pendientes de su propio interés que de ayudar a sus fieles, no les hace dignos de la adoración sino de la muerte. Y Thor es un gran héroe y el más DIGNO de los dioses precisamente porque no está seguro de su valía y se esfuerza día a día para ayudar a la gente poniendo su seguridad por encima de la suya. Eso es ser un héroe, y Thor tendrá un duro camino que recorrer en los siguientes años hasta recordarlo de nuevo.

Si el guión de Aaron es excelente, el dibujo de Esad Ribic está también a otro nivel. Ribic propone páginas con reminiscencias a las grandes epopeyas y los grandes mitos. La épica de Aaron encuentra en Ribic a su perfecto partner-in-crime y ofrecen en cada número un montón de momentazos que quedaron grabados en mi cerebro. En toda esta larga etapa, tan solo Russell Dauterman podría disputarle a Ribic el Trono del Trueno.

Thor Dios del Trueno resume el porqué nos enamoramos de los comics Marvel cuando éramos niños y seguimos enganchados. Personajes carismáticos, acción más grande que la vida, personalidad y aventura en cada página.

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Empress Vol. 1 de Mark Millar y Stuart Immonem

Tras ver Guardianes de la Galaxia Vol. 2 por segunda vez, me he quedado con ganas de leer más historias de aventuras espaciales. Por este motivo quiero recomendaros hoy Empress, obra de Mark Millar (guión), Stuart Immonem (lápices), Wade von Grawbadger (tintas) e Ive Svorcina (color), aprovechando además que este próximo mes de Junio Panini va publicarla en España. Esta serie fue publicada en los EE.UU. en el sello Icon de Marvel en que sus autores top publican  obras conservando los derechos.

Imagina que estás casada con el peor tipo de tu peli favorita de ciencia ficción: un dictador alienígena temido a lo largo del Universo, que te asesinará si le abandonas, pero necesitas escapar con tus tres hijos. Todo lo que tienes son tu guardaespaldas, tres pistolas y tus agallas. Bienvenidos a Empress, tu nueva serie favorita.

Mark Millar se ha convertido en el Rey Midas del mundo del comic. Sus últimas series han sido compradas por varios estudios de Hollywood, y ya hemos visto las adaptaciones de Wanted o Kingsman. Este hecho ha provocado que una crítica muy habitual a su obra es que no estamos ante una serie de comic, sino ante un storyboard excelentemente dibujado que ayuda a vender el concepto más fácilmente a los ejecutivos.

En todo caso, estamos ante tebeos que se venden como churros que además proporcionan un ingreso extra a sus autores al vender siempre los derechos cinematográficos. Esto hace que literalmente todos los dibujantes de primer nivel quieran realizar un proyecto con Millar. En este caso voy a hablar de Empress realizado con Stuart Immonem, pero también estoy pendiente de leer Reborn con Greg Capullo, o el segundo volumen de Jupiter´s Legacy con Frank Quitely.

No me cabe duda que cuando Marvel anunció el rodaje de Guardianes de la Galaxia (estrenada en 2014), unido al acontecimiento que supuso el estreno de Star Wars: Episodio VII (2015),  Millar, como buen hombre de nogocios que es,  entendió que la ciencia ficción espacial iba a volver a ponerse de moda. Así que rápidamente se puso manos a la obra de su propia saga galáctica que poder vender a los estudios. Y si a esto le unimos la calidad de Immonem, el éxito estaba servido.

Immonem comenta en las entrevistas que Millar tenía una idea muy clara en lo referido a la historia y a donde quería llevarla. Pero en lo relativo a ambientación o diseños de personajes, tuvo casi total libertad creativa para dejar volar su imaginación y su creatividad. Sin duda, el sueño para todo artista que se precie.

Unido a la construcción de numerosos reinos y razas alienígenas, Immonem tuvo que «luchar» con un guión que no deja un momento de respiro y que construye la narración a partir de la acción y los cliffhangers al final de cada capítulo, dejando varias sorpresas para disfrutar a lo largo del camino.

Comparto las primeras páginas de esta serie. Para Immonem, esta serie ha significado un desafío importante a todos los niveles, experimentando con planos picados y ángulos imposibles, pero sin olvidar que la fluidez narrativa es innegociable.

Si después de ver estas páginas no corres a comprar este tebeo, es que no tienes alma:

Empress es un comic super entretenido dibujado por un Stuart Immonem en estado de gracia que ofrece un recital narrativo descomunal, con un Mark Millar más centrado en la historia que en los golpes de efecto. Un comic totalmente recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

Fuente previews: CBR