Crítica de Peaky Blinders temporada 6 (Netflix)

Tenía muchísimas ganas de ver la sexta temporada de Peaky Blinders recién estrenada en Netflix. Comento mis impresiones de unos episodios que siendo una pasada quedan condicionados por el hecho que NO han cerrado la historia.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Peaky Blinders es un drama criminal de época ambientado inicialmente en la Birmingham de 1919, en la que la familia Shelby liderada por Thomas (Cillian Murphy) controla los bajos fondos de la ciudad. A lo largo de las cinco temporadas iniciales, el poder y la influencia de los Shelby no paró de crecer en todo el Reino Unido. Sin embargo, en la quinta temporada Tommy pareció encontrar al enemigo que no podía derrotar, el lider del partido fascista inglés Sir Oswald Mosley (Sam Claflin).

Tras resolver el monumental cliffhanger con el que terminó la quinta temporada, la sexta temporada da un salto de 4 años hasta el final de 1933, un momento en el que el final de la prohibición en Estados Unidos abre un nuevo mundo de oportunidades para Tommy y su familia. Sin embargo, en Inglaterra los problemas siguen presentes, con el partido fascista de Sir Oswald Mosley está consiguiendo cada vez más poder, intentando emular el ascenso de los Nazis en Alemania.

El creador de Peaky Blinders Steven Knight vuelve a escribir los 6 episodios de esta sexta temporada estrenada en Netflix el pasado 10 de junio. Anthony Byrne, que ya dirigió la quinta temporada, repite en la dirección en todos los episodios. Aunque Knight indicó que esta era la última temporada de Peaky Blinders, posteriormente se anunció que se planeaba realizar una película a modo de evento que realmente cerrara todas las tramas abiertas. Esta decisión explica las decisiones creativas posteriores que se ven reflejadas en la historia que han presentado a los espectadores.

En esta sexta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Finn Cole como Michael Gray, el primo de los Shelby hijo de Polly (la tristemente fallecida Halen McCrory, cuya memoria es recordada en el primer episodio), Harry Kirton como Finn Shelby, el más joven de los hermanos, y Natasha O’Keeffe como Elizabeth «Lizzie» Shelby, la segunda esposa de Tommy y la madre de su hija Ruby.

Junto a Sam Claflin como Sir Oswald Mosley, un político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, la siempre estupenda Anya Taylor-Joy como Gina Gray, la esposa americana de Michael, y Charlene McKenna como Laura McKee/Capitán Swing, una líder del IRA que sigue teniendo una deuda pendiente con Tommy, presentados en la temporada anterior, en esta sexta y última temporada conoceremos a James Frecheville como Jack Nelson, líder de una banda del sur de Boston, tío de Gina y jefe de Michael en Estados Unidos, con contactos políticos que llegan hasta la Casa Blanca y que es la clave de poner empezar a hacer negocios en los Estados Unidos, Amber Anderson como Lady Diana Mitford, la segunda esposa de Sir Mosley, una de las aristocráticas hermanas Mitford y una socialista fascista, y Conrad Khan como Erasmus «Duke» Shelby, el primogénito de Tommy nacido antes de la Gran Guerra sin que él supiera de su existencia.

Empezando a comentar mis impresiones de esta sexta temporada, tengo que reconocer que una parte fundamental de que la quinta temporada me pareciera la más floja de todas, fue en hecho que NO tuviera un final y dejara literalmente todo a mitad, empezando por el intento de suicidio de Tommy. Y claro que las otras temporadas tuvieron cliffhangers loquísimos como ese, como el del final de la primera temporada en que el inspector de policía Chester Campbell (Sam Neill) parecía que había matado de un disparo a Grace (Annabelle Wallis). O el final de la tercera temporada en el que la policía detenía a los Shelby. Pero incluso en esos momentos el «villano» de esa temporada había sido derrotado y había una sensación que un capítulo de la historia se había cerrado.

Narrativamente, todo lo que vemos está muy bien y va construyendo una estupenda tensión de cara al último episodio en la que varias tramas llegan a su explosivo final. Además, la serie plantea un último giro alucinante que me ha volado la cabeza y que abre unas posibilidades bestiales de cara a la película que debe cerrar la historia. Sin embargo, dentro que como digo la serie me ha gustado mucho, la verdad es que es una pena que al NO ser el final, algo que al menos se sabía con antelación, haya varios elementos que no tengan el final que deberían haber tenido de haberse cerrado todo con esta temporada.

Y tengo claro que la valoración final sobre Peaky Blinders queda pendiente de ver la película que cierre la historia. Si aciertan con el final puede quedar en el imaginario colectivo como una de las grandes series criminales de la historia. Pero dicho esto, encuentro una preocupante tendencia de todas las cadenas y productoras de querer alargar más de la cuenta una historia que hubiera quedado mejor cerrada si se hubiera hecho ya. Y al ejemplo de este Peaky Blinders o al anundio de la quinta temporada de Stranger Things me remito.

La parte emocional de Tommy Shelby siempre ha sido el corazón de la serie, y aunque todo el reparto está maravilloso, realmente todo está construido para que Cillian Murphy se luzca en numerosos momentos. Esta sexta temporada ha sido aún más si cabe la más centrada en Tommy, con el resto de personajes orbitando a su alrededor. Lo cual no es necesariamente malo, ya que Cillian Murphy está como siempre increíble. Su obsesión de cumplir los objetivos que se ha planteado para garantizar la supervivencia de su familia provoca que se aparten de su lado todos los que le quieren y añade una cualidad trágica a la historia dado que todo apunta que NO saldrá con vida de esta. A esto hay que sumar que Tommy sufre importantes golpes en su vida personal que le castigan donde más le duele. Toda su evolución y la forma en que culmina su historia me parecen estupendas.

En este sentido, la trama general del surgimiento del partido fascista / nazi en el Reino Unido de la década de los años 30 añade un contexto histórico muy interesante. De hecho, aunque no tengo ni idea el nivel de fidelidad de este argumento con los hechos reales, si está documentado que muchos políticos y nobles ingleses estaban en esa época muy cercanos a las tesis fascistas como remedio frente a la amenaza del comunismo y como medio de garantizarse sus privilegios. No tengo ni idea si los personajes de Sir Oswald Mosley o el americano Jack Nelson están basados en alguna figura real, pero son justo el tipo de personajes clasistas asquerosos que la serie necesitaba en este momento. En ese sentido, ¿Jack Nelson puede estar inspirado en el patriarca de la familia Kennedy? No se por qué, pero esa idea se me pasó por la cabeza en varios momentos. Dicho esto, aunque a nivel general me gustan, también veo que no llegan a los niveles de peligro real que tuvimos en otras temporadas de la serie.

La dirección de Anthony Byrne amplifica en esta sexta temporada las sensaciones que me dejó en la temporada anterior, al plantear una narración más visual que nunca en la que prima la potencia de las imágenes y la música frente a la trama. Le pasan un montón de cosas a Tommy Shelby en esta temporada, y sufre mucho. Pero a la vez, tenemos episodios de 50 minutos en los que hay dos / tres escenas alargadas sin diálogos con personajes yendo de un sitio a otro que acaban siendo un tanto redundantes y repetitivos. En los episodios 5 y 6 diría que incluso más. Y realmente son momentos visualmente brillantes en la mejor tradición de Peaky Blinders, pero a la vez me dejaba cierta sensación que realmente no estaban pasando tantas cosas en cada uno de los episodios.

Por cierto, la duración de 6 episodios siempre me ha parecido perfecta, y su estreno en Netflix me permitió organizarme el visionado a razón de un episodio al día, reconociendo eso si que no pude contenerme y vi los dos últimos episodios a la vez. Y el caso es que me gusta mucho Peaky Blinders y he disfrutado esta última temporada, pero al mismo tiempo noto que a este final de la historia le falta la fuerza, la tensión y la sensación de amenaza del comienzo, aunque el sexto episodio está muy bien.

Comparto el trailer de esta sexta temporada:

Peaky Blinders es un estupendo entretenimiento, pero hay que reconocer que estando muy bien, estos dos últimas temporadas no han estado a la altura de las cuatro primeras. En todo caso, me dejan muy loco esperando que anuncien la fecha de estreno de la película que cierre la historia. Qué difícil es saber cerrar bien las historias…

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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