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Crítica de Una casa llena de dinamita, de Kathryn Bigelow (Netflix)

Dentro de la morralla, Netflix a veces sorprende con películas y series que se salen de lo normal. Es junto el caso de Una casa llena de dinamita, la última película de Kathryn Bigelow (Point Break, Strange days, The hurt locker, Zero Dark Thirty, Detroit) que acaba de estrenarse esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando un misil sin identificar el origen es lanzado contra Estados Unidos, la Casa Blanca comienza una carrera contrarreloj para determinar quién es el responsable y cómo actuar en respuesta.

Kathryn Ann Bigelow (San Carlos, California, 1951) es una directora, productora y guionista de cine estadounidense. Bigelow debutó como directora con la película sobre moteros The Loveless (1981). Saltó a la fama dirigiendo los thrillers Near Dark (1987), Blue Steel (1990), y ese clásico del cine de acción que es Point Break (1991). A estas películas siguieron Strange Days (1995), K-19: The Widowmaker (2002) y The Hurt Locker (2008), la película con la que Bigelow se convirtió en la primera mujer en ganar el Óscar a la mejor dirección. Desde entonces, ha dirigido Zero Dark Thirty (2012) y Detroit (2017).

Una casa llena de dinamita está escrita por Noah Oppenheim, y cuenta con fotografía de Barry Ackroyd, montaje de Kirk Baxter y música de Volker Bertelmann. La película tiene 112 minutos de duración.

En el reparto tenemos a Idris Elba como el presidente de los Estados Unidos, Rebecca Ferguson como la capitana Olivia Walker, una oficial superior de la Sala de Situación de la Casa Blanca, Gabriel Basso como el asesor adjunto de Seguridad Nacional Jake Baerington, Jared Harris como el secretario de Defensa Reid Baker, Tracy Letts como el general Anthony Brady, oficial superior de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el Comando Estratégico de los Estados Unidos (STRATCOM), Anthony Ramos como el comandante Daniel González, comandante de Fort Greely, una base militar responsable de detectar amenazas entrantes y destruirlas con misiles interceptores terrestres. Moses Ingram como Cathy Rogers, funcionaria de la FEMA en la Oficina de Programas de Continuidad Nacional; Jonah Hauer-King como el capitán de corbeta Robert Reeves, asesor de estrategia de represalias y ayudante militar presidencial; Greta Lee como Ana Park, oficial de inteligencia nacional de la NSA para Corea del Norte, y Jason Clarke como el almirante Mark Miller, alto funcionario de la Sala de Situación en comunicación con el presidente.

Es curioso cómo funcionan el mundo del cine. Nos pasamos años con películas mainstream con narrativa lineal convencional, y en muy pocas semanas se han estrenado tres películas que juegan con una narrativa no lineal poco convencional. La primera fue Weapons, de Zack Cregger, la semana pasada vi La vida de Chuck de Mike Flanagan y justo a continuación nos llega a Netflix Una casa llena de dinamita de Kathryn Bigelow.

La película plantea la premisa novedosa de ver el punto de vista de varios personajes a partir de un lanzamiento de un misil nuclear contra los Estados Unidos, volviendo atrás en el tiempo para ver durante los 3 actos de la película como viven varias personas esos minutos dramáticos. De forma que llegaremos a ver varios diálogos claves desde 3 puntos de vista diferentes.

Y no quiero esperar más. La película me parece totalmente fallida. Si, hay un grupo tremendo de actores mirando preocupados hacia varias pantallas, y lo cierto es que lo hacen de maravilla. Y Kathryn Bigelow plantea un curioso ejercicio de tensión a partir de un hecho dramático tremendo: Que un misil nuclear se dirige hacia Estados Unidos y las defensas antiaéreas fallan en destruirlo. Ante la inminente destrucción de Chicago que no puede ser evitada, la maquinaria militar inicia los protocolos de extracción del personal esencial, y se plantean un contraataque nuclear ¿Contra quién?

Bigelow plantea todas las trampas narrativas imaginables para aumentar la tensión y la incertidumbre. Empezando porque se lanza un misil nuclear contra los Estados Unidos y los americanos no saben desde donde se ha lanzado. Y por tanto y más importante, contra quien contraatacar con toda la potencia de su arsenal nuclear. Que alguien haya hackeado los satélites militares para que no detectaran el lanzamiento indica un grado de preparación y de amenaza bestial, que creo invalida la posibilidad de un error, siendo algo planeado de forma premeditada por un pais con recursos, nunca un grupo terrorista radical aislado. Pero queda claro que lo único que se busca es generar la situación imposible, no plantear hacer nada plausible sobre el grado de peligrosidad de los enemigos de los Estados Unidos..

Si, es verdad que la posición del Presidente de los Estados Unidos, estupendamente interpretado por Idris Elba, es imposible. Porque tiene que tomar una decisión que puede provocar la destrucción de toda la vida del planeta Tierra si decide lanzar un ataque masivo ¿contra quien? Una decisión para la que no tiene los datos correctos, pero que es inevitable porque un ataque de esa escala contra los Estados Unidos no puede quedar sin respuesta. Con todo lo que ello implica. De los 3 actos de la película, el tercero desde el punto de vista del Presidente es el actoralmente hablando el mejor de la película gracias a la interpretación de Idris Elba. Y porque nos hace ver no tanto el drama del misil nuclear que ya vimos en los 2 actos precedentes, sino lo complicado que es su situación. Una situación que se agudiza debido a que cuando empieza esta crisis, el Presidente no está en el Despacho Oval, sino en un acto en mitad de la nada. Lo que va a dificultar las comunicaciones y su acceso a una información clave que no tiene. Pero que no le va a impedir tomar la decisión de ataque, aunque nos quedemos sin saber el alcance del mismo.

Lo malo de Una casa llena de dinamita es que Bigelow parece plantear varias críticas al mundo real. Pero es todo tan ambiguo que en mi opinión no funcionan. Por supuesto, la primera crítica viene provocada desde el propio título, que viene a decir que cuando existe un armamento nuclear tan enorme en el planeta, es inevitable que alguien encienda una cerilla y arda todo. Pero, ¿la crítica es hacia los Estados Unidos o hacia todas las naciones nucleares? Si fuera el segundo caso sería algo razonable, pero dado que sólo vemos el punto de vista de lo Estados Unidos, la crítica parece que se hace hacia la administración americana, lo cual es absurdo. Hay un corto diálogo de un asesor de la Casa Blanca con un ministro ruso que sugiere que ellos son inocentes y no lanzaron el misil, pero todo queda en la duda.

En este momento, si la crítica es hacia el gobierno de los Estados Unidos, es absurda. Porque reconociendo que la realidad es la que es y hay demasiadas armas nucleares, la respuesta correcta sería evitar que ningún nuevo jugador consiga convertirse en una potencia nuclear. Por lo tanto, las acciones contra Irán o Corea del Norte estarían plenamente justificadas. Pensar que los Estados Unidos deberían eliminar su arsenal nuclear sin que lo hagan los demás es ridícula. Otra idea que nos da a entender la película es que la idea de «destrucción nuclear mutua» de la Guerra Fría podía ser correcta en su momento, pero en estos momentos con tantos jugadores (enemigos) potenciales, ha dejado de tener sentido. Podría ser una idea interesante para un documental, pero en medio de todas las situaciones simplistas del guion de la película, queda como una más.

La película hace otra trampa, al hacer que los 2 misiles lanzados para destruir el misil nuclear fallen. Y entonces la película plantea un golpe en los morros hacia la falsa sensación de seguridad de los Estados Unidos, afirmando que en las pruebas realizadas, sólo un 61% de los misiles aciertan (es tirar una moneda a ver qué sale, dicho literalmente). Luego se comenta que «Se quiere detener una bala con una bala» para destacar lo absurdo de la estrategia de defensa americana. Y no se si el dato del 61% es correcto, la verdad. Pero viendo como Israel ha defendido con éxito su país de misiles enemigos con la misma estrategia de «detener una bala con una bala», benditos misiles Patriot, no se si me creo lo que me muestra Bigelow. Por supuesto, la acepto sin problemas para crear un drama en una película de ficción, pero me chirria si se piensa en esta película como una muestra de como es del mundo real.

Bigelow comete la trampa definitiva con el final abierto que plantea, dejando una sensación de haber visto una escena alargada que es apenas una anécdota, sin contexto previo ni un final aceptable. Y acepto que como ejercicio de tensión Bigelow sabe plantear situaciones muy potentes, apoyada en un reparto hace maravillas pensando que está el 90% mirando a una pantalla. A todo esto, esta producción parece un quién es quien del nuevo Hollywood, con montones de caras conocidas en papeles pequeños de apenas dos frases. El reparto no es el problema. En realidad, creo que todos lo hacen muy bien.

Analizando la película globalmente, el problema que se me planteó mientras la estaba viendo es que en el primer acto si tenemos un notable ejercicio de tensión cuando descubrimos toda la historia: La detección del misil dirigiéndose a los Estados Unidos, el fallo de las contramedidas, la posible destrucción de Chicago y la decisión del Presidente de contraatacar. Las reacciones emocionales de todo el reparto me gustan mucho. Pero cuando empieza el segundo arco, la tensión se pierde cuando empezamos a ver los mismos hechos desde otros puntos de vista repitiendo diálogos una segunda vez. Si, esto muestra lo complejo que la toma de decisiones y la cantidad de actores tienen un papel en una crisis de esta naturaleza. Pero la tensión se perdió completamente, y ni siquiera las buenas interpretaciones del reparto o el ritmo de Bigelow consiguieron recuperarlo.

En el tercer acto con el punto de vista del Presidente de los Estados Unidos, Idris Elba lo hace muy bien, pero hemos visto en los 2 actos precedentes que el Presidente SI va a lanzar un ataque, por lo que por curioso que sea el mecanismo burocrático y la complejidad de tener que tomar estas decisiones claves en su coche o en un helicóptero, el final de la película no me funciona en absoluto. Se que el muy obvio mensaje de Bigelow es que da igual a quien ataquen o la intensidad del mismo, en el momento en que los EE.UU. lancen un ataque sea el que sea el mundo se va a la mierda. Pero como ejercicio narrativo que me cuenta una historia con principio y final, la película me ha fallado completamente.

Otro aspecto super positivo es el diseño de producción de la película. No he encontrado el dato del presupuesto de la película, pero estamos ante una super producción absoluta. Entiendo que no han rodado en la Casa Blanca, pero las imágenes de Washington son estupendas, y las imágenes del helicóptero del presidente, los B-52 y todas las medidas de seguridad lucen completamente reales. Además, al tener varias localizaciones, la sensación de historia coral se consigue completamente.

El chasco que me llevado con Una casa llena de dinamita ha sido tremendo. No lo puedo expresar de otra manera.

Comparto el trailer de la película:

Me he llevado un buen chasco con Una casa llena de dinamita, a pesar de la habilidad de Bigelow para crear tensión, el concepto y la ejecución me parece completamente fallido.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de El club del crimen de los jueves de Chris Columbus (Netflix)

Netflix ha estrenado El club del crimen de los jueves, la última película de Chris Columbus con un reparto estelar que da a los suscriptores un entretenimiento blanco para todos los públicos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuatro irreprimibles jubilados dedican su tiempo a resolver casos de asesinatos sin resolver por diversión, pero sus investigaciones casuales dan un giro emocionante cuando se encuentran con un verdadero misterio entre manos.

Christopher Joseph Columbus (Spangler, Pensilvania, 1958) es un cineasta estadounidense. Tras escribir guiones para varias comedias adolescentes a mediados de la década de 1980, entre ellas Gremlins, Los Goonies y El joven Sherlock Holmes, debutó como director con una aventura adolescente, Adventures in Babysitting (1987). Columbus alcanzó el reconocimiento poco después con la exitosa comedia navideña Solo en casa (1990) y su secuela, Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992). La comedia Mrs. Doubtfire (1993), protagonizada por Robin Williams, fue otro éxito de taquilla para Columbus. A lo largo de la década de 1990 dirigió varias películas más, que en su mayoría tuvieron una acogida tibia. Sin embargo, volvió a alcanzar el éxito comercial al dirigir las adaptaciones cinematográficas de las novelas de J. K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal (2001) y su secuela, Harry Potter y la cámara secreta (2002). Además de dirigir, Columbus fue productor de Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004) y del drama Criadas y señoras (2011), por el que fue nominado al Óscar a la mejor película. También dirigió la película fantástica Percy Jackson: El ladrón del rayo (2010) y la comedia de acción en 3D Pixels (2015).

Columbus produce y dirige esta película basada en los libros de Richard Osman, que ha sido adaptada al cine por Katy Brand y Suzanne Heathcote. La película de 118 minutos de duración tiene fotografía de Don Burgess, montaje de Dan Zimmerman y música de Thomas Newman.

En el reparto tenemos a los juvilados miembros del club de los jueves, formato por Helen Mirren como Elizabeth Best, una mujer con habilidades misteriosas; Pierce Brosnan como Ron Ritchie, un líder sindical jubilado; Ben Kingsley como Ibrahim Arif, un psiquiatra jubilado, y Celia Imrie como Joyce Meadowcroft, una enfermera de traumatología jubilada.

El resto del reparto está formado en sus papeles principales por Naomi Ackie como Donna De Freitas, una agente de policía local; Daniel Mays como el inspector jefe Chris Hudson, el oficial investigador superior y superior de De Freitas; Henry Lloyd-Hughes como Bogdan, un manitas polaco empleado en el pueblo; Tom Ellis como Jason Ritchie, el famoso hijo exboxeador de Ron, David Tennant como Ian Ventham, un ambicioso hombre de negocios, Jonathan Pryce como Stephen Best, el marido de Elizabeth, aficionado al ajedrez, Paul Freeman como John Gray, un veterinario jubilado y Geoff Bell como Tony Curran, socio de Ian.

Tener a Helen Mirren, Pierce Brosnan y Ben Kingsley en una película supone un reclamo muy grande para los aficionados al cine veteranos como yo. Y me resulta muy curioso recordar que Brosnan y Mirren compartían protagonismo en Tierra de mafiosos, una serie con un target muy diferente al de esta película estrenada en Netflix. Hace unos años se comentaba que Hollywood obligaba que muchas actrices por encima de los 50 se retiraran por falta de papeles interesantes. Esto parece que está cambiando. Y no hay más que ver los papeles que Mirren ha protagonizado en los últimos años, por ejemplo 1923 con Harrison Ford, para comprobar que las cosas están cambiando. O tal vez es que como no hay relevo generacional con el carisma de las veteranas estrellas del cine, los productores siguen buscándoles para ir sobre seguro.

Empezando a comentar mis impresiones de El club del crimen de los jueves, parece obvio que las historias tipo Agatha Christie están de moda otra vez. Empezando por las nuevas versiones de las novelas de la escritora británica protagonizadas por Hercules Poirot, la serie de películas Knives out de Rian Johnson o la serie Poker Face, que está actualizando el concepto de whudunnit popularizado por Colombo. En el caso de esta película tenemos a 3 jubilados que viven en una residencia super exclusiva que se enfrenta a la especulación inmobiliaria, lo que va a generar varias muertes misteriosas. Estos jubilados de orígenes diversos y con conocimientos muy diferentes entre si tienen como hobby intentar resolver casos que la policía tiene pendiente. Ante un problema en un caso de hace 30 años, el grupo pide ayuda a Joyce Meadowcroft, una señora recién instalada que fue enfermera de traumatología. El caso, en realidad casos, a los que tendrán que enfrentarse, resultarán estar más conectados a su residencia de lo que les gustaría, y permitirán a los jubilados demostrar sus variadas habilidades.

El club del crimen de los jueves es un entretenimiento super blanco y para todos los públicos, entrando en el target masivo que busca Netflix. El reparto creo que está muy bien, cumpliendo todos con lo que la historia necesita de ellos. Aparte del trío protagonista, creo que también están muy bien Naoimi Ackie como la agente De Freitas, que colaborará a veces a su costa con los jubilados, y Jonathan Pryce como el marido de Elisabeth (Mirren) que sufre alzheimer.

La película me ha parecido entretenida y me ha hecho pasar un buen rato. Quizá lo menos bueno es que toda la película parece telegrafiada sin apenas sorpresas. Por ejemplo haciendo que Brosnan sea el encargado de hacer varios gags cómicos para que el grupo consiga la información que necesita. En cierto sentido creo que la sensación de familiaridad que tiene toda la película es algo buscado por el director Chris Columbus desde el principio. El guion se plantea sin que haya ni medio elemento perturbador o que pueda generar un shock entre el público. De forma que pareciéndome entretenida, también creo que podía haber tenido un poco más de picante. Columbus es perfecto para esta sensación de «todos los públicos» que tiene la película. Y pensando en su buen ojo como productor, no tengo duda que si la audiencia es buena, Columbus y Netflix seguro darán luz verde a nuevas películas dentro de esta serie lo antes posible.

El club del crimen de los jueves es ese tipo de película que no busca cambiar la vida de nadie, simplemente distraernos del mundo real durante dos horas. Y eso lo cumple perfectamente, siendo una película que mi madre de 82 años puede ver sin problemas y disfrutarla, y yo puedo hacerlo también con mi hijo.

Comparto el trailer de la película:

El club del crimen de los jueves es una película feel-good blanca, dentro de ser un whudunnit, para todos los públicos que cumple con su función de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Sandman temporada 2 parte 1 (Netflix)

Netflix ha estrenado sin llamar demasiado la atención la primera parte de la segunda temporada de Sandman, la adaptación del maravilloso comic de Neil Gaiman y varios artistas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10


Una reunión de los Eternos lleva a Morfeo por un camino lleno de peligros en el que una decisión crucial hace que se convierta en el blanco de una implacable venganza.

Sandman es la obra magna de Neil Gaiman, publicada por DC Comics a lo largo de 75 números entre 1989 y 1996. Junto a Gaiman, los artistas Sam Kieth y Mike Dringenberg aparecen acreditados como creadores, aunque por sus páginas pasaron artistas de la talla de Jill Thompson, Coreen Dollan, Kelley Jones, Charles Vess, Michael Zulli, Marc Hemper y muchos más. Aparte de narrar la historia de Morfeo, el Señor del Sueño, y como el cambio es inevitable lo quiera él o no, el comic sirvió para que Gaiman explorar sus inquietudes como contador de historias, planteando numerosas historias fuera de la trama principal con personajes como William Shakespeare, analizando la propia naturaleza de las historias. Tras cerrar la historia, Gaiman ha vuelto cada pocos años para contar nuevas historias en el mundo de Sandman, por ejemplo Obertura junto al increíble J.H. Williams III.

Sandman es uno de los mejores comics de la historia. Un comic que mostró a los que no leen comics las posibilidades del medio para contar todo tipo de historias, con el que Neil Gaiman consiguió todo tipo de premios del mundo del comic y del mundo literario. Aunque el comic parecía imposible de adaptar a otros medios, en 2022 se estrenó la primera temporada de una serie  desarrollada por el propio Gaiman, junto a David S. Goyer (Trilogía de Batman de Nolan, Blade) y Allan Heinberg (Guionista de la película Wonder Woman y en comics, creador de Young Avengers). Un Heinberg que actúa como showrunner de esta segunda y última temporada. La primera temporada no acabó de convencerme a pesar de trasladar de forma muy fiel varias de los arcos del comic, al perder toda la magia y el terror que el comic si transmitía al lector.

Esta segunda temporada de The Sandman NO ha estrenado todos los capítulos a la vez. Los seis episodios disponibles esta semana han sido dirigidos por Jamie Childs, contando con guiones de Heinberg, Ameni Rozsa, Alexander Wise, Austin Guzman, Shadi Petosky y Jim Campolongo. Los primeros 3 episodios adaptan el arco Season of Mist (números 21-28 USA), más el multipremiado episodio A Midsummer Night’s Dream (número 19). Los episodios 4-6 adaptan el arco Brief Lives (números 41-49), más el número 59 Thermidor y The Sandman Special #1 («The Song of Orpheus»).

La segunda parte de la temporada se estrenará el 24 de Julio y constará de 5 episodios, que entiendo adaptarán The kindly ones (Las benévolas) y The Wake (El velatorio), el arco con el que terminó el comic. A modo de bonus-track, el 31 de julio se estrenará un último episodio adaptando la multipremiada miniserie Death: The high cost of living de Gaiman, Chris Bachalo y Mark Buckingham.

En el casting tenemos a Tom Sturridge como Sueño, Esmé Creed-Miles como Delirio, la miembro más joven de los Eternos, Kirby como Muerte, Mason Alexander Park como Deseo, Donna Preston como Desesperación, Adrian Lester como Destino. Fuera de los Eternos tenemos a Gwendoline Christie como Lucifer, Señor del Infierno, Patton Oswalt como Matthew el Cuervo, Vivienne Acheampong como Lucienne, la bibliotecaria jefe y guardiana del reino del Sueño, Jenna Coleman como Johanna Constantine, una dura nigromante y exitosa aventurera ocultista a sueldo, Asim Chaudhry como Abel y Sanjeev Bhaskar como Caín.

En la temporada 2 tenemos a Ruairi O’Connor como Orfeo, poeta, músico, oráculo e hijo único de Sueño y la musa Calliope, Barry Sloane como Destrucción, el Perdido Sin Fin, Freddie Fox es Loki, el dios del caos, Clive Russell interpreta a Odín, Laurence O’Fuarain a Thor. Ann Skelly es Nuala, y Douglas Booth es Cluracan, emisarios reales de la corte de Faerie. Jack Gleeson interpreta a Puck, un malévolo hobgoblin que sirve de bufón real al rey Auberon de Faerie. Por último, Indya Moore interpreta a Wanda.

Siendo una adaptación fiel a los hechos contados en el comic, me llevé un chasco importante con la primera temporada de The Sandman estrenada en Netflix en 2022. Aunque el guion era básicamente el mismo del comic, la puesta en escena era (exageradamente hablando) como si estuviera viendo una obra de teatro local adaptando El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien (y la película de Peter Jackson). La historia puede ser fiel, pero faltaba toda la magia, el terror y el sentido de la maravilla. Aparte de la cancelación de Neil Gaiman, que ha provocado que Netflix no haya publicitado apenas el estreno de esta temporada, el no conectar con la primera temporada me hizo dudar durante algunos días si ver una serie que había muchas posibilidades que no me gustara. Finalmente me animé a ver estos 6 episodios, y tengo que decir que me alegro de haberlo hecho, a pesar de todos sus elementos menos buenos.

En The Sandman, Neil Gaiman experimentó diferentes tipos de historia que tenían que ver o no con el protagonista Sueño. Y aunque la historia de Sueño y como acabó asumiendo que el cambio es inevitable (lo quiera él o no) es el nudo conductor del comic, la sensación de 1001 noches en la que cada nueva historia podía ser muy diferente a la anterior estaba siempre presente. Gaiman como contador de historias consiguió una fama más que merecida gracias a estas historias «laterales». De hecho, las historias favoritas de mucha gente son precisamente estas, y no tanto las de Sueño. Un protagonista que en realidad cae bastante antipático, por lo general.

En televisión no se lleva el tomar carreteras secundarias que alejen al espectador de la trama principal del protagonista. Y es por esto que de forma entendible, ante la decisión de Netflix de que The Sandman termine en su segunda temporada, el showrunner Allan Heinberg ha decidido centrarse en la historia principal de Sueño y sus hermanos Eternos. Y con algún reparo, en realidad los mismos que tuve con la primera temporada, me ha gustado ver la adaptación de Season of Mist y Brief Lives.

Cuando has leído bastante a Gaiman, te das cuenta que como todo el mundo, tiene unos tics que aplica en gran parte de su obra. Por un lado tenemos a personajes que no son buenos ni malos, sino que actúan según su naturaleza. Sueño desde luego entra en esa categoría, pero también El Corintio o Loki. Eso no significa que lo que hagan sea correcto, pero de alguna manera busca alejarse del arquetipo de buenos y malos que abunda en el entretenimiento mainstream. Otro elemento muy característico de Gaiman es su gusto por romper las expectativas que él mismo crea con historias que se salen de la tangente y resultan de alguna manera anticlimáticas. Algo que conecta con la idea que los actos de estos seres sobrenaturales están más allá del entendimiento de los meros mortales.

Eso es justo lo que tenemos en Season of mist. Tras una reunión de hermanos Eternos, Sueño acepta que cometió un error (una maldad) hacia su amada Nada, a la que condenó a 10.000 años en el infierno al negarse a ser su Reina. En realidad, fue un cerdo asqueroso intentando ocultar un acto realizado por despecho como un decisión de Nada sobre la que él no tuvo nada que ver. Una vez aceptada la injusticia, lo siguiente es lógico. Volver al Infierno para liberar a Nada. A pesar que Lucifer se la tiene jurada por lo sucedido la primera temporada. Lo que pasa a continuación es todo lo contrario a lo esperable, ya que no hay combate por el alma de Nada ni nada que se le parezca.

En Brief Lives, Morfeo acompañará a su hermana Delirio en su búsqueda de su hermano perdido, Destrucción. Un viaje que tendrá varios sobresaltos y que servirá para que conozcamos otro de los grandes errores de Morfeo, al conocer la historia de su hijo Orfeo. La búsqueda de Destrucción provoca un final anticlimático marca de la casa Gaiman, y sus repercusiones pondrán el marcha el final de Sueño tal y como conocemos, algo que leimos en el arco Las benévolas (The kindly ones). En lo fundamental, la historia del comic está planteada razonablemente bien. Los que leímos el comic no vemos grandes problemas a estos episodios, y entiendo que los que no lo han leído se verán sorprendidos por las diferentes sorpresas.

En positivo, quiero destacar el trabajo de Esmé Creed-Miles como Delirio, que creo que es lo mejor de la serie. Tom Sturridge como Sueño hace un correcto trabajo dentro que su obligación es estar plantado tieso como un palo intentando no mostrar ninguna emoción. Visualmente Sturridge era un casting perfecto, pero en realidad sufre el mismo problema que el casting en general. Y es que todos son muy flojos y carentes del más mínimo carisma.

Tenemos a actores televisivos que son incapaces de transmitir nada y que convierten lo que es uno de los mejores comics de la historia en algo plano sin carisma, personalidad o química. Especialmente sangrante es el caso de la actriz que interpreta a Muerte, que es un error de casting tremendo que no tiene ni un ápice de la empatía y cariño que el personaje transmitía en los comics. Los actores que interpretan a Orfeo o Destrucción son muy flojos también, teniendo todo el conjunto actoral una sensación «televisiva» dicho con la peor de las connotaciones posibles.

La serie sufre el mismo problema de falta de capacidad de transmitir nada que tuvo la primera temporada. En este sentido, como al menos ya sabía lo que había, la falta de emoción, de empatía o terror que sí tenía el comic no me supuso un problema excesivo mientras veía estos episodios. Buscando algo positivo, Season of Mist tenía una cualidad teatral en el comic, con Sueño entrevistándose con numerosos seres sobrenaturales, que hace que funcione mejor en el cartón piedra televisivo que ha planteado la serie. De hecho, en este arco se incluye el celebrado episodio A Midsummer Night’s Dream que narra la representación de la obra de Shakespeare a un público poco habitual. Así que en la parte de mostrar esta obra de teatro, la serie encuentra el tipo de historia que le permite minimizar sus defectos en lo referido al diseño de producción, la dirección o el montaje. Algo es algo.

Ahora bien, ya sea por unas interpretaciones carentes de carisma o calidad, por un ritmo plano que no plantea hitos narrativos interesantes, o en general por una dirección sin chispa, el resultado es una serie en que todo está correcto, pero nada enamora. Y eso es un problema, incluso sabiendo lo que había antes de empezar el visionado. Se que hay varias generaciones de espectadores británicos que han disfrutado del entretenimiento de cartón piedra de Doctor Who. Entiendo que para todas esas personas las carencias de The Sandman no serán un problema. Pero para mi lo son.

Incluso reconociendo lo mucho que me ha gustado ver en imagen real Season of Mist y Brief Lives, en realidad me doy cuenta que lo me gusta era el comic de Gaiman y sus artistas, y esta adaptación es una pálida traslación que no iguala lo que es el comic y lo que debería hacer sido esta serie, si la hubiera realizado gente más capaz.

Fruto de esta sensación plana y la necesidad de contar lo principal de la trama del comic, se pierden muchas cosas en el camino. En Brief Lives uno de los personajes más celebrados fue el personaje de Wanda, una persona trans en un momento de los años 90 en que su visibilidad era nula. Mirando el vaso medio lleno, al menos Wanda aparece en la serie y tiene dos buenas escenas. Mirando el vaso medio vacío, Wanda no tiene arco más allá de aparecer, y se pierde toda la emoción que el personaje y su entorno tenía en el comic. De nuevo, no se puede decir que esté mal, pero su papel está tan reducido que sabe a poco. La tristeza profunda con que te dejaba el comic se pierde, como también la alegría por el acto de rebeldía final con que se cerraba esa historia.

Esto me hace pensar en la idea de comic imposible de trasladar a otros medios que tenía Sandman. De adaptar bien, se entiende, logrando imitar las cotas de excelencia que tenía el comic. Un primer aspecto de esto lo proporcional los diferentes dibujantes que trabajaron en el comic. Artistas con estilos diferentes que aportaban sensibilidades diferentes a cada historia que ayudaban a transmitir la idea de mutabilidad que tiene el Sueño. Además del terror, la imaginación y el sentido de la maravilla, Algo que jamás sentimos debido a la dirección plana y mundana que tenemos en esta serie.

Comentaba que me parece lógico que los creadores se centren en la historia de Morfeo. Pero otro elemento destacable que tenían las historias laterales que creaba Gaiman, aparte de ayudarle a exprimir sus músculos creativos y convertir al comic en un contenedor de historias, era transmitir la idea de paso del tiempo y de la existencia de numerosas elipsis que hacían que hubiera pasado mucho tiempo entre una historia y otra. La serie de televisión se plantea de una manera que toda la temporada parece una semana en la vida de Sandman, lo cual no es un problema grave, pero tampoco ayuda a que el conjunto tenga el feeling que debería.

En realidad me alegro de haber podido ver estos episodios, pero no dejo de pensar que estamos ante una oportunidad perdida que nos está privando de disfrutar The Sandman con la calidad que el comic de Gaiman merece. Y es una pena, sobre todo pensando que tras la cancelación de Gaiman por sus supuestos abusos cometidos contra varias mujeres, no vamos a tener una segunda oportunidad de que se haga algo mejor.

Como digo, más que esta serie, lo que me gusta es el comic. Y aunque en la disyuntiva de elegir que no haya serie o que se estrene prefiero la segunda opción, The Sandman merecía más.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

The Sandman es una correcta adaptación que debería haber sido notable o sobresaliente. Me alegro de poder verla pero debería haber sido mucho mejor.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Love, Death & Robots temporada 4 (Netflix)

Ha llegado a Netflix la cuarta temporada de la antología de cortos de animación Love, Death & Robots, Una cita obligada para todos los amantes de la animación y la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuarto volumen de la aclamada serie de animación para adultos «Love, Death + Robots», que cuenta, como las anteriores temporadas, con varios cortometrajes con historias independientes. 

Esta temporada ha contado con 10 cortos de entre 6 y 17 minutos de duración. Como en las reseñas de las temporadas uno, dos y tres, voy a comentar de forma breve cada uno de los cortos, aunque globalmente tengo que decir que en esta temporada me ha faltado la historia que me volara la cabeza. Dentro que en general me han gustado todos los episodios.

Can’t Stop, de David Fincher

Sube el volumen del equipo de música y disfruta de un concierto único de los Red Hot Chili Peppers… ¡Y no pierdas el hilo!

Episodio de 6 minutos de duración, siendo el más corto de esta serie. La animacion corre a cargo de Blur Studio, y obviamente tiene a los miembros de los RHCP como protagonistas.

Hay que ser muy friki para hacer plantearte estar trabajando durante meses para hacer un video musical de los Red Hot Chili Peppers. Como fan que soy del grupo he disfrutado mucho del video, dentro que reconozco que este corto es un poco «chorra».


Miniencuentros en la tercera fase, de Robert Bisi y Andy Lyon

Vinieron en son de paz. Pero cuando su primer encuentro con los terrícolas sale mal, estos diminutos extraterrestres no dudan en vengarse.

Episodio de 7 minutos de duración con animación de Buck. Robert Bisi y Andy Lyon escriben el guion además de dirigir este corto.

Los cortos de estos mundos en miniatura son siempre super divertidos. Y en el caso de esta Guerra de los Mundos, la animación nos sorprende con montones de situaciones super divertidas y un final inesperado que está super chulo.


Spider Rose, de Jennifer Yuh

En los confines de la galaxia, una mujer en duelo sueña con vengarse. ¿Podrá una adorable recién llegada ayudarla a destruir a sus enemigos y conservar su humanidad?

Episodio de 17 minutos de duración con animación de Blur Studio. El guion es de Joe Abercrombie a partir de un relato de Bruce Sterling. En las voces originales encontramos a Emily O’Brien, Feodor Chin, Piotr Michael y Sumalee Montano.

Esta historia de ciencia ficción espacial que tiene una animación bestial pero no pude conectar con la historia de una mujer buscando venganza está quieta en el mismo sitio hasta que el «malo» llega para matarla. Como véis, el argumento no se corresponde con lo que el corto nos muestra.


Los de la 400, de Robert Valley

¿Son dioses? ¿Son gigantes? Lo único que sabe este grupo de supervivientes es que son letales y que deberán dejar a un lado su guerra por el territorio para detenerlos.

Episodio de 15 minutos de duración con animación de Passion Animation Studio y un guion de Tim Miller a partir de una historia de Marc Laidlaw. En las voces encontramos a John Boyega, Ed Skrein, Sienna King, Dwane Walcott, Rahul Kohli, Pamela Nomvete y Amar Chadha-Patel.

De alguna manera este corto me recordó a Attack the block, película en la que también participó John Boyega. Grupos de bandas enfrentadas se tienen que unir para luchar contra unos gigantes asesinos, con una animación tradicional llena de personalidad. Uno de los mejores cortos de esta temporada.


La otra gran cosa, de Patrick Osborne

Este revolucionario peludo quiere dominar el mundo. Lo único que le falta es un esbirro con pulgares oponibles.

Episodio de 9 minutos de duración con animación de AGBO a partir de un guion de John Scalzi a partir de una historia corta suya. En las voces encontramos a Chris Parnell, John Oliver, Fred Tatasciore y Rachel Kimsey.

Este corto es una pequeña broma en la que un gato consigue comunicarse con un robot de hogar para que le ayude a llevar a cabo sus planes. Muy divertido.


Gólgota, de Tim Miller

Una misteriosa raza de alienígenas acuáticos ha llegado a la Tierra y solo hablarán con el sacerdote local.

Episodio de 10 minutos de duración con animación de Luma Pictures y un guion de Joe Abercrombie a partir de un relato de Dave Hutchinson. En las voces encontramos a Rhys Darby, Moe Daniels, Graham McTavish, Phil Morris, Michelle Lukes, Matthew Waterson.

Otro cortometraje un poco chorra que conecta con la moda anti-progreso que resalta que como la humanidad nos estamos cargando el planeta, merecemos que venga una raza alienígena a exterminarnos. Un episodio que me ha dejado frío.


El grito del tiranosaurio, de Tim Miller

Gladiadores y dinosaurios compiten en una carrera sobre arenas orbitales hasta medirse con una imponenete bestia. Con la participación de MrBeast.

Episodio de 15 minutos de duración con animación de Blur Studio. El guion del propio Miller adapta una historia de Stant Litore. En las voces originales encontramos a MrBeast y Bai Ling.

En este corto Tim Miller plantea otra fábula con mensaje woke, mostrando una carrera de la muerte planteado para el entretenimiento de unos ricos asquerosos que merecen la muerte. Dicho esto, el episodio es super entretenido gracias a una animación genial,


Zeke y su encuentro con la fe, de Diego Porral

En una misión peligrosa en territorio hostil, un grupo de pilotos de la Segunda Guerra Mundial se encuentra con un enemigo infernal.

Episodio de 15 minutos de duración con animación de Titmouse. El guion de J.T. Petty adapta una historia de John McNichol. En las voces originales tenemos a Keston John, Braden Lynch, Roger Craig Smith, Gary Furlong, Bruce Thomas, Andrew Morgado y Scott Whyte.

De largo el mejor episodio de esta tanda. Pilotos de la Segunda Guerra Mundial contra un demonio del infierno. Sólo por este corto me ha compensado ver toda la temporada.


Aparatos inteligentes, usuarios idiotas, de Patrick Osborne

Desde termostatos hasta cepillos de dientes e inodoros, estos dispositivos ultramodernos tienen algo que decir sobre sus desafortunados dueños.

Episodio de 8 minutos de duración con animación de Aaron Sims Creative. Guion de John Scalzi a partir de un relato suyo.

El peor corto de la temporada, apenas son unos gags con gracia menguante a partir que estamos ante el mismo chite repetido. Muy flojo.


Porque sabe arrastrarse, de Emily Dean

Londres 1757. Satanás se enfrenta a un gato por el alma de un poeta cuyos versos podrían otorgarle el control total sobre la Tierra.

Episodio de 14 minutos con animación de Polygon Pictures. El guion es de Tamsyn Muir, adaptando una historia de Siobhan Carroll. En las voces tenemos a Melissa Villaseñor, Ronny Chieng, Amy Sedaris, Kevin Hart, Josh Brener, Nat Faxon, Niecy Nash-Betts y Brett Goldstein.

Pactos satánicos con gatos luchando contra Satanás entra dentro de mi ámbito de interés. Sin embargo, quizá por tener el punto de vista del gato no he llegado a disfrutar de la historia como me hubiera gustado. De forma que dentro de ser un buen corto, también se me queda en «sin más».

Aunque en general los cortos me han gustado, como habéis leído esta tanda no me ha volado la cabeza excepto por el episodio de «Como Zeke encontró la fé». Y es una pena, porque en temporadas anteriores siempre habían 3/4 cortos que me dejaban super flipado.

No está claro que Netflix vaya a producir una quinta temporada, pero en cualquier caso, si se hiciera yo la vería seguro.

Comparto el trailer de esta temporada:

La cuarta temporada de Love, Death & Robots ha estado bien pero no ha sido la bomba.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Eternauta temporada 1 (Netflix)

He visto la adaptación televisiva de Eternauta que ha estrenado Netflix, adaptando el mítico comic de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, protagonizada por Ricardo Darín. Y me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 8/10

6 episodios. Una noche de verano en Buenos Aires, una misteriosa nevada mortal acaba con la mayor parte de la población y deja aisladas a miles de personas. Versión contemporánea basada en la novela gráfica homónima.

El Eternauta es una miniserie de seis episodios que adapta el comic El Eternauta, publicado por primera vez en 1957 y creada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. La serie ha sido creada y dirigida por Bruno Stagnaro y la supervisión de uno de los nietos de Héctor Oesterheld, Gabriel, que colaboró en el guion del primer episodio. Además de Stagnaro y Oesterheld, la serie cuenta como guionistas con Ariel Staltari (que además tiene un papel en la serie), María Alicia Garcias y Martín Wain. A la hora de adaptar El eternauta, la única demanda que hicieron los herederos fue que la serie tenía que estar rodada en castellano y en Buenos Aires, para mantener el tono 100% argentino, cosa que se ha cumplido. Con el estreno de esta primera temporada Netflix ha confirmado la segunda, que se supone cerrará la historia del comic.

En el reparto encontramos a Ricardo Darín como Juan Salvo, Carla Peterson como Elena, César Troncoso como Alfredo «Tano» Favalli, Andrea Pietra como Ana, Ariel Staltari como Omar, Marcelo Subiotto como Lucas Herbert, Claudio Martínez Bel como Ruso Polsky, Mora Fisz como Clara Salvo y Orianna Cárdenas como Ingrid «Inga»

Mi hermano Fernando compró El Eternauta hace ¿15-20 años? Y tengo que reconocer que recordaba entre poco o nada del comic más allá de los aspectos generales. Así que en esta reseña no voy a comentar nada sobre la fidelidad o no de esta serie con el comic, únicamente de sus méritos televisivos que son un montón. Eso si, una vez terminé de ver esta primera temporada, fui a casa de mis padres y me cogí el comic para releérmelo. Porque la serie me dejó con ganas de más.

Empezando con los aspectos positivos de la serie, lo primero a destacar es que me ha gustado mucho esta adaptación de El Eternauta. Lo primero original es la propia ambientación en Buenos Aires y que esté rodada en castellano. (Aquí tengo que reconocer que tuve que poner los subtítulos porque entre el acento y las expresiones porteñas la verdad es que no me enteraba de nada al principio). La serie plantea la lucha por la supervivencia de la gente corriente a partir de un hecho traumático. En pleno verano, unos fenómenos imposibles provocan un pulso electromagnético que apaga todo lo digital y el cambio en la polaridad de los polos terráqueos, Y por si fuera poco, cae una extraña nieve que mata a todo aquel que toca. Esto resulta super aterrador sobre todo pensando que las culturas sudamericanas (y en parte la española) se basa en hacer la vida en la calle. Por tanto, la primera nevada es catastrófica. Y es algo que la serie nos muestra con toda su crudeza.

La serie sigue a un grupo de amigos que como todos los viernes, se habían reunido en casa de uno de ellos para jugar a las cartas. La velada se interrumpe de forma traumática. Al estar dentro de casa no sufren daños. La lucha por la supervivencia viene acompañada por la preocupación por sus familiares, que se encontraban en otras partes de la ciudad. A partir de la construcción de un traje impermeable que les permita salir a la calle, comenzará la búsqueda de víveres y herramientas para sobrevivir, pero también a los seres queridos.

En el comic y en la serie hay dos giros importantes. Tras esta primera parte con la nevada y la lucha por la supervivencia, tenemos una segunda parte una vez termina la nevada y descubrimos a los autores de estos hechos catastróficos, lo que nos lleva a dos sorpresas posteriores. Quiero agradecer la capacidad de síntesis de los creadores de la serie, porque esta parte de la nevada eterna podía haberse alargado toda la temporada, sobre todo pensando que estamos ante una serie corta de apenas 6 episodios. En esta parte tenemos lo mejor y lo peor del ser humano, con gente intentando ayudar pero también otros que se aprovechan de los demás y convierte la situación en un sálvese quien pueda. La paranoia que se forma en estos momentos me parece muy acertada y crea una tensión espectacular. Aparte del propio dolor de unos protagonistas que temen con razón que sus seres queridos estén muertos en medio de la nevada.

Pero como digo, la serie podría haberse recreado en esta parte de supervivencia que nos recuerda a decenas de historias de zombies y de catástrofes que hemos visto en cine y televisión en los últimos años. Dentro que el comic original vino primero. Pero El Eternauta NO lo hace, pasando en la segunda mitad de esta temporada al primer giro de la serie, cuando deja de nevar y la gente puede volver a salir a la calle.

Las interpretaciones están geniales. Ricardo Darín añade con su sola presencia un prestigio añadido a una serie que me parece notable en todos los aspectos. Además de Darín, me encanta el trabajo de todo el reparto, ayudando a crear esta historia de personas normales en medio de una situación extraordinaria.

El diseño de producción de El Eternauta me parece increíble. Entiendo que para los argentinos, ver Buenos aires nevado y congelado ha debido ser un shock como el que tuvimos en España cuando en Abre los ojos Alejandro Amenábar nos mostraba la Gran Vía desierta en 1997. El Eternauta sirve para aplaudir con las orejas al mostrarnos una serie que rivaliza con los mayores blockbusters de Hollywood. En la primera parte de la nevada, pero también cuando la historia pega el giro de ciencia ficción super alucinante.

Otro de los aspectos que sin duda ayudan a que la serie enganche es la duración de apenas 6 episodios, lo que creo que ayudará a que espectadores indecisos se puedan animar a ver esta primera temporada. Cuando yo la empecé, no tenía claro cómo iban a contar toda la historia del comic en apenas 6 episodios, y la respuesta es evidente, no lo iban a hacer. Dicho esto, El Eternauta me ha dejado super satisfecho y creo que también gustará a todo tipo de público, por lo que el éxito de audiencia debería estar asegurado. De lo que me alegro un montón.

A continuación, voy a aprovechar para comentar algunos aspectos de la historia, lo que me obliga a hablar CON SPOILERS. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad, o deja de leer ahora y prueba a ver la serie en Netflix. Te la recomiendo completamente.

Los giros de El Eternauta harán las delicias de los amantes de la ciencia ficción, dado que en esta serie descubrimos que esta hecatombe no ha sido provocada por causas naturales, sino que es parte de una invasión alienígena a la Tierra. Y me llama la atención que el comic empezó a publicarse en 1957 y conectaba con una parte importante de la ciencia ficción de esa época, por ejemplo con novelas de Robert Heinlein como Amo de Títeres o Tropas del Espacio, en las que la humanidad tenía que enfrentarse a la amenaza de extraterrestres que atacaban la Tierra de formas diferentes.

En Tropas del Espacio la humanidad entra en guerra total contra los aliens, cosa de lo que vemos algunos detalles en la serie con la presencia de los aliens escarabajos que son las hormigas de la mente suprema que ha orquestado el ataque. La amenaza del comunismo y de su idea del colectivismo que anulaba la voluntad de las personas individuales es una parte importante de esta ciencia ficción. Según el relato, los «buenos» se levantaban contra el enemigo y triunfaban, o eran arrasados al no tener ninguna oportunidad las personas individuales a vencer la fuerza del aparato de un estado represor. El segundo giro de la serie conecta con Amo de Títeres, con el descubrimiento que un alien telepático está haciendo prisioneros a las personas que los bichos atrapan, convirtiéndose en tropas sin mente que añaden un nivel adicional al peligro que sufre la humanidad. Porque a los bichos se les reconoce inmediatamente y puedes intentar matarlo, pero una persona cuya mente es controlada añade una capa de paranoia aún mayor.

La serie triunfa a la hora de incorporar todos estos elementos. Primero al no limitar esta primera temporada a la nevada mortal. Luego con la presentación de los bichos y la forma en que vemos que hay personas que se comportan de forma extraña, lo que nos lleva al maravilloso cliffhanger de la temporada en la que conocemos el segundo tipo de alien, el más peligroso. El controlamentes. Un alien que probablemente controla también a los bichos y busca en la Tierra un planeta fértil y nuevas hormigas que le sirvan para aniquilar a la poca resistencia que pueda quedar tras la masacre provocada por la nevada inicial.

La forma en que los creadores de la serie han adaptado la serie al formato televisivo me parece sobresaliente. Con sus cambios, porque la parte de guerra abierta contra los bichos del comic en la serie se limita bastante, posiblemente por motivos presupuestarios. Pero ofreciendo una historia que atrapa de principio a fin y que aún engancha más con cada una de las sorpresas que iremos conociendo.

Como digo, me ha gustado mucho El Eternauta. La recomiendo completamente. Y antes de que Netflix estrene la segunda temporada el año que viene, creo que toca volver a leer el comic original de Oesterheld y Solano López.

Comparto el trailer de esta serie:

Aunque El Eternauta puede sonar a visto, en realidad el comic es precursor de muchas de las obras que surgieron años después. Y la serie de televisión me parece una pasada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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