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Preparando Halloween: Infierno bajo el agua de Alexandre Aja

Aprovechando que está disponible en Netflix y que se acerca Halloween me he animado a ver Infierno bajo el agua, la estupenda película de 2019 de Alexandre Aja que me ha tenido en tensión durante todo el visionado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Con un enorme huracán de categoría 5 descargando sobre Florida, la joven Haley (Kaya Scodelario) desoye las órdenes de evacuación para buscar a su padre (Barry Pepper), que ha desaparecido. Tras encontrarle herido en el entresuelo de su casa, los dos quedan atrapados acechados por enormes caimanes y por una inundación que cubre rápidamente el terreno. (FILMAFFINITY)

Crawl (Infierno bajo el agua en castellano) cuenta con la producción de Sam Raimi y guion de los hermanos Michael y Shawn Rasmussen. Está dirigida por Alexandre Aja, director francés que saltó al estrellato internacional por su película de terror de 2003 Haute Tension (conocida como High Tension en Estados Unidos). También ha dirigido las películas Las colinas tienen ojos (2006), Mirrors (2008), Piranha 3D (2010), Horns (2013) y Crawl (2019).

La producción comenzó en Serbia en agosto de 2018 con el director de fotografía Maxime Alexandre. La película se rodó principalmente en un almacén situado en el puerto de Belgrado y finalizó su rodaje en septiembre, tras 41 días. Durante la postproducción, la banda sonora fue compuesta por Max Aruj y Steffen Thum, y los efectos visuales de los caimanes, fueron producidos por Rodeo FX. La película de 87 minutos d duración tiene montaje de Elliot Greenberg. Con un presupuesto de 15 millones de dólares, la película recaudó más de 90, siendo un gran éxito para sus productores.

Kaya Scodelario como Haley Keller y Barry Pepper como su padre Dave Keller son los omnipresentes protagonistas. Morfydd Clark como Beth Keller, la hermana de Haley, Ross Anderson como Wayne Taylor, José Palma como Pete Flores, George Somner como Marv, Anson Boon como Stan y Ami Metcalf como Lee completan el reparto.

Alexandre Aja me gustó mucho en Haute Tension, Las colinas tienen ojos y también en Horns. Sin embargo, por unas cosas o por otras no vi en su día esta Crawl (Infierno bajo el agua), y ahora que pude verla gracias a estar disponible en Netflix me ha flipado. Para ser una película que no llega a la hora y media de duración me alucina la forma en que plantea una tensión desde el minuto uno, en el que Haley está entrenando natación en su universidad y notas que sufre casi un trauma en relación a la práctica de ese deporte.

Una vez Haley se va a buscar a su padre alertado por su hermana a la que no le contesta las llamadas, la película va directa al grano. En este caso, se nota la mano de Sam Raimi en la producción y sobre todo a la maestría de Aja para crear un ritmo magnífico y una tensión en aumento a medida que Haley no consigue encontrar a su padre. El «villano» de la película en realidad no es tal, dado que los caimanes actúan según su naturaleza de depredador carnívoro acuático. Dicho esto, los dos primeros sustos que nos da la película me parecieron antológicos. He leído que prácticamente todos los caimanes son digitales, cosa lógica por otro lado, y la verdad es que lucen perfectos.

La película tiene el acierto de plantear una doble amenaza que amenaza a Haley y su padre, por supuesto están los caimanes pero luego tenemos la inundación provocada por el huracán, que puede acabar siendo igual de mortífero que los caimanes. El climax final con la crecida el agua que se lleva por delante casas y vehículos con los caimanes atacando a la vez me parecen un ejercicio brillante de gran cine de entretenimiento que sabe lo que es desde el minuto uno y cómo dárselo al espectador.

Infierno bajo el agua es una película que va al grano y como digo sabe el tipo de cine que es. Dicho esto, hay que reconocer el estupendo trabajo que hacen Kaya Scodelario y Barry Pepper en la película, con unos personajes que pasan empapados el 95% del tiempo. No conocía a Scodelario, creo, pero realiza un gran trabajo en todos los aspectos. La forma en que esta amenaza consigue unir a una familia rota hace años me parece que está bien construido, por ejemplo con el momentazo de Scodelario aceptando las enseñanzas de toda la vida de su padre y desarrolla todo su potencial como nadadora escapando de los caimanes.

La duración de la película me parece perfecta, porque no es necesario largar más de la cuenta una historia que ya es perfecta tal y como se estrenó. Además, las muertes que SI tenemos están también super chulas, porque aunque parezca mentira no todo es terror claustrofóbico debajo de la casa del padre de Haley. Los diferentes ataques están ejecutados de forma modélica.

Como digo, Infierno bajo el agua es una película sencilla en lo referido a sus pretensiones. Pero estoy algo cansado de ver mal cine de entretenimiento que no sabe rodar una escena de acción o no llega a provocar la conexión del espectador con los protagonistas. Es por esto que hay que celebrar cuando vemos cine tan bien hecho que acierta en todos los aspectos, empezando por el visual y cinematográfico, pero también en los sustos, la tensión, amenaza e incluso interpretaciones. ¡Menudo disfrute más estupendo he tenido!

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado mucho Infierno bajo el agua, me ha parecido modélica en todos los aspectos. Por favor, muchas más películas así.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La caída de la casa Usher de Mike Flanagan (Netflix)

Nos acercamos a Halloween y con ello llega la nueva serie de Mike Flanagan, La caída de la Casa Usher, adaptando y actualizando los textos de Edgar Allan Poe.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos ambiciosos hermanos sedientos de fama y fortuna erigen una dinastía familiar que empieza a desmoronarse cuando sus herederos mueren uno tras otro de forma misteriosa.

Mike Flanagan es uno de los grandes nombres del terror en televisión, un terror centrado en la creación de atmósferas desasosegantes y no tanto en jump-scares al uso. La caída de la Casa Usher está basada libremente en el cuento homónimo y otras obras de Edgar Allan Poe. Además de ser el creador y productor ejecutivo, Flanagan dirige 4 de los 8 episodios de esta serie, contando con Michael Fimognari como director del resto. Flanagan escribe los guiones junto a su hermano Jamie Flanagan, Rebecca Leigh Klingel, Dani Parker, Kiele Sánchez, Mat Johnson, Justina Ireland y Emmy Grinwis. Flanagan ha contado con The Newton Brothers, colaboradores habituales, para que crearan la música de esta serie.

En el reparto tenemos a muchos actores habituales de las obras de Flanagan. Carla Gugino es Verna, una misteriosa desconocida proveniente del pasado de los gemelos Usher que tiene una importancia lave en todas las muertes que se van a producir. El nombre del personaje es un juego de palabras con cuervo (Raven). Bruce Greenwood y Zach Gilford interpretan a Roderick Usher, el hermano gemelo de Madeline y el corrupto director ejecutivo de Fortunato Pharmaceuticals. Mary McDonnell y Willa Fitzgerald son Madeline Usher, la hermana gemela de Roderick y la ambiciosa directora de operaciones de Fortunato Pharmaceuticals que está interesada en los avances tecnológicos en el ámbito de la Inteligencia Artificial.

Los seis hijos de Roderick Usher están interpretados por Henry Thomas como Frederick Usher, el hijo mayor de Roderick y heredero de Fortunato, esposo de Morella (Crystal Balint) y padre de Lenore (Kyliegh Curran). Kate Siegel es Camille L’Espanaye, una de las hijas ilegítimas de Roderick y la mordaz jefa de relaciones públicas de Fortunato. Rahul Kohli es Napoleon «Leo» Usher, uno de los hijos ilegítimos de Roderick y un destacado editor de videojuegos con adicción a las drogas. Samantha Sloyan interpreta a Tamerlane Usher, la hija mayor de Roderick y aspirante a emprendedora. T’Nia Miller es Victorine LaFourcade, la mayor de los hijos ilegítimos de Roderick y una talentosa cirujana. Por último, Sauriyan Sapkota hace de Prospero «Perry» Usher, el más joven de los hijos ilegítimos de Roderick que lleva un estilo de vida hedonista.

Carl Lumbly como C. Auguste Dupin, el fiscal adjunto de los Estados Unidos que quiere llevar a los Usher ante la justicia, Mark Hamill como Arthur Pym, el abogado y arreglador de la familia Usher, Michael Trucco como Rufus Griswold, el exdirector ejecutivo de Fortunato después de Longfellow, Katie Parker como Annabel Lee, la primera esposa de Roderick y madre de Frederick y Tamerlán y Ruth Codd como Juno Usher, la segunda esposa de Roderick y una ex-drogadicta, completarían el reparto en sus papeles principales.

Me encanta Mike Flanagan. Todas sus series en Netflix me parecen una pasada: Misa de medianocheThe haunting of Blu Manor , The haunting of Hill House o El Club de la Medianoche están entre mis series favoritas. Y me encantaron también sus películas Doctor SueñoGerald´s Game o Oculus. Digo esto porque cuando se anuncia una nueva propuesta suya se convierte en visionado obligado y el hype es máximo. Y hay mucho y bueno que comentar de La caída de la Casa Usher.

Y tengo que reconocer que La caída de Casa Usher me ha gustado, pero me ha encantado. El primer elemento ha destacar es la sensación de compañía de teatro formada por los mismos actores y equipo técnico que Flanagan ha conseguido crear en sus obras. Sobre todo cuando todos son tan buenos como Carla Gugino, que hace un despliegue interpretativo alucinante. Flanagan es un gran narrador y un gran creador de ambientaciones desasosegantes, pero también es un gran director desde un punto de vista actoral, ofreciendo a todo el reparto unos personajes interesantes que no tienen por qué ser buenas personas y que ofrecen desafíos interpretativos que permiten dar lo mejor de ellos mismos. Tener a actores y actrices habituales de la obra de Flanagan como Bruce Greenwood, Zach Gilford, Henry Thomas T’Nia Miller, Rahul Kohli, Michael Trucco o la mujer de Flanagan Kate Siegel no resta, sino que produce una sensación de familiaridad que me gusta mucho. Por cierto, junto a la sensación de compañía fíja hay que añadir la sorpresa de tener a Mark «Skywalker» Hamill, que no suele prodigarse en contenidos en imagen real y que lo hace genial como el arreglador de la familia Usher.

Gugino me encanta siempre. Y parece que en el género de terror brilla aún más, sobre todo en personajes ambiguos como es Verna, alguien que no diría que es buena ni mala sino que actúa según su naturaleza. Los que sí son gente moralmente despreciables son los miembros de la familia Usher, empezando por los patriarcas del clan Roderick y Madeline, pero desde luego también sus seis hijos, todos ellos poseedores de cualidades negativas que de alguna manera hacen que merezcan la muerte, incluso aunque sea por un hecho del pasado responsabilidad de su padre y su tía.

Si hay un aspecto negativo de la historia de Flanagan es que no hay sorpresa en la mayoría de situaciones. No he leído los cuentos de Edgar Allan Poe, y en el caso de Casa Usher no se si la historia es literal a como la ha planteado Flanagan. Pero lo cierto es que el arranque de la serie empieza con la confirmación que los 6 hijos de Usher han muerto todos en extraños accidentes. La serie se plantea como un diálogo entre Roderick Usher y el fiscal Auguste Dupin en el que Roderick le cuenta mediante dos flashbacks contados simultáneamente a lo largo de la serie por un lado los motivos de las muertes de sus hijos, y por otro lado la historia de su hermana Madeline y la suya propia, y cómo desde la pobreza más absoluta consiguieron el éxito mediante el control de la empresa farmacéutica Fortunato.

El origen de Madeline y Roderick me ha gustado e incluye múltiples giros que muestran como surgió la amoralidad en ambos cuando al principio eran jóvenes idealistas. Pero en la parte de la muerte de los 6 hijos, uno por episodio, la serie falla porque obviamente el espectador ya sabe el desenlace, con lo que estas escenas se convierten en una especie de «torture-porn», al quedar estas escenas y tramas limitadas a saber cómo van a producirse, en la mayoría de casos de las formas más extrañas e imprevisibles posibles. Como digo, igual el cuento era así, probablemente lo sea, pero en lo referido a la tensión dramática, esta decisión narrativa la elimina completamente. En ese sentido, aunque los actores creo que realizan un buen trabajo teniendo en cuenta lo que Flanagan pedía a sus personajes, en muchos casos la serie cae en el estereotipo y en la exageración para justificar aún más si cabe que son malas personas que en el fondo se merecen lo que les pasa.

Hay otro elemento que tampoco me ha acabado de funcionar de la trama, y es que en el presente la compañía Fortunato propiedad de los Usher está siendo investigada por un medicamento opioide que provoca adicción, un problema real en los Estados Unidos que hemos conocido gracias a series fantásticas como Dopesick. En Casa Usher lamentablemente es utilizado como un mcguffin, la excusa que hace que la familia sea investigada, pero sin llegar a ahondar en ningún momento en las consecuencias de este drama.

Como veis hubieron cosas que no me funcionaron de La caída de Casa Usher, pero también hay otras que si. Aparte de las buenas interpretaciones y la genial ambientación de la serie, el último episodio en el que se conoce el pecado original de Roderick y Madeline que provoca las muertes posteriores me parece de largo el mejor de toda la serie, ofreciendo un climax satisfactorio a esta serie, incluso con los peros que antes indicaba. En este episodio entenderemos además que la maldición de la familia implica también a una buena persona, lo que provoca que el drama adquiera una dimensión dolorosa.

Flanagan hace también una cosa super interesante, que es insertar en numerosas escenas textos literales sacados de los relatos de Poe. Esto hace que la serie adquiera una cualidad poética inesperada que le funciona muy bien a la historia y a la ambientación. Además de la calidad literaria, visualmente La caída de la Casa Usher está repleta de momentazos que hacen que el visionado de la serie resulte apasionante y nunca aburra.

En ese sentido, agradezco que Flanagan tenga tan claro que estamos ante una serie de televisión y no una película dividida en 8 parte como he sufrido por ejemplo en las series del MCU. Casa Usher ofrece hitos en cada episodio, en los que iremos conociendo los destinos de cada miembro de la familia Usher, haciendo que cada episodio resulte satisfactorio por si mismo dentro de la narrativa general de la serie.

La caída de la Casa Usher es la última serie de Mike Flanagan en Netflix, ya que ha fichado por Amazon para producir con ellos sus próximas series (o películas). Aunque Casa Usher claramente no es lo mejor de la filmografía de Flanagan, creo que es un buen final para una etapa modélica del director en Netflix. Le deseo el mismo éxito que en Netflix, y en cualquier caso desearía que este cambio no nos quite nuestra cita anual con Flanagan. Espero que en octubre de 2024 pueda estar comentando lo que sea que estrene.

Comparto el trailer de esta serie:

La caída de la Casa Usher es una serie estupenda que hará las delicias a todos los fans de Mike Flanagan.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Wes Anderson adapta los cuentos de Roald Dahl en Netflix

Gracias a Netflix he podido ver la adaptación que el inclasificable Wes Anderson realiza de varios cuentos e historias cortas de Roald Dahl, realizado con un reparto estelar en cuatro cortometrajes.

Si hablamos de cine de autor que muestra una visión única de la vida, Wes Anderson (Texas, 1969) es uno de los nombres que automáticamente vienen a la cabeza. Director, guionista, productor y actor estadounidense, es conocido por sus películas Ladrón que roba a un ladrón (1996), Academia Rushmore (1998), The Royal Tenenbaums (2001), Vida acuática (2004), Viaje a Darjeeling (2007), Fantástico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012), El Gran Hotel Budapest (2014), Isla de Perros (2018) y La crónica francesa (2021) y este año, Asteroid City.

Anderson fue nominado al Premio Oscar en las categorías de mejor guion original por The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom y The Grand Budapest Hotel. Además, tanto Fantastic Mr. Fox como Isle of Dogs fueron nominadas en la categoría de Mejor película animada. Durante su carrera ha ganados un Globo de Oro, el Oso de Plata de la Berlinale o un Premio Bafta a Mejor guion original.

La producción por parte de Netflix de estos cortometrajes tiene su explicación a partir de la compra por parte de la compañía de streaming de la Roald Dahl Story Company por 686 millones de dólares (500 millones de libras) en 2021, buscando además tener acceso prioritario a los siguientes proyectos de Anderson, un enamorado de la obra del escritor inglés. A continuación repaso brevemente cada uno de estos cortometrajes.

La maravillosa historia de Henry Sugar

Una historia de Roald Dahl sobre un hombre rico que se entera de la existencia de un gurú que puede ver sin usar los ojos y se propone dominar esa habilidad para hacer trampas en el juego. (FILMAFFINITY)

Este cortometraje de 41 minutos cuenta con guion y dirección de Anderson, basado en el cuento de 1977 «La maravillosa historia de Henry Sugar» de Roald Dahl. Se trata de la segunda adaptación cinematográfica de una obra de Dahl dirigida por Anderson, tras Fantastic Mr. Fox (2009). El corto cuenta además de fotografía de Robert Yeoman, montaje de Barney Pilling y Andrew Weisblum.

En el reparto encontramos a Benedict Cumberbatch como Henry Sugar / Max Engelman, Ralph Fiennes como Roald Dahl / El Policía, Dev Patel como Dr. Chatterjee / John Winston, Ben Kingsley como Imdad Khan / El Repartidor, Richard Ayoade como Dr. Marshall / El Gran Yogui y David Gant como Croupier del Casino.

Este cuento de Roald Dahl se ajusta como anillo al dedo de los gustos narrativos de Anderson, al tratarse de un cuento en el que encontramos una historia dentro de una historia dentro de otra historia. En positivo, el cortometraje tiene la perfección estética esperable en una obra de Anderson, con una puesta en escena teatral con escenarios que cambian a la vista del espectador para llevarnos de una escena a otra.

Tener a un reparto con Benedict Cumberbatch, Ralph Fiennes, Dev Patel y Ben Kingsley me parece una pasada. El rodaje de los diferentes cortometrajes se realizó en Londres, por lo que entiendo que el rodaje no les supuso ningún trastorno, más bien al revés, al estar cerca de sus domicilios. Estos actores tienen la presencia esperable en ellos, si bien los personajes que interpretan están super acartonados y limitan tremendamente sus posibilidades.

Esto me lleva al problema principal que tengo con la adaptación de Anderson de estos cuentos. Y es que Anderson es literal en la adaptación, haciendo que los actores sean los narradores del cuento, mirando hacia la cámara y utilizando una voz neutra expresada a gran velocidad para contar la historia. Esto provoca que todo se sienta super frío, y además enfatiza el elemento falso y teatral de todo. Si los actores se expresaran con un tono más normal habría una cierta empatía, pero Anderson claramente busca enfatizar esa sensación de frialdad y de lejanía respecto al espectador.

Si a todo esto le sumamos una historia de Dahl que cuenta una historia que no es ni buena ni mala sino que simplemente sucede, me queda una sensación de maravilla en lo estético pero con una historia que me ha dejado frío y casi diría que desaprovecha a los enormes actores que trabajan con Anderson.

Veneno

Cuando una serpiente venenosa se desliza por el estómago de un inglés en la India, su socio y un médico corren para salvarle.

Veneno es un cuento de Dahl de 1950. El corto de 17 minutos tiene a Robert Yeoman como director de fotografía, y está protagonizado por Benedict Cumberbatch, Ralph Fiennes, Dev Patel y Ben Kingsley.

Este cuento de Dahl tiene un toque de humor negro que me ha hecho bastante gracia, al tener a un Benedict Cumberbatch inmóvil en una cama obligando a hacer al resto de personajes un montón de peripecias para intentar quitarle del pijama una serpiente super venenosa que él afirma le ha entrado mientras dormía. Las diferentes acciones son infructuosas, por lo que la resolución es plantearse si no se lo habrá imaginado todo.

Otro elemento que me gustó es la duración de apenas 17 minutos, dado que la historia era más bien una peripecia entretenida pero que no da más de si. En todo caso, estamos ante una historia prácticamente contada en una localización, cosa que ayuda a la sensación teatral del conjunto. Con el reparto de excepción que tiene esta historia, este corto queda como una anécdota peculiar, más un divertimento para los actores que una historia profunda con una moraleja potente, cosa que no existe. Y a veces, esa falta de pretensiones es más que suficiente para proporcionar un buen entretenimiento. Pero al mismo tiempo diría que este es el corto que menos me ha gustado de esta colección.

El cisne

Dos abusones tan corpulentos como cretinos acosan sin piedad a un niño brillante y bajito. Adaptación del relato homónimo de Roald Dahl.

El Cisne es un cortometraje de 17 minutos con guion y dirección de Anderson adaptando el cuento de Dahl de 1977. El corto está protagonizado por Rupert Friend, Ralph Fiennes y Asa Jennings, y cuenta con la fotografía de Roman Coppola, hijo de Francis Ford Coppola y que ya ha trabajado con Anderson en Asteroid city.

Este corto también me ha resultado sorprendente, al contar la historia de unos bullies que torturan a un chaval cuyo único pecado es ser inteligente y llevar gafas. Las acciones de los abusones son terribles, pero de alguna manera quedan amortiguadas por la narración fría que Anderson plantea para todos los cortos. La acción se produce en la campiña británica, y el diseño de producción elegido resalta el elemento teatral con campos de trigo de quita y pon, al igual que unas vías de tren y un lago. Dentro de lo tremendo de las acciones de los abusones, el final que Roald Dahl planteó para esta historia me gustó mucho, al irse por una idea fantástica que rompe con lo visto hasta ese momento, dejando al espectador con buen sabor de boca ante un final super redondo.

El desratizador

En un pueblo inglés, un reportero y un mecánico escuchan a un cazador de ratas explicar su astuto plan para burlar a su presa.

The ratcatcher es una cuento de Dahl de 1953. El corto de 17 minutos tiene a Robert Yeoman como director de fotografía, y está protagonizado por Ralph Fiennes, Rupert Friend y Richard Ayoade.

Ralph Fiennes realiza una estupenda interpretación de este desratizador que tiene muchas similitudes con las propias ratas que tiene que exterminar. Y en este último cuento de Dahl tenemos otra vez una historia con un estupendo humor negro al conocer a este especialista que llega a un pueblo para realizar un trabajo y acaba marchándose de ese pueblo sin haber hecho pero habiendo ganado dinero igualmente.

En este corto Anderson plantea de nuevo casi una única localización, dejando clara la vocación teatral de estas historias. El elemento diferenciador en este claro sería los efectos especiales para la creación de las ratas. Unas ratas que lucen geniales sin ser realistas, usando un tipo de animación que me recordó el de otras obras previas suyas como Fantastic Mr. Fox o Isle of Dogs. Al ser un corto de apenas 17 minutos la historia va al grano, y gracias a lo sorprendente de la caracterización de Fiennes me ha tenido fascinado de principio a fin.

En resumen, me alegra haber visto estos cortometrajes en Netflix, incluso sea para decir que están bien sin más. Entre otros motivos porque los cuentos de Dahl son los que son y tampoco se las puede exigir cosas que no son. En todo caso, creo que son unos cortos sorprendentes e imaginativos que gustarán a la legión de seguidores del director. La propia existencia de estos cortos que son unos contenidos super minoritarios de nicho justifica la existencia de Netflix y en general de los canales de streaming, que deberían ofrecer no productos homogeneizados buscando un público masivo, sino un producto más especializado para conectar con públicos de todas las sensibilidades. Critico mucho a Netflix por sus contenidos mediocres, pero en este caso, no puedo más que estar agradecido de su existencia.

Comparto el trailer de La maravillosa historia de Henry Sugar:

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Castlevania: Nocturno temporada 1 (Netflix)

Disfruté mucho con las cuatro temporadas de Castlevania estrenadas en Netflix. Y aunque esta nueva serie Castlevania: Nocturno no está escrita por Warren Ellis sino que presenta una nueva historia creada por Clive Barley, le di una oportunidad.

PUNTUACIÓN: 7/10

Richter Belmont, un niño de 10 años que vive en Boston en 1783, es testigo de la muerte de su madre, Julia, a manos del poderoso vampiro azteca Olrox, que le perdona la vida. Huye a Francia, donde es criado por la maga altavoz Tera Renard junto a su hija María. Richter, descendiente de la familia Belmont, aparece en los emblemáticos juegos Symphony of Night y Castlevania Rondo of Blood.

Clive Barley es el creador y guionista de esta nueva serie de Castlevania que está basada en la serie de videojuegos de Konami, en concreto, los juegos Castlevania: Rondo of Blood y su secuela Symphony of the Night, que están ambientados en 1792, durante la Revolución Francesa. La serie de 8 episodios se ha estrenado en Netflix y cuenta con Sam Deats como director de todos los episodios. Deatds ya dirigió la serie anterior de Castlevania y ahora repite en la dirección junto a Adam Deats, Saren Stone y Tam Lu.

En lo referido al casting de voces, tenemos a Edward Bluemel como Richter Belmont, descendiente de Trevor y Juste Belmont y actual heredero del legendario látigo del «Asesino de Vampiros». Pixie Davies es Maria Renard, una joven aristócrata adinerada convertida en revolucionaria durante la Revolución Francesa. Thuso Mbedu interpreta a Annette, una joven hechicera que escapó de la esclavitud en el Caribe francés. Nastassja Kinski es Tera Renard, una maga oradora, madre de María. Sydney James Harcourt es Edouard, antiguo cantante de ópera y compañero de Annette en la caza de monstruos. Richard Dormer interpreta al Abad Emmanuel, un Maestro de la Forja que busca preservar el poder de la Iglesia. Aaron Neil como Mizrak, un caballero a las órdenes del Abad y amante de Olrox (Zahn McClarnon), un vampiro azteca que mató a Julia, la madre de Richter, completarían el reparto.

Castlevania: Nocturno es una historia completamente nueva ambientada siglos más tarde de la serie original en la Revolución Francesa. Sin embargo, las señas de identidad se mantienen intactas, al tener una historia de la lucha de un grupo de humanos con habilidades sobrenaturales contra el poder de los vampiros, que en este contexto son los nobles que sometían Francia, con una facción en medio con la habilidad de forjar demonios a partir de cadáveres que significan el elemento caótico e inesperado de la historia.

Clive Barley creo que realiza un buen trabajo como guionista y creador de la serie, planteando una historia que se desarrolla a un buen ritmo con buenos personajes e impactantes giros y sorpresas. Dentro que me ha gustado la serie, también diré que le falta la mala leche y los diálogos macarras que Warren Ellis incorporó a la serie cuando la escribió. Con todo, la serie tiene buenos momentos en todos los episodios, destacando por su dramatismo el prólogo donde asistiremos a la muerte de la madre de Richter cuando él era un niño. Los ocho episodios tienen una duración entre 24 y 30 minutos y en todos se incluye al menos una potente escena de acción, de forma que siempre te quedas con ganas de más.

Los nuevos personajes, héroes y villanos, tienen una buena presentación y creo que van a dar mucho juego en próximas temporadas. Me ha gustado bastante Richter, un digno sucesor de la familia Belmont que bajo la fachada de tío duro tiene el miedo y el recuerdo ante la muerte de su madre, los principales demonios que tendrá que combatir. María y su madre Tera y la caribeña Annette tienen habilidades que molan y las permiten enfrentarse a los no muertos con posibilidades de éxito.

Los monstruos y los vampiros tienen unos diseños que transmiten su peligrosidad, y como en las temporadas previas hay momentos super sangrientos que me molan y conectan con mis gustos. Las coreografía de acción con el uso de los poderes de los héroes ofrece escenas que están bastante bien, dejándome la serie bastante satisfecho.

Dicho esto, la verdad es que la animación vuelve a ser el eslabón débil del conjunto. La historia se cuenta de forma bastante funcional, pero falta el dramatismo y la emoción, al ser esta la típica animación malilla que no mejora el visionado. De hecho, las escenas de acción en general estaban bastante bien planteadas pero justo en el último episodio las peleas han sido un caos en las que no se veía nada. Casi parecía que la animación la aumentaron de velocidad para disimular que era mucho más floja que en episodios anteriores, como si se hubieran quedado sin presupuesto y hubieran terminado como buenamente pudieron.

Dentro de este elemento menos bueno, el menos me acostumbré en seguida al estilo de animación, de forma que no me molestó ni empañó el visionado, aunque si hubiera deseado que los productores y Netflix invirtieran más recursos para que la animación destacara más. En todo caso, la verdad es que Castlevania: Nocturno me dejó con ganas de más, por lo que si mantengo mi suscripción a Netflix, veré seguro la segunda temporada.

Cuando una serie de televisión además de entretener te deja con ganas de más realmente se puede considerar que ha cumplido su función. Espero que Netflix confirma la renovación de la serie, cosa que si no estoy equivocado aún no se ha confirmado. Si te gusta Castlevania en cualquier de sus representaciones, no te puedes perder esta serie.

Comparto el trailer de la serie:

Castelvania: Nocturno me ha perecido una serie super entretenida que estoy seguro gustará a los fans de la franquicia.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de One Piece temporada 1 (Netflix)

Menudo sorpresón me he llevado con la adaptación en imagen real de One Piece, el mítico manga de Eiichiro Oda que ha realizado Netflix. Una de las series más locas y satisfactorias que he visto este año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Serie de TV (2023). 8 episodios. El joven pirata Monkey D. Luffy y su variopinta tripulación emprenden un viaje épico en busca de un tesoro. Versión live-action de la serie anime «One Piece», basada en el manga creado por Eiichiro Oda, también productor de esta adaptación.

One Piece es una serie de televisión desarrollada por Matt Owens y Steven Maeda para Netflix. La serie es una adaptación en imagen real del manga de Eiichiro Oda, uno de los más populares de los últimos años, con Oda además actuando como uno de los principales asesores creativos de la serie. Está producida por Kaji Productions, Tomorrow Studios y Shueisha (que también publica el manga). La primera temporada de One Piece ha contado con 8 episodios que han sido dirigidos por Marc Jobst, Emma Sullivan, Tim Southam y Josef Wladyka. Sonya Belousova y Giona Ostinelli fueron contratadas para componer la partitura de la serie, mientras que los guiones han sido realizados por, además de los creadores Matt Owens y Steven Maeda, por Ian Stokes, Damani Johnson, Tiffany Greshler and Tom Hyndman, Laura Jacqmin, Diego Gutierrez, Allison Weintraub & Lindsay Gelfand

Iñaki Godoy es Monkey D. Luffy, un muchacho capaz de estirarse como la goma, y que sueña con convertirse en el Rey de los Piratas. Mackenyu es Roronoa Zoro, un espadachín que lucha usando tres espadas, y tiene el propósito de convertirse en el mejor espadachín del mundo. Emily Rudd es Nami, una chica experta en robos y en navegación. Jacob Gibson es Usopp, un chico cobarde con afición a las mentiras, pero con una gran puntería. Taz Skylar es Sanji, un cocinero mujeriego que sueña con encontrar el legendario mar All Blue. Morgan Davies es Koby, un muchacho que fue secuestrado por la pirata Alvida y entabla amistad con Luffy, posteriormente uniéndose a los Marines. Vincent Regan como Monkey D. Garp, un peculiar Vicealmirante de los Marines que se convierte en el mentor de Koby y tiene una sorprendente conexión con Luffy. Por último, Jeff Ward es Buggy, el capitán de una tripulación pirata que tiene la apariencia de un payaso.

One Piece me ha volado la cabeza. Con esto ya podría terminar mi reseña, porque voy a estar dándole vueltas a esta idea en todos los aspectos. Empezando por el reparto, como comentaba no he leído el manga, pero todos los actores tienen una frescura y una personalidad bestial. Empezando por Iñaki Godoy como Monkey D. Luffy. Su personaje inocente pero con las ideas muy claras sobre lo que quiere ser me parece brillante. Esta inocencia provoca diálogos espectaculares, como cuando explica que «los piratas no tienen que dar miedo» para incredulidad del resto del grupo.

Luffy es genial, pero su química con el resto de la tripulación formada por el espadachín Roronoa Zoro, la ladrona Nami, el cobarde Usopp y el cocinero experto en artes marciales Sanji es otra de las razones del éxito de esta serie. Tener a personas tan diferentes y hacer que todos encajen de maravilla me flipa, algo que se consigue gracias a unos orígenes llenos de dolor y corazón, y un tono casi de comedia con estadillos de drama que te llega hasta el corazón..

Y aparte de la tripulación tenemos a unos villanos carismáticos que ofrecen una brutal sensación de peligro, y una conexión familiar con Luffy como es el caso del Vicealmirante Garp ,que añade un elemento aún más extraño a todo el conjunto.

El guion me parece una pasada. Empezando por la forma de condensar las historias originales en episodios de una hora. Uno de los problemas en general del manga es que su narrativa alarga los argumentos hasta el infinito debido a su forma de mostrar por ejemplo un combate entre dos personas. Pensar que por ejemplo el arco del pirata Buggy el payaso se solucione en dos episodios mientras que en el manga seguro se alargó cuatro a cinco volúmenes (o más) me parece un acierto fundamental.

Aparte de la capacidad de síntesis, los guionistas lo hacen todo bien cuando consiguen que en cada episodio haya desarrollo de personajes además de acción, y planteen una situación super emocionante que te deja siempre al borde de la lágrima, al descubrir que todos los protagonistas esconden un drama en su pasado que les impulsa a hacer lo que hacen. Al terminar la temporada, esta tripulación se ha convertido en casi forma de la familia. Aunque en principio estamos ante una aventura con grandes dosis de acción, lo cierto es que hay momentos muy dramáticos a lo largo de la narración, y este contraste creo que es otro de los motivos del éxito de la serie.

One Piece está construido a partir de grandes personajes y una absoluta falta de vergüenza a la hora de hacerlo todo cuanto más loco mejor. Entiendo que justo como es el manga. Y esto me recuerda la chorrada del «realismo» aplicado a la fantasía o las historias de género forzada por productores acomplejados que no se atreven a trasladar a imagen real lo que hizo grande la obra original, bajo la idea errónea que los espectadores no lo aceptarán. Gran parte del éxito es negar esta afirmación e ir a tope con la locura máxima del manga.

Toda la locura de la historia se convierte en imagen real gracias a unos buenos efectos especiales que NO intentan hacer pasar como «realista» la habilidad de estirarse de Luffy. Los piratas Buggy, Arlong, Dracule Mihawk o Klahadore tienen todos un toque freak por un motivo u otro, y funcionan dentro del contexto de esta historia.

El diseño de producción me parece brillante con la creación de los diferentes puertos y pueblos que vamos conociendo, así como el barco de Luffy, el Going Merry, que es una reproducción perfecta de un navío pirata. A este aventura pirata hay que sumar la brillante banda sonora de Sonya Belousova y Giona Ostinelli, que tienen su propia personalidad, pero tiene reminiscencias a títulos míticos de piratas empezando con Piratas del Caribe.

Normalmente siempre comento cosas buenas y menos buenas de cada comics, película o serie que reseño, pero en el caso de One Piece el éxito ha sido total. He disfrutado muchísimo y he conectado con el humor, el drama y la aventura de principio a fin. Ojalá todas las series fueran tan satisfactorias como One Piece. Y ahora, a esperar que rueden pronto la segunda y no tengamos que esperarla mucho.

Comparto el trailer de esta serie:

One piece ha sido una pasada. Ojalá todas las series tuvieran el corazón en el sitio correcto como este primera temporada de One Piece.

PUNTUACIÓN: 9/10

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