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Crítica de Aquaman y el reino perdido de James Wan

Aquaman de James Wan es de largo mi película favorita de la última hornada de películas inspiradas en los personajes de DC Comics. Es por esto que tenía muchas ganas de ver esta segunda parte, Aquaman y el reino perdido, sobre todo al seguir James Wan de director.

PUNTUACIÓN: 7/10

Al no poder derrotar a Aquaman la primera vez, Black Manta, todavía impulsado por la necesidad de vengar la muerte de su padre, no se detendrá ante nada para derrotar a Aquaman de una vez por todas. Esta vez Black Manta es más formidable que nunca y ejerce el poder del mítico Tridente Negro, que desata una fuerza antigua y malévola. Para derrotarlo, Aquaman recurrirá a su hermano encarcelado Orm, el ex rey de la Atlántida, para forjar una alianza improbable. Juntos, deben dejar de lado sus diferencias para proteger su reino y salvar a la familia de Aquaman, y al mundo, de una destrucción irreversible. (FILMAFFINITY)

La película fue dirigida por James Wan a partir de un guion de David Leslie Johnson-McGoldrick, colaborador habitual de Wan, que parte de una historia de Wan, Johnson-McGoldrick, Jason Momoa y Thomas Pa’a Sibbett. la película de 124 minutos de duración cuenta con un presupuesto de 200 millones y fotografía de Don Burgess, montaje de Kirk Morri y música de Rupert Gregson-Williams. Debido a los cambios en la dirección de Warner en lo referido a los personajes de DC Comics, el montaje final de la película ha sufrido numerosos cambios, al tratarse de la última película del DCEU, antes del reinicio que lideran James Gunn y Peter Safran.

Jason Momoa repite su papel protagonista como Arthur Curry / Aquaman. al igual que Patrick Wilson como Orm Marius, hermanastro atlante de Arthur, Amber Heard como Mera, la esposa de Arthur y madre de su hijo Arthur Jr, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta. Dolph Lundgren como Nereus, rey de Xebel y padre de Mera, Temuera Morrison como Tom Curry, padre de Arthur y Nicole Kidman como Atlanna: La madre de Arthur y Orm y la antigua reina de Atlantis. El nuevo personaje de esta película es Randall Park como el doctor Stephen Shin, un biólogo marino obsesionado con encontrar Atlantis que trabaja para Black Manta.

Hay un término que me molesta mucho aplicado al mundo del entretenimiento, y es el de «innecesario». En redes sociales se crean narrativas tóxicas que perjudican a los estrenos en cine, y en el caso de Aquaman y el reino perdido además de innecesario se han inventado una nueva, y es la que opina que al ser la última película del DCEU, no merece la pena verse dado que esta película no va a tener continuación en el futuro, sea cual sea ese futuro. Y es una opinión perversa y muy dañina, dado que el objetivo de cualquier película es y siempre ha sido ofrecer un buen entretenimiento con principio y final sin pensar en nada más que lo que la película es. Y es este sentido, esta película cumple sin duda con su objetivo.

Me encanta James Wan y creo que aún está por llegar el día en que haga una película mala. Porque Aquaman y el reino perdido es una película super entretenida. Wan se ha especializado en el terror, pero en lo referido a la aventura pura, su habilidad como narrador nos ofrece unos momentazos alucinantes, unos planos increíbles y una imaginación genial a la hora de crear seres y sets donde tiene lugar la acción.

La película ofrece la misma premisa de la primera Aquaman, al presentar un problema que obliga a Aquaman a vivir una aventura por múltiples localizaciones a cual más exótica. La novedad es que Orm, el villano de la primera película y hermano de Arthur, se convertirá en involuntario compañero de aventuras, sirviendo esta película de rehabilitación al hacer las paces los hermanos, lo que es un elemento super satisfactorio de la película que me ha gustado mucho.

Si tengo un problema con la película, es el propio Jason Momoa. Esto no es un problema achacable a James Wan, dado que el casting del actor vino marcado desde BvS de Zack Snyder. Momoa creo que fue un error de casting tremendo al intentar resaltar la faceta de tío duro «bad-ass» frente a una caracterización fiel del personaje de los comics. Y en esta película Momoa no es tan gracioso como él se cree que es, forzando unos momentos de humor que no acaban de funcionar casi nunca y rompen el tono. Aparte, al tocar Momoa el guion hace que su personaje navegue entre su papel de padre que hará lo que sea por proteger a su hijo, el de un Rey aburrido que no consigue realizar cambios reales en Atlantis, el de aventurero gracioso que duda entre ser un héroe de acción y un chistoso. Y son muchas facetas que en dos horas es complicado unir adecuadamente.

Aparte, Momoa hace unos años era un tío duro cachas, algo que recuerdo de la primera película con sus múltiples escenas descamisado. En esta segunda película siempre lleva ropa y su papada cervecera me da la sensación que en su vida real se está divirtiendo a lo grande. Me da la sensación que Momoa se está convirtiendo en un Vin Diesel, alguien que intenta parecer duro cuando su cuerpo ya no le apoya. Los trajes que lleva parecen más armadura rígida que marca músculos que ya no están en la realidad, y esa es una sensación que tuve en numerosos momentos viendo la película.

En realidad, viendo Aquaman y el reino perdido, me reafirma en algo que ya pensé en la primera película, y es que Patrick Wilson hubiera sido el casting perfecto para Aquaman, aparte de por su parecido físico al personaje de los comics DC, porque es mucho mejor actor que Momoa. La parte de buddy-movie está bastante bien, aunque como digo que Aquaman haga bromas a costa de su hermano son detalles que no molan nada. Excepto la escena de la cucaracha, esa si está bien. En todo caso, Wilson y el resto de casting cumplen con lo que la película pide de ellos.

La película tiene numerosos momentos de voz en off que me sugieren las múltiples reescrituras que sufrió la película, al contar algún personaje los elementos de la trama necesarios para desarrollar la historia. Sin embargo, estas escenas no impiden que la película se disfrute. Un elemento que muestra estos cambios es el papel mínimo que le ha quedado para Mera, interpretada por Amber Heard, actriz envuelta en el juicio de Johnny Depp, que prácticamente ha desaparecido de la película.

En la parte del villano, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta creo que lo hace bastante bien. Un villano que cumple bastante bien con su función y que ante su ansia de venganza no le importa ver el mundo arder, sobre todo al dejarse poseer por un poder ancestral que le dará unas habilidades sobrenaturales que sobrepasan a las de Aquaman. La parte del villano me gusta, empezando porque la película emplea bastante tiempo en que conozcamos su plan, algo que ayuda a que la amenaza sea más importante y funcione.

El diseño de producción y los efectos especiales me parece que están super bien. Por ponerle un pero, el reino perdido del título a veces se parece demasiado más de la cuenta a Mordor. Además, en la parte final la película cae con el vicio que han sufrido las películas de Warner, al acabar con un villano de CGI que no puede imponer al ser la primera vez que aparece en pantalla. Hechas estas apreciaciones, la verdad es que me encantan las diferentes localizaciones de la película, y el efecto subacuático me parece una pasada. Cuando estás viendo la película se justifica el presupuesto que ha tenido la película.

Aquaman y el reino perdido no inventa ninguna rueda pero ofrece un entretenimiento más que digno que merece verse en una pantalla que proyecte bien la película. Me lo he pasado de maravilla viéndola, aún reconociendo el problema que le veo a Jason Momoa como protagonista. En todo caso, la aventura está genial y ofrece un final satisfactorio a esta serie de películas. No se le puede pedir más a una película de este tipo, lo que me da me vale.

Por desgracia, por un motivo o por otro, la sensación es que la película va a fracasar en taquilla, no interesando al gran público. o pensaba que la primera película había gustado a nivel general, pero parece que los cinco años transcurridos han provocado que esta película y su protagonista han restado el interés que pudiera haber. Y es una pena, porque como película de aventuras a mi me funciona completamente. Queda la opción que el público familiar acabe yendo aprovechando la temporada navideña, unas fechas muy propicias para ir al cine. Pero parece difícil que Warner recupere su inversión, siendo la cuarta película de Warner de este 2023 que fracasa, tras Shazam 2, Flash y Blue Beetle. Le deseo suerte a James Gunn y Peter Safran, les queda muchísimo trabajo para recuperar la ilusión del gran público por los personajes de DC Comics.

Comparto el trailer de la película:

Aquaman y el reino perdido es pura aventura y puro espectáculo. Es una pena la mala elección de Momoa, porque la película podría haber sido un éxito brutal. En todo caso, yo la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Godzilla Minus One de Takashi Yamazaki

Poder ver en pantalla grande una película japonesa de Godzilla era algo demasiado bonito para dejarlo escapar. Así que me fui con mi hijo a ver Godzilla Minus One, película escrita y dirigida por Takashi Yamazaki.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Japón, desolado tras el fin de la segunda guerra mundial, entra en crisis tras la aparencia de un monstruo atómico. (FILMAFFINITY)

Godzilla Menos Uno es una película japonesa dirigida, escrita y con efectos visuales de Takashi Yamazaki. Producida por Toho Studios y Robot Communications y distribuida por Toho, es la 37ª película de la franquicia Godzilla. La película de 125 minutos de duración tiene fotografía de Kōzō Shibasaki, montaje de Ryūji Miyajima y música de Naoki Satō.

Está protagonizada por Ryunosuke Kamiki como Kōichi Shikishima, un antiguo piloto kamikaze que vive con el remordimiento de no haber muerto en la guerra. Minami Hamabe es Noriko Ōishi, una joven que se convierte en madre adoptiva de Akiko, una bebé huérfana, que acaba ciendo acogida por Shikishima. Yuki Yamada es Shirō Mizushima, joven tripulante a bordo del Shinsei Maru, un barco de madera busca minas en el que se enrolará Shikishima. Munetaka Aoki es Sōsaku Tachibana, antiguo técnico del Servicio Aéreo de la Armada, Hidetaka Yoshioka interpreta a Kenji Noda, antiguo ingeniero de armamento naval que también trabaja en el Shinsei Maru, Sakura Ando es Sumiko Ōta, vecina de Shikishima, y Kuranosuke Sasaki hace de Yōji Akitsu, capitán del Shinsei Maru.

Me gustan las últimas películas americanas de Godzilla, y disfruté mucho viendo Godzilla vs Kong con mi hijo, aceptando la idea que han convertido a Godzilla en el mecanismo de defensa de la Tierra contra amenazas monstruosas. Casi un héroe, vamos. Pero dentro de eso, tengo que reconocer que ver una película en la que se vuelve al concepto de monstruo salvaje y amenazador que puede destruir a la civilización es mucho mejor. Godzilla Minus One es una vuelta a los orígenes, y me ha parecido un triunfo de principio a fin.

Las apariciones de Godzilla son todas espectaculares. La primera al principio de la película me flipó y casi convierte la historia en una película de terror. Los combates marinos son estupendos, transmitiendo la idea de estar ante un monstruo imparable ante el que nada puede hacerse. El momento de la persecución del barco de Shikishima tiene una tensión brutal. Y el ataque de Tokio es una escena increíble en la que en algunos momentos parecía que se hacía un homenaje a las películas clásicas en la que un actor con un traje de Godzilla se movía entre maquetas de edificios hechas de cartón y madera. Pero rodado de forma increíble en la que te duele ver morir a toda esa gente. El diseño de Godzilla le convierte en un monstruo imponente y amenazante, y creo que es uno de los éxitos de la película.

Pero quizá el gran éxito de Godzilla Minus One que lo eleva de la media son los estupendos personajes humanos. Empezando por el protagonista, Kōichi Shikishima, un piloto kamikaze que se negó a morir y que se considera un cobarde, amplificado por la primera escena de la película. Al principio esa cobardía hace que no conectes con él, pero verle luego como hace lo correcto a pesar de creer que no merece seguir con vida me parece una evolución tremenda para el personaje. El climax enfrentando sus miedos me parece de lo mejor que he visto este año en una película.

El resto de secundarios me gustan mucho también. Noriko, una joven que acoge a un bebé cuyos padres murieron porque alguien tiene que hacerlo. O los tripulantes del barco buscaminas Shinsei Maru en el que trabaja Shikishima. En especial Kenji Noda, el ingeniero que inventará el plan para luchar y derrotar a Godzilla. El gran problema de las películas americanas siempre ha sido el factor humano, y en Godzilla Minus One se convierte en uno de sus principales éxitos. Por cierto, que en una película japonesa se critique abiertamente al gobierno y al ejército japonés y se les acuse de los problemas del país me parece un elemento de crítica sorprendente que me gustó mucho. La idea de la gente corriente uniéndose contra Godzilla es estupenda. Si es que prácticamente todo lo hacen bien.

El guion me parece estupendo. La idea de volver al pasado y situar la película justo tras la Segunda Guerra Mundial añade un elemento retro que consigue que conectemos con los protagonistas. Y que justo en ese momento en que Japón se encuentra en su peor momento sea cuando ataque Godzilla añade tensión y sensación de amenaza, al no tener Japón suficiente potencia de fuego para derrotarle. Que se le derrote con inteligencia y no tanto con artillería me parece una idea genial también. Dentro de una historia muy acertada, la forma en que el drama golpea a los protagonistas me parece estupendo también, con una muerte que me impactó muchísimo.

El diseño de producción me parece también una pasada. Empezando por la creación del Japón destruido tras la guerra, que luce espectacular en la película. Comentaba antes la sensación de «caja de galletas» en el ataque de Godzilla a Tokio. Pero en realidad es sólo una sensación, porque la escena con la escala de destrucción es tremenda. El momento en que Godzilla coge el tren en el que va Noriko, o cuando carga su rayo de energía resultan terroríficos.

El directo Takashi Yamazaki realiza un trabajo espectacular. Los planos de cámera a pie de calle para ver el tamaño y la monstruosidad de Godzilla funcionan siempre y añaden una tensión brutal, y los generales de destrucción lucen impresionantes gracias a un uso brillante de los efectos especiales y el CGI. De hecho, la película tiene un presupuesto ridículo sobre todo comparado con el de los blockbusters americanos, pero la verdad es que luce increíble de principio a fin. Sin duda puede mirar de tu a tu a películas de 200 millones de presupuesto contando con una fracción de ese dinero.

Y si a todo esto le sumamos un climax estupendo con una forma imaginativa de matar a Godzilla, y un giro final para dar un final feliz a la historia, tenemos un éxito brutal de principio a fin. Bueno, dentro que en la mejor tradición de las películas japonesas, en realidad Godzilla no está muerto y se está regenerando. Aunque no estoy seguro y no lo he mirado, diría que el Minus One hace referencia que esta película sería una precuela además de un reboot de la primera película clásica de Godzilla, al terminar la acción en 1947, mientras que las películas antiguas estaban ambientadas en los años 50. Podría estar equivocado, pero si es como digo la verdad es que tiene todo el sentido.

Por cierto, se me ha olvidado comentar la estupenda música de Naoki Satō, que aparte de realizar una buena partitura estoy también seguro al 99% que utiliza el tema clásico de Godzilla cuando ataca Tokio, lo que sería un elemento más que conecta con la idea de historia antigua y elemento retro, algo que le va perfecto a la historia.

Además, ver la película en versión original en japonés creo que también ha sido un plus. Oír la voz gutural de los actores me parece un acierto y posiblemente hizo que entrara aún más en la historia. Hasta en eso creo que Godzilla Minus One acierta. En serio, dentro del género de monstruos, esta película de Godzilla me parece un peliculón. Pero no solo, ya que como historia de redención y de la humanidad uniéndose para combatir a un enemigo más grande que la vida, la película es un éxito total.

Comparto el trailer de la película:

Godzilla Minus One es un peliculón, me ha encantado. No puedo recomendarla más. Si te gustan las películas de monstruos, no te la puedes perder.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de La sociedad de la Nieve de J.A. Bayona

Aunque en breve se estrenará en Netflix, me he animado a ver en pantalla grande La sociedad de la nieve, la película de J.A. Bayona en la que vuelve a contar la historia de supervivencia de los pasajeros supervivientes a un accidente aéreo que ya vimos en ¡Viven! de Frank Marshall en 1993. Y merece la pena.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrella en un glaciar en el corazón de los Andes. Solo 29 de sus 45 pasajeros sobreviven al accidente. Atrapados en uno de los entornos más inaccesibles y hostiles del planeta, se ven obligados a recurrir a medidas extremas para mantenerse con vida… Basada en «La sociedad de la nieve», de Pablo Vierci.

Juan Antonio García Bayona (Barcelona, 1975),​ es uno de los directores de cine español más internacional. Es autor de películas como El orfanato (2007), Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016) en España, y fue elegido por Steven Spielberg para dirigir Jurassic World: el reino caído (2018).

El guion de la película es de Bernat Vilaplana, Jaime Marques, Nicolás Casariego y el propio Bayona, adaptando la novela La sociedad de la nieve de Pablo Vierci. Pedro Luque es el director de fotografía, Jaume Martí realiza el montaje y Michael Giacchino se encarga de la música. El rodaje tuvo lugar en Sierra Nevada, Montevideo, Uruguay y Chile y Argentina en los Andes, incluido el lugar real del accidente. La película tiene una duración de 144 minutos y ha sido seleccionada para representar a España en la edición de los Oscars de este año. Netflix la estrenará en streaming en 4 de Enero.

Bayona dirige a un reparto de actores argentinos y uruguayos para conseguir mayor verosimilitud, entre los que encontramos a Enzo Vogrincic Roldán como Numa Turcatti. Matías Recalt como Roberto Canessa, Agustín Pardella como Nando Parrado, Tomas Wolf como Gustavo Zerbino, Diego Vegezzi como Marcelo Pérez del Castillo. Esteban Kukuriczka como Adolfo «Fito» Strauch, Francisco Romero como Daniel Fernández Strauch, Rafael Federman como Eduardo Strauch, Felipe González Otaño como Carlitos Páez, Agustín Della Corte comos Antonio «Tintín» Vizintín, Valentino Alonso como Alfredo «Pancho» Delgado, Simón Hempe como José Luis «Coche» Inciarte, y Fernando Contigiani García como Arturo Nogueira, entre otros actores.

La sociedad de la nieve tenía dos handicaps a priori. El primero es que a pesar de haber pasado 30 años, recuerdo muchísimo ¡Viven!, la estupenda película de Frank Marshall que contó estos mismos hechos. El segundo es que en apenas 3 semanas la película se estrenará en Netflix. El 4 de enero, en concreto. La suma de ambos elementos me hizo dudar si ver la película en el cine o esperarme a verla en casa. Me alegro de haberla visto en el cine.

J.A. Bayona crea una película llena de drama y emoción que consigue tener al espectador sobrecogido la mayor parte del metraje. La escena del accidente aéreo casi hizo que me diera un ataque al corazón de la tensión. Y la situación de los supervivientes plantea un drama humano de proporciones tremendas. A Bayona a veces se le va la mano a la hora de putear a los personajes para enfatizar el elemento dramático, me acuerdo por ejemplo de Lo Imposible. Pero esta película está contada con muchísimo tacto y respeto a las personas que vivieron esta situación.

El casting de actores sudamericanos está estupendo y consiguen que la idea de hermandad y la emoción de la situación se transmita al espectador. La idea de Bayona, que no se si estaba ya en el libro, de hacer que diferentes supervivientes cuenten determinados tramos de la película mediante la voz en off, me parece un recurso super interesante que me funciona completamente. Por la parte humana, la película me parece que es un éxito monumental.

Aparte de esto que en el fondo es lo fundamental, la verdad es que Bayona ha rodado la película de forma espectacular. Los paisajes nevados son sobrecogedores, y escenas como la avalancha me dejaron aguantando la respiración. No me importa reconocer que las lágrimas surgieron en varios momentos, y es que la película era todo emoción. A pesar de saber el final de la película y que 16 personas fueron rescatadas con vida, la tensión en algunos momentos era bestial, por ejemplo cuando vemos que personas aceptan que estaban a punto de morir y lo hacían sin miedo.

La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. El diseño de producción es sobresaliente, y me parece que la música de Michael Giacchino es un éxito que sabe transmitir el elemento humano y las ganas de sobrevivir de las personas que lo hicieron. Me parece una pasada descubrir que una parte de la película se rodó en Sierra Nevada y no en los Andes. Y para durar casi dos horas y media, el visionado se me pasó en un suspiro.

Pensaba en algún elemento menos bueno, pero la verdad es que La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. Me parece que el éxito creativo para J.A. Bayona es total. No puedo recomendaros más esta película, dentro que hay que saber a lo que se va, entiendo también que la temática igual no es del agrado de mucha gente o que haya espectadores que no quieran ver una película «para sufrir». En mi caso, yo la he disfrutado muchísimo.

Comparto el trailer de la película:

La sociedad de la nieve es un peliculón que se va a ir a mi lista de mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Dejar el mundo atrás de Sam Esmail (Netflix)

Cuando me esteré que Netflix había producido la nueva película de Sam Esmail, el creador de Mr. Robot, con un reparto top, su visionado era obligado. Dejar el mundo atrás tiene mucho que comentar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Las vacaciones de una familia dan un giro escalofriante cuando dos desconocidos se presentan en plena noche buscando refugio frente a un ciberataque que se va volviendo más y más aterrador. En esta situación, todos deberán asumir su papel en un mundo que se desmorona. (FILMAFFINITY)

Sam Esmail (Nueva Jersey, 1977) es un productor de cine y televisión, director y guionista estadounidense que dirige la productora Esmail Corp. Es conocido sobre todo por ser el creador, guionista y director de la galardonada serie de televisión Mr. Robot. Esmail escribe, dirigie y produce Dejar el mundo atrás, un thriller apocalíptico basado en la novela homónima de 2020 de Rumaan Alam. La película de 141 minutos de duración cuenta con fotografía de Tod Campbell, montaje de Lisa Lassek y música de Mac Quayle.

El reparto de la película es uno de sus principales reclamos. Julia Roberts es Amanda Sandford, Mahershala Ali interpreta a G.H. Scott, Ethan Hawke es Clay Sandford, marido de Amanda, mientras que Myha’la es Ruth Scott, la hija de G.H. Farrah Mackenzie y Charlie Evans son los hijos de Amada y Clay, Rose y Archie. Por último, Kevin Bacon interpreta a Danny, un vecino acaparador de comida y herramientas en caso de la llegada del fin del mundo.

La mejor escena de la película tiene lugar en los últimos 30 segundos de la película. Aunque el mundo parece que se va al garete, Rose, la hija pequeña de los Sandford, ha encontrado la última temporada de Friends en DVD y podrá ver como termina su serie favorita de todo el mundo mundial. Esta crítica del mundo actual en el que a la gente le da igual ver el mundo arder (o que su vecino se muera de hambre enfrente suyo) mientras tenga su entretenimiento disponible, me parece brillante. Además, el elemento metatextual de ver que esta crítica a la sociedad de consumo occidental se hace desde Netflix, una plataforma de streaming que literalmente inunda de contenidos (muchos de ellos basura) al espectador cada semana me parece bestial. Sólo por esto me ha resultado interesante ver la película.

Dejar el mundo atrás es un enorme ejercicio de estilo por parte de Sam Esmail, que plantea un thriller en el que están pasando cosas extrañas a los protagonistas y hasta casi el final no sabes el origen de todo. O al menos, lo que los protagonistas creen que ha causado la situación. La sensación que nuestro ordenado mundo actual está a dos malos pasos de colapsar, es otra de las ideas importantes de la película. Dejar el mundo atrás no es una película de terror y no hay jump-scares, pero si hay una tensión importante en cada una de las situaciones, acrecentada por el ritmo pausado, aunque interesante, con que Esmail va moviendo la cámara en las diferentes localizaciones.

Aunque hay varias situaciones impactantes y perturbadoras, como ver encallar al petrolero en la playa donde se encuentra la familia Sandford o la llegada de decenas de ciervos al jardín de la residencia de G.H. Scott, en realidad Esmail parece plantear un análisis y crítica de la sociedad americana actual a partir de las dos familias protagonistas. Y lo que nos muestra es desolador.

Una de esas frases hechas que siempre se dicen es «los niños son el futuro». Viendo lo que Esmail opina de la juventud de la película, no hay duda que la sociedad occidental se dirige hacia su extinción. En realidad los tres jóvenes más que personajes tridimensionales parecen arquetipos que personalizan la crítica que Esmail quiere hacer de nuestra sociedad. Rose es la niña pequeña de los Sandford y no tiene ningún interés en nada de la vida real, al estar enganchada a Friends, una ficción que no representa la realidad pero para ella sea lo más importante. Pero también es verdad que sobre sus padres la ignoran totalmente y su hermano mayor Archie la putea en lugar de intentar ayudarla o entenderla en una situación en la que es normal tener miedo. Archie es el típico adolescente gilipollas que sólo piensa en si mismo y no tiene ninguna empatía por nadie.

Más interesante es el personaje de Ruth, la hija universitaria de G.H., una joven afroamericana que crítica todo lo que le viene en gana sin ningún rubor ni educación, y que todo el rato proyecta sus propios defectos al que tiene delante, personalizados en los Sandford, a los que tilda de racistas, clasistas y otros calificativos similares. Un momento muy representativo de esto es cuando pregunta a Clay, que es profesor de Universidad, si se ha acostado con alguna estudiante, cosa que él niega tajantemente. Sin embargo, más adelante no duda de señalarle ante su padre como un acosador en potencia simplemente por sus prejuicios, dado que nada de lo que dicho o hecho apoya esta opinión. Ruth representa lo peor de la juventud actual, que no trabaja ni aparentemente estudia mientras «aclara qué quiere hacer con su vida» gracias a que sus padres son ricos y la mantienen, pero quiere hacer creer a los que están a su alrededor que sabe más de la vida que ellos, cuando es una niñata privilegiada. Oh, boy, si el futuro es este, sin duda estamos condenados.

Otro tema que me ha parecido super interesante de la película es que las dos mujeres son las desconfiadas, bordes y desagradables en medio de esta situación de tensión, mientras que los dos hombres adultos, Mahershala Ali como G.H. Scott y Ethan Hawke como Clay Sandford, son los que actúan de manera generosa intentando suavizar la tensión de la situación, confiando en los desconocidos que tienen delante. Julia Roberts interpretando a Amanda Sandford tiene un papel interesante, al ser una mujer borde, paranoica y que juega con el alcoholismo, y la aleja de los papeles de mujer fuerte y con cualidades positivas con los que se convirtió en una estrella de Hollywood. Los choques verbales de ella y la joven Ruth están muy bien, la ser dos mujeres alfa luchando por ser la líder del rebaño, por decirlo de alguna manera. Teniendo en cuenta el empuje de lo políticamente correcto y del feminismo militante en el entretenimiento mainstream americano, me ha resultado muy valiente por parte de Esmail al atreverse a hacer este retrato nada positivo ni favorecedor a las mujeres protagonistas de la historia. En un momento Amanda dice que odia a la gente, pero parece que en realidad se odia a si misma por ser una profesional de éxito pero haciendo un trabajo que no la gusta, y luego proyecta ese odio a los que tiene a su alrededor. Como digo, el repaso que hace a la sociedad americana s demoledor.

A pesar de los rasgos positivos que comentaba antes, Clay (Ethan Hawke) es un cobarde que no ayuda a una mujer hispana que está en la carretera. Un momento en el que más que machismo diría que busca transmitir cierto racismo, al no ayudar a esa mujer al hablar en castellano y no entenderla, mostrando de alguna manera el ¿miedo al diferente? Aunque de carácter amable, Clay se muestra como alguien poco resolutivo, aunque será gracias a él que el momento más tenso de la película entre G.H. y su vecino Danny (Kevin Bacon) no llegará a mayores.

G.H., el personaje interpretado por Mahershala Ali, personaliza muy bien el principal problema de la película. Y es que aunque Roberts, Hawke y Ali están super bien y cumplen lo que Esmail pedía a sus personajes. en realidad estos son arquetipos que ayudan a la crítica que está haciendo de la sociedad americana. En el caso de G.H., es el único personaje positivo puro que no actúa mal a lo largo de la película. Pero en realidad su función es la de ser el «chorro expositivo» que nos explica la realidad del mundo desde el punto de vista de las grandes fortunas y la gente poderosa.

Ante la posibilidad (o no) de estar a las puertas del fin del mundo, Esmail utiliza una anécdota de El Ala Oeaste de la Casa Blanca para explicar el negacionismo actual frente a todo. De nuevo, usando un elemento del entretenimiento mainstream para explicar aspectos del mundo real, como es el uso que hacer de Friends en la película. La anécdota es super chula, y podría aplicarse a casi cualquier cosa empezando con el cambio climático, y sería la forma culta de decir que el vaso está lleno y está empezando a desbordarse aplicado al destrozo que estamos realizando en la Naturaleza y en el medio natural. De igual manera, que se especule con un ataque de algún país a los Estados Unidos y no sepamos cual exactamente «porque hay un montón que querría ver a los Estados Unidos destruido» es también otra crítica a la política internacional de los USA de las últimas décadas, que casi les hace merecedor de lo que les va a pasar.

La película hace un buen uso de la tensión al no saber qué está pasando en realidad. La fotografía y el diseño de sonido me parece que están super bien. Estoy casi seguro que construyeron para la ocasión la casa donde tiene lugar el 80% de la película, de forma que crearon elementos móviles que permite movimientos de cámara maravillosos. A pesar de los 140 minutos de duración, la incertidumbre ante lo que está pasando consigue que no se haga larga en ningún momento, lo cual entiendo que es acierto de Esmail y su puesta en escena.

Sin embargo, la resolución es un porque sí total, demostrando que lo importante era la metáfora final y no tanto lo que les pase a los personajes o el misterio, aunque la historia sugiere que puedan tener un final feliz dadas las circunstancias. De hecho, la explicación de G.H. resulta anticlimática y bastante decepcionante. Y si pensamos en que nada de lo visto tiene un origen sobrenatural, muchos de los sucesos que hemos visto en realidad no tienen demasiado sentido. En todo caso, dado que la deconstrucción de la sociedad americana me ha resultado interesante y que vi la película en casa, no me sabe mal haberla visto, más bien al contrario.

Comparto el trailer de la película:

Como ejercicio de estilo, me ha gustado Dejar el mundo atrás. Pero su catálogo de lugares comunes me ha dejado bastante frío.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Una nueva semana con Studio Ghibli: Nicky la aprendiz de bruja, Susurros del corazón y El viento se levanta

Ver películas de Studio Ghibli es una actividad contagiosa, porque una vez empecé parece que no puedo parar. Como en los artículos anteriores, hoy voy a compartir mis impresiones a nivel general de tres películas del estudio dirigido por Hayao Miyazaki que entrarían en la faceta más realista del estudio, como son Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Susurros del corazón (1995) y El viento se levanta (2013).

Y si te gusta Ghibli, te recomiendo mis artículos previos, en los que hablo de Nausicaä del valle del viento (1984), Mi vecino Totoro (1988) y Porco Rosso (1992) en el primer post, de La princesa Mononoke (1997), El castillo ambulante (2004) y Ponyo en el acantilado (2008) en el segundo, y de El Castillo en el cielo (1986), El viaje de Chihiro (2001) y Cuentos de Terramar (2003) en el tercero.

NICKY LA APRENDIZ DE BRUJA (1989)

Kiki (o Nicky en el doblaje español) es una joven bruja de 13 años, en periodo de entrenamiento, que se divierte volando en su escoba junto a Jiji, un sabio gato negro. Según la tradición, todas las brujas de esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas. Así, ella descubrirá lo que significa la responsabilidad, la independencia y la amistad. En su camino Kiki (Nicky) y Jiji harán un nuevo amigo, Tombo, con el que vivirán extraordinarias aventuras. (FILMAFFINITY)

Pensar que unos padres dejar marchar a vivir su vida sola a una niña de 13 años es la primera clave que esta historia muy muy realista no es. Hecha esta pequeña broma, la verdad es que Nicky aprendiz de bruja es un feel-good de manual y un éxito tremendo de Miyazaki, que escribe el guion y dirige. El director japonés plantea un mundo bastante moderno con tecnología como coches, trenes y dirigibles que convive con la realidad que las brujas existen y son benévolas. La película en realidad no plantea un conflicto emocionante ni el destino del mundo está en manos de Nicky, sino que tenemos un ligero slice-of-life en el que vemos la vida de Nicky en situaciones super mundanas y normales. De alguna manera, esta película conecta con otras películas suyas de target infantil-juvenil como Mi vecino Totoro y Ponyo en el acantilado. Lo cual no tiene nada de malo, de hecho es algo que digo como un cumplido.

Nicky tiene suerte en su viaje, al conocer a una panadera que la dejará quedarse en su casa y la ayudará a montar su negocio de transporte aprovechando su escoba voladora. Las personas que se va encontrando son todas buenas, y en cierto sentido plantean una película bastante episódica mientras encadena un encargo tras otro. Al final hay un pequeño gran problema que acaba siendo resuelto por Nicky gracias a sus habilidades únicas. Nicky la aprendiz de bruja no me cambia la vida pero si me la alegra y me deja con una sensación positiva que me encanta. En realidad, ¡qué bonito es que una película te deje con esta sensación!

SUSURROS DEL CORAZÓN (1995)

Una joven estudiante amante de los libros descubre que todos los libros que ha elegido en la biblioteca han sido previamente elegidos por una misma persona. Cuando descubre quién es conoce a Seiji, un joven que está aprendiendo el arte de fabricar violines. (FILMAFFINITY)

Susurros del corazón está dirigida por Yoshifumi Kondō y escrita por Hayao Miyazaki basándose en el manga homónimo de 1989 de Aoi Hiiragi. Fue la única película de Kondō como director antes de su muerte en 1998. La película de dos horas de duración cuenta con música de Yuji Nomi.

Sururros del corazón es una película romántica adolescente protagonizada por Shizuku Tsukishima, una adolescente de 14 años que tendrá que decidir qué hacer con su vida. La trama se inicia cuando descubre que un joven, Seiji Amasawa, ha leído los mismos libros que ella, pero en realidad tenemos muchos elementos de un típico drama adolescente, que en este caso se nos presenta en formato de animación. Dentro que el género romántico adolescente no me apasiona, la verdad es que la película está bien realizada y la historia se ve con agrado, al asistir no sólo a la relación de los dos chavales, sino al crecimiento de Shizuku como persona que empieza a saber lo que quiere hacer en su vida y lo mucho que cuesta, iniciando un aprendizaje que la llevará toda su vida. Porque la idea de «cumplir con tus sueños» no es algo sencillo ni fácil de conseguir, sino que conlleva muchísimo trabajo y sacrificios, algo que conectar con la filosofía del trabajo de la cultura japonesa.

Una cosa que me resultó muy curiosa de la película es la importancia que tiene la canción «Take me home, country roads» de John Denver, canción que Shizuku adapta al japonés. El momento en el que Shizuku canta su versión de la canción junto a Seiji, el abuelo de Seiji y unos amigos es uno de los mejores momentos de la película. En las dos horas de película conoceremos a la familia de Shizuku, y tendremos momentos de amistad, momentos de amores no correspondidos entre compañeros de clase y una tienda de artesanía que abre la mente a Shizuku a un mundo más creativo del que está costumbrada.

Susurros del corazón tiene una buena animación para una historia realista de este tipo. Hay destellos de fantástico cuando Shizuku escribe su historia que están muy chulos, pero en realidad son escenas secundarias de la película. En general la animación ayuda a contar la historia de forma interesante, algo que achaco al buen hacer en la dirección de Yoshifumi Kondō, el que hubiera sido sucesor creativo de Miyazaki de no ser por su prematura muerte en 1998. Como comentaba, el género del «romance adolescente» no es que me apasione especialmente, pero esta película me ha mantenido interesado de principio a fin. No le puedo pedir más.

EL VIENTO SE LEVANTA (2013)

Jiro Horikoshi, que sueña con volar y diseñar hermosos aviones, se inspira en el famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. Corto de vista desde niño y por ello incapaz de volar, se une a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería en 1927. Su genio pronto es reconocido y se convierte en uno de los más prestigiosos diseñadores aeronáuticos. Film biográfico que recrea hechos históricos que marcaron su vida, como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. (FILMAFFINITY)

El viento se levanta fue primero un manga escrito por el propio Miyazaki, que luego adaptó en esta película. Se trata de una película biográfica de ficción sobre Jiro Horikoshi (1903-1982), diseñador del avión de combate Mitsubishi A5M y de su sucesor, el Mitsubishi A6M Zero, utilizados por el Japón durante la Segunda Guerra Mundial. El amor de Miyazaki por el mundo de la aviación, sector en el que trabajó su padre, aquí cobra su máxima expresión, al plantear una película realista sobre la vida de una persona real.

Debido a la premisa de la película, no tenemos casi elementos fantásticos. Pero Miyazaki plantea que los sueños de Jiro tengan una gran importancia en la historia y casi sirvan de nudo conector de toda la vida de este ingeniero. En estos sueños hay una cualidad onírica tremenda que regala momentazos visualmente apabullantes, que se suman a otros tremendos, como la escena del Terremoto de 1923 que destruyó Tokyo no tanto por el propio terremoto sino por los incendios posteriores. Esta escena cuenta con un montaje de sonido potentísimo que se suma a la perfecta animación del estudio.

La película en realidad está dividida en dos partes. La parte de Jiro como ingeniero conecta con el amor de Miyazaki por la aviación y me gusta, al ver la evolución de la industria japonesa y cómo llegaron a construir en muy poco tiempo aviones que rivalizaron con los alemanes y los americanos. Esta parte está bien, y sigue la vida de Jiro a lo largo de varias décadas. Aquí el contexto histórico, empezando por la expansión militarista de Japón por toda Asia, es un factor que afecta a la historia, pero que se mantiene en un segundo plano casi todo el tiempo.

Pero la parte que realmente me enamora es la historia de amor de Jiro y Nahoko, que se inicia en medio del terremoto y que durante unos años sufren un fuego del gato y el ratón, al no coincidir por escasos minutos. En momento del reencuentro años más tarde es pura magia y puro amor, y me dio momentos super emocionantes. En esto acierta la música de Joe Hisaishi, colaborador habitual de Miyazaki, la maravillosa animación y un diseño de Nahoko que hace que sea super guapísima y maravillosa.

El viento se levanta me parece una fantástica película de madurez de un Miyazaki controlando de forma milimétrica su arte, alternando la lección de historia con elementos emocionantes que para mi son lo que consiguen elevar la historia. Una película imprescindible.

Estas tres películas igual no son lo mejor de Ghibli, que para mi lo formaría el triángulo Mononoke-Chihiro-Nausicaä, pero son películas estupendas que me dejan la mejor de las sensaciones. Y que sin duda cimentan la bien ganada fama que Ghibli ha conseguido a lo largo de los años.

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