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Crítica de El Cabronazo volumen 1 de Rick Remender, Lewis LaRosa y vv. aa. (Panini Comics)

Panini acaba de publicar en España el nuevo comic de Rick Remender El Cabronazo (Scumbag) un comic creado junto al artista Lewis LaRosa planteado como una farsa super divertida y over-the-top del género de espías tipo James Bond publicado en Image Comics.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Flipando en colores

El destino del mundo descansa sobre la peor persona sobre la faz de la Tierra. Rick Remender se une con un conjunto de los mejores artistas del cómic estadounidense para narrar la historia de Ernie Ray Clementine, un motorista adicto a las drogas que accidentalmente recibe el suero que le convierte en el más poderoso espía del mundo. La encarnación viviente del «Sexo, drogas y Rock and Roll», integrada en una organización de inteligencia mundial.

Contiene Scumbag 1-5 USA

Rick Remender ha planteado Scumbag como una sátira del género de super espías tipo James Bond 007. En el momento de escribir estas líneas Remender ya ha confirmado que la historia quedará cerrada en el tercer volumen (número 14 USA), siendo ese el final que siempre tuvo previsto. Junto a Remender, el colorista Moreno Dinisio (Black Science) se encarga de dar una estabilidad cromática a un comic que rompiendo la norma de los comics de creación propia ha tenido a un dibujante diferente en cada grapa.

Y es que Remender creó Scumbag junto al dibujante Lewis LaRosa (Punisher Max, entre otros), y en principio la idea era que dibujara toda la serie. Sin embargo, un problema de espalda obligó a LaRosa a abandonar la serie tras haber dibujado apenas el primer número. Ante esta situación sobrevenida, Remender optó por no buscar un sustituto, sino plantear que dibujantes de primer nivel dibujaran un número cada uno. De esta forma, Andrew Robinson (Superman / Batman) dibuja el segundo número, Eric Powell (The Goon) el tercero, Roland Boschi (Punisher Max, Winter Soldier, Wolverine + X-Men, Ghost Rider) el cuarto y Wes Craig (Deadly Class) el quinto último de este tomo.

Dentro que todos los artistas escogidos son de primer nivel, la verdad es que parece que Remender está gafado en los últimos tiempos. Lo digo teniendo en cuenta el final abrupto de su fallida Seven to Eternity con Jerome Opeña y los casi dos años que tuvimos que esperar para leer el final de Low con Greg Tocchini, a lo que habría que sumar la polémica que se creó en redes sociales cuando LaRosa acusó a Remender de no haberle pagado lo que le correspondía como creador de la serie. Una acusación a la que Remender tuvo que salir a contestarle que el comic aún no había dado ni un céntimo de beneficio, dado que tras la salida de LaRosa (habiendo cobrado por su trabajo en el número uno), Remender tuvo que contratar a todos los artistas pagándoles por adelantado su tarifa por página, lo que ha incrementado los costes de producción más de lo que tenía planificado.

En este sentido, no cabe duda que algo pasó entre Remender y LaRosa, porque el dibujante abandonó Scumbag debido a sus problemas de espalda, pero al poco tiempo anunció su siguiente proyecto, y como ya os podréis imaginar no era el comic de Remender. Esto resalta los problemas que sufren los artistas en el mundo mainstream, ya que mientras los guionistas pueden escribir múltiples guiones todos los meses, los dibujantes sólo pueden crear un comic al mes (si llegan). Es por esto que aparte de sus problemas de espalda que no dudo que seguro los sufriría, ¿se dió cuenta LaRosa que el guión de Remender no le enamoraba y antes de atarse durante dos años a este comic prefirió bajarse del barco?¿O puede que simplemente DC le ofreciera dibujar a Batman y prefirió el sueldo y la visibilidad que le ofrecía DC, al ser un tren que sólo llama a tu puerta una vez? Lo que está claro es que los artistas no trabajan por amor al arte y al final tienen que priorizar lo que ellos vean que les va a salir más rentable económicamente. Por cierto, tras la polémica, LaRosa reconoció que Remender le habría pagado su trabajo como dibujante en el Scumbag #1, pero que él como creador también posee la mitad de los derechos de explotación del comics en cine y televisión, y en ningún momento había renunciado a ellos, por lo que se intuye un problema más allá de las páginas del comic.

Y empezando a valorar el comic en si, dentro que El Cabronazo es super divertido, el baile de dibujantes es justo su principal problema. Porque no hablamos de historias autoconclusivas que más o menos permitirían aceptar que el dibujo sea de un padre y una madre diferente. Al contrario, estamos ante una historia con principio y final contada en 14 partes que necesita tener una personalidad artística para triunfar, cosa que el comic no puede tener por el problema derivado por la baja de LaRosa. De forma que estando muy bien la historia de Remender, globalmente el baile de dibujantes me parece un bajón y me ha impedido disfrutar de este comic como me hubiera gustado.

Dicho esto, El Cabronazo es un festival del Remender más cafre y nihilista, con una de las presentaciones de un protagonista más bestias que recuerdo desde quizá Trainspotting. Película estrenada en 1996, hace más de 25 años. Ese es el nivel. El comic es una sátira construida con brocha gorda que tira contra todos, por supuesto los ultra republicanos reaccionarios y racistas, pero también contra los buenistas que buscan cambiar el mundo «por nuestro bien». Todo ello en una ambientación que parodia todo el género de espías y en general a James Bond.

El protagonista Ernie Ray Clementine es un egoísta drogadicto, alcohólico, putero, machista y traicionero que personifica los peores defectos de la sociedad americana, una sociedad que sólo mira por uno mismo y a la que le trae floja lo que le pase a los demás mientras a mi él vaya bien. En este arranque de la historia Ernie no acierta ni cuando intenta ayudar a los que cree que son sus amigos, opinión no compartida por esas personas. Y en parte da un poco de pena porque diría que Remender transmite con acierto que Ernie es un redneck con sueños de grandeza que realmente es un don nadie del que la sociedad se ha aprovechado toda su vida debido a su incultura y torpeza innata. Otro buen elemento crítico, la verdad.

Aparte de tener mucha acción, el comic es realmente una historia de humor en el que tenemos las situaciones más bestias y over-the-top imaginables, muchas de las cuales con un marcado elemento sexual. Remender se ha mostrado en otros comics previos como un anarquista que no cree en la sociedad capitalista occidental, y este comic entraría sin duda en esta clasificación y mostraría su vena más nihilista. Visto lo visto, diría que más que un final feliz El Cabronazo va dirigido claramente a un final en el que la humanidad sea barrida de la faz de la Tierra. Lo cual me valdría, todo sea dicho.

Sea como fuere, lo cierto es que el nivel de diversión que me ha dado el comic asegura que compraré seguro los dos volúmenes restantes, para disfrutar del final de Remender haya preparado a esta historia. En este sentido, parece que tras comics como Seven to eternity en el que no acabó de acertar con la historia, en este la parte bestia y políticamente incorrecta encaja con el ADN del comic.

Comparto varias páginas del primer número:

El Cabronazo en una de las lecturas más punkis y super bestias que le recuerdo a un Rick Remender más nihilista que nunca. Tú decides si esto es algo bueno o malo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Saga Aniquilación 13: Guardianes de la Galaxia: Camino a Guerra de Reyes, de Andy Lanning, Dan Abnett, Paul Pelletier, Brad Walker y Wes Craig (Marvel Comics – Panini)

Tras el entretenidísimo primer tomo de los Guardianes de la Galaxia de Andy Lanning y Dan Abnett, tenía que comprar el siguiente volumen del grupo dentro la Saga Aniquilación que está publicando Panini, con el preludio de la siguiente saga, la Guerra de Reyes.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Guardianes de la Galaxia: Camino de Guerra de Reyes

Una nueva alineación, mientras Starlord se encuentra desaparecido. Las sorprendentes revelaciones del tomo anterior han roto por la mitad al equipo. ¿Queda alguien para continuar con la lucha? Quizás es el momento para traer a algunos de los integrantes de los Guardianes de la Galaxia del futuro, en el volumen que allana el terreno hacia «Guerra de Reyes».

Este volumen contiene Guardians of The Galaxy 7-12 USA, publicados originalmente en 2009.

Da gusto leer estos Guardianes de la Galaxia, ojalá todos los comics de pijameo fueran igual que este. Dan Abnett y Andy Lanning continúan donde se quedó el anterior volumen, y nos ofrecen un despliegue narrativo estupendo con unos comics que son super entretenidos siempre, con cada grapa dejándote con ganas de más y con unos giros y sorpresas geniales.

Se nota el amplio conocimiento que estos escritores tienen del Universo Marvel, porque usan con gran habilidad a un montón de personajes, con un montón de sorpresas tanto en el lado de los héroes como de los villanos. Además, que hayan varias acciones simultáneas me parece otro de los aciertos de este comic, que está construido desde la acción y va dejando pistas de los próximos sucesos que afectarán a la vertiente galáctica del Universo Marvel. Quizá la caracterización es la parte menos buena, pero todos consiguen tener una voz más o menos reconocible, lo cual también tiene mérito en un comic tan coral como es éste.

En el apartado artístico, encontramos un importante baile de dibujantes en este volumen. El número 7 está dibujado por Paul Pelletier, el dibujante del primer volumen, con tintas de Rick Magyar y color de Will Quintana. Kev Walker dibuja los números 8 a 10, con tintas de Victor Olazaba y color de Will Quintana, con algunas páginas del número 9 dibujadas por Carlos Magno con tinta de Jack Purcell y color de Bruno Hang. Por último, los números 11 y 12 cuentan con dibujo y tintas de Wes Craig (antes de Deadly Class junto a Rick Remender), con color de Will Quintana.

Este baile de dibujantes es en si mismo una pena, porque me hubiera gustado seguir disfrutando de Paul Pelletier, pero hay que reconocer que tanto Kev Walker como Wes Craig cumplen también perfectamente el encargo y nos cuentan de maravilla las aventuras de esta grupo disfuncional. Además, los dos números de Craig cuentan una historia autónoma autoconclusiva, por lo que no sufrí en exceso el cambio, y las sorpresas que nos traen estos números compensan con creces estas variaciones artísticas.

No tenía pensado comprar los volúmenes de Guerra de Reyes, pero me lo he pasado tan bien que posiblemente me plantee comprar el tercer volumen de esta serie cuando se publique. Cuando algo está bien no hay motivos para no comprarlo, ¿no?

Comparto las primeras páginas de este volumen;

Los Guardianes de la Galaxia se mantienen como un tebeo coral super entretenido que te deja con ganas de más. No se puede pedir más en el género superheroico.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Deadly Class Vol. 10 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Vuelve Deadly Class, el comic de los jóvenes miembros de la escuela de asesinos, y Rick Remender y Wes Craig, con color de Lee Loughridge, nos tienen preparados un montón de sorpresas en este décimo volumen con el que he descubierto que nos acercamos al final de la serie.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Vol. 10. Salva a tu generación

¡Los estudiantes universitarios asesinos favoritos han vuelto! Es una nueva era, pero los viejos hábitos difícilmente mueren y los viejos rencores mueren aún más. ¿Podrán los niños con llave de una generación olvidada encontrar su lugar en un mundo que no puede entenderlos y no quiere intentarlo?

Este décimo volumen recopila los números 45-48 USA.

El retorno de Deadly Class más de un año después de la publicación de su noveno volumen sirve para recordarme que las historias tienen un comienzo pero también un final, y que está bien que Rick Remender sitúe la historia en la recta de meta de cara a un final que llegará en 2022 con el siguiente volumen.

Remender pega un salto temporal que me dejó muy loco al empezar a leer este volumen, unido al hecho que ¡hacía más de un año desde que leí el volumen anterior! Sin embargo, afortunadamente luego todo acaba explicándose a medida que avanza la narración de este volumen. También destaco que aunque el volumen tiene tan sólo 4 grapas USA, no los 5-6 números que son norma en comics por ejemplo de Robert Kirkman, los números 45 y 48 cuentan con 30/31 páginas de historia, el doble de lo habitual, mostrando las ventajas de ser tu propio editor y poder ajustar las grapas a las necesidades de una historia como siempre llena de nihilismo y tendencias autodestructivas.

Sobre todo en el citado número 45, Remender vuelve a utilizar el comic para hablar de sus cosas y usarlo de terapia que le libere de sus traumas adolescentes, y me resulta super chulo el comentario sobre Nirvana y Pearl Jam (y en general el grunge de 1991), y sobre el snobismo de un grupo de gente a los que sólo les gusta algo cuando es desconocido y puede presumir de tener gustos únicos y originales, y cuando se vuelve popular no soportan compartir sus gustos con la mayoría de la gente y caen en los típicos comentarios de “se ha vendido a la comercialidad”. También me gusta mucho el comentario positivo sobre los geeks y su diferencia frente a los tóxicos nerds. Esa parte de comentario de los años 80 y ahora los 90 me parece que siempre ha sido unos de los puntos fuertes del comic, y Remender claramente no está dispuesto a renunciar a una de sus señas de identidad.

En lo relativo al dibujo Wes Craig vuelve a realizar un estupendo trabajo de caracterización en lo relativo a ropa y ambientación, destacando como siempre con su fluidez narrativa tanto en las escenas de acción como en las conversaciones de los personajes, consiguiendo que todo resulte interesante de leer y que la lectura pase en un suspiro. A destacar también el trabajo de Lee Loughridge en los colores, que marca el tono de la historia con sus colores además de tener que diferenciar los diferentes momentos temporales, realizando un estupendo trabajo. En este sentido, destacar por ejemplo la escena de Marcus en la piscina donde el reflejo del agua se reproduce en las figuras, consiguiendo que una escena que es una conversación sea un despliegue visual chulísimo.

En este sentido, dentro que como digo el dibujo me gusta y se nota la buena sintonía que tienen Craig y Loughridge, hay algunos momentos en que Craig deja varias viñetas y momentos apenas abocetados o dibujando únicamente la silueta de los personajes, lo que me deja unas sensaciones contrapuestas de un exceso de comodidad que no hace que la narración sea mejor. En todo caso, este sería un pero para un comic que como digo, en líneas generales me ha gustado bastante.

Saber que Deadly Class va a terminar el año que viene me provoca cierta tristeza, ya se se trata de un comic que empecé a comprar en formato grapa en 2014 y era una de mis constantes comiqueras, a pesar que la periodicidad de la seria se ha ido resintiendo en los últimos años, lo que es una constante de todos comics de Remender. Se me va a hacer raro que una vez termine Deadly Class no estaré comprando ningún comic de Remender, pero creo que el viaje ha merecido mucho la pena.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

Deadly Class rompe con el pasado en este décimo volumen que nos dirige hacia el final de la serie, ofreciendo un estupendo entretenimiento. Llegados hasta este punto, no te puedes perder el final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Deadly Class volume 9 de Rick Remender y Wes Craig

Han pasado casi 10 meses desde que leí el octavo tomo de Deadly Class de Rick Remender y Wes Craig, con colores de Jordan Boyd, editada por Image Comics, y se me ha hecho larga la espera.

PUNTUACIÓN: 7/10

El examen final del segundo año en la King´s Dominion se acerca mientras el curso llega a su fin en la exitosa serie de Rick Remender y Wes Craig. Este volumen recopila los números 40-44 de la serie regular.

Bone Machine. 1989. Este es el título de este noveno volumen de Deadly Class, y Rick Remender parece que aprovecha para recordarnos cuales son las señas de identidad de este comic. A pesar de estar ambientado en 1989, Deadly Class no es para nada un comic nostálgico en el sentido de «cualquier tiempo pasado fue mejor», como vemos en otras obras como Stranger Things. Si acaso, Remender aprovecha este comic para enfrentarse a los fantasmas de su pasado, con largos monólogos internos de los protagonistas que lanzan bilis contra la sociedad de consumo americana, los hits pop de consumo rápido o el conformismo y borreguismo de la juventud que prefiere cambiar su personalidad para ser «guay» y no ser rechazado por sus amigos.

Y como tiene para todos, en este tomo Remender verbaliza además un ataque hacia la gente cínica y negativa que se queja de todo hasta el punto de que no ve la felicidad que pasa a su lado y son incapaces de abrazarla porque es más fácil vivir en el dolor y en el odio. Leo este comic y me parece que estamos ante un Remender tumbado en el diván del psicólogo soltando todo su dolor de adolescencia como forma de exorcizar sus demonios. Y por un lado, me gusta que Remender produzca unos comics totalmente únicos y personales, pero también reconozco que cada vez que leo algo suyo, acabo agotado de tanta negatividad por su tono depresivo.

Narrativamente, Remender emplea este noveno volumen con el retorno de Markus, María y Saya al King´s Dominion para crear un arco completo en el que establece en los primeros números el nuevo status-quo y las amenazas a las que tendrán que enfrentarse, que acaban explotando en los números cuarto y quinto.  Tras el cartel y los yakuza, en este tomo les veremos enfrentarse a un culto satánico, y como en volúmenes anteriores, me mola mucho la sensación de que nadie está a salvo y que cualquiera puede morir, cosa que acaba sucediendo de forma dolorosa en estas páginas.

En el apartado artístico, no se si es debido a los meses pasados desde la lectura del tomo anterior, pero he encontrado el dibujo de Wes Craig bastante más flojo de lo habitual. Entiendo que en parte confía en que el estupendo color de Jordan Boyd le va a cubrir mientras crea el tono perfecto a cada escena, pero veo demasiadas viñetas en las que no hay expresiones faciales y las que hay son meros bocetos, cosa que no me ha gustado. Esto sin embargo se compensa con su notable narrativa y la fuerza que imprime a las escenas de acción, algo en lo que no ha levantado el pie del acelerador desde que comenzó la serie.

Tras leer este tomo, compruebo que el número 44, último publicado hasta la fecha, fue publicado en mayo en plena pandemia y de momento el siguiente no ha sido anunciado en agosto o septiembre. Esto que significa que, como pronto, hasta primavera o mediados de 2021 no tendremos un nuevo tomo, lo que se me va a poner muy costa arriba. Veo que voy a tener que asumir que Deadly Class va a ser un comic de un tomo anual, casi como los tomos del mercado europeo.

Llegados al noveno volumen de Deadly Class, reconozco que me ofrece un entretenimiento único que sólo me pueden ofrecer Remender y Craig , y no encuentro motivos para dejar de seguir comprando este comic.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Deadly Class temporada 1 (HBO)

HBO ha emitido Deadly Class, serie basada en el espectacular comic de Rick Remender y Wes Craig que cuenta con la producción de los hermanos Russo. Y tras acabar la excelente primera temporada, puedo decir que si exceptuamos Juego de Tronos, creo que estamos ante una de las  serie del 2019 para los fans de los cómics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10 

Markus *Benjamin Wadsworth( un adolescente sin hogar es reclutado por una organización e internado en un colegio de élite en el que estudian los hijos de las familias más importantes y adineradas dentro del mundo del crimen. Mantener su propio código moral mientras aprende a sobrevivir en un ambiente hostil se convierte en su primer objetivo, como también luchar contra las incertidumbres propias de un muchacho de su edad.

Creada por Miles Orion Feldsott basado en el comic de Rick Remender y Wes Craig, cuenta con la produccion de los hermanos Joe y Anthony Russo y el propio Remender, que tambien escribe la serie.

Lo mejor de Deadly Class es lo fiel que es al excelente comic de Rick Remender  Wes Craig. El espiritu punky y nihilista de mitad de los a;os 8 esta perfectamente conseguido, y empatizamos con los inadaptados jovenes protagonistas inmediatamente. Marcus Lopez, el protagonista, conocer’a en la escuela a Saya Kuroki (Sara Condon(, hija de una faccion yakuza que la convirtio en si principal asesina, Maria Salazar *María Gabriela de Faría*,una ni;a adoptada por un cartel y que sufre probremas mentales , Willie Lewis ,Luke Tennie, un pandillero que no quiere matar pero debe mantener las apariencias, Billie (LiamJames(,un joven punkie hijo de un padre abusivo,oPetra,(Taylor Hickson*una gotica que no esta claro que hace en la escuela.

Una de las principales virtudes de la serie es lo bien escritos que estan todos los personajes. Estamos ante chavales que estan conociendo un mundo nuevo y se equivocan y necesitan experimentar el mundo a su alrededor, ante la certeza que el dia actual puede ser el ultimo para ellos. En este sentido, fuman, beben y se drogan, y aunque intentan buscar amigos, tambien meten la pata y fallan en muchas ocasiones, siendo Markus el ejemplo mas claro. Aunque es buen chaval, el drama que vivio por la muerte de sus padres y la dura vida que ha sufrido en las calles y en orfanatos le ha endurecido y no quiere abrir su corazon por miedo a ser herido otra vez. Y a pesar de todo, cuando llega el momento no duda en intentar ayudar a sus amigos, aun a costa de meterse en situaciones para las que no esta preparado.

El cambio m’as importarte respecto al comic es el relativo al Maestro Lin, el director de la escuela. Intepretado por Benedict Wong (Doctor Extra;o*, han optado por humanizar y darle una humanidad que no tiene en los comics, en los que es un cabron asesino. Entiendo que este cambio hace al personaje mas interesante, y no me parece mal, para ser sincero.

Visualmente, la serie se sale, contando adem’as con el dibujante Wesley Craig para crear varias animaciones que se utilizan a modo de flashbacks de los distintos personajes. La fotografia y las escenas de accion estan perfectamente filmadas, y hay algunos episodios antologicos, como el viaje a Las Vegas en las que los chicos se drogan y vemos toda la psicodelia que viven sus cerebros.

Deadly Class tiene en Marcus el tono nihilista tan de moda en los ochenta, y su voz en off sirve de hilo conductor de toda la serie, que tiene un toque de humor ironico que va a la perfeccion. El visionado tuvo ademas una sensacion de ir de menos a mas, siendo cada episodio mejor que el anterior, creando una sensacion de in/crescendo que nos acompa;a hasta el decimo y ultimo episodio de esta primera temporada.

Solo tengo algo negativo que decir sobre esta primera temporada, y es su final completamente abierto. No abierto en el sentido de un cliffhanger más o menos impactante, sino abierto rompiendo una escena literalmente por la mitad, dejandonos completamente colgados. Y eso no se hace, sobre todo teniendo en cuenta que aun no está confirmada su continuación y el propio Remender anda haciendo campa;a en redes sociales para intentar que la renueven.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Deadly Class es una excelente adaptación del cómic de Remender y Craig, tanto en espiritu como visual y narrativamente. Un éxito creativo que espero tenga continuidad.

PUNTUACIÓN: 8.5/10