Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

¿Habéis visto ya la serie? No puedo recomendarla más. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

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