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Crítica de Jamás tendré 20 años, de Jaime Martín (Norma Editorial)

Gracias a mi cuñado Santiago he leído Jamás tendré 20 años, una emocionante historia basada en la vida de sus abuelos que es una interesante crónica de la vida en la Barcelona de finales de la guerra civil y del drama que supuso el franquismo para toda una generación.

PUNTUACIÓN: 8/10

CUANDO LA GUERRA ARREBATA LA JUVENTUD

Se conocieron en 1936, durante el caos destructivo de la guerra civil española: Isabel es costurera, Jaime es artillero en el ejército republicano. Se aman. Luchan. Escapan de la muerte. Sin embargo, cuando cae la República, Jaime e Isabel están en el lado perdedor y, a veces, es más difícil sobrevivir en la paz que en la guerra. Después de creer en un mañana mejor, ¿cómo es posible callar bajo una dictadura?

Jaime Martín (Las guerras silenciosas, Sangre de barrio) nos brinda una historia real sobre sus abuelos. Una historia de amor donde el valor y la dignidad compiten con la ternura y el humor, la alegría y la rabia. La historia de una familia cuyo destino está intrínsecamente unido al de su país.

Jaime Martín nació en L’Hospitalet (Barcelona) en 1966. Inició su trayectoria profesional en el ámbito del cómic en 1985 y publicó en las revistas que por entonces editaba Josep Maria Beà en su sello Intermagen: Caníbal y Bichos. Entre 1986 y 1990, también en Humor a Tope y Pulgarcito. En 1987 comienza a colaborar con regularidad en la mítica revista El Víbora. Allí realiza series de temática costumbrista con guion de Alfredo Pons. Aborda también series propias como autor completo, como Sangre de Barrio (1989-2005), cuya primera entrega obtuvo el Premio Autor Revelación del 8º Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Otras obras destacadas de esta etapa son Los primos del Parque (1991-92), La Memoria Oscura (1994-95) e Infierno (1996). Tras publicar Invisible en España, se pasa a la editorial francesa Dupuis y allí publica Lo que el viento trae (2007), con guion de Wander Antunes, y Todo el polvo del camino (2010). Con Las guerras silenciosas se consagra como uno de los autores europeos más interesantes del momento.

Jamás tendré 20 años es una historia biográfica en la que Jaime Martín indaga en la historia de sus abuelos para contarnos una parte fundamental de la historia de España del siglo XX y lo que supuso para la gente corriente con ideas políticas de izquierda la victoria de Franco y su dictadura de casi 40 años.

El comic está dividido en tres partes, una primera en la que conocemos la vida de Isabel en Melilla en 1936, de la que tuvo que huir debido al levantamiento militar, una segunda protagonizada por Jaime mientras lucha como voluntario en el frente de Ebro y una tercera que nos muestra su vida en familia en la Barcelona franquista y como van saliendo adelante con sus 3 hijas. Lo primero que me gusta y que quiero destacar es la limpieza de sus lápices y lo bien que todo queda reflejado en sus viñetas, no sólo en lo relativo a personajes, sino todo lo relativo a decorados históricos, la ropa o los vehículos.

Sin embargo, lo mejor del comic no es lo realistas que son sus viñetas, sino toda la emoción que desprenden las mismas. No cabe duda que para Martín la creación de este comic supuso algo muy especial, y consigue que ese amor por su familia se transmita en las viñetas. Amor que no oculta algunas de las realidades de la época, como que Isabel no sabía leer entiendo porque alguien consideró que no era algo que una niña necesitara saber, o que Jaime se alista más por una idea utópica del heroísmo más que por la adscripción a un ideario político.

Todo el comic está muy bien, pero es quizá la segunda parte con la pareja junta en Barcelona la que mejor expresa la dureza de una vida en la que el extraperlo y el contrabando fueron básicos para que mucha gente pudiera sobrevivir. Momentos alterados por sus encuentros con unas fuerzas del orden franquista que son siempre mostrados como unos corruptos, violentos y aprovechados en el uso de la fuerza contra gente indefensa, unidos a una iglesia que no ayudaba a los más necesitados.

El retrato familiar de esos años es una pasada y creo que es muy necesario que existan comics como este que nos recuerden esta parte de nuestra historia y no dejen que se pierda. Jamás tendré 20 años es una lectura ágil que se lee de una sentada y creo que puede gustar a todo tipo de público. De hecho, en lugar de libros “tostones” una actividad muy interesante para los jóvenes de instituto sería leer comics como este que nos hablan de la historia de España en primera persona. Leyendo este comic, me quedo con ganas de más obras de este tipo que estuvieran ambientadas en el momento previo a la guerra y que ofreciera otros puntos de vista que pudieran ser complementarios y que me ayudaran a conocer todo el rompecabezas que supusieron esos complejos años de la vida de nuestro país.

Comparto las primeras páginas de esta historia.

Jamás tendré 20 años es una emocionante historia que nos muestra la parte de los perdedores de la Guerra Civil española, una historia emocionante que merece ser leída por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de El Cid temporada 1 (Prime Video)

Tras alabar ayer la película de El Cid de 1961, un autentico CLÁSICO del cine, hoy toca analizar la serie de televisión que Prime Video estrenó el pasado mes de diciembre, cuyo visionado ha sido como la noche y el día en todos los aspectos.

PUNTUACIÓN: 3,5/10

FILMAFFINITY. ‘El Cid’ cuenta la historia del hombre detrás de la leyenda, Rodrigo Díaz de Vivar, también conocido como “Ruy”, desde que era niño hasta que se convirtió en un héroe de guerra, mientras intenta encontrar su lugar dentro de una sociedad donde las intrigas de la Corona de León intenta controlarlo. El Cid es un héroe por todos conocido pero también uno de los personajes más misteriosos y complejos de la historia de España. La trama tiene lugar en el siglo XI, una de las épocas más fascinantes de la historia de España, donde cristianos, árabes y judíos convivieron en la Península Ibérica, enfrentándose en guerras y/o forjando alianzas. Una historia de aventuras, amor, intriga, traición y lucha entre quienes ostentan el poder y quienes poseen la auténtica autoridad.

La primera temporada de El Cid constó de 5 episodios estrenados por Prime de forma simultánea el 18 de Diciembre. Tras ciertas dudas, finalmente ha sido renovada para una segunda, con estreno previsto este 2021 (supongo que de cara a final de año). La serie ha sido creada por José Velasco y Luis Arranz. Velasco es uno de los profesionales con mayor experiencia en la producción audiovisual en España. Es presidente de Zebra Producciones, y cofundador de Globomedia y Zeppelin, productoras responsables de programas de éxito como Inocente, Inocente (entretenimiento, 1995-), El Super (primera serie de emisión diaria entre 1996-99), Querido Maestro o el tristemente célebre Gran Hermano.

Luis Arranz ha escrito para series como «Lalola (2008-09), «La sopa boba (2004), Fernández y familia (1998-99) o «El Gordo: Una historia verdadera (2010). También co-escribió la ópera prima de Adolfo Martínez “Zona hostil (2017). Arranz, Martínez y José Velascoaparecen acreditados como creadores del argumento de la serie, mientras que los episodios fueron escritos junto a Curro Royo, Luis Moreno, Nicolás Saad, Ángel E. Pariente, Felipe Mellizo y Cristina Pons. Además, para dirigir los 5 capítulos, tenemos al propio Adolfo Martínez, Miguel Alcantus (2 episodios), Marco A. Castillo (2) y Arantxa Echevarría.

La serie se vendió como la producción española más cara de la historia, aunque no se han hecho públicas las cifras exactas de inversión. Con un equipo formado por más de 200 personas, más de 1100 figurantes, unos sets de decorados de más de 4000 m2 y un 70% rodado en exteriores y localizaciones históricas de Soria, Burgos, Albarracín, Madrid (Colegiata de San Isidro), San Martín de Valdeiglesias, Guadamur y La Adrada y en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, la sensación a priori no podía ser mejor, al haber contado con todos los medios para crear una gran serie.

Esta sensación vino también por la contratación de reputados profesionales de Hollywood como son el director de arte Benjamín Fernández (Gladiator), el músico ganador de 2 Oscars Gustavo Santaolalla (Babel y Brokeback mountain) y el director de fotografía Javier Salmones, ganador del Goya y con una amplísima carrera con películas como Anticristo, Capitan Trueno, Romasanta, Carreteras secundarias o La lengua de las mariposas entre otras muchas.

Curiosamente, el proyecto inicial que vendieron a los medios de comunicación cuando Prime anunció el contrato para producir esta serie era que se iban a rodar de forma simultánes 2 temporadas de 6 episodios cada una, con 7 meses de rodaje en total, y con la idea que el final de la 2ª temporada situaría a Rodrigo con 20 años ANTES del inicio del Cantar del Mío Cid. Sin embargo, esto no ha llegado a materializarse así, ya que finalmente sólo se rodó una temporada de 5 capítulos y durante 2021 tendrá que rodarse la segunda.

La serie está protagonizada por Jaime Lorente (Casa de Papel, Élite) como Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” o Ruy, Lucía Guerrero como Jimena Díaz, la futura esposa del Cid, José Luis García Pérez como Fernando I el Grande, figura histórica y esposo de la Reina Sancha la Bella (Elia Galera).

Sus hijos los infantes están interpretados por Alicia Sanz (infanta Urraca de León), Lucía Díez (infanta Elvira de León), Jaime Olías (Alfonso VI el Bravo de León), Francisco Ortiz (Sancho Fernández II el Fuerte de Castilla) y Nicolás Illoro (rey García de Galicia). El resto del reparto está formado por Ginés García Millán (Ramiro I de Aragón), Juan Echanove (Obispo Don Bernardo), Juan Fernández (abuelo de Rodrigo), Carlos Bardem (Conde Flaín de León) y Pablo Álvarez (Orduño Flaínez, hijo del conde Flaín de León).

Entrando en materia, lo mejor que puedo decir de esta serie es que gracias a su estreno la figura histórica que es El Cid y el apasionante momento histórico que vivió han recibido un interés que hacía décadas que no tenía. Yo mismo me puse a investigar sobre el siglo XI tras ver las película de Charlton Heston y esta serie.

El siglo XI fue un momento histórico increíble en la Península Ibérica, en el que convivieron varios reinos cristianos (Castilla, León, Navarra, Aragón) con unos reinos de Taifas musulmanes surgidos tras la desintegración del Califato de Córdoba. Entre estos reinos se crearon multitud de dinámicas de colaboración y agresión en función de los intereses de cada monarca. En ese momento concreto, la idea de una cristiandad unida contra los musulmanes invasores era totalmente errónea, y asistimos a cristianos y musulmanes unidos contra otro reino cristiano, o cristianos y musulmanes contra otro reino de Taifa rival. O cristianos contra musulmanes y viceversa.

Frente a las comparaciones de la serie El Cid con Juego de Tronos, lo cierto es que el complejo mundo de esa época bien pudo servir de inspiración para George R.R. Martin para escribir las novelas. Y en ese sentido, si algo hace bien esta primera temporada es haber mostrado la complejidad de estos reinos y las luchas por el poder que tuvieron lugar durante esos años.

Y hasta aquí puedo leer. Me quedo muerto viendo la forma tan desastrosa en la que los creadores han desaprovechado los increíbles hechos históricos para crear casi 300 minutos de televisión aburridos hasta decir basta y que no hay por donde cogerlos. No quiero alargarme más de la cuenta ni hacer sangre del árbol caído, pero El Cid me ha parecido increíblemente mediocre a todos los niveles: Actoral, de guión, visual y estético… no se salva nada.

En primer lugar, tiene delito que habiendo rodado tantas escenas en localizaciones históricas y espacios naturales, todo de sensación de falso. Mi compañera Lupe hizo un símil muy acertado, al sentirse viendo la serie como si fuera a recibir una lección de historia y se encontrara que la han llevado a Port Aventura. Esto me muestra que en muchas ocasiones no es cuestión de dinero, sino de calidad de los que deciden y de atención a los detalles.

En este sentido, me produce bochorno que excepto algún momento puntual del ¡4º capítulo! con la única batalla de la temporada, me parece que TODO está rodado de la peor forma posible, como si ante la posibilidad de rodar y mostrar algo de forma dinámica e interesante optaran siempre por la opción más cutre y televisiva posible, dicho esto en el peor sentido posible (lamentablemente). En todo caso, los momentos correctos son demasiado pocos, demasiado tarde.

El Cid es una serie aburrida, plana y que se hace lenta porque aunque el contexto histórico es interesante, lo que hacen los personajes no lo llega a ser nunca. Y peor, con unos diálogos realmente penosos que parecen sacados de “Al salir de clase” o subproductos similares y unas interpretaciones flojísimas que cuando oyen hablar de carisma no saben a qué se refieren.

El casting es terrible y es otro de los motivos que la serie no enganche. Es cierto que los actores tienen que lidiar con unos diálogos que no se los desearía a mi peor enemigo, pero sobre todo Jaime Lorente y todos los actores jóvenes de la serie transmiten que en el fondo no se acaban de creer lo que están interpretando y que estarían más cómodos en una serie juvenil ambientada en la actualidad. Lorente jamás está a la altura del desafío, y eso lastra también el visionado.

Aunque es cierto que la España del siglo XI pudo inspirar a George R.R. Martin, la realidad es que la serie intenta copiar sin ningún pudor a Juego de tronos con resultados lamentables. Para alargar la serie y justificar una franquicia de múltiples temporadas que ofrezca a Prime contenidos para varios años, los guionistas se inventan tres líneas argumentales diferentes que se van desarrollando a paso de tortuga y nunca acaban de interesar. En primer lugar un drama histórico con conspiraciones palaciegas de mercadillo, en segundo lugar una historia juvenil con grandes dosis de empoderamiento femenino y amoríos adolescentes nivel al salir de clase, y por último una historia de aventuras repleta de acción, que acaba resultando pobre y tampoco funciona. 3 arcos, todos mediocres que en ningún caso te dejan con ganas de querer saber cómo continuará la historia.

Esta primera temporada acaba resultando un chiste que se olvida de lo principal de cualquier obra de entretenimiento, que es ofrecer algo que haga al espectador querer volver la próxima semana, la próxima temporada, etc… Y es cierto es esta primera temporada es poco menos que un prólogo y que todo lo bueno del Cid queda para mucho más adelante, pero alguien con un poco de cabeza debería haber pensado que antes que 6 temporadas mediocres alargadas, que ya veremos si llegan a rodarse cosa que dudo, no hubiera sido mejor plantear únicamente dos (máximo tres), que fueran realmente potentes con los principales hechos históricos conocidos. Que no optara por inventarse todo lo que les pasa a los personajes y que dejara a los espectadores con ganas de seguir viendo próximos episodios.

Como véis, no me ha gustado la serie como producto de entretenimiento, y ni siquiera entro en las diferentes polémicas que han rodeado a la serie como son su falta de fidelidad histórica por ejemplo con la espada con la que Prime promocionó la serie, o el revuelo que se formó cuando Lorente expresó en una entrevista “Que se preparen las derechas” con el tratamiento realista e histórico con el que se ha planteado la serie, teniendo en cuenta que “la sombra de El Cid ha sido absolutamente manipulada por intereses políticos”. No me interesan, no me parecen algo tan grave para empezar y hubiera preferido eso sí que todos hubieran empleado sus energías en hacer una serie “buena” en lugar de algo que intentara meter con calzador elementos actuales que no interesan ni pegan con la historia.

Comparto el trailer de esta serie:

El Cid me parece una serie muy floja, aunque debo agradecer su existencia porque gracias a ella volví a ver y disfruté el peliculón de 1961, un clásico imperecedero. Pero, en fin, hazme caso y no pierdas cinco horas de tu vida en este serie cuando hay tanto contenido bueno, variado y de calidad con el que aprovechar nuestro tiempo.

PUNTUACIÓN: 3,5/10

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Crítica de Mank de David Fincher (Netflix)

Netflix ha estrenado Mank, la nueva película de David Fincher que parece ser la gran apuesta de la cadena online de cara a los extraños Oscars de 2021. La biografía del guionista Herman Mankiewicz es un homenaje no exento de crítica al mundo del cine en los años dorados de Hollywood entre 1930 y 1940.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles, dirigida y estrenada en 1941. La película toma como base un guión escrito por Jack Fincher, padre de David Fincher, antes de morir en 2003. (FILMAFFINITY)

El padre de Fincher, Jack, escribió hace más de 20 años el guion de este drama biográfico sobre el guionista Herman J. Mankiewicz y su creación del guión de Citizen Kane (1941). Y aunque su hijo David tenía la intención de filmarlo, nunca encontró el momento entre sus diferentes proyectos, hasta el pundo que Jack Fincher falleció en 2003 sin que hubieran ni siquiera planes de esto llegara a realizarse. Finalmente, el año pasado se confirmó el acuerdo de Fincher y Netflix para producir esta película, que se rodó entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, justo antes de que estallara la crisis del Covid-19.

Fincher se reúne con gran parte de su equipo cinematográfico habitual, incluido el diseñador de producción Donald Graham Burt, el editor Kirk Baxter y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross, utilizando solo instrumentos auténticos de la época. Fincher optó por el director de fotografía Erik Messerschmidt, con quien trabajó en su serie de Netflix Mindhunter, al plantear esta película en blanco y negro para recrear el espíritu del cine de la época y la vida en el Hollywood dorado.

Para poder optar a los Oscars, la película se estrenó en cines de forma limitada en noviembre de este año, habiéndose estrenado en todo el mundo a travás de la plataforma de Netflix el pasado 4 de diciembre. Aunque luego me extenderé, Netflix domina los contenidos online siendo la cadena online con mayor cantidad (millones) de suscriptores en todo el mundo, y desde hace unos años, ha tirado la casa por la ventana para intentar ganar legimitidad y prestigio produciendo películas de las consideradas “importantes” sin reparar en gastos, para intentar arrasar en las ceremonias de premios internacionales. Roma de Alfonso Cuarón, The Irishman de Martin Scorsese o Historia de un matrimonio de Noah Baumbach son algunos de los estrenos más destacados de los últimos años, y todo apunta que la intención de Netflix es que Mank sea su gran apuesta para los Oscars de 2021.

Gary Oldman es el grandísimo protagonista de Mank gracias a su interpretación de Herman J. Mankiewicz, un escritor judio desgarbado que no se callaba lo que pensaba y que acabó muriendo por problemas derivados de su adicción al alcohol. Oldman realiza un trabajo bestial y aganta él sólo la película tanto sobrio como borracho. Fincher le ofrece un montón de momentos para su lucimiento que aprovecha para firmar una de las grandes interpretaciones de su carrera. Y ha tenido unos cuantos papeles antológicos.

El resto del casting muestra un reparto coral para contarnos cómo era la vida en el Hollywood dorado de 1930-40. Amanda Seyfried es Marion Davies un actriz estrella conocida de Mank y que acabará fichando por Warner. Arliss Howard es Louis B. Mayer, el presidente de la MGM, Toby Leonard Moore es David O. Selznick, uno de los productores iconos de la Era Dorada de Hollywood. siendo el productor de Lo que el viento se llevó en 1939. Charles Dance interpreta al magnate William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación amante de Marion Davies, accionista de la MGM y sobre el que se inspira el guión de Ciudadano Kane.

Tom Burke hace de Orson Welles en la película, joven prodigio que contrató a Mank para que escribiera el guión de su vida. Lily Collins es Rita Alexander, una secretaria que ayudará a Mank a escribir el guión de Ciudadano Kane mientras convalece por una pierna rota, mientras que Tuppence Middleton interpreta a Sara, la mujer de Herman.

Además de estos actores que interpretan a personajes históricos, en Mank aparecen a modo de cameos numerosos iconos de la época, como Greta Garbo, Charlie Chaplis, Bette Davis o Clark Gable, entre otros muchos.

Empezando con los elementos positivos de la película, no hay duda que siendo una película de David Fincher Mank técnicamente es espectacular, y va a estar probablemente nominada en la mayoría de cuestiones técnicas. La fotografía es perfecta y transmite el tono crepuscular de las películas en blanco y negro. No soy un experto en cine clásico, pero la planificación de muchas escenas con el punto de cámara tal y como lo decide Fincher, los contraluces, etc… me recuerdan un montón de películas icónicas. O tal vez no a película concretas, sino al feeling que esas película debían transmitir.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross también me ha parecido maravillosa y creo que se van también directos al Óscar con su banda sonora. En contraste con los sonidos industriales malsanos de obras previas, en Mank plantean la recreación del espíritu del cine clásico y crean una partitura creada con una orquesta o banda de música que utilizan únicamente instrumentos existentes en esa época.

Pero es que además el diseño de producción es perfecto y nos traslada al Hollywood clásico de forma maravillosa, con un vestuario, un maquillaje y un diseño de sonido que nos mete de lleno en la Meca del Cine.

Además, Fincher está tan obsesionado de recrear el feeling del cine clásico que hace el montaje de Kirk Baxter, que también está espectacular, copie las transiciones entre escenas con ventanillas que se cierran o fundidos en negro típicos de la época, seguidos de planos exteriores generales que nos introducen en la siguiente escena. Hay un elemento que no me ha cuadrado mucho y es que incorporan al metraje final elementos como los puntos negros que marcaban al proyeccionista cuando tenía que cambiar de rollo, lo cual era une necesidad técnica, no algo puesto ahí para agradar. Es por esto que añadir este tipo de datalles puede que recuerde el cline clásico pero para mi no aporta nada y llega a distraer con algo que no debería estar ahí.

Mank es Gary Oldman, y es su estupenda actuación lo que mantiene a flote a la película a pesar de un guión demasiado episódico al que le falta un punch dramático y un foco concreto. Junto a Oldman, el resto de actores están bien, aunque al no conocer a los personajes históricos no puedo decir si realmente han hecho justicia a estas personas o no. En todo caso, no tengo ningún problema con las interpretaciones. Además, dentro de su pequeño papel, Amanda Seyfried está guapísima como la actriz Marion Davies, con toda la belleza que las estrellas de Hollywood transmitían en la pantalla que las acabaron transformando en iconos.

Hay algo en Mank que no me ha cuadrado, y es que todo en ella me transmite que Fincher por primera vez en su carrera ha pensado “me muero de ganas de ganar un Óscar pero no sé cómo hacer que no se note demasiado, porque se supone que un AUTOR como yo no se preocupa por esas cosas mundanas como son los premios”. Y la línea más recta era conseguir este reconocimiento con una película sobre el mundo del cine, sus profesionales y su historia, que además pudiera plantear conexiones entre esos hechos y la actualidad de la sociedad americana.

Entiendo que siendo un guión de su padre fallecido, cosa que he descubierto mientras escribía esta reseña, debe haber un indudable componente emocional para Fincher, pero debo decir que la fría y perfecta narrativa del director me impide verla, la verdad.

En todo caso, creo que el primer y principal problema es a partir de un guión que no ha estado a la altura, planteado con constantes saltos temporales desde 1940 en que Mank escribe el guión de Ciudadano Kane desde una cama, hacia 1930 para ir mostrando a modo casi de anécdotas elementos más o menos inconexos destinados a mostrar como era la vida en el Hollywood de los años 30 para los profesionales que trabajaban para los grandes estudios. De esta forma se forman dos narrativas, pero ninguna consigue enganchar durante el visionado porque le falta punch.

No hay emocionantes epifanías mientras escribe Ciudadano Kane, ni Mank mejora como persona, simplemente en una escena faltan 15 días para que venza el plazo y no han escrito ni la mitad, y a la siguiente escena ya está todo el guión escrito como por arte de magia. A esta mitad le falta algo, no se qué exactamente, quizá incluso interés por lo que está pasando teniendo en cuenta la forma en que nos lo cuenta Fincher, o su no-relación con Orson Welles.

Y si el “presente” de 1940 no funciona, tampoco el pasado de Mank durante la década de los 30 lo hace. Empezando porque la narración fragmentada que comentaba antes hace que nada tenga una potencia dramática. Esta parte está planteada para mostrar algunos de los vicios y problemas del sistema de estudios de Hollywood como son la explotación de los trabajadores al reducirles los salarios a sus empleados cuando no eran necesario ante la falta de unos sindicatos potentes, o el germen de lo que años más tarde se convirtió en la caza de brujas del McCarthismo contra los profesionales del cine a los que se les acusó de “comunistas”.

Este pasaje muestra además la conexión del poder económico con los productores de Hollywood, que consiguieron cambiar el sentido del voto de unas elecciones en California en 1934, al boicotear la campaña a Gobernador del demócrata Upton Sinclair, realizando la MGM una película difamatoria que decantó la campaña electoral a favor del republicano Frank Merriam en el poder. Esto provoca la muerte de un amigo de Mank, que tampoco acaba de funcionar como drama porque la escena no está bien construida ni habiamos visto tanto a dicho personaje para que nos preocupáramos por él para empezar.

Este pasaje merece un comentario, porque creo que Fincher quiere que se interprete desde el punto de vista de 2020 como una reflexión sobre que las “fake-news” ya existían hace 80 años y no son algo nuevo. Los poderosos siempre han contado con los medios para hacer que salgan elegidos los candidatos que mejor se adaptan a sus necesidades, que obviamente no se corresponden con las necesidades de la gente normal. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Trump ha perdido la presidencia de los Estados Unidos tras la vergonzosa campaña de todos los medios de comunicación “tradicionales” contra él, que abandonaron cualquier duda que pudiera haber sobre su “neutralidad” en campaña electoral, queda la duda sobre ¿quién es el poderoso aquí? ¿A quién querían en el cargo y sobre todo a quién querían desalojar del poder? Y ojo que Trump me parece un personaje terrible, pero lo que ha pasado en las elecciones de los EE.UU. No es ni medio normal. Resaltar en diciembre de 2020 este elemento de 1934 sobre que los medios de comunicación amañan elecciones no creo que vaya a servir para criticar a quien creo que Fincher quería criticar, la verdad.

Por otro lado, comentaba antes que Fincher ofrece momentos de sobra para que Oldman se luzca, entre los que sobresale el gran climax de la película que es un largo monólogo de más de 5 minutos en el que un Mank borracho se enfrenta a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer en una fiesta. Sin embargo, este climax fracasa porque… ¿les cuenta lo que va a ser el guión de Ciudadano Kane? ¿Ese es el climax? Lo siento, pero no funciona en absoluto, y de hecho no tengo claro que aunque Fincher pueda pensar que este despliegue interpretativo va a ser del gusto de los académicos, no tengo claro que sea lo que ellos realmente buscan.

Teniendo en cuenta la película aún siendo históricamente correcta muestra a las mujeres protagonistas prácticamente como floreros sin importancia real en la trama, dudo mucho que esta propuesta vaya a agradar a una gran parte de los académicos, sobre todo las mujeres.

En 1942, Herman Mankiewicz y Orson Welles ganaron el Oscar de la Academia a Mejor Guión Original. Sin embargo, Ciudadano Kane fue un desastre en la taquilla debido en parte por el boycott provocado por William Randolph Hearst, y marcó el final de las carreras de ambos. Mank no volvió a escribir un guión (indicado al final de la película) y Orson Welles perdió el “final-cut” y sus siguientes películas ya nunca tuvieron el nivel de libertad y creatividad que disfrutó en Ciudadano Kane.

Aunque Ciudadano Kane es historia del cine por muchos motivos y por su indiscutible calidad, el mensaje de la película parece ser que no compensa enfrentarse a los poderosos en vida, aunque tu obra trascienda a tu muerte y se convierta en universal. Otro detalle interesante es que la película se decanta por la idea que Welles a pesar de ganar el Oscar junto a Mank, no tuvo nada que ver en la escritura del guión, algo que ha sido objeto de disputa académica y sobre lo que no me atrevería decir que esta sea la versión correcta de la historia. Tampoco que no lo sea.

Mank ha supuesto una pequeña decepción y se va a quedar muy lejos de mis películas favoritas de Fincher. En todo caso, siendo Fincher, siempre hay elementos que merecen la pena ser descubiertos y considero que no hay excusa para no ver esta película estas navidades, aprovechando el estreno en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

Mank va a ser una película que va a generar (ya lo está haciendo) un encendido debate cinematográfico. No va a estar dentro de mi Top-5 del director, pero Fincher sigue siendo un autor que seguiré viendo todo lo que estrene, ya sea en salas de cine o en la pequeña pantalla gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Mosul de Matthew Michael Carnahan (Netflix)

Los hermanos Russo (Vengadores Endgame) continúan su asociación con Netflix a través de su productora AGBO con el estreno de Mosul, película bélica inspirada en hechos reales que ha sido dirigida por Matthew Michael Carnahan.


PUNTUACIÓN: 7/10



Cuando los terroristas del estado islámico del ISIS tomaron su ciudad, un grupo de hombres lucharon contra ellos para intentar recuperarla. Basada en hechos reales, esta es la historia del equipo SWAT de Nínive, que libró una operación de guerrilla contra el ISIS en una lucha desesperada por salvar su ciudad natal de Mosul.

Matthew Michael Carnahan es un guionista estadounidense hermano de Joe Carnahan (Narc, Ases calientes, El Equipo Am y ha escrito los guiones de películas de acción como The Kingdom (2007), Leones por corderos, Guerra Mundial Z y la adaptación cinematográfica de la exitosa serie de televisión de la BBC State of Play. Matt Carnahan colaboró con los hermanos Russo al escribir el guión de 21 Bridges, producida por ellos y protagonizada por Chadwick Boseman. Mosul es su primer película como director.


En poco tiempo, la productora de los hermanos Russo AGBO ha realizado la estupenda serie Deadly Class inspirada en el comic de Rick Remender y Wes Craig, y las películas 21 Bridges, Tyler Rake y esta Mosul. La película cuenta con fotografía de Mauro Fiore y música de Henry Jackman.


El reparto de la película está compuesto completamente por actores de origen árabe, como Thaer Al-Shayei, Waleed Elgadi, Hayat Kamille, Suhail Dabbach, Mehdi Lamrini, Ben Affan, que aportan una fidelidad total a la historia.


Mosul es una enérgica película de acción que me ha parecido super bien rodada y que sabiendo en qué liga juega, consigue exceder las expectativas de los fans del cine bélico. La película va a la grano desde el minuto uno, pero consigue mostrar el horror que se vivía ¿vive? en Irak que hace que unos hombres estén dispuestos a dar su vida por su misión y eliminar al ISIS de su ciudad. De hecho, no se si la película ha estado rodada en localizaciones reales de Mosul, pero la primera escena en el que vemos gracias a un dron una ciudad completamente devastada por los estragos de la guerra hizo que se me encogiera el corazón pensando que en Mosul, antes de la Guerra del Golfo, llegaron a vivir más de un millón y medio de personas.


El punto fuerte de la película son sin duda sus tiroteos, narrados casi en modo shooter, y que transmiten el frenesí y confusión de los combates en el mundo real en el que las cosas no pueden planificarse. Esto hace que los miembros del equipo SWAT vayan cayendo como moscas durante la historia, muriendo a veces de la forma más inesperada y nada heroica. En esto también transmiten una enorme verosimilitud, algo que se apoya en un excelente trabajo de cámara al hombro que consigue meternos en varias ocasiones en el centro del combate, casi como si nosotros también participáramos.


La película ofrece lo que es, y en ese sentido también la veo muy honesta. No hay construcción de personajes, mostrando lo justo de todos ellos, con una historia que casi parece una excusa para hacer que los personajes pasen de una situación de combate a la siguiente. En este contexto, hacer que los SWAT salven a un joven policía novato de morir víctima de una emboscada es una decisión narrativa muy acertada, ya que desde ese momento él será nuestros ojos y su desconocimiento de la guerra a su alrededor será la nuestra. La única cuestión que la película debe resolver, además de descubrir quien sobrevive, es saber cuál es esa última misión de los SWAT por la cual están dispuestos a sacrificar sus vidas.


En todo caso, hay que reconocer que es una película planteada para los aficionados del cine bélico, y que probablemente un público no fan va a aburrirse soberanamente. En todo caso, creo que sabiendo lo que se va a ver y teniendo el estamo mental adecuado, Mosul puede ser super disfrutable.

Comparto el trailer de la película:

Mosul es una estupenda película bélica que hace virtud de sus limitaciones y que gustará sobre todo a los fans de este género.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Sara de Garth Ennis y Steve Epting (TKO – Panini)

Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes de noviembre de Sara, el maravilloso comic bélico de Garth Ennis, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser publicado por TKO, hoy quiero recomendarlo en el blog.

PUNTUACIÓN: 9/10

De Garth Ennis (Preacher, The Punisher, The Boys) y Steve Epting (Velvet, Capitán América). En el frío invierno de 1942, la francotiradora soviética Sara y sus camaradas luchan contra los invasores nazis. Pero a medida que la lucha se intensifica, ¿podrá sobrevivir su escuadrón? Inspirado en hechos reales.

Sara ha sido la lectura más impactante y satisfactoria de los últimos años de Garth Ennis, un enamorado de las historias bélicas que ha construido un extenso catálogo de historias centradas mayoritariamente en la segunda guerra mundial, aunque no solo, y que en este caso elige un concepto poco habitual por múltiples motivos: Por ser una mujer la protagonista, por ser francotiradora, y por ser una historia situado en el frente ruso.

La dureza de la historia y la frialdad del punto de vista de Sara, la protagonista es nuestro punto de vista, hace que encaje perfectamente con la tradición rusa y la conocida dureza del frente ruso durante la invasión nazi. La construcción del personaje de Sara me parece maravillosa, una mujer que hace lo que hay que hacer aunque sabe que los líderes comunistas habían cometido crímenes igual de terribles que los nazis. No hay héroes en esta historia, tan sólo personas que buscan sobrevivir un día más. Y tampoco los nazis son mostrados como monstruos, tan sólo un enemigo al que interesa deshumanizar para no sentir reparos a la hora de meterles una bala en su cabeza.

Sara es una historia bélica de la vieja escuela, que consigue meterte en la historia desde la primera página y que realiza críticas muy bestias contra el régimen comunista, pero lo hace evitando convertir la trama en un panfleto. Simplemente presenta a los lectores algunos hechos históricos conocidos sobre el régimen comunista, y deja que seamos los lectores los que entendamos y valoremos en su justa medida. Hechos como que los soldados eran ejecutados por sus propios mandos si se retiraban, incluso si se trataba de una retirada táctica para seguir combatiendo en otro lugar, es mostrado con toda su crudeza en estas páginas. Comentaba antes que no hay héroes en esta historia, y los nazis son el enemigo. Pero si tuviera que elegir un “villano”, esos serían los líderes comunistas rusos.

Otro detalle que me ha gustado mucho es la sensación de camaradería del pelotón de tiradoras rusas. No hay profundos estudios psicológicos, pero Ennis si muestra las diferentes formas que tenían estas jóvenes de enfrentarse al horror de la guerra, y a tener a una comisaria política intentando adoctrinarles constantemente que impedía que se expresaran libremente. Un tema recurrente de toda historia bélica es que los soldados no luchan por grandes ideales, sino por el soldado que lucha con él en el frente. Esto, pasado por el punto de vista ruso, también es mostrado en estas páginas.

En el apartado artístico, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser al color ofrecen un trabajo sobresaliente. Un primer elemento que me llamó la atención es que para resaltar la frialdad del frente ruso y las muertes realizadas a distancia, no hay tipografías que resalten los impactos como solemos ver con los puñetazos de los comics de superhéroes. Sólo una pequeña explosión de sangre al golpear la bala el frágil cuerpo humano.

Epting realiza un trabajo alucinante a la hora de incorporar en sus páginas elementos reales de la época. Desde los uniformes, los vehículos, las armas y todo lo que rodea la vida de estas soldados transmite realismo y me ha encantado. De igual forma, la caracterización de Sara y sus compañeras me parece también espectacular, haciéndolas reconocibles en todo momento incluso cuando visten igual en las situaciones de combate.

Otro elemento brillante de este comic es el ritmo y la narrativa que Epting y Ennis incorporan a estas páginas. La vida en el frente era mayoritariamente monótona, con estallidos puntuales de combates. Eso mismo lo vemos en estas páginas, creando momentos super impactantes al girar las páginas, resaltando la habilidad de ambos autores a la hora de crear esta historia que sólo podía contarse en comic.

Elisabeth Breitweiser opta por una paleta de color en todos apagados que encaja con la dureza del invierno ruso, tan sólo roto por las explosiones de rojo sangre cada vez que Sara acierta en un blanco. Un destello, una muerte. Todo en este comic me ha parecido espectacular.

Y como guinda del pastel, el final me ha dejado tocado, siendo el detalle que termina de elevar una obra notable en una sobresaliente. Un final que aunque lógico dadas las circunstancias, está tan bien resuelto que me ha dejado con un nudo en la garganta.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview:

Sara me ha parecido una maravillosa (y dura) lectura que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo. Si te gusta el género bélico, no te puedes perder este comic. Y casi diría que aunque no te guste este género, tampoco debes perderte este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

¿Habéis leído este comic, qué os han parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!