Crítica de Herejes de Dune de Frank Herbert (Dune 5)

El año pasado empecé la relectura de las 6 novelas de Dune de Frank Herbert, y reconozco que terminé un poco saturado, por lo que paré tras Dios Emperador Dune, la cuarta novela. Retomo la lectura con Herejes de Dune, la quinta novela de la serie publicada en 1984.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Herejes de Dune es la quinta novela de la serie «Dune» de Frank Herbert, considerada la cumbre de la ciencia ficción contemporánea.

Esta quinta entrega de la serie prosigue con las aventuras de la estirpe de los Atreides en el fascinante planeta de arena. Nos hallamos en el futuro respecto a la acción de Dios emperador de Dune.

La expansión galáctica que siguió a la muerte de Leto ha terminado. Todos regresan al planeta madre, convertido de nuevo en el mundo inhóspito y seco de sus orígenes. El delicado equilibro entre las antiguas fuerzas está a punto de romperse. En este marco aparece un nuevo personaje: Sheeana, una chica que tiene el poder de invocar, controlar y conducir a Shaihulud, el gigantesco gusano de arena…

Frank Patrick Herbert nació en Tacoma, Washington (1920). Antes de comenzar a escribir ciencia ficción, tuvo varias profesiones, desde fotógrafo y cámara de televisión a pescador de ostras. En 1965 presenta la serie de libros «Las crónicas de Dune», con gran éxito de la crítica y del público, donde describe un mundo imaginario con su propia política, ecología y estructura social. La primera obra de la saga, Dune, tuvo un grandísimo éxito por parte del público y de la crítica y obtuvo los premios Nébula y Hugo, además del Premio Internacional de Fantasía, que compartió con El señor de las moscas de William Golding. Falleció en el 11 de febrero de 1986.

Aunque inicialmente Herbert había dado por finalizada la serie tras Hijos de Dune en 1976, la “presión” a manos de los editores, y el innegable interés por seguir cobrando unos cheques importantes, le hizo cambiar de idea. Y hay que reconocer que la publicación de las siguientes novelas significaron un nuevo éxito de crítica y de ventas para Herbert, estas se quedaron muy alejadas de la brillantez de su primera novela. Dios Emperador de Dune (1981), Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985) completaron la serie, antes del fallecimiento de Herbert en 1986.

Herejes de Dune tiene lugar miles de años después de los sucesos narrados en Dios Emperador de Dune, novela en la que asistimos a la desaparición de  Leto Atreides II, el Tirano que controló el Universo durante milenios. Su muerte provocó la Dispersión que aseguraba la supervivencia de la raza humana mientras se expandía por la galaxia y, lo que es igual de importante, la posibilidad de crear una variedad que rompiera con el estancamiento genético que amenazaba a la humanidad.

Situar la novela tan alejada de los sucesos de la anterior novela es una ventaja, ya que tienes tabula rasa para plantear la historia que quiera el autor, pero también tiene el problema de tener que explicar de alguna manera la nueva realidad de la galaxia. Y la forma que tiene Herbert para hacerlo es utilizar a la Bene Gesserit para que sea nuestros ojos y oídos, contando con la familiaridad que tenemos los lectores de esta hermandad dedicada durante milenios a controlar las líneas genéticas para buscar al humano perfecto. Sin embargo, Herbert NO se para a explicar la sociedad, sino que nos pide un esfuerzo al lector al meternos de lleno en la nueva situación, teniendo que estar atento a los diálogos de los personajes que dan cierto contexto, desde luego no completo ni satisfactorio, a la geo-política de la galaxia, que es contada a cuentagotas.

Como en otras obras de Herbert, tenemos un protagonismo coral mientras seguimos en cada capítulo los viajes de varios personajes. En Gammu, antiguo Giedi Prime hogar de los Harkonnen, el Mentat Miles Teg intentará mantener con vida a un nuevo Ghola de Duncan Idaho, al que varias facciones quieren eliminar. La Imprimadora Lucilla de las Bene Gesserit busca no sólo despertar sus recuerdos de vidas pasadas, sino utilizar sus habilidades sexuales para controlarle y convertirse en un peón bajo el control de su hermandad.

En Rakis, antigua Arrakis, la aparición de la joven Sheeana que parece poder controlar a los gusanos de arena pone en marcha una lucha por el control del planeta. La Madre Superior Taraza de la Bene Gesserit manda a la Reverenda Madre Darwi Odrare a Rakis para que instruya a la joven en las enseñanzas de la hermandad, antes del inevitable enfretamiento contras las nuevas Reverendas Matres llegadas de la Dispersión con planes para controlar la galaxia o destruirla en el intento, y la Bene Teilax con sus eternos planes en la sombra.

Herbert consigue que la novela sea más interesante que Dios Emperador Dune, que reconozco que en algunos momentos se me hizo bola con sus interminables diálogos expositivos, y seguir los pasos de tantos personajes en localizaciones diversas ayuda a que la lectura sea más amena. Pero al mismo tiempo, durante gran parte de la lectura de sus 560 páginas hubo varios momentos en que notaba que había demasiado presentación de la nueva situación y bastante poco desarrollo y casi nulo desenlace. Y esto es así ya que luego recordé que Herbert escribió esta novela y su continuación Casa Capitular Dune casi al mismo tiempo, y unidas forman una historia completa. En las últimas 40 páginas de Herejes de Dune es cuando Herbert me sorprendió cuando nos muestra de qué va realmente la novela y qué situación busca plantear de cara a la siguiente novela.

La novela cuenta casi en primera persona lo que viven los diferentes personajes en cada momento. Esto hace que excepto por la aparición puntual del Maestro Walf de la Bene Teilax, a la historia le falta una verdadera sensación de amenaza, al no acabar de mostrar de forma convincente el peligro que suponen las nuevas Reverendas Matres, algo que, de nuevo, no veremos hasta prácticamente las últimas 40 páginas de novela. Pero, incluso en estos momentos, me pareció interesante que para Herbert el verdadero problema, el verdadero enemigo, no es una facción u otra, sino el estancamiento, la burocratización de la sociedad que la impide ir más allá y conseguir los logros a los que está destinado a llegar. Romper este círculo vicioso será tan importante o más que luchar contra las Matres.

También me sorprendió que frente a los teóricos protagonistas, los jóvenes Sheeana y Duncan Idaho, la novela está construida sobre los hombros del Mentat Miles Teg , la Bene Gesserit Odrare y la Madre Superiora Taraza. Y me han parecido unos personajes interesantes y complejos pero quizá demasiado «resabidos», casi pareciendo que están siempre tres metros por delante del resto por su extrema inteligencia y análisis certeros sobre los cambios que se están produciendo a su alrededor.

Herejes de Dune es café para muy cafeteros. Algo obvio teniendo en cuenta que estamos hablando de la quinta novela de una serie de ciencia ficción mítica. Si has llegado hasta aquí y sobreviviste a Dios Emperador de Dune, no hay duda que esta novela la vas a disfrutar y, como yo, tras leerla obligatoriamente querrás leer el final de la historia en Casa Capitular Dune. En unos días os daré también mis impresiones de esa novela, la última de Herbert antes de su fallecimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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