Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 3 (HBO)

Lo que hacemos en las sombras sigue siendo super divertida en su tercera temporada recién emitida en HBO, aunque diría que ha perdido algo de frescura y locura.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras el final de la segunda temporada en la que Guillermo se enfrentó al Consejo Vampírico Supremo para rescatar a Nandor, Nadja, Laszlo y Colin Robinson, en esta tercera tamporada la familia de vampiros tendrá que enfrentarse a las repercusiones, que serán totalmente inesperadas y divertidas.

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de cuatro vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que ellos mismos han adaptado con gran éxito para la televisión. Por si te interesa, dejo a continuación los links a las reseñas de las temporadas uno y dos, y de la película que lo inició todo en 2014.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés. Y además, también vive con ellos el Vampiro de Energía Colin Robinson (Mark Proksch). En esta tercera temporada tendremos además la aparición recurrente de Kristen Schaal como la Guía (también conocida como la «Mujer Flotante»), una enviada del Consejo Vampírico a quien le gusta flotar y, a veces, hablar con voz demoníaca.

La serie está planteada desde el costumbrismo para mostrar lo patética y fuera de su tiempo que son las vidas de Nandor, Nadja y Laszlo, creando momentos divertidísimos. En esa parte, la serie es genial pero mantiene la premisa inicial de la película. Aunque obviamente en una tercera temporada se pierde el aspecto de novedad que la serie tuvo en un principio, la verdad es que el humor es super inteligente y me funciona siempre, en especial todos los momentos en los que los vampiros comentan algo y luego vemos a Guillermo aclararnos que no tienen ni idea y que realmente es él el que los protege, defiende y acaba haciéndolo todo.

Aunque todos los protagonistas me encantan, de nuevo Guillermo se convierte en el verdadero all-star de la serie. Para sustituir la novedad, los guionistas se han currado una serie de situaciones realmente ridículas con Nandor en el centro que resultan tremendamente divertidos. En especial, hay un gag homenajeando el Mundo Disco de Terry Pratchett que que puede ser la mejor broma de toda la serie, y mira que han habido gags buenísimos.

Este temporada de Lo que hacemos en las sombras ha tenido de nuevo 10 episodios de media hora cada uno. El tipo de humor es tan único que me encanta ver la serie, y me alegra descubrir que HBO confirmó una cuarta temporada antes incluso del estreno de esta temporada, algo totalmente comprensible teniendo en cuenta el enorme cliffhanger con el que termina el último episodio. No tengo problema en reconocer que veré encantado la serie en 2022 cuando se estrene la siguiente temporada.

Sin embargo, hay que reconocer que esta temporada ha bajado el nivel. Los gags siguen siendo buenos, pero en muchos momentos notas que estas situaciones ya las hemos vivido, porque es así. Entiendo que los guionistas también han hecho un intento consciente de romper esta sensación, de forma que en varios episodios la serie se rompe en dos, con Nandor y Nadja por un lado y Laszlo y Colin por otro viviendo situaciones loquísimas por su cuenta. Sin embargo, visto el conjunto, las historias que tuvimos con los vampiros separados no fueron mejor que lo visto anteriormente, más bien lo contrario.

En este contexto, las partes de Nandor y Nadja son siempre más locas y divertidas que las peripecias de Laszlo y Colin. De hecho, Colin se convirtió en el tapado de las anteriores temporadas con algunos de los mejores momentos, pero en esta tercera temporada aparece un tanto desubicado y sin tanto interés. Eso sí, el giro final que sufre el personaje me parece antológico.

Comparto el trailer de la serie:

A pesar que creo que ha bajado el nivel, sigo riéndome mucho con Lo que hacemos en las sombras y volveré la temporada siguiente.

PUNTUACIÓN: 7/10

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