Crítica de Todo a la vez en todas partes, de Dan Kwan y Daniel Scheinert

La crítica ha puesto por las nubes Todo a la vez en todas partes, la película de Dan Kwan y Daniel Scheinert con producción de los hermanos Russo y protagonizada por Michelle Yeoh, que realiza una increíble mezcla de géneros y conceptos.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando una ruptura interdimensional altera la realidad, Evelyn (Michelle Yeoh), una inmigrante china en Estados Unidos, se ve envuelta en una aventura salvaje en la que solo ella puede salvar el mundo. Perdida en los mundos infinitos del multiverso, esta heroína inesperada debe canalizar sus nuevos poderes para luchar contra los extraños y desconcertantes peligros del multiverso mientras el destino del mundo pende de un hilo.

Daniel Kwan y Daniel Scheinert, conocidos como Daniels o the Daniels, son un dúo de directores y guionistas de cine. Kwan y Scheinert se conocieron mientras ambos estudiaban cine en el Emerson College de Boston. Comenzaron su carrera como directores de vídeos musicales, incluido el popular promocional de DJ Snake para el single «Turn Down for What» (2013). En 2016 escribieron y dirigieron la comedia-drama surrealista Swiss Army Man (2016) protagonizada por Paul Dano y Daniel Radcliff. Everything Everywhere All at Once (2022) es su segunda película.

Todo a la vez en todas partes ha sido producida por los hermanos Russo (Vengadores Endgame) y cuenta con una fotografía de Larkin Seiple, montaje de Paul Rogers y música de Son Lux. La película de 140 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 25 millones, que están super bien aprovechados en pantalla. La película ha recaudado 60 millones en Estados Unidos, siendo el mayor éxito de taquilla de la productora indy A24.

Uno de los elementos principales de la película es un casting alucinante encabezado por Michelle Yeoh como Evelyn Quan Wang, una insatisfecha y agobiada propietaria de una lavandería que se convertirá en involuntaria salvadora del multiverso. Ke Huy Quan, el mítico Tapón de Indiana Jones y El Templo Maldito (1984) y Data de Los Goonies (1985) interpreta a Waymond Wang, el manso marido de Evelyn. Stephanie Hsu (La maravillosa sra. Maisel) es Joy Wang, la hija de Evelyn y Waymond que discute por todo con su madre y que tiene una novia (Becky Sregor, interpretada por Tallie Medel) que no es aceptada por ella. Completa el reparto el mítico James Hong (actor en más de 600 películas desde los años 50 hasta ahora) es Gong Gong , el exigente padre de Evelyn, Jamie Lee Curtis hace de Deirdre Beaubeirdre, una dura inspectora de Hacienda que amenaza con cerrar el negocio de Evelyn.

Entrando a valorar la película, lo primero a destacar es el reparto, empezando por una Michelle Yeoh estupenda que lleva el peso dramático de la película y que demuestra una interesante rango interpretativo durante el larguísimo metraje. Otra gran alegría es reencontrarme con Ke Huy Quan haciendo de su marido, que me devuelve a unos años 80 en los que fue un icono. De hecho, cuando me enteré que Huy Quan abandonó hace 20 años la profesión al no encontrar papeles para él me he quedado bastante chafado. Otro puntazo es contar con el también mítico James Hong (al que entre otras muchas le recuerdo por Golpe en la pequeña China de Carpenter) y con Jamie Lee Curtis, ambos en roles secundarios.

Para tener un presupuesto de 25 millones, la película muestra una tremenda imaginación a la hora de presentar los universos alternativos, con unos efectos especiales resultones que sin contar a Doctor Strange de Sam Raimi no se parecen a nada que haya visto en bastante tiempo. Hay escenas visualmente arrolladoras en varios momentos que confirman que la mayoría de los casos no es una cuestión de presupuesto, sino de calidad e imaginación. Y al menos de lo segundo hay mucha durante el metraje.

Aunque la película no va de eso, hay un par de coreografía de artes marciales estupendas, sobre todo la primera protagonizada por Ke Huy Quan pero también hay otra de Michelle Yeoh que está muy muy guay. Lo malo es que están situadas en la primera mitad y te dejan con ganas de una acción que nunca llega a suceder en el climax final, dado que como digo la película no es una cinta de acción, a pesar de lo que la promoción de la película sugería.

La película realiza también varios homenajes nada sutiles a diferentes géneros y autores de cine asiático que hará las delicias a los cinéfilos de gustos refinados. De hecho, hubieron tantos momentos que me recordaban a otras películas que llegué a perder la cuenta. Cuando termine de escribir estar líneas, creo que iré a buscar artículos sobre ello porque hay homenajes para parar un tren.

Tengo que reconocer que NO llegué a ver la película con el estado mental adecuado. Tuve varios líos en el trabajo, salí corriendo para recoger a mi mujer y mi hijo a Castellón (mi mujer tiene el coche en el taller), hicimos varios encargos, cenamos corriendo y me fui pitando al cine sin llegar a sentarme en casa ni 5 minutos. Llegué agotado al cine, lo que explica en parte que no disfrutara ni conectara con la película.

Ampliando este problema, me equivoqué al elegir la V.O. para verla, dado que una parte importante de la película están hablando en chino y cuando lo hacían en inglés era con un fuertísimo acento. Esto me obligó a tener que leer los subtítulos el 99% del tiempo, algo que no me suele suceder cuando voy a la V.O. Al juntarse el cansancio, los subtítulos, la exageradísima duración de 140 minutos y unas explosiones visuales que hacían super incómodo leer los subtítulos y ver lo que estaba pasando en pantalla, todo ello junto provocó que la experiencia fuera peor de lo normal.

El caso es que abracé sin problemas las locuras y el sentido del humor absurdo de la película, sobre todo referido a algunas de las realidades alternativas que conocerá Evelyn, a lo que había que añadir un elemento bastante inesperado referido al drama que vive la familia de Evelyn. Sin embargo, a medida que avanzaba la película su historia me fue echando minuto a minuto, porque realmente no se corresponde el drama existencial que realmente presenta la película y el mensaje de intentar ser feliz a pesar que la vida sea una mierda, seamos pobres y sepamos que nuestros sueños no se van a cumplir, con las mamarrachadas que los Daniels plantean en el guion precisamente a costa de las realidades alternativas que comentaba antes, o la forma en que los personajes conectan con sus vivencias en esas realidades.

La sensación de estar viendo una «paja mental» de tamaño descomunal fue algo que se me pasó por la cabeza en varias ocasiones, dado que Todo a la vez en todas partes es realmente un drama existencial muy hardcore oculto bajo una envoltura de acción, humor y ciencia ficción que añadía nun tono que no se correspondía con la historia que nos estaban contando.

Otro problema de la película es que tiene una duración de 140 que es ridículamente larga y provocó que el visionado fuera un suplicio. En serio, hacía tiempo que no me movía tanto en el asiento de un cine, es que ya no sabía ni como ponerme, lo que indica también que no estuve a gusto con lo que me estaban contando. Nos quejamos de la exagerada duración del cine mainstream actual, pero esta película no le va a la zaga, siendo la experiencia mucho peor. Como digo, el primer y segundos actos los acepté bastante bien y hasta ese momento la película no me desagradaba. Sin embargo, el tercer acto se me hizo eterno.

Hay otros elemento menores como que dentro que globalmente veo que el presupuesto está super bien aprovechado, me pareció también un bajón comprobar que el 95% del metraje está rodado dentro de la misma oficina de Hacienda o de la lavandería de Evelyn , lo cual me rompe con la idea de una película super loca que nos iba a llevar de viaje por el multiverso.

Tampoco conecté con el humor absurdo de los Daniels, aunque el caso es que en su día me gustó bastante su opera prima Swiss Army Man, donde creo que sí combinaron con acierto la comedia y el drama. Pero las realidades alternativas de los dedos convertidos en frankfurts o el plagio a Rataouille cambiando la rata por un mapache, me parecieron penosos. Y no en plan «broma sin gracia», sino que son unas subtramas que no funcionan y que lo único que hacen es alargar una película ya de por si demasiado larga.

Estoy acabando de escribir mis impresiones de la película y reconozco que todavía no tengo claro si el mensaje de intentar ser feliz a pesar que nuestra vida sea una mierda, seamos pobres y sepamos que nuestros sueños no se van a cumplir es una genialidad que toca una cuestión social importante hoy en día de forma positiva, dado el empobrecimiento constante de la clase media en USA y Europa, o una gafapastada bestial de unos niños ricos que le cuentan a la plebe que no nos quejemos tanto porque a pesar de todo siempre se puede sacar algo positivo. Quiero quedarme con el lado positivo y que a pesar del nihilismo de muchos momentos, los protagonistas eligen intentar ser felices a pesar de todo, pero no me atrevería a decir que la segunda interpretación esté equivocada.

Me gusta probar cosas nuevas que me saquen de mi zona de confort. Y en el caso de Todo a la vez en todas partes realmente no llegué con ningún hype o expectativa previa, a pesar de haber leído en twitter a mucha gente muy contenta de la película, sumado una aclamación total de la crítica especializada. Sin embargo, por un motivo o por otro, se me hizo imposible conectar con esta propuesta. Y entiendo que es una película muy particular en la que tienes que entrar en el rollo para disfrutarla. Diría que yo lo hice durante la primera hora, pero me perdieron durante la segunda mitad.

Comparto el trailer de la película:

Me ha sido imposible conectar con Todo a la vez en todas partes, y me sabe mal porque tenía ganas de ser entretenido y sorprendido que no ha conseguido lo primero y si lo segundo, pero en negativo.

PUNTUACIÓN: 5/10

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