Una nueva semana con Studio Ghibli: Nicky la aprendiz de bruja, Susurros del corazón y El viento se levanta

Ver películas de Studio Ghibli es una actividad contagiosa, porque una vez empecé parece que no puedo parar. Como en los artículos anteriores, hoy voy a compartir mis impresiones a nivel general de tres películas del estudio dirigido por Hayao Miyazaki que entrarían en la faceta más realista del estudio, como son Nicky, la aprendiz de bruja (1989), Susurros del corazón (1995) y El viento se levanta (2013).

Y si te gusta Ghibli, te recomiendo mis artículos previos, en los que hablo de Nausicaä del valle del viento (1984), Mi vecino Totoro (1988) y Porco Rosso (1992) en el primer post, de La princesa Mononoke (1997), El castillo ambulante (2004) y Ponyo en el acantilado (2008) en el segundo, y de El Castillo en el cielo (1986), El viaje de Chihiro (2001) y Cuentos de Terramar (2003) en el tercero.

NICKY LA APRENDIZ DE BRUJA (1989)

Kiki (o Nicky en el doblaje español) es una joven bruja de 13 años, en periodo de entrenamiento, que se divierte volando en su escoba junto a Jiji, un sabio gato negro. Según la tradición, todas las brujas de esa edad deben abandonar su hogar durante un año para saber valerse por sí mismas. Así, ella descubrirá lo que significa la responsabilidad, la independencia y la amistad. En su camino Kiki (Nicky) y Jiji harán un nuevo amigo, Tombo, con el que vivirán extraordinarias aventuras. (FILMAFFINITY)

Pensar que unos padres dejar marchar a vivir su vida sola a una niña de 13 años es la primera clave que esta historia muy muy realista no es. Hecha esta pequeña broma, la verdad es que Nicky aprendiz de bruja es un feel-good de manual y un éxito tremendo de Miyazaki, que escribe el guion y dirige. El director japonés plantea un mundo bastante moderno con tecnología como coches, trenes y dirigibles que convive con la realidad que las brujas existen y son benévolas. La película en realidad no plantea un conflicto emocionante ni el destino del mundo está en manos de Nicky, sino que tenemos un ligero slice-of-life en el que vemos la vida de Nicky en situaciones super mundanas y normales. De alguna manera, esta película conecta con otras películas suyas de target infantil-juvenil como Mi vecino Totoro y Ponyo en el acantilado. Lo cual no tiene nada de malo, de hecho es algo que digo como un cumplido.

Nicky tiene suerte en su viaje, al conocer a una panadera que la dejará quedarse en su casa y la ayudará a montar su negocio de transporte aprovechando su escoba voladora. Las personas que se va encontrando son todas buenas, y en cierto sentido plantean una película bastante episódica mientras encadena un encargo tras otro. Al final hay un pequeño gran problema que acaba siendo resuelto por Nicky gracias a sus habilidades únicas. Nicky la aprendiz de bruja no me cambia la vida pero si me la alegra y me deja con una sensación positiva que me encanta. En realidad, ¡qué bonito es que una película te deje con esta sensación!

SUSURROS DEL CORAZÓN (1995)

Una joven estudiante amante de los libros descubre que todos los libros que ha elegido en la biblioteca han sido previamente elegidos por una misma persona. Cuando descubre quién es conoce a Seiji, un joven que está aprendiendo el arte de fabricar violines. (FILMAFFINITY)

Susurros del corazón está dirigida por Yoshifumi Kondō y escrita por Hayao Miyazaki basándose en el manga homónimo de 1989 de Aoi Hiiragi. Fue la única película de Kondō como director antes de su muerte en 1998. La película de dos horas de duración cuenta con música de Yuji Nomi.

Sururros del corazón es una película romántica adolescente protagonizada por Shizuku Tsukishima, una adolescente de 14 años que tendrá que decidir qué hacer con su vida. La trama se inicia cuando descubre que un joven, Seiji Amasawa, ha leído los mismos libros que ella, pero en realidad tenemos muchos elementos de un típico drama adolescente, que en este caso se nos presenta en formato de animación. Dentro que el género romántico adolescente no me apasiona, la verdad es que la película está bien realizada y la historia se ve con agrado, al asistir no sólo a la relación de los dos chavales, sino al crecimiento de Shizuku como persona que empieza a saber lo que quiere hacer en su vida y lo mucho que cuesta, iniciando un aprendizaje que la llevará toda su vida. Porque la idea de «cumplir con tus sueños» no es algo sencillo ni fácil de conseguir, sino que conlleva muchísimo trabajo y sacrificios, algo que conectar con la filosofía del trabajo de la cultura japonesa.

Una cosa que me resultó muy curiosa de la película es la importancia que tiene la canción «Take me home, country roads» de John Denver, canción que Shizuku adapta al japonés. El momento en el que Shizuku canta su versión de la canción junto a Seiji, el abuelo de Seiji y unos amigos es uno de los mejores momentos de la película. En las dos horas de película conoceremos a la familia de Shizuku, y tendremos momentos de amistad, momentos de amores no correspondidos entre compañeros de clase y una tienda de artesanía que abre la mente a Shizuku a un mundo más creativo del que está costumbrada.

Susurros del corazón tiene una buena animación para una historia realista de este tipo. Hay destellos de fantástico cuando Shizuku escribe su historia que están muy chulos, pero en realidad son escenas secundarias de la película. En general la animación ayuda a contar la historia de forma interesante, algo que achaco al buen hacer en la dirección de Yoshifumi Kondō, el que hubiera sido sucesor creativo de Miyazaki de no ser por su prematura muerte en 1998. Como comentaba, el género del «romance adolescente» no es que me apasione especialmente, pero esta película me ha mantenido interesado de principio a fin. No le puedo pedir más.

EL VIENTO SE LEVANTA (2013)

Jiro Horikoshi, que sueña con volar y diseñar hermosos aviones, se inspira en el famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. Corto de vista desde niño y por ello incapaz de volar, se une a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería en 1927. Su genio pronto es reconocido y se convierte en uno de los más prestigiosos diseñadores aeronáuticos. Film biográfico que recrea hechos históricos que marcaron su vida, como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. (FILMAFFINITY)

El viento se levanta fue primero un manga escrito por el propio Miyazaki, que luego adaptó en esta película. Se trata de una película biográfica de ficción sobre Jiro Horikoshi (1903-1982), diseñador del avión de combate Mitsubishi A5M y de su sucesor, el Mitsubishi A6M Zero, utilizados por el Japón durante la Segunda Guerra Mundial. El amor de Miyazaki por el mundo de la aviación, sector en el que trabajó su padre, aquí cobra su máxima expresión, al plantear una película realista sobre la vida de una persona real.

Debido a la premisa de la película, no tenemos casi elementos fantásticos. Pero Miyazaki plantea que los sueños de Jiro tengan una gran importancia en la historia y casi sirvan de nudo conector de toda la vida de este ingeniero. En estos sueños hay una cualidad onírica tremenda que regala momentazos visualmente apabullantes, que se suman a otros tremendos, como la escena del Terremoto de 1923 que destruyó Tokyo no tanto por el propio terremoto sino por los incendios posteriores. Esta escena cuenta con un montaje de sonido potentísimo que se suma a la perfecta animación del estudio.

La película en realidad está dividida en dos partes. La parte de Jiro como ingeniero conecta con el amor de Miyazaki por la aviación y me gusta, al ver la evolución de la industria japonesa y cómo llegaron a construir en muy poco tiempo aviones que rivalizaron con los alemanes y los americanos. Esta parte está bien, y sigue la vida de Jiro a lo largo de varias décadas. Aquí el contexto histórico, empezando por la expansión militarista de Japón por toda Asia, es un factor que afecta a la historia, pero que se mantiene en un segundo plano casi todo el tiempo.

Pero la parte que realmente me enamora es la historia de amor de Jiro y Nahoko, que se inicia en medio del terremoto y que durante unos años sufren un fuego del gato y el ratón, al no coincidir por escasos minutos. En momento del reencuentro años más tarde es pura magia y puro amor, y me dio momentos super emocionantes. En esto acierta la música de Joe Hisaishi, colaborador habitual de Miyazaki, la maravillosa animación y un diseño de Nahoko que hace que sea super guapísima y maravillosa.

El viento se levanta me parece una fantástica película de madurez de un Miyazaki controlando de forma milimétrica su arte, alternando la lección de historia con elementos emocionantes que para mi son lo que consiguen elevar la historia. Una película imprescindible.

Estas tres películas igual no son lo mejor de Ghibli, que para mi lo formaría el triángulo Mononoke-Chihiro-Nausicaä, pero son películas estupendas que me dejan la mejor de las sensaciones. Y que sin duda cimentan la bien ganada fama que Ghibli ha conseguido a lo largo de los años.

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Una nueva semana con Studio Ghibli: El castillo en el cielo, El viaje de Chihiro y Cuentos de Terramar

Disfruté tanto del visionado de las películas de Studio Ghibli para la grabación del podcast de El Colmo, podéis enlazar aquí con la parte uno y dos, que me dije a mi mismo que por qué no seguir viendo más películas de Hayao Miyazaki y compartir mis impresiones. Es por esto que planteo dos nuevos artículos en los que haré comentarios generales de seis películas del estudio, empezando por El Castillo en el cielo, El viaje de Chihiro y Cuentos de Terramar.

EL CASTILLO EN EL CIELO (1986)

Una aeronave se desliza sobre un mar de nubes, en una noche de luna llena. Muska, un agente secreto del gobierno, acompaña a una chica llamada Sheeta a la fortaleza de Tedis. Repentinamente la nave es atacada por los piratas que, al igual que el gobierno, buscan el secreto de la piedra mágica de levitación que Sheeta lleva alrededor del cuello. La piedra es la llave que abrirá las puertas de La Fortaleza celeste, una isla flotante en medio del cielo creada por una misteriosa raza que hace mucho tiempo desapareció del planeta. Pazu, un joven muchacho, se hace amigo de Sheeta, le ayuda a escapar de sus seguidores y juntos se disponen a resolver el misterio de la Fortaleza Celeste. Cuando Sheeta y Pazu inician su viaje hacia la Fortaleza Celeste, ponen en marcha una cadena de acontecimientos irreversibles. En este misteriosos lugar encontrarán un tesoro mucho más grande que el poder de gobernar el mundo. (FILMAFFINITY)

El castillo en el cielo es la primera película realizada y producida por Ghibli, dado que Nausicaä en realidad fue realizada por Miyazaki en otro estudio antes del nacimiento de Ghibli. La película de 124 minutos es una aventura en estado puro en el que dos jóvenes intentan escapar a la persecución de unos piratas y del ejército mientras intentan encontrar el camino al mítico castillo que da título a la película.

Aunque la película es de 1986, yo la vi muchos años después. Y es curioso ver ya aquí muchos de los lugares comunes de la filmografía de Miyazaki, como el amor por el mundo de la aviación, que se muestra en las naves que utilizan los diferentes grupos, o que los protagonistas son huérfanos. También se nota un fervoroso antimilitarismo que hace que los chavales al final se hagan amigos de los piratas en la carrera por evitar que el poder establecido se haga con el control de una ciudad con armas con un enorme potencial destructor.

La animación es alucinante, y nos ofrece escenas gloriosas como la persecución en tren y la llegada del ejército atacándoles con cañones. Pensar que la película empleó técnicas de animación tradicional me vuela la cabeza pensando en el increíble detalle que tienen algunos de estos momentos. Los personajes son marca de la casa (parecen casi Heidi y Marco, para entendernos), y dan una estupenda sensación de familiaridad a la película. Sin embargo, el diseño del robot es realmente amenazante, me parece super acertado.

El hecho de ambientar El castillo en el cielo en un mundo mezcla de fantasía y ciencia ficción steampunk hace que haya una sensación atemporal que consigue que ver la película siga siendo un placer. De hecho, la animación tradicional también ayuda a crear este feeling atemporal. Además, estamos ante una película para toda la familia en la que están pasando cosas todo el rato y además de la aventura los personajes transmiten mucha ternura y emoción.

Hay películas que aún gustándote, no te dejan ganas de volver a verlas. No es el caso con El castillo en el cielo, una película que en mi casa la hemos visto un montón de veces.

EL VIAJE DE CHIHIRO (2001)

Chihiro es una niña de diez años que viaja en coche con sus padres. Después de atravesar un túnel, llegan a un mundo fantástico, en el que no hay lugar para los seres humanos, sólo para los dioses de primera y segunda clase. Cuando descubre que sus padres han sido convertidos en cerdos, Chihiro se siente muy sola y asustada. (FILMAFFINITY)

Hasta el estreno de El chico y la garza, sólo había visto dos películas del estudio Ghibli en el cine: La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro. Y aunque por temática para mi Mononoke es LA PELÍCULA de Ghibli, sin duda la que más me gusta, El viaje de Chihiro es también un peliculón que merece también el calificativo de OBRA MAESTRA. Esta película confirmó la popularidad del estudio fuera de Japón y asentó el standard de calidad que Mononoke presentó al público de finales del siglo XX. Aparte de convertirse en la película más taquillera de la historia de Japón desbancando precisamente a Mononoke, Chihiro consiguió el Oscar a Mejor película de animación, la única película japonesa en conseguirlo.

Desde una óptica europea, El viaje de Chihiro puede verse como una actualización de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, añadiendo el contexto de los mitos y las tradiciones japonesas. La entrada de Chihiro y sus padres en el mundo de los espíritus tiene múltiples lecturas, empezando por una aventura en la que Chihiro pasará de la infancia a la madurez. También puede verse una lucha entre las costumbres y deidades que cada vez están menos presentes en la sociedad japonesa, y los cambios que impone el mundo moderno. Hay tantos simbolismos en la película que darían para un libro. Para varios, en realidad. Pero ante todo, la lucha y el drama de una niña que intenta recuperar a sus padres perdidos ofrece un conflicto sencillo y directo que consiguen que los espectadores estemos super involucrados emocionalmente con la protagonista. Y que consigue que la conclusión sea super satisfactoria.

La imaginación que desprende cada uno de los fotogramas, con un diseño que es cercano a nuestro mundo pero a la vez completamente diferente, es otro de los puntos fuertes de la película. La animación siendo Ghibli ya se sabía que iba a ser perfecta, pero en El viaje de Chihiro ascendió un peldaño más si cabe en la maravilla que genera en el espectador que ve la película por primera vez. Cada uno de los seres, deidades o demonios que vemos en la película transmiten historia y realidad, ofreciendo un viaje alucinante por una parte de la cultura japonesa.

Frente a la idea occidental, que no existe en Japón, que la animación en general es un género menor destinado para niños, El viaje de Chihiro ofrece una historia compleja con multitud de temas adultos que puede ser vista por toda la familia, aunque igual es mejor que no la vean los niños más pequeños dado que hay muchas imágenes que pueden resultar super perturbadoras. Aparte del propio momento sacado de una pesadilla en que los padres de Chihiro se conviertes en cerdos, que para un nene puede ser un shock tremendo. Como aventura sin más la película está super bien, pero cuando sumas los simbolismos que comentaba antes y unos personajes maravillosos, el éxito está mas que asegurado.

Comentaba también el elemento atemporal de las películas de Ghibli, y en este sentido El viaje de Chihiro sigue siendo un peliculón cada vez que la veo. No sólo no ha envejecido nada, es que cada vez que la vuelvo a ver descubro algo nuevo que me flipa igual o más que la primera vez que la vi. ¡QUÉ PELICULÓN!

CUENTOS DE TERRAMAR (2006)

Película de anime del Studio Ghibli dirigida por Goro Miyazaki, hijo de Hayao Miyazaki. Está basada en el tercer libro de la serie «Terramar: La costa más lejana», escrita por Ursula K. Le Guin. Una adaptación en manga se ha publicado en Japón. La historia nos sitúa en el archipiélago de Terramar, donde hay dragones, magos y espectros, talismanes y poderes. Es un mundo gobernado por la magia y, ante todo, por las palabras, pues cada cosa posee su nombre verdadero, el designado durante la Creación, que otorga a los hechiceros el dominio sobre los elementos y los animales. Sus gentes, sencillas y tranquilas, tienen como único objetivo conseguir paz y sabiduría… (FILMAFFINITY)

Aunque tengo esta película comprada en DVD desde hace un montón de años, acabo de descubrir que Cuentos de Terramar NO está dirigida por Hayao Miyazaki sino por su hijo Goro Miyazaki, que también escribió el guion junto a Keiko Niwa. Y esto explica muchas cosas.

Iba a decir que Cuentos de Terramar es probablemente la película más aburrida de todo el catálogo de Ghibli, hasta el punto que cada vez que la veo me he quedado dormido. Y no podía entender cómo era posible que esto me pasara en una película que además se basaba en las maravillosas novelas de Ursula K. Le Guin. De hecho, volvió a pasarme esta semana cuando me la puse otra vez. Tras despertar de la cabezada, tuve que volver a ponerme los últimos 45 minutos para buscarle el sentido a todo. Y la diferencia está clara. Aunque compartan el apellido, la calidad de uno no tiene nada que ver con la del otro. El talento no tiene que transmitirse en los genes.

En las historias de Ghibli normalmente hay un contexto super imaginativo e interesante en la que tienen lugar las historias de los protagonistas. Y en esta película conoceremos el reino de Terramar, un mundo medieval donde la magia y los dragones existen. Estamos en un momento de crisis en el que parece que la magia está desapareciendo y en la que los dragones que antaño marcharon a otros territorios han vuelto a avistarse en las costas. La historia sigue el camino de Arren, un joven príncipe que intenta escapar de un tremendo pecado de su pasado. Tras ser salvado de la muerte por el archimago Gavilán tendrá que enfrentarse a los fantasmas de su pasado y mirar hacia el futuro, al conocer a Tenar, una vieja amiga de Gavilán, y Therru, una joven huérfana que Tenar acogió en su casa. Pero antes, tendrán que enfrentarse al mago Cod, antiguo enemigo de Gavilán que amenaza el equilibrio del mundo.

En positivo, la animación de Ghibli es estupenda como siempre, con unos diseños de personajes y casi de edificios y animales que se sienten familiares dentro del amplio catálogo del estudio. La película se estrenó en 2006, y mantiene el feeling de historia atemporal alejada de las modas puntuales, con vocación de perdurar en el tiempo.

Sin embargo, el problema es que todo es muy aburrido, con situaciones insulsas que se acumulan una detrás de otra y diálogos interminables siempre anticlimáticos. Aparte que los viajes vitales de los protagonistas resultan absurdos. Empezando por el poderoso Gavilán, que no hace nada (literalmente) en la última media hora de película, el príncipe Arren y su crimen sin sentido seguido por una historia muy floja e incomprensible, y una Therru cuya sorprendente identidad es un porque si de libro que se sacan de la manga ya que nada previo lo habían anticipado o preparado narrativamente. La excusa de que «Cod alteraba el equilibrio» resulta endeble por no usar palabras más gruesas. Hay además una desconexión total del viaje de los protagonistas y la amenaza de Cod, que no hubieran tenido nada que ver si no fuera porque el villano se empeña en querer encontrarles una vez conoce que están en su reino. Porque desde luego Gavilán no le buscaba, estaba de paso.

De todo el catálogo de Ghibli Cuentos de Terramar es la película más decepcionante. La diferencia como narrador de Hayao Miyazaki respecto a su hijo Goro es abismal. Me sabe mal, pero esta película es super decepcionante.

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Crítica de 100% Marvel HC. Alien 1 de Phillips Kennedy Johnson y Salvador Larroca (Marvel Comics – Panini)

Tras la lectura del primer volumen de Predator de su nueva etapa en Marvel Comics, me he venido arriba y me animé también con el comic de Alien que Panini publicó el año pasado, obra del escritor Phillip Kennedy Johnson, dibujos del valenciano Salvador Larroca y color de Guru-eFX. Y no me ha gustado.

PUNTUACIÓN: 4/10

¡Alien, el gran icono del cine de terror, llega Marvel, de la mano de Phillip Kennedy Johnson (Superman) y Salvador Larroca (El Invencible Iron Man)! ¡Gabriel Cruz entregó su vida a la Corporación Weyland-Yutani y, por culpa de un ataque alienígena al que sobrevivió a duras penas, a punto estuvo de entregarla literalmente! Cruz, que se jubiló recientemente, está intentando retomar su relación con su hijo, al que abandonó, con la ayuda de un amigo; un androide modelo Bishop. Pero su regreso a la vida civil va a ser complicado, ¡puesto que va a toparse de nuevo con los mortíferos xenomorfos! 

Este volumen en tapa dura de Panini incluye Alien 1-6 USA.

Phillip Kennedy Johnson (Iowa, 1978) es uno de los escritores on-fire de la última hornada. Militar y músico además de escritor, fue nominado al Premio Eisner. Su trabajo en la industria del cómic se ha publicado en editoriales como BOOM! Studios, Archaia, Scout Comics, IDW Publishing, Aftershock, Marvel y DC Comics. Entre sus creaciones destaca las series The Last God, publicada bajo el sello Black Label de DC, Last Sons of America, Warlords of Appalachia, Smoketown y 007:, entre otras. En los últimos tiempos ha compaginado etapas en SUPERMAN y Action Comics en DC Comics con este trabajo de Alien en Marvel.

Salvador Larroca (Valencia, 1964) es uno de los dibujantes españoles más veteranos trabajando para Marvel Comics. Como Carlos Pacheco, empezó su carrera profesional trabajando para Marvel U.K., publicando en 1992 Dark Angel y Death´s Head. Tras dar el salto a Estados Unidos, dibujó unos números de Flash tras los de Carlos Pacheco, entrando a trabajar para Marvel justo a continuación, en 1994. A partir de una etapa larga en Ghost Rider, consiguió una merecida fama de dibujante cumplidor con las fechas de entrega que podía sacar a los editores de más de un problema. En estos casi 30 años en nómina de Marvel, Larroca ha dibujado prácticamente a todos los personajes de la editorial, destacando la colección Xtreme X-Men con Chris Claremont, donde experimentó con un lápiz sin entintado, los 4 Fantásticos también con Claremont, Newuniversal con Warren Ellis o su trabajo en Iron Man con Matt Fraction, que le valió un Eisner en 2009. En los últimos años Larroca fue también dibujante en la colección de Darth Vader durante dos años, dentro del sello de Star Wars.

Entrando a valorar el comic, un primer elemento a destacar es que el comic de Predator que leí hace unos días situaba la continuidad tras lo sucedido en todas películas, por supuesto las dos películas clásicas pero también Predators (Nimród Antal, 2010) o The Predator (Shane Black, 2018). No pasa lo mismo en este comic de Alien, que marca la línea tras Aliens El Regreso (James Cameron, 1986), obviando las posteriores.

Dentro de la valoración, tengo que decir que la historia de Phillip Kennedy Johnson gana al ser leída en tomo. De hecho, estamos ante una historia más pensada para ser leída en este formato, dado que sobre todo en la dos primeras grapas no hay grandes momentos que te dejen con ganas más. Johnson plantea una historia correcta que discurre por tropos esperables del universo Alien. Cruz, un veterano militar con un trauma del pasado, intentará acercarse a un hijo al que hace años no ve. tras su jubilación Por desgracia, su hijo forma parte de un grupo radical que aprovecha las claves robadas de Cruz para entrar en el laboratorio de alta seguridad donde trabajaba. Esto por supuesto provocará el surgimiento de los Alien y una misión de rescate en la que Cruz intentará salvar a su hijo antes que la estación espacial sea destruida, mientras que a empresa Weyland-Yutani quiere recuperar el objeto de la investigación.

La historia no es ningún dechado de originalidad, pero si construye bien el misterio alrededor del trauma del pasado de Cruz. Tiene además una sorpresa en lo referido a un androide presente en la estación espacial, así como una muestra de la avaricia de la empresa para los que el objetivo vale las vidas que sean necesarias. Desde el primer momento el comic transmite que tiene el feeling adecuado que se espera en una historia de Alien. Creo que todo está razonablemente bien planteado. Y aunque no hay alardes ni enamora en ningún momento, en manos de otro dibujante hubiéramos tenido un comic entretenido con momentos impactantes y un final lógico casi inevitable bien ejecutado.

El problema de este comic es el dibujo de Salvador Larroca. Comentaba al principio que Larroca es un profesional super valorado en Marvel al que si le piden si puede entregar una grapa de 20 páginas en 5 días te dice que si y te las «dibuja». Todo editor de una empresa grande necesita solucionadores como Larroca, y en ese sentido entiendo que sus últimos encargos en Darth Vader y este de Alien son premios a su lealtad y a su dedicación de casi 30 años. Aparte de una fuente importante de ingresos con los royalties que debe cobrar por las ventas de los tomos.

Pero Larroca se ha convertido en un artista ilegible desde que decidió su estilo actual supuestamente hiper-realista copiando de frames de películas que arregla ligeramente con el photoshop, para que parezca un trabajo propio y no tracing. En este comic, Larroca copia la cara de Lance Henriksen (Bishop), pero cada vez que aparece me da un repelús tremendo. Tengo claro que Cruz y el resto de personajes están «inspirados» de actores o modelos con presencia en redes sociales, aunque no les pueda situar exactamente. Fruto de este efecto copión, tenemos algunas escenas planteadas con todas las viñetas con el mismo punto de vista, en el que los personajes hablan y se mueven, que son lo contrario a «dinámicas». Además, hay también un exceso de primeros planos de las caras de los personajes, o planos medios, que me muestran a un artista con pocas ganas de trabajar, pensando que con dibujar la cara es suficiente para hacer atractiva la historia. (Spoiler: no lo es).

Esto ya es problemático, pero no sería insalvable para disfrutar del comic si no fuera que el supuesto hiperrealismo mal entendido de Larroca provoca que el comic sea una sucesión de imágenes mal conectadas con las siguientes que provoca una sensación de acción estática y ninguna tensión o progresión dramática. Es posible que el color de guru-eFX tampoco ayude, pero en los dibujos de Larroca no hay tampoco ni el más mínimo rastro de tono de terror, ni siquiera la intención de crear momentos perturbadores. Hablando del cine, en las películas tenemos imágenes en movimiento que crean el dinamismo, el ritmo, las coreografías de acción, etc… Pero el comic tiene que plantear en una imagen el momento más icónico que mejor transmita todas esas cosas, cosa que no vas a conseguir usando de plantilla una imagen de otro medio que no funciona fuera del contexto audiovisual.

Comentaba en la reseña de Big Game 5 de Mark Millar y Pepe Larraz que el comic es ante todo un medio visual en el que la historia se cuenta en imágenes. Los buenos artistas transmiten emoción, tensión y todo el rango de emociones imaginable a partir de sus dibujos, la composición de página y el intento del artista de contar la historia de la mejor y más atractiva forma posible. Viendo los dibujos de Larroca, en serio que todo lo que me transmitía era la sensación de «trabajo de encargo» y que a Larroca le daba igual dibujar esto o cualquier otra cosa mientras le paguen, con una pasividad y una falta de interés que me llegó para mal.

Las portadas de este comic son obra de In-Hyuk Lee. Y aunque estás ilustraciones son resultonas, tampoco diría que son especialmente atractivas. Cumplen, pero sin enamorar tampoco.

Un tomo de Panini de seis grapas USA normalmente me lo leo de una sentada. Aparte que este Alien no es un tratado filosófico, tenemos una historia planteada desde la acción con xenomorfos con toques de terror psicológico en la historia de Johnson, que no consigue reflejar Larroca en sus páginas. Pues tuve que dejar el comic a mitad el primer día porque me estaba quedando dormido, y lo acabé a duras penas de leerlo al día siguiente, al ser todo lo contrario a atractivo o interesante. De hecho, tuve que hacer un esfuerzo para obligarme a leerlo y terminarlo, porque la sensación que me produjo este comic es de fail total por culpa del dibujo de Larroca.

Antes de empezar a leer este comic, aún recordando que Larroca lo dibujaba, me plantee que si este primer volumen me gustaba, seguiría con los dos volúmenes siguientes que ha publicado Panini. Tras el suplicio de este comic, intentaré mantenerme lo más alejado posible de cualquier comic que dibuje Larroca. Por supuesto, ni hablar de leer nada más de Alien, pensando que el valenciano también dibuja el segundo tomo. No cabe duda que no es para mi. Que lo disfruten sus fans.

Comparto las primeras páginas del comic:

Tener a Salvador Larroca en el dibujo hace que sea imposible disfrutar del comic en cuestión, algo que este volumen de Alien me ha recordado con dolorosa intensidad.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Tokyo Vice temporada 1 (HBO Max)

Aprovechando mi mes de suscripción a HBO Max aproveché para disfrutar de Tokyo Vice, serie inspirada en hechos reales que desnuda los bajos fondos de la yakuza japonesa y que viene avalada con la producción y dirección de Michael Mann.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Finales de los años 90. Jake Adelstein es un joven periodista norteamericano que trabaja para un importante periódico de Tokio. Bajo la supervisión de un veterano detective de la policía de la ciudad, Jake comienza a investigar el oscuro mundo de la Yakuza, la peligrosa mafia japonesa controlada por algunos de los criminales más poderosos del país. (FILMAFFINITY)

Tokyo Vice es una serie de televisión creada por J.T. Rogers basada en el libro de 2009 Tokyo Vice: An American Reporter on the Police Beat in Japan, de Jake Adelstein. Se estrenó el 7 de abril de 2022 en HBO Max y fue renovada por una segunda temporada que acaba de terminar su rodaje en Japón recientemente. El genial Michael Mann, productor ejecutivo de la serie, dirigió el episodio piloto, dejando la dirección de los otro siete episodios a Josef Kubota Wladyka (4 episodios), Hikari (2) y Alan Poul. además de J.T. Rogers escribiendo los guiones del primer y último episodio, el equipo de guionistas de la serie incluye a Karl Taro Greenfeld, Arthur Phillips, Naomi Iizuka, Adam Stein, Jessica Brickman y Brad Caleb Kane

Ansel Elgort (Baby driver, West Side Story) interpreta al protagonista Jake Adelstein, un periodista estadounidense de Missouri que se traslada a Tokio. Cuanto más se queda, más se adentra en la corrupción de los bajos fondos de Tokio, donde nadie es lo que parece. Ken Watanabe como Hiroto Katagiri, detective de la división de crimen organizado. Es una figura paterna para Adelstein que le ayuda a atravesar la delgada y a menudo precaria línea que separa la ley del crimen organizado. Rachel Keller como Samantha Porter, una expatriada americana residente en Tokio que se gana la vida trabajando en el Onyx Club del distrito de Kabukicho. Sus clientes varían desde asalariados a clientes de alto standing y yakuza. Hideaki Itō como Jin Miyamoto, un detective de la brigada antivicio que es el primer contacto de Jake en el departamento de policía.

Show Kasamatsu es Sato, un ejecutor del clan yakuza Chihara-kai que cobra dinero por protección y es el encargado de Samantha en el Club Onyx. Rinko Kikuchi como Emi Maruyama, la supervisora de Adelstein, una mezcla de varios colegas y supervisores que trabajaron con Adelstein en la vida real durante su carrera. Ella Rumpf como Polina, una inmigrante de Europa del Este, y azafata del Onyx Club con Samantha. Una mujer de buen corazón, pero ingenua, que llegó a Tokio para trabajar como modelo, pero se vio arrastrada a los bajos fondos de Kabukicho. Tomohisa Yamashita esAkira, el novio de Polina que trabaja en un club de alterne.

La cultura japonesa es algo que siempre me ha apasionado. Tener a Michael Mann en una serie de periodistas ambientada en el Japón de los años 90 mostrando los entresijos de la lucha y las relaciones entre la policía y la yakuza convertía esta serie en un visionado obligado. De hecho, como me pasó hace unas semanas con el disfrute de Warrior, casi parece que los productores pensaban en mi a la hora de producir esta serie, dado que conecta completamente con mis gustos.

Recuerdo leer hace más de 20 años que Japón era uno de los países más seguros del mundo donde casi no existían los asesinatos y la policía casi siempre detenía a los criminales. Luego descubres que la policía evitaba declarar como asesinato casi ninguna muerte para evitar investigaciones complejas, ves lo fácil que es conseguir unas estadísticas tan favorables. Y si a eso sumamos que la yakuza cedía chivos expiatorios para los casos más graves que no podían ser ocultados debajo de la alfombra, va quedando un panorama bastante desolador de una sociedad super racista y machista en las que las conexiones económicas y políticas estaban manchadas por la implicación de la yakuza, que estaba presente en casi todos los ámbitos de la sociedad.

La serie hace algo de primero de narrativa pero que funciona a las mil maravillas, al convertir a un gaijin, Jake Adelstein, en nuestros ojos mientras entra en el complejo mundo japonés. Adelstein era(es) un joven americano que viajó a Japón para conocer el idioma y la cultura y decidió quedarse, consiguiendo aprobar unas exigentes oposiciones para el puesto de aprendiz de periodista en un periódico de Tokyo. Ya desde la experiencia en el trabajo descubriremos el racismo imperante en la cultura japonesa y como empezando desde lo más pequeño va entrando poco a poco en un mundo de gran complejidad que no acaba de entender. En este aprendizaje, Jake conocerá a dos policías de formas de ser muy diferentes, primero el detective Jin Miyamoto ( Hideaki Itō) y después al detective Hiroto Katagiri, interpretado por el archiconocido Ken Watanabe.

Aunque Adelstein es el gran protagonista, en cierto sentido la serie plantea tres tramas principales, sumando a la de Jake en el periódico y trabajando en la calle la vida de Samantha Porter como señorita de compañía de un club de alterne, cuya ocupación es mantener entretenidos a los clientes para que hagan más gasto de alcohol en el club. Samantha resalta a su vez el machismo de la sociedad mientras intenta salir adelante con la vista puesta en su sueño, crear su propio club y ser ella su propia jefa. Además, también conoceremos a Sato, un joven yakuza que también está aprendiendo el oficio, y que aunque parece ser un chaval con cierta decencia, se verá metido en este mundo y paso a paso irá creciendo en fechorías criminales.

Con estos tres personajes principales tenemos un tapiz que se va construyendo alrededor de clanes yakuzas enfrentados, policías corruptos, clubes de alterne masculinos y femeninos, periódicos a los que no les interesa hacer quedar mal a nadie y empresas prestamistas que ganan más si los tenedores del préstamo se suicidan en lugar de seguir pagándolo. Estos ocho episodios me han dado justo lo que esperaba, y me encanta. De hecho, creí haber leído que esta serie sólo tenía una temporada, por lo que me llevé un gran susto al llegar al final de la temporada. Por suerte, justo a continuación descubrí que la segunda temporada acaba de ser rodada en Tokio, por lo que confío que su estreno será durante 2024.

Un elemento que me gusta mucho es que aunque la producción puede decirse que es occidental, la serie ha sido rodada prácticamente toda en japonés, lo que ayuda a darle una mayor verosimilitud y realismo. En este sentido, es una pasada ve a Ansel Elgort no solo hablando, sino también escribiendo en japonés. Al estar rodada en localizaciones japonesas la serie luce espectacular y me flipa. Otro elemento que me ha gustado de la historia es que Jake empieza teniendo una vida bastante monótona y sin sobresaltos mientras empieza a aprender el oficio en el periódico, aumentando el peligro y la complejidad a medida que avanza la serie.

Todo lo que plantea Tokyo Vice me funciona a las mil maravillas. Imagino que hay elementos dramatizados que no sucedieron así en la vida real, pero como representación estilizada de la realidad me parece una pasada. Dentro del amor por la cultura japonesa, me vuela la cabeza la cultura del alcohol que existe en Japón, y cómo estamos ante sociedades casi alcoholizadas. Además, frente a la visión romántica de Japón como tierra de samuráis y honor existe la realidad de una sociedad super racista en la que la mujer sigue estando super infravalorada. Este contraste es algo que se aprecia también en la serie, y me gusta que la serie lo muestra pero sin intención moralizante, sino simplemente para mostrar esta sociedad de la forma más realista y honesta posible.

De cara a 2024 seguro volveré a suscribirme a HBO Max un mes o dos. Por ejemplo cuando se estrene la segunda temporada de La Casa del Dragón. Espero que para entonces se haya estrenado la continuación de Tokyo Vice, porque no me lo pienso perder.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

He disfrutado muchísimo con esta primera temporada de Tokyo Vice. A ver si podemos disfrutar de la segunda en 2024.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Noche de paz de John Woo

El maestro del cine de acción John Woo ha vuelto al cine comercial americano con Noche de paz, película con la interesante premisa de tener a un protagonista (Joel Kinnaman) y una película sin diálogos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nochebuena. Un padre atormentado (Joel Kinnaman) es testigo de la muerte de su hijo cuando éste queda atrapado en un fuego cruzado entre bandas. Roto de dolor y sin voz, debido a una herida profunda que afecta sus cuerdas vocales, decidirá someterse a un estricto entrenamiento para vengar su muerte.

John Woo (Cantón, China, 1946) es un director clave en la revolución estética y visual del cine de acción de los años 90. Sus película hongkonesas A Better Tomorrow (1986), The Killer (1989) y Hard boiled (1992) entre otras marcaron un antes y un después en el cine comercial de acción. Woo aplicó la lógica del cine de artes marciales en películas de pistoleros y asesinos, creando momentos rompedores nunca antes vistos. Matrix de las hermanas Wachowski o más recientemente la saga de John Wick no se explican sin la influencia de director afincado en Hong Kong.

Woo dió el salto a Estados Unidos con suerte dispar, empezando por Blanco humano (1993), película para lucimiento de Jean Claude Van-Damme en la que empezó a conocer el significado del concepto de «interferencia de los productores». Broken arrow (1996), Face/Off (1997), y sobre todo Misión Imposible 2 (2000) convirtieron a Woo en un conocido del gran público. Sin embargo, los fracasos de Windtalkers (2002) y Paycheck (2003) hicieron que Woo volviera al cine asiático, dirigiendo entre otras la épica película El acantilado rojo Partes 1 y 2 (2008-2009). Noche de paz, (Silent night en el original), marca el retorno de Woo al cine comercial americano.

Noche de paz es una película de 104 minutos producida por Lionsgate, productores de la saga de John Wick, con un presupuesto orientativo de 40 millones, que ha sido rodada en México D.F. La película cuenta con guion de Robert Archer Lynn, fotografía de Sharone Meir, montaje de Zach Staenberg y música de Marco Beltrami. El principal atractivo de la película es, además de volver a disfrutar de una película de Woo, su premisa de una película sin diálogos, lo que puede ser una genialidad o la clave de un fracaso.

Joel Kinnaman es el gran protagonista de la película, interpretando a Brian Godluck, un padre que tras la muerte de su hijo buscará venganza. Un argumento 100% Punisher. Scott Mescudi como el detective Dennis Vassel, Harold Torres como Playa y Catalina Sandino Moreno como Saya Godluck completarían el reparto en sus papeles principales.

Plantear una película sin diálogos es o una premisa genial para ver algo diferente en el género de la acción, o una idea fallida que no funciona en pantalla. Y me alegra poder decir que la película SI funciona y nos da un entretenimiento estupendo para todos los fans del cine de acción. El primer éxito está en las estupendas interpretaciones de Joel Kinnaman y Catalina Sandino Moreno como el joven matrimonio traumatizado por la muerte de su hijo por culpa de las bandas de (se supone) Los Ángeles. Dada la limitación que provoca la premisa, Noche de Paz se apoya en una perfecta expresividad de ambos, que transmiten todo el dolor que sienten sin necesidad de articularlo con palabras.

La película plantea una historia relativamente trillada de muerte de un familiar, recuperación del protagonista, entrenamiento y misión de venganza. Sin embargo, el montaje ayuda a cambiar en parte la percepción, amplificando la sensación de frenesí primero y de cuenta atrás inevitable en la parte final. Kinnaman se convierte en un omnipresente protagonista y gracias a su carisma y a su buen trabajo la película sale adelante y merece ser vista, aparte del hecho de tener a John Woo dirigiendo.

Porque hablamos de John Woo. Y eso provocó que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. Y en realidad, tengo que decir que aunque la película está bien igual ese hype ha jugado en mi contra. En primer lugar porque hay menos escenas de acción de las que pensaba que habrían. Y frente a las clásicas flipadas a cámara lenta de Woo que yo esperaba, me he encontrado con una acción JohnWickizada, por decirlo de alguna manera, con tiroteos en primerísimo plano casi cuerpo a cuerpo en escaleras que ascienden. Y hay varios momentazos super chulos, pero a la vez está muy «pegada a la tierra», frente a las flipadas más locas a las que Woo nos acostumbró durante tantos años.

Si tengo que poner un pero, diría que esta sensación igual no tan buena vino porque la sala donde vi la película en los Cines Cinesa de Castellón no la proyectó bien, al verse todo excesivamente oscuro. Como si la bombilla de proyección estuviera excesivamente usada y hubiera perdido potencia. El no acabar de ver bien lo que estaba pasando, como si hubiera un velo sobre la pantalla, seguro fue un bajón. Pero dentro de que esto es así, también es cierto que la planificación de planos sobre todo en los tiroteos evita planos excesivamente generales, metiendo la cámara en medio de la acción, de forma que hay mucho frenesí pero igual la acción se resiente un poco.

Comentaba antes sobre que la historia era una típica venganza made in Punisher. Pero en realidad este personaje NO es el puto amo, sino una persona normal que en un año tiene que recuperarse de sus graves heridas iniciales, ponerse en forma y aprender el oficio de asesino, algo en lo que desde el primer momento ves que no es lo suyo, al cometer errores que a la larga pueden resultar mortales. Esta idea que este hombre no es para nada un John Wick en realidad es algo que agradezco, porque es también lo que hace que esta película tenga cosas diferentes además de la propia premisa silenciosa. Por cierto, Noche de Paz se une a la gran tradición de películas navideñas de acción.

En la sala en la que estuve el viernes casi no había público el viernes, a lo que hay que sumar que Noche de Paz sólo se ha estrenado en uno de los dos cines de Castellón. Eso me sugiere que la recaudación de la película va a ser bastante floja. Una pena, porque me parece un pecado que John Woo estrene una película y los amantes del cine de acción no vayan en masa al cine a verla. Igual es que la promoción ha sido mínima y mucha gente ni se enteró que esta película se ha estrenado. Aunque reconozco que no me ha volado la cabeza, creo que es una buena película y la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Noche de paz es una buena premisa que hará disfrutar a los amantes del cine de acción. Siempre claro, que entren en la premisa y se animen a verla, cosa que parece que no ha pasado. Espero que en el streming encuentre una segunda vida que parece que no va a tener en las salas de cine.

PUNTUACIÓN:7/10

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