Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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