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Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Monarch: Legacy of monsters temporada 2 (Apple TV)

Tras la divertida primera temporada de Monarch: Legacy of monsters, nos hemos vuelto a suscribir a Apple TV para ver la segunda temporada de esta serie ambientada en el monsterverso de Godzilla y Kong. Y nos hemos llevado un chasco muy grande.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Serie de televisión situada en el mismo universo de las últimas películas americanas de Godzilla y Kong. Monarch se sitúa cronológicamente entre los acontecimientos de la película Godzilla de Gareth Edwards (2014), y Godzilla: Rey de los Monstruos, de Michael Dougherty (2019).

Tras los sucesos de la primera temporada los protagonistas consiguieron rescatar a Keiko Miura (Mari Yamamoto) tras pasar años en Apex Mundi, la dimensión de los monstruos. Sin embargo, Lee Shaw (Kurt Russell) quedó atrapado allí. La segunda temporada empieza con una misión ilegal para rescatarle, que traerá a la Tierra a un nuevo monstruo, que puede convertirse en la nueva amenaza contra la humanidad.

Monarch: Legacy of monster fue creada por Chris Black y Matt Fraction. Black se mantiene como showrunner de esta temporada de 10 episodios. Los directores de la serie han sido Lawrence Trilling (4 episodios), Hiromi Kamata (2), Jeff F. King (2) y Gandja Monteiro (2). Los guiones han sido escritos por Chris Black, Dan Dworkin, Kari Drake, Al Letson, Andrew Colville, Maria Melnik, Joe Pokaski, Mariko Tamaki y Tanner Hansinger.

En el reparto tenemos a Kurt Russell y su hijo Wyatt interpretando a Lee Shaw un militar del ejército de EE.UU. que en los años 50 tiene una participación clave en la creación de Monarch. Kurt interpreta a la versión más vieja de Shaw del presente, mientras que Wyatt interpreta a la versión más joven. En el pasado conoceremos a Anders Holm como Bill Randa, un criptozoólogo que se convierte en uno de los fundadores de Monarch que en Kong: La isla calavera (2017) fue interpretado por John Goodman. Mari Yamamoto interpreta a Keiko Miura, una científica que investiga monstruos con Lee Shaw y Bill Randa en la década de 1950, y que es la abuela de los personajes del presente. a los que conocerá al final de la primera temporada.

En el presente tenemos a Anna Sawai como Cate Randa, una profesora de San Francisco que sufre estrés postraumático y cuya búsqueda de su padre desaparecido Hiroshi Randa (Takehiro Jira) la lleva a descubrir su relación con Monarch. Ren Watabe es Kentaro Randa, hermanastro de Cate que se une a ella en un viaje para encontrar a su misterioso padre. Kiersey Clemons es May, una hacker estadounidense que vive en Japón. Joe Tippett es Tim, un empleado de Monarch demasiado entusiasta.

Dominique Tipper como Brenda Holland, una ejecutiva de Applied Experimental Technologies (posteriormente Apex Cybernetics); Curtiss Cook en el papel de Reddick Barris, director de Monarch; Cliff Curtis en el papel de Jason Trissop, jefe de la división de Proyectos Especiales de Apex Cybernetics; y Amber Midthunder en el papel de Isabel Simmons, una mujer de negocios que es la hija adoptiva del dueño de Apex, completan el reparto en sus papeles principales.

Menudo chasco más grande me he llevado con Monarch. Para escribir esta reseña he vuelto a ver el trailer de esta temporada. Y me doy cuenta de la estafa que los productores han perpetrado contra los espectadores, anunciando una serie con una aventura y unos monstruos que no han tenido nada que ver con lo que la serie ha sido en realidad. De hecho, una de las escenas más impactantes del trailer, el ataque de Godzilla a Tokio, resulta que es una pesadilla de uno de los personajes y no llega a suceder en realidad. Lamentable.

La serie mantiene la misma estructura narrativa de la primera temporada, alternando escenas en el presente y en el pasado. Los flashbacks servirán para dar mayor contexto e información de la amenaza en el presente, la misteriosa Titan X que Cate Randa traerá a la Tierra accidentalmente mientras trataba de rescatar a Lee Shaw. Además, por si no había quedado claro en la primera temporada, los flashbacks ahondarán también en el triángulo amoroso formado por Keiko Miura, su marido Bill Randa, y la tercera pata de la relación que es Shaw.

Y la primera clave que me ha molestado es que el trío de protagonistas del pasado interactuaran con la Titan X, teniendo pruebas de su existencia. Su aventura gira en encontrar la ruta migratoria de la Titan X a partir de conocerle en la isla de Santa Soledad (Chile). Y esto choca completamente con los sucesos de Kong: Skull island en la que Monarch está arruinada y Bill Randa es el haz me reir en Washington por sus ideas locas para las que no tenían prueba. Que la serie no sea coherente con su propia historia me parece lamentable.

La premisa de Monarch, al estar ambientada en el monsterverso de Godzilla y Kong, es poder ver monstruos. Preferiblemente, enfrentados uno contra otro. En eso, esta segunda temporada es un fracaso total. Para enganchara los espectadores, en el primer episodio ambientado en el presente de 2017 tenemos a Kong atacando a la base Outpost 18 en Isla Calavera molesto por el portal que Monarch ha abierto hacia Apex Mundi. Cuando los protagonistas vuelvan a la isla para rescatar a Shaw, traerán también al Titan X, que escapará antes que Kong pueda detenerle.

Las apariciones de monstruos que vemos en el trailer son todo lo que hay en los primeros siete u ocho episodios de la temporada. Como digo, es casi un insulto para los espectadores. Hay que agradecer el combate entre Godzilla y el Titan X, aunque tenga una duración ridícula de apenas unpar de minutos a lo sumo. Luego, en el climax de la temporada en el último episodio, Kong se enfrentará con la Titan X en la Isla Calavera. Ahora si tenemos un combate de monstruos en condiciones. Aunque en realidad es demasiado poco, demasiado tarde para cambiar mi impresión sobre la serie.

Los flashbacks del pasado tienen sentido en la medida en que lo que nos cuenten sea interesante. Pero si lo que sucede no lo es, entonces tenemos minutos de la basura para rellenar minutos del episodio. Y lamentablemente, esto sucede en varios episodios. Por ejemplo, cuando Shaw deja Monarch tras una noche de pasión con Miura, tras darse cuenta que Ella quiere a Randa y nunca le abandonará. Todo lo que sucede es intrascendente porque sabemos que Shaw va a volver a Monarch, porque ya lo hemos visto. Así si al problema de no tener monstruos sumamos que lo nos presentan en su lugar no interesa, el fracaso se explica sólo.

La serie se mete en dos berenjenales problemáticos de los que no acaban de salir bien. Por un lado, se plantea la posibilidad de conectar con el pasado en la dimensión de Apex Mundi, lo que nos pone a punto de crear paradojas temporales. De hecho, lo que vemos en esta temporada contradice lo que conocimos de Shaw en la primera temporada. Porque si Shaw vio a Keiko Miura en Apex Mundi y supo que estaba viva, es imposible que cuando fue rescatado en la primera temporada, aceptara irse al retiro en lugar de luchar por rescatar a Keiko.

El segundo problema es que la sorpresa de la segunda temporada es hacer que la Titan X sea «buena». En realidad, más allá de saber que Titan X lleva realizando una ruta migratoria por los océanos de la Tierra desde hace décadas o siglos, no llegamos a saber el propósito exacto. Luego tenemos de descendencia de la Titan, que son unos bichos como cucarachas gigantes que aparecen y desaparecen en la serie, que son otro ejemplo de mala escritura.

Mientras Shaw quiere destruir al monstruo, y para ello convoca a Godzilla, las chicas buscan rescatar al Titan X y devolverla a su hogar en Apex Mundi. La forma en que la Titan X se mueve entre dimensiones y sobre todo, su motivación para hacerlo, parece que no importa. Por si esto no fuera suficiente, la serie comete otro error de continuidad grosero cuando descubrimos que Bill Randa antes de morir en Skull island, había cartografiado la isla para ubicar la localización del portal hacia Apex Mundi. De nuevo, algo imposible que rompe con lo visto en la película. No se si el puntillosos soy yo, pero la sensación de «todo vale» me parece terrible. El recurso de escritores mediocres que creen que como es ciencia ficción pueden plantear lo que quieran cuando es justo al revés, más te tienes que ceñir a las reglas establecidas.

El elemento de hacer que las chicas pacíficas tengan razón y los hombres belicosos estén equivocados se ha hecho también muy patente viendo estos episodios. No se trata que crea que Shaw tenga que tener siempre la razón, pero en mi opinión, las protagonistas Keiko Miura y su nieta Cate Randa se han convertido en personajes bastante repelentes. Sobre todo en la forma en que están todo el rato criticando lo que hacen Shaw y Kentaro, el hermano de Cate.

La sensación es que esta segunda temporada de Monarch cierra la historia iniciada en la primera. Sobre todo, en la parte de los dos momentos temporadas que contaban el pasado de Meiko, Bill Randa y Lee Shaw. Aunque la serie deja abierto la posibilidad de nuevas aventuras, al formar Keiko, Cate, May y Tim un nuevo equipo de Monarch destinado a la investigación de los titanes. Mientras, Shaw persigue a Kentaro y a Isabel Simmons, llegando al volcán en el que conocimos a Rodan en la película Godzilla: king of monsters. La aparición del titán alado sirve de conexión con la película, de forma que si la serie se queda aquí, puede considerarse que está bien cerrada.

Por mi parte, la sensación de todo vale y de haberse reído de los espectadores con unas expectativas de monstruos incumplidas, no me deja con ninguna gana de ver una eventual tercera temporada. Temporada que de momento no está confirmada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada de Monarch: Legacy of monsters:

Menudo chasco más grande me he llevado con Monarch. Aún no está claro que Apple TV vaya a dar luz verde a una tercera temporada, pero si eso sucede me estoy planteando muy seriamente no verla.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino

Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino es su carta de amor a la industria del cine y la televisión con la que creció y a una época ya pasada en las que las cosas aún eran mejores. No creo que sea una obra maestra pero me lo pasé muy bien viéndola en versión original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Hollywood, 1969. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble de acción y amigo Cliff Booth (Brad Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Érase una vez en… Hollywood es la novena película de Quentin Tarantino en la que destapa sin tapujos toda su cinefilia y su amor por el mundo del entretenimiento que marcó su vida. La película tiene mucha más miga de lo que parece, ya que además de comedia ligera o drama sobre el mundo del cine de los años 60 esconde elementos que creo son perfectamente aplicables a nuestra sociedad actual.

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt se salen, su carisma y química llenan la pantalla y muestran en cada fotograma lo grandísimos actores que son. Tarantino siempre acertó en sus casting, y esta película es un nuevo triunfo sin paliativos.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton, un actor de televisión en declive que siente que su momento ha pasado y ahoga en alcohol su baja autoestima. La posibilidad de rodar en Italia Spaghetti Westerns la ve como una vergüenza, pero aún tiene mucho que ofrecer al mundo del espectáculo… si permanece sobrio para rodar la próxima escena. DiCaprio vuelva a ser un espectáculo, su rango de emociones en la película es bestial, y como siempre hace que todo parezca real, nos mete de lleno en su interpretación que simboliza a muchos buenos actores que fueron usados por el sistema y luego abandonados.

Brad Pitt es Cliff Booth, su doble de acción y amigo, que se ha convertido en su hombre para todo, le arregla desperfectos en su casa, le lleva a todas partes y le acompaña en las borracheras. Booth es veterano de la guerra de Vietnam y un tío peligroso que no encuentra demasiados trabajos debido al rumor de que mató a su esposa y salió impune, y protagoniza uno de los momentos de la película cuando se enfrenta a Bruce Lee.

Mientras, Margot Robbie interpreta a Sharon Tate, un ser de luz pura que ilumina las vidas de la gente a la que toca, una joven llena de vida que aún no se ha contagiado de la frialdad y cinismo del show-bussiness y se emociona cuando va al cine y ve como sus actuaciones divierte al al público. Su papel es pequeño pero además de mostrar la otra cara de Hollywood, la de las fiestas y el glamour, es fundamental para el clímax de la película, y nos regala una clase magistral de cómo hacer una excelente interpretación sin necesidad de tener líneas de diálogo. Los que han generado polémica sobre esto no saben nada de cine.

Las peripecias de Rick y Cliff por los rodajes y por Hollywood para conseguir papeles son el nudo central de la película y la excusa para que Tarantino nos muestre sus enormes conocimientos de esta época, recreando escenas de películas y series clásicas como si fueran vividas por nuestros protagonistas, y adornando la película de infinidad de detalles de actores, los sets de rodaje, el vestuario que llevan que se notan 100% reales. Sin duda, Tarantino ha conseguido recrear el mundo de 1969 y consigue que los espectadores lo disfrutemos.

La película muestra a un Tarantino en plenitud de facultades y en un excelente momento  creativo. Su dominio narrativo y del ritmo es absoluto y de una comedia ligera cambia de registro para construir momentos de gran tensión, alterna narraciones diferentes, muestra imágenes en diferentes formatos de cine y televisión.

Técnicamente, la película es impecable. La fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Tarantino, nos mete de lleno en cada set de rodaje, y cada momento es perfecto. Tarantino rueda en sets y localizaciones reales que ayudan a generar la sensación de realismo, y nos cuela un montón de canciones de la época que van de las super icónicas a las oscuras y desconocidas pero que molan.

Para esta carta de amor a la industria, Tarantino no prescinde de muchos elementos icónicos de su obra como son la violencia extrema, sobre la que luego comentaré, aunque no vemos aquí esos diálogos alargados alrededor de una mesa que no van a ningún lado excepto mostrar lo buen dialoguista que es Tarantino. Parece como si quisiera mostrar que la industria del cine y la televisión es más importante que el ego de sus integrantes, lo que significa un cambio muy interesante en su filmografía.

La recreación del Hollywood de 1969 es el principal hallazgo y también el principal defecto de la película, porque el gran pero para mi de la película es que no hay una historia lineal potente sino un argumento que sirve de excusa para colocar elementos de películas y series que marcaron la infancia de Tarantino, y mostrar momentos de la vida del Hollywood de 1969.

Dicho esto, también quiero comentar que a pesar de sus largos 165 minutos, no se me hizo pesada en ningún momento y no me dio la sensación de que le sobraran 15/20 minutos como sí me pasó viendo Django, Inglorious Basterds o The Hateful Eight.

El climax de la película es bestial, no se puede contar, hay que vivirlo. Creo que es uno de los más audaces de la filmografía de Tarantino y un gran «Fuck you» a los guardianes de la moral y lo políticamente correcto que intentan controlar el ocio que consumimos.

Y es que además Tarantino cuela varios subtextos muy interesantes de la realidad del Hollywood de la época que son plenamente vigentes en la actualidad. Y lo hace de forma sutil de forma que puedan incluso pasar desapercibidos.

SPOILERS A CONTINUACIÓN

SPOILERS A CONTINUACIÓN

En primer lugar, el primer diálogo de la película sugiere, dentro de una broma que dice Cliff en una entrevista, que él y Rick mantienen una relación homosexual. Al menos, en la versión original la connotación sexual de «carrying his load» es indudable. Sin embargo, Tarantino es muy listo, lo deja caer pero no hay ninguna indicación posterior, mostrando en mi opinión como el Hollywood de los 60 estaba lleno de gays que no salían del armario.

Otro elemento que he leído es que Tarantino odia a los hippies. Yo no diría tanto, pero sí que Tarantino prefiere siempre a los profesionales del mundo del cine que trabajan día a día para crear algo: electricistas, cámaras, personal de vestuario, dobles, etc… frente a este movimiento que con la excusa del amor libre y la vida en la naturaleza eran parásitos de la sociedad que no hacían otra cosa más que drogarse y acostarse. De hecho, la realidad es que muchos de los que protestaban por la «opresión» a las que les sometía la sociedad eran hijos e hijas de papá de clase media con un buen poder adquisitivo que se marchaban para «descubrirse a si mismos».

Además de desmitificar el movimiento hippie, creo que Tarantino quiere también desmontar la visión que la sociedad americana tiene de Charles Manson. Y aunque Manson casi no llega a aparecer, sí muestra que su culto son unos niñatos tontos sin el más mínimo atisbo de glamour ni atractivo. Son solo niños perdidos que fueron atrapados por un sádico que se aprovechó de ellos. Sin duda no hay nada molón ni sexy en gente que mata a otras personas, y Tarantino nos lo recuerda.

Y llegamos al climax, en el que Tarantino reescribe la historia para mostrar como los asesinos de la secta de Manson mueren de forma increíblemente violenta a manos a Cliff y Rick, de forma que Sharon Tate sobrevive en este mundo de fantasía.

Tarantino sabía que en el mundo actual del MeToo mostrar a Pitt y DiCaprio matando de forma increíblemente violenta a dos mujeres de la secta de Manson iba a suscitar controversia y críticas, y lo hace de todas formas. No sólo eso, se recrea en esta violencia extrema, no solo porque mola y nos entretiene, sino porque para Tarantino los asesinos de Sharon Tate merecen la peor de las muertes, y él se la da para nuestro disfrute.

El mundo en el que vivimos es horrible y no puede cambiarse, pero las películas nos dan siempre un mundo mejor con un final feliz, y Tarantino nos lo da, rompiendo con ello todas nuestras expectativas.

No solo esto, la representación de estos hippies que bajo la fachada del amor libre y la sororidad son horribles asesinas creo que también sirve de crítica a todos los movimientos actuales que bajo la fachada de «querer lo mejor para la sociedad» intentan decirnos cómo debemos vivir nuestra vida, y nos dicen sin problemas que nuestros hobbies son malos y deberían prohibirse, ya sea porque son machistas, sexistas, o cualquier …ista que se os ocurra.

De hecho, Tarantino con gran sentido del humor y un poco de mala leche hace que Brad Pitt nos caiga simpático interpretando a un personaje que casi con toda seguridad mató a su mujer, aunque al no mostrarlo explícitamente  siempre quedará la duda. Y sin embargo, la forma en que está planteada la escena casi hace que desees que dispare. Pitt parece un dios griego con su perfecta belleza madura, vive una vida solitaria y estoica y casi parece el típico cowboy que al terminar la película se marcha del pueblo solo. Otro hecho muy destacable de su personaje es la escena en la que rechaza el sexo gratuito que le ofrece una menor de la secta de Manson, no porque sea buena persona sino porque no quiere arriesgarse a acabar en la cárcel por ello. Esta escena, analizada con ojo crítico podría interpretarse como frente al mundo de las jóvenes «liberadas» sexualmente, él tiene otros valores más importantes, lo que mostraría su rechazo a este mundo de autogratificación instantánea en el que es más importante un like en instagram que tener una relación real con otra persona,

Para Tarantino estos hippies que mataron a Tate y el resto de víctimas merecen la muerte, y nos lo muestra de forma que las disfrutemos, pero es también un «Fuck You» para todos los guardianes de la moral a ambos lados del espectro político a derecha e izquierda. Gente a la que el cine de Tarantino no les gusta, algo respetable, pero que en lugar de no ver sus películas piden a los estudios que «cancelen» a Tarantino por la violencia de sus películas hacia las mujeres. Algo que de hecho ha pasado recientemente, y es una censura de manual, reflejo del mundo en que vivimos.

¿No me creéis? Pues por si todo estos elementos no fueran suficientes, Tarantino nos cuela una escena post-créditos con ¡un anuncio de tabaco!! Aparte del cachondeo de la propia escena, el tabaco simboliza todo lo malo de la sociedad de consumo, pero sigue dando enormes beneficios a los gobiernos en forma de impuestos. Nada mejor para reírse de la actual cultura de lo políticamente correcto.

Estos elementos me han flipado mucho y sirven para recordarme lo inteligente que es Tarantino, y lo atinada de su crítica a nuestra sociedad actual.

Comparto el trailer de la película:

En resumen, quizá no haber conectado con la naturaleza episódica de Érase una vez en… Hollywood hizo que no crea que sea la mejor obra de Quentin Tarantino, pero sin duda he disfrutado mucho su última película y el viaje a 1969 que nos propone.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Guardianes de la Galaxia Vol. 2

El estreno de Guardianes de la Galaxia Vol. 2 ha significado la vuelta a las pantallas de la vertiente galáctica del Universo Marvel Cinematográfico, de nuevo con James Gunn continuando las aventuras de este grupo de perdedores convertidos en salvadores de la galaxia. ¿Qué tal ha estado esta película?  Vamos a ello.

2014 fue uno de los años más importantes para los Marvel Studios. Tras el éxito de Los Vengadores (2012) e Iron Man 3 (2013), existía la duda de si el resto de personajes podrían continuar esta racha de éxitos. Por suerte, ese año se estrenaron dos de las mejores películas del estudio: Capitán América: Soldado de Invierno y Guardianes de la Galaxia. Estas películas confirmaron el éxito de Marvel y convirtieron su marca como sinónimo de calidad y entretenimiento para todos los públicos como es PIXAR, ambas propiedad de Disney.

Capitán América: Soldado de Invierno de los hermanos Russo demostró que los super-héroes pueden servir de vehículo para contar cualquier tipo de historias, al contarnos un thriller de espías y conspiraciones inspirado en películas de los 70 como «Los 3 días del Cóndor».

A su vez, Guardianes de la Galaxia era una película de aventuras espaciales protagonizada por personajes nada conocidos por el gran público, dirigida por un director sin experiencia en las grandes ligas. Eso hizo que en los meses previos, muchos «analistas» y no pocos haters se frotaban las manos esperando ver el primer gran fracaso de Marvel. Lamentablemente para ellos, la película fue un enorme éxito de crítica, público y recaudación, recaudando casi 800 millones en todo el mundo. James Gunn realizó una película excelente mezclando comedia y aventuras, y trasmitiendo un enorme amor por sus protagonistas, unos perdedores que tenían que aprender a trabajar en equipo y convertirse en una familia.

Guardianes de la Galaxia fue casi perfecta en lo referido a lo que proponía y su ejecución, y trasmitía un carisma excepcional muy diferente al de Los Vengadores, a la vez que expandía la galaxia para el Universo Marvel. Así que la continuación estaba asegurada, pero siempre quedaba la duda de si este Volumen 2 podría llegar al nivel de calidad y entretenimiento de la primera. Y ya se sabe que las expectativas pueden ser a veces una pesada losa.

En este Volumen 2, los Guardianes continúan luchando por salvar la galaxia de todo tipo de amenazas a la vez que intentan mantener unido el grupo, dada las tensiones existentes entre sus miembros. Cuando Peter Quill / Star Lord (Chris Pratt) descubra su verdadero origen y la identidad de su padre, este conocimiento puede significar el fin de los Guardianes.

Lo primero que tengo que decir es qué bonito es llegar a una sala de cine y que una película de aventuras y entretenimiento familiar consiga emocionarme. Conseguí llegar  sin saber nada importante de la película, y sin que un trailer me hubiera espoileado  el argumento o los momentos más destacados de la película. Marvel ha vuelto a realizar un excelente trabajo ocultando la trama de la película, y consigue que nos emocione y nos sorprenda a partes iguales. ¡Que bien!!

La película en su primera mitad parece que va a ser una típica secuela de una película de éxito, repitiendo conceptos habituales de este tipo de cine: Más grande, más acción, más efectos especiales, más humor. Y lo cierto es que aunque el humor funciona en el 99% de las ocasiones y la acción es increíble y super espectacular, parece quizá demasiado conservadora, y casi da la sensación de darnos más de lo mismo.

Sin embargo, es en este momento cuando James Gunn saca su as en la manga y nos muestra como nos ha tenido engañados todo este tiempo, pensando que ibamos a ver una comedia de aventuras cuando su película es un drama de personajes. Los Guardianes son seres rotos que no saben lo que es la felicidad y que han creado una coraza que proteja su corazón tras años de sufrimiento que también evita el contacto de otros seres. Y que tendrán que demostrar si merece la pena luchar por su recién formada familia. Es este giro de la película lo que la convierte en un nuevo triunfo creativo de Marvel.

Porque esta película es ante todo una carta de amor de James Gunn hacia estos personajes. Su fe ciega hace que aunque la película no llegue a sorprender como lo hizo la primera, si consiga emocionarnos mucho más. Además, es también muy interesante destacar que todos los personajes tienen un arco personal que les cambia y les deja marcados, incluidos los personajes secundarios.

Yo vi la película en Versión Original y me han encantado todos los personajes y las interpretaciones. Peter Quill / Star Lord (Chris Pratt) sigue siendo ese pringao que intenta hacerse el duro aunque en el fondo es ese chico asustado que abandonó la Tierra hace ya décadas. Gamora (Zoe Saldana) descubrirá un detalle clave de su pasado que lo cambiará todo, mientras que Rocket (con la voz de Bradley Cooper) tendrá que darse cuenta lo que significar formar parte de una familia. Drax (Dave Bautista) será aún más el elemento humorístico unido a un Baby Groot (voz de Vin Diesel) que aunque tiene dos gags buenísimos, ve disminuido su papel en esta segunda parte, a la espera de que crezca para la tercera parte.

Pero además de los héroes, la película aumenta el protagonismo de secundarios como Yondu (Michael Rooker), cuya historia consigue robar el protagonismo a todos los demás y le convierte en EL personaje de la película. Ademas, nuestra percepción de Nebula (Karen Gillan), sobre todo en lo referido a la relación con su hermana, cambiará completamente tras ver este volumen 2. Y buena presentación también de Mantis (Pom Klementieff), aunque muy alejada de la historia de los comic originales.

Y en lo relativo al villano, me ha encantado Kurt Russell como el padre de Peter. Su carisma es brutal y demuestra que sigue estando en un excelente estado de forma, tras haberle visto en The Hateful Eight de Tarantino. Además su motivación es coherente y su plan y nivel de amenaza desde luego elevan las apuestas respecto a la primera película.

Si tengo que buscarle un pero a la película es que la acción se nota intrascendente, aun siendo mucho mas espectacular y estando rodada increiblemente bien. Pero sobre todo en la primera mitad, parecen más un gag de humor que una verdadera situación de peligro para los héroes. Además, en la parte central, hay quizá un exceso de verbalización de los personajes acerca de sus problemas que frenan la narración de la historia central. En todo caso, son problemas menores que no entorpecen el visionado y que demuestran que para Gunn más importante que la propia historia son los personajes.

Estoy de acuerdo con muchas críticas que comentan que este volumen 2 pierde la frescura de la sorpresa que tuvo la primera. Aunque esto no es un defecto en si mismo y además es algo inevitable al ser una continuación de una película de éxito. Pero en mi opinion, estamos ante un nuevo Spiderman 2 , secuela que “simplemente” contó una gran historia con los personajes, una vez su origen quedó establecido en la primera película, y que consigue ampliar nuestro conocimiento hacia ellos y su mundo.

Por ultimo, destacar lo independiente que es y como funciona perfectamente como una historia cerrada dentro del conectado Universo Marvel, Y desde luego, no es un trailer de las siguientes pelis Marvel, como he leído a alguien en RottenTomatoes, que me hace pensar que no se que pelicula vieron o si sus prejuicios preconcebidos tapan lo que de verdad se ve en pantalla. Aunque todos esperabamos a Thanos o las Gemas del Infinito, Marvel sabe que esta película no necesita de estas ayudas y funciona perfectamente dentro de su propio mundo.

Y a la vez, las escenas al final de los créditos vuelven a abrir un interesante abanico de posibilidades para el apartado galáctico del Universo Marvel. Es por esto que no me extraña que Marvel de boca de Kevin Feige y James Gunn ya han anunciado incluso antes del estreno de este volumen dos que iban a continuar trabajando juntos en una tercera parte de estos héroes galácticos.

Comparto el trailer final de la película, que casi os recomiendo que no veais hasta después de ver la película:

Guardianes de la Galaxia Vol. 2 no es perfecta, pero en lo referido a los personajes, sus sentimientos y sus relaciones creo que sí supera a la primera parte. En todo caso, es un nuevo triunfo de Marvel que os recomiendo sin duda que vayais a verla en la pantalla más grande que podais.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Fast and Furious 8 – La franquicia se queda sin gasolina

La franquicia de Fast & Furious se ha convertido en una de las más rentables de los últimos años. Y tras disfrutar en la séptima entrega la última historia del fallecido Paul Walker, toca continuar las aventuras de la familia de Dominic Toretto (Vin Diesel), esta vez con F. Gary Gray como director. ¿Qué tal habrá estado esta octava parte? Por el título del artículo, creo que adivinais que podía haber estado mucho mejor.

Domimic «Dom» Toretto (Vin Diesel) y Letty (Michelle Rodriguez) se encuentran en La Havana de luna de miel y sus vidas no podrían ser mejores. Cuando la misteriosa hacker Cipher (Charlize Theron) aparezca con una oferta que Dom no podrá rechazar, traicionará a su familia para robar una aparatos de alta tecnología que Cipher necesita para realizar su malvado plan. Liderados por Hobbs (The Rocks), la familia se unirá una vez para su misión más peligrosa: Detener a Dom. Y viajarán por todo el mundo para conseguirlo.

Una de las mejores cosas que se puede decir de la franquicia de Fast & Furious es su capacidad de reinventarse y conseguir encajar con los gustos de la audiencia. La primera película era una mala copia de «Le llaman Bodhi» ambientada en el mundo de las carreras de coches ilegales y el tuning enLos Angeles. Tras varios altibajos, la quinta película inició el camino del éxito convirtiendo la franquicia en un «Ocean´s 11» con coches. Y a partir de ahí, la sexta película mutó a una película de 007 motorizada.

En esta octava entrega, empezando por lo positivo, el director F. Gray Gray logra rodar con estilo y elegancia, consiguiendo que no echemos de menos al excelente James Wan, que dirigió la séptima entrega. La película cuenta con tres excelentes persecuciones, la inicial en La Habana, la sorprendente en Nueva York, y la batalla final en el Ártico, y en todas consigue un montón de momentazos increíbles marca de la casa «Fast&Furious». En el aspecto técnico, la película es tan buena como las últimas.

Otro de los aspectos positivos para mi es que estas películas nunca se han tomado muy en serio a si mismas, con un tono de locura «over-the-top» en las que las leyes de la física, y en especial la gravedad, no se aplican. Esto hace que aunque haya miles de locuras, los espectadores las disfrutamos como parte del espectáculo. Esto sigue presente en esta película desde la primera escena. Además, el personaje de Roman (Tyrese Gibson) tiene un montón de momentos graciosos que le funcionan perfectamente, y que sirven también para aliviar la posible seriedad que pudiera haber.

Por tanto, si estás buscando un espectáculo palomitero sin pretensiones, creo que Fast 8 es perfectámente disfrutable.

Voy a entrar a comentar aquellos elementos menos buenos que motivan que piense que se les está acabando la gasolina. Para hacerlo, voy a tener que comentar algún detalle de la historia que puede ser considerado como spoiler, así que estais advertidos.

Primero y principal, creo que la franquicia está muriendo de éxito, desde un punto de vista argumental y creativo. Analizando globalmente las tres últimas películas, vemos una sensación de amenaza creciente gracias a unos antagonistas carismáticos con los que en cada película se elevaban las apuestas.

En la 5º película se presentó a The Rock como el agente Hobbs que intentaba detener al grupo de Toretto, y disfrutamos de excelentes escenas como la del robo de la caja fuerte en Río.

En la 6ª presentaron a Owen Shaw (Luke Evans), un renegado agente de los Servicios Secretos Británicos. Hobbs consigue convencer a Dom en que le ayude a detenerle cuando le muestra pruebas que su novia Letty (a la que en ese momento se la daba por muerta) estaba viva y trabajaba para Shaw. Existe un elemento emocional que engancha y una escenas de acción que quitan el hipo, como la del tanque en la autopista o la escena final en el avión.

En la 7ª, Deckard Shaw (Jason Statham) el hermano mayor de Owen busca vengarse del grupo al haber dejado a su hermano en coma. Deckard es aún más chungo y su amenaza es muy real, al matar a Han en Tokio al final de la sexta película. Deckard (Statham) rivaliza claramente con The Rock en carisma y supera ampliamente a Vin Diesel, por lo que cada uno de los enfrentamientos molan. A esto se unió el trágico falecimiento de Paul Walker, que tuvo que ser reemplazado por su hermano para rodar algunas escenas. La película se convirtió en un homenaje al actor y todos queríamos conocer como sería el final de su camino, que resultó emotivo y satisfactorio.

¿Y en esta octava? La villana encarnada por Charlize Theron es un fail total, principalmente porque está super desaprovechada y sólo tiene que mirar a una pantalla de ordenador con cara de mala la mayor parte del tiempo. Esto ya de por sí sería un fail, pero la película también fracasa en que parezca real que Dom traiciona a sus amigos. Y si él realmente no es malo sino que es chantajeado, entonces está claro que tarde o temprano se la jugará a Cypher.

Por si fuera poco, cada vez está más claro que Vin Diesel está mayor y no tiene carisma para aguantar la película. Carisma que si derrochan a raudales The Rock y Statham, con una excelente fuga de la prisión en la que ambos se salen. Diesel nunca tuvo demasiados recursos interpretativos, pero en esta Fast 8 parece un Terminator inexpresivo que no consigue que empaticemos con su dilema.

Las leyes de la gravedad nunca se aplicaron en estas películas, y ante eso no hay ningún problema. Pero hay una TRAMPA narrativa a mitad de película que me dejó con una cara de WTF! en el mal sentido brutal. En estas películas siempre han habido trampas de guión para hacer que la trama avance, pero esto lo convierte en absurdo. Supongo que si la acción o el misterio me hubieran enganchado más, este trampa hubiera pasado mas desapercibida.

Hay además mucho énfasis en la «familia». Pero solo vemos carisma en The Rock o en Michelle Rodriguez, aunque su capacidad interpretativa es tambien muy limitada. El papel de los demás es testimonial. Roman (Tyrese Gibson) es solo el bufón. Tej Parker (Ludacris) y Ramsay (Nathalie Emmanuel) son hackers que tienen el único interés que le verborrea técnica sea un diálogo en lugar de un monólogo. Pero aparte de esto, y de Ramsay es mujer, no se justifican dos personajes para algo que podría hacer uno solo.

Otra cosa que me pareció lamentable es el burdo y tramposo intento de convertir a Deckard en un héroe que se une al grupo. Vale que Statham tiene carisma y eso, pero ¿nos vamos a olvidar así sin más la masacre del Hospital de la película anterior? Este giro es totalmente ridículo e hizo que mi suspensión de credulidad saltara por los aires.

Y si a todo lo anterior le unimos un final horrible y totalmente anticlimático, normal que sensación al terminar la película fuera de decepción total. Una cosa es que el carisma de The Rock o Statham haga que los productores quieran que sigan apareciendo en las siguientes películas, lo que es correcto, y otra cosa es que no haya climax ni enfrentamiento con Cipher, marchándose todos a casa para enfrentarse otro día. Este final ha sido un bajonazo total.

Fast 8 ha recaudado 900 millones en todo el mundo en solo 10 días. La película es un exitazo, no se puede negar. La franquicia ya anunció que va a estrenar Fast 9 en 2019 y Fast 10 en 2021, en teoría el final de esta serie de películas. Entiendo que es de tontos no explotar este mundo como hacen las películas de James Bond. Pero creativamente, estos personajes creo que no dan más de si y con una última película sería más que suficiente.

Comparto a continuación el trailer de la película, para que juzgueis vosotros mismos:

Fast & Furious 8 es entretenida y espectacular que gustará a los fans de la franquicia. Pero es decepcionante en todo lo demás. Abstenerse los que busquen una historia «seria».

PUNTUACIÓN: 5.5/10