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Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Ant-Man y la Avispa, de Peyton Reed

Tras el dramático cliffhanger de Vengadores: Infinity War, Marvel ha programado la perfecta película para el verano, Ant-Man y la Avispa, una comedia de aventuras familiares que ha sido dirigida Peyton Reed, autor de la primera película de estos personajes, y que cumple perfectamente con lo que se espera de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de «Capitán América: Guerra Civil», Scott Lang (Paul Rudd) lidia con las consecuencias de sus elecciones como superhéroe y padre. Mientras lucha por mantener un equilibrio entre su vida hogareña y sus responsabilidades como Ant-Man, se enfrenta a Hope van Dyne (Evangeline Lilly) y al Dr. Hank Pym (Michael Douglas) con una nueva misión urgente. Scott debe volver a ponerse el traje y aprender a luchar junto con La Avispa mientras el equipo trabaja en conjunto para descubrir secretos del pasado.

El guión de Ant-Man y la Avispa está escrito a cinco manos por Andrew Barrer y Gabriel Ferrari, autores del primer borrador, y Chris McKenna y Erik Sommers, quines junto al propio Paul Rudd perfilaron el guión definitivo. Creo que la base sobre la que empezaron a escribir fue que no hay que cambiar lo que no está roto. Los guionistas, junto al director Peyton Reed tenían claro que el centro de la película debía ser la familia, por lo que toda la película se centra en la lucha de los protagonistas, Scott Lang y Hope y Hank Pym, en mantenerlas unidas.

Ant-Man y la Avispa es super entretenida y ofrece justo lo que esperas de ella. Mantiene el uso imaginativo de los poderes de encogimiento y agrandamiento vistos en la primera Ant-Man y en Capitán América: Civil War, ofreciendo algunas escenas geniales sobre todo en el último tercio, y tiene un humor muy bien dosificado centrado, aunque no solo, en el personaje de Luis (Michael Peña) que funciona perfectamente. En muchos aspectos, esta secuela mejora lo visto en la primera película, y se nota que tomaron nota de lo que funcionaba de la primera película, y de lo que no lo hizo.

Debo destacar además el excelente trabajo de producción y unos efectos especiales perfectos que en ningún momento hacen que pienses que son CGI «malo», como sí ha pasado en otros blockbusters recientes de otros estudios que daban la sensación de estar viendo un videojuego cutre. Leí que la producción costó alrededor de 175 millones de dólares, que van a amortizarse sin duda,  y lucen a la perfección en cada plano.

En lo referido a los protagonistas, me llama la atención como Marvel la elegido elevar a Hope Pym por encima de Scott Lang. La Avispa es la primera heroína Marvel (co)protagonista absoluta en una película Marvel, y tengo claro que Marvel quería que brillara en pantalla. Y lo hace sin duda, ya que Hope Pym tiene recursos de sobra en combate cuerpo a cuerpo y domina el uso de su traje de Avispa, todo ello con una personalidad arrolladora y una gran inteligencia. Es una lástima que para conseguir que Avispa brille en parte hayan tenido que convertir a Scott en un bufón que comete error tras error. Scott en Civil War fue un recurso cómico, es verdad, pero en su película conocimos su inteligencia, sus recursos a la hora de realizar los robos, y su control del traje y las habilidades de Ant-Man en tiempo record. Hope Pym se sale en esta su película, mientras que Scott no tanto, aunque no hay duda que ambos comparten el protagonismo.

Me quedé con ganas de ver mucho más a Michelle Pfeiffer (Janet Van Dyne), lo cual es bueno, porque con un poco de suerte podremos ver nuevas aventuras de esta familia de superhéroes que NO son los Increíbles. Y estaría genial volver a verles en una misión del pasado a lo 007 que tuviera repercusiones en el presente. Por imaginar…

En el aspecto de lo menos bueno, el guión se centra tanto en la construcción del núcleo familiar Pym/Lang y del humor que se olvidan en parte de los antagonistas. Es una pena que los personajes de Laurence Fishburne, cuyo nombre no quiero revelar para no spoilear la sorpresa, y Hannah John-Kamen como Fantasma sean sólo esbozos de personajes, a los que presentan en apenas dos frases y ofrecen lo mínimo exigible. Más delito tiene convertir a Walton Goggins (The Shield, The hateful eight) en un matón de tres al cuarto únicamente destinado al desahogo cómico. No hay una verdadera  amenaza en la película y sí la sensación de estar viendo un episodio puntual de las vidas de los protagonistas que no es el más interesante que se podría haber contado.

Las escenas de acción de la parte final están geniales y son muy imaginativas, pero te queda la sensación de que todo lo relacionado con el laboratorio, con sus idas y venidas, lo han cogido de un episodio de los Looney Tunes. Vi escenas muy entretenidas, pero algo chorras.

Por último, debo decir que Marvel ha vuelto a acertar programando una película de aventuras ligera justo de Infinity War, que es justo lo que nos pedía el cuerpo tras el dramático final del primer enfrentamiento de Thanos y Los vengadores. De hecho, tras echar unas risas con Ant-Man y la Avispa, la escena post-créditos sirve para devolvernos a la realidad post Infinity War, recordándonos que aún quedan nueve meses para el estreno de Vengadores 4. Se van a hacer largos.

Globalmente, Ant-Man y la Avispa es la peor película Marvel de la última hornada si exceptuamos la decepcionante Black Panther, que es posiblemente la peor película de Marvel junto a Iron Man 2. Dicho esto, agradezco que una película tenga claro el tipo de cine que quiere ser, y no tenga complejos a la hora de mostrar sus virtudes al público.

Comparto el trailer de la película:

Ant-Man y la Avispa es una película ligera y entretenida que alegrará a los espectadores y hará que nos olvidemos durante unas horas del bochorno de las tardes de verano. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

Crítica de Madre! de Darren Aronofsky

Cuando hablamos de la magia del cine normalmente lo aplicamos a la capacidad del séptimo arte de trasladarnos durante dos horas a un mundo diferente y contarnos una historia que nos divierta, nos apasione, nos enamore… O en el caso de Madre! la nueva película de Darren Aronofsky, que nos pegue un puñetazo que nos despierte de nuestra apatía frente lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

PUNTUACIÓN: 9/10

Jennifer Lawrence es la MADRE, la joven esposa de Javier Bardem, al que solo conocemos como ÉL. Madre reconstruye la casa en el campo de Él que ardió en un incendio tiempo atrás, viviendo una pacífica vida alejados de todo. Él es un poeta que intenta superar un bloqueo que le impide escribir su siguiente gran obra. Su plácida existencia se verá alterada por la llegada de una extraña pareja, interpretados por Ed Harris y Michelle Pfeiffer. A partir de este momento, la tranquila vida de Madre se convertirá en una espiral de locura y violencia.

Doy gracias a que existan creadores como Darren Aronofsky que busquen expandir las posibilidades narrativas del cine, que normalmente los espectadores entendemos como fuente de entretenimiento. Sin duda esto es una parte de lo que es el cine y tampoco debe avergonzarse una película que «solo» busque entretener. Pero en las manos adecuadas, el cine puede convertirse en mucho más, una obra de arte expresiva, que nos provoque una cascada de sentimientos viscerales y que genere una reflexión sobre nosotros mismos. Y si duda, todo eso lo consigue Madre!

Igual que digo que la película me ha encantado, también entiendo que esta película NO es para todos los públicos y de hecho evitaría recomendarla a la mayoría de gente. Las imágenes del último tercio crean una tensión y una violencia in-crescendo que no son fácilmente digeribles, sobre todo si el público fue esperando una típica película comercial.

Esto lo viví en carne propia cuando fuimos a verla a una sala de Versión Original. Al terminar la película, mientras empezábamos a comentarla, vi que una chica me miraba con cara aturdida y de no haber entendido nada. Esta chica estaba sentada con otras dos mujeres que por su acento me parecieron americanas y efectivamente, ninguna se había enterado de nada y estaban todas muy impactadas por la violencia de las imágenes que acabábamos de ver. Fue cuando mi hermano y yo les contamos lo que pensábamos que significaba la película y cuales eran las metáforas que habíamos entendido durante el visionado cuando sus ojos se abrieron y fliparon muchísimo, entendiendo lo que se habían perdido.

En Madre!, Aronosfky crea una obra deliberadamente compleja y ambigua que busca impactarnos en cada fotograma, transmitiendo una atmósfera malsana que nos inquieta, nos asquea y hace que queramos dejar de mirar en numerosos momentos. No quiere darnos respuestas, sino solo enseñarnos su visión para que cada uno la interiorice y saque sus propias conclusiones. En este aspecto, objetivo más que cumplido.

Jennifer Lawrence creo que hace la mejor interpretación de su carrera, en un espacio nada cómodo. Está en pantalla el 95% del tiempo, y la cámara la acompaña en todo momento por la casa, ya sea con los incesantes primeros planos, o utilizando largos travellings en los que  parece que los espectadores estamos situados justo detrás de su hombro. De esta forma somos testigos en primera persona de la confusión de Madre ante lo que está pasando, y cómo su vida pacífica se va al infierno, y no hablo metafóricamente. Javier Bardem también está genial como Él, el marido que desconcierta a Madre! al preocuparse más por los desconocidos que van llegando a su casa antes que por su propia esposa. Su mirada es fría y transmite superioridad, violencia y también amor, una paradoja que se entiende al final.

Llegados a este punto, tengo que entrar en terreno de spoilers, así que si te gustó Pi, Requiem por un Sueño o Cisne Negro, te invito a que dejes de lees y vayas a verla antes de que nadie, incluido yo, te chafemos las numerosas sorpresas de la película. Si no te importa que te destripe la trama o ya la has visto, quédate y continúa leyendo.

Darren Aronosfky reconoce que escribió el primer borrador del guión de Madre! en una semana, asqueado y sobrecogido por la situación actual de nuestro mundo y nuestra sociedad «civilizada». El caso es que los espectadores sufrimos acompañando a Madre! durante su martirio, pero al final son solo dos horas de gran intensidad. Aronofsky ha vivido con este drama en su cabeza durante ¡más de dos años! ¡Oh, boy!! Si que debe estar jodido el mundo…

¡SPOILERS!

Increíble poster obra de James Jean

Madre! es en su totalidad una gran metáfora en la que descubrimos el paso de la humanidad sobre el planeta Tierra siguiendo los acontecimientos contados en la Biblia cronológicamente hasta nuestros días, mostrándonos sin tapujos cómo la raza humana estamos destruyendo el planeta y nos vemos abocados a la aniquilación. Que vendrá provocada por nuestros actos violentos e indignos, en muchas ocasiones realizados bajo la coartada de la religión. No es broma, la película va de esto. Es lógico que todos los que esperaran ver una historia sencilla pudieran salir espantados.

Madre! (Jennifer Lawrence) es el planeta Tierra y la Madre Naturaleza, con unas pinceladas de Virgen María en el sentido bíblico de ser la madre del Hijo de Dios. Un ser de paz y amor que verá como su existencia será puesta a prueba por la voracidad y la violencia del hombre, y el egoismo de ÉL.

ÉL (Javier Bardem) es Dios, creador de vida y la humanidad. Inicialmente es feliz con la Naturaleza e incluso en el momento de la creación casi se encuentran al mismo nivel, aunque siempre él un poco por encima. Su existencia se define por la creación, por lo que enseguida se ve que el amor de la Naturaleza no es suficiente para contentarle, necesita algo más. Bardem es también otro de los aciertos de la película, solo él tiene una presencia en pantalla tan enorme, y puede proyectar amenaza y amor con la misma mirada.

Increíble poster obra de James Jean

En este momento llega el Hombre (Ed Harris), la primera creación de Dios. En esencia, estamos hablando de Adán. A continuación, la Mujer (Michelle Pfeiffer) simboliza a Eva. A pesar de la amabilidad de Dios y la Naturaleza, son exiliados del Paraíso que simboliza el estudio del artista cuando rompen la más preciada posesión de Él, lo que sería equivalente al acto de comer la manzana del paraíso.

El momento clave de la película para mi fue la llegada a la casa del Hijo Mayor y el Hijo Menor. Este último mata a su hermano por celos, lo que hizo que todo encajara y que por fin entendiera lo que estaba viendo. En ese momento me di cuenta que Aronofsky estaba mostrando el asesinato de Abel a manos de Caín, y por tanto entendí el significado de las imágenes. A partir de ese momento, las analogías entre lo que veía y los pasajes bíblicos fueron evidentes, y el visionado mejoró exponencialmente.

Tras la muerte de Abel, vemos como su funeral degenera en una orgía de sexo y violencia (Sodoma y Gomorra) que culmina con un accidente en la casa que provoca que Madre eche a la gente de su casa (el diluvio universal de Noé). La Naturaleza se revela contra Dios, lo que culmina con relaciones sexuales entre ambos. Al quedar embarazada, volveremos a ver un breve momento de paz en la casa libres de los hombres, en el que Dios tendrá un nuevo momento de creatividad y alumbrará su nueva obra, lo que podría ser la redacción de los Diez Mandamientos. Los hombres vuelven a la casa y Dios reconoce que prefiere la adoración de sus fieles «fans» antes que el amor de su esposa, lo que marca el comienzo de la espiral hacia el infierno.

Aunque el mensaje de Dios es de amor y paz, e inicialmente así lo entienden los hombres, enseguida esto degenera en odio, esclavitud, guerra, muerte y destrucción, que sería la historia de la humanidad desde la Edad Media hasta la actualidad. Guerras y muertes provocadas en gran parte por la intolerancia religiosa y en general por el odio y la envidia innatas que habitan en el corazón de los hombres.

La tensión crece hasta uno de los momentos más fuertes de la película, cuando la Madre da a luz a su hijo, y Él lo entrega a sus fieles intentando aplacar su violencia. Pero nada puede parar la voracidad y egoismo del ser humano, y el destino del bebe (Jesús) es inevitable. Aronosfky se recrea con una violencia extrema que llega a su paroxismo con unas terribles escenas de canibalismo. Un horror, que precisamente es lo que quiere Aronosky que sintamos.

Ante esto, el único final posible es el contraataque de la Naturaleza, que se revela hasta acabar con nosotros. Un acto de destrucción al que sigue otro de creación en el que la Madre ofrece a Dios lo único que le queda, su corazón, dando inicio de nuevo al ciclo de la vida.

Buff! Escribo estas líneas y alucino aún más con el desafío que Aronofsky propone a la audiencia. Y más si tenemos en cuenta que esta es solo mi opinión. Hay quien opina que hay una clara crítica al machismo de nuestra sociedad, en el que la mujer es sometida por el hombre, que la ningunea y la empequeñece en casa escena. También se comenta que Aronofsky hace una crítica feroz a los artistas que nutren su arte del amor de otros, a los que necesitan para el proceso de la creación, a los que acaba despreciando cuando les han sorbido toda su energía.

Y aunque mirándolo desde esos puntos de vista quizá algo de razón no les falta, para mi la crítica contra el daño que las religiones han provocado en la humanidad, unido a una feroz defensa de la Naturaleza y el Medio ambiente frente a la acción tóxica de la humanidad se encuentran muy por encima de estas consideraciones, que solo se quedan en una parte del todo.

Comparto el teaser de la película, entendiendo que no se acerca ni por asomo a la locura que vamos a ver.

Darren Aronofsky se encuentra en un momento excelente creativamente hablando. Y espero que el fracaso en taquilla, que no creativo, no le impida seguir expresándose con esta libertad, señalando crudamente los cánceres que amenazan con acabar con nosotros, si no le podemos remedio. Madre! es una película que creo que dentro de 10 años seguirá provocando encendidos debates sobre sus múltiples y posibles significados. Una película que va a pasar a la categoría de obra de culto, y que os recomiendo esta semana.

PUNTUACIÓN: 9/10